sábado, 30 de agosto de 2014

KLIMT, VELÁQUEZ, EL GRECO...

CARTAS DESDE ESPAÑA DE GUSTAVE KLIMT A EMILIE FLÖGE

Durante veinte años de 1897 a 1917 el pintor Gustav Klimt (1862-1918) escribió a su amiga y compañera, la diseñadora de moda Emilie Flöge, unas 400 postales en las que le iba dando noticia de los lugares que visitaba durante los viajes que fue realizando a distintos países europeos, generalmente por cuestión de trabajo. La primera tarjeta postal que se conserva es de 14 de Abril de 1897 y la última está datada el 30 de Diciembre de 1917. 

Gustav Klimt y Emilie Flöge disfrutaron una íntima amistad que duró toda su vida. Klimt debió conocer a Emilie cuando su hermano Ernst se casó con Helene, su hermana, en octubre de 1891. Las hermanas fundaron en 1904 el salón de moda “Hermanas Flöge” que durante muchos años estuvo entre las principales casas de costura de Viena. Las postales que Klimt escribió a Emilie nos dan una clara idea del estado mental y el humor del pintor, alcanzando percepciones únicas de la vida privada del artista. 

Gustav Klimt

La mirada del pintor austriaco hacia la España de principios del siglo XX, queda reflejada en las once postales que escribió, del 25 al 30 de octubre de 1909, cuando se desplaza desde París para visitar únicamente dos ciudades: Madrid, con la intención de ver los cuadros de Velázquez en el Museo del Prado de los que dice llevarse una decepción y Toledo donde desea contemplar pinturas de El Greco que, en cambio, le entusiasman. No olvidemos que estamos en pleno apogeo de la recuperación del pintor griego que está adquiriendo en esta época una fama nacional e internacional de la que hasta entonces no había gozado.

Diez de las once postales que escribe desde España presentan imágenes españolas formando parte de una colección de la época del fotógrafo Lacoste, entre ellas varias dedicadas a una serie de Lidia. Solamente una de ellas, la primera, del día 25 de octubre de 1909, está escrita en una postal francesa.  El pintor se queja en más de una ocasión de que no son buenas imágenes.

La correspondencia perteneciente a una colección privada, se encuentra en el Museo Leopold de Viena y nos permite, a través de frases concisas y sin literatura, hacernos una idea de la impresión que podía causar la España de principio de siglo a un visitante de la vanguardia artística europea.

Todas las postales están dirigidas a la misma dirección y a la misma persona, Emilie Flöge, su eterna compañera a pesar de las relaciones del artista con otras mujeres.

 Fraulein Emilie Flöge  Viena VI, Mariahilfestrasse IB Austria

Emilie Flöge retatada por Gustav Klimt


Lunes 25 octubre 1909 (España) durante el viaje.

Conduzco a través del sur de Francia en su mayoría muy bella, gloriosa y extraño en lugares - - España es un país peculiar! Sombrío! desolado - monótono – llano -solitario - solitario! y sin embargo interesante, duro - duro en su belleza! uno siente lo espléndido que el país podría ser - puede que ya sea espléndido! y un poco como en el Kaiserpanorama - un montón de escombros. Cariñosos saludos GUSTAV.

Kaiserpanorama del Prater de Viena
El Kaiserpanorama era un dispositivo óptico, un tipo especial de estereoscopio destinado a la visión colectiva de estereogramas, patentado por August Fuhrmann en 1890. 


Martes [Madrid] 25 octubre de 1909 

Madrid no es interesante en absoluto - una gran decepción! Ni los edificios ni la gente impresionan - excepto tal vez alguna persona en particular. El domingo hubo una corrida de toros – Yo llegué el lunes a las 2.30. Me alojo en el Hotel de París, bastante bueno - el conserje incluso habla alemán! Estoy escribiendo con una pluma áspera - por desgracia la punta de mi pluma estilográfica se ha roto!  CORDIALES SALUDOS, GUS

Puerta del Sol h1865 - Laurent

El Hotel de París estuvo situado en la Puerta del Sol de Madrid. entre la calle Alcalá y la Carrera de San Jerónimo. (En la imagen se puede ver al fondo el edificio del hotel). Inaugurado en 1864 fue uno de los primeros hoteles en Madrid tal y como se entienden en la actualidad, con cuarto de baño en cada habitación, servicio de habitación, recepción, etc. Muchos personajes famosos se alojaron en él como Edouard Manet en 1895. El hotel cerró definitivamente en 2006. 


Martes 26 octubre 1909 [Madrid]

Todavía agotado por el viaje - fuí ayer al Prado - impresionante! y Velázquez de hecho me decepcionó. Al menos la mayor parte de las pinturas que yo estaba deseando ver.
Saludos cordiales, GUSTAV


Miércoles, 27 octubre 1909 [Madrid]

Tiempo lluvioso.
Ayer Prado […]!
Sin embargo estoy seguro de que solo estoy pensando en lo mucho que he aprendido, como siempre - y una vez que vuelva al trabajo, voy a ser el mismo loco - como antes. Me siento deprimido. GUSTAV

Jueves 28 de octubre de 1909 [Madrid-Toledo]

Seis en punto de la mañana. 
La comida francesa realmente no va conmigo y la española todavía menos. He sufrido de nuevo últimamente de reflujo ácido,  y ¡aún no he encontrado ninguna bella dama española! 
Siempre hay mucho ruido en la calle -hasta tarde en la noche y de nuevo en la mañana temprano - ¡cuánto ruido! dos horas de viaje en tren para Toledo – ¡ya he tenido suficiente viaje! Lamentablemente nublado - ¡Toledo debe ser una experiencia al sol! Saludos afectuosos GUSTAV.

Jueves, 28 octubre 1909 / Toledo

Por fin algo de España que no me defrauda! – España verdadera. Como uno se la imagina. Toledo es magnífico tanto por el paisaje como por todo. Absolutamente espléndido. Estoy contento del viaje de hoy, que me reconcilia con España. Muy cariñosos saludos GUS.

Jueves, 28 octubre 1909 / Toledo

Pensando en ti intensamente – Tú habrías compartido mi disfrute. 
El Greco también es espléndido. Las postales son muy malas. Cariñosos saludos. GUSTAV


Viernes, 29 octubre 1909 [Toledo]

Hicimos el viaje a Toledo junto con un marqués español*, muy amable – algo mayor (que también pinta) quien está montando un museo del Greco aquí - en una bonita y peculiar casa con un pequeño jardín – una antigua construcción con reminiscencias árabes – y una impresionante vista panorámica con verdes higueras, cactus, flores, etc.

Muy cariñosos recuerdos GUS/TAV 

*Evidentemente se refiere a D.Benigno de la Vega Inclán y Flaquer, II marqués de la Vega Inclán (Valladolid, 1858 – Madrid, 1942). Gran defensor del patrimonio español, fue un personaje clave para conservar edificios notables como la Casa de Cervantes de Valladolid, la Casa del Greco y la sinagoga del Tránsito en Toledo, el barrio de Santa Cruz y los Alcázares de Sevilla y creador de instituciones como el Museo Romántico.

Retrato del marqués de la Vega Inclán por Sorolla. 1910 Museo Casa del Greco. Toledo

Madrid agradable. Viernes, 29 octubre 1909 

El viaje de ayer a Toledo fue una gran experiencia - aunque el propio viaje discurre a través de un paisaje rocoso -sin árboles - sin flores - y Toledo sea pobre y estéril, sigue siendo único! 
A pesar de todo lo que no me importaría es volver a casa ya. Ya no me siento como cuando trabajaba en Stoclet. Otra mala imagen, [refiriéndose a la imagen de la postal] sin talento! Cariñosos saludos GUSTAV.

Palacio Stoclet

El palacio Stoclet es una mansión construida por el arquitecto Josef Hoffmann en la primera década del S.XX en Bruselas para el banquero y aficionado al arte Adolphe Stoclet. Es una elegante casa en la Avenue de Tervueren, cuyo comedor fue decorado por Gustav Klimt.  


Viernes 29 octubre 1909 [Madrid - El Escorial]

El tiempo en su mayoría fue favorable – pasó por todas las fases, del sol radiante a los más intensos aguaceros y otra vez vuelta a empezar – estuvo cambiando todo el día – hicimos una excursión a las montañas, fue encantador, lo hubieras disfrutado conmigo. Lo siguiente es una corta visita al Escorial, después a Francia – Biarritz. Espero estar de vuelta en Viena, el jueves. Volveré sólo. Saludos cordiales GUSTAV.


Madrid, Sábado 30 octubre 1909 

No he dormido muy bien – esos “mocosos” vendiendo periódicos hacen mucho ruido, ruido tardío y tempranero – hasta las 2 de la mañana - incluso los niños más pequeños están levantados. Mientras te escribo ya están empezando de nuevo.
Soñé contigo anoche. Creo que es el momento adecuado para volverme – No puedo alargarlo más, no estaré mucho en París. Cariñosos saludos  GUS.

La letra de Gustav Klimt 

Es casi imposible de entender. El museo Leopold facilita la transcripción en alemán y su traducción al inglés, gracias a la cual he podido incorporar los textos de imposible lectura. Todas las postales siguen idéntico esquema, se inician en el dorso de la tarjeta en el lugar reservado a la escritura del mensaje, aunque a menudo la falta de espacio le lleva a continuar escribiendo en el lado de la imagen. Algunas postales están escritas el mismo día y son como una continuación de la anterior.

El nombre de la destinataria y su dirección en Viena, aparece escrito con mayor claridad, algunas veces en letras mayúsculas, que a diferencia de los textos de los mensajes, se entienden con toda claridad. La firma sencilla, en mayúsculas GUSTAV, a veces aparece abreviada: GUS.

Incluyo tres ejemplos que muestran las características mencionadas. La transcripción que ofrece el museo de la primera, correspondiente al día 27.10.1909, está incompleta, ya que falta la continuación de la frase que empieza: "Ayer Prado...". Aunque la imagen no es muy buena es posible que alguna persona avezada sea capaz de leerla.
27.10.1909

28.10.1909

20.10.1909

La información y el conjunto de postales pueden obtenerse en el propio Museo Leopold o en el Catálogo de la Exposición KLIMT PERSONLICH ("Klimt Up close and Personal", en la versión inglesa) que celebró el museo en 2012.



domingo, 13 de julio de 2014

GIOVANNA DE AUSTRIA RETRATADA POR SOFONISBA ANGUISSOLA


Para hablar del retrato de Giovanna de Austria que pudo ser pintado por Sofonisba Anguissola es preciso que nos acerquemos a su figura a través de los personajes que la rodearon, empezando, naturalmente, por su padre, Juan de Austria, siguiendo por su marido, Francesco Branciforte y terminando por su hija, Margarita de Austria Branciforte. La historiografía italiana relativa al vencedor de Lepanto es muy amplia y aporta detalles y matices de un conocimiento que se echa en falta en la historia  española.

Un respiro en la vida de Don Juan de Austria
Don Juan de Austria MNP (det.) Mº del Escorial. Atribuido a Pantoja de la Cruz
(Una atribución bastante dudosa pues hacia 1567, si nos atenemos a la edad que representa D. Juan de Austria, alrededor de 20 años, el pintor tendría unos 15 y no se le conocen obras tan tempranas. Se ha apuntado la posibilidad de que sea una copia posterior de un original italiano.)

Después de sus éxitos en las guerras en el Mediterráneo que culminan en la gran batalla de las islas Curzolari, más conocida como batalla de Lepanto, Don Juan es aclamado en todo occidente como principal artífice de la derrota del turco. El propio papa Pío V cuando conoció la noticia de su triunfo le escribió una carta en cuyo encabezamiento decía: “Al hombre enviado por Dios de nombre Juan”.

Felipe II decidió entonces que su medio hermano, se quedara en Italia con la perspectiva del nombramiento de vicario general que nunca llegó a producirse. Algunos historiadores consideran que tras la enorme celebridad adquirida por Don Juan, el rey prefirió que permaneciera lejos de la Corte y de su persona. 

Su llegada a la ciudad de Nápoles fue celebrada con grandes manifestaciones populares, arcos de flores y banderas. Don Juan, con veintisiete años, encuentra en Nápoles una vida alegre llena de fiestas y frivolidad, justo lo contrario de la austeridad y la monotonía de la Corte madrileña.
El mercado de Nápoles a principios del XVII por D. Gargiulo

El príncipe vive con alegría este periodo participando en toda clase de fiestas y recepciones y sobre todo disfruta de una muy activa vida amorosa. Aunque nunca se casó, Don Juan de Austria tuvo un gran éxito con las mujeres, era guapo, simpático y tenía buen porte, por lo que parece era la antítesis de su hermano en todos los aspectos. Se sabe que durante el tiempo que estuvo en Italia amó a más de una joven napolitana, aunque solo de algunas se ha conservado memoria, como Zenobia Zaratosio, que terminó, como tantas de su época, en un monasterio para ocultar un parto prematuro fallido; o como Ana de Toledo, esposa del gobernador de Nápoles, cuya historia tuvo un  trágico final con la muerte de la dama.

Pero la que aquí nos interesa es la joven sorrentina de familia aristocrática, llamada Diana Falangola de la que el príncipe escribía a su hermana Margarita diciendo que era "una de las mujeres más bellas de toda Italia". De la relación con esta dama nació el 11 de septiembre 1573 en el convento benedictino de Santa Patricia de Nápoles, apartada de la curiosidad popular, una niña que fue reconocida por Felipe II quien propuso que fuera llamada como su hermana Juana, que había fallecido la semana anterior, y le permitió usar el apellido de Austria. Diana, la joven madre por su parte fue casada poco después con Pompeo Piero Piccolomini, con quien no tuvo descendencia.

La vida "alegre" de Don Juan en Nápoles termina cuando en 1576 recibe la orden de Felipe II de que abandone Italia para hacerse cargo de la sublevación que se vive en algunas provincias de los Países Bajos contra el gobierno español tras la muerte del gobernador Don Luis Requesens y Zúñiga. Sabiendo la dura tarea que le espera el propio rey le dice con ironía que ahora tenía que hacer penitencia por la vida que había tenido en Nápoles.

Los dos últimos años de Don Juan de Austria en Flandes que fueron muy activos, contó con la colaboración de su sobrino Alessandro Farnese, como lugarteniente en el ejército y  persona de su mayor confianza. Consiguió firmar un tratado de paz con los nobles rebeldes (Edicto Perpetuo) aunque la paz no terminaba de instalarse. Es la época en la que Felipe II le envía como secretario a Juan de Escobedo y a pesar de que llevaba la secreta misión de informar al rey de todas sus actividades, el secretario se convertirá en su más fiel e incondicional servidor, lo que probablemente será la causa de su trágico asesinato en una emboscada. Así estaban las cosas cuando una grave enfermedad termina con la vida de Don Juan de Austria en octubre de 1578, a los 31 años.

La princesa Juana "Giovanna" de Austria

La crianza de la niña Juana, que siempre va a ser nombrada Giovanna, a la italiana, había sido asignada inicialmente a la abuela materna, pero cuando su padre tiene que partir a Flandes, encomienda la tutela a su hermana Margarita de Austria quien decide llevarla con ella a Parma, donde vivió como una hija hasta 1580 cuando Margarita vuelve a Flandes donde había sido nombrado gobernador su hijo Alejandro Farnesio.

En contra de los deseos de Margarita que quería que la joven Giovanna, que entonces tenía ya siete años, se trasladara a la corte de Madrid, Felipe II ordena que sea llevada de nuevo a Nápoles, para que sea educada en la abadía real de Santa Clara.
Margarita de Parma por A. Moro KHM

En ese convento vivió Giovanna más de diez años hasta que, enferma, escribió a su primo Alejandro Farnesio, ya duque de Parma, para que implorase del rey permiso para dejarla salir de la abadía y habitar en otra casa de Nápoles, como además le aconsejaban los médicos.
Claustro del convento de Santa Clara en Nápoles 

Las gestiones del Duque ante el rey tuvieron como fruto el permiso para trasladar a la joven a Pizzo Falcone en una colina de la ciudad, a la villa que utilizaban los virreyes como residencia de caza, con órdenes de que se le proporcionase todo lo necesario para su servicio a expensas de la corte virreinal, pero no se le permitiera salir del recinto.
Entrada a Pizzofalcone en la actualidad recinto militar

En 1598 la muerte de Felipe II, permite a Giovanna albergar esperanzas de poder salir de la villa para tener la vida social que le correspondía, pero las peticiones chocan con el Duque de Lerma, valido del nuevo rey que ordena al conde de Lemos, virrey, mantenerla en el mismo régimen hasta que, cuatro años después en 1602, ya cercana a la treintena, la propia Giovanna dirige personalmente una emotiva carta escrita en castellano a Felipe III, su primo, que se conserva en el archivo de Simancas:

       "Veome, sola, pobre, huérfana y desamparada, y necesitada de estar sujeta a cada virrey que viene, que cada uno me trata como quiere, quien bien, quien mal, y que tengo que comer y vestir de sus manos. Como se cierto que si su V. M entendiese la vida de paso, no sufriría su benigno corazón que esta, su mínima sierva, aunque de la Real Corona, que padeciese lo que padece, esto y verme en tierra ajena, lejos de mi Rey y señor natural, bastaría de acabar la salud de quien la tuviere mejor que yo la tengo, duda que si V. M. supiese las lagrimas que esto me cuesta, se apiadaría de mi”. 
(AGS, Estado, Nápoles, leg. 1098, carta de Giovanna d’Austria a Felipe III, Nápoles, 10 de mayo de 1602)

El rey, se conmueve por la situación de su prima, encerrada contra su voluntad y no solo le permite salir, sino que le asigna una dotación económica (3.000 ducados anuales de pensión y 60.000 de dote) y por esos azares del destino, se produce una coincidencia que va a cambiar inesperadamente el curso de la vida de Giovanna: El rey acaba de recibir noticias del noble siciliano Francesco Branciforte y Barrese solicitando permiso para casarse y Felipe III decide otorgarle la mano de su prima italiana.

Francesco Branciforte y Barrese, el novio. 
Francesco Branciforte x Salvatore Brancati, M.Comunale, Val di Catania

Francesco Branciforte no era nuevo en la corte española, ni era tampoco  un desconocido para el joven rey que responde tan generosamente a su petición de matrimonio. Branciforte había vivido y se había educado durante doce años en la corte de Felipe II como paje del príncipe heredero. Ello fue posible gracias a los buenos oficios de su abuela la italiana Dorotea Barresi, princesa de Pietraperzia, casada, en terceras nupcias, con Juan de Zúñiga y Requesens, con el que había compartido la tarea de embajador del rey católico ante el Vaticano y posteriormente la de virrey de Nápoles, hasta que en 1583 el matrimonio acude a la llamada de Felipe II para ser mayordomo y preceptor del joven príncipe que luego será Felipe III; los mismos cargos que su padre, del mismo nombre, había ostentado respecto a él.

Las crónicas sicilianas afirman que el marido de Dorotea BarresiJuan de Zúñiga y Requesens, sexto hijo de Juan de Zúñiga y Avellaneda y Estefanía Requesens, era hijo natural de Carlos V.  

A pesar de la dificultad de confirmar este hecho que se comenta con naturalidad en los documentos italianos de la época, lo cierto es que hay algunas coincidencias dignas de ser comentadas: El primero de Mayo del año del nacimiento del joven Zúñiga, (1539) muere la emperatriz Isabel Carlos V se retira al Monasterio Jerónimo de la Sisla, en Toledo, donde recibe la visita de Juan de Zúñiga, preceptor y mayordomo mayor del entonces príncipe Felipe, con su esposa Estefanía Requesens de la que se cuenta que se convierte en una segunda madre para el príncipe. En la Corte se comenta el trato familiar con que el emperador distingue a don Juan, haciéndolo sentar en su presencia, delante de otros Grandes.
   Juan de Zúñiga y Avellaneda - padre                      Juan de Zúñiga y Requesens - hijo
por Alonso Berruguete                                                          Grabado         

La esposa de Juan de Zúñiga, Dorotea Barresi (1533-1591), princesa de Pietraperzia, mujer de gran valía y perspicacia política, que había sido nombrada Aya del príncipe, decide traer a su nieto mayor, Francesco, (primogénito de su único hijo Fabrizio Branciforte casado con Caterina Barresi, hermana de su segundo marido) a vivir y educarse en la corte junto al príncipe como hacían los hijos de las grandes familias, hecho que, como veremos será trascendental para el resto de su vida.
Dorotea Barresi 
(En paradero desconocido desde su venta en la Galleria S.A.L.G.A. de Roma 11 junio 1964)
La fotografía del retrato de Dorotea Barresi del Palacio Butera en Palermo, nos muestra a una dama de imponente nobleza que se hace retratar al estilo de las princesas de la casa de Austria como podemos ver en el retrato de sus coetáneas, Doña Juana de Austria, realizado por R. Moys o el retrato de Isabel Valois en Bayona realizado por Sofonisba Anguissola.

El joven Francesco Branciforte pasó doce años de infancia y juventud junto al futuro Felipe III, con el que mantuvo una estrecha relación. Sucede que el joven príncipe tiene una aventura con una dama de la corte que tuvo como resultado un embarazo, lo que le causa una gran preocupación por pensar que la noticia pueda llegar a oídos del rey o de su hermana mayor, Isabel Clara Eugenia, quien ejerce funciones de primera dama de la corte y que en el momento que conoce la noticia del embarazo de la dama inicia una investigación para encontrar al causante de la situación prometiendo un castigo ejemplar.

El joven Branciforte se ofrece a "cargar con el pecado" del príncipe: «No tema Vuestra Alteza que yo asumiré la culpa, pero para eso deberá ayudarme. Yo partiré sin pedir la licencia de su Majestad así todos creerán que soy culpable y por eso huyo. Vuestra Alteza hará que me den un pasaporte para poder viajar seguro".

El príncipe le proporciona el salvoconducto necesario y esa misma noche Francesco parte con el correo a Barcelona de donde pasó a Nápoles y posteriormente a Sicilia. A la mañana siguiente, al notarse la ausencia del joven siciliano todos dieron por hecha la causa de la huida. Se cursaron órdenes para que no pudiera embarcar en ninguna nave que saliera de España pero era demasiado tarde, el Branciforte había conseguido poner agua por medio y ya se encontraba camino de Militello, su feudo en Sicilia.
Militello en Val de Catania. Restos del Castillo Barrese-Branciforte

Cuando vuelve a su ciudad natal, con más de 20 años, Francesco, consciente de su escasa formación en todo aquello que no sean las tareas de caballero, es decir, leer y contar para entender las cuentas de sus administradores, comienza a estudiar. Se dedica a aprender latín y griego y con el tiempo se convirtió en un experto en teología, filosofía, aritmética y matemáticas. También fue activo en el campo de las letras, llegó a componer algunas piezas teatrales como "Los dos peregrinos" o "El turco fiel". Escribió en español un tratado sobre "La razón de estado"; formó una gran colección de retratos de hombres de su tiempo, reunió la mayor biblioteca de la isla y adquirió una imprenta con la que realizó muchas publicaciones. Pero su mejor aportación fue el encargo al jurisconsulto Vicenzo Milana de realizar la compilación de las leyes y reglamentos dispersos, tarea que fue finalmente terminada por su hija. 

Habiendo cumplido 25 años decide pedir licencia al rey para poder casarse y una vez cursada la petición se dirige a Palermo a esperar la respuesta; es en ese momento cuando se produce el cruce de caminos antes comentado: El rey recuerda a su amigo leal y para devolverle el favor decide otorgarle la mano de su prima, la italiana Giovanna de Austria para quien se habían visto frustradas otras propuestas previas como la del viudo duque de Urbino o Teodosio de Braganza.

La noticia del matrimonio le es comunicada por el virrey: «En hora buena señor Marques, S. M. le ha casado e le ha dado por Mujer a la Prima, la Señora Dona Ioanna de Austria que oy es in Napolis».

La noticia inmediatamente corrió por Palermo. Las carrozas de los nobles se acercaban a dar la enhorabuena al joven Francesco y a sus padres que, orgullosos del buen casamiento que se otorgaba a su hijo, deciden cederle sendos títulos, ella el marquesado de Militello y él el principado de Pietraperzia. Los Branciforte a pesar de su rango y nobleza nunca hubieran aspirado a que su hijo fuera señalado con tan alto honor.

Giovanna recibió una carta con las bendiciones del papa Clemente VIII. El prometido, Francesco, escribió enseguida a Giovanna a Nápoles y le envió su retrato. Ella le respondió enviándole otro donde era representada con la mano izquierda en el corazón, mostrando el retrato del prometido.

A lo largo de la vida matrimonial, a la pareja no le faltó la protección de la monarquía española; además de otras concesiones y deferencias Felipe III se ocupa de enviar al virrey de turno en Sicilia su recomendación de otorgar un trato exquisito a la pareja, mensajes que se conservan en el Archivo de Simancas como el que el rey le envía al virrey de Sicilia Juan Gaspar Fernández Pacheco y Zúñiga, duque de Escalona exhortándole a "honrar y favorecer a Dona Juana y su marido en todo lo que se ofreciere y avisareis de lo que fuerais haziendo en su veneficio por que holgare de entenderlo». (Carta de Felipe III al duque de Escalona, del 8 de marzo de 1607). Mensaje que en similares términos se reitera tras su nombramiento a los sucesivos virreyes, al duque de Osuna, al VIII conde de Lemos o al virrey interino, el cardenal Giannettino Doria  advirtiéndoles de que informen a la pareja de la orden recibida "... y les direys la orden que os he dado para esto y quan en la memoria tengo sus cosas" (AGS, Estado, Sicilia, leg. 1889, fol. 150)

El matrimonio Austria - Branciforte

La mañana del 14 de junio de 1603, las galeras de Nápoles llevan a Giovanna a Palermo y el 20 del mismo mes hizo solemnísima entrada en la ciudad con honores de  princesa de la casa de Austria. Esa misma tarde fueron celebrados los esponsales en el palacio del virrey. Finalmente el nuevo matrimonio se traslada a vivir al feudo de los Branciforte, la ciudad de Militello en Val de Catania,  muy cerca de la corte de los Moncada con la que rivalizaban como foco artístico y cultural. El matrimonio no tuvo ningún hijo varón, tan solo tres hijas, de las que solo sobrevive una, la que llevaba el nombre de la tía Margarita que se había ocupado en la niñez de Giovanna.

Cuando quedó viuda Doña Giovanna en 1622, ejerció durante varios años el gobierno de las grandes propiedades de Butera y Pietraperzia y continuando la labor cultural iniciada con su marido, promovió la construcción de iglesias, conventos, monasterios y grandes obras civiles, manteniendo durante esos años de estabilidad económica el prestigio artístico y cultural de Militello.

Casi al final de su vida, cuando consiguió asegurar el futuro y los derechos de su hija en contra de la voluntad de su suegro que pretendía recuperarlos en favor de otro familiar hijo y mantener el título en la línea familiar masculina. Terminada la tarea dejó Sicilia y regresó a Nápoles donde ingresó en un convento de franciscanas terciarias y allí murió a los cincuenta y ocho años, el 8 de febrero de 1630. Fue enterrada en Militello en la iglesia Santa Maria de la Victoria, que ella fundó y dotó  en recuerdo de de su padre y de la gran victoria de Lepanto.
 Retrato de Doña Giovanna viuda que se conserva en la biblioteca - museo de Militello

La hija Margarita de Austria y Branciforte

Margarita que ostentaba el apellido de la madre en primer lugar en orden a su importancia, al ser la única hija del matrimonio estaba destinada a ser la heredera de los títulos familiares. Pero en 1622 cuando se produce la prematura muerte de su padre en Messina en extrañas circunstancias (estudios actuales han demostrado que murió envenenado), el abuelo pretendió retomar los títulos nobiliarios para pasarlos a su segundo hijo Giovanni; pero entretanto éste muere y el abuelo testa en favor de un nieto. Doña Giovanna libra todas las batallas legales necesarias para mantener el derecho de su hija como única heredera. Finalmente la muerte del abuelo en 1624 dejó a su nieta Margarita como 3ª Princesa de Butera, Princesa de Pietraperzia y Marquesa de Militello, entre otros títulos como el de Grande de España de primera clase.

Ese mismo año también culmina con éxito la cuestión de la boda de Margarita que se convierte casi en un asunto de estado en el que intervienen el rey de España, que ya es Felipe IV, su mujer, Isabel de Borbón y la abadesa de las Huelgas en Burgos, Doña Ana de Austria, medio hermana de Giovanna. Cada uno de ellos tiene un candidato diferente que no coincide con el elegido por Margarita y su madre. Finalmente se casa en Monreale, el 13 de octubre de 1624 con el caballero de su elección: el noble napolitano Federico Colonna, 5º Duque di Tagliacozzo reuniendo entre ambos el poder sobre un vasto territorio siciliano.
Federico Colonna, Duque di Tagliacozzo

En 1628 el matrimonio se instala en Militello pero tras perder a su único hijo, Antonio, siendo aún niño se volvieron a Nápoles. Su marido mantiene excelentes relaciones con la corte española. Federico Colonna fue nombrado virrey de Valencia y de Cataluña, como capitán general del ejército es enviado a sofocar una sublevación en Barcelona donde es malherido y muerto el 25 de octubre de 1641.

Margarita siguió en Nápoles hasta que se produjo la revolución de Tomasso Aniello, a causa de la cual se desplaza a Roma donde vivió hasta 1659. Al morir sin hijos dejo dicho en su testamento: "Dejo el estado a quien corresponda en derecho, y los bienes y los muebles a Don Domenico Colonna y Salcedo". La herencia correspondió a Giovanni Branciforte, sobrino de su marido.

Filippo Caruso. El cronista

Esta historia no podría terminar sin mencionar a un personaje fundamental para poder contarla: el cronista Filipo Caruso, pariente y paje de honor de don Francesco Branciforte, hombre de confianza del príncipe, del que se declaró discípulo en el estudio de la filosofía y las matemáticas. 

Dejó escritos unos manuscritos sobre la historia de las familias Barresi, Branciforte y Santapau, que constituyen la principal fuente de su historia y del feudo de Militello.

Los manuscritos fueron publicados por Giuseppe Majorana: "Le cronache inedite di Filippo Caruso" quien sobre la base de dicha crónica también escribe "Francesco Branciforti e le due principesse D'Austria" en Archivio Storico per la Sicilia Orientale, Catania 1911.


El retrato de Giovanna de Austria por Sofonisba Anguissola

Después de esta amplia introducción histórica sobre los personajes y su tiempo llegamos al objeto que da título a esta entrada: El retrato de Doña Giovanna de Austria que se encuentra en el Palacio Butera de Palermo.
Sofonisba Anguissola, Retrato de Doña Giovanna de Austria, 200 x125cm. (La inscripción hace referencia a su hija Margarita casada con Federico Colonna)

Lo primero a señalar es que a pesar de la inscripción apócrifa del S.XVIII que se encuentra en la base del cuadro que hace mención a Margarita de Austria, todos los especialistas coinciden en que la retratada es Giovanna, hija de Don Juan de Austria, es decir, la madre de Margarita. El cuadro, de gran tamaño, 200 x 125, presenta dos franjas de ampliación a ambos lados, probablemente para su adaptación a otras obras de la colección familiar, como el retrato de su suegro Fabrizio Branciforte, también presente en la colección.
Retrato de Fabrizio Branciforte - Palacio Butera, Palermo

El retrato de Giovanna fue registrado como Retrato de Doña Margarita de Austria en el inventario de pinturas del palacio que fue elaborado en 1723 a la muerte del príncipe Nicolò Placido Branciforte. Posteriormente en 1730 el cuadro fue transferido a la Galería dei Feudi del Palazzo Butera, donde  se encuentra en la actualidad.

El retrato presenta a Giovanna de cuerpo entero, de pie delante de una gran cortina que ocupa la esquina derecha del lienzo, mientras a la izquierda, tras una columna simbólica de su rango, se puede ver un paisaje abierto en el que se distingue un puente, alguna edificación y al fondo la montaña.

El estilo del retrato  recuerda en todo  a los de Isabel de Valois  realizados también por Sofonisba Anguissola y tal como señala Maria Kusche, se asemeja en especial al primero que hizo para enviar al papa del que se conserva la copia realizada por Rubens de 1561 en una Colección Particular de Toledo. Considero que esta semejanza es uno de los elementos que me causan mayor extrañeza pues hay que pensar que han pasado unos treinta años entre uno y otro retrato y sorprenden las pocas diferencias de moda existente entre ambos: en la vestimenta únicamente varía el tamaño de la gorguera que efectivamente va adquiriendo mayor volumen con el paso del tiempo y en cuanto al peinado se omite el tocado y aparece elevado en forma de copete.


Maria Kusche además relaciona el cuadro tanto por su estilo como por su ambiente, incluso por la semejanza en su fisonomía, con el de su padre, Juan de Austria, que se encuentra en el Escorial, que considera que probablemente sea copia de un original que la pintora pudo haber visto en Italia. En este caso me cuesta más encontrar similitudes que diferencias.


El retrato fue restaurado en 1998 con motivo de su incorporación a la exposición "Porto di Mare" (Palermo, 1999). La limpieza realizada del cuadro ha reavivado los colores pero el efecto de tal limpieza en el rostro de la princesa puede parecer excesivo, como podemos ver si comparamos una imagen anterior de la pintura con la actual.


Vicenzo Abbate, comisario de la exposición, identificó el personaje como Giovanna de Austria pero lo atribuyó al pintor florentino Filippo Paladini, afincado en Sicilia desde 1595, por haberlo relacionado con uno de los bocetos que se encuentran en un cuaderno (taccuino) de dicho pintor conservado en la Galería Bellomo de Siracusa.

Por mi parte considero que los dibujos que se pueden ver en el taccuino de Paladini no son bocetos preparatorios sino apuntes o modelos probablemente realizados en Florencia para su posterior uso, sin que guarden con el retrato de Giovanna, como bien apunta M. Kusche, otra relación que el hecho de tratarse de modelos de retrato hispano-italiano de representación.
Dibujos del taccuino de Filippo Paladini. Siracusa

Siendo éste el elemento principal de la atribución al Paladini, pues no se conoce ningún otro retrato realizado por él, ni tampoco tiene que ver con su estilo pictórico ni con su temática habitual pues su obra es de carácter religioso, no parece aventurado desconsiderar dicha atribución.

El retrato de Giovanna de Austria forma parte de un grupo de ocho obras que el especialista siciliano, Dr. Alfio Nicotra, considera de Sofonisba Anguissola. Las atribuciones fueron presentadas en un acto celebrado en honor a la pintora en Palermo, en 2008, al que fue invitada Maria Kusche, quien tras analizar las obras consideró que al menos cuatro de ellas presentaban un alto grado de verosimilitud, entre ellas se encontraba el retrato que aquí estamos tratando. Las reflexiones de la especialista sobre estas atribuciones fueron recogidas en un artículo publicado en 2009 (AEA, LXXXII, 327, pp.285-316)

Cabe pensar que éste no sería el único retrato de la princesa, ni probablemente el primero en su nueva situación de prometida. Según cuenta Filippo Caruso, una vez establecido el compromiso matrimonial, Francesco Branciforte escribió a Nápoles enviando su retrato a la prometida a lo que ella respondió con el envío de otro suyo donde "era representada con la mano izquierda en el corazón, en la que tenía el retrato del esposo"; una fórmula, la del retrato en miniatura en la mano, bien conocida de los cuadros familiares de las mujeres de la casa de Austria como Juana de Portugal, Isabel Valois e Isabel Clara Eugenia entre otras.


¿Cuando pudo pintar Sofonisba Anguissola este retrato?

Probablemente esta sea la pregunta  más difícil de responder en relación con la posible autoría de Sofonisba Anguissola. Maria Kusche aporta una hipótesis plausible aunque no segura: "Debió de pintarse alrededor de la fecha de la boda, ya que representa a una mujer madura, de unos treinta años, que eran los que en ese momento tenía. .../... se podría suponer que Sofonisba la pintase según una miniatura, que fuese entregada a su marido, el cual con sus barcos frecuentaba Palermo." 

Alfio Nicotra, en la misma línea, considera que el retrato "es realizado en los últimos años de actividad" de la pintora, y añade que pudo haberlo hecho  "...en Palermo, cerca de la boda o poco después aprovechando uno de los desplazamientos frecuentes de su marido entre Génova y Palermo".

Personalmente tengo ciertas reservas respecto a estas circunstancias y sobre la atribución; y ello a pesar de haber tenido la fortuna de ver la pintura en el Palazo de Butera, pero las condiciones no eran las más idóneas para realizar una observación cercana y minuciosa.

Mis dudas se centran en la fisonomía de la princesa, fría e impersonal desprovista de la calidez y cercanía que caracteriza los retratos de la pintora que siempre retrata del natural a personas que conoce y esa es una conexión que siempre se intuye en sus obras. Ese efecto no se advierte en esta pintura en la que más bien se tiene la sensación de una cierta rigidez y lejanía e incluso se puede observar que falta armonía entre el rostro y el resto del cuerpo. Puede que en parte estas sensaciones sean debidas a la restauración realizada en 1998 que, como hemos visto, produjo un cambio sustancial en la apariencia del retrato.

No obstante, a pesar de las dudas expresadas, considero que el cuadro tomado en su conjunto tiene un indudable aire anguissolano.

lunes, 19 de mayo de 2014

LUYS TRISTÁN, A LA SOMBRA DE EL GRECO


Haber tenido a un genio por maestro es posiblemente lo mejor que le pudo pasar a Luis Tristán Escamilla (1586c.-1624) para el desarrollo de su pintura. La influencia del Greco es bien visible en algunas obras del pintor toledano, aunque al estilo que recibe del maestro incorpora el naturalismo aprendido en Italia, donde también fue tocado por la influencia de Caravaggio.

Posiblemente también fruto del aprendizaje y de la experiencia del griego, su primer y principal maestro, Tristán procura no caer en los mismos problemas del Greco que tan a menudo desembocaron en disputas de tasación de sus obras, bien por incomprensión de su estilo, bien por considerar que el pintor incumplía las condiciones de su contrato imponiendo su propia manera de hacer las cosas.

Tristán, no intentará imponer un estilo propio sino que procurará adaptarse en cada caso al gusto del comitente a menudo reacio a cualquier innovación, dando lugar a una gran variedad en su estilo y ejecución; tanta, que a veces dificulta la identificación del Tristán más interesante y auténtico en la amplia y diversa obra que de él conocemos. Visto con los ojos de hoy nos parece un error no haber protegido sus características y su estilo más personal frente a la volatilidad del gusto de los comitentes, como hizo el Greco.

A pesar de ello, al igual que su maestro, siempre tuvo problemas de dinero y prácticamente, como era habitual en la época, vivía de los préstamos que recibía de comerciantes genoveses que monopolizaban la usura en Toledo, a los que pagaba con el dinero que obtenía de sus encargos e incluso con retratos de los propios acreedores que él mismo pintaba.

La imagen de Luis Tristán 

Existe un supuesto autorretrato de Luis Tristán vestido de caballero con amplia gola, perteneciente a una colección privada del que no he encontrado más información que la siguiente imagen y desconozco por tanto el fundamento de la atribución.
Supuesto autorretrato de Luis Tristán. Col. Privada

Un posible autorretrato en el Museo del Prado

 Retrato de Pintor MNP    

Algunos especialistas han considerado que Luis Tristán es el artista que vemos en el Retrato de Pintor que guarda el Museo del Prado catalogado por el museo como 'autorretrato' pero atribuido a Orazio Borgiani (1577c-1616), pintor italiano del que se documentan dos estancias en Toledo en los mismos años de actividad de Tristán. Tal identificación de escaso fundamento, salvo por la coincidencia en el tiempo, resulta casi imposible si comparamos la obra del Museo del Prado con los seguros autorretratos de dicho pintor que se conservan en la Galería Nacional de Arte Antigua de Roma (Palacio Barberini) y en la Accademia de San Luca en Roma.

   O. Borgiani, Autorretratos, P. Barberini (1615)  y Acad. San Luca. Roma (1615-17)  

Los profesores Sánchez Cantón y Pérez Sánchez en los respectivos catálogos del Museo de 1985 y 1996 recogen la posibilidad de que la obra del Museo del Prado se trate del autorretrato de Luis Tristán; a  pesar de ello el Museo mantiene la prácticamente imposible atribución a Borgiani.

Aunque no podamos tener total seguridad en dicha atribución me inclino a considerar la propuesta de ambos profesores no solo por las notables diferencias con el pintor italiano, sino por la semejanza del personaje con el paje que nos mira desde el primer plano en la esquina derecha inferior de la Adoración de los Reyes en el Retablo de la Vida de Jesús que pinta Luis Tristán para la Iglesia de San Benito de Yepes (Toledo) que tiene características de autorretrato.
Personaje de la Adoración de los Magos de Yepes

Posible autorretrato de Luis Tristán.  

Del mismo modo que la recuperación de la figura de el Greco eclosiona en en 1914 con ocasión de su tercer centenario, diez años después, en 1924, se produce un movimiento similar de reconocimiento y revalorización de la figura de su discípulo Tristán, al cumplirse los trescientos años de su desaparición, aunque evidentemente su celebración no tuvo la misma importancia ni repercusión que la del maestro sino que fue un intento apoyado por personas singulares, Adolfo Aragonés, Francisco de Borja San Román, Narciso Sentenach, Rafael Ramírez de Arellano, entre otros, que tuvo como colofón la colocación de una placa en la toledana Calle del Barco donde el pintor tuvo su taller y. lo que es más importante, la publicación de una amplia documentación, hasta entonces inédita, sobre la vida del artista toledano.

Esta tarea de recuperación, todavía incompleta, ha tenido un nuevo empuje en fechas más recientes con la publicación de Emilio Pérez Sánchez y Benito Navarrete, en 2001, del Catálogo de 120 obras del pintor, patrocinado por la Real Fundación de Toledo.

Algunos datos de su biografía

No se conoce con exactitud la fecha de nacimiento de Luis Rodriguez Tristán Escamilla, pero se sabe que nace en Toledo o en alguna localidad cercana (Palomino) hacia 1586; y que es uno de los cinco hijos de Domingo Rodriguez Tristán y su esposa Ana Escamilla.

Un dato curioso sobre el origen de Luis Tristán es que en el Libro de Oficiales del Arzobispado de Toledo se le considera "extranjero" junto a Dominico Greco, Francisco Granello o Alejandro Flamenco, mientras se considera a Orazio Borgiani como "pintor de Toledo". Esta aparente incongruencia podría tener una posible explicación si pensamos que cada pintor pudiera ser considerado local o extranjero dependiendo de su estilo de pintura o del taller en que trabajase.

Su madre tenía el oficio de mesonera en el Mesón de la Fruta vieja, quizás uno de esos mesones que servía también de teatro, según se deduce del contrato de arrendamiento en el que se recogen los detalles del mesón alquilado a Francisco de Rojas  

"francisco de rojas vecino desta ciudad de toledo eredero en el lugar de Yuncler, ...alquilo a ana de escamilla viuda de domingo rodriguez... una casa meson que yo tengo en las tendillas de san nicolas que llaman de la fruta vieja..."
(10 de Febrero de 1618,- Contrato del mesón)     

Sabemos con seguridad la fecha en la que muere Tristán a la edad aproximada de 38 años,  en Toledo el siete de Diciembre de 1624, tal como refleja su partida de defunción:
"Luys tristan, Alma 12.50m. -"en siete de diciembre de mill seiscientos y veinte y quatro años murio Luys Tristán pintor... dejó por heredera a Ana de Escamilla, su madre... enterrose en el convento de San Pedro Martyr" 
(Libro de difuntos de la parroquia de San Justo de Toledo).

Aprendizaje con El Greco

De 1603 a 1607 es aprendiz en el taller del Greco de quien se considera el principal discípulo junto con Jorge Manuel, hijo del maestro, con quien pudo coincidir en su aprendizaje y de quien es amigo y colaborador a lo largo de toda su vida como demuestran diversos documentos en los que aparecen relacionados como personas de mutua confianza.

Viaje a Italia

Cuenta Jusepe Martínez que Tristán viaja a Italia, donde coincide con el pintor Ribera, para completar su aprendizaje. La fecha exacta de su partida se ignora, pero no puede ser antes de 1609 pues según el estudio publicado por el profesor Gutierrez Pastor (1993) ese año pinta una Crucifixión en Toledo firmada y fechada: "LUYS TRISTAN FACIEBAT / TOLETI. 1609". Además esta obra tiene el interés de ser la primera que aparece firmada como Luys Tristán tras abandonar el apellido materno, Escamilla, que había utilizado hasta entonces.

Vuelta a Toledo

A su regreso de Italia en 1613 se asienta definitivamente en Toledo donde desarrollará su corta carrera artística recibiendo el encargo de tres obras religiosas para el Monasterio de la Sisla por mil seiscientos reales, coincidiendo su terminación prácticamente con la muerte de su maestro, en abril de 1614.

Ese mismo año, Tristán instala su propio taller en la calle del Barco y poco después, se casa en la parroquia de la Magdalena con Catalina de la Higuera, con quien no tuvo hijos. A partir de entonces Tristán inicia su actividad profesional y no dejará de recibir encargos de pinturas para iglesias y conventos toledanos.

Pinturas de Iglesia

Luis Tristán pinta un gran número de obras religiosas para Iglesias toledanas. En ellas suele señalarse, además de las influencias comentadas, la del Retablo de las Cuatro Pascuas que su coetáneo Juan Bautista Maíno realiza en esos mismos años para la Iglesia de san Pedro Mártir de Toledo, de tendencia claramente naturalista, también aprendida en Roma, dotada además de una gran calidad de color. Las custro pinturas de dicho retablo se encuentran actualmente en el Museo del Prado.

Entre las obras religiosas de Tristán es preciso destacar las pinturas de retablos. Dos de ellos se pueden ver en la actualidad en las iglesias para las que fueron realizados: el de La vida de Cristo de la parroquia de San Benito Abad de la villa de Yepes en la provincia de Toledo (1616) y el de Cristo y la Virgen del Convento de Santa Clara en la ciudad de Toledo (1623).

Se tienen noticias de un tercero, hoy disperso, que es el que, al igual que el mencionado antecedente de Mayno, es conocido como de Las Cuatro Pascuas, realizado para el antiguo convento de Jerónimas de la Reina de Toledo. Alabado por Ceán Bermudez, Palomino y Amador de los Ríos, entre otros. De él dice Sixto Ramón Parro (Toledo en la mano. 1857) que sus cuatro pinturas: Nacimiento, Resurrección, Pentecostés y Epifania, "desaparecieron en la exclaustración que sufrieron estas monjas en 1836 por no reunir numero suficiente de ellas para formar comunidad cerrándose el convento... las pinturas probablemente irían a parar a Madríd", de donde parece que salieron al extranjero tras su venta en el siglo XIX.

El retablo de Yepes

De los retablos mencionados, prestaremos especial atención al Retablo mayor de la parroquia de San Benito de la villa de Yepes (Toledo). La iglesia, conocida como "la catedral de la Mancha", fue diseñada en 1533 por el arquitecto toledano Alonso de Covarrubias, maestro mayor de la Catedral de Toledo. Recordemos que su hijo, Antonio, tuvo una estrecha relación de amistad con el Greco, quien pintó su retrato y el de su hermano, Diego, para el que se basó en uno anterior de Sánchez Coello ya que el Greco no llegó a conocer a este último. Estos tres retratos pueden verse en la actualidad en el Museo de la Casa del Greco de Toledo.

El conjunto de pinturas del Retablo de la Iglesia de San Benito es de 1616 y en él podemos ver seis grandes lienzos dedicados a la Vida de Cristo:
  • en el primer cuerpo “La Adoración de los Pastores” y “La Adoración de los Reyes”, 
  • en el segundo, “La Flagelación” y “El Camino al Calvario”
  • en el tercero “La resurrección” y “La Ascensión”.
Luis Tristán. Retablo de la Iglesia de San Benito. Yepes (Toledo)

Completan el conjunto ocho medias figuras situadas sobre las hornacinas de las esculturas. De ellas, las cuatro del segundo cuerpo corresponden a imágenes de santas de las nos vamos a fijar en las dos de los extremos: Santa Mónica (madre de san Agustín) a la izquierda y la Magdalena, (antes llamada Santa Llorosa), a la derecha, que son dos retratos de gran intensidad y belleza, aunque los que vemos en la iglesia son dos copias realizadas hacia 1940 por Federico Avrial, pues los originales se quedaron en el Museo del Prado después de la restauración que se hizo del conjunto de las pinturas del retablo tras la guerra civil. El Inventario del Museo dice que pasaron a su propiedad en 1942.

Santa Mónica del Retablo de Yepes de Luis Tristán. Almacén MNP
María Magdalena del Retablo de Yepes de Luis Tristán. Almacén MNP

Cuesta entender esta "apropiación" del Museo de dos de las pinturas restauradas como si se tratara de cobrar una comisión por los servicios prestados. La integridad de la obra exigiría su presencia junto al resto de las pinturas de Luis Tristán en el retablo de Yepes. Además ambas obras, durante un tiempo expuestas han quedado en la actualidad relegadas al almacén.

El retorno de las pinturas del retablo desde el Museo del Prado debió ser lento y azaroso a juzgar por la carta del 17 de diciembre de 1940 que conserva el archivo del Museo, que dirige José Rivadeneira, cura ecónomo de la parroquia de San Benito, al director del museo, Francisco Sánchez Cantón, reclamando los cuadros que les faltan, uno de los cuales, la Adoración de los Reyes dice estar expuesto en una sala del museo.
Carta de José Rivadeneira, párroco de San Benito, al director del Museo del Prado 17.12.1940 

Las otras cuatro medias figuras del primer cuerpo del retablo corresponden a cuatro santos: San Roque, San Bartolomé, San Sebastián (original perdido) y San Agustín. De ellas destacar por su belleza la imagen de san Roque junto a un niño que señala hacia el cielo.
San Roque del Retablo de Yepes de Luis Tristán. 

Y la imagen del padre de la iglesia, San Agustín, con los símbolos del episcopado, la tiara. la preciosa capa pluvial y el báculo, mirando al espectador, sosteniendo en la mano la maqueta de la Iglesia.
San Agustín del Retablo de Yepes de Luis Tristán. 

Merece la pena desde todos los puntos de vista desplazarse a la villa histórica de Yepes, cercana a Madrid, interesante en muchos aspectos, para ver este retablo admirable y de gran calidad.


Las obras de Tristán en el Museo del Prado

Siete obras de Luis Tristán tiene el Museo del Prado, sin contar el Retrato de Pintor del que hablamos al principio. De ellas se encuentran expuestas las dos procedentes del retablo de Yepes (Sala 10b) y el Retrato de carmelita (Sala 8b) que hasta 1994 se encontraba depositado en el Ayuntamiento de las Palmas de Gran Canaria.
Retrato de carmelita de Luis Tristan MNP

Otras dos obras corresponden a imágenes de santos: San Antonio Abad y San Pedro de Alcántara, Actualmente depositadas en el Museo de El Greco (Toledo)
San Antonio Abad                                       San Pedro de Alcántara

Una obra a estudiar es la denominada Retrato de anciano, considerada de dudosa atribución. Esta obra nos recuerda al retrato de Fernández de Liébana del Consejo Real, Presidente de la Chancillería de Valladolid (1578), que se encuentra en la Capilla de Santa Catalina de la catedral nueva de Salamanca, que algunos atribuyen a Navarrete el Mudo y otros a Sánchez Coello (M. Kusche).
      Retrato de anciano MNP  (Almacén)                 Retrato de Fdez. de Liébana 

Para terminar destacaremos La Última Cena adquirida por el Museo del Prado en 1993 a Stanley Moss, Nueva York, con fondos de Fervisa S.A. procedentes del legado Villaescusa.
La Última Cena h.1620 MNP (Almacén)

En la parroquia de la localidad toledana de Cuerva se conserva otra Cena de Luis Tristán que durante mucho tiempo se creyó procedente del refectorio del monasterio de Santa María de la Sisla, ya que fue uno de los primeros encargos que el artista recibió en Toledo a su vuelta de Italia; no obstante la pintura de Cuerva, está relacionada con un encargo de Pedro Lasso de la Vega para la capilla de las Reliquias de la Iglesia de Santiago Apóstol de dicha localidad, sin que se sepa a ciencia cierta qué ocurrió con la de la Sisla de la que se dice que desapareció durante la invasión napoleónica (F. de B. San Román).

La Última Cena  Capilla de las Reliquias, Cuerva

Las mesas presentan excelentes bodegones que nos traen a la memoria el mismo tipo de elementos que su paisano y coetáneo Sánchez Cotán incorpora a sus obras aunque cambiando el fondo oscuro y el enmarcado de las obras del maestro del bodegón por el color claro del mantel en un meritorio ejercicio de blanco sobre blanco.
Ultima Cena del Prado (detalle) 
Ultima Cena de Cuerva (detalle)

Además de otras diferencias, como el hecho de que en la Cena del Prado se sirva cordero mientras en la Cena de Cuerva, sea conejo, lo que es propio de la zona a la que iba destinado el cuadro; señalar por su curiosidad un pequeño personaje que se puede ver en la Cena del Museo del Prado, ausente en la de Cuerva.
Detalle de la Última Cena de Tristán MNP

Algunas obras de Luis Tristán puestas en relación con las de su maestro

Para terminar he elegido una serie de obras realizadas por el maestro y el discípulo con la misma o similar temática, sin ánimo de hacer comparación sino para mostrar lo que de común y de diverso hay entre ellas. (Siempre Greco izquierda - Tristán, derecha)

Frailes 

 Cardenal Niño

Caridad y Misericordia

Santiago y San José

S. Jerónimo

Trinidad

S. Francisco y S. Pedro de Alcántara

San Luis Rey de Francia

Bautismo (detalles)

Se suele decir que Luis Tristán representa el nexo de unión entre el Greco y Velázquez. Decía Palomino, que Tristán "excedió a su maestro Dominico Greco en el buen gusto y corrección del dibujo, que mereció que Velázquez se aplicase a seguir su manera de pintar por lo bien que le pareció, abandonando la de Pacheco"; también decía que a Velázquez le "causaban mayor armonía las pinturas de Tristán por tener rumbo semejante a su humor, por lo extraño del pensar y viveza de los conceptos y por esta causa se declaró imitador suyo."

Es evidente que Palomino no es muy admirador de el Greco y se le fue la pluma en la alabanza de Tristán, pero este comentario nos llevaría a otro tema de interés como es el del estudio de la relación entre el Greco, Luis Tristán y Velázquez;  también quedaría pendiente hablar de los discípulos de Tristán y en general de la Escuela Toledana de pintura, además de completar la visión de importantes hitos de su obra como el retablo del monasterio de Santa Clara en Toledo que será objeto de una próxima entrada cuando podamos realizar la visita una vez se terminen las obras que actualmente se están realizando en la iglesia.