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lunes, 27 de abril de 2026

MARÍA IRITIA, MUSA DE FÉLIX RESURRECCIÓN

La compañera del pintor 

A pesar de haber tratado anteriormente este tema en el artículo que dedicamos en este blog a FÉLIX RESURRECCIÓN HIDALGO 1853 - 1913 (enero 2022)he considerado de interés extraer y ampliar la información relativa a María Abad Yritiala misteriosa mujer que fue musa y compañera del pintor a lo largo de su vida, y dedicarle un artículo específico.

A menudo podemos ver documentos gráficos relativos a la mujer que compatió su vida con el pintor filipino Felix Resurrección Hidalgo, pero pocas son las referencias escritas que sobre ella disponemos. Tenemos la impresión de que era 'un tema' del que no se hablaba, quizás porque nunca llegaron a regularizar su situación de pareja y los amigos y conocidos respetaban la discreción del pintor respecto a esta relación que chocaba con los prejuicios de una sociedad conservadora. Esta situación se confirma por la información que hemos podido obtener de la Partida de Defunción que publicamos, donde se constata de modo indudable "que el finado era soltero"

El origen de esta compañera del pintor era hasta ahora un misterio que ha podido ser en parte desvelado a través de la investigación de los documentos relativos a la estancia de pintores filipinos en Madrid en el último cuarto del siglo XIX.

Félix Resurrección Hidalgo. "La Modelo" Retrato de María Abad Yritia. 
Colección Eugenio López Foundation

Las pocas veces que aparece nombrada en documentos de la época lo hace como "María Yrritia", lo que hacía suponer a algunos un posible origen vasco, quizás por la sonoridad del apellido, y otras veces francés, pues es en París donde se conoce su convivencia. Un cierto misterio envolvía el origen de esta mujer y el momento de su relación inicial con el pintor que ahora se descubre y se documenta prácticamente al tiempo de su llegada a Madrid. 

El origen de la relación con María

Encontramos por primera vez el nombre de María en un documento público, los Padrones Municipales de la ciudad de Madrid de 1878 y 1879 correspondientes a una casa de huéspedes de la céntrica Travesía de Moriana, 7, que era una callejuela del viejo Madrid que desapareció con la construcción de la Gran Vía. En ella se alojaban diversos huéspedes procedentes de Filipinas: la mayoría militares y entre ellos los hermanos Juan y Manuel Luna, aunque en el documento correspondiente a diciembre de 1878 figura solamente como huesped Manuel, el hermano músico. Juan Luna, el pintor, en esa fecha había partido hacia Roma con Alejo Vera.

En el documento del Padrón de 1878 [Distrito: Centro, Barrio: Jacometrezo, Calle: Travesía de Moriana, Casa nº 7, cuarto Principal derecha], encontramos a María Abad Iritia. Si atendemos a los apartados que describen su situación, vemos que no tenía parentesco alguno con la familia. Por la fecha de nacimiento, 21 febrero 1852, podemos saber que tenía 26 años y que procedia de un pequeño municipio de la provincia de Guadalajara denominado Selas —que entonces no llegaba a los 300 habitantes y en la actualidad a unos 50

Panorámica actual del pueblo de Selas (Guadalajara)

Por la información del Padrón sabemos además que María estaba soltera, que llevaba 11 años viviendo en Madrid —a donde llegaría con 16 años— y habitaba en la casa en calidad de 'sirbienta' ganando 12,50 ¿pesetas? Finalmente se indica que no sabe leer ni escribir. 

Detalle parcial de la hoja del Padrón de La Travesia Moriana, 1 diciembre 1878
1ª referencia documental a María Abad Iritia

En esta misma casa de huéspedes de la Travesía Moriana se alojaron por un tiempo, cuando llegaron a Madrid, tres pintores filipinos que coincidieron en Madrid en su pensionado académico: Félix Resurrección, Miguel Zaragoza y Esteban Villanueva. En el documento de empadronamiento del mismo domicilio correspondiente al año 1879, que transcribimos parcialmente a continuación, vuelve a figurar en primer lugar el casero, Agustín Hernáez y su familia, y a continuación, de nuevo, María Abad e Iritia y  los tres pintores mencionados. 

Transcripción del Padrón de Habitantes de Madrid de 1879

María figura con los mismos datos que habíamos visto en el Padrón del año anterior. La única diferencia que observamos es que parece saber leer. Sobre los tres estudiantes figuran sus fechas de nacimiento, su naturaleza filipina, su dedicación —estudiante Pintor en la Academia de San Fernando— y su tiempo de residencia en Madrid de un año. La única novedad que vemos sobre ellos, respecto a los datos conocidos previamente, es el estado de Miguel Zaragoza, que ahora aparece como 'casado'. 

Tras una corta estancia en la casa de la Travesía de Moriana, los tres pintores: Miguel ZaragozaEsteban Villanueva y Félix Resurrección, deciden alquilar un piso en común en el número 6 de la madrileña calle Olózaga, donde aparecen empadronados al año siguiente. En ese mismo domicilio, como jóvenes de buena familia que son, los tres estudiantes contratan los servicios de dos mujeres que se ocupen de las labores de mantenimiento y limpieza de la casa, como podemos ver en el Padrón general de los habitantes de Madrid, de 1º de diciembre de 1880, Distrito Buenavista, Barrio de Alcalá, casa nº 6, cuarto 4º de la calle Olózaga, que transcribimos a continuación. 

Transcripción del Padron de habitantes de Madrid de 1 diciembre 1880

Como titular del contrato figura Miguel Zaragoza y Araquizna, de estado casado, a continuación Félix Resurrección Hidalgo y Esteban Villanueva como solteros "Pensionados para el estudio de la Pintura" y seguidamente el nombre de las dos sirvientas: En primer lugar volvemos a ver a María Abad Hiritia y todos los datos que de ella aparecen en este documento coinciden con los ya mencionados en la casa de la Travesía de Moriana, con pequeñas variaciones como la "h" de su segundo apellido y una diferencia de un año en la fecha de nacimiento, que hacía 13 años que vivía en Madrid  y que "no sabía leer ni escribir." Hay que tener en cuenta que puede haber algún error  en los datos que ella no escribe personalmente. A pesar de esas pequeñas diferencias no cabe duda de que en ambos casos  estamos ante la misma persona que es la que habitualmente se menciona como "María Yrritia".

Todo ello nos lleva a poder afirmar que los tres pintores pensionados que habían conocido a María sirviendo en la pensión de la Travesía Moriana donde estuvieron alojados los primeros meses de su estancia en Madrid, deciden para el segundo curso, alquilar su propia casa y proponen a María Abad Iritia que se ocupe de su servicio, lo que supondrá para Félix Resurrección el comienzo de una relación que durará toda su vida. 
Félix Resurrección Hidalgo "La Inocencia"  Paris 1901 
Probable retrato de María Iritia

El concepto de "sirvienta" o "criada" utilizado a finales del siglo XIX que figura en el formulario de Padrón puede no coincidir exactamente con lo que hoy entendemos por esa ocupación, ya que en la época existía una figura a medio camino entre ama de llaves y criada que se ocupa del servicio doméstico y que puede incluso tener otra persona a su servicio, como ocurre en este caso, para realizar las tareas menores. Esa situación podría ser más acorde al papel que desempeña María en el domicilio de los pintores, aunque el hecho de no saber leer ni escribir también resulta indicativo de su procedencia social.  Además, parece indudable por las obras que conocemos, que María sirvió como modelo a Félix Resurreccion en múltiples ocasiones.

La relación entre ambos hubo de superar periodos de separación, como el tiempo en que Félix, junto a sus colegas, se desplaza a Roma a continuar sus estudios. Ello no fue óbice para el mantenimiento de su relación, pues es un hecho que cuando Félix decide continuar su actividad en París, María viajará con él. Su constante presencia en la vida del pintor puede seguirse en las pinturas en las que ella sigue apareciendo a través del tiempo.

La vida en París para los jóvenes artistas filipinos que allí se instalaron fue feliz a juzgar por los testimonios escritos y las fotografías de la época. Rizal, Luna e Hidalgo comparten sus experiencias artísticas y literarias, sus reuniones se amenizan con su propia música, y son invitados frecuentes de la familia Pardo de Tavera Gorricho que residía en París.

París h.1886. Fotografía de grupo en la que distinguimos a Paz Tavera (de negro) y María Iritia (de blanco), haciendo música con Félix Resurrección al violín, José Rizal a la flauta, Juan Luna al contrabajo, uno de los hermanos Paternó a la guitarra y otro amigo al acordeón. Lamina XI de la Biografía de Rizal por Rafael Palma

En 1912, después de treinta años de ausencia, y atendiendo a la llamada de su madre, el pintor regresa a Manila acompañado por María Iritia para que conozca a su familia. Parece que no hubo una buena sintonía entre María y la madre de Félix, la poderosa Doña Barbara Padilla, viuda desde 1867, del abogado Eduardo Resurrección. Doña Bárbara era una importante empresaria, propietaria de una gran flota naviera y comercial heredada de su padre Narciso Padilla. La visita de la pareja concluyó a los seis meses, antes del tiempo previsto, probablemente por esa falta de entendimiento entre ambas mujeres. Félix y María  fueron a Japón y desde allí, viajaron de regreso a Europa en el ferrocarril transiberiano. Al parecer, mientras estaba en Rusia Fėlix contrajo una enfermedad respiratoria y una vez en París prosiguieron el viaje hacia Barcelona con la idea de que el pintor pudiera reponerse, sin sospechar el poco tiempo que le quedaba de vida, ya que murió viviendo en el distrito de Sarriá-Sant Gervasi en el año 1913. 

1ª página del Acta de Defunción de Félix Resurrección 14.3.1913

No sabemos qué razón movió a Félix a trasladarse a Barcelona, ¿el clima?, ¿un amigo?, ¿un medico? El caso es que después de casi treinta años de ausencia en España regresa a Barcelona y se instala en el número 25 de la Calle Galvany en Sant Gervasi, según consta en el Acta de Defunción del Registro Civil de Barcelona, documento que aporta poca información sobre las circunstancias de la muerte que se produce a las dieciséis horas del 13 de marzo de 1913. Tampoco conocemos la relación que tenía con las personas que figuran en dicho documento, como D. Juan Bel Lluch, casado y carpintero, que es la persona que en calidad de mandatario informa de su fallecimiento, presentando al juez del Registro Civil el certificado médico de defunción que indica que la muerte se produjo "a consecuencia de enfisema pulmonar y parálisis cardiaca". 

Por la información que este mandatario aporta al Juzgado se deduce que no es una persona cercana o familiar ya que le hace natural de Manila cuando era de Binondo y dice que tiene cincuenta y ocho años cuando en realidad acababa de cumplir sesenta. Se aporta como información adicional "que el finado era soltero", lo que confirma el hecho de que nunca se casó con su compañera de vida, María Iritia; y "que se ignora si testó". 

Como testigo presencial figura el nombre de Enrique Piferrer Ventura por cuyo segundo apellido podríamos deducir algún parentesco con Valentín Ventura, amigo de Félix y residente en esa época en Barcelona. Hemos de suponer que Félix murió acompañado por María quien es la persona que realiza las gestiones para el traslado de los restos del difunto a Manila a fin de que pudieran ser enterrados en su tierraAl año siguiente María Abad Iritia viajará a Manila acompañando los restos de su compañero para que pudieran ser enterrados en su tierra natal, en el Cementerio del Norte de Manila, y probablemente también llevaría algunas de sus pinturas. A continuación, regresó a París. 

 
Mausoleo familiar de la Familia Hidalgo en el Cementerio Norte de Manila

La muerte de Félix Resurrección Hidalgo en 1913 dejó una fortuna de bienes raíces, acciones, y pinturas que pasaron a su madre, doña Bárbara Padilla y Flores, al no haber descendientes legítimos ni reconocidos naturales. Sin embargo, al año siguiente murió también la madre de Félix, que no llegó a recibir la totalidad de estos bienes.

Cuatro años más tarde, en 1917, María inició un segundo viaje a Manila, que será el último, ya que por un desgraciado accidente no llegará a su destino. Tras haberse ocupado de los asuntos relativos al cierre de la casa y el estudio parisino y la liquidación de los bienes del pintor, se embarca de nuevo hacia Manila llevando "la herencia de Félix" que había pasado a formar parte de la herencia familiar de Bárbara Padilla, por lo que correspondía legalmente a los herederos de esta: a sus nietos Felipe Hidalgo, hijo de su hijo José; Eduardo y Rosario hijos de su hija Pilar, que estaba casada con Máximo Paz
 
La identificación de María Irritia con la María Abad Iritia que figura en los padrones madrileños relacionados con la estancia de los pintores en Madrid, se corrobora definitivamente con la última noticia que tenemos de ella, que es la de su desaparición en el naufragio sufrido por el barco que la transportaba a ManilaEn una lista del pasaje que embarcó en Barcelona en el vapor Eizaguirre, figura su nombre: María Abad Iritia, lo que supone la confirmación de una historia conocida pero no documentada hasta ahora. El siniestro del vapor de la Compañía Trasatlántica 'Carlos Eizaguirre' se produjo la noche del 26 de Mayo de 1917El barco fue hundido frente a Ciudad del Cabo por una mina naval sembrada por la armada alemana en plenas hostilidades de la I Guerra Mundial. En este naufragio, que se conoce también como el del "Titanic catalán", murieron 134 personas: 50 pasajeros y 84 tripulantes, y solo se salvaron 25. (Historia de un naufragio' por Julio Molina Font)

Recorte de prensa del 30 de Mayo de 1917. El Restaurador - Tortosa

Imagen del Vapor Carlos de Eizaguirre hundido en 1917

Podemos imaginar la importante pérdida de obras de Félix Resurrección en el siniestro ocurrido en ese último y desgraciado viaje de retorno de María a Filipinas.

Una vida discreta 

Resulta curioso confrontar las trayectorias vitales de los dos principales pintores filipinos de la época, Juan Luna y Félix Resurrección, que corrieron en buena parte paralelas. En especial resultan de interés las historias relativas a sus compañeras de vida que difícilmente podrían resultar más opuestas.

Juan Luna, de origen malayo y perteneciente a una familia que había logrado una posición en la clase media de Manila gracias al comercio, se casó en París con una joven, Paz Pardo de Tavera, de una de las principales familias filipinas. Para ello tuvo que vencer la resistencia de la madre de esta, quien no vería con buenos ojos que su única hija se uniera a un indio filipino, a pesar de que hubiera gozado de una buena educación y alcanzado el éxito en su profesión. 

Mi novia o retrato de Paz Pardo de Tavera en la época de su boda (h.1885)

Por su parte, el joven Félix Resurrección, procedente de una notable y pudiente familia dueña de un imperio empresarial naviero, cuando llega a Madrid se enamora de una joven de un nivel social claramente inferior, María Abad Iritia, que se ocupa de las tareas domésticas en la casa en la que viven y no duda en visitarla durante su pensionado en Roma o llevarla consigo como modelo y compañera cuando decide establecerse en París en 1884

Félix Resurrección. Una dama a la luz de la luna
Probable retrato de María Abad Iritia

El futuro de ambas parejas tras una primera época de triunfos y felicidad tampoco puede ser más diferente: 
El temperamental Luna tira por la borda todo lo conseguido cuando en un ataque de celos dispara a su mujer y a su suegra causándoles la muerte. Es considerado culpable de un crimen pasional, por lo que solo le imponen el pago de una indemnización a sus cuñados y el exilio de París. Pero la vida de Juan Luna se oscurece y sus obras pierden los destellos del genio con los que había brillado en la época anterior. 

Por su parte, Félix Resurrección no llega a formalizar su relación con María a pesar de que se mantienen juntos a lo largo de su vida. No podemos saber hasta qué punto los prejuicios de clase pesaron en el ocultamiento de esa situación. Ninguno de sus amigos y compañeros mencionan esta relación con María, quizás por respeto a una intimidad que él mismo no tiene intención de hacer pública o porque el resto del grupo adolece de los mismos prejuicios que el propio pintor. Otra causa posible para esta extraña situación podría ser el respeto a su madre -lo hemos visto en otros casos-. La opinión de la poderosa Bárbara Padilla, tanto desde el aspecto religioso como desde los prejuicios sociales a causa del modesto origen de María pudieron influir en la indecisión del pintor que tardará más de treinta años, toda una vida, en volver a visitar a su madre en Filipinas. 

Posible retrato de María en la obra de Félix Resurrección dedicada 
"A mi amigo M. leyendo en mi studio  FR Hidy algo. 1896 Paris” 

Tanto si es por una u otra causa, el caso es que 
Félix Resurrección decide vivir su vida fuera de las convenciones sociales existentes, lo que de nuevo puede ser tomado tanto como fortaleza como por debilidad de sus convicciones, y nos lleva a mantener el carácter enigmático del personaje a la espera de que aparezcan nuevos documentos que nos permitan traspasar esa barrera de discreción que caracterizó su vida.

Retrato de Félix Resurreccion Hidalgo en su estudio

"Hidalgo es todo luz, colores, armonía, sentimiento, limpidez, como Filipinas en sus noches de luna, en sus días tranquilos con sus horizontes que convidan a la meditación y en donde se mece el infinito". José Rizal, (1884)

jueves, 20 de enero de 2022

FÉLIX RESURRECCIÓN HIDALGO 1853 - 1913

Hace unos meses escribí en este blog un artículo sobre un grupo de pintores en Roma que figuraban en una conocida fotografía en la que se encuentran los filipinos Luna, Paterno, Zaragoza y Resurrección con Juan Antonio y Mariano Benlliure y Juan José Puerto. El artículo desvelaba interesantes novedades biográficas que han podido pasar desapercibidas del pintor Félix Resurrección Hidalgo, siempre considerado -injustamente- segundo por detrás del otro gran pintor filipino Juan Luna Novicio.  He creído de interés escribir un artículo monográfico de carácter más personal, en el que destacar su importancia artística y su trayectoria vital a fin de que la información no quede diluída en el contexto de los grupos de pintores entre los que naturalmente se integra: Pintores filipinos, Dibujantes de La Flora del Padre Blanco o Pintores en Roma, anteriormente aludidos.

Autorretrato. A su querida madre. FR Hidalgo París 1901

        "...En la obra de Hidalgo late un sentimiento purísimo, expresión ideal de la melancolía, la hermosura y la debilidad, víctimas de la fuerza bruta; y es que Hidalgo ha nacido bajo el azul brillante de aquel cielo, al arrullo de las brisas de sus mares en medio de la serenidad de sus lagos, la poesía de sus valles y la armonía majestuosa de sus montes y cordilleras."

José Rizal - Homenaje a Luna e Hidalgo. Madrid, 25 de junio de 1884

Félix Eduardo Resurrección Hidalgo y Padilla (1853 - 1913)

Félix Resurrección creció en la calle Escolta en Binondo, Manila, donde había nacido el 21 de febrero de 1853. Fue el segundo de los tres hijos varones y tercero de siete hijos de una familia filipina acomodada. Su padre, D. Eduardo Resurrección Hidalgo y Agapito, que murió cuando Felix tenía doce años, era un mestizo español abogado en Vigán, Ilocos Sur, que fue director de la Sociedad de Postas Generales de Luzón (Precedente de la Sociedad General Postal) con amplias posesiones. Su madre, Doña María Bárbara Padilla y Flores, mestiza de sangley, era de Binondo, hija del abogado y magnate naviero Narciso Padilla Rosa que fue nada menos que Regidor de la Audiencia Real en Manila.

La línea familiar materna procedía de Maria Padilla de Pangasinan, cuyo hijo Vicente Padilla casó con Hermenegilda Rosa y tuvieron dos hijos, Tomás Narciso, -este último y su segunda esposa, Salomé Flores, fueron padres de Jose Sabino, quien optó por la carrera eclesiástica y llegó a ser canónigo de la catedral Metropolitana de Manila-, y de María Bárbara quien se casó con Eduardo Resurrección-Hidalgo, quecomo hemos comentado, fueron los padres del pintor.

Izq. Antonio Malantic, Retrato de Félix niño con su abuelo Narciso Padilla. 1859 
    Der.: F.R.Hidalgo, Retrato de su madre. "A mi querida mamá, Félix, París 1886"

María Bárbara, la madre, conocida como "Baritay", había sido educada para gestionar los negocios familiares; era una mujer de carácter, de profundas creencias religiosas. Al renunciar su hermano a los bienes terrenales, ella heredó el conjunto de propiedades familiares, entre ellas una serie de almacenes que se encontraban al borde del río en el distrito de Tondo que ella regentó con sabiduría por lo que sería conocida como "la reina del río Pásig". Baritay quedó viuda cuando Félix tenía solo doce años, por lo que, a falta de una figura paterna, su influencia sobre el hijo se hizo más intensa. 

Félix realizó sus primeros estudios en los jesuitas del Ateneo de Manila y al terminar,  en 1867 entró en la universidad de Santo Tomás donde estudiaba también su hermano Narciso, alumno entre 1870-1873, (AHN, Universidades 4254, Ex,9). Tras terminar los estudios de Derecho en 1871, Félix decidió ingresar en la Academia de Dibujo y Pintura de la calle Cabildo con los profesores Agustín Sáez y Lorenzo Rocha, en la que estuvo durante los siete años siguientes en los que se convirtió en uno de los alumnos más destacados. En 1876 fueron seleccionados algunos de sus dibujos para presentar en la Exposición Universal de Filadelfia. En 1877 concursó para la realización de la portada del gran libro de la Flora del Padre Blanco, quedando en el segundo puesto tras su profesor, Agustín Sáez, aunque su dibujo no se publicó hasta seis años después, en la vigésima entrega con la que se iniciaba el último tomo. Mediante oposición consiguió la pensión para ampliar estudios en Europa en 1879, año en que viajó a España con sus colegas Miguel Zaragoza y Esteban Villanueva con quienes convivió durante su estancia en Madrid. 

Durante dos cursos asistió con regularidad a las clases de la Academia de San Fernando de Madrid donde tuvo como profesores a Espalter en Pintura antigua y ropaje; a Federico Madrazo en Colorido y composición; a Ignacio Suarez Llanos en Anatomía pictórica; y a Carlos Luis Ribera en Pintura natural o pintura de bodegones. También dedicó muchas horas a la copia y contemplación de las obras maestras del Museo Nacional de Pintura del que afirma en una carta a su amigo Rizal en octubre de 1879: "Uno deja ese edificio con dolor de cabeza y desesperación en el alma, porque está convencido de lo poco que sabe, de que ni siquiera es un átomo en comparación con los colosos del arte".

Los dos años restantes de la beca Félix se traslada a Roma donde realiza la primera obra que le hizo famoso: Vírgenes cristianas expuestas al populacho, que presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1884 con la que ganó una segunda medalla. La pintura fue adquirida por el gobierno por R.O. de 10 de julio del mismo año por 2.500 pts., bajísimo precio del que el pintor se queja considerando que los veteranos pintores que forman el jurado: "...quieren cortar las alas de los jóvenes negándoles siempre que pueden los medios materiales para seguir avanzando". Aunque él dice no dejarse vencer por esa actitud: "Afortunadamente, no me dejo, ni me dejaré vencer, por dura que sea la lucha; y aun en la quiebra seguiré haciendo otra obra de importancia aunque tenga que privarme de lo más necesario en la vida".

Posteriormente la obra fue depositada en la Universidad de Valladolid donde pereció en un incendio en 1936 aunque podemos conocerla por la versión de la misma que se encuentra en el Banco Central de Filipinas de Manila. 

Vírgenes cristianas expuestas al populacho, 1884. Banco Central de Filipinas

Tras la participación en la Exposición madrileña Félix realiza un viaje por Europa y al igual que su colega Luna decide instalarse definitivamente en París a donde llega en ese mismo 1884. A partir de entonces recibe numerosos encargos y participa en múltiples exposiciones, además de la General de las Islas Filipinas (Madrid, 1887), la Universal de París (1889), la de Barcelona de 1891; la Internacional de Bellas Artes de Madrid (1892), la Universal de Chicago (1893), la Regional de Filipinas en Manila (1895) o la Universal de San Luis - Missouri (1904) donde su obra, El violinista, sería premiada con una Medalla de Oro. 

Pero la mala suerte parece perseguir las obras de Resurrección que se adquieren en España, pues también se encuentra en paradero desconocido la que con el título "El Aqueronte" fue presentada por el pintor en diversas exposiciones y fue adquirida por el gobierno por 7.500 pesetas para el Museo de Ultramar. Sabemos que tras su disolución pasó al Museo de Arte Moderno y en 1908 fue depositada en el Ayuntamiento de Santander de donde desapareció en fecha desconocida. También en esta ocasión conocemos la obra por fotografía y por sus versiones como la que se encuentra en el López Museum and Library de Manila y otra, con algunas variantes, que se encuentra en la colección del Banco Central de Filipinas. 

Ref. Catálogo Exposición de Barcelona 1891
El Aqueronte. Imagen Publicada en La Ilustración Española y Americana -8 Feb. 1893

El Museo del Prado conserva tres obras de Félix Resurrección, realizadas en su etapa de formación en Manila antes de su venida a España: Estudio del natural,  (actualmente expuesta en la sala 61A del Museo) en la que firma como discípulo de Sáez; Vendedora de lanzones y Pescador de Sacag (ambas hasta hace poco tiempo depositadas en el Museo de Antropología). Estas obras que habían sido presentadas a la Exposición de Filadelfia de 1876 pertenecían al Museo Biblioteca de Ultramar figuraron en la Exposición de las Islas Filipinas celebrada en Madrid en 1887. 
Estudio del natural (1875)
Vendedora de lanzones (1875)                Pescador de Sacag (1875)   

Patrimonio Nacional conserva al menos una obra de Félix Resurrección de carácter costumbrista filipino, realizada ya en su estancia madrileña, al parecer regalada por el pintor al rey, según recoge la prensa de la época.

La Correspondencia de España - 14 julio 1879, pág.3. 

Félix R. Hidalgo, La siesta. Recuerdos de Filipinas. 1879 P.N. Palacio del Pardo

Otra obra, que debía pertenecer a Patrimonio Nacional, titulada El Galeón, de la que actualmente se desconoce el paradero, fue regalada por el gobierno español al filipino con ocasión del acto de investidura como Doctor "Honoris Causa" del ministro de Asuntos Exteriores español, Fernando María Castiella en la Universidad de Santo Tomás en Manila, acto al que asistieron además del investido, los marqueses de Villaverde y los señores de la Serna y Marañón.
 
Imagen de la recepción en Malacañan. Hoja del Lunes 27.2.1965

        "El ministro español en nombre del gobierno español, regaló al presidente un cuadro del pintor filipino Félix Resurrección Hidalgo, óleo que representa a un galeón español y que hasta hace poco se encontraba en Madrid..."
La Vanguardia, 27 de febrero de 1965

La vida en París

La vida en París para los jóvenes artistas filipinos que allí se instalaron fue feliz a juzgar por los testimonios escritos y las fotografías de la época. Rizal, Luna y Resurrección compartían sus experiencias artísticas y literarias. Sus reuniones se amenizaban con su propia música, eran invitados frecuentes de la familia Pardo de Tavera Gorricho que residía en París. Como sabemos en ese tiempo Luna cortejaba a la hija, Paz Pardo de Tavera, con la que se casará en 1886, Rizal se relacionaba con la joven Nelly Bustead que también vivía en la capital francesa y Félix Resurrección siempre iba acompañado de su modelo María Iritia, con la que compartió toda su vida.
 
París h.1886 Fotografía de grupo en la que distinguimos a Paz Tavera y María Iritia, haciendo música con Félix Resurrección al violín, José Rizal a la flauta, Juan Luna al contrabajo, uno de los hermanos Paternó a la guitarra y otro amigo al acordeón. Lamina XI de la Biografía de Rizal por Rafael Palma

Las tendencias personales y artísticas de ambos pintores van a seguir caminos diferentes. A diferencia del carácter indómito de Luna, Resurrección se caracteriza por una discreción que puede de algún modo aplicarse tanto a su vida como a su pintura. A pesar de sus éxitos continuados mantiene un modo de vida sin sobresaltos. 

Uno de los cuadernos de bocetos de Resurrección contiene información sobre una fórmula de lo que llamó el "procedimiento FRH", que había elaborado para lograr la calidad y la durabilidad de las pinturas teniendo como inspiración la pintura flamenca; enumera unos pigmentos de color que debían mezclarse con aglutinantes, que no menciona, aparte del barniz y alcohol que figuran en la lista. Comenta que ha probado esta nueva técnica en el Retrato de su madre pintado en 1897 en el que dice haber conseguido una transparencia similar a la acuarela sin usar ni una gota de aceite.

        "Ahora tengo un procedimiento que me permite dominar la parte material de la obra ... Creo que te mencioné en una de mis cartas que he logrado reconstruir el antiguo procedimiento de los maestros flamencos y holandeses que permiten dar brillantez y solidez a los colores, a los que los Modernos apenas han llegado con su pintura al óleo sucia y grosera...¡ Supongo que no tengo que decirte que he guardado para mí el secreto!"
Carta sin fecha a "Pedro" en Treasures of Phillippine Art, 2013 National Museum. Manila


F. R. Hidalgo. Retrato de su madre. 1897 Banco Central de Filipinas

En Francia continuaría con la pintura de paisaje, de clara tendencia impresionista que había empezado a practicar en Galicia, donde estuvo invitado por su protector el español Francisco Yriarte (1821-1892), desplazándose a los alrededores de París como los pintores franceses de la época y en especial a  las hermosas playas de Normandía, cuyos famosos acantilados y rocas se pueden encontrar en algunas de sus obras. 
 
F. R. Hidalgo. Marina y La casa cerca del río

F. R. Hidalgo. Paisaje de mar y Veleros en Étretat - Normandía. 1909 

La interesante pintura cercana al impresionismo que realiza el pintor en esta época es menos conocida en nuestro país. La independencia de Filipinas, coincidiendo con el cambio de siglo, supuso no solo el relegamiento de las obras de estos pintores que se dispersaron o se ocultaron, sino que se perdió totalmente el interés por su evolución tachándoles a menudo de desagradecidos cuando no de traidores, convirtiéndoles en cabezas de turco de una situación que les era totalmente ajena. 

Curiosamente durante el régimen franquista se estrecharon las relaciones España - Filipinas, lo que supuso, que conozcamos, el regalo del gobierno español anteriormente comentado de la obra El Galeón de Félix Resurrección perteneciente a Patrimonio Nacional, y anteriormente en 1958, el regalo de la obra Expoliarium de Juan Luna, a pesar de que fuera propiedad de la Diputación de Barcelona, aunque, en su descargo hay que decir que consta que la Diputación lo cedió gustosa pues no parecía tenerlo en gran estima dada su deplorable situación arrumbado y deteriorado en los almacenes del MNAC. 

Juan Luna Pintor al aire libre [Félix Resurreción] 1890 Detalle 

En 1912, cumplidos los 59 años, después de más de treinta años de ausencia, atendiendo a la llamada de su madre, el pintor regresa a Manila acompañado por María Iritia, para que conociera a su familia. Parece que no hubo una buena sintonía entre María Doña Barbara Padilla, que se encontraba en una situación de salud delicada. La visita de la pareja concluyó a los seis meses, antes del tiempo previsto, probablemente por esa falta de entendimiento entre ambas mujeres. Félix y María se volvieron a París pasando por Japón y haciedo la ruta del Transiberiano, sin saber el poco tiempo de vida que le quedaba al pintor que sintiéndose enfermo se trasladó a la villa de Sarriá cerca de Barcelona donde moriría en 1913. 

No sabemos qué razón movió a Félix para trasladarse a Barcelona, ¿el clima?, ¿un amigo?, ¿un medico? El caso es que después de casi treinta años de ausencia regresa a Barcelona y se instala en el número 25 de la Calle Galvany en Sant Gervasi, según consta en el Acta de Defunción del Registro Civil de Barcelona, documento que aporta poca información sobre las circunstancias de la muerte que se produce a las dieciséis horas del 13 de marzo de 1913. Tampoco conocemos la relación que tenía con las personas que figuran en dicho documento como D. Juan Bel Lluch, casado y carpintero, que es la persona que en calidad de mandatario informa de su fallecimiento para lo que presenta al juez del Registro Civil el certificado médico de defunción que indica que la muerte se produjo "a consecuencia de enfisema pulmonar y parálisis cardiaca". 

Por la información que aporta al Juzgado este mandatario se deduce que no es una persona cercana o familiar ya que le hace natural de Manila cuando era de Binondo y dice que tiene cincuenta y ocho años cuando en realidad acababa de cumplir sesenta. Se aporta como información adicional "que el finado era soltero", lo que confirma el hecho de que nunca se casó con su compañera de vida, María Iritia; y "que se ignora si testó". 

Copia del Acta de Defunción Nº 104 del Registro Civil - Hidalgo Padilla Félix R.
(Actualización 15.2.2022)

Como testigo presencial figura Enrique Piferrer Ventura por cuyo apellido podríamos deducir algún parentesco con Valentín Ventura, amigo de Félix y residente en esa época en Barcelona. Suponemos que Félix murió acompañado por María quien será la persona que realice las gestiones para el traslado de los restos del difunto a Manila a fin de que  pudieran ser enterrados en su tierra, en el Cementerio del Norte, lo que no se producirá hasta el año siguiente

A su muerte, Félix Resurrección Hidalgo dejaba una no pequeña fortuna en bienes, acciones y pinturas y al no tener descendientes, su única heredera natural era su madre, que murió al año siguiente dejando la fortuna de los Hidalgo-Padilla a sus correspondientes herederos. La mayor parte de las pinturas quedaron en manos de sus sobrinos: Felipe Hidalgo, hijo de su hermano José, que creó la Casa del Arte de Hidalgo, una auténtica colección de arte a lo largo de los años y Eduardo y Rosario Paz, hijos de su hermana Pilar que estaba casada con Máximo Paz

En el curso de esta investigación hemos podido obtener datos personales sobre MARÍA IRITIA quien acompañó a Félix Resurrección durante toda su vida y de la que hasta ahora solamente se tenían noticias dispersas. 

Toda la información en el siguiente artículo:


Félix Resurrección Hidalgo. "La Modelo" Retrato de María Yritia. 
Colección Eugenio López Foundation
    

jueves, 17 de junio de 2021

PINTORES EN ROMA 1883

Antigua fotografía (IPCE) con un grupo de artistas amigos residentes en Roma, ciudad que constituía la meta de aquellos que buscaban mejorar su formación artística, adquirir experiencia y establecer relaciones con colegas y predecesores ya consagrados, en un ambiente de competencia estimulante y creativa. 

De izquierda a derecha se encuentran en primera línea los pintores filipinos Juan Luna y Novicio, Pedro Alejandro Paterno, Félix Resurrección Hidalgo y Miguel Zaragoza y Aranquizna. En la segunda, podemos ver a los hermanos Benlliure y Gil, Mariano y Juan Antonio y entre ambos, a Juan Jose Puerto Villanueva.

Muchos fueron los artistas españoles que en el último tercio del siglo XIX buscaban en Roma ese aliento artístico que les llevaría a la fama, los honores y tal vez a la riqueza que solo algunos consiguieron convirtiéndose en modelos a seguir. El interés particular de este grupo de siete jóvenes  españoles en Roma es que cuatro de ellos procedían de Filipinas, y alguno de ellos había conseguido una pensión pública para poder proseguir y enriquecer su formación en Europa. Ello les permitía competir en igualdad con los españoles peninsulares en las exposiciones nacionales y extranjeras que se celebraban en la época. 

El epicentro del grupo de españoles en la Roma de la época era la céntrica vía Margutta, una calle de apenas 400 metros que tenía su entrada por la del Babuino, donde se encontraban los mejores estudios y academias, como la popular Chigi del  antiguo modelo Luigi Talarici, en la que había clases nocturnas de desnudo y ropajes. En el número 33 se encontraban los estudios de varios de los pintores aquí fotografiados. 
Nº 33 de la Via Margutta en la actualidad

La fecha de la fotografía 

Para la datación de esta fotografía de grupo, que indudablemente fue tomada en Roma, se han apuntado diferentes fechas que deben confrontarse con las circunstancias personales de los retratados para que nos puedan aportar al menos la fecha post quem la imagen fue tomada. 

Repasando los diferentes momentos en que los retratados del grupo llegan a Roma tenemos que el primero fue Juan Luna que, tras pasar un año en Madrid, se desplaza a Roma en 1878 acompañando a su mentor el pintor ya consagrado Alejo Vera.

Los hermanos Juan Antonio y Mariano Benlliure, acuden a principios de abril de 1881 a la llamada de su hermano mayor José que se había instalado en la ciudad eterna dos años antes. 

También en 1881 se produce la llegada del pintor Juan José Puerto Villanueva, quien a los 29 años decide viajar a Roma por su cuenta, sin apoyos conocidos.

En cuanto a los filipinos Félix Resurrección y Miguel Zaragoza, habían llegado a Madrid en 1879 donde realizaron tres cursos en la Academia de Bellas Artes madrileña; después, no sabemos exactamente en qué fecha, se trasladan a Roma, pero conocemos por la prensa que las primeras obras que envían cumpliendo su obligación de pensionados son del mes de noviembre de 1883, lo que nos hace suponer que llevan varios meses de ese año ya instalados en Roma.
 
Pedro Paterno había llegado a España mucho antes, en 1871, con catorce años para estudiar primero en Salamanca y después en Madrid a donde llegan sus hermanos José, el mayor, Antonio y Maximino en 1877 tras un accidentado viaje en cuyo transcurso naufragó el vapor que los transportaba. Uno de los hermanos, Antonio al terminar la carrera de Medicina se matricula en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, según consta en los registros del curso 1882-83. Sabemos por una carta de José Rizal a su hermano Paciano que en Febrero de 1883 se celebra en la casa de los Paterno una comida "filipina" a la que también asiste Félix Resurrección: 

       "El martes de carnaval hemos tenido una comida y cena filipinas en casa de los Paternos mediante una contribución de a 1 duro, comimos con mano arroz, pesa de gallina, adobo, fritada y lechón. Éramos Félix Resurrección, Emilio y Esteban Villanueva, los dos Paternos, dos Llorentes, Figueroa,..." (13.2.1883)

Por tanto el lapso posible de tiempo en que pudo hacerse la fotografía puede corresponder al curso 83-84; y si además consideramos la cuestión de sus elegantes atuendos, sería probable que los componentes de este grupo aprovecharan la ocasión que les brindara alguna celebración para inmortalizar la ocasión posando ante el fotógrafo; me atrevería a señalar como momento más probable, los primeros meses de 1884 celebrando el éxito de la Exposición realizada en Roma para presentar las obras que iban a remitir a Madrid. 

Recordemos que en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1884 participan varios de los miembros del grupo consiguiendo diversos reconocimientos: Juan Luna, primera medalla de primera clase por Spoliarium; Félix Resurrección Hidalgo, medalla de segunda clase por Las vírgenes cristianas; Juan Antonio Benlliure, medalla de segunda clase a su obra Por la Patria y Mariano Benlliure, medalla de segunda clase por su escultura ¡Accidente!

Otro testimonio gráfico publicado en la página dedicada al pintor valenciano Vicente March Marco (https://www.vicentemarchmarco.es) sitúa a varios de los integrantes de esta fotografía en otra foto de grupo realizada probablemente poco tiempo después de su llegada a Roma con motivo del homenaje a Pradilla, que está sentado en el centro mirando a la cámara, junto a Alejo Vera, con traje claro, de perfil, que tuvo lugar el 3 de Abril de 1882.
Roma, Homenaje a Pradilla, 3.4.1882. (Arch. Vicente March)
Sentados al centro Pradilla (traje oscuro) y Vera (Traje claro). En el extremo izquierdo, en primer término, se encuentran los filipinos Resurrección (de pie) y Luna (agachado) que apoya su mano en el hombro de Mariano Benlliure. También puede verse a Juan Antonio Benlliure en la fila superior, el cuarto por la derecha. 

Los retratados
       
Siguiendo el orden de colocación, de izquierda a derecha y de delante atrás, repasaremos sin ánimo de exhaustividad algunos aspectos de las biografías de los personajes de la fotografía, todos artistas, la mayor parte, pintores.

Juan Luna de San Pedro y Novicio (Badoc, 1857 - Hong Kong, 1900) 
 
        "En Luna están las sombras, los contrastes, las luces moribundas, el misterio y lo terrible como resonancia de las oscuras tempestades del trópico, los relámpagos y las fragorosas irrupciones de sus volcanes". José Rizal, (1884)

Educado en los jesuitas del Ateneo de Manila, después de su graduación pasó a la Escuela de Náutica junto con su hermano Manuel (1855-1886). El joven Juan Luna, conocido entre sus compañeros como "el marino atrevido" recibió los diecisiete años el título de Piloto de Altos Mares (1874). En una carta a Rizal (28.9.1891) menciona que hizo las prácticas en el bergantín Rivadavia capitaneado por el piloto J. Marqués del que guarda un buen recuerdo, yendo él como "pilotín" o agregado. Ninguno de los dos hermanos continuará en la actividad náutica pues ambos elegirán el camino artístico, Manuel, la música y Juan, la pintura, compaginando sus estudios durante un tiempo en Manila. 

Manuel estudiaba el violín, su primer profesor fue un tal Nicacio del que no se tienen más noticias. Después, aunque se suele mencionar al español Remigio Ozcoz Calahorra como su profesor, es probable que lo fuera su hermano, el también violinista Apolinar Ozcoz Calahorra. Remigio, que había sido maestro de capilla de la catedral de Manila entre 1860 y 1867 se volvió a España por enfermedad y fue sustituido en sus funciones por Apolinar tanto como maestro de capilla en la catedral como ejerciendo de profesor de música en la C/ Real, 37, tal como consta en el Anuario del año 1877.

Por su parte Juan comenzó su aprendizaje asistiendo a la Escuela de Dibujo y Pintura de Manila de la que no sabemos con certeza si fue expulsado o si decidió abandonarla por voluntad propia por no estar de acuerdo con el método de enseñanza, por lo que decidió continuar su aprendizaje bajo la tutoría del maestro de naturales de la escuela, el artista filipino Lorenzo Guerrero. A la vista de sus progresos los profesores de ambos hermanos aconsejan a sus padres la continuación de sus estudios fuera de Manila por lo que deciden desplazarse a Madrid por su cuenta y riesgo, sin esperar a conseguir ningún tipo de ayuda o pensión. 

Ambos viajan a España en 1877, Manuel estudia en el Conservatorio con el profesor de violín Jesús Monasterio y Agüero dos años más tarde recibirá su Diploma de Profesor de Violín firmado por el director Emilio ArrietaJuan, se matricula el curso 1877-1878 en tres asignaturas de la Academia de Bellas Artes siendo sus profesores Carlos Ribera en Dibujo del natural, Espalter en Dibujo antiguo, y Federico Madrazo en Colorido, recibiendo un sobresaliente del primero y accésit de los dos últimos. En la Academia conoce al pintor Alejo Vera, que se convierte en su mentor y a quien siempre considerará más que un  maestro, quien habiendo obtenido la plaza de pensionado de mérito por la pintura de figura (R.O. de 19 de junio de 1878) ofrece al joven Luna viajar con él a Roma a donde llegan en otoño tras realizar un tour por diversas ciudades italianas. 

A la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881 su maestro Vera presentará Los últimos días de Numancia, que obtiene 1ª medalla y Luna se estrenará con La muerte de Cleopatra, por la que obtuvo una 2ª medalla y será adquirida por el gobierno (actualmente expuesta en el Museo del Prado). El maestro Vera se volvería a Madrid y Luna, a quien ahora se le concede una pensión del ayuntamiento de Manila tras el éxito obtenido, decide quedarse en Roma hasta realizar la que sería su gran obra, Spoliarium, que presentará en la Exposición Nacional de Bellas Artes del año siguiente, 1884.

El pintor Luis de Llanos que vivió en Roma como funcionario del cuerpo diplomático (1873-1884), narra en su libro "La Vida Artística, Memorias de un pensionado en Roma" las peripecias de los jóvenes pintores españoles allí desplazados usando seudónimos para evitar problemas y críticas a menudo bastante reconocibles y con no poca ironía. Respecto a los que aquí nos importan Juan Luna es nombrado con el seudónimo de "Diana", a los hermanos Benlliure se refiere como los "hermanos Zancadilla" y a Pedro Alejandro Paterno, como "Materno".

    "El profeta de la clase es el gran Diana [Luna], joven, más moreno de lo necesario y si bien feo subido, extraordinariamente simpático. No es erudito ni presuntuoso; es buenamente un pintorazo que ejecuta mucho más que habla, y que sin ser rudo es más que rudo; debe tener sangre salvaje en las venas. Esta levadura le da un arranque descomunal. No parar en barras es su virtud dominante. La palabra imposible riza los extremos de su boca algo abultada, de labios gruesos en forma de sonrisa despreciativa. Luego añade:
    - Pues ahora lo veredes, dijo Agrajes. - Y en efecto, según lo decía Agrajes, salían de su paleta, lo que allí llamamos mancha milagrosa ... vigorosa plasticidad y soberano relieve, cosas todas estupendas producidas con un nada, hechas con la intención más que por los medios naturales...
    Cuando por primera vez llegué al estudio de Diana [Luna], fue un día de jarana extraordinaria, ... Se celebraba el éxito colosal del cuadro ídem de Diana ... Señores, ¡qué descomunal creación! ¡Daba vértigo mirarla! Era un lienzo de unos nueve metros de ancho, que cuando son de tela blanca parecen diez y seis, y desde el techo hasta el suelo del inmenso estudio y de pared a pared, todo lo ocupaba la tela ... Diana hacía los honores con el mayor agrado, y sus piernas, como patas de águila de escudo austriaco, no se daban punto de reposo..."

Especial interés tiene la descripción de su peculiar forma de pintar donde se mezcla la admiración con algunas notas sarcásticas:
    
    Diana pintaba siempre alguna cosa, ¡pero Dios de Dios, de qué manera! A cada pincelada se echaba atrás muchos pasos, y como el estudio estaba literalmente lleno, tenía que abrirse paso á puros codazos. Llegado al punto de vista, se encaramaba sobre un mueble y miraba por cima de los sombreros de los amigos cuadro y modelo; descendía de nuevo y gritando como los mozos de café: 
- ¡Señores ! ¡que mancho! - pasaba entre el grupo y llegaba á poner su pincelada en la tela. ... Usaba por paleta una especie de velador del tamaño y forma de corazón de valiente, por lo grande, y sobre ella se veían verdaderas cordilleras de colores de muchas épocas, amontonados los unos sobre los otros, no obstante, de allí salían, no sé por qué extraño milagro, tonos transparentes, brillantes y simpáticos; escasamente se notaba un poco de suciedad general en todos sus cuadros.
    Su sistema de producir era pasmoso.... Sobre un lienzo, donde entre humo y vapores se divisaba como el interior de un ábside con columnas de un salón romano, dice mi hombre en alta voz:
- Aquí una nota blanca; y ¡zás! la pone.
- Aquí una nota roja, ¡y sopla en la tela un parchazo de bermellón puro!
- De este lado masas obscuras y venga negro de hueso y asfalto.
- ... Pero transparente... y atiza carmines.
- ... Para que aquí venga un claro vigoroso y pone gris en gordo...
- ... y aquí una nota fría que me aleje ... y con azul, negro y blanco, se empuerca media tela.
¡Señores! ¡qué resultado! Allí no hay figuras ni asunto pero ya hay color y armonía.
- Pues ahora, concluye, vamos á dibujar. Y aquí un obscurito producido con una sola pincelada y allá un esbatimento, y luego una silueta sobre un claro, y después un claro entre unas columnas... y ya hay atmósfera y movimiento ¡sólo falta saber qué es lo que se mueve, si figuras humanas ó trapos que se están secando¡"
Izq. Busto de Juan Luna por Mariano Benlliure 1884 - Museo Ayala. Makati (Filipinas)
Der. Retrato de Juan Luna Por Félix Resurrección. 1886

En 1884 tras el éxito alcanzado por su obra "Spoliarium" Juan Luna decide trasladarse a París. La historia de este feliz periodo, en que instala un estudio para realizar los múltiples encargos que recibe, su matrimonio con la joven Paz de la familia Pardo de Tavera y Gorricho, y la presencia de sus amigos Rizal y Resurrección, tiene fecha de caducidad marcada por dos sucesos que van a cambiar la vida personal de Luna y la del grupo sin remedio: el doble homicidio cometido por Juan Luna en las personas de su mujer, Paz Tavera y su suegra en 1892; y la ejecución de José Rizal en 1896 que va a marcar el fin de toda una época.  

Juan Luna, Mi novia Paz 1885 Col. Imelda Marcos


Pedro Alejandro Paterno y Devera Ignacio (Sta. Cruz - Manila, 1857 - 1911)
 
No es posible hablar de Pedro Alejandro Paterno, el único que no es pintor del grupo, sin situarlo en su rica familia de mestizos chinos de Manila formada por Carmen Devera Ignacio y Maximino Paterno, de quien se decía ser descendiente por línea materna del Rajah Lakandula, el Gran Maguinoó, o Príncipe de Luzón, título hereditario, según la tradición, de la realeza malaya prehispánica. Tres de los hermanos, Pedro Alejandro (1857-1911), Antonio (1860-1895) y Maximino (1863-1925) se trasladaron a Madrid por sus propios medios a fin de completar su formación. El primero en venir, a los catorce años, fue Pedro Alejandro que estudió Teología y Cánones en la Universidad de Salamanca y después Derecho Civil y Canónico en la de Madrid (AHN. Universidades 4652 Exp.1); siendo protegido del Marqués de Heredia mantuvo buenas relaciones con miembros de la nobleza, políticos e ilustrados madrileños; fue un hombre polifacético, viajero, amante del arte, poeta y escritor ensayista. Publicó una colección de versos, Sampaguitas, en 1880, una novela titulada Ninay en 1885, además de una serie de ensayos de tipo jurídico, histórico y antropológico. 

Pedro Alejandro que se nombrará a sí mismo Maguinoó Paterno, incorporando el título familiar que ostentaba por tradición, actúa como cabeza de familia respecto a sus hermanos que llegan a Madrid en 1877 después de un accidentado viaje en el vapor Gloria que quedó varado en el banco de Natunas y hubieron de ser trasladados a otro vapor para continuar la travesía hasta Barcelona. En la lista de pasaje figuran Antonio, Maximino y José Timoteo (1855-1929), este último, el hermano mayor, abogado de profesión, ya situado en Manila solo los acompañaba. (El Comercio, 16.8.1877). 

Los Paterno vivían en Madrid en el número 16 de la calle Sauco, donde organizaban veladas culturales, en las se cantaba, se tocaba el piano, se entonaban el cundiman y el balitao, cantos populares del país, y se recitaba poesía. Las reuniones, a las que no asistían mujeres, se hicieron famosas y eran concurridas por literatos, políticos, poetas o periodistas como Cánovas, Balaguer, Nuñez de Arce, Castelar o Campoamor(La Correspondencia de España, 27.4.1880; El Demócrata, 11.5.1880;...). 

   "...frecuentaban la casa artistas de mérito; entre otros recuerdo al genial escultor Benlliure, que obsequió a los dueños de aquella casa con dos figuras de barro representando al fraile que va a Filipinas y al que viene, el primero flaco, anémico, con expresión de ascetismo en todo su ser; el segundo gordo, satisfecho, respirando el contento por todos sus poros: era una sátira en barro, más acerba que muchas declamaciones cursis que acerca de las mal comprendidas órdenes religiosas se han escrito por muchos de sus injustos enemigos." (Dr. Calatraveño. Paterno y sus Sampaguitas” Revista Contemporánea 1898).

En la época de la fotografía suponemos a Pedro Alejandro haciendo escala en Roma al final del periplo por Asia y Europa que recoge la prensa de la época: "El señor Paterno emprendió después un viaje, que ha durado más de dos años por los principales países de Asia, Oceanía América y Europa y al volver se propone reanudar aquellas veladas de las que tan agradables recuerdos han quedado." (Lau-Buru, 26.1.1884). Luis de Llanos en su libro de Memorias... ya comentado, le sitúa en Roma bajo el pseudónimo "Materno": "Mientras Diana [Luna] pintaba, sobre un lienzo de borrasca deshecha, ... un amigo tocaba la guitarra, otro cantaba, ... Luque [Zaragoza?], otro impresionista, y el poeta Materno [Paterno], tiraban al sable, con gran estrépito de patadas y taconazos..." 

Por una carta que Pedro Paterno dirige a su amigo Rizal en 1890, conocemos que se casa con la española Luisa Piñeyro y Merino en A Rañoa, en Santa María de Vilar, parroquia rural del concello de Sarria en la provincia de Lugo. En 1893 fue nombrado caballero de la Orden de Isabel la Católica y al año siguiente regresa a Filipinas donde le nombran Director del Museo-Biblioteca del archipiélago. 

Llegará a alcanzar relieve en los sucesos previos a la independencia y será considerado traidor por unos y héroe por otros, por su mediación ante el gobierno español para llegar a un acuerdo de paz en Biak-na-Bató, que implicaba la rendición del jefe de la insurrección, Aguinaldo, su exilio a Hong Kong junto a sus partidarios además de una compensación económica; pacto que después de firmado fue incumplido y abandonado debido a las sospechas de ambos lados por lo que la lucha se reanudó en mayo de 1898.
Participantes en el Pacto de Biak-na-Bató (Por parte del gobierno español, señalado con una cruz, un joven Miguel Primo de Rivera, que negoció en nombre de su tío, el Gobernador de las Islas, Fernando Primo de Rivera Sobremonte. A su derecha, de pie, Pedro Alejandro Paterno y a su izquierda, sentado,  Emilio Aguinaldo) 1897

Cuando empieza la guerra entre España y los Estados Unidos se proclama por los insurrectos la República Filipina, no reconocida, que termina derivando en un estado de guerra entre Filipinas y la nueva nación ocupante -la independencia del archipiélago no llegará hasta la la derrota de Japón en la segunda guerra mundial- Paterno, que llegó a integrar la primera Asamblea Nacional Filipina, es hecho prisionero en 1900 por los norteamericanos y no es es liberado hasta la amnistía de 1907. Fallece en Manila durante una epidemia de cólera en 1911.

Félix Eduardo Resurrección Hidalgo y Padilla 
(Binondo, Manila, 21.2.1853 - Sarriá, Barcelona, 13.3.1913)
    "Hidalgo es todo luz, colores, armonía, sentimiento, limpidez, como Filipinas en sus noches de luna, en sus días tranquilos con sus horizontes, que convidan a la meditación y en donde se mece el infinito". José Rizal, (1884)

Pintor de familia acomodada, estudió Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Manila, graduándose con el título de Bachiller en Derecho Civil en 1871 aunque al terminar abandonó las leyes para ingresar en la Academia de Dibujo y Pintura de Manila, siendo discípulo de Agustín Sáez y de Lorenzo Rocha. En 1876 presentó algunos ejercicios de dibujo del natural en la Exposición Universal de Filadelfia y consiguió la pensión para ampliar estudios en Europa aunque no pudo disfrutarla hasta 1879 por falta de recursos para dotarla. Viajó a España finalmente con sus colegas Miguel Zaragoza y Araquizna y con Esteban Villanueva con quienes convivió durante su estancia en España en una casa de la calle Olózaga, 6. Tras su paso por la Academia de San Fernando de Madrid se trasladó a Roma el curso 1882-1883 y posteriormente decidió quedarse en Europa viajando por distintas ciudades y afincándose definitivamente en París en 1884 al igual que su colega Luna.  

La obra que le hizo famoso: Vírgenes cristianas expuestas al populacho, que en 1884 ganó una segunda medalla de la Exposición de Bellas Artes de Madrid, tras su adquisición fue depositada por el Museo del Prado en la Universidad de Valladolid y se destruyó en un incendio en 1936.

La vida en París para los jóvenes artistas filipinos que allí se instalaron fue feliz a juzgar por los testimonios escritos y las fotografías de la época.  Rizal, Luna e Hidalgo comparten sus experiencias artísticas y literarias, sus reuniones se amenizan con su propia música, eran invitados frecuentes de la familia Pardo de Tavera Gorricho que residían en París. Como hemos comentado Luna cortejaba a la hija, Paz Pardo de Tavera, con la que se finalmente se casará en 1886 venciendo la resistencia de su madre gracias a la ayuda de sus futuros cuñados. Rizal se relacionaba con la joven Nelly Bustead que también vivía en la capital francesa y Félix Resurrección siempre iba acompañado de su modelo María Iritia, con la que compartió toda su vida. 
París h.1886 Fotografía de grupo en la que distinguimos a Paz Tavera y María Iritia, haciendo música con Félix Resurrección al violín, José Rizal a la flauta, Juan Luna al contrabajo, uno de los hermanos Paterno a la guitarra, un amigo al acordeón y otro al violín en primer término.
Lamina XI de la Biografía de Rizal por Rafael Palma

A diferencia del carácter explosivo de Juan Luna, Félix Resurrección se caracteriza por  su discreción que puede de algún modo aplicarse a su vida y a su pintura. A pesar de sus éxitos continuados mantiene un modo de vida sin sobresaltos. En Francia seguirá con la pintura de paisaje, que había practicado en Galicia invitado por su protector Francisco Yriarte (1821-1892), desplazándose también a los alrededores de París para pintar las hermosas playas de Normandía. 

En 1912, después de treinta años de ausencia, atendiendo a la llamada de su madre, el pintor regresa a Manila acompañado por María Iritia para que conociera a su familia. Parece que no hubo una buena sintonía entre María y la madre de FélixDoña Barbara Padilla, viuda, empresaria, propietaria de una gran flota naviera y comercial heredada de su padre Narciso Padilla. La visita de la pareja concluyó a los seis meses, antes del tiempo previsto, probablemente por esa falta de entendimiento entre ambas mujeres. Félix y María se volvieron desde Japón en el Transiberiano desde París prosiguieron el viaje hacia Barcelona, para reponerse de una enfermedad que arrastraba del viaje sin sospechar el poco tiempo que le quedaba de vida ya que estando en Sarriá morirá en 1913. Ella acompañará al año siguiente sus restos a Manila para que  pudieran ser enterrados en su tierra, en el Cementerio del Norte.

La compañera de Félix Resurrección: María Iritia
Félix Resurrección Hidalgo "La Inocencia"  Paris 1901 
Presunto retrato de María Iritia

Las informaciones sobre la que fue compañera de Félix Resurrección a lo largo de su vida son escasas, poco concretas y a menudo equívocas. Se la nombra como "María Yrritia", suponiéndola a veces de origen vasco, quizás por la sonoridad del apellido y a veces francesa pues es en París donde se conoce su convivencia; también se cuenta que sirvió de modelo al pintor y compartió con él su vida sin formalizar la relación.

Pero hasta ahora no se había conocido la verdad sobre el origen de esta mujer y su relación con el pintor que se documentan prácticamente al tiempo de su llegada a Madrid. Hemos comentado en otra ocasión que los tres pintores filipinos que coincidieron en su pensionado académico, Miguel Zaragoza, Esteban VillanuevaFélix Resurrección, habían alquilado un piso en común en el número 6 de la madrileña calle Olózaga, donde aparecen empadronados el 1 de diciembre de 1880, es decir, al año siguiente de su llegada. En el mismo domicilio, como jóvenes de buena familia que son, conviven con ellos dos sirvientas que se ocupan de las labores de mantenimiento y limpieza de la casa. Una de ellas es María Abad Hiritia (sic) y de ella se consigna la siguiente información: que es una joven de 27 años, nacida el 21 de enero de 1853 en la localidad de Selas en la provincia de Guadalajara; que estaba soltera; de profesión "criada"; que hacía 13 años que vivía en Madrid y que "no sabía leer." 

Se da la circunstancia de que los dos años anteriores esa misma María Abad Iritia figura como criada en una casa de huéspedes de la céntrica Travesía de Moriana nº 7, principal-derecha, en la que se alojaban diversos huéspedes procedentes de Filipinas, entre ellos, los hermanos Luna y Novicio. El nombre de María aparece en los padrones correspondientes a este domicilio de los años 78 y 79 y todos sus datos coinciden con los ya mencionados de la calle Olózaga, con pequeñas variaciones como la "h" de su segundo apellido y una diferencia de un año en la fecha de nacimiento. A pesar de esas pequeñas diferencias detectadas no cabe duda de que estamos ante la misma persona a la que se menciona habitualmente como "María Yritia".

Félix Resurrección y sus colegas de pensión conocieron a María a su llegada a Madrid cuando se hospedaron durante unos meses en la misma pensión de la Travesía Moriana en la que se alojaban sus amigos los Luna Novicio y por ello también figuran como huéspedes en el Padrón realizado en Diciembre de 1879 en esa casa de huéspedes. Posteriormente los tres amigos pintores, Miguel, Esteban y Félix deciden alquilar su propia casa y es un hecho que proponen a María Abad Yritia ocuparse de su servicio lo que supondrá para Félix el comienzo de una relación que durará toda su vida. 
Félix Resurrección Hidalgo. "La Modelo" Retrato de María Abad Yritia. 
Colección Eugenio López Foundation

El concepto de "sirvienta" o "criada" utilizado en el el formulario de Padrón puede no coincidir exactamente con lo que hoy entendemos por esa ocupación, ya que en la época existe una figura a medio camino entre ama de llaves y criada que se ocupa del servicio doméstico y que puede incluso tener otra persona a su servicio, como ocurre en este caso, para realizar las tareas menores. Esa situación podría ser más acorde al papel que desempeña María en el domicilio de los pintores, aunque el hecho de no saber leer también resulta indicativo de su procedencia social.  

La identificación de María Yrritia, con la María Abad Iritia del padrón madrileño se corrobora definitivamente con la última noticia que tenemos de ella que es la de su desaparición en el siniestro del vapor Eizaguirre que se dirigía a Manila, ocurrido la noche del 26 de Mayo de 1917 en las inmediaciones de Ciudad del Cabo. En la lista del pasaje que embarcó en Barcelona (difícil de encontrar en la prensa nacional) figura su nombre: María Abad Iritia, lo que supone la confirmación de la historia, contada pero no documentada, de su desaparición en el naufragio sufrido por el barco que la transportaba a Manila. Cabe suponer que ella tras ocuparse de los asuntos relativos al cierre del estudio parisino, volvía a Manila llevando "la herencia de Félix" que correspondía legalmente a sus familiares. Desgraciadamente, las obras, los bienes y los objetos personales del pintor se perdieron para siempre con ella en el mar.

Recorte de prensa del 30 de Mayo de 1917
El Restaurador - Tortosa

Resulta curioso confrontar las trayectorias vitales de los dos principales pintores filipinos de la época, Juan Luna y Félix Resurrección, que corrieron en gran parte paralelas. En especial resultan de interés las historias relativas a sus compañeras de vida que difícilmente podrían resultar más opuestas. Así mientras Luna, crecido por el éxito, se casa en París con la joven Paz Pardo de Tavera de una de las principales familias filipinas, para lo que contó con el apoyo de sus cuñados, venciendo la resistencia de su madre a que la joven se uniera con un indio filipino a pesar de que hubiera gozado de una esmerada educación y hubiera alcanzado el éxito en su profesión. Por su parte el joven Félix Resurrección procedente de una notable y pudiente familia, dueña de un imperio empresarial, cuando llega a Madrid se enamora de María Abad Iritia, la joven que se ocupa de las tareas domésticas en la casa en la que viven y no duda en visitarla durante su pensionado en Roma o llevarla consigo como modelo cuando decide establecerse en París, en 1884

El futuro de ambas parejas tras una primera época de triunfos y felicidad no puede ser más diferente: el temperamental Luna tira por la borda todo lo conseguido cuando en un ataque de celos dispara a su mujer y a su suegra causándoles la muerte. A pesar de considerarle culpable sólo le imponen una pena leve que implicaba el pago de una indemnización a sus cuñados y el exilio de París por tratarse de un crimen pasionalla vida de Juan Luna se oscurece y sus obras perderán los destellos del genio con los que había brillado en la época anterior. Por su parte Félix Resurrección no llega a formalizar su relación con María a pesar de que se mantienen juntos a lo largo de su vida. No sabemos hasta qué punto los prejuicios por su modesto origen pesaron en el mantenimiento de esa situación, es probable -lo hemos visto en otros casos- que el respeto a su madre, la poderosa Bárbara Padilla de Resurrección conocida como "la reina del Pasig", que le sobrevivió sólo un año, fuera la causa de la indecisión del pintor.
 

Miguel Zaragoza y Aranquizna
San Fernando, Manila 29.9.1844 - Manila, 1923
      "Miguel Zaragoza fue igualmente hábil con la pluma y el pincel, manejándolos con la delicadeza del arte estudiado en Roma". Rafael Roxas y Fernández 

Miguel Zaragoza, pintor y escritor criollo, fue el segundo hijo del español Rafael Zaragoza Escalante y su primera esposa doña Gregoria Aranquizna que murió cuando Miguel aún era un niño. (D. Rafael tuvo 22 hijos de tres esposas). Cursó sus estudios en los jesuitas del Ateneo Municipal y asistía a las clases nocturnas en la Academia de Dibujo y Pintura. En 1862 se traslada por su cuenta a España donde se matriculó dos cursos consecutivos en la asignatura de Dibujo del Antiguo y Ropaje en la Academia de San Fernando, según consta en los archivos de la misma. En 1864 publicó un libro de poemas en español titulado Flores Filipinas, primer libro de poemas escrito y publicado en castellano por un filipino, en un estilo que refleja la sensibilidad romántica de la época. Su extrema juventud queda reflejada en la dedicatoria inicial del libro publicado: "Mi escaso ingenio y los veinte años que cuento tan solo de existencia..."

De vuelta a Manila continuó sus estudios en la Academia de Pintura, donde, según el historiador Luciano P.R. Santiago, fue uno de los alumnos preferidos del pintor español Agustín Sáez en la Escuela de Dibujo y Pintura de Manila. En 1868 ganó la oposición para obtener la pensión que le permitiría poder continuar sus estudios en Europa, pero la falta de recursos económicos de la institución hizo posponer su partida una década. Entre tanto pudo participar en la ilustración de la Flora del Padre Blanco para la que realizó una decena de láminas. En 1879 se desplaza finalmente a España acompañado de otros dos pensionados Félix Resurrección y Esteban Villanueva. En Madrid, se matricula durante tres cursos consecutivos, en seis asignaturas, en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. 

Por los datos del Padrón madrileño de 1879 y 1880 sabemos que junto con sus colegas de estudios Félix Resurrección Hidalgo Esteban Villanueva y Vinará (sic) residieron a su llegada en una pensión de la Travesía de Moriana, nº 7, y, como hemos comentado anteriormente, al año siguiente los tres se trasladaron a la calle Olózaga, nº 6. Por los mismos datos del padrón sabemos que Miguel Zaragoza estaba "casado", tal como aparece en la casilla correspondiente al estado civil, hecho que no se menciona en ninguna biografía del pintor. La fecha de nacimiento que figura en ambos documentos de empadronamiento es el 29.9.1848*. En cuanto a la Profesión, al igual que sus amigos, indica que es "Pensionado para el Estudio de la Pintura" y que ejerce la actividad en la "Escuela de Bellas Artes"Tras su estancia en Madrid pasó a Roma por tres años, gracias a la obtención de una beca adicional de dos años. Regresó a España en 1885 donde permaneció hasta 1891. En ese tiempo no dejó de participar en exposiciones como la de Filipinas en Madrid en 1887, a la que presentó sus Cuadros de Costumbres, que ponían de manifiesto su nostalgia por las Islas y obtuvo una medalla de bronce por sus obras La curandera y Estanco nacional; también participó en la Exposición Universal de Barcelona en 1889.

*Existe una cierta confusión con la fecha de nacimiento que aparece en diferentes documentos que van de 1842 al 1848, fecha esta última que no parece encajar con el hecho de su primera estancia en España. Luciano P. R. Santiago, que no menciona esa primera estancia, sitúa su nacimiento en 1847 de acuerdo con el año que figura en una placa conmemorativa de su casa natal, pero si se cotejan los datos disponibles relativos a los años de nacimiento de los siete hijos nacidos de Gregoria Aranquinza, la fecha más probable es el año 1844.

Tras doce años en Europa, en 1891 su hermano mayor, José, le llama para poner en marcha de nuevo La Ilustración Filipina, de la que fue editor e ilustrador, cuyo primer número salió en noviembre de ese año. Luciano P. R. Santiago en "Miguel Zaragoza, the ageless master (1847-1923)" cuenta que a su vuelta a Manila se casa con Josefa Pérez de Tagle, prima de su madrastra, diez años mayor que él; el biógrafo parece ignorar que hubiera estado casado y hubiera enviudado de su primera esposa cuyo nombre desconocemos. El mismo Santiago informa que en pocos años volvió a enviudar, contrayendo de nuevo matrimonio hacia los 50 años con "Pepita, una filipina esbelta de ojos almendrados".

El año de su regreso a Filipinas murió su antiguo maestro, Agustín Sáez Miguel le sustituyó en sus clases del Ateneo y posteriormente también comenzó a enseñar Anatomía Pictórica en la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado de la que luego fue nombrado director. La importancia de la estancia en Roma como mérito para ese nombramiento es mencionada por Juan Luna en una carta a Rizal; "A M. Zaragoza le han nombrado Director de la Escuela de Pintura de Manila. Yo apuesto á que han tenido en cuenta su estancia en Roma." (París, 8 de Agosto, 1891).

En 1904 obtuvo una medalla de oro en la Exposición Universal de Missouri y ya entrado el nuevo siglo fue miembro fundador de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Filipinas siendo uno de sus tres primeros profesores, con Enríquez Villanueva como director. Muere en marzo de 1923 siendo el último artista sobreviviente de su generación y descansa en el cementerio de La Loma. 

Puerto Villanueva, Juan José. 
Villarroya de los Pinares, Teruel, 1852 - Roma, 1906
Juan José Puerto Villanueva

Sorprende un poco la presencia en este grupo de este pintor del que apenas se conocían datos hasta ahora. Se trata de Juan José Puerto Villanueva, nacido en el pequeño pueblo turolense de Villarroya de los Pinares. Estudió pintura en la valenciana Academia de Bellas Artes de San Carlos y posteriormente se trasladó a Madrid donde continuó su carrera pictórica alcanzando cierto reconocimiento ya que se le menciona como "reputado pintor de la Escuela Valenciana" y figura en la prensa que es recibido por el rey a quien le hace entrega de un cuadro que representa La proclamación de D. Alfonso en Sagunto. (La Correspondencia de España 3 mayo 1876. p.2). En 1878 presenta a la Exposición Nacional de Bellas Artes la obra Iglesia de San Cayetano, después de la Misa, que no obtiene ningún reconocimiento.
Detalle del Catálogo de la Exposición Nacional. 1878

En 1881, a punto de cumplir los treinta años, decide viajar a Roma, ciudad en la que pasará el resto de su vida, donde se le conoce como retratista e ilustrador de la basílica de Asís. Es de suponer que mantiene relación con los pintores españoles que allí residen, tanto los pensionados como los que como él han decidido instalarse por su cuenta en la ciudad eterna bien de modo temporal o definitivo. Todas las referencias que conocemos de sus obras en Italia están relacionadas con la iglesia. En el catálogo de la Exposición de Múnich de 1888 figura un "San Mariano de Juan José Puerto", al igual que una pintura suya (sin título) aparece en la lista de obras que los pintores españoles de Roma envían a Múnich tal como recoge la prensa. (La Lucha de Gerona, 5.4.1888). 
Juan José Puerto Villanueva - Retrato de Cardenal. Roma 1884 (Comercio)

Las noticias que hemos podido obtener sobre su vida en Roma provienen de La Correspondencia de Valencia, diario que le trata como valenciano por haber estudiado en esa ciudad, y que se hace eco de sus premios y condecoraciones en Italia. En 1904 recibió Medalla de oro en la Exposición de Perugia (Italia) por un cuadro de asunto religioso. Siempre vinculado a la iglesia realiza en 1905 el Retrato del papa León XIII por el que recibió  la Gran Cruz de San Gregorio Magno, tal como informa el diario italiano La Vera Roma del 9 de Agosto de 1905; La Correspondencia de Valencia recoge la información sobre dicha concesión "como premio de su sincera adhesión a la santa Sede y del incremento que con sus obras pictóricas va dando al Arte cristiano" (19.8.1905), información que el diario valenciano amplía posteriormente en el momento de la recepción: "su eminencia el cardenal Macchi [que había recibido la Gran Cruz de San Silvestre en el mismo acto] le ha invitado a pasar una temporada en las posesiones que dicho purpurado tiene en Subiano" [se refiere a Subiaco, de cuya abadía de Santa Escolástica el cardenal Macchi era abad]. (23.11.1905) 

Finalmente el diario se hace eco de su temprana muerte a los 54 años y cuenta que fue despedido en la iglesia nacional española de Santa María de Montserrat por representantes de la embajada cerca del Vaticano y de la Asociación Artística Internacional, además por sus amigos el guipuzcoano José Echenagusia conocido por la abreviatura "Echena" que le puso Villegas, y Vicente Poveda, pintores que como él habían fijado su residencia en Roma y que le acompañan a la última morada en el cementerio de Campo Verano. En la crónica se afirma que "ha muerto pobre y deja algunas obras de Arte y valor" y también señala que el cónsul español a petición de su amigo, el tenor Francisco Viñas"ordena el sobresellado de su estudio de pintor"  (La Correspondencia de Valencia 7.9.1906), sin que sepamos el resultado final de tal actuación.

Los hermanos Benlliure Gil
En 1881 los Hermanos Benlliure llegan a Roma donde ya está instalado su hermano mayor, José, y alquilan un estudio en Via Margutta, en el que trabajarán ambos hermanos y entrarán en contacto con el grupo de jóvenes pintores españoles que han elegido establecer sus estudios en la misma localización. Los hermanos mantendrán el estudio en Roma alrededor de veinte años. 

Mariano Benlliure (Valencia, 1862–Madrid, 1947)
Mariano Benlliure

Al principio de su estancia en Roma Mariano se gana la vida pintando acuarelas aunque su actividad principal siempre será la escultura; allí entra en contacto con la fundición Crescenzi, donde adquiere el dominio de la técnica de fundición a la cera perdida. En la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1884, tan importante para varios miembros del grupo, presenta su obra "¡Accidente!", un monaguillo que se lleva los dedos a la boca tras quemarse con el incensario que aparece caído en el suelo, por la que obtiene la segunda medalla, lo que constituye su primer gran éxito expositivo.   
Retratos de Mariano Benlliure. Izq. Por Juan Luna (h.1884); der. por Juan Antonio Benlliure.1889

Luis Llanos en su mencionado libro "Memorias de un pensionado en Roma..." se declara admirador del escultor a quien define como un ser extraordinario aunque su descripción no está exenta de toques caricaturescos:
                  "En un tres por dos el contiguo estudio de [Benlliure] se transformó en palenque ó escenario flamenco... nos agrupábamos en tropel á la puerta de comunicación del estudio de [Luna] con el de [Benlliure]... Devanábame yo los sesos pensando cómo de dónde podía haber caído allí del cielo una chula deliciosa, cuando en un movimiento de la bailaora se ladeó el pañuelo de la cabeza y apareció la de murciélago del buen [Marianito Benlliure], con sus orejas descomunales, sus cejas de semifusa, sus ojillos de cochino y su sonrisa de puerta entreabierta..."
                     "[Mariano Benlliure], aún más que [Luna], era para mí objeto de profunda admiración, en el extraño sistema de hacer veinticinco cosas a un tiempo y todas bien. Se levanta tarde ó no se acuesta, empalmando un baile con una sesión fenomenal de escultura. ... Tiene novias y anda en mil líos, y es de todas las fiestas, y monta á caballo, y hace visitas, y dibuja caricaturas en las paredes de todos los estudios, y es el primero que se sienta á la mesa y el último que se levanta ... , y sin embargo produce más bustos, más estatuas, más bajos relieves que nadie; y pinta acuarelas como quien se bebe vasos de agua, y cuadros de toros con más movimiento que esas máquinas de fotografía instantánea que reproducen una bala de cañón en mitad de su trayectoria. Es muy joven, el más joven de los [Benlliure] que son todos muchachos y jamás estudia ni recuerda haber estudiado nunca. ¿Cómo y por que rara casualidad produce y tan bueno? Es un fenómeno que nadie se explica."

El éxito llama pronto a la puerta de Mariano Benlliure, que al igual que su amigo Luna, pone su vista en una joven de muy buena familia, Leopoldina Tuero O'Donnell, (Bayona, 1867 – Madrid, 1952), nada menos que la sobrina del insigne duque de Tetuán, con la que se casa y tiene dos hijos a pesar de la corta duración de su frustrado matrimonio (1886-1893). El pintor Viniegra, en una carta a su padre desde Roma, de 1892 que se conserva en el archivo del Museo del Prado, comenta que es "la comidilla de la colonia española" que "la mujer de Mariano Benlliure se ha escapado de casa con un marqués dejando abandonado al marido y a los hijos...". La fama conquistada por sus tempranos éxitos le abrió muchas puertas y recibió numerosos encargos de la aristocracia madrileña y de diversas instituciones y organismos madrileños y valencianos. Tras la separación de Leopoldina, en 1895 abrió un  estudio en Madrid, en la glorieta de Quevedo sin dejar aún el romano.
La elegante Leopoldina Tuero O'Donnell (detalle) pintada por Juan Antonio Benlliure

Pero la vida le concede una segunda oportunidad de ser feliz tras conocer en 1897 a la primera tiple del Teatro de la Zarzuela, Lucrecia Arana (Haro, 1867 - Madrid, 1927), con quien mantuvo una estable relación, nunca formalizada, de la que nació su hijo José Luis Mariano (que fue adoptado por su primo Gerardo Benlliure en un extraño intento de salvaguardar las apariencias). En 1927 la muerte de Lucrecia le deja solo de nuevo, pero dos años después de su pérdida coincide con la portuguesa Carmen Quevedo Pessanha (1887-1974), viuda de su amigo, el escritor Juan Nogales Delicado, con quien se une en matrimonio civil en 1931. Carmen le acompaña hasta el final de su vida y escribe la biografía del escultor.
Fotografía de Lucrecia Arana y Busto de Carmen Quevedo por M. Benlliure

Después de una vida activa llena de éxitos y habiendo realizado innumerables esculturas, falleció a los 85 años, en su casa-estudio de la calle de Abascal en Madrid. Sus restos fueron trasladados a Valencia, donde fue enterrado junto a sus padres en el cementerio del Cabañal.

Juan Antonio Benlliure (Valencia, 1859Madrid, 1930)
Juan Antonio Benlliure

Juan Antonio fue un pintor realista, de gusto académico, destacando en la acuarela, en pintura histórica y, sobre todo, en retrato. A los seis años casi perdió la vista, problema que tuvo toda su vida, a pesar del cual se forma en pintura desde la niñez con su padre y su hermano José. Estudia en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia y posteriormente se traslada a Italia con sus hermanos. 
 
    "Ya en Roma empecé pintando algún cuadrito dentro de la especialidad de mi hermano (costumbre); pero como la vista seguía siendo escasa, me vi en la necesidad de componer figuras de tamaño natural. De ahí y de mi deseo de hacerme un estilo personal, data mi afición al retrato"
                          Reportaje-Entrevista a Juan Antonio Benlliure en Las Provincias, 30.3.1923.

Al igual que sus colegas participó en la Exposición nacional de Bellas Artes de Madrid de 1884, donde obtuvo una Segunda Medalla por su obra Por la patria (obra del Museo del Prado depositada actualmente en el Museo de Bellas Artes de Valencia) que narra la visita de un soldado a la familia de otro que ha muerto por la patria
Detalle de la obra "Todo por la Patria" 1884. MNP 
En depósito Museo de BBAA San Pío V de Valencia 

Durante un tiempo residió en Asís, donde realizó diversas acuarelas relativas al complejo religioso. A los 47 años se casó con Edmunda León Mejías de diecinueve y se instaló definitivamente en Madrid. En su casa-estudio de la calle de Apodaca, continuaría realizando sus retratos, especialidad que le dio su mayor fama. Desde 1907 fue profesor de pintura en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, y conservador de los frescos de la ermita de San Antonio de la Florida. En 1920 fue condecorado en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid. Ese mismo año el gobierno de Filipinas le encargó hacer una reproducción exacta del famoso cuadro de Luna, Spoliarium, que estuvo colgado en el salón de mármol del antiguo Ayuntamiento de Manila, en donde le alcanzó la guerra, quedando destruido totalmente.
             Si poguéssim parlar del genius sanguinis, els Benlliure serien sens dubte fidels representants, mantenint la seua presència activa en l'art valencià durant més d'un segle a través de diverses generacions. Felipe Garin