sábado, 19 de abril de 2025

PORTUGAL EN MADRID (2) LA EXPOSICION DE BELLAS ARTES DE 1871

El Catálogo de las obras seleccionadas por la Comisión portuguesa para su presentación en la Exposición española, el Catálogo oficial de la Exposición Nacional de Bellas Artes con las obras expuestas en Madrid el año 1871, y la prensa de la época tanto española como portuguesa, son las principales fuentes de información que nos han permitido realizar el seguimiento de los artistas lusos participantes y de algunas de sus obras. 

Jurado de admisión de obras para Exposición Nacional de 1887 con el presidente, Federico Madrazo (2º sentado izq.) y el resto de artistas miembros del Jurado. Publicado en La Ilustración Española y Americana (22.5.1887)

Como suele ocurrir cuando se investigan eventos de gran participación, los resultados son desiguales. Hemos podido identificar artistas de relieve que alcanzaron gran notoriedad, junto con otros de los que apenas se conoce su nombre. El recorrido se centra, como comentamos en la primera parte, en los veinticinco artistas gráficos portugueses: pintores, dibujantes, miniaturistas y grabadores presentes en la Exposición madrileña, por orden alfabético y de especialidad, con sus correspondientes obras de las que en la mayoría de los casos se desconoce su paradero. 

PINTURA

Alfredo ANDRADE (1839-1915)


Alfredo César Reis Freire Andrade, pintor, arqueólogo y arquitecto natural de Lisboa, se formó en el estudio del pintor y grabador español Trifón Avilés Palacios, de quien solo sabemos que fue alumno de la Academia de San Fernando entre 1831 y 1837. Andrade fue enviado por su padre a Génova donde fue discípulo del pintor Tammar Luxoro (1825-1899), pintor de paisajes y secretario de la Accademia Ligustica di Belle Arti, también asistió a los cursos de arquitectura de Giovanni B. Resasco (1798-1872) y viajó a Ginebra donde completó su formación con el paisajista suizo Alexandre Calame (1810-1864). En 1864, de nuevo en Génova, se unió a la “Scuola de Rivara" impulsada por su maestro Luxoro y en la que participaba, entre otros, el gallego Serafín Avendaño (1838-1915). Se trataba de un grupo de pintores unidos por su amor a la naturaleza y a su representación fiel y veraz. 
Miembros de la Scuola de Rivara, de izq. a dcha. Avondo, Pastoris, Andrade y, agachado, Teja. Museo Civico, Torino.

Andrade desarrolló la mayor parte de su carrera en el norte de Italia. Fue miembro de la Academia de de Bellas Artes de Lisboa y de la Ligustica de Génova. Medalla en la Exposición Internacional de Oporto, de la Sociedad Promotora de las Bellas Artes en Portugal y del Congreso artístico italiano. Su relación con la Academia genovesa fue amplia y en ella obtuvo diversos reconocimientos. De hecho es sobre todo conocido por sus obras en Italia.  Ejerció especialmente la arquitectura y residió la mayor parte de su vida en Génova, obteniendo la ciudadanía italiana en 1912, tres años antes de morir. Decía de sí mismo: “Sono Lusitano di nascita, italiano di core”

Presentó 3 obras a la exposición: 12—Paul de Castel Fusano, cercanías de Roma. 13—Una mañana en Rivara, Piamonte y 14—Una partida de pesca, Liguria.

Paul de Castel Fusano, cercanías de Roma. Premio 2ª clase. En 1874 es adquirida por el Gobierno para el Museo Nacional de Pintura y Escultura [MNP.] Depositada en el Museo de Ávila.

El Prado disperso BMNP Ávila n_13_07

Adquirida fuera del sistema de adquisición de obras premiadas según el Reglamento, fue depositada en 1911 en el Instituto General y Técnico de Ávila, de donde pasó al Museo provincial en 1979. Cuando este fue visitado por el equipo del Museo del Prado, titular actual de la obra, se informa de su "mal estado". A pesar de ello la obra sigue en el mismo lugar, aunque el Museo de Ávila ni la expone ni la menciona en su catálogo digital.


Tomás José ANUNCIAÇÃO (1818-1879)

Retrato de Tomás José Anunciação por Joaquim P. de Sousa h.1860

Natural de Lisboa, discípulo de Antonio M. da Fonseca (1796-1890) y del grabador Benjamín Comte (1761-1851). Estudió en la Academia de Bellas Artes lisboeta en el convento de São Francisco, donde se matriculó en 1837 en el curso de dibujo recibiendo el primer premio en todos los cursos hasta 1841, año en que pasa a Pintura Histórica, hasta 1844. Practicó la pintura, el dibujo y el grabado. Al finalizar sus estudios, fue contratado como dibujante en el Museo de Historia Natural, lo que despertó su interés por la naturaleza. Fue profesor de la Real Academia de Bellas Artes de Lisboa donde enseñó pintura de paisaje. En 1862 fundó la Sociedade Promotora de Belas-Artes y en 1865 ganó la medalla de honor en la Exposición Internacional de Oporto. En los últimos años de su vida fue profesor de pintura de la reina Dona Maria Pía, director de la Galería Real de Ajuda y director de la Academia de Bellas Artes. Tenía su domicilio en Rua dos Mouros, 64, Lisboa.

Obras presentadas: 15—Extraviados del rebaño. 16—O vitelo (El ternero) 17—Animales. 18—Animales. 19—La madrugada. 20—El pasto, dibujo al carbón. 21—La invasión en la floresta. 22—El aprisco y 23—Un país

Tomás Jose Anunciação, O vitelo (MNAC - Chiado)  y El aprisco (Obras presentadas a la Exposición o coincidentes en su título con las presentadas)
Obtuvo un Premio de 2ª clase -fuera de Reglamento- por su obra Extraviados del rebaño, en paradero desconocido.


LOS BORDALLO PINHEIRO

Artística saga familiar, encabezada por Manuel María,  casado en 1840 con Augusta Maria do Ó de Carvalho Prostes. Tuvieron nueve hijos de los que cinco se dedicaron al arte o a la artesanía en sus diversas facetas: María Augusta, diseñadora, pintora, ceramista, y rendilheira (encajera); Rafael, pintor, caricaturista, decorador y ceramista; Feliciano, fundador de la Real Fábrica de Louças de Caldas da Rainha; Columbano, pintor; y Tomás María, publicista y diseñador industrial; y al menos un nieto Manuel Gustavo (1867-1920), hijo de Rafael, a quien siguió los pasos como ilustrador, ceramista, caricaturista y dibujante, que fue pionero de la ilustración infantil de viñetas en Portugal con la creación del popular personaje O Gafanhoto (El saltamontes).

Manuel María, BORDALLO PINHEIRO (1815-1880)
Fotografía de Manuel Mª Bordalo Pinheiro h.1870

Artista polifacético, natural de Lisboa, estudió pintura, litografía y grabado, además de escultura en la Real Academia de Bellas Artes de aquella Capital donde fue discípulo de Antonio Manuel de Fonseca. También realizó estudios en la Sociedad de Arquitectos civiles de su país. Fue primer secretario de la Cámara de los Pares y miembro honorario de la Real Academia de Bellas Artes. Es considerado uno de los representantes del estilo romántico y la pintura de costumbres de Portugal. Tambien se le reconoce el mérito de haber recuperado el grabado en madera. Premiado en la Exposición Internacional de Oporto de 1865, sus obras en pintura y grabado son innumerables y sus esculturas se encuentran en edificios y parques principales de Portugal. 

A la Exposición española se presentó por libre sin seguir el proceso establecido en Portugal para la selección de obras, probablemente por su relación de amistad con Federico de Madrazo, a quien le envía directamente sus obras y las de su hijo Rafael, según consta en la carta de 17.9.1871 que conserva el Archivo del Museo del Prado.
Detalle de la firma de la carta de Bordallo a Madrazo AMNP  [AP:8 /NºExp.76]

Presentó cuatro obras a la Exposición madrileña: 47—El vaso de agua, escena de costumbres a principios del siglo XVIII. 48—La urraca de Sintra. 49—El pastelero de Belem, siglo XVIII y 50—El Lector de Cervantes. Se desconoce el paradero de estas pinturas de carácter histórico o legendario.

Rafael BORDALLO PINHEIRO (1846 -1905)
 
Fotografías de Rafael Bordallo Pinheiro, a la izq. en la época de la exposición y a la derecha su imagen más conocida.

Nacido en São José, Lisboa, Rafael -o Rhafael- Augusto Prostes Bordallo Pinheiro fue un artista polifacético, discípulo de su padre: pintor, dibujante, ilustrador, caricaturista, decorador y humorista gráfico, también experimentó trabajando con arcilla y en 1885 comenzó su  producción de cerámica artística en la Real Fábrica de Loza de Caldas da Rainha fundada por su hermano Feliciano, aún existente.
Rafael Bordallo Pinheiro. El personaje Zé Povinho - Auto-caricatura - cerámica decorativa

Fue el creador del famoso personaje de crítica social Zé Povinho, que apareció por primera vez en la publicación A Lanterna Mágica el 12 de junio de 1875. El conjunto de su obra se considera hoy fundamental para el estudio político, social, cultural e ideológico de una época.

Presentó a la Exposición un dibujo al carbón: 51—La boda de Aldea, la vuelta de la Iglesia; y seis acuarelas: 52— 57 Tipos portugueses.

João CHRISTINO da SILVA  (1829–1877)
Autorretrato, c1854 MNAC Chiado

João Christino (o Cristino) da Silva era natural de Lisboa, discípulo de la Academia Real de Bellas Artes de dicha Capital. En la Exposición Universal de Paris de 1855 expuso su obra más famosa, el primer retrato de un grupo de pintores de Portugal, Cinco Artistas em Sintra, en la que él mismo se incluye en el centro del grupo que aparece en segundo plano entre Victor Bastos, y José Rodrigues, mostrando en primer plano a Tomás  Anunciação pintando y detrás en pie Francisco Metrass, junto a una familia del campo que les observa.
João Cristino da Silva, Cinco artistas em Sintra, 1855. MNAC Chiado

En 1862 colaboró en la fundación de la Sociedade Promotora de Belas-Artes, y tres años más tarde ganó la medalla de honor en la Exposición Internacional de Oporto. Con motivo de su presencia en la Exposición española, fue condecorado por el Rey Amadeo I. En los últimos años da su vida, fue profesor de pintura de la Reina Maria Pia y director de la Academia de Lisboa. Su hijo João Ribeiro Cristino da Silva (1858 - 1948), también pintor, formó parte del Grupo do Leão y también llegó a dirigir la Academia. Tenía su domicilio en Largo de Santa Marina, 24.

Presentó a la Exposición las siguientes obras: 91—La Cruz alta de Cintra. 92—La fuente de los amores. Representaba la célebre Quinta das Lágrimas en Coímbra, donde en 1355, Inés de Castro fue asesinada con el consentimiento de Alfonso IV, según cuenta Camões en Os Lusiadas. El catálogo de la Exposición informa que este asunto fue inspirado por el embajador español Fernández de los Ríos y a él fue dedicado.
Fuente de los Amores de la Quinta das Lágrimas en fotografía de la época

João Antonio CORREIA (1822-1896) 
Autorretrato. MN. Soares dos Reis

João Antonio Correia era natural de Oporto, su formación artística inicial fue en el aula de Dibujo de la Real Academia de Marina y Comercio, (1836-1838) donde fue reconocido su mérito obteniendo el premio por su dibujo “Venus uniendo las alas del Amor”. A partir de 1839 asistió junto a su hermano Guilherme, también pintor, a clases de Anatomía Pictórica, Perspectiva Lineal y Óptica y Pintura Histórica de la Academia de Bellas Artes de Oporto. Gracias a la aportación de un grupo de personas pudo continuar en 1848 sus estudios en París, donde vivió siete años. Entró en el taller de Théodore Chassériau (1819-1856), quien le recomendó en 1849 certificando que estaba preparado para entrar en la Escuela de Bellas Artes de París bajo la dirección de Ingres (1780-1867). También asistió con frecuencia a la Academia Imperial de Bellas Artes parisina donde toma contacto con los movimientos de la época: clasicismo, naturalismo y romanticismo. En 1851 vuelve a Oporto donde fue profesor de Pintura Histórica en la Academia de Bellas Artes, creando la especialidad de Desnudo y Modelo vivo. Fue también su director desde 1882 hasta el año de su muerte. 

Pintó los Retratos de los Reyes para el Palacio da Bolsa, y diversos autorretratos. Realizó pinturas históricas, como el lienzo "Rainha Santa distribuindo esmolas aos pobres", de 1877 y "Auto de Fe", de 1869, (MN Soares dos Reis), 
João Antonio Correia. A Rainha Santa distribuindo esmolas aos pobres (Det.)1877 MN Soares dos Reis

Su cuadro más conocido es El Negro (1869), en el mismo Museo de Soares dos Reis. Correia es Autor de un gran número de obras y es considerado renovador del retrato en Portugal de la segunda mitad del XIX.

Presentó a la Exposición las obras: 55—Sta. Isabel, Reina de Portugal, litografía. y 56—Retrato del Sr. Duque de Loulé. y 87—Retrato (dibujo a lápiz). 
João Antonio Correia. El negro (1869) MNSDR y Retrato del Primer ministro, Nuno José de Moura Barreto. Duque de Loulé. (1871)

José FERREIRA CHAVES (1838 - 1899) 
José Ferreira Chaves - Autorretrato 

José Ferreira Chaves nació en el municipio de Chaves al noreste de Portugal, cerca de la frontera española. Ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de Lisboa a los 17 años, en 1854, en la clase de Dibujo Histórico donde fue premiado en diversas ocasiones en los concursos anuales con premios honoríficos y en metálico. En 1858 pasó a los estudios superiores de Pintura Histórica donde tuvo como maestros a António M. da Fonseca, Francisco Metrass y Miguel Ângelo Lupi. Viendo que no podía vivir de la pintura, entró a trabajar en la Secretaría del Ayuntamiento de Lisboa, donde fue ascendiendo hasta que en 1890 fue nombrado Director General de los Servicios de Hacienda. Cuando logró armonizar su vida oficial con sus tendencias artísticas, se dedicó a la pintura de flores, bodegones y retratos en los que consiguió importantes reconocimientos, como una mención honorífica en la Exposición Internacional de Oporto de 1865, y fue premiado en cuatro ocasiones con medalla por la Sociedad Promotora de las Artes de Portugal. En 1868 fue nombrado Académico de Mérito y en 1883, a la muerte de Lupi, ocupó su cátedra de Pintura Histórica. Fue nombrado Caballero de la Orden de Santiago de la Espada a título póstumo. Gracias a una donación de su mujer Maria Gloria Bergaro, desde 1900 se estableció el premio 'Ferreira Chaves' al mejor alumno de pintura histórica. Tenía su residencia en la Rúa de Amparo, 83, Lisboa.

Presentó dos obras a la Exposición madrileña: 94—Retrato de D. José Ignacio de Araujo y 95—Flores y frutos. (Actualmente en paradero desconocido).
J. Ferreira Chaves. Jarrón de Flores y Retrato de Joven, dos muestras de su pintura


Antonio Manuel da FONSECA (1796 -1890)
Autorretrato 1881 Academia Nacional de Bellas Artes

Antonio Manuel da Fonseca era natural de Lisboa, y fue discípulo de su padre, João Tomás de Fonseca, de Joaquim Manuel da Rocha, y en Roma de Andrea Pozzi y Vicenzo Camuccini. Fue nombrado pintor de Cámara y maestro de los hijos de la Reina Doña María II, Caballero de la Orden de Cristo, socio de mérito de la Congregación del Panteón en Roma, corresponsal del Instituto de Francia y profesor de Pintura Histórica de la Academia de Bellas Artes de Lisboa. En 1872 es nombrado Académico corresponsal de la de San Fernando en Madrid. Su hijo, Antonio Thomás Fonseca, pintor y arquitecto, era el secretario de la Academia de Lisboa en la fecha de la Exposición madrileña; este había nacido en 1822, pero no se conoce quien fue su madre. Se da la curiosa circunstancia de que más tarde padre e hijo se enamoraron de dos hermanas, Mariana y Maria do Nascimento Gomes, con quienes se casaron.

Artista polifacético, Antonio Manuel fue pintor, ilustrador, escultor y escenógrafo, siendo conocido por sus escenas mitológicas e históricas. Para completar su formación artística viajó a Italia gracias a la ayuda del Estado y de su protector el barón de Quintela. En Roma hasta 1835, realizó notables copias de la Transfiguración de Rafael, de la Comunión de San Jerónimo de Domenichino Zampieri, y de otras obras de Rafael, Carlo Dolci y Van Dyck, entre otros. Regresó a Portugal con un halo de fama por sus logros y su talento y en 1836 cuando se fundó la Academia de Bellas Artes fue nombrado profesor de Pintura histórica y desde entonces maestro de grandes figuras. También hizo trabajos en escultura como el bronce Adonis y el jabalí y el bajorrelieve Prometeo, y como litógrafo, realizó entre otras, estampas para los Quadros Históricos de Castilho. Falleció a los 94 años. Tenía su domicilio en Plaza de la Alegría, 91, Lisboa.

Presentó en la Sección de Pintura: 161—Una ninfa del Tajo. 162—Eneas huyendo del incendio de Troya. 163—La ninfa Pensiero acogida en los brazos de Venus, y 164—Amor conyugal. También presentó en la Sección de Escultura: 614—Adonis combatiendo con el jabalí, grupo en bronce.
Eneas huyendo del incendio de Troya salva a su padre Anquises. 1867 Palacio de Mafra

Miguel Ângelo LUPI (1826 -1883)

Miguel Ângelo Lupi (fot. de Francesco Rocchini) 1883

Miguel Ângelo Lupi nace en Lisboa, hijo del italiano de Perugia Francesco Lupi y la portuguesa Maria Soriana do Carmo. Desde temprano manifestó su buena disposición por las artes plásticas por lo que a los quince años se matriculó en la Academia de Bellas Artes de Lisboa para estudiar dibujo histórico recibiendo en todos los cursos premios y reconocimientos. Sin embargo, al finalizar sus estudios en 1848 no pudo vivir de su producción artística y tuvo que entrar a trabajar como contable en la Imprenta Nacional de Lisboa. En 1851 fue trasladado a la Provincia de Luanda en Angola, de donde volvió para ocupar un nuevo empleo en el Tribunal de Cuentas. A pesar de su trabajo nunca abandonó la pintura y este hecho le valió el encargo de pintar el retrato de D. Pedro V para la institución donde trabajaba, obra que aún hoy puede verse en una de sus salas. 

El gobierno le concedió una pensión para estudiar en Italia, decisión que fue recibida con aplausos generales, y en 1860 Miguel Ângelo Lupi partió hacia Roma donde coincidió con Marciano Henriques da Silva (1831- 1867), también pensionado, y con Alfredo de Andrade (1839-1915), con quienes compartió taller. Acudió a la Accademia de San Luca y visitó museos e iglesias donde realizaba copias de maestros del Renacimiento y Barroco. El primer cuadro que pintó en Roma, Dom João de Portugal, tenía como tema la escena final del segundo acto del drama Frei Luís de Sousa, de Almeida Garrett.
Izq. M.Â.Lupi. Izq. D. João de Portugal, 1863 MNAC (Lisboa)
Der. Esperança e Saudade. 1864 MN Machado de Castro. (Coimbra)

En enero de 1864 deja Roma y viaja a París donde entra en contacto con el realismo de Courbet.  Ha sido por ello considerado como nexo de unión entre el romanticismo académico y el realismo que caracteriza a sus retratos como los de Maria das Dores Sousa Martins, la Marquesa de Belas, el de António Feliciano de Castilho, o el del Duque de Ávila. A su vuelta se presentó al concurso para la cátedra de pintura histórica de la Academia, con la obra El beso de Judas, obra con la que obtuvo la nominación por unanimidad. Se convirtió en el artista favorito del público, el más visitado en las exposiciones de la Sociedade Promotora de Belas-Artes de 1863 y 1864. En esta última presentó uno de sus cuadros más bellos: Esperança e Saudade, que obtuvo el aplauso más sincero del público.

En 1866 renunció a los honores de caballero de las órdenes de Cristo y de Santiago con que había sido distinguido. Obtuvo medalla de primera clase en la Exposición internacional de Oporto y medalla de plata en 1866 en Portugal. En la Internacional de París de 1878 también fue premiado por su obra As lavandeiras do Mondego. Tenía su domicilio en Travessa dos Fiéis de Deus, 144, 2º, Lisboa.

Presentó un único cuadro en la Exposición de Madrid de 1871, con el nº 273: La Familia, que obtuvo Premio de 2ª clase.  
M. Ângelo Lupi, La Familia 1871 - Premio 2ª clase
En 1874 es adquirida por el Gobierno, fuera del sistema de premios del Reglamento, para el Museo Nacional de Pintura y Escultura [MNP]. A pesar de ser uno de los escasos exponentes de la Escuela Portuguesa, la obra, restaurada por Lucía Martínez Valverde en 2002, estuvo depositada en Salamanca pero hoy se encuentra confinada en el almacén del Museo.
 
José MACHADO CARREIRA DOS SANTOS, (1837- d.1871)

José Machado Carreira dos Santos, era natural de Santa Maria dos Olivares en Tomar. Hijo de Francisco Machado, estudió en la Academia de Bellas Artes de Lisboa en la que se matriculó a los 16 años, en 1853, en las clases de Dibujo Histórico y Dibujo de Arquitectura Civil. Recibió el accésit en copia de estampa y al año siguiente el premio de 20.000 réis en copia de escultura, en la clase de Modelo Vivo. Por los dos dibujos que se conservan en la Academia lisboeta se sabe que también fue premiado el curso 1855-1856 con 20.000 réis, en la clase de Modelo Vivo. En 1856 pasó a los estudios superiores de Pintura Histórica, donde tuvo como maestro a Antonio Manuel da Fonseca. En 1858 obtuvo medalla de plata en la sección de pintura histórica de la Exposición portuguesa. (Alberto C. Rodrigues Faria, A Colecção de Desenho Antigo da Faculdade de Belas-Artes de Lisboa, 1830-1935, V. III). Tenía su domicilio en Doradores, 208, Lisboa.

Obras presentadas: 493—Retrato de S. M. el Rey D. Luis I. 494—Retrato de S. M. la Reina Doña María Pia. Este último dedicado por el autor á S. M. el Rey de España D. Amadeo I.

Del Retrato de la Reina María Pia, propiedad actual del Museo del Prado, aunque depositado en otra institución, no constan en el Archivo del Museo los detalles de su ingreso probablemente por tratarse de un regalo al rey a quien aparece dedicado. Así, debió quedar a disposición del Gobierno español al igual que los dos cuadros anteriormente comentados de Andrade y Lupi, con la diferencia de que estos fueron finalmente adquiridos por el Gobierno para el Museo en 1874 por 1.500 y 2.000 pesetas respectivamente, tal como consta en los documentos del Archivo (AMNP Caja 106 Leg.13.1). Por su parte, este Retrato de la Reina debió pasar al Museo sin que conste transacción alguna para su ingreso.

José Machado Carreira dos Santos
Retrato de S.M. la Reina María Pía. 1871. MNP Depositado en la Diputación de Pontevedra en 1893. 
Retrato de S.M. el Rey Luis I de Portugal 1871. Palácio Nacional da Ajuda (Lisboa) 
(En ambas obras figura una autoría incorrecta por la dificultad de lectura de la firma, lo que ha provocado hasta ahora problemas en la identificación de su autor: en el caso de la Reina, en el Museo del Prado figura como autor F. Machado, y en el caso del Rey, en el palacio de Ajuda, figura como autor Eduardo Machado)


CONTINUARÁ...

viernes, 28 de marzo de 2025

PORTUGAL EN MADRID ( I ) LA EXPOSICION DE BELLAS ARTES DE 1871

V. Urrabieta y Ortiz. Inauguración de la Exposición de 1871. La Ilustración Española y Americana. 25.10.1871

La educación artística moderna se encuentra estrechamente ligada a la institución de las Academias de Bellas Artes decimonónicas, estructuradas para formar parte de un sistema económico, político y social en el que la enseñanza artística no era el único sino un componente más de su entramado. El origen y evolución de este tipo de instituciones en Portugal y España corren una vida casi paralela con ligeras variaciones en sus tiempos y en sus funciones. 

La Academia de Bellas Artes de Lisboa fue creada en 1836 en el convento de San Francisco de dicha capital reuniendo una gran colección de obras de arte provenientes de la desamortización de 1834. La disolución de las órdenes religiosas supuso, como en el caso español, la nacionalización y venta del patrimonio de la iglesia. La Academia lisboeta, inaugurada finalmente en 1837, tenía la misión de organizar exposiciones, en principio cada tres años; la misma previsión se estableció para la Academia creada en la misma fecha en Oporto.

Portugal, fue pionera en la creación de una Academia de Bellas Artes en Roma en 1720, en el palacio Magnani, una lujosa institución que incluía la enseñanza y promoción de la Música entre sus Artes, aunque tuvo una vida efímera pues hubo de cerrar en 1728 tras la ruptura diplomática del gobierno portugués con la Santa Sede, lo que supuso la salida de todos los nacionales portugueses de Roma.

Academias de Lisboa y de Oporto (Antiguo edificio)

Hacia 1860 se crea la Sociedad Promotora de Bellas Artes de Portugal, que permanece viva hasta 1887. Esta institución, creada con el objetivo de promover exposiciones públicas para divulgar y comercializar las obras de artistas contemporáneos tuvo un papel más importante que las propias Academias en la promoción de los artistas lusos.

La presencia académica oficial española en Roma no se producirá hasta 1873. a pesar de que su principal institución promotora, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando había sido creada en el siglo anterior (1752). A partir de 1856 de acuerdo con un Real Decreto de Isabel II, se establece la celebración de Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, de carácter bianual, que se convierten en motor del desarrollo artístico nacional favoreciendo la profesionalización de los artistas, el desarrollo de la crítica y del mercado del arte. 

En el ámbito artístico las relaciones entre Portugal y España han sido irregulares a lo largo del tiempo, siempre existentes a nivel de artistas, pero alternando periodos de colaboración y de aislamiento entre sus instituciones tanto académicas como asociaciones profesionales. Las relaciones políticas entre ambos reinos desde la revolución del 68 con la salida de España de Isabel II, hasta 1871, habían dado lugar a un periodo de más de dos años de inestabilidad a causa de la indecisión de Fernando de Coburgo, padre del rey portugués, para aceptar la candidatura al trono español que con tanta insistencia se le ofreció. Las negociaciones llevadas a cabo por Fernández de los Ríos, ministro plenipotenciario ante la corte portuguesa, se producían en un contexto de tensión entre iberismo y anti-iberismo que terminó en fracaso y tuvo como resultado, de todos conocido, el ofrecimiento y aceptación de dicha corona por el Duque de Aosta, Amadeo de Saboya. El hecho de que este fuera hermano de la reina consorte de Portugal, María Pía de Saboya, contribuyó a la mejora y el estrechamiento de lazos de amistad entre ambas monarquías.

Un ejemplo de esta buena armonía la encontramos en un hecho singular que recoge  la prensa portuguesa que informa del obsequio que la Academia española realiza a la de Lisboa:

    «El jueves entraron en la Academia real de Bellas Artes, procedentes de Madrid, 47 cajones conteniendo 17 estatuas, dos medias estatuas, dos bustos, seis cabezas, una máscara,, 27 extremos, dos perros y dos leones, modelados en yeso; así como también 300 grabados, ocho fragmentos de la Alhambra, muchos libros y una cantidad respetable de objetos arqueológicos. Según el diario de Noticias, el ministro de España, [Fernández de los Ríos] acompañado del señor Bañares, hizo entrega al señor marqués de Sousa Holstein de los referidos objetos, asistiendo el señor Bañares al reconocimiento de los cajones, cuyo contenido llegó en el mejor estado, Alguna de las estatuas ya las poseía dicha Academia. Va á hacerse de todo una exposición pública en dos salas de la galería de pinturas, único local de que allí puede disponerse al efecto provisionalmente. Es un regalo de muchísimo valor el que nos hace la nación vecina y amiga, y al cual estamos en el deber de corresponder enviando á España cuantos objetos de arte podamos de entre los que poseemos.» (La Iberia 22 de junio de 1871)

Esta disposición había sido tomada meses antes por el Ministro de Fomento tal como figura en el Acta de la sesión de la Academia celebrada el 24 de abril de ese mismo año bajo la presidencia de Madrazo, en la que se da cuenta de la Real orden ministerial de Ruiz Zorrilla disponiendo "que se saque una colección de vaciados de las esculturas más notables de la Academia para regalar a los museos de Lisboa...".

Real Academia de Bellas Artes de S. Fernando, mediados XIX. Foto Laurent (det.) BNE

Desde su implantación en 1856 se habían celebrado en Madrid siete exposiciones en las que, de acuerdo con el Reglamento inicial eran admitidas a concurso obras de artistas nacionales y extranjeros siempre que las de estos últimos hubieran sido realizadas en España. Esta limitación supuso que hubiera una escasa participación de artistas foráneos en las exposiciones. Este hecho cambiará a partir de 1871 con la nueva normativa aprobada por el Ministro de Fomento en nombre del rey Amadeo I.

El nuevo Reglamento de 14 de abril de 1871 determina en su artículo 2º "Podrán concurrir á estas Exposiciones los artistas españoles y extranjeros, sujetándose á las prescripciones de este Reglamento. Todos tendrán derecho á los premios que se establecen; pero la adquisición por el Gobierno de las obras que concurran al certamen se hará sólo entre las que pertenezcan á autores portugueses ó españoles". Esta nueva posibilidad de adquisición abierta a los artistas de la nación vecina constituyó un aliciente importante a su participación, lo que se hizo patente en la Exposición celebrada en 1871.

El ministro plenipotenciario español en Lisboa, Ángel Fernández de los Ríos (1821– 880), periodista, político e historiador, tuvo un importante papel en los preparativos, en las relaciones y en el buen ambiente que se respiró en todo tiempo entre artistas y representantes de ambos países. A pesar de haber fracasado en la misión que le había encargado el gobierno de negociar la aceptación de la corona de España por padre del rey Luis IFernández de los Ríos ejerció su ministerio con absoluta dedicación consiguiendo mantener unas cordiales relaciones entre ambos países.

La comisión organizadora 

El primer ministro portugués, António José de Ávila, Duque de Ávila (1807-1891), en nombre del rey dicta las instrucciones para la selección de las obras que han de concurrir a la exposición española para lo cual se formó un jurado compuesto por siete miembros: tres por parte del Gobierno, Francisco de Sousa e Holstein, Marqués de Sousa Holstein (1838-1878), par del reino y vice-inspector de la Academia Real das Bellas Artes de Lisboa, Francisco de Azeredo Teixeira, Conde de Samodães, (1828-1918) vice-inspector de la Academia de Bellas Artes de Oporto, y Antonio Tomás da Fonseca Pinto, profesor de la Academia de Lisboa que será el Secretario de la comisión; los cuatro miembros restantes de la Comisión serían elegidos por los propios artistas. En la sesión constitutiva del Jurado se acuerda que Sousa, como presidente de la Comisión, represente los intereses del conjunto de artistas queque participen en la exposición madrileña.

Retrato del primer ministro luso António José de Ávila, por M. A. Lupi.1880  
Der.:Marqués de Sousa Holstein (Academia de Lisboa) 

Conde de Samodães, Vice-inspector de la Academia de Oporto Retratado por Francisca de Almeida Furtado.  
y a la derecha Antonio Tomás Fonseca, Profesor de la Academia de Lisboa. (Olisipo, Janeiro/Abril 1967)

Dos personajes, uno portugués y otro español tendrán un papel especial en los eventos de la Exposición: por parte portuguesa hay que destacar la función representativa del grupo portugués del Marqués de Sousa Holsteiny por la parte española, su anfitrión, Federico Madrazo y Kuntz.

Francisco de Borja de Sousa Holstein, va a ser el personaje clave en la organización y presencia de la delegación portuguesa en la Exposición de Bellas Artes, haciendo el papel de representante no solo del gobierno portugués sino de sus instituciones artísticas. Sousa, doctorado en Derecho inició su carrera, siguiendo la tradición familiar, en el mundo diplomático, siendo enviado primero a Roma y luego a Florencia donde desarrolló su interés por las Bellas Artes. En 1861 fue nombrado académico honorario de la Academia de Bellas Artes de Lisboa; al año siguiente, asumió la presidencia de la Sociedade Promotora de Belas Artes y poco después fue nombrado vice-inspector de la Academia, con el encargo de representar al inspector general (el propio Ministro del Reino) en su administración. 

Federico Madrazo y Kuntz (1815-1894)Pintor, miembro de una importante saga artística, especializado en los retratos de estilo romántico, fue pintor de cámara de Isabel II, director del Museo del Prado (1860), cargo que perdió con revolución liberal de 1868, aunque fue repuesto en 1881. Fue director de la Real Academia de San Fernando desde 1866 y senador por dicha Academia (1877-1891). En su doble condición de Director de la Academia y Vicepresidente del Jurado de la Exposición se relaciona con los miembros más prominentes de la expedición portuguesa. . 

Las agendas de Madrazo y su correspondencia en el Archivo del Museo del Prado, dan cumplida cuenta de las visitas que atendió con ocasión de la presencia de artistas portugueses en Madrid con motivo de la exposición y de las relaciones que mantuvo con ellos. La probable amistad de Madrazo con el pintor Manuel Bordalo Pinheiro, hace que este no utilice la vía de presentación a través de la Academia lusa sino que se dirija por carta directamente a Madrazo y le envíe sus obras y las de su hijo Rafael que desean presentar a concurso. Además de mantener esa previa relación epistolar Madrazo anota en su agenda las visitas que recibe de padre e hijo, también anota sus relaciones con el pintor Cristino o con el secretario Fonseca, profesor de la Academia de Lisboa, que vino acompañado de su esposa, Maria do Nascimento Gomes, pues Madrazo nombra en diversas ocasiones sus encuentros con "los Sres Fonseca".

Pero la relación más estrecha es la que mantiene Federico Madrazo con el Marqués de Sousa Holstein, para quien organiza una comida en Fornos como jefe de la expedición portuguesa, que durará hasta las 11.30 de la noche; (22.10.1871); a la que este corresponderá con otra en el mismo restaurante tres días después. En una de las visitas que el Marqués hizo a Madrazo debió fijarse en un interesante Estudio de cabeza que el pintor había realizado en 2 de febrero de 1856, (según consta en el margen inferior izquierdo del mismo y apunta el pintor en su Agenda en dicha fecha) y Madrazo tiene la deferencia de regalar al Marqués la obra que hoy se encuentra en un Museo de Cascais.

- "Hoy he pint[ado] un estudio de cabeza, y me ha servido de modelo un formador italiano (de Lucca)"
Desconocemos la identidad del formador italiano retratado del que Madrazo parece desconocer el nombre. Es probable que estuviera de paso en Madrid o realizando algún trabajo pues, en el caso de tratarse del formador Pagniucci, originario de Lucca que trabajaba para la Real Academia de San Fernando, Madrazo conocería su nombre. Tampoco parece posible que pudiera tratarse de Domenico Brucciani el famoso formador, también de Lucca, que hizo el vaciado del Pórtico de la Gloria para el South Kensington Museum, ni tampoco alguno de los Nicoli, formadores procedentes de Lucca que trabajaban en Cataluña.
Federico Madrazo. Estudio de Cabeza de un formador de Lucca. 2 Febº 1856.
 "Al Exmo. Sor. Marqués de Souza (sic) Holstein. Recuerdo de Federico Madrazo, 1871"
Museu Condes de Castro Guimarães en Cascáis

El Archivo del Museo del Prado conserva al menos dos cartas que el Marqués de Sousa Holstein escribe a Federico Madrazo una vez vuelto a Lisboa; una del 6 de noviembre, en francés, en la que le agradece su amabilidad durante la estancia en Madrid y especialmente le agradece particularmente su regalo: "J'en ai rapporté les meilleurs souvenirs et qu'entre ceux ci je compte tout particulierment le votre.". En la segunda, del 17 de diciembre del mismo año, en portugués, el Marqués le anuncia que va a enviar a recoger los cuadros de la Exposición y le pide licencia para enviarle unos curiosos regalos: "Un cacho de bananas e una duzia de garrafas de vinho de Porto" (Un racimo de bananas y una docena de botellas de vino de Oporto) y le envía "un disenho de [Domingos de] Sequeira que irá encher una laguna de sua tào rica colección". Finalmente le recuerda que le prometió al Sr. Fonseca fomentar el intercambio de estudios entre sus respectivas Academias.

Artistas portugueses en la Exposición

Portada del Catálogo de obras de Artistas portugueses para la Exposición de Madrid (1871)

La Comisión nombrada por el Gobierno Portugués presenta el Catálogo de artistas con obras seleccionadas en los que se incluyen, además de escultores y arquitectos que no vamos a considerar aquí, un total de veintidós artistas gráficos entre pintores, dibujantes, miniaturistas y grabadores, aunque el total de artistas de estas especialidades presentes en la Exposición fueron veinticinco ya que algunos evitaron el paso por la comisión y enviaron las obras por su cuenta. No referimos a los Bordalo, padre e hijo, amigos de Federico Madrazo y del embajador Fernández de los Ríos, que enviaron sus obras directamente a la exposición. (Carta de Manuel Mª Bordalo a Federico Madrazo 16.9.1971, Archivo MNP). También presentó una obra de forma independiente la pintora Purificación Moreno que la envía desde Florencia.

Los artistas portugueses participantes fueron los siguientes:

Los premios de la Exposición 

Capuz. Café Suizo la noche en que se supo la adjudicación de premios a los artistas expositores
“La Ilustración Española y Americana”, 5-11-1871

El Reglamento aprobado en 1871 establecía la concesión de 24 premios de tres clases: Cuatro primeros, cuatro segundos y cuatro terceros para la Sección de Pintura; dos primeros, dos segundos y dos terceros para la Escultura y grabado en hueco; un primero, un segundo y un tercero para la Arquitectura, y un primero, un segundo y un tercero para el grabado en láminas.

Por la importancia en cuanto al número y calidad de obras presentadas el Jurado propone al Gobierno la ampliación de los premios, lo que dio lugar a una Real Orden del Ministerio de Fomento que establecía nuevos premios 'fuera de Reglamento', sin derecho a que pudieran adquirirse por el Estado. Bajo esta premisa la Orden establecía: "Un premio de primera clase, seis de segunda y doce de tercera para la pintura en sus diversos géneros; tres de segunda y cuatro de tercera para la escultura y grabado en hueco, y dos de segunda y tres de tercera para la arquitectura".

Los premios concedidos a artistas portugueses excepto uno de escultura, correspondieron a estas categorías ampliadas. De ellos, de los artistas y de sus obras hablaremos en detalle en una próxima segunda parte.

sábado, 22 de febrero de 2025

ANTONIA BAÑUELOS THORNDIKE (1855 - 1909)

UNA PINTORA MÁS EN EL MUSEO

Una obra de Antonia Bañuelos Thorndike ha sido adquirida por el Museo del Prado incorporándola a la exposición permanente en la Sala 62A de retratos de artistas del S.XIX. Esto supone aumentar el número de pintoras que el Museo expone: ANGUISSOLA, BONHEUR, BLANCHARD, FRANCÉS MEXÍA, GENTILESCHI, KAUFFMANN, MENGS, NAVARRO, PEETERS, DE LA RIVA CALLOL, ROËSSET, ROSALES y WEISS, además de las miniaturistas BRUNET, LIENARD, NICOLAU PARODY y VALENCIA.

Antonia Bañuelos Thorndike (1855 - 1909)

Antonia Bañuelos Thorndike. Autorretrato MNP

Antonia Bañuelos, nacida en Roma 17 de julio de 1855, pertenecía a una familia de la alta burguesía encumbrada a la nobleza por la política de concesión de títulos seguida por la casa real, desde Isabel II hasta Alfonso XIII, para premiar los servicios a la corona. Su padre, Miguel de los Santos Bañuelos y Traval, primer conde de Bañuelos, estaba casado con la neoyorquina Adelina Thorndike. La joven Antonia pasó su primera infancia en Tortosa, hasta el traslado familiar a Madrid cuando su padre fue subsecretario del Ministerio de Estado.  Entre 1846 y 1896 el Sr. Bañuelos estuvo destinado en Francia, Italia, Estados Unidos, Constantinopla (Turquía) y Portugal, terminando su vida diplomática como Ministro plenipotenciario cerca del Emperador de Alemania en Berlín.

Siguiendo el destino de su padre Antonia Bañuelos continuó sus estudios en París, donde la familia instaló su residencia durante unos 15 años. Allí se relacionó con el círculo de Raimundo Madrazo y asistía a las clases de pintura de Charles J. Chaplin (1825-1891) donde se especializa en escenas de género y retratos, destacando en los de niños que la hacen famosa. Con su famoso Niño dormido, logró su primera Mención honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887 y tercera medalla en la Universal de París, en 1889.
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La Ilustración Española y Americana 30 jun 1887

Su relación con los Quiñones de León

A los 36 años (1891) Antonia se casa con Fernando Quiñones de León y Francisco-Martín (1858-1937), de 33, hijo del marqués de San Carlos, diplomático, político y bibliófilo, viudo de Mª Milagros Elduayen, marquesa de Valladares (1858-1888). La boda se celebró en el palacio de Castilla, residencia en París durante el exilio de la reina Isabel II,  quien además fue la madrina de la boda.

Antonia realiza un retrato póstumo de Mª Milagros Elduayen basado en una fotografía de la misma. También realiza uno de su hijo Fernando, fechado en 1887, años antes de su boda, lo que hace suponer una relación previa de amistad entre ellos. Años más tarde pinta un retrato de su marido ya en la madurez que ha sido recientemente subastado en Francia.

Antonia de Bañuelos. Retrato de M. Milagros Elduayen (Probablemente tomado de la fotografía)
Antonia Bañuelos. Retrato de Fernando Quiñones Elduayen (1887) y posible retrato de su marido, el conde de Alcedo en la madurez, subastado en Saint-Jean-de-Luz (2024) y adquirido por el MNP.

El año de su boda su marido Fernando Quiñones recibió de la regente Mª Cristina el título de marqués de Alcedo en agradecimiento a los servicios que su familia siempre prestó a la corona desde el tiempo de Isabel II hasta Alfonso XIII. 

A partir de 1896 el matrimonio se instala en Biarritz, donde ya vivían los padres de Antonia en Villa Bañuelos, y allí vivieron cerca de veinticinco años en Villa Alcedo, donde ella sigue pintando pero reduce su participación en exposiciones públicas y se dedica, junto a su marido, a reunir una amplia colección de arte. La villa se convirtió en un lugar de encuentro de personalidades del mundo artístico, político, y cultural del momento. Allí tuvieron dos hijas, Antonia e Isabel, que aparecen frecuentemente representadas en sus últimas obras. La información que proporciona el Museo del Prado sitúa erróneamente su fallecimiento en 1921, lo cierto es que Antonia Bañuelos murió a los 54 años, el 7 de diciembre 1909 en Bournemouth, (Inglaterra) a donde se había desplazado para mejorar su salud; el hecho fue recogido emotivamente en la prensa francesa (Le Figaro, mardi 7.12.1909) y fue enterrada el 19 del mismo mes en un funeral con numerosa concurrencia celebrado en la iglesia de Sainte-Eugenie de Biarritz. (Le Figaro, dimanche 19. 12.1909)

Después de más de un siglo, los herederos han decidido poner a la venta los enseres, mobiliario y cuadros que quedaron en un almacén tras la venta de la villa. A ese movimiento obedece probablemente la adquisición del Museo del Prado, el 15 de septiembre de 2023 en París, del Retrato de Antonia Bañuelos,  así como la subasta realizada en Saint-Jean-de-Luz en 2024 de parte del patrimonio familiar conservado en el que se encuentran varias obras y bocetos inacabados de la pintora que han sido adquiridas por el Museo del Prado. También el Ayuntamiento de Vigo ha adquirido un conjunto de recuerdos, objetos y fotografías con el interés de incorporarlas al Museo de la ciudad ubicado en el pazo de Castrelos. 
Algunas de las obras subastadas en Saint-Jean-de-Luz (2024)

Hay que recordar que el pazo procede de la herencia de la marquesa de Valladares, primera mujer de Fernando Quiñones de León; este lo heredó tras la prematura muerte de su hijo y siguiendo su voluntad lo legó al consistorio vigués en 1924 para la creación de un museo. Un año después la nuera renuncia al usufructo del pazo adquiriendo el consistorio la completa titularidad y el conde, a cambio, la grandeza de España; por ello su centenario se celebra en 2025. En la actualidad el Museo conserva el mobiliario y decoración de la época que ahora se ampliará con los objetos y pinturas adquiridos en Francia.

Antonia Bañuelos. Pinturas familiares procedentes de la subasta de Saint-Jean-de-Luz (2024)
El concello de Vigo pagó unos 40.000€ por un lote de varios objetos entre los que se encontraban algunas de las pinturas cuya restauración se encargó a Javier G. Lozano Estudillo

Sus obras

Antonia Bañuelos debutó en 1879 a los 24 años en el Salon des Artistes Français, celebrado en el Palais des Champs-Elysées, y desde entonces participó regularmente presentando un total de 13 obras, entre ellas, Unos mendigos, El guitarrista, pintado en 1880 que presentó al Salón en 1887; el Retrato de la condesa de Cherchedegne, Los pequeños pescadores de 1883 y el Niño dormido que presentó en diversas exposiciones y por el que recibió los mayores reconocimientos. 

A. Bañuelos. El guitarrista 1880 Col. Part.
Retrato de la condesa de Cherchedegne, 1882, Colección privada
Los pequeños pescadores. 1883

En 1903 presentó Tres Retratos en una exposición de Bayona, y en 1905 participó con el retrato de Natalia Cheșco, reina consorte de de Serbia en otra exposición realizada en el Teatro de Bayona.  El Despertar de un niño de 1890 en la colección de Arte de la ciudad de Alcoi, representa el estilo que le dio más fama.

A. Bañuelos. El despertar de un niño. 1890 Museo de Alcoi

Su presencia en el Museo del Prado

Antonia Bañuelos y Thorndike. Retrato de mujer joven. [P08456] Sala 62A MNP
Inscripción: A.de Bañuelos./Xmas, 1885

La obra, que figuraba en la subasta como Retrato de mujer, pasó posteriormente a considerarse como un Autorretrato de la autora basándose en semejanzas con algún retrato fotográfico aparecido en prensa y el testimonio de un bisnieto que asegura que se trata de la propia pintora. El retrato, fue realizado, según inscripción que figura en la obra, en las navidades de 1885 cuando la pintora tenía treinta años, y representa efectivamente a una mujer que aparenta esa edad. 

Entre las obras adquiridas por el Museo del Prado que integraban la mencionada subasta de Saint-Jean-de-Luz se encontraba el Portrait de femme au ruban bleuotro retrato de mujer con el pelo sujeto con un lazo azul de similares características, quizás algo más joven, que probablemente corresponden a la misma persona. Este posible autorretrato, actualmente en el taller de restauración, quizás podamos verlo pronto y conocerlo mejor  cuando se presente al público.

A.de Bañuelos, Portrait de femme au ruban bleu. Posible autorretrato

Las imágenes conocidas de Antonia, tanto la que figura en la portada del Álbum de la Mujer, (29.4.1888), en la que vemos a una joven de larga melena y aspecto romántico, como la más conocida, ya de madurez de perfil, peinada con un sencillo moño; permiten ver ciertas similitudes con los dos posibles autorretratos.

Izq. Retrato de Antonia Bañuelos (Det.) en el Álbum de la Mujer (29 abril 1888)
Derecha Fotografía en  La Ilustración Artística (12.11.1900)

Damos la bienvenida y celebramos la presencia de Antonia Bañuelos con las diversas obras adquiridas por el Museo y en especial por su autorretrato que se exhibe en la sala de retratos de artistas del siglo XIX ampliando, como decíamos al principio, la nómina de pintoras expuestas en el Museo. La incorporación de obras de pintoras ha pasado de ser un hecho casi extraordinario a empezar a convertirse en una situación de normalizada presencia.