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sábado, 7 de diciembre de 2013

FAMILIA VELÁZQUEZ - MARTÍNEZ DEL MAZO

De nuevo la Exposición de la Familia de Felipe IV de Velázquez en el Museo del Prado... me ha dado la oportunidad de disfrutar de una obra singular, en este caso de su discípulo y yerno Juan Bautista Martínez del Mazo y de intentar "leer" la historia que en ella se cuenta. 

Se trata de la Familia del Pintor,  que siguiendo el esquema compositivo del retrato de grupo de Las Meninas de su suegro y maestro, nos permite contemplar una escena de la propia familia del pintor que también lo es de Velázquez.

Juan Bautista Martínez del Mazo, La familia del pintor. Kunsthistorisches Museum Viena
  
Como sabemos Juan Bautista Martínez del Mazo se forma en el taller de Velázquez de quien va ser el discípulo preferido. En 1633 se casa con la única hija del maestro, Francisca de Silva Velázquez con quien tuvo nueve hijos, de los que cuatro murieron en edad temprana. Tras la muerte de su hija en 1653, a Diego Velázquez le quedan, de ese matrimonio, dos nietas, Inés Manuela y Mª Teresa y tres nietos con los curiosos nombre de GasparBaltasar y Melchor

El viudo Martínez del Mazo se casa por segunda vez con Francisca de la Vega, con quien tiene otros cuatro hijos: Juan Antonio, Luis, Francisco y Fernando Felipe; este último también murió tempranamente al igual que su madre que falleció en 1665. El pintor, necesitado de ayuda para la crianza de sus hijos, vuelve a casarse una tercera vez con Ana de la Vega, que probablemente era su cuñada, con quien ya no tuvo más hijos.

Esta obra de Martínez del Mazo adquiere especial relevancia no solo por ser uno de los pocos retratos de grupo que se realizan en esta época sino, precisamente, por los personajes retratados, pues se trata de la única descendencia que tuvo el pintor Diego de Silva y Velázquez

Los Personajes

En el cuadro doce personajes, forman diversos grupos: 

El grupo de la izquierda lo constituyen cuatro jóvenes que son los hijos de la primera mujer y por tanto los nietos de Velázquez, que van vestidos de negro y de forma elegante como personas relacionadas con la Corte; el situado más a la izquierda y de perfil es Gaspar, de unos 26 años y con un cierto parecido a su abuelo; a su lado está Baltasar y delante de ellos el menor, Melchor. La joven que se encuentra con ellos sujetando el broche de adorno de su vestido es María Teresa, de 17 años.


En el grupo del centro los dos niños son hijos de la segunda esposa: a la izquierda Juan Antonio, el mayor de unos 9 años, y a la derecha Luis, de 7. Resulta curiosa la diferente vestimenta de ambos pues mientras el mayor tiene el aspecto de un pequeño soldado el menor va vestido como un campesino, como un pequeño San Isidro, lo que hace pensar que se tratara de algún disfraz que llevaran puesto con motivo de alguna festividad. Del pequeño Luis se conserva un boceto preparatorio en la Dulwich Picture Gallery de Londres


En el grupo de la derecha vemos a una mujer sentada con dos niños en su entorno, uno de ellos, el mayor es Francisco de unos 5 años, vestido de paje, que sujeta un pajarito en la mano derecha y una espada en la otra. En cuanto a la mujer y la niña pequeña que se apoya en ella, la identificación ha sido más discutida.

Aunque hay diversas hipótesis sobre la identificación, la más plausible es la establecida por Raquel Novero Plaza en un exhaustivo estudio sobre la obra y sus personajes publicado en el Boletin del Seminario de Estudios de Arte de la Universidad de Valladolid, que considera que la mujer sentada sería la nieta mayor de Velázquez, Inés Manuela de 27 años, casada en segundas nupcias con el doctor Don José Nuñez en 1661 y por tanto la niña que aparece junto a ella sería la hija de ambos, bisnieta de Velázquez.
J.B. Martinez del Mazo. Boceto niña. Posible bisnieta de Velázquez. Col. particular

Ismael Gutiérrez Pastor ha identificado el retrato de esta niña en un boceto que se conserva en una colección particular de Bilbao, aunque él la considera como la última hija de Martínez del Mazo. (AEA LXXXVIII, 2005)

Prácticamente en el centro de la escena se encuentra colgado un cuadro con la imagen de Felipe IV, que entendemos como un doble homenaje de Martínez del Mazo al patrón y maestro, ya que la obra se identifica con la pintada por Velázquez en 1658 que en la actualidad se encuentra en la National Gallery de Londres.

En la sala del fondo se ve el propio taller del pintor en el que Martínez del Mazo (durante mucho tiempo se creía que era el propio Velázquez) retoca el cuadro de la Infanta Margarita en rosa y plata que su suegro dejó inacabado, mientras la mujer que vemos con un niño pequeño  sería la segunda mujer del pintor, Francisca de la Vega con su hijo Fernando Felipe.


El ámbito en que  se desarrolla la escena es la Casa del Tesoro del Palacio Real, donde Martínez del Mazo desarrolla su actividad como pintor de Cámara tras la muerte de su suegro. El lugar nos resulta familiar pues podemos reconocer algunos de los espacios utilizados por su maestro en sus obras, como en las Hilanderas o incluso en las Meninas. 

Para terminar, señalar que el escudo que se encuentra en la esquina superior a la izquierda del lienzo corresponde a la familia Mazo lo que acredita su hidalguía. Para Raquel Novero ello supondría, frente a otras hipótesis, la confirmación de su nacimiento en la localidad de Solórzano, pues los nacidos en Cantabria eran considerados hidalgos y podían hacer uso del escudo familiar.

En conjunto la exposición presenta numerosas obras de notable interés, pero esta Familia del Pintor de Juan Bautista Martínez del Mazo  merecería por sí sola la visita.

domingo, 6 de octubre de 2013

LAS MENINAS DORSET EN EL PRADO Y SOFONISBA ANGUISSOLA

LAS MENINAS DE DORSET 

Las meninas, Juan Bautista Martínez del Mazo. 142,2 x 121,9 cm, ca. 1660, Dorset-Kingston Lacy, The Bankes Collection (The National Trust).

El día 8 de octubre se abre una nueva exposición en el Prado dedicada a Velázquez y la Familia de Felipe IV que nos va a permitir, entre otras, la curiosidad de ver “Las Meninas de Dorset”, obra tradicionalmente atribuida a su discípulo y yerno Juan Bautista Martínez del Mazo.

Los prolegómenos de la exposición se han centrado en buena parte en resaltar la presencia de estas pequeñas meninas que causarán sorpresa a muchos y que vienen acompañadas de la controversia de si se trata de una obra de Martinez del Mazo o si, por el contrario, tal como afirma Matías Díaz Padrón, se trata de un boceto, o "modeletto" realizado por el propio Diego Velázquez.

Las comparaciones que se muestran inducen a un cierto error pues presentan las imágenes comparadas de ambas obras o partes de ellas como si fueran del mismo tamaño cuando, en realidad la superficie de las Meninas de Martínez del Mazo por sus dimensiones [142,2 x 121,9] no llegan ni a una cuarta parte del tamaño de las del Prado [318 x 276]. Una comparación más ajustada debería respetar esta proporción, que sería aproximadamente la que se muestra a continuación.


La controversia sobre la autoría de esta obra es sostenida fundamentalmente por el especialista Matías Díaz Padrón, "viejo lobo solitario" que tantos hallazgos ha incorporado a la Historia del Arte en los últimos cincuenta años, enriqueciendo el patrimonio y el debate con sus argumentos no exentos de pequeños subterfugios a través de los que convierte la información de que dispone en pieza de convicción: si dispone de documentos, los valora como única fuente fiable de información, si no dispone de ellos, minimiza su importancia enfatizando la precisión de la pincelada, el estudio de la luz o los colores. Además, desconsidera de forma casi sistemática los procedimientos químicos aplicados al análisis de las obras. No hace mucho tiempo recogía en este blog la noticia de un Van Dyck recuperado: La Virgen y el niño con los pecadores arrepentidos, gracias a la investigación realizada por este profesor en la que consideraba fundamentales los documentos encontrados por encima de cualquier otro análisis. (Ver: Van Dyck recuperado)  

Los interesantes argumentos que el profesor ha ido desgranando sobre las Meninas de Dorset en una intervención realizada en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y que recogen en buena parte los que ya habían sido presentados en las Jornadas sobre Arte Español fuera de España organizadas por el Instituto de Historia del CSIC en 2002, serán objeto de una publicación específica de próxima aparición. En ella suponemos que Díaz Padrón volcará toda la información que ha ido acumulando sobre la obra en los últimos quince años.

No parece sin embargo que se vayan a despejar ciertas dudas que los más avisados señalan, como es la presencia de la cruz de Santiago en el presunto boceto preparatorio cuando es sabido que tal distinción fue añadida al cuadro principal después de su terminación (1656), una vez que Velázquez consiguió por fin su anhelado título de Caballero de la Orden, en noviembre de 1659 pocos meses antes de su muerte. Cuenta Palomino que después de muerto, mandó el Rey que en su figura del cuadro de Las Meninas se le pintase sobre el pecho la cruz de Santiago(Una información completa sobre este tema en Atenas-Diario de a bordo)

Autorretrato de Velázquez en las Meninas

En todo caso, la apuesta del profesor Díaz Padrón hace lógicamente feliz al modesto Museo de Dorset que se declara orgulloso de poseer un cuadro de Velázquez, aceptando una autoría que siempre será beneficiosa para la institución. El Museo del Prado, por su parte, no entra en la discusión, pero también se beneficia de esta polémica que, al igual que ocurrió con la "Mona Lisa española", atraerá visitantes a una exposición que, a pesar de su gran calidad, no tiene muchos alicientes para animar al gran público a visitarla.

Al margen de la polémica, lo cierto es que Las Meninas de Velázquez, sin estar en las salas de la exposición, van a constituir el centro neurálgico de la misma.

LA DENOMINACIÓN DE LA OBRA

La obra aparece en los inventarios del Palacio Real como El cuadro de la familia. No será hasta 1843, año en que se publica el catálogo del Museo del Prado de Pedro de Madrazo, cuando se utiliza la denominación de Las Meninas, título que tuvo una gran repercusión y es el que se ha mantenido hasta hoy.

El título hace referencia a dos personajes que aparecen en la obra, tal como los describe el pintor y escritor Antonio Palomino en su obra Museo pictórico, donde denomina a las dos damas que acompañan a la infanta como “meninas” utilizando el término portugués con el que se refería a las hijas de nobles que estaban al servicio de las infantas, como doncellas de honor que se criaban y educaban con ellas y recibían ese nombre hasta que alcanzaban la mayoría de edad, momento en que pasaban a ser damas de honor.

LA RELACIÓN CON SOFONISBA ANGUISSOLA

Tras esta amplia introducción, llego al tema que aparece en la segunda parte del título de esta entrada que se refiere a la posible relación entre Velázquez y Sofonisba Anguissola.

Como sabemos, ambos pintores lo son de la corte de los Austrias, Sofonisba de Felipe II y Velázquez de Felipe IV y, aunque coinciden en el ámbito en el que realizan su actividad, media entre ambos un amplio espacio de tiempo: ella trabaja en la corte desde 1559 hasta 1573, y él cincuenta años después, desde 1623 hasta su muerte en 1660.

La relación entre ellos hay que buscarla dentro de la propia obra de las Meninas. Si observamos la parte central del cuadro, vemos que aparece la infanta Margarita rodeada por dos meninas. La de la izquierda, María Agustina Sarmiento, le ofrece, en una bandeja o azafate de plata con una pequeña base o pie central para mantenerlo elevado de la superficie, sobre la que se encuentra un búcaro de cerámica rojo probablemente con agua.


¿Cómo no recordar el cuadro de Sofonisba Anguissola, quien en 1595 pinta a la nieta de Felipe II, Margarita, hija de Catalina Micaela de Saboya, acompañada de un enano que le sirve con idéntica actitud un pequeño búcaro de cerámica roja sobre una pequeña fuente, en este caso de cerámica, con bordes irregulares y con un soporte o pie central para servirle de apoyo?

Margarita de Saboya con enano. 1595 Col Marqués de Griñón

La especialista Maria Kusche ya hizo notar esta similitud en su obra "Retratos y Retradores". 


La doctora Kusche no solo identifica al personaje como la hija de de la infanta Catalina Micaela, (Margarita, futura duquesa de Mantua y virreina de Portugal bajo Felipe IV), a quien hasta entonces había sido considerada como la duquesa de Béjar, sino que reatribuye en 1992 la obra, hasta ese momento asignada a Sánchez Coello, a su verdadera titular: Sofonisba Anguissola

Podemos apreciar el parecido de la niña con su madre y su abuela, ambas en el Museo del Prado. 


Piensa la doctora Kusche que el retrato debió ser enviado al abuelo y por alguna razón, al morir Felipe II en 1598, la propiedad debió pasar a la casa de don Iñigo Mendoza, V duque del Infantado, siendo probablemente colocado en algún palacio de sus descendientes accesible para Velázquez.

"No hay duda -dice Maria Kusche- que el retrato de Margarita, no solo en sus detalles, sino en todo su ambiente le sirvió de inspiración a Velázquez para una de sus pinturas más hermosas e inquietantes"