martes, 21 de enero de 2014

RETRATO DE POMPEO LEONI - SOFONISBA ANGUISSOLA

Pompeo Leoni, escultor 

Nacido en Pavía-Milán hacia 1530, la vida de Pompeo Leoni transcurre en su mayor parte en Madrid, ciudad en la que fallece el 13 de octubre de 1608. Escultor italiano, hijo del también escultor y medallista Leone Leoni (1509-1590)también conocido como Leone Aretino, de quien aprende el oficio y con quien colaboró en numerosas obras al servicio de la corte española.
Retrato de Pompeo Leoni (det.) Col. privada. 

Desde 1549, los Leoni, padre e hijo, trabajan para los Austrias, primero en Flandes, para Carlos V, y después para Felipe II, llegando incluso al principio del reinado de Felipe III.

Pero Leone Leoni nunca quiso emprender el viaje a España a pesar de la insistencia de Felipe II que quiere tenerle a su exclusivo servicio. Para satisfacer en parte esta demanda  y calmar la exigencia del rey, Leone decide enviar a su hijo Pompeo que actúa como correa de transmisión del padre con quien siempre mantendrá la colaboración para realizar los encargos reales, empezando por la serie de retratos imperiales que hoy podemos ver en el Museo del Prado.

A diferencia de su padre, Pompeo Leoni terminará asentándose en Madrid donde abrirá taller propio a pesar de trasladarse con frecuencia a Milán por motivos de trabajo.

Relieves de Carlos V  e Isabel de Portugal de los Leoni 1550-1555 MNP

A la llegada de Pompeo Leoni a España en 1556, la regente, Juana de Austria, seguramente por indicación de su padre, le asigna un salario inicial de 30 ducados al mes con el que comienza sus trabajos para la corte en Valladolid.

Una vez asentado en España, parece que algunos comentarios realizados por Pompeo Leoni, que en sus viajes había entrado en contacto con círculos protestantes, le pusieron bajo la vigilancia de la inquisición española que le llega a acusar de luteranismo y en 1557 le impone una penitencia de un año de reclusión en un monasterio. Gracias al interés mostrado por el emperador Carlos V, retirado en Yuste pero aún muy activo, su condena se reduce a tan solo seis meses. Su padre, en una carta dirigida a uno de sus protectores Antonio Perrenot de Granvela, le dice que casi se alegra tanto "por lo ligero de la reclusión y porque así el  joven Pompeo no tendrá más remedio que ponerse a trabajar..."

Es posible que tras su liberación, en la segunda mitad de 1558, Pompeo volviera a Milán de acuerdo con la voluntad de su padre manifestada en otra carta dirigida a Granvela, entonces obispo de Arrás, con quien mantiene una intensa relación epistolar, en la que le informa que "Dessea retirar su hijo de Spaña, y lo hará lo mas presto que pudiere..." (Eugène Plon, 1887).

De haberse producido ese retorno hay muchas posibilidades de que coincidiera en Milán con la pintora Sofonisba Anguissola durante los meses que precedieron al viaje de la cremonesa a España. Como hemos comentado en otra ocasión lo que es seguro es que la pintora se relacionó en ese tiempo con el mundo artístico milanés en el que también se encontraba de paso el hijo de Tiziano, Orazio Vezellio, para realizar encargos de su padre en relación con el cobro de ciertas deudas y para trasladarle unos cuadros al gobernador de Milán, el duque de Sessa.

En estas circunstancias tiene lugar un episodio que no tiene mucha explicación pues al parecer se produce el intento de asesinato de Orazio Vecellio por parte de Leone Leoni y ello a pesar de ser su invitado, hospedado en su casa, por las buenas relaciones que mantenía el escultor con Tiziano. El malherido Orazio fue tratado por los médicos del Duque de Sessa, y Tiziano escribe al duque y al rey de España sendas cartas en las que pide justicia por el intento de asesinato de su hijo. Sorprendentemente, a pesar de la aparente gravedad del hecho, el juicio concluye con una leve condena de Leoni al exilio.

Hay quien ha apuntado la posibilidad de que los jóvenes artistas contendieran por el favor de Sofonisba aunque no hay ninguna prueba de ello. Lo que si es seguro es que se conocieran pues todos ellos se movían en el círculo artístico del gobernador, el español Duque de Sessa, quien aprovecha la estancia en Milán de los pintores para ser retratado por ellos. De los retratos realizados por las hermanas Anguissola y por Orazio Vecelio no queda rastro, pero sí de la medalla atribuida a los Leoni.

Medalla del Duque de Sessa, 1550  Gobernador de Milán. Wallace Co.


El retrato de Pompeo Leoni

Sofonisba Anguissola. Retrato de Pompeo Leoni 1565 Óleo sobre lienzo, 94 x 87cm.

La coincidencia en su origen y el encontrarse como artistas extranjeros en la corte de Felipe II son algunos de los elementos que la especialista Maria Kusche tiene en consideración, junto a otros de carácter técnico y estilístico, para atribuir a Sofonisba Anguissola el retrato de Pompeo Leoni, tradicionalmente asignado a El Greco con escaso fundamento.

Se trata de un retrato pocas veces expuesto públicamente aunque bien conocido, cuya atribución a El Greco ha sido cuestionada por algunos de los principales especialistas en la obra del pintor griego, como Wethey, que lo considera dudoso, o Álvarez Lopera que ni siquiera lo incluye entre las obras de su Catálogo Razonado.

No es la primera vez que se produce una asignación arbitraria o poco fundada al Greco, como ocurrió con la denominada Dama del Armiño, de entre las obras que estuvieron en la Galería Española de Luis Felipe en el Louvre, que por otra parte supuso el descubrimiento europeo de la obra del pintor griego.

El retrato tiene unas características técnicas que no pueden dejar de recordarnos el estilo de Sofonisba Anguissola tanto por ser una composición de dos retratos utilizada en varias ocasiones por ella, como por el juego de miradas al que nos tiene acostumbrados: Imaginamos que la pintora se encuentra situada en el lugar en que debería estar el propio rey posando para la realización de su retrato escultórico.
 
El escultor levanta la vista para mirar directamente a la autora del retrato como si estuviera mirando al personaje modelo de su busto. Podemos imaginar que además de la pintora, en el lado del espectador hay al menos otra persona a la que el propio Felipe II a pesar de ser de piedra parece dirigir su mirada. Las miradas cruzadas de derecha a izquierda y de izquierda a derecha hacen que el espectador se sitúe en medio de los dos personajes exteriores al cuadro.

A veces se ha querido negar la identificación del escultor argumentando la falta de coincidencia del busto que aparece en la pintura en el que trabaja el escultor, con una obra conocida de Pompeo Leoni (Beatrice G.Proske 1956).


Lo cierto es que conocemos diversos ejemplares de bustos de Felipe II realizados por Pompeo Leoni o atribuidos a él, como los que se muestran a continuación, los dos primeros del Museo del Prado y el tercero del Metropolitan de Nueva York y, aunque no se ven en ellos rasgos idénticos al modelo que nos ocupa, lo cierto es que presentan un grado de similitud considerable. Por otra parte también es posible que la pintora haya decidido no reproducir un modelo concreto, sino un busto tipo de los que el escultor habría realizado en repetidas ocasiones. 

Bustos de Felipe II. Pompeo Leoni del MNP y del MET     

Si echamos una ojeada al inventario realizado tras la muerte de Pompeo Leoni (Saltillo, 1934, La herencia de P.Leoni) encontramos una gran cantidad de obras notables (al igual que su padre, Pompeo es un gran coleccionista de arte) alguna de las cuales es muy significativa para deducir su ámbito de relaciones y su conocimiento de la pintora Sofonisba Anguissola. Transcribo la descripción de alguna de ellas (Entre paréntesis figura el valor adjudicado):

- Un retrato del Príncipe D. Carlos de Sofonisba, Dama de la Reina Doña Isabel, la francesa, con su marco negro y dorado...  (300)
Copia del desaparecido Retrato de Don Carlos de Sofonisba Anguissola por A. Sánchez Coello

El hecho de poseer uno de los dos únicos retratos que realiza Sofonisba Anguissola del príncipe Carlos, hoy desaparecidos, (identificando sin duda su autoría, a pesar de que, como sabemos, Sánchez Coello realizó por encargo del príncipe hasta dieciséis copias del retrato) demuestra que el escultor conocía y admiraba a la pintora, sobre todo si tenemos en cuenta que ella no vende jamás sus obras sino que las regala (o incluso cabría pensar que entre ambos artistas se hubiera realizado un intercambio.)

Por la lectura del Inventario vemos que Leoni dispone de retratos reales de primer orden pintados por Tiziano, Moro, Sánchez Coello y otros. Se trata en todo caso de cuadros de su propiedad que podría haber adquirido para utilizarlos como modelos para las estatuas funerarias que realizara por encargo del rey para la Basílica del Escorial.

Pompeo Leoni. Grupo escultórico de Felipe II en la basílica del Escorial

Pero además no podemos dejar de fijarnos en dos obras que figuran en el Inventario y valoración de los bienes del escultor que podrían ser la clave del Retrato de Pompeo Leoni que nos ocupa:

- Un retrato del rey Felipe II, de alabastro de medio cuerpo, arriba armado que está sobre el escritorio... (1.000)

- Otro retrato grande de Pompeio que no está acabado, tiene una estatua de mármol en él, pintada... (66)

Podríamos tener aquí no solo la posible referencia al retrato que comentamos de Pompeo Leoni sino también la del busto del rey que aparece en la pintura.


La fecha del cuadro y la edad de Pompeo Leoni

La mayoría de autores establece para esta obra una fecha que guarda relación con la tradicional atribución a El Greco; así, teniendo en cuenta que el pintor llega a España en 1576 consideran que en ningún caso el retrato pudo realizarse con anterioridad a esa fecha, y por ello la utilizan como punto de partida para datar la obra, que Mayer y Wethey fijan en una horquilla que va del 1577 al 1580 y Camón Aznar lo considera de 1577

Por mi parte creo que el retrato es anterior a las fechas citadas. Siguiendo a la especialista Maria Kusche es preciso considerar una fecha en torno a 1565 y ello fundamentalmente por razones de edad ya que la imagen del escultor que se nos presenta es la de un hombre joven que no parece tener más de 35 o 36 años. Si el retrato hubiera sido realizado entre 1576 y 1580, Pompeo tendría entre 46 y 50 años, lo cual queda fuera de cualquier apreciación. Ello además reafirma la idea de la autoría de Sofonisba pues coincide plenamente con sus años de estancia en la corte española, de la que como sabemos no partirá hasta 1573, cuando, una vez casada, abandone la corte española para instalarse en Sicilia.

Aunque no creo que exista fundamento para la atribución al Greco del retrato del escultor, lo que resulta bastante probable es que hubiera algún contacto entre ambos artistas, pues consta que Pompeo Leoni se traslada a Toledo para la realización del pedestal de la urna de las reliquias de san Eugenio en la catedral, obra que deja sin terminar al requerir, en 1579, Felipe II sus servicios en exclusiva para la realización de las esculturas de Basílica del Escorial.

Además, en el Inventario de bienes antes mencionado figuran dos obras inacabadas del pintor griego: Un lienzo bosquejado de un Salvador, de mano de Dominico Greco (20) y Otro retrato bosquejado de mano de Domingo Greco (40) lo que hace suponer no solo en un posible contacto entre ambos artistas, sino también la admiración del escultor por la obra de el Greco. Sin embargo cuesta pensar en una especial buena relación entre ellos si tenemos en cuenta que en el pleito por las pinturas realizadas por el Greco para el Hospital de la Caridad de Illescas, Pompeo Leoni es llamado para hacer la valoración por la parte contraria al pintor.

Historial del Retrato de Pompeo Leoni
Inventario de Pompeo Leoni 1609
Galería Española, Louvre, París, 1838;
Louis-Phillippe. Venta a Christie's 1853 Londres.
Stirling Maxwell Col. Keir. Escocia 1853-57
Rosenberg and Stiebel, Nueva York.
Ginebra. Colección particular.


sábado, 18 de enero de 2014

ESTA NO ES SOFONISBA ANGUISSOLA

Retrato de Cattolica Barbò Anguissola

Uno de los objetivos de este blog es reivindicar la figura y la obra de la cremonesa Sofonisba Anguissola, labor en la que sigo en gran parte los estudios de la especialista Maria Kusche cuya labor de investigación y atribución de obras de la pintora, anteriormente asignadas a otros pintores de la época, no ha tenido el reconocimiento que tal empeño merece, aunque sí el agradecimiento de los admiradores de la pintora y de la especialista. 

Esta entrada busca el objetivo contrario, es decir, mostrar y comentar una obra que popularmente se viene considerando como un autorretrato de Sofonisba Anguissola sin ningún fundamento, aunque, como veremos, se trata de una obra que guarda ciertas relaciones con la pintora cremonesa.

La obra en cuestión es el retrato de la anciana señora Cattolica Barbò Anguissola, realizada por el pintor Giovanni Battista Trotti, llamado "Il Malosso", que en la actualidad se encuentra en el Kunsthaus de Zurich proveniente de la fundación Gottfried Keller.

 Giovanni Battista Trotti. Retrato de Cattolica Barbo Anguissola. c1590

El PERSONAJE: Cattolica Barbò Anguissola

La identidad del personaje es bien conocida ya que aparece en el propio cuadro, escrita en el papel que ella sujeta en su mano derecha:

"alla.Mag.ca Sig.a Catolica Barbova Angussol[a]"
(A la magnífica Señora Catolica Barbò Anguissola)

Detalle del papel que sostiene la mano con la inscripción: 
"alla.Mag.ca Sig.a Catolica Barbova Angussol[a]"

La principal causa de la errónea atribución a la pintora cremonesa proviene precisamente de una interpretación incorrecta de esta inscripción que ha sido entendida como una dedicatoria al rey: La expresión "alla. Mag.ca Sig.a Catolica" se tradujo como "a la magestad católica", confundiendo el nombre del personaje "Catolica" con el título con el que habitualmente se designaba al monarca hispano, que en ese momento era Felipe II y, por otra parte, la aparición del apellido de la retratada, Angussol[a], al ser coincidente con el de la pintora fue considerado como una firma. 

El retrato ha sido relacionado con un Retrato de Hombre perteneciente a una colección privada, también atribuido a Giovanni Battista Trotti, de similares características en su composición, que algunos, como Valerio Guazzoni, han considerado que se trata del retrato del marido de Cattolica, Lazzaro Anguissola, de profesión boticario, lo que parece acorde con con la vestimenta, el "berretone" y la "receta" que sostiene en su mano  para su consulta en el el libro que está sobre la mesa.

Giovanni Battista Trotti. Retrato de Hombre [Lazaro Anguissola] Col.privada

Son varios los elementos, no precisamente artísticos, que relacionan el retrato de Catolica Barbò con el entorno de la pintora Sofonisba Anguissola: El pintor de la obra, el apellido del personaje, y el maestro de ambos, Bernardino Campi.

EL PINTOR: Giovanni Battista Trotti

Al igual que Sofonisba, el pintor Giovanni Battista Trotti (1551-1619) procede de la ciudad de Cremona que fue un foco artístico de singular importancia en los siglos XVI y XVII, del que surgieron una gran cantidad de pintores.

Entre el nacimiento de una y otro transcurren veinte años. El aprendizaje del Trotti coincide con el momento de mayor fama de la pintora quien ha recibido el máximo honor para su tiempo que es el de haber sido llamada a la corte de Felipe II, la principal monarquía del mundo y precisamente haber sido elegida por sus facultades pictóricas. El nombre de Sofonisba en esa época era conocido en todas las cortes europeas y sus obras solicitadas por nobles, Papas y reyes. Probablemente Giovanni Battista creció escuchando su historia.

Por otra parte se constatan relaciones entre la familia Anguissola y la del pintor Trotti, por ejemplo en un documento del 12 de agosto de 1581 en el que se acredita que Anna Maria Anguissola, la hermana menor de Sofonisba, fue la madrina de bautismo de Scolástica, una de las hijas del pintor.

No menos frecuentes debieron ser las relaciones profesionales de Trotti con Asdrúbal Anguissola como encargado de las obras de la catedral y otras iglesias cremonesas, cargo heredado de su padre y que al igual que aquél le hacía relacionarse con los principales artistas en activo en la Cremona de la época. Las principales obras de Trotti de ese periodo se encuentran tanto en la Catedral (Crucifixión) como en las principales iglesias de Cremona (S. Pietro al Po, S. Sigismondo, S. Domenico y S. Giovanni Novo).
La Ciudad de Cremona (det.) Sus monumentos y sus gentes S.XVI. Museo Civico Ala Ponzone. Cremona

EL APELLIDO: Anguissola

Cattolica Barbo Anguissola, la señora retratada, pertenecía a una rica familia cremonesa y estaba casada con Lazzaro Anguissola hermano de Amilcar Anguissola, padre de Sofonisba; por tanto, Cattolica era tía política de Sofonisba, y además debía estar emparentada con su madre, Bianca Ponzone, pues la madre, de Cattolica se llamaba Lucrecia Ponzone.

El matrimonio Barbò - Anguissola  tuvo dos hijos, Archimede y Sifax; en este último volvemos a ver la predilección por los nombres cartagineses de la familia Anguissola, (En la historia cartaginesa el padre de Sofonisba, Asdrubal Giscón, ofrece su mano a Sifax para sellar su alianza). 

Las relaciones entre ambas familias son estrechas, pues existen menciones en diversos documentos de los que se deduce un trato habitual. Es significativo por ejemplo que Anna Maria, la menor de las Anguissola. ponga el nombre de Cattolica a una de sus hijas.

La relación de Lazzaro y Cattolica con la rama cremonesa de la familia Anguissola puede seguirse en el siguiente esquema:


El maestro de ambos: Bernardino Campi 

Tanto Sofonisba como Giovanni Battista Trotti tuvieron como maestro a Bernardino Campi, (1522-1591), si bien en épocas diferentes por razón de su edad; el primer aprendizaje de Sofonisba y su hermana Elena se realiza en el taller de Campi desde el año 1543 hasta el 1549, año en que el maestro es llamado  llamado por Isabella d'Este, esposa de Ferrante Gonzaga, a la corte de Milán donde prestará sus servicios durante una década.
Retrato de Bernardino Campi pintado por él mismo y grabado por Giovita Garavaglia 

Hacia 1560 cuando ya Sofonisba había partido para España, Campi vuelve a Cremona donde continuará realizando encargos para la iglesia y los nobles de la ciudad. En 1570 se encuentra trabajando de nuevo en la catedral de Cremona como atestigua la inscripción que puede verse en un friso decorativo de la misma con fecha de 1570.

BERNARDINVS CAMPVS CREMON. FA. M D L X X

Es en esta segunda etapa cremonense cuando el joven Trotti acudirá a su taller, ya que, nacido en 1555, no es probable que asistiera al mismo antes de los diez o doce años; sabemos además que recibe un especial trato por parte del maestro pues siendo todavía muy joven, en 1574, recibe en donación su taller con todos los utensilios, modelos y dibujos de acuerdo con el documento publicado por Federico Sacchi en su libro Nottizie di pittori cremonese de 1872:

               1574, 12 Februarii: Donatio inter vivos irrevocabili facta per Dominum Bernardum de Campo domino Johanni Baptiste de Trottis.

Aunque Bernardino Campi ha pasado a la historia de la pintura por méritos propios, es curioso que algunos críticos de la época incluyeran entre sus méritos el haber sido maestro de Sofonisba Anguissola. Por ejemplo el pintor Francesco Salviatti le escribe en una carta el 28 de abril de 1554:

     "Estimado Meser Bernardino: Si de las obras maravillosas que vemos aquí, de la mano de la hermosa pintora Cremonesa, su alumna, se puede deducir su magistral conocimiento, puesto que usted ha sido su maestro, tanto más después de la fama que ha conquistado en Milán con sus pinturas..."

Resulta curioso que Campi -que no fue incluido por Vasari en sus Vidas- aumentara su fama por haber sido maestro de Sofonisba.

Otros SUPUESTOS autorretratos de Sofonisba Anguissola

Existen otros presuntos autorretratos de la pintora que no puedo dejar de mencionar ya que aparecen en muchos de los catálogos de obras de la pintora cuya autoría tiene escaso o nulo fundamento, en los que no me detendré ya que a diferencia del anterior su verdadera autoría e identificación no está ni mucho menos clara.
Retrato de anciana 
[Museo Nivaagards Malerisamling de Nivaa - Dinamarca]
Retrato de Señora. Museo Nivaagards Malerisamling de Nivaa (Dinamarca).

Se trata de una obra adquirida por el museo danés a un coleccionista italiano en 1911 que enseguida fue considerada como autorretrato de Sofonisba Anguissola y así se mantuvo durante mucho tiempo por algunos críticos y estudiosos. Estudios posteriores han ido descartando esa posibilidad asignando la autoría de modo genérico al círculo de la pintora, poniendo en duda incluso que pueda tratarse de su retrato.

La especialista Rossana Sacchi  (Catálogo de la Exposición de 1995 en Cremona) se decanta con argumentos plausibles por la autoría de una de las hermanas, probablemente Europa, que como sabemos también fue retratista famosa, realizando una posible identificación del personaje en Angela F. Schinchinelli, perteneciente al círculo familiar, por su relación con el marido de Europa, llamado Carlo Schinchinelli.

Con motivo de una exposición realizada en el Museo danés en 2022, se ha encontrado en sus archivos un informe de conservación de la obra de 1972 que incluía la fotografía de una inscripción que se encontraba en la parte posterior del lienzo original de la obra, ahora invisible porque fue recubierto con un lienzo adicional. El historiador de arte Michael Cole de la Universidad de Columbia en Nueva York, ha realizado la transcripción e interpretación de las palabras que figuran en el documento fotográfico:
BLANCA. ORFEA. P. IO. SCHING VX ~ DL BENBO. 

De dicha inscripción  el especialista deduce que la persona retratada es BLANCA ORPHEA que supone que es la esposa UX[or] viuda de P[aolo] IO[vanni] Sching[chineli]. A partir de estos datos piensa que se trata de la madre política de Europa Anguissola que estaba casada con un Carlo Schinchinelli.  

Ello le lleva a considerar que el retrato fue realizado por la propia Europa Anguissola, a pesar de que no aparezca firmada con su nombre, como ocurre en las obras que se conocen de ella. La presencia de parte de una cifras (DL) que podrían indicar un año y del nombre BEMBO, que se corresponde con el de varios pintores de la época, no son consideradas  por el especialista ni siquiera como indicio de autoría. El Museo ha celebrado esta sorprendente coincidencia que cuando menos ha de considerarse con cautela por la falta de datos y/o documentos que pudieran corroborar dicha autoría.

Es preciso señalar que está documentada la obra de Europa Anguissola que se encuentra en la iglesia de Santa Ágata en Cremona, que representa la Estigmatización de San Francisco, a cuyo costado aparece una mujer orante con vestidura de viuda de la familia Schinchinelli, ya que figura al pie de la obra la inscripción 'ANGELA FOSSA SCHIN.[CHINELLI] / F.C.'. Sería interesante ampliar la investigación documental de las mujeres de esta familia principal de Cremona que pusiera luz sobre las identidades mencionadas.
Europa Anguissola. Retrato de Angela Fossa Schinchinelli en la Estigmatización de S. Francisco
Iglesia de Sta. Ágata. Cremona

Retrato de anciana recostada 
[Galería Sabauda, Turín]
Se trata de una obra cuya realización por parte de Sofonisba Anguissola es puesta en duda por la propia Galería ya que se considera altamente discutible la posibilidad de que estando la pintora "casi ciega" pudiera realizar tal autorretrato. Cabe incluso la duda de que la persona representada fuera ella. 

Retrato de señora anciana, Galería Sabauda, Turín

Ni siquiera puede asegurarse la atribución que con similar falta de fundamento ha sido realizada al flamenco Anton Van Dyck, que como sabemos, al igual que Rubens, fue admirador de la pintora, la visitó al final de su vida y pintó de ella un retrato basado en un boceto que tomó del natural. Gracias a su testimonio escrito de la visita que le realizó en su casa de Palermo en 1629, sabemos que la pintora fue perdiendo la vista con la edad hasta quedar prácticamente ciega, por lo que cualquier realización de autorretratos en edad avanzada que a veces se le atribuyen ha de ser por principio cuestionada.

Retrato Señora con un libro de oración 
[Sotheby's]
Una tercera atribución que conocí a través  de un amable lector del blog (Boro), es el Retrato de señora que sostiene un libro de oración, que salió a la venta como posible Autorretrato de Sofonisba Anguissola. Al igual que las otras obras comentadas se trata de un retrato interesante, considerado de Escuela Boloñesa, del siglo XVII, al que cabe aplicar consideraciones del mismo cariz que las comentadas en las obras precedentes, es decir la práctica imposibilidad de haber podido ser realizada por la pintora cremonesa, dada la avanzada edad que representa, por los problemas de la vista que hemos comentado.
Retrato de Señora con un libro en la mano [Sotheby's]

El retrato de Sofonisba Anguissola anciana

Para terminar, señalar el posible único retrato de Sofonisba Anguissola anciana que fue realizado precisamente por el flamenco Anton Van Dyck, como fruto del encuentro mencionado anteriormente, que fue documentado por el  pintor en su cuaderno de viaje conocido como el taccuino italiano que conserva el Museo Británico. La pintura realizada a partir del boceto, se conserva en la Dulwich Picture Gallery de Londres, es la que se muestra a continuación y merece una atención más amplia que abordaré en una próxima entrada.

Anton Van Dyck Retrato de Sofonisba Anguissola d.1629
Dulwich Picture Gallery 

domingo, 8 de diciembre de 2013

EL GRECO, ANGUISSOLA, VELÁZQUEZ... UNA VISITA AL PRADO

3 DE DICIEMBRE DE 2013


Aunque no hace falta ninguna excusa para hacer una visita al Museo del Prado, me he acercado con la intención de ver el Expolio de Cristo de El Greco, tras su restauración y he aprovechado el tiempo y la ocasión para realizar otras visitas pendientes.


El Expolio de la Catedral de Toledo 

Se expone hasta final de año una de las primeras obras que el pintor griego realizó a su llegada a España, entre los años 1577 y 1579, por encargo de la Catedral de Toledo en cuya sacristía se sigue conservando.


El Expolio de El Greco de la Catedral de Toledo. detalle

Cuando veo una obra restaurada de esta envergadura siempre pienso que debería exponerse junto a una imagen de igual tamaño de la obra, obtenida antes de la restauración, para poder apreciar los detalles de la labor realizada. En su lugar a menudo se nos muestra la radiografía de la obra restaurada y, como en este caso, también una reflectografía. En general estas fotografías solo tienen interés para los técnicos salvo en casos contados en que sacan a la luz elementos nuevos no visibles en la obra pintada.

Para poder ver el antes y el después tenemos que conformarnos con la imágenes que se suelen publicar que no tienen una gran calidad y por tanto tampoco permiten hacer una comparación detallada.

Antes y después de la restauración

Solamente un detalle de la pintura despertó mi curiosidad y es la firma del pintor realizada sobre un papel desdoblado que se encuentra a la derecha en el borde inferior del cuadro.

Detalle de la firma en el Expolio

Como puede observarse, la firma aparece parcialmente tapada por una mancha de tonos marrones oscuros que podría parecer un sombrero, una piedra o simplemente una mancha de pintura. Aunque esa apariencia de mancha aparece también en algunas copias de la obra, reconozco que me extrañó su presencia, dada la pasión del restaurador -Rafael Alonso- de limpiar y limpiar hasta hacer aflorar lo que sea que haya haya debajo. Además -y eso precisamente se puede ver en la radiografía- debajo de la mancha se encuentra el papel de la firma completo. Esperaremos a que algún día se publique el estudio técnico en el que se nos cuente el secreto de la mancha.

En todo caso es una ocasión singular la que nos presta el Museo de poder disfrutar la visión de esta obra maestra que no podemos desaprovechar.

Una visita a la Sala LVI

Paso una rápida revista a la Sala LVI en la que únicamente falta el retrato del "titular", el Felipe II de Sofonisba Anguissola, que continúa en su periplo exterior, ya que es sin duda uno de los cuadros más "viajeros" del Museo. Por suerte en su lugar se expone la única obra que tiene el Museo de la hermana de SofonisbaLucía Anguissola, el Retrato del médico cremonés Pietro Manna, enviado a España por su padre, Amilcare, seguramente en espera de recibir algún beneficio, regalo o privilegio que pudiera incorporar a la dote de alguna de sus hijas casaderas. Aunque no guarde relación con la temática de la sala, al menos es una obra realizada por una mujer, algo que, como sabemos, no abunda en el Museo del Prado.
Felipe II de Sofonisba (el ausente)     Pietro Manna de Lucía Anguissola (el presente)

Me alegra ver que ha vuelto la princesa Juana (A. Moro), que también ha estado de viaje una temporada, y que vuelva a estar en su sitio aunque no puedo por menos que seguir lamentando la falta de sensibilidad de los responsables de la sala de mantenerla formando pareja con un bufón cuando podría estar acompañada de su propio hijo, el rey Sebastián de Portugal, pintado por Cristóbal de Morais que se conserva en los almacenes del Museo. (P07709).
  A. Moro. Retrato de Juana de Austria.  C.de Morais Retrato de D. Sebastián. MNP

También ha vuelto a su lugar, junto a su madre la reina Isabel de Valois (S. Anguissola), la infanta Isabel Clara Eugenia  con su enana Magdalena Ruiz, (S. Coello, atr.), imagino que ahora madre e hija estarán mucho más contentas.

Sánchez Coello (Atr.) Isabel Clara Eugenia con M. Ruiz.  MNP
Sofonisba Anguissola. Isabel de Valois. MNP

En definitiva, la sala se encuentra casi al completo a la fecha actual.

Algunos miembros de la familia de Felipe IV de Martinez del Mazo

Una visita obligada a la exposición de Veláquez, mientras dure, siempre depara alguna sorpresa. Además del conjunto velazqueño, hoy me he detenido especialmente en La infanta Margarita de Austria vestida de luto de Juan Bautista Martínez del Mazo .

La imagen de la Infanta Margarita, que ya no es la de la niña de las Meninas sino una joven de unos quince años, vestida de luto por la muerte de su padre, que está a punto de casarse con el emperador Leopoldo I, es pintada por Martínez del Mazo introduciendo un cierto ambiente doméstico a través la imagen familiar que se vislumbra al fondo.
J. B. Martinez del Mazo, Retrato de Baltasar Carlos y Retrato de la infanta Margarita

Esta obra me ha recordado otra que el mismo autor realizó veinte años antes, que es el retrato de su hermano, el joven Baltasar Carlos, que no se encuentra en la exposición pero sí en el Museo (Sala 16A), realizado cuando tenía dieciséis años de edad, según la inscripción del propio cuadro, vestido también de negro seguramente por el fallecimiento de su madre, Isabel de Borbón. 

Los dos hermanos han sido retratados tantas veces en su infancia que sorprende ver como se han hecho mayores y muestran en su rostro la tristeza por la pérdida del pasado y de sus seres queridos.

Historias Naturales. 

En el ir y venir por el museo he aprovechado para ver el proyecto de Miguel Ángel Blanco que ha planteado veintidós intervenciones de "carácter natural" -minerales, animales disecados, fósiles, esqueletos, e insectos- procedentes del Museo Nacional de Ciencias Naturales, para acompañar a otras tantas obras pictóricas que se encuentran dispersas por el Museo. 
El furor de las águilas. Una de las intervenciones más interesante elegida como presentación de la exposición

Reconozco que alguna de las intervenciones ha despertado mi interés pero en general resultan difíciles de buscar y de encontrar y puedes pasar por delante sin reparar en las mismas, o puedes tenerlas sobre la cabeza, y no verlas. En resumen, una idea interesante, alguna pieza de gran belleza, pero una implementación mejorable.

La desaparición de Clara Peeters

No hace mucho tiempo dediqué dos artículos en este blog a las pintoras en el Museo del Prado, tanto las presentes como las ausentes, llegando a la conclusión de que solamente se exponían en el Museo las obras de tres pintoras: la que da nombre a este blog, Sofonisba Anguissola, la también italiana Artemisa Gentileschi y la flamenca Clara Peeters (Amberes h.1594-h.659)

Pues bien, hoy he comprobado con tristeza que la Obra de Clara Peeters  titulada "Mesa" [P1622], un magnífico bodegón expuesto en la Sala 16b, ha sido retirado de su emplazamiento y según la información recibida, "enviado al almacén".

A pesar de ser la única obra expuesta de la artista, de las cuatro que posee el Museo, procedentes de la Colección Real; a pesar de ser el único entre las decenas de bodegones del museo pintado por una mujer, alguien ha considerado su presencia innecesaria.

Las obras de Clara Peeters están llenas de detalles que muestran su maestría, su firma suele aparecer dentro de elementos del propio cuadro (en la obra que estaba expuesta se encuentra en el mango del cuchillo) y en ocasiones ella misma se autorretrata a través del reflejo en algún objeto metálico de sus obras.


Alguien podría decir que hay demasiados bodegones expuestos en el Museo, y yo estaría de acuerdo con esa afirmación, pero se da la circunstancia de que el resto de pintores de bodegones del museo exponen más de un ejemplar de sus obras. He tenido la paciencia de buscar los artistas y cuadros de naturalezas y bodegones expuestos que se reparten básicamente entre las Salas 8A, 18 y 87 y, sin ánimo de exhaustividad, puedo señalar los siguientes:

De Juan Espinosa se exponen cinco obras


De Tomás Hiepes se exponen siete obras


De Montalvo, tres obras


De B. Perez, dos obras


De Van der Hamen, cuatro


 De J. B. Romero, dos obras


De J. Ferrer, dos obras, deliciosas

De L. E. Menéndez, veinticinco obras (24 en la misma sala)


Yo me pregunto que si lo que falta es espacio, ¿no sería posible guardar alguna de estas obras que en muchos casos resultan reiterativas en su temática y composición? 

En cambio, se envía al almacén una obra singular por su contenido, por su origen, por su época, además de tratarse del único bodegón pintado por una mujer que se exponía en el museo.

sábado, 7 de diciembre de 2013

FAMILIA VELÁZQUEZ - MARTÍNEZ DEL MAZO

De nuevo la Exposición de la Familia de Felipe IV de Velázquez en el Museo del Prado... me ha dado la oportunidad de disfrutar de una obra singular, en este caso de su discípulo y yerno Juan Bautista Martínez del Mazo y de intentar "leer" la historia que en ella se cuenta. 

Se trata de la Familia del Pintor,  que siguiendo el esquema compositivo del retrato de grupo de Las Meninas de su suegro y maestro, nos permite contemplar una escena de la propia familia del pintor que también lo es de Velázquez.

Juan Bautista Martínez del Mazo, La familia del pintor. Kunsthistorisches Museum Viena
  
Como sabemos Juan Bautista Martínez del Mazo se forma en el taller de Velázquez de quien va ser el discípulo preferido. En 1633 se casa con la única hija del maestro, Francisca de Silva Velázquez con quien tuvo nueve hijos, de los que cuatro murieron en edad temprana. Tras la muerte de su hija en 1653, a Diego Velázquez le quedan, de ese matrimonio, dos nietas, Inés Manuela y Mª Teresa y tres nietos con los curiosos nombre de GasparBaltasar y Melchor

El viudo Martínez del Mazo se casa por segunda vez con Francisca de la Vega, con quien tiene otros cuatro hijos: Juan Antonio, Luis, Francisco y Fernando Felipe; este último también murió tempranamente al igual que su madre que falleció en 1665. El pintor, necesitado de ayuda para la crianza de sus hijos, vuelve a casarse una tercera vez con Ana de la Vega, que probablemente era su cuñada, con quien ya no tuvo más hijos.

Esta obra de Martínez del Mazo adquiere especial relevancia no solo por ser uno de los pocos retratos de grupo que se realizan en esta época sino, precisamente, por los personajes retratados, pues se trata de la única descendencia que tuvo el pintor Diego de Silva y Velázquez

Los Personajes

En el cuadro doce personajes, forman diversos grupos: 

El grupo de la izquierda lo constituyen cuatro jóvenes que son los hijos de la primera mujer y por tanto los nietos de Velázquez, que van vestidos de negro y de forma elegante como personas relacionadas con la Corte; el situado más a la izquierda y de perfil es Gaspar, de unos 26 años y con un cierto parecido a su abuelo; a su lado está Baltasar y delante de ellos el menor, Melchor. La joven que se encuentra con ellos sujetando el broche de adorno de su vestido es María Teresa, de 17 años.


En el grupo del centro los dos niños son hijos de la segunda esposa: a la izquierda Juan Antonio, el mayor de unos 9 años, y a la derecha Luis, de 7. Resulta curiosa la diferente vestimenta de ambos pues mientras el mayor tiene el aspecto de un pequeño soldado el menor va vestido como un campesino, como un pequeño San Isidro, lo que hace pensar que se tratara de algún disfraz que llevaran puesto con motivo de alguna festividad. Del pequeño Luis se conserva un boceto preparatorio en la Dulwich Picture Gallery de Londres


En el grupo de la derecha vemos a una mujer sentada con dos niños en su entorno, uno de ellos, el mayor es Francisco de unos 5 años, vestido de paje, que sujeta un pajarito en la mano derecha y una espada en la otra. En cuanto a la mujer y la niña pequeña que se apoya en ella, la identificación ha sido más discutida.

Aunque hay diversas hipótesis sobre la identificación, la más plausible es la establecida por Raquel Novero Plaza en un exhaustivo estudio sobre la obra y sus personajes publicado en el Boletin del Seminario de Estudios de Arte de la Universidad de Valladolid, que considera que la mujer sentada sería la nieta mayor de Velázquez, Inés Manuela de 27 años, casada en segundas nupcias con el doctor Don José Nuñez en 1661 y por tanto la niña que aparece junto a ella sería la hija de ambos, bisnieta de Velázquez.
J.B. Martinez del Mazo. Boceto niña. Posible bisnieta de Velázquez. Col. particular

Ismael Gutiérrez Pastor ha identificado el retrato de esta niña en un boceto que se conserva en una colección particular de Bilbao, aunque él la considera como la última hija de Martínez del Mazo. (AEA LXXXVIII, 2005)

Prácticamente en el centro de la escena se encuentra colgado un cuadro con la imagen de Felipe IV, que entendemos como un doble homenaje de Martínez del Mazo al patrón y maestro, ya que la obra se identifica con la pintada por Velázquez en 1658 que en la actualidad se encuentra en la National Gallery de Londres.

En la sala del fondo se ve el propio taller del pintor en el que Martínez del Mazo (durante mucho tiempo se creía que era el propio Velázquez) retoca el cuadro de la Infanta Margarita en rosa y plata que su suegro dejó inacabado, mientras la mujer que vemos con un niño pequeño  sería la segunda mujer del pintor, Francisca de la Vega con su hijo Fernando Felipe.


El ámbito en que  se desarrolla la escena es la Casa del Tesoro del Palacio Real, donde Martínez del Mazo desarrolla su actividad como pintor de Cámara tras la muerte de su suegro. El lugar nos resulta familiar pues podemos reconocer algunos de los espacios utilizados por su maestro en sus obras, como en las Hilanderas o incluso en las Meninas. 

Para terminar, señalar que el escudo que se encuentra en la esquina superior a la izquierda del lienzo corresponde a la familia Mazo lo que acredita su hidalguía. Para Raquel Novero ello supondría, frente a otras hipótesis, la confirmación de su nacimiento en la localidad de Solórzano, pues los nacidos en Cantabria eran considerados hidalgos y podían hacer uso del escudo familiar.

En conjunto la exposición presenta numerosas obras de notable interés, pero esta Familia del Pintor de Juan Bautista Martínez del Mazo  merecería por sí sola la visita.