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viernes, 23 de septiembre de 2022

VOLCXKEN DIERICX EN EL MUSEO DEL PRADO

No hace mucho tiempo escribí en este blog un artículo titulado "Se buscan pintoras" aludiendo al movimiento surgido en el Museo del Prado, a partir de la Exposición "INVITADAS", de incorporar pintoras, escultoras, dibujantes, miniaturistas... al elenco de artistas existente en la pinacoteca. Solo en estos dos últimos años han salido a la luz desde la oscuridad del almacén, la pintora y académica Catherina Cherubini, las miniaturistas Antoinette Brunet, Teresa Nicolau Parodi y Sophie Liénard; y se ha adquirido una miniatura de la académica Marcela de Valencia, todas ellas actualmente en exposición en las vitrinas de las Salas del XIX. También procedente del almacén, no sabemos por cuánto tiempo, se expone en la actualidad el dibujo al pastel de Ana María Mengs, del retrato de su padre.

La captación de pintoras no ha sido menos interesante. El Museo ha adquirido el Retrato de  Maximina Martinez de Pedrosa, mujer de Rosalespintado por su hija, Carlota Rosales, cuyo retrato, a su vez, realizado por Palmaroli, que colgaba hasta hace poco en la casa de su bisnieta Elena Santonja, ha sido recientemente adquirido por el Museo (aun no expuesto). Se han incorporado a la exposición permanente el Autorretrato de Aurelia Navarro, la Campesina Boloñesa de María Blanchard, adquirida con parte del legado de la profesora Carmen Sánchez, y finalmente el Autorretrato de la pintora María Roësset, siendo, en este caso, un depósito del Museo Reina Sofía.

Hay otras mujeres en el Museo del Prado que tienen un papel en la Historia del Arte, pero es preciso buscarlas, investigarlas y catalogarlas de modo que puedan ser visibles y salir de ese espacio umbroso del archivo, del depósito externo, o del almacén donde dormitan con la esperanza de que alguien venga a despertarlas. 

En esta ocasión vamos a ocuparnos de la impresora flamenca Volcxken Diericx cuya importancia en la historia del grabado de los Países Bajos está pendiente, al menos en nuestro país, de reconocimiento y consideración. Está presente en el Museo del Prado como editora e impresora de un grabado firmado por Cornelis Cort, hacia 1565. Hablaremos de ella y también de su magnífico retrato realizado por Frans Floris en 1555 que ha tenido un devenir errático en los catálogos y los almacenes del Museo. 

Volcxken DiericxImpresora de Amberes

La imagen más conocida de Volcxken Diericx es el retrato que en 1579 realizó el grabador Hieronymus Wierix según diseño de Frans Floris, en el que puede verse el lema de la editora que aparece en diversos grabados relacionados con ella. Es un lema, extraído de una frase de la Biblia en la que Moisés ruega a Dios para que libre al pueblo de Israel de la plaga de la serpiente, jugando con su propio nombre relacionado con la palabra Volck (pueblo): Spaert Heere, V Volck. (Perdona a tu pueblo, Señor).

Joahanes Wierix (Atr.) Retrato de  Volcxken Diericx, según Frans Floris, 1579 
(Amsterdam, Rijksprentenkabinet)

No es facil encontrar información exclusiva sobre Volcxken Diericx (1525-1600), ya que la mayor parte de lo que conocemos sobre ella se encuentra ligado a su relación con su primer marido, el pintor, impresor y editor Hieronymus Cock (1518-1570) y con la empresa que entre ambos regentaron.

Hieronymus y su hermano, el paisajista Matthijs, eran hijos de Jan Cock, pintor y decano del gremio de San Lucas de Amberes en el que también ingresaron sus hijos. Al principio su obra gráfica consistía en representaciones de ruinas romanas, aunque no hay noticias de que hubiera viajado a Italia. 

En 1549, tras obtener la correspondiente licencia, Hieronimus funda la editorial "Aux quatre vents" dedicada a la impresión de estampas y grabados, que a pesar de que solo duró cincuenta años sería la más importante de Europa, con una gran producción de todo tipo de estampas y grabados y contando con la colaboración de los mejores artistas de su tiempo.

Retrato de Hieronymus Cock, publicado por su viuda Volcxken Diericx, formando parte de una serie de retratos de artistas del norte: Efigies Pictorum aliquot celebrium Germaniae Inferioris. 1572

Poco antes, en 1547, Cock se había casado con Volcxken Diericx (1525-1600), aunque hasta 1553 no aparecen referencias a su nombre en los grabados. Cock y Diericx contaron con el apoyo de Antoine Perrenot de Granvelle en sus comienzos y ofrecían una amplia variedad de estampas y grabados de gran calidad. No se conocen las tareas concretas que realizaba Volcxken, pero se sabe que ella estaba involucrada en la gestión diaria de la empresa y promovía los proyectos a realizar. 

En un grabado de Johannes van Deutecum vemos un escenario urbano imaginado en el que aparece la pareja retratada en su tienda, él de pie ante la puerta y ella en el mostrador interior. En la cornisa del edificio se puede ver la inscripción: "IIII vens" (Cuatro vientos) bajo cuatro cabezas de angelotes soplando en dirección a los puntos cardinales, y en la base del grabado una frase que juega con el significado de sus nombres: Cock (cocinero) y Volckx (pueblo): "Laet de Cock coken om t volckx wille", que podría traducirse como "deja que el cocinero cocine lo que le gusta al pueblo" refiriéndose al hecho de que su editorial tenía éxito por publicar lo que gustaba a la gente, pero también con el doble significado de "deja que Cock cocine lo que le gusta a Volckx," en una clara referencia al importante papel de su esposa en la empresa. No parece casual que a través de la puerta en la que se sitúa Cock, pueda verse una reproducción de la escena bíblica de la serpiente de metal, relacionada, como hemos comentado con el lema de Volcxken.

Vista de una calle imaginaria con la tienda Aux Quatre Vents, 1560 (Det.) grabado de Joannes van Doetecum sobre una arquitectura de Hans Vredeman de Vries. B.R.Belgique

Inicialmente, la empresa se dedicó a la realización de estampas de arte y mapas italianos. El italiano Giorgio Ghisi realizó para Los Cuatro Vientos cinco grabados a gran escala, incluyendo 'La Escuela de Atenas' y 'La Disputa del Sacramento', inspirados en los frescos de la estancias de Rafael en el Vaticano, lo que supuso que estas obras del Renacimiento pudieran ser vistas por primera vez en toda Europa. Tras la partida de Ghisi en 1555, se amplió la colaboración de artistas holandeses como  Michiel Coxcie, Frans Floris, Brueghel el Viejo, Matthijs Cock, Lucas Gassel o los hermanos van Deutecum, entre otros, que se popularizaron a través de reproducciones gráficas que eran enviadas a toda Europa. 

A partir de la muerte de Hieronymus Cock, en 1570, Volcxken, viuda y sin hijos, convertida en la única propietaria de la casa y la empresa, continuó dirigiendo la editorial durante treinta años como una auténtica mujer de negocios. Todas las estampas que se publicaron a partir de esa fecha llevaban la frase Aux Quatre Vents sin el nombre de su marido. 

A finales de 1572 se casó por segunda vez con Lambert Bottin, procedente de Lieja que se había establecido en Amberes en 1559 y era secretario del alguacil mayor de la ciudad. Parece que Bottin no tuvo relación con la actividad editorial, que siguió manteniendo su éxito bajo el impulso y la dirección de Volcxken. Señal de su importancia es que ambos aparecen formando parte de los principales grabadores y vendedores de grabados en Amberes en la lista que realizó Christoffel Plantijn entre 1577 y 1580.

La pareja Bottin-Diericx fue muy activa en el mercado inmobiliario de Amberes, comprando y alquilando casas con las ganancias del comercio de la impresión. Bottin murió en 1580 dejando de nuevo a Volcxken viuda y muy rica.
Joahanes Wierix según Frans Floris: Retratos Lambrecht Bottin (Ashmoleam M.Oxford) y su pendant Volcxken Diericx (Amsterdam, Rijksprentenkabinet), 1579

Ella continuó al frente del negocio produciendo nuevas series de grabados por los que mantuvo la fama de la empresa, a pesar del aumento de la competencia en Amberes. Tambien se le reconoce el mérito de haber contratado a Hendrik Goltzius (1558-1617) durante sus primeros años de actividad en Haarlem. La situación política, religiosa y económica se iba enrareciendo y se encaminaba hacia un largo período de guerra y conflicto que conocemos como la Guerra de los Ochenta Años. Diericx murió en Amberes en 1600 con un ingente patrimonio de planchas de cobre y un gran inventario de grabados. Más de mil planchas de cobre se vendieron a Philip Galle (1537-1612) y Hendrick Goltzius, entre otros. 

Volcxken Diericx en el Museo del Prado

El nombre de esta impresora ha llegado al Museo del Prado por la vía del grabado del Retrato de Hieronymus Bosch, conocido como el Bosco, realizado por Cornelis Cort por encargo de la editora Volcxken Diericx. 
Retrato del Bosco grabado por Cornelis Cort y editado por Volcxken Diericx 1572 MNP

La obra formaba parte de la serie de 22 retratos de artistas del norte, mencionada anteriormente, editada en 1572 con el título Efigies Pictorum aliquot celebrium Germaniae Inferioris. En el conjunto se hallaban retratados los principales artistas de la época a los que Volcxken incorporó el retrato de su marido, Hieronymus Cock, recién fallecido, que, aunque sobresalió en su tarea de impresor-grabador, se declaraba como pintor.

Efigies Pictorum aliquot celebrium Germaniae Inferioris. 1572

Además del Retrato de El Bosco el Museo del Prado también dispone del Retrato de Roger van der Weiden, que aparece con el número 4, aunque este formaba parte de una edición realizada por Theodoor Galle. Se da la circunstancia de que ambos grabados proceden de Pedro María Alberdi, que ha donado al Museo un total de treinta y tres estampas en diversos momentos desde el año 2006 al 2019.

Pero el Prado guarda entre sus tesoros otro retrato de Volcxken Diericx que el Museo se resiste a mostrar y reconocer a pesar de las evidencias que le acreditan, 

En 2014 escribí en este blog el artículo HIERONYMUS COCK Y VOLCXKEN DIERICX DE FRANS FLORIS EN EL MUSEO DEL PRADO, en donde proponía la identificación de ambos personajes en la pareja de retratos que Frans Floris, amigo y estrecho colaborador de la pareja, realizó en 1555 y que figuran en la pinacoteca como Retrato de caballero de 48 años y Retrato de Señora de 35 años.
 
Frans Floris. Retrato de caballero de 48 años y Dama de 35, 1555 MNP
Representan al matrimonio formado por Hieronymus Cock y Volcxken Diericx 

En aquel entonces ni se tenían por pendant ni se atribuían al mismo pintor, pues el Retrato de Caballero figuraba como obra de Frans Floris, mientras el Retrato de Señora aparecía como obra de "un seguidor de Moro". Afortunadamente esta información fue corregida ya que la documentación, 
la propia factura de los cuadros con similares características, las inscripciones y las marcas presentes en ambas obras no dejaban lugar a dudas de que se trataba de dos retratos relacionados, que formaban pareja. Así figuran en la actualidad indudablemente atribuídas a Frans Floris. 

En cuanto a la identidad de la pareja, se informaba entonces de la posibilidad de que el caballero pudiera tratarse de Hieronymus Cock, pero el Museo descartaba dicha hipótesis por un error de apreciación respecto al anillo del efigiado, por creer que mostraba el escudo de Amsterdam, lo que no concordaba con su naturaleza de Amberes. Aporté entonces al respecto diversos testimonios que concluían con el del especialista Antonio de Marichalar ("Heráldica en el Museo del Prado") que informaba que lejos de mostrar el escudo de Ámsterdam (tres aspas o cruces de San Andrés sobre banda negra) se trataba "de un sello de mera ostentación ... en el que no se advierte solvencia heráldica". También en este caso el Museo corrigió la información sobre el anillo, pero a pesar de tratarse del único elemento que podia contradecir la identidad del personaje, esta se mantuvo sin cambios.

Comparación de los dos retratos de Hieronymus Cock, el primero pintado por Frans Floris en 1555, y el segundo grabado por Jan Wierix a partir del diseño de Frans Floris, probablemente póstumo, publicado en 1572.

La posible identidad se refuerza por la estrecha relación de amistad y de trabajo mencionada anteriormente entre el pintor y la pareja, que se constata también por su vecindad: según Petra Maclot (An imaginary visit to The Four Winds... 2017) el pintor vivía en la misma calle que los Cock a solo una casa de distancia. Floris murió en 1570, el mismo año que Cock .

El hecho de reconocer o no a Hieronymus Cock en el Caballero de 48 años representado por Frans Floris, es fundamental para identificar a su pareja como Volcxken Diericx, un personaje singular de quien merecería ser estudiada su vida, su trayectoria y sus logros profesionales. El Museo lo relega al anonimato sin siquiera considerar la alta probabilidad de que pueda poseer un retrato único de la impresora y editora más importante de los Paises Bajos que es lo mismo que decir de toda Europa.

Frans Floris. Retrato de Volcxken Diericx a los 35 años, (Det.) 1555 MNP

Pese a su importancia y singularidad, en la actualidad los dos magníficos retratos realizados por Frans Floris -el llamado "Rafael flamenco"- no se encuentran expuestos en el Museo como merecerían las obras y en especial los propios personajes; otra pareja de menor relevancia ha tenido más suerte pues se muestran en la Sala 55b los Retratos del orfebre Zörer y su esposa, realizados por Christoph Amberger en 1531.

miércoles, 6 de octubre de 2021

PICASSO Y VELÁZQUEZ - UN DEPÓSITO Y UNA DONACIÓN PARA EL PRADO

Felipe III atrib. a Velázquez (Donación) -  Buste de Femme 43, Pablo Picasso (Depósito)

El Real Patronato del Museo Nacional del Prado, reunido en sesión plenaria, (28/6/2021) ha aceptado el depósito durante un período de cinco años de la obra Buste de Femme 43, realizada por Pablo Picasso en 1943. La obra, perteneciente a la Aramont Art Collection ha sido donada por sus propietarios, la familia Arango Montull (Mexico) a la Asociación American Friends of the Prado Museum que la ha depositado en el Museo del Prado.

En esa misma fecha y reunión, el Real Patronato ha aceptado la donación de la obra-boceto Retrato de Felipe III atribuida a Velázquez que fue depositada en 2016 por un periodo de cinco años por la misma asociación, American Friends of the Prado Museum, que la había recibido a su vez en donación del especialista en Arte Español, William B. Jordan (1940-2018), viejo conocido, amigo y patrono de honor del Museo del Prado. El transcurso del plazo de cinco años ha permitido transformar el depósito realizado en su día en una donación definitiva, que ha sido aceptada sin dudas por el Museo. 

La fórmula aplicada es una modalidad que podríamos llamar Donación en diferido o lo que es lo mismo una donación con apariencia de depósito, un procedimiento que se basa en la configuración de un triángulo virtuoso en el que la Asociación Americana, que se sitúa entre el donante y el Museo, recibe nominalmente la donación del propietario de la obra y la deposita automáticamente en el Museo del Prado. Según W.B. Jordan, probable impulsor del sistema, al menos el primero en utilizarlo con el Prado, “Esta era la única manera de poder obtener una deducción fiscal en una operación de este tipo”. (Entrevista Natividad Pulido ABC 26.12.2016).

La afirmación de Jordan resulta obvia: Las donaciones que recibe American Friends of the Prado Museum por parte de particulares, empresas o instituciones que declaran sus impuestos en Estados Unidos, se benefician de importantes exenciones fiscales, siendo este el incentivo para los mecenas que deseen colaborar en este proyecto cultural en favor de la pinacoteca española. Por tanto, aunque la voluntad del donante fuera destinar la obra al Museo del Prado, se requiere el paso del tiempo -cinco años- para que se pueda producir la transformación del depósito en donación efectiva.

La Asociación American Friends of the Prado Museum, que realiza esa función de entidad intermediaria, ha sido creada a imagen y semejanza de la española Fundación Amigos del Museo del Prado, y está estrechamente ligada a ella compartiendo presidente: Carlos Zurita, y cuenta además entre sus miembros con Javier Solana de Madariaga, presidente a su vez del Real Patronato del Museo del Prado. Se comprenden las declaraciones entusiastas de este último tras el éxito de estas operaciones en la que ha tenido ocasión de participar activamente, por partida doble.

LA DONACIÓN: Retrato de Felipe III, boceto atribuido a Velázquez

- Antecedentes

Boceto de retrato de Felipe III, atribuido de Diego Velázquez, 1627

La obra cuya donación ha sido aceptada, después de su estancia en el Museo desde 2016 en calidad de depósito, ha sido atribuida a Velázquez tras largos estudios realizados por su propietario W.B. Jordan, especialista en pintura española de bodegón. El propio Jordan relata cómo encontró la obra en 1988 en el catálogo de la pequeña sala de subastas londinense, Phillips, cuyo valor se estimaba entre 600 y 800 libras y, sin verla, la adquirió a través de una amiga por mil libras. 

La obra, según Jordan, estaba ampliada respecto al original y tenía una inscripción apócrifa subyacente que identificaba al personaje con el político y militar Rodrigo Calderón, aunque el catálogo de la subasta solo indicaba “Retrato de Caballero” y se atribuía a un seguidor de Justus Sustermans

Obra en Catálogo 1988
(Velázquez’s Philip III, MNP 2017)

A pesar de esa primera calificación, el especialista, con una clarividencia digna de todo encomio, intuyó que podía haber formado parte de una obra de Velázquez nunca vista, que se quemó en el incendio del Alcázar de 1734:“Mi primer pensamiento fue que esto podría ser un fragmento de la Expulsión perdida de los moriscos [de Velázquez] que sobrevivió al incendio”. (W.B. Jordan).

Tras unos veinticinco años de estudio, limpieza y restauración, trabajos de los que se encargó Claire Barry, la entonces joven conservadora del Museo de Arte Kimbell en Fort Worth (Texas), que fue también quien realizó la reducción de la obra a sus hipotéticas dimensiones iniciales, Jordan decidió que ya era hora de presentar su obra en sociedad. 
Visualización de la reducción realizada en el proceso inicial de restauración 
De 65 x 54 cm.(Según Jordan)  a 45,9 x 37cm.

"En 2012 William B. Jordan invitó al director y al subdirector del Prado, Miguel Zugaza y Gabriele Finaldi, a Dallas, para ver su retrato , exponiendo su convicción de que en realidad se trataba de un boceto del retrato de Felipe III para la expulsión perdida de los moriscos de Velázquez". (M. Falomir. Presentación del Catálogo "Velázque's Philip III" MNP, 2017). Tres años después, aprovechando sus buenas relaciones con los responsables del Museo, Jordan envía su obra a Madrid para pasar el examen del Museo del Prado. 

En 2015 el cuadro entra en el Gabinete de Documentación Técnica del Museo como: —Anónimo, Felipe III, Colección William Jordan, (nº de Ref. 2015/46) y tras el correspondiente estudio (Jaime Gª-Máiquez y Mª Dolores Gayo firman el artículo del Catálogo) se confirman prácticamente todas las hipótesis planteadas por el propietario, lo que supuso que la obra que entró "anónima" en el Museo, salió "velázquez" al poco tiempo, incrementando su valor desde las mil libras iniciales  a seis millones de dólares ($6M).

Con la única excepción de su consideración como boceto en lugar de fragmento, la primera intuición de Jordan fue confirmada por los especialistas en todos sus extremos: Se trataba de un boceto preparatorio para el personaje principal de la Expulsión de los Moriscos de VelázquezEsta conclusión se basaba en una serie encadenada de hipótesis iniciales que han  constituido la base de las líneas de investigación: 

- Que la obra por su configuración no podía ser un retrato por el hecho de que Felipe III se encuentra de perfil, mirando hacia arriba, lo que indicaría que se trata de una imagen susceptible de ser incorporada a una escena de carácter narrativo. 

- Que se trataría de un boceto preparatorio “porque no estaba terminado. La gola estaba solamente abocetada”.

- Que formaría parte del encargo hecho a Velázquez por el rey Felipe IV en 1627, tras una competición con Carducho, Cajés y Nardi, que concluyó con la obra velazqueña Expulsión de los moriscos, destinada a la Sala de los Espejos del Alcázar.

- Que el cuadro original de la Expulsión de Velázquez tenía la función de formar pendant con la obra de Tiziano: Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando (MNP), lo que permitiría formarse una idea de la estructura formal de la obra perdida.

Desgraciadamente, la pérdida de la histórica Expulsión de los moriscos de Velázquez durante el fatídico incendio del Alcázar en la navidad de 1734 no nos permite saber cómo era, únicamente conocemos las descripciones realizadas en la época por Lázaro Díaz del Valle, Francisco Pacheco o Antonio Palomino, (transcribo la de este último por ser la más completa).

Dice Palomino [1724]: “En el medio de este cuadro está el señor Rey Felipe Tercero armado, y con el bastón en la mano señalando a una tropa de hombres, mujeres, y niños, que llorosos, van conducidos por algunos soldados, y a lo lejos unos carros, y un pedazo de marina, con algunas embarcaciones para transportarlos... A la mano derecha del Rey está España, representada en una majestuosa matrona, sentada a el pie de un edificio, en la diestra mano tiene un escudo, y unos dardos, y en la siniestra unas espigas, armada a lo romano…” 

A pesar de que se dice que el Rey estaba armado y en el boceto no hay rastro de armadura, y que su mirada perdida no parece dirigirse a un episodio interno sino mas bien hacia el exterior de la obra, los técnicos consideran que las descripciones sugieren que el Felipe III que protagoniza la expulsión mostraría una apariencia de las características de este retrato.

Es necesario mencionar que existen ejemplos de otros retratos reales escorzados que no forman parte de narrativa alguna, como el doble retrato de Carlos I y Felipe II de Antonio Arias (MNP en depósito en el Museo de Hª de Madrid), realizado dentro de la serie iconográfica de parejas de reyes de Castilla encargada por Felipe IV, para el Salón Dorado del Alcázar de Madrid
Antonio Arias. Detalle de las efigies de Carlos I y Felipe II MNP (en dep. Mº de Historia de Madrid)

El último retrato de esta serie, el
 doble retrato de Felipe III y Felipe IV, que también desapareció en el incendio del alcázar, fue pintado por Pedro Núñez del Valle recién llegado de Italia; trabajo por el que sabemos que cobró veinte ducados. Cipriano Gª Hidalgo plantea la duda razonable de que el retrato ahora depositado también pudiera relacionarse con ese perdido doble retrato, (Cipripedia 23 Dic.2016), investigación que no parece haber sido explorada. 

- La aparición de una copia

Otra  línea de investigación, aún de mayor interés, es la que aporta la aparición de una copia de la obra, que realiza la pintora Carmen Barrantes, Académica de San Fernando desde 1816, creyendo que se trataba de una obra de Van Dyck, tal como figura en una inscripción de su reverso. A pesar de que se apunta el año 1820 para la realización de esta copia, me inclino a pensar que fue realizada en 1816 para optar al nombramiento como Académica de mérito ya que así aparece referenciada en al catálogo de 1829 de la madrileña Academia de Bellas Artes (Signatura C-11126)

"Sala Séptima. Pinturas. Las que contiene son de Académicos de Mérito, que egecutaron los más para su recepción en esta de San Fernando: 

    48. Retrato de un personage del reinado Felipe III, copiado por doña María del Carmen Barrantes."

Se desconoce cómo el retrato copiado pudo llegar a manos privadas, ya que durante décadas formó parte de la Colección de la Academia, pues aparece en los distintos Catálogos al menos hasta el realizado en 1884 (Manuscrito. Signatura 3-621)

    - Barrantes (Doña María del Carmen). Retrato de un personage (sic) del reinado de Felipe III, con golilla.  Alto 0,63 – ancho 0,55 – lienzo.
Copia de Carmen Barrantes (1816) propiedad de Oscar Hernangómez,

Inscripción trasera: “C. de Bandic p. DaCarmn. Barrantes / el Maqs. de siete Iglesias / Dn. Rodrigo Clalderon [sic] ”.

La copia presenta la misma configuración y medidas que la obra ahora donada en el momento de su adquisición, es decir refleja la composición en su forma ampliada tal como la adquirió el Sr. Jordan. Ello significaría que la ampliación fue realizada antes de 1816. El hecho de que Barrantes identifique al personaje como Rodrigo Calderón, coincidiendo con la inscripción oculta por los repintes del cuadro original, sorprende al Sr. Jordan: "la explicación más lógica sería que [la pintora] pudo haber observado la restauración del original, o haber sido responsable de ella, antes de copiarlo y, por lo tanto, pudo haber visto la inscripción subyacente." (Nota 40 de su artículo en el Catálogo)
Radiografía en la que puede verse la antigua inscripción, Rodrigo Calderón. MNP 2015

No parece en este caso muy acertada la intuición del Sr. Jordan pues resulta mucho más plausible que la identificación del personaje por parte de la pintora no fuera por haber visto personalmente la inscripción sobrepintada, sino que, probablemente, la Sra. Barrantes tomaría el título del catálogo de la colección a la que la obra perteneciera.

Cuando se dio a conocer la existencia de esta copia ya estaban redactadas las conclusiones del estudio, pero su importancia haría imprescindible realizar el cotejo de la historia de ambas obras, que obviamente estuvieron juntas en algún momento, para poder reconstruir su evolución y poder identificar y catalogar la obra con mayor seguridad. El hecho de que la copia de Barrantes haya formado parte de la Colección de la Academia de San Fernando durante décadas no ha sido tenido en consideración por los especialistas que han obviado o ignorado las referencias precisas de la presencia de la obra en dicha pinacoteca. Se echa de menos en este caso la rápida reacción que la Academia de San Fernando sí ha tenido con el recién aparecido "Ecce homo" atribuido a Caravaggio por el que han desplegado una investigación en su archivo que ha permitido reconstituir su historia a partir de las referencias de su presencia en su colección.

Después de haber esperado casi treinta años para sacar a la luz esta obra, bien podrían dedicarse unos meses a la consulta de los documentos, tanto de la Academia como de las colecciones privadas de la época, en las que probablemente se encontrarían las referencias de la obra donada. La incorporación de un nuevo Velázquez al Museo del Prado bien merecería esa dilación.

Comparación de la copia de Carmen Barrantes (63 x 55cm. Cat. Rabasf 1884 ) con la obra donada en el momento de su adquisición (65 x 54 cm. Nota 39. Velázquez’s Philip III, MNP 2017).

- La correspondencia con la obra de Tiziano

Para dar apoyo a la hipótesis de la relación con la Expulsión de Velázquez se ha realizado una reconstrucción esquemática 
de la obra desaparecida en base a las descripciones comentadas (Martínez Díaz en Velázquez’s Philip III, MNP 2017) que aquí utilizamos para recomponer el teórico pendant Velázquez - Tiziano que debía formar parte del conjunto de obras realizadas para el Salón Nuevo, más adelante Salón de los Espejos.
Contraposición de la hipotética obra Expulsión de los moriscos de Velázquez formando pendant con la obra de Tiziano, Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando. 

No habría nada que objetar a esta composición si no entráramos a comparar con más detalle el tamaño de las efigies de ambos reyes, donde constatamos que la de Felipe III es de una proporción sensiblemente mayor que la de su padre Felipe II, lo que llevaría a una notable discordancia entre ambas obras. Esta diferencia de tamaño no tendría lógica si lo que Velázquez estuviera realizando fuera un boceto para una obra que debía mantener la proporción con la obra de Tiziano con la que debía hacer pareja.
Imagen comparada aproximada de ambas figuras.

No conocemos la opinión de otros especialistas sobre la atribución de la autoría de Velázquez a la obra. Cuando el donante fue preguntado al respecto, contestó vaguedades y cuando se le pide concreción menciona que Jonathan Brown "se mostró muy interesado” y a John Elliott “le gustó mucho”. (Natividad Pulido, ABC)

El crítico del Financial Times, Paul Sullivan, en un artículo publicado el 11.8.2017 sobre las dificultades que encuentran los propietarios para hacer donaciones, describe la enorme suerte que tuvo Jordan para hacer la suya: "Jordan hizo algo que muchos coleccionistas de arte sueñan con hacer: donó la obra, con un valor estimado de $ 6 millones al Prado, donde rápidamente se expuso como obra de Velázquez. Además ... recibió un catálogo lleno de ensayos académicos sobre el trabajo y las fotos que lo acompañan. Y para colmo, se podía beneficiar de una deducción de impuestos porque la donación no se hizo a un museo extranjero sino a American Friends of the Prado Museum, una organización benéfica con sede en Estados Unidos."

Habría que recordar, para terminar, lo que decía en 2010 Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española hasta 1700 del Museo del Prado: "Hay que tener en cuenta que al Prado no le interesa cualquier Velázquez, porque no va a aportar nada a la colección. Es más, en muchos casos también hay que ser consciente de que hay obras que no aportan, sino que rebajan el nivel de la colección" (Diario Público 3.7.2010). En esa misma entrevista el especialista sentenciaba: 'El Prado no es el lugar donde se dan los certificados de autoría'

Se ha realizado una publicación en inglés, que recoge los estudios realizados sobre la obra cuya Introducción esta disponible en la web del Museo . 


El DEPÓSITO: 
Buste de Femme 43, Pablo Picasso. 
Pablo Picasso. Buste de Femme 43, 1943.

La sorpresa de la temporada ha sido realmente la entrada de una obra de Picasso, como depósito, para ser expuesta en las salas de El Greco del Museo del Prado, pues, según la nota del Museo se trata de “una de las referencias más evidentes en la pintura de Picasso”.

Valorada en unos 8,5 millones de dólares, y siguiendo el mismo procedimiento ya ensayado con el Felipe III de Jordan, la obra ha sido donada por los sobrinos de Plácido Arango, que fue presidente del Patronato del Museo del Prado entre 2007 y 2012, a la American Friends of the Prado Museum, que la ha depositado en nuestro museo. 

“Busto de mujer, realizado en 1943, es una muestra de gran calidad de la respuesta de Picasso a la violencia de la II Guerra Mundial. En muchas de las imágenes femeninas pintadas en ese periodo el artista deformó los rasgos de las figuras de un modo radical. En esta, pintada en un solo día, lo hizo con trazos rápidos y muy seguros”. (MNP). No sabemos si la mención de "un solo día" sorprende por rapidez o por lentitud.

Ante los comentarios sobre la decisión de incorporar la obra al Prado fuera de su lógico ámbito temático y temporal, el Museo informa que American Friends deposita la pieza en la pinacoteca para su exhibición en el contexto de la colección permanente [del Museo del Prado], contribuyendo así a proporcionar un conocimiento más profundo y completo de la misma. Las fuentes del Museo dan a entender que se trata de una condición impuesta aunque no queda claro si por los donantes, la familia Arango Montull, o por la Asociación depositante:

La oportunidad de enseñar este lienzo se presentaba con unos términos, por parte del donante, (?) bien preestablecidos, claros y sin posibilidad a malentendidos: se cedía (?) durante cinco años siempre y cuando se expusiera en el Prado.  (La Razón). “Había dos opciones”, señala una fuente del Prado, “o exponer nosotros el Picasso, o que no estuviera a disposición del público y colgara en un domicilio particular” (El País). 
 
Muchos nos preguntamos si se ha explorado la posibilidad de que la obra de Picasso, ahora expuesta en el Museo del Prado, pudiera exponerse en el M.N. Centro de Arte Reina Sofía, su espacio natural, sobre todo teniendo en cuenta la facilidad para el acuerdo que debería propiciar la coincidencia de miembros entre los órganos de decisión de la Asociación americana depositante y el Real Patronato del Museo del Prado. 

Cuenta Natividad Pulido (ABC 1.7.2021) que ”el empecinamiento de Miguel Zugaza por que el "Guernica’ acabase en el Prado … le acabó costando la Dirección... Sea verdad o no, parecía que con la llegada de Miguel Falomir al frente de la pinacoteca se habían calmado las ansias picassianas del Museo." Las reiteradas contravenciones del Museo (Donación Gerstenmaier, Blanchard y finalmente Picasso) del acuerdo de distribución de obras con el Centro de Arte Reina Sofía (RD 410/1995) parecen indicar una recaída en el “síndrome Picasso” que ya creíamos superado. 

jueves, 15 de abril de 2021

LEONAERT BRAMER

El pintor de la Noche
Interior de un cuerpo de guardia con la negación de San Pedro (Det.) MNP [P3685]

He comentado en otra ocasión, que el Museo del Prado está aprovechando este periodo de pandemia y de riguroso (e incomprensible) cierre del Archivo, para revisar sus contenidos digitales y entre ellos la información sobre obras y artistas de su Galería Online. 

Nada se puede objetar a este proceso pero sí hay que pedirle que esté a la altura del rigor científico que caracteriza a la institución cuando al hilo de esta actualización se ponen o se quitan autorías o afectan a elementos esenciales de las obras, en cuyo caso deberían documentarse.

Un tema siempre pendiente es el estudio de los legados y de las donaciones producidas a lo largo de la historia del Museo del Prado, es un tema inacabable; cuando son numerosas suele dedicarse un primer esfuerzo de investigación a las obras principales pero muchas otras, pasados los años, siguen sin haber sido debidamente estudiadas. Este es el caso, por ejemplo, de la "Donación Pastranauna de las más importantes por su calidad y número -más de doscientas obras- realizada en 1889 por María Dionisia Vives y Cires, (Habana 1825-Madrid 1892), condesa de Cuba y duquesa viuda de Pastrana. (En este blog dedicamos una entrada a ocho interesantes obras de esa donación que formaban parte de una serie de Patriarcas de las tribus de Israel  que nunca han sido estudiadas).

De esa misma donación procede la singular obra "Interior de un cuerpo de guardia, con la negación de San Pedro"realizada al óleo sobre pizarra, considerada de Leonaert Bramer (Taller de) hasta que en una reciente revisión se ha devuelto al limbo del anonimato. 

Leonaert Bramer (Delft, 1596 -1674) 
Leon. Bramer pinxit,  Ant. van der Does sculpsit 

Leonard Bramer, el artista más famoso de Delft de la generación anterior a Vermeer, como muchos pintores de su tiempo, viajó a Italia donde vivió 14 años, instalándose los últimos años en Roma donde era conocido como "Leonardo della Notte" (No confundir con su coetáneo Gerard van Honthorst también apodado en Italia Gherardo della Notte). Realiza un importante número de pequeñas obras sobre pizarra y es influenciado por el caravagismo adaptándolo a su propio estilo. Según Baldinucci, en Roma se alojó en el palacio del príncipe Mario Farnesio, sobrino del papa Paulo III, para quien hizo muchas obras y fue uno de los fundadores de la confraternidad de pintores nórdicos denominada Bentvueghels (Banda de pájaros). A su vuelta a Delft en 1628, disfrutó de un extraordinario éxito recibiendo multitud de encargos sobre todo para realizar decoración al fresco, que apenas se ha conservado, consiguiendo una fiel clientela para sus obras. Allí murió soltero a los 78 años.

La obra "Interior de un cuerpo de guardia, con la negación de San Pedro" fue objeto de un estudio realizado por Elena Cenalmor y publicado en el Boletín del Museo (2013) que constituye, a mi entender, el modelo de actuación del Museo sobre sus obras. Tras una rigurosa y documentada investigación, la especialista identificaba a Leonaert Bramer como autor de la obra. No obstante, a pesar de las evidencias de autoría que señalaba el estudio, el Museo consideró a medias dicha atribución ya que desde entonces figuró como obra de taller.
Reseñas MNP, anterior y actual

Gracias al estudio (disponible en la web del Museo) conocimos un poco mejor a este singular pintor cuya fama internacional ha ido creciendo en los últimos tiempos a medida que ha ido aumentando su conocimiento. En la actualidad se le considera uno de los pintores holandeses más originales de su generación. Afirma Cenalmor que hay constancia de unas 160 pinturas autógrafas del artista, 38 de las cuales están realizadas sobre pizarra, en general de pequeño tamaño, que eran buscadas por coleccionistas que las solían adquirir en parejas o series. El Museo dispone de otras dos obras de este pintor, realizadas sobre lienzo, la incorporación de esta suponía ampliar la base para el estudio de este autor.

En el inventario de la donación Pastrana la obra aparecía adjudicada a "Enrique van Steenuyck" nombre semiespañolizado que corresponde al pintor holandés Hendrick van Steenwijck de Jongere, de quien el Museo posee dos obras realizadas sobre lámina de cobre, relacionadas con la misma temática aunque su comparación ponía en evidencia que carecían de cualquier elemento técnico o estilístico en común. 
Hendrick van Steenwijck: Jesús en el atrio del Pontífice y La negación de San Pedro". 1649 [P2138 y P2139] MNP

Pero quizás por inercia la autoría del joven Steenwijck se mantuvo en el Museo más de cien años pues en el Inventario de Nuevas Adquisiciones de 1996 seguía figurando esa atribución. Posteriormente fue catalogada como obra de autor anónimo.
Referencia del Inventario de Nuevas Adquisiciones MNP 1996

Esa situación  cambió en 2013 gracias al estudio mencionado de Cenalmor que como hemos señalado, atribuía la obra, con un alto grado de seguridad, al pintor de la escuela de Delft, Leonaert BramerEl estudio no solo analiza con detalle la trayectoria del pintor y las características técnicas de las obras que realizaba durante el tiempo en que vivió en Italia, sino que aporta dos obras reconocidas del mismo autor comparándolas con la del Prado; Las dos pinturas relacionadas están realizadas sobre pizarra gris, elemento base muy poco frecuente que permitía aprovechar sus cualidades de textura y color convirtiéndolos en elementos característicos de la obra. Además de las similitudes técnicas y estilísticas, las obras analizadas presentan idéntica iconografía relacionada con escenas sobre la vida del apóstol  San Pedro. 

Una de ellas es "La liberación de San Pedro por un ángel" de Los Ángeles County Museum of Art, realizada en óleo sobre pizarra y datada hacia 1625. A diferencia de la obra del Museo del Prado, que según informa Cenalmor fue restaurada "eliminando la gruesa capa de suciedad y barniz oxidado que impedían apreciar la calidad de la pintura", la de Los Ángeles, no ha sido restaurada y presenta restos de suciedad que dificultan la apreciación de los detalles.
A la izquierda, la Negación de S. Pedro del Museo del Prado, a la derecha, la Liberación de S.Pedro de los Ángeles

A pesar del diferente estado de la pintura son evidentes los elementos comunes en ambas obras: el tratamiento de las figuras, los efectos de luz, incluso los escenarios parecerían formar parte del mismo edificio, nótese la ventana enrejada circular, presente en ambas obras, único elemento apreciable en el fondo neutro de la escena que, como hemos indicado anteriormente, apenas está pintado pues el autor aprovecha para su definición la textura y el color que le ofrece la pizarra. Tal como indica Cenalmoren la mayoría de sus obras sobre pizarra, el artista no cubre toda la superficie con pintura y trata de aprovechar al máximo el fondo oscuro para ambientar la escena nocturna, ... Sugiere las arquitecturas –los escalones, la ventana, a través de la cual se ve la luna, y la gran puerta del patio– empleando unas pinceladas marrones muy secas y casi imperceptibles, de forma muy similar a como utiliza la tinta en los dibujos. 

La segunda obra que se utiliza para establecer la comparación pertenece al Haggerty Museum of Art de Milwaukee y reproduce la misma escena de La Negación de Pedrotomada desde un punto de vista más cercano al espectador lo que aumenta la escala de las figuras. En la escena vemos personajes comunes e idénticos elementos mobiliarios que los del cuadro del Prado, incluyendo la chimenea con la misma estructura y ubicación, por no hablar de la pequeña luna a la derecha que aparece en algunas de sus obras como una señal de identidad; elementos, todos ellos, que dejan poco margen para dudar de su pertenencia al mismo autor. Según indica la autora del estudio el pintor repitió este tema al menos cuatro veces en pintura y seis en dibujo.
Negación de San Pedro h.1625 Milwaukee, Haggerty Museum of Art.

La identificación de Leonaert Bramer como autor de la obra del Museo del Prado por sus concomitancias con sus homólogas americanas resulta evidente y la investigación realizada, está tan  cargada de argumentos técnicos, históricos y estilísticos que si ya no entendíamos que el Museo titubeara a la hora de calificarla como obra del pintor atribuyéndola a un presunto taller, todavía se entiende menos que en fechas recientes (16.1.2021) se haya retirado dicha atribución haciendo retornar la obra a su anterior estatus de "anónima".

A diferencia del concienzudo trabajo realizado por Cenalmor, que fue publicado en el Boletín del Museo cumpliendo los rigurosos requisitos que se exigen para su aceptación, incluyendo su análisis por expertos en la materia, (convendría saber la identidad de tales expertos, a quienes el museo muestra la misma desconsideración que a la autora), no se menciona ningún estudio específico que avale la propuesta del autor anónimo que ahora desmonta en pocas frases la autoría de Leonaert Bramer,

Aunque solo se tuviera en cuenta el uso de la base de pizarra ya se reduciría enormemente el campo de estudio por el exiguo numero de pintores que la utilizaron, lo que convierte esta característica en un elemento esencial para su identificación. La técnica de pintura sobre materiales pétreos, especialmente sobre mármol pero también otras superficies, ónice, ágata, jaspe... entre las que se encuentra de forma minoritaria la pizarra, se desarrolla en Italia a partir de la primera mitad del XVI por varios pintores de primera línea como Tiziano o Sebastiano del Piombo. Hacia 1580, el taller de Bassano en Venecia comienza a realizar pinturas devocionales en piedra de toque y pizarra, técnica que se extiende a Verona con artistas como Pasquale Ottino o Alessandro Turchi, y también es utilizada por europeos que en ese tiempo aprenden en Italia como Jacques Stella, Jacques Courtois o el propio Leonaert Bramer, por citar solo los que la usaron con mayor frecuencia, aunque hubo otros que la utilizaron puntualmente. 

Para hacernos una idea del escaso uso de este material hay que decir que entre las miles de obras que posee el Museo del Prado, solamente seis están realizadas sobre pizarra: El Cristo con la Cruz a cuestas de Sebastiano del Piombo (h.1535), el Ecce Homo de Tiziano (1547); la Coronación de espinas de Bassano, (h.1590); los Desposorios de la Virgen de autor anónimo; Omnia vincit Amor, placa irregular atribuida a Bonzi y la Escena Nocturna con la Negación de Pedro que aquí comentamos.

La información que aporta ahora el Museo sobre la obra se inicia con un resumen de los argumentos que en su momento sirvieron para realizar la atribución: "Afinidad estilísticaiconografía de los personajes y, sobre todo, por el hecho de ser un nocturno pintado sobre pizarra, género y soporte que dieron fama a ese pintor durante sus años de actividad en Roma, entre 1619 y 1627". 

Pero al autor de la revisión estos elementos no le parecen suficientes, a pesar de su importancia y aun siendo todos ellos característicos de las obras que Leonaert Bramer realiza en pizarra y ser escasísimos los pintores que pudieran reunirlos. Por ello a continuación de los argumentos que sirvieron de base para la atribución al taller de Bramer, la información actual del Museo incluye los utilizados para retirarla que, a diferencia de los primeros, parecen basarse en apreciaciones visuales como "el excesivo inacabado del fondo", consideración que sorprende por tratarse de una característica propia del uso de la pizarra. Este "inacabado" que por definición no puede ser "excesivo" está presente en las tres obras comentadas y constituye una seña de identidad de este tipo de pinturas. También se menciona la falta de rotundidad plástica en las figuras, la inexactitud en el dibujo, principalmente en la figura de san Pedro, lo que nos lleva a la pregunta de cuales son las obras que le han servido para hacer la comparativa, pues si se observan las presentadas en el estudio, las características son  tan similares que no cabe la posibilidad establecer diferencias entre ellas. 

Finalmente el argumentario culmina con "el escaso dramatismo en los contrastes lumínicos así como en la representación de los reflejos parecen hablar de una obra probablemente de escuela francesa." Sin mencionar, por supuesto ningún artista de esa inexistente escuela francesa de pintura sobre pizarra, pues si bien existen artistas franceses singulares que utilizan está técnica, todos ellos la aprendieron en Italia.  

Desautorizar las conclusiones de un estudio publicado en el Boletín del Museo del Prado, requiere algo más que unas apreciaciones visuales escritas de forma anónima en en la página web del Museo. El propio Museo debería defender el nivel científico de su publicación y no permitir su cuestionamiento sin el estudio correspondiente. Desde aquí instamos al Museo a publicar los argumentos técnicos que hayan servido para hacer esta desatribución. 

      - ¿Usted cambió alguna autoría...?
    - Sí, pero siempre publicación científica mediante, que es lo que pediré a quien cambie alguna autoría. Que sea el resultado de un trabajo intelectual, publicado y contrastado. Se lo exijo a quien quiera cambiar el estatus de una obra. 
M. Falomir en una entrevista de N. Pulido, ABC (19/11/2018)


jueves, 11 de marzo de 2021

EL TCHAIKOVSKY DE CARMEN SÁNCHEZ

Una pieza del pintor-escultor Carlos Velázquez

Se ha incorporado al Museo del Prado un pequeño busto de bronce sobre peana de mármol que representa al músico ruso Piotr Ilich Tchaikovsky, realizado por el escultor Carlos Velázquez.  La obra formaba parte de las pertenencias personales de Carmen Sanchez García que integraban el legado que el Museo del Prado recibió en 2017 como heredero único de la benefactora.

Carlos Velázquez. Busto de Piotr Ilich Tchaikovsky / Пётр Ильич Чайковский, h.1962

El legado de Carmen Sánchez García, consistía en un inmueble, todas sus pertenencias personales y dinero en efectivo, que, en conjunto, ascendía a cerca de un millón de euros, que debían dedicarse, según afirman, a la "adquisición y restauración de obras". El Museo ha venido realizando dichas tareas desde 2017 y parece que han culminado con el broche final de la adquisición de "La Boulonnese" de María Blanchard, por 70.000€, con la que probablemente han querido redimirse de no haber comprado hasta entonces más que una obra de una pintora por la módica cantidad de mil doscientos euros (1.200€) Mariana de la Cueva: S. Francisco arrodillado en meditación, copia de El Greco. A pesar de esta última adquisición, el porcentaje del legado destinado a obra de pintoras sigue resultando bastante desequilibrado. Respecto a la obra de Blanchard solo queda decidir dónde van a colocarla.

No es fácil hacer el seguimiento de las compras realizadas, pues la información que ofrece el Museo no es homogénea ni en relación con las adquisiciones ni sobre su precio. Esperamos que la exposición que se va a celebrar en fechas próximas nos dé la posibilidad de conocer más detalles.

La dedicatoria del busto de Tchaikovsky

Volviendo al pequeño busto que encabeza el artículo, es probable que fuera un objeto de especial interés para la donante, ya que, figuraba entre los objetos personales que el Museo ha seleccionado para incorporar a sus fondos y sobre todo por su dedicatoria, de la que se deduce que formaba parte de su historia familiar.

"Al. Dr. D. Ruperto / Sánchez Arcas con / admiración y afecto / Carlos Velázquez / 1962".

La dedicatoria al padre de la donante, escrita a mano en tinta negra sobre la peana, nos lleva a hablar de dos de los cinco hermanos Sánchez Arcas, Manuel el mayor Ruperto del mismo nombre que su padre el medico tocólogo Ruperto Sanchez Rodriguez, procedente de la localidad de Béjar, que estudio medicina en Barcelona y Salamanca y se instaló en Madrid donde nacieron sus hijos e hicieron carrera. Manuel, (1897-1970) estudió arquitectura, participando en el equipo que diseñó para la ciudad universitaria edificios como el Hospital Clínico o el Pabellón de Gobierno. Recibió en 1932 el premio nacional de arquitectura. El padre de CarmenRuperto, (Madrid, 1902), hereda el nombre y la vocación de su predecesor y estudia Medicina en la Universidad Central de Madrid (AHN Universidades, 6148, Exp.22) especializándose como aquel en Ginecología, materia sobre la que escribió y publicó diversos estudios. 

La Libertad, 17.6.1931

Ambos hermanos habían heredado del padre su ideología izquierdista, que llevó a Manuel a participar en la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico, creada en 1936, junto a los hermanos Ferrant, Emiliano Barral y otros, y posteriormente al exilio del que nunca volvería, mientras que Ruperto se mantuvo en Madrid donde fue capitán médico en el ejército republicano durante la guerra por lo que en 1939 fue inhabilitado por seis meses, aunque después pudo retomar su actividad profesional llegando a alcanzar reconocimiento y fama. También fue profesor en la Facultad de Medicina. Es probable que recibiera el busto de Tchaikovsky de Carlos Velázquez, que ahora comentamos, en señal de agradecimiento por la atención profesional prestada con ocasión del nacimiento de su hijo León.

EL AUTOR 

Carlos Velázquez Espino (Madrid, 1919 - 1977)

El pintor y escultor madrileño Carlos Velázquez Espino, realizó sus primeros estudios en el madrileño colegio de los Escolapios San José de Calasanz, personaje al que dedicó una de sus primeras obras: La aparición de la virgen al santo para ser colocada en el colegio (ABC, 20.10.1945)
Carlos Velázquez. Aparición de la Virgen a san José de Calasanz (1945)
(Imagen, cortesía de León Velázquez)

De ese mismo año es el cuadro que realizó para el retablo del altar mayor de la Iglesia de Orgaz que fue reconstruido después de la guerra, representando La incredulidad de San Pedro, el mismo tema de su antecesor Francisco Rizi, aunque no intenta seguir el modelo previo sino que trata el tema de una forma personal, libremente.
Carlos Velázquez Espino. La incredulidad de Santo Tomás (1945)
Iglesia de Santo Tomás, Orgaz (Toledo)
(Imagen, cortesía de León Velázquez)

Carlos Velázquez estudió en la Escuela Central de Bellas Artes de San Fernando y es a mediados de siglo cuando comienza su actividad expositiva en pintura. En 1946 presenta su Autorretrato en el XX Salón de Otoño que se celebra en el Museo de Arte Moderno y tres años más tarde realiza su primera exposición individual en la Sala de Estampas del mismo Museo.
Carlos Velázquez. Autorretrato 1949
(Imagen, cortesía de León Velázquez)

Reseña de la exposición de Carlos Velázquez, (ABC 13.2.1949)

Carlos Velázquez. Retrato del escritor Victoriano Gª Martí. 1950 - Ateneo de Madrid

A partir de entonces participa en las exposiciones Nacionales de Bellas Artes que en esa época se celebraban en los palacios del Retiro de Madrid. En 1950 presenta dos obras, El Coplero y un Retrato de su padre, Atanasio Velázquez, con su atuendo de vaciador de esculturas, tarea que realizaba en el taller del escultor Coullaut Valera. 
Carlos Velázquez. Retrato de su padre, 1950 (Exp. Nacional BBAA)
(Imagen, cortesía de León Velázquez)

En la exposición de 1952 presenta un retrato, titulado Miguel y a la de 1954 concurre con la obra Un Soldado. Carlos Velázquez diversifica sus actividades, hace pequeñas esculturas en bronce y dedica buena parte de su actividad a su principal afición: la cultura rusa y el escritor León Tolstoy, lo que le lleva a coleccionar sus libros y cualquier objeto que se relacione con su historia conformando un pequeño museo en su domicilio de la calle Hermosilla 114 que, a decir del periodista Gómez Figueroa que le entrevista para La Hoja del Lunes, guarda "cerca de 4.000 fotografías, monedas, una pieza de fusil de la guerra de Crimea, medallas, esculturas...". Carlos establece relaciones epistolares con miembros de la familia Tolstoy, en especial con su hija, la condesa Alejandra, que patrocinaba la Tolstoy Fundation Inc. en Nueva York para la que Velázquez realiza un busto en bronce del escritor. También recibe la visita en 1969 de Sergio Tolstoy médico francés, nieto del escritor, hecho que fue recogido en la prensa de la época.

Fruto de su gran afición y de su relación con ese mundo cultural es la invitación que recibe para visitar Rusia en 1971 donde lleva como regalo un busto en bronce de Diego Velázquez que indudablemente debe ser el que hoy se encuentra en el Museo del Hermitage (información facilitada al MNP por Sergej Androsov, conservador de escultura del Museo del Hermitage).
Carlos Velázquez. Busto de Diego Velázquez h.1971 Museo del Hermitage
(Imagen, cortesía de León Velázquez)

En enero de 1977 expone medio centenar de pinturas y varias esculturas en la Galería Galnova de Madrid, en la que será la última exposición que realice en vida pues en el mes de julio del mismo año leemos la noticia de su fallecimiento: "Ha muerto un artista, un hombre bueno, un amigo de infinidad de personas", dice en la nota necrológica aparecida en la Hoja del Lunes del 18 de Julio.
Fotografía del Retrato al óleo de Tolstoy presentado en su última exposición
(Hoja del Lunes 24.1.1977)

Sería interesante conocer qué ocurrió con ese legado Tolstoiano acumulado durante tantos años por Carlos Velázquez, y con la biografía que estaba escribiendo, y qué fue de su sueño de hacer un museo de arte típico castellano en el que habría una sala íntegramente dedicada a Tolstoy en un pueblecito labriego de la provincia de Madrid para el que había comprado una casa; sueños todos ellos truncados por la temprana muerte del pintor y que probablemente nunca se verán cumplidos.