lunes, 14 de octubre de 2019

SOFONISBA EN MADRID - FINAL DE LA ESPERA

Ya puede visitarse la esperada Exposición de Sofonisba Anguissola de cuyas obras, junto con las de su colega, algo más joven, Lavinia Fontana, vamos a poder disfrutar durante unos meses en el Museo del Prado.
Tras recorrer la Exposición el 24 de Octubre, he actualizado el contenido de esta entrada que escribí antes de verla, incorporando las primeras impresiones de la interesante visita.

En la muestra podemos ver 26 pinturas de Sofonisba Anguissola, protagonista de este blog, ademas de cuatro atribuciones y seis obras más relacionadas directa o indirectamente con ella pero no suyas.

Además de las que habitualmente podemos ver en el Museo: los tres retratos reales de Felipe II y los de sus esposas, Isabel Valois y Ana de Austria que son probablemente las mejores de la exposición, tenemos la ocasión de ver obras significativas en su trayectoria realizadas antes y después de su etapa española (1559-1573).

De su primera etapa italiana, (c.1532-1559) la más juvenil, podemos ver sus dos mejores obras de carácter familiar, el Juego del ajedrez y el Retrato de Familia.
La partida de ajedrez. 1555
The National Museum in Poznań - Polonia
Retrato de grupo con el padre y hermanos de la artista. c.1559 
Nivaagaards Malerisamling. Nivå. (Dinamarca)

De esta misma etapa podemos ver algunos de sus más famosos autorretratos, una de las especialidades que utilizaba para darse a conocer en la Italia de su tiempo y fuera de sus fronteras, lo que le valió ser invitada a la corte española como dama de compañía y maestra de pintura de la joven reina Isabel Valois.
Autorretrato. 1554
KHM - Viena Gemäldegalerie
Autorretrato ante el caballete. 1556
Muzeum - Zamek Lancut, Polonia

También de esta época son dos obras que guardan relación entre sí y reflejan una parte de su vida en la que ella se dedica a perfeccionar su arte. Aprende la técnica de la miniatura con el mejor maestro de la época: Giulio Clovio, conocido como el "Miguel Ángel de la miniatura". Sofonisba va a aplicar lo aprendido en dos obras: el retrato del maestro al que vemos sosteniendo en su mano izquierda una miniatura y en la derecha el fino pincel con que la trabaja; se podría pensar que el maestro la pinta a ella  al mismo tiempo que posa para el retrato. La obra sirvió de modelo años después al retrato que realiza el Greco de Clovio en agradecimiento por haber sido su protector en Roma.

La segunda de las obras realizadas es su propio autorretrato en una preciosa miniatura en forma de medallón, en la que aparece sosteniendo entre sus manos el escudo con el anagrama formado por las letras del nombre de su padre, Amilcare, con la leyenda circular en la que proclama sus circunstancias: que es de Cremona, que está soltera y que sabe pintarse a sí misma del natural mediante un espejo: Sophonisba Angussola virgo ipsius manu ex speculo depicta - Cremona. Ambas obras están presentes en la exposición.
Autorretrato – Medallón (Cat.13) h. 1556 Boston, Museum of Fine Arts, Emma F. Munroe Fund
Giulio Clovio (Cat.15) 1556 Roma, colección particular

De especial interés, aunque no se trate de una obra de Sofonisba Anguissola, es su último retrato realizado por el genial Van Dyck tras la visita que hizo a la pintora en 1624,  al final de su vida, en la ciudad de Palermo. 
Sir Anthony Van Dyck. Sofonisba Anguissola. 1624  
The National Trust for Places of Historic Interest and Natural Beauty Seven oaks. Reino Unido

Es una pena no poder ver el dibujo original que hizo en su presencia el maestro Van Dyck en su taccuino, que conserva el Museo Británico y tengamos que conformarnos con una copia del mismo realizada por H. Howard del mismo Museo.
Copia de H. Howard del sketch de Van Dyck de Sophonisba Anguissola 1874. British Museum

Gracias a un artículo de Almudena Pérez de Tudela en la revista Ars, pudimos saber por adelantado que iban a ser expuestos los retratos de las infantas de luto que formaban grupo con los de Felipe II y Ana de Austria del Museo del Prado. Probablemente sea la primera vez que pueden verse las cuatro obras juntas y tal como fueron pensadas lo que supone un verdadero privilegio, pues considero que es el conjunto más notable de la exposición.
Detalle de los retratos de 1573 de las infantas. A la izq. Isabel Clara Eugenia (Gal Sabauda.Turín) a la dcha. Catalina Micaela, Col.particular. Holanda

El artículo mencionado también nos informó de la presencia del príncipe de Asturias, Fernando, hijo mayor del rey Felipe II y su cuarta esposa Ana de Austria del Museo de Bellas Artes de San Diego, atribuido por dicho Museo a Sofonisba Anguissola a pesar de ciertas dudas en relación con el momento en que pudo realizarse. El príncipe nace el 4 de diciembre de 1571 y Sofonisba abandona España en 1573 (consta documentalmente su presencia en Sicilia el 2 de octubre de dicho año) por lo que en el momento del retrato el niño tendría alrededor de año y medio. Hasta hace poco se consideraba que había sido realizada hacia 1575. Finalmente la obra no ha venido a la exposición madrileña.
Sofonisba Anguissola (Atrib.). Príncipe Fernando de Austria. 1573. 
San Diego Museum of Fine Arts.

La obra que sí puede verse, tal como informó la especialista Pérez de Tudela, es la última atribución a la pintora, tras un estudio exprés; una pintura recientemente aparecida en el mercado del arte de la que hemos hablado en este blog. Se trata de los Desposorios de Santa Catalina, que a nuestro juicio puede tratarse de una réplica exacta, en menor tamaño, de un cuadro de Luca Cambiaso realizada por el mismo pintor.
Comparación de la obra de Luca Cambiaso (1570) con la atribuida a Sofonisba (1588)

Rápidamente dispuestos a aceptar la autoría de esta dudosa obra, en cambio parece que los servicios técnicos del Museo han descartado la posibilidad de que el retrato de Isabel Clara Eugenia, que habitualmente se encuentra en la Embajada Española en París, sea de Sofonisba Anguissola. Sentimos este descarte que la especialmente recordada en estos momentos Maria Kusche, atribuyó de modo convincente a la pintora.

De Ribera en 1609 y Raffaello Soprani en 1768 recogen el encuentro en Génova de la pintora cremonesa con Isabel Clara Eugenia y la realización del retrato, Dice Soprani"Numerosos y excelentes fueron los cuadros que realizó esta virtuosa dama de su propia idea en Génova; y también muchos retratos del natural. Encuentro de gran estima, entre otros, un hermoso cuadro, que donó a la Emperatriz; así como el retrato de la Infanta Isabel Clara de Austria, cuando, al casarse con el Archiduque Alberto, paso por aquí. Sofonisba había sido tutora de esa princesa; por lo que, tuvieron en esta ciudad un encuentro de amor mutuo. Este retrato, porque no se pudo terminar en el corto espacio de tiempo en que la princesa se detuvo en Génova, luego lo envió Sofonisba a Viena, donde fue recibido con aplauso, y ella fue remunerada con premio distinguido." (Vite de Pittori Scultori ed Architetti Genovesi)  De aceptar esta historia habría que datar la obra en el año 1598, fecha del paso de la infanta por Génova. 

Según las poco claras informaciones publicadas en el Catálogo de la Exposición: "La atribución de este retrato resulta especialmente compleja. Se han considerado los nombres de Sánchez Coello, Pantoja de la Cruz y Sofonisba Anguissola...". Como sería imposible, por la fecha, que la obra hubiera sido realizada ni por Sánchez Coello ni por Pantoja de la Cruz y por alguna desconocida razón no parece que haya voluntad de considerar a Sofonisba, la única otra persona candidata para su atribución, el informe publicado concluye que el autor es "un pintor anónimo español según un modelo de Alonso Sánchez Coello e intervención parcial de Jan Kraeck". Con esta atribución la obra empeora su situación inicial pues no solo se la relega al limbo del anonimato, eso sí, con complejas relaciones con otros pintores imposibles de demostrar.

Como este es un tema que ya hemos comentado en este blog, únicamente incorporo una imagen que como suele decirse vale más que mil palabras, en la que puede verse la comparación del detalle del rostro de la infanta Isabel Clara Eugenia de Sanchez Coello expuesta habitualmente en el Museo de la que se dice que pudo servir de modelo a la de la obra de la Embajada de París. De esta última, afirma sorprendentemente la comisaria Leticia Ruiz que tiene una "cabeza inexpresiva y mecánica en su trazado" y termina afirmando que, salvo por el cuello de encaje, "resulta pobre y superficial".  

Izq,: Detalle de Isabel Clara Eugenia de Sánchez Coello datada entre 1585 y 1588
Der.: Detalle de Isabel Clara Eugenia de "un pintor anónimo español según un modelo de Alonso Sánchez Coello e intervención parcial de Jan Kraeck". Ahora datada en 1591-92 

Las diferencias, a mi parecer, saltan a la vista entre la frialdad del retrato de Sánchez Coello (a la izquierda) y la dulzura anguissolesca del retrato ahora enviado al anonimato. Ambas obras pueden verse juntas en la sala 55 del Museo, al menos mientras dure la exposición.

Del mismo modo, el Museo del Prado y parte de su equipo técnico, formado por una bióloga, una química y una técnica de gestión, también han frustrado las esperanzas de quienes esperábamos se produjera la atribución a la pintora del retrato de la Infanta Catalina Micaela, que se encuentra en la sala 55 del Museo, pues han considerado que fue también realizada por Alonso Sánchez Coello adelantando un año su fecha de ejecución al 1584. 

Tambien en este caso propongo una imagen comparativa que permita visualizar las diferencias que hacen improbable que estemos ante dos obras de un mismo pintor. De nuevo a la frialdad del pintor de Benifairó se contrapone la dulzura y calidez del rostro de la infanta que responde al estilo de Sofonisba Anguissola,
Izq. Detalle de Catalina Micaela de Alonso Sánchez Coello. 1585 Museo del Hermitage
Der. Detalle de Catalina Micaela  Ahora atribuida a Sánchez Coello de 1584 del Museo del Prado

Sabemos bien que había una razón para que Sofonisba Anguissola no firmara las obras que realizó mientras estuvo en la corte española por su calidad de dama de la reina, pero necesariamente hay que preguntarse ¿Qué le impedía a Sánchez Coello firmar las suyas, siendo el pintor oficial de la corte?.

Frente a la presunción de autoría que se otorga a determinados pintores, como Sánchez Coello, que ha sido la causa de grandes errores de apreciación a lo largo de la historia de las colecciones del Museo, la posibilidad de adjudicar una obra a Sofonisba Anguissola se convierte en una carrera de obstáculos ya que ha de ir precedida por innumerables estudios, y con frecuencia, a pesar de las evidencias, el Museo tarda muchos años en aceptar y visibilizar los cambios demostrados cuando no, como ocurre al presente, se retrotraen avances realizados por especialistas anteriores de la máxima solvencia (Carmen Bernis, Maria Kusche, Carmen Garrido, Stephanie Breuer Herman...), cuyos estudios abrieron las vías de consideración y reconocimiento de las obras de Sofonisba Anguissola.

Tampoco puede extrañarnos, por la misma razón que se haya atribuido a Sánchez Coello (Pedro Madrazo) el retrato de Dama desconocida, durante mucho tiempo considerada de pintor anónimo, que se ha incorporado a la Exposición para hacer compañía a otros dos pequeños retratos de damas: una pequeña obra con el título de Dama desconocida del Instituto de Valencia de Don Juan y la otra un retrato de Magdalena Girón, dama de honor de Isabel de Valois, procedente del Museo Cívico de Pésaro, hasta ahora considerada de Federico Barocci que justo antes de la exposición ha sido atribuida precipitadamente a Sofonisba Anguissola ignorando otros estudios la atribuyen a Sánchez Coello. (Marcello Luchetti Un enigmático retrato del siglo XVI de una mujer y tres nuevos retratos de Della Rovere Studi Pesaresi - 2019) 

Según la tesis de Luchetti, este último retrato de Magdalena Girón podría haberse atribuido, este sí, a Sanchez Coello con los mismos argumentos que constan en la ficha del Catálogo o incluso mejores  ya que, como sabemos, este pintor hizo retratos por encargo de diversas damas de la reina y consta documentalmente que algunos de ellos se hicieron por encargo del Duque de Osuna hermano de la Magdalena del retrato de Pésaro.

También en este caso, por tanto, nos encontramos con una atribución que no encaja en los parámetros de la pintora cremonesa no tanto porque no sea su estilo, sino porque a diferencia de Sánchez Coello no se conoce que ella realizara retrato alguno de damas, probablemente por estar demasiado ocupada en la realización de  los retratos reales. Ni siquiera parece tener ocasión de retratar a su amiga la italiana Marta Tana de Santena, lo que sí hace Sánchez Coello según consta en un documento de pago de de la reina de 1564.  
En primer término Retrato de Magdalena Girón, atribuido ahora a Sofonisba Anguissola. M.C.Pesaro
Al fondo la Dama desconocida recién atribuida a Sánchez Coello. MNP

Al finalizar la visita a la Exposición es aconsejable visitar la Sala 55 en la que se encuentran los retratos de las dos infantas, hijas de Felipe II, en discusión que naturalmente y a pesar de las dudas deberían haber formado parte de la muestra donde podrían ser objeto de comparación con las obras que se consideran seguras de Sofonisba Anguissola

En la misma sala 55 puede verse de forma temporal el retrato de Don Sebastián de Portugal, (1554-1578) único hijo de Juana de Austria a quien solo conoció a través de sus retratos. Se trata de una obra del Museo del Prado recientemente atribuida a Alonso Sánchez Coello, a pesar de que el pintor solamente pudo conocerle el año de su nacimiento y no consta que volviera a verle desde su regreso a España el año 1555 a la corte de Valladolid para ser el pintor de Juana de Austria y su sobrino Carlos. Maria Kusche considera que el retrato del sobrino del Rey, podría haber sido realizado en Guadalupe, en 1576 donde éste se encontró con Felipe II, aunque no hay prueba de que en esta ocasión el pintor le acompañara. La obra se encuentra depositada habitualmente en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Alonso Sánchez Coello, Retrato de D. Sebastián de Portugal 
(Actualmente expuesto en la sala 55) 

En la última sala de la exposición se presenta el boceto que posee el Museo de un dibujo atribuido a Carderera (1796-1880) que representa a Sofonisba Anguisciola pintando un retrato del príncipe don Carlos en presencia de Isabel de Valois y otros personajes de la corte. La obra original se expone actualmente en la Biblioteca Nacional en la interesante muestra dedicada a Valentín Carderera .
V. Carderera. Sofonisba Anguissola pintando al príncipe Carlos. Col. particular.

En relación con este personaje, podemos ver en la Exposición una de las copias del famoso retrato del príncipe Carlos resultante de dicha sesión de pintura. La pintora recibió del retratado en agradecimiento por su obra un diamante de 1.500 escudos, probablemente el regalo de más valor que recibió por una de sus pinturas. Del original perdido de Sofonisba se hicieron muchas copias, pero es interesante recordar que diecinueve de ellas le fueron encargadas a Alonso Sánchez Coello, como pintor de oficio, de las que algunas dejó sin finalizar por la prematura muerte de Don Carlos en 1568.
Copia del Retrato del Príncipe Carlos siguiendo el modelo de Sofonisba Anguissola. Col. privada

El Museo del Prado ha aprovechado, 25 años después, la ocasión que se le ofreció en 1994 de traer la principal y prácticamente única exposición que se ha realizado hasta ahora sobre la pintora cremonesa. Con el título Sofonisba Anguissola y sus hermanas, se celebró ese año en Cremona una gran Exposición Internacional que posteriormente fue llevada a Viena y Washington, con gran éxito. 

No quisiera dejar pasar la ocasión de dedicar un recuerdo y homenaje a Maria Kusche, mi maestra en el conocimiento de Sofonisba Anguissola que luchó en vano por traer dicha  Exposición a Madrid.

sábado, 14 de septiembre de 2019

NO ES DE SOFONISBA TODO LO QUE SE DICE

Desposorios de Santa Catalina. Detalle. Comercio

El legítimo proceso de recuperación de obras de la genial pintora italiana Sofonisba Anguissola (Cremona 1532 - Palermo 1624) al que llevamos asistiendo en las últimas décadas ha adquirido tal incidencia que corre el riesgo de morir de éxito. La búsqueda incesante de sus pinturas que realizan aficionados y especialistas se ve coronada en alguna ocasión con aciertos notables pero está plagada de tentativas infructuosas que no siempre culminan con el obligado descarte.

Pueden citarse ejemplos de identificación de obras de la pintora que han sido ampliamente aceptados por reunir todas las condiciones, tanto estilísticas como documentales, necesarias para su atribución. Entre ellos y aun remontándonos en el tiempo, se encuentran los retratos que conserva el Museo del Prado de Felipe II [P01036] y sus mujeres Isabel de Valois [P01031] y Ana de Austria [P01284] que no hace tanto tiempo se consideraban de Alonso Sanchez Coello. Confiamos en que las especialistas del Museo aprovechen la ocasión que les brinda la preparación de la Exposición que sobre la pintora se va a celebrar en octubre, para rematar la labor de reconocimiento comenzada e incorporar al catálogo de la pintora las otras dos obras que posee el Museo, los retratos de las hijas de Felipe II, Catalina Micaela [P01139] e Isabel Clara Eugenia [P06184], este último habitualmente ubicado en la Embajada española en París. 
Isabel Clara Eugenia MNP (detalle)                                  Catalina Micaela MNP 

No hay que olvidar el interesante descubrimiento que supuso la incorporación a la Colección del magnífico retrato del poeta de Cremona, Giovanni Battista Casselli [P08110] realizado por la pintora antes de su venida a España que constituye un extraordinario contrapunto a los retratos de corte existentes en el Museo.
Sofonisba Anguissola. Retrato del poeta Caselli MNP

También cabe señalar por su importancia la reatribución realizada en su día por el especialista siciliano Alfio Nicotra, de la Virgen de Itria de la Iglesia de la Annunziata de Paternò (Sicilia), corroborada por documentos fehacientes relativos a su donación existentes en el Archivo de Estado de Catania, éxito de atribución que, como ya señalé en otra ocasión, animó al especialista a una búsqueda infatigable por toda Italia de obras atribuibles a la pintora con diferentes resultados, que en ningún caso gozan de la fiabilidad del primer hallazgo.

La última atribución

Sirva esta introducción para abordar el caso de la última obra por el momento atribuida a Sofonisba Anguissola procedente de una subasta; se trata de una pintura de carácter religioso, un ámbito en el que, como sabemos, la pintora no se prodiga, probablemente por no constituir su especialidad. Hay que señalar que la asignación de la obra a la pintora no constaba en el anuncio inicial de la subasta sino que se produjo a posteriori. 

La revista ARS Magazine informa que "el 25 de junio pasado fue vendida en la sala de subastas Goya un lienzo que se decía de  Escuela española del siglo XVII  con el título Desposorios de Santa Catalina" sin apenas más información que el material utilizado para su realización "Óleo sobre lienzo" y sus medidas: 94 x 70 cm.
Desposorios de Santa Catalina. Comercio

A pesar de la escasez de información de esa  primera clasificación realizada por la subastadora, la obra, que se ofrecía por 3.000 euros, finalmente se remató en 23.000*; la revista informa que la razón de esta elevación es la de haberse demostrado que se trataba de una obra "original" de Sofonisba Anguissola. El artículo añade: "esta afirmación encuentra su respaldo tanto en el estilo y detalles de los personajes, como en la firma que presenta el lienzo en el margen izquierdo con las iniciales: «S.L.A.», que alude lógicamente a Sofonisba Lomellini Anguissola."

Imagen antes y después de la restauración en la que han aparecido las iniciales mencionadas en la piedra que sirve de asiento a la Virgen.

Todas estas apreciaciones, incluida la clasificación inicial, requieren un análisis más detenido.

Si observamos con atención la obra, la primera mirada no habla en absoluto de Escuela española sino más bien de Escuela italiana y sus características llevan mas al final del siglo XVI que al XVII. En relación con la supuesta firma "SLA / 'P' / 1588", que se aduce como principal prueba de autoría.  Conviene señalar al respecto que no se conoce ninguna otra obra de la pintora cremonesa que firme con iniciales, mientras que es habitual, cuando firma, que encontremos su firma completa con  su nombre y apellido familiar y, a partir de su segundo matrimonio, con su apellido de casada: Sofonisba Lomellina, incorporando el apellido del marino genovés Orazio Lomellino. En obras que pintó en Génova en esta misma época que se encuentran firmadas podemos constatar la presencia de su nombre completo: 

- La Virgen que amamanta al niño del Museo de Budapest, relacionada con una obra de Luca Cambiaso. Inscripción: "...onisba Lomelina Anguissola p.1588"

- El Retrato de Isabel de Valois pintado hacia 1590, del Kunstorisches Museum, Gemäldegalerie. Viena. Inscripción: Sofonisba Lomellina Anguissola P. 

- La Sagrada Familia con Santa Ana y  san Juanito del Lowe Art Museum. Coral Gables. Inscripción: "Sofonisba Lomellino et Anguissola pinsit 1592"

A partir de la posibilidad de que se tratara de una obra italiana, la investigación me llevó hasta el genovés Luca Cambiaso (Moneglia, 1527 - El Escorial, 1585) quien realiza hacia 1570 una obra que representa una escena idéntica a la de la pintura subastada, con el título Matrimonio místico de Catalina de Alejandría,  que se encuentra en el Palazzo dell'Opera Pia Causa en Génova.

Luca Cambiaso. Matrimonio Místico de Catalina de Alejandría 1570c
Palazzo dell'Opera Pia Causa e Asili infantili di Génova

Esta obra de Luca Cambiaso perteneció al marqués Francesco Causa, quien la donó junto con el resto de su colección a la comunidad benéfica de Génova para el cuidado de los pobres. El lienzo permaneció en el Palazzo dell'Opera Pia Causa, en mal estado, hasta que en 2010 fue restaurada y presentada al público en la Academia de Bellas Artes genovesa. 

Otra copia de idénticas características a la donada por el Marqués Causa y casi del mismo tamaño (143 x 103 cm.), también atribuida a Luca Cambiaso, se encuentra en la Gallería Rizzi de Sestri Levante (Génova).
Luca Cambiaso 'Lucheto'  Matrimonio Místico de Catalina de Alejandría 
Imagen del Catalogo generale dei Beni Culturali ICCD4290332
Gallería Rizzi de Sestri Levante (Génova)

Las tres obras representan de modo idéntico el Matrimonio místico de Catalina de Alejandría con la virgen a la izquierda, con un rostro que resulta conocido por tratarse de una figura característica que aparece con frecuencia en la obra de Cambiaso con una inconfundible nariz recta que vemos aquí también en la figura del niño de gran parecido a su madre;  en un segundo plano en la penunbra de la estancia vemos a Santa Ana  y a la derecha la clásica representación de Santa Catalina, coronada, que se apoya en su habitual atributo de la rueda dentada ofreciendo su mano izquierda para que el niño le ponga delicadamente el anillo y sujetando una pequeña palma, simbolo del martirio, con la mano derecha. La principal singularidad iconográfica de la obra es la de presentar por primera vez a Jesús como un joven y no como un niño pequeño como suele ser habitual. Es probable que ambas figuras, la madre y el hijo, sean retratos procedentes del círculo familiar del pintor.

Luca Cambiaso abordó en múltiples ocasiones el Matrimonio Místico de Santa Catalina, aportando ligeras variaciones. Un tema que le era solicitado a menudo por una clientela que valoraba la sencillez y el ambiente apacible y tierno que supo infundir a las obras.

A pesar de la total coincidencia figurativa y temática de las dos obras genovesas con la pintura ahora subastada, esta se diferencia por su tamaño, 94 x 70 cm. frente a los 148 cm x 114 (sin marco) de la de la Opera Pía y a los 143 x 103 cm. de la conservada en la Gallería Rizzi de Sestri Levante. El tamaño de la obra ahora adquirida es aproximadamente un cuarenta por ciento menor que las otras dos genovesas. 
                    
Comparación aproximada de ambas obras

La presencia de otras copias nos induce a pensar que podríamos estar ante una réplica realizada por el propio pintor para atender algún encargo privado, práctica que sabemos que realiza con varias de sus obras. En concreto una de sus obras más famosas, Cristo delante de Caifás, de la colección de la Academia Ligústica que representa el más importante "notturno" del Cinquecento genovés, iluminada solamente por la luz de una vela, también tiene una réplica que  fue encontrada por la historiadora del arte Tizziana Zennaro en una colección privada. Ambas obras fueron presentadas al público en 2018 por expertos de la Universidad de Génova como realizadas por el mismo pintor.
Luca Cambiaso. Cristo davanti a Caifa. 1570
Izq. Museo Plzo. Bianco. Der. Museo de L'Accademia Ligustica. Génova

En todo caso a pesar de que alguna de las obras de carácter religioso de la pintora realizadas en esta época se han puesto en comparación con las de su colega y amigo Luca Cambiaso, el hecho de que la obra subastada presente idénticas características en principio nos haría descartar la posibilidad de que pudiera tratarse de una obra realizada por Sofonisba Anguissola ya que no existe precedente en su amplia obra de haber realizado ninguna copia exacta de una obra de un colega y solo en contadas ocasiones ha realizado una versión propia. Por el contrario son muchas las obras de Sofonisba que han sido copiadas en múltiples ocasiones por pintores de primera línea.

Es de sobra conocida la relación de Sofonisba con los pintores genoveses de la época. Recordemos que la pintora se instala en Génova en 1580 y allí se relaciona con el ambiente artístico local. Los pintores Luca Cambiaso y Bernardo Castelo integraron su círculo más cercano con los que estableció relaciones profesionales, personales y familiares, como el madrinazgo de hijos o nietos de sus amigos que no dejan lugar a dudas sobre la amistad que les une. A ella le precedía su fama conquistada nada menos que al servicio del rey de España y cuando se instala en Génova con su segundo marido, Orazio Lomellino, volverá a recuperar una vida social y artística al más alto nivel, dadas sus relaciones con la cercana corte saboyana, donde la joven duquesa, Catalina Micaela de Austria, hija de felipe II, su antigua alumna en España, vuelve a requerir sus servicios.

En esta etapa genovesa, la pintora realiza la mayor parte de sus escasas obras religiosas, ámbito en el que no hace falta decir que no está a la altura de su faceta como retratista. (Ver en este blog Pinturas de devoción de Sofonisba Anguissola). Las obras que lleva a cabo en este periodo evidencian su relación con los pintores mencionados pero nunca realiza copias exactas sino una interpretación personal. Un ejemplo relacionado con una obra de Luca Cambiaso nos puede dar la medida de esta mutua influencia. 

Inspirada seguramente por la famosa Madonna de la Candela de Cambiaso, Sofonisba pinta su Sagrada Familia con Santa Ana y San Juanito, igualmente iluminada por una vela, en la que encontramos los mismos personajes y algunos elementos comunes pero tratados de forma diversa.

  A la izquierda la Madonna della Candela de Luca Cambiaso. Palazzo Bianco. Génova.
A la derecha Sacra Famiglia con Sta. Ana y San Giovanino, de Sofonisba Anguissola. Lowe Art Museum

Existe constancia de que Sofonisba Anguissola pintó en 1587 un Matrimonio místico de Santa Catalina que es descrito en la obra Notizie pittoriche cremonesi raccolte da Federico Sacchi.
Detalle de la p.19 de Notizie pittoriche cremonesi raccolte da Federico Sacchi (1872).

La obra descrita por Sacchi, que hoy se encuentra en paradero desconocido, pertenecía en la fecha de la publicación (1872) a la Colección Pembroke en Inglaterra. En ella se describe la escena con una diferencia fundamental respecto a la reciente atribución, y es que  se trata de una "composición de cinco figuras" en la que aparece San José. El registro de la firma abunda sobre lo dicho anteriormente de que no se conoce obra de la pintora que aparezca firmada por iniciales. Es oportuno señalar por otra parte, que la historiadora Rossana Sacchi de la Universidad de Milán considera poco probable la fecha de 1587 que podría deberse a un error de transcripción de la defectuosa fotografía antigua que se conserva, considerando que debe tratarse de una fecha anterior a 1580 y por tanto antes de su segundo matrimonio, lo que explicaría la ausencia del apellido Lomellino
Sofonisba Anguissola. Matrimonio Místico de Santa Catalina
Antigua fotografía de la Colección de conde Pembroke
R.Sacchi. "Tra la Sicilia e Genova: Sofonisba Anguissola Moncada e poi Lomellini." 

Como curiosidad señalar que en la misma publicación mencionada, que trata ampliamente las obras de Sofonisba Anguissola, tambien figura la obra Ritratto del poeta Pietro Leone Casella de la misma pintora, que hemos mencionado anteriormente, adquirido por el Museo del Prado en 2012 en un proceso de similares características al actual, ya que salió a subasta como obra anónima y fue adquirida por la galería Caylus, que la identificó gracias a la existencia de una amplia documentación que la mencionaba y la restauró para posteriormente venderla al Museo del Prado. 

CONCLUSIÓN

Toda la información que antecede nos lleva a concluir que la pintura recientemente subastada (25.6.2019 Goya Subastas) con el título Desposorios de Santa Catalina es una obra de Escuela Italiana del último cuarto del siglo XVI. Se trata de una réplica exacta aunque en menor tamaño de la obra del genovés Luca Cambiaso titulada Matrimonio místico de Catalina de Alejandría (h.1570) del Palazzo dell'Opera Pia Causa en Génova, restaurada en 2010 y expuesta al público en el Museo de la Academia de Bellas Artes de Génova y de la obra del mismo título que se encuentra en la Gallería Rizzi de Sestri Levante, (Génova) por lo que resulta plausible que la obra recientemente adquirida pudiera haber sido realizada por el propio Luca Cambiaso bien como  modellino o bien por un encargo particular, en fecha cercana a las obras mencionadas. 

La caracterísica figura de la mujer que en esta obra representa a la Virgen, como hemos apuntado anteriormente, aparece en muchas de las obras de Cambiaso hasta el punto de que se ha llegado a considerar la posibilidad de que se tratara de un retrato y en concreto podría ser el de su propia cuñada, Argentina Schenone, con quien convivió tras la muerte de su esposa a pesar de no haber conseguido la autorización eclesiástica para poder desposarla. Con ella tuvo un hijo que pudiera ser el retratado como Jesús que, además de guardar un gran parecido con su madre, es inusualmente mayor, frente al pequeño y regordete Jesús de menor edad que se suele representar  en esta iconografía.

Obras de Luca Cambiaso, a la izquierda Matrimonio Místico de Santa Catalina y al centro y la derecha dos escenas de la Sagrada Familia en las que puede verse la coincidencia de las imágenes de los personajes con las obras anteriores así como su planteamiento, estilo, color y tonalidades.

La posibilidad de que la pintora Sofonisba Anguissola pudiera realizar una copia tan exacta y con tal fidelidad a los modelos tan ligados al entorno familiar del pintor original sería impensable dada la trayectoria de la pintora, que si fue famosa fue sobre todo por pintar sus obras del natural. 

La obra ha sido adquirida en 2021 por el Museo de Bellas Artes de Bilbao por un precio de 110.000€ y se  encuentra expuesta en la sala G de dicho Museo.

        "...pelear atribuciones puede no ser un deporte banal sino algo realmente significativo. Es necesario rebatirlas o reconsiderarlas cuando construyen la imagen de algún artista, o más todavía, la historia de la pintura". Carmen Boullosa (Ciudad de México, 2008) 

lunes, 22 de julio de 2019

DAMA SIN PAREJA EN EL MUSEO ROMÁNTICO

José Gutiérrez de la Vega Bocanegra. Retrato de Mª Antonia Muñoz Valdés. 1861

En las verdes paredes de la Sala del billar del Museo del Romanticismo cuelgan diversos retratos de damas de la época, entre los que se encuentra el de María Antonia Muñoz y Valdés, a la derecha de la entrada, pintado por el sevillano José Gutiérrez de la Vega Bocanegra (1791-1865).

La obra, de alrededor de un metro de ancho y metro y medio de alto, de mayor amplitud que las circundantes, presenta a la modelo de tres cuartos, como gran dama con un elegante fondo en el que puede verse una mesa con un jarrón de flores y un gran espejo con marco dorado y a la izquierda una terraza a través de la que se vislumbra el atardecer en un paisaje que llega hasta el horizonte y un amplio cielo.

La dama, con el pelo rizado peinado con raya al medio que enmarca la redondez de su cara y sus grandes ojos castaños, luce un vestido en raso azul, cubierto de lazos y volantes cuyo amplio escote le permite mostrar una lujosa cruz de oro y esmeraldas y en los brazos sendas pulseras de gruesas perlas de dos vueltas. Todo ello algo ostentoso lo que nos permite considerar que pueda tratarse de una dama no de clase alta pero si de alto nivel económico, más que rica, enriquecida. 

La investigación sobre el personaje y su origen ha resultado prácticamente infructuosa pero me ha conducido hacia su marido, también retratado por José Gutiérrez de la Vega, pintor a quien fueron encargados ambos retratos formando pendant. A pesar de que la obra también pertenece al Museo Romántico, este no ha considerado la posibilidad de exponerlo junto al de su esposa y por tanto se encuentra guardado en su almacén quedando por tanto frustrada la intención de los comitentes de figurar como una pareja.
José Gutiérrez de la Vega Bocanegra. Retrato de Felipe Micó Botín. 1861

Felipe Micó Botín, el marido, es el personaje retratado también de tres cuartos como su pareja, sobre un fondo neutro en el que solo se percibe una columna. Vestido de negro con levita desabrochada y chaleco en el que luce una lujosa leontina, corbata de lazo y camisa blanca, lleva el gabán sobre el brazo izquierdo, de forma elegante, todo ello a la moda de la época. En el rostro, cejas pobladas, gran mostacho y perilla, además de un pelo ondulado y repeinado. Sus características, a pesar de su aparente austeridad, refuerzan la impresión que habíamos tenido al observar el retrato de la dama "enriquecida".

A la vista de ambos retratos y a falta de información fehaciente sobre su origen familiar y social, nos atrevemos a imaginar que estamos ante una pareja que probablemente procedía de Valencia donde hemos podido constatar la existencia del apellido Micó, y nos permite aventurar que habiendo hecho fortuna se desplazan a la capital del reino donde puede resultar más fácil el desarrollo de sus negocios y de su economía familiar. 

Dada la naturaleza "romántica" del Museo, resulta sorprendente la decisión de separar a los miembros de esta pareja, ya que es mucho más completo el imaginario y el relato sobre las costumbres y la sociedad de la época que puede aportar la pareja como conjunto que lo que puede deducirse de sus retratos individuales.

A falta de información sobre su pasado, los datos sobre la llegada de las obras al Museo nos han permitido saber algo del futuro familiar de la pareja representada.

El ingreso de las obras en el Museo Romántico

Según el expediente de ingreso, las dos obras fueron adquiridas por el Museo el año 1974 por 215.000 pesetas a Fernando Ember, quien informa en el momento de la venta que los retratados son sus bisabuelos. 
José Gutierrez de la Vega Bocanegra. El Matrimonio Micó Muñoz. 1861. MROM

Siguiendo esta información he podido reconstruir la interesante aunque corta historia familiar que deriva de estos dos personajes y que podría parecer extraída de una novela romántica.

De MICÓ MUÑOZ a EMBER

Sabemos que la familia Micó Muñoz se encuentra instalada en Madrid al menos desde 1861, año en que se realizan los retratos. Podemos suponer que su buena posición económica les permite moverse en círculos de alto nivel. Ello se constata por el mismo hecho de encargar su retrato a José Gutiérrez de la Vega, retratista de la clase alta madrileña solo por detrás de Federico Madrazo.

Hemos podido saber que el matrimonio tuvo al menos dos hijos, uno de ellos Antonio Micó Muñoz, que con el tiempo se casará con Carmen España Gargollo, quienes tienen varios hijos que garantizarán la continuidad de la familia. 

Teresa Micó Muñoz,  la hija de la que tenemos noticia, es la que interesa a esta historia y quien tendrá una vida digna del mejor folletín. Podemos suponer, con poco riesgo a equivocarnos, que la joven Teresa se mueve en el elegante ambiente social que le permiten su belleza, su juventud y su posición, acudiendo a fiestas, estrenos, recepciones y todo tipo de actos donde se relaciona con jóvenes de la clase alta madrileña. En el curso de estas relaciones conocerá a Luis María Téllez-Girón y Fernández de Córdoba, personaje del más rancio abolengo de la nobleza española, quien había heredado de su padre en 1897, entre otros, los títulos de duque de Uceda, marqués de Villena, duque de Escalona y conde de Ureña y que en 1902 heredará de su tío el título de Duque de Osuna.

La estrecha relación entre ambos va a desembocar en el nacimiento de una niña a quien pondrán el nombre de Mª Luisa y que llevará el apellido de su padre y de su madre, Téllez de Girón y Micó a pesar de que no se formalizaron las relaciones entre el Duque y la joven Teresa.

No tenemos elementos para saber si se trataba de una relación puntual o estable y la desgracia quiso que el año 1909 el duque muriera prematuramente, con 39 años, de tifus exantemático, cuando la pequeña Mª Luisa tenía tan solo 7 años. Las crónicas cuentan que su fortuna, importante aunque muy mermada por sus antecesores, la heredaron por mitades su madre, Ángela Mª Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas, hija mayor de los duques de Medinaceli y su hija Mª Luisa Téllez-Girón Micó. (Se habla de que la niña heredó unas 350.000 pesetas, cantidad considerable para la época).

A pesar de ello, en las esquelas que podemos encontrar en los periódicos de entonces no se mencionan los nombres de la hija ni por supuesto, el de su madre, lo que significa que el reconocimiento de la niña no fue hecho público.
Esquela publicada el 15.4.1909 en La Correspondencia de España


Luis María Téllez Girón, el duque de Osuna

El padre de María Luisa, Luis María de Constantinopla Téllez de Girón y Fernández de Córdoba, duque de Osuna y Uceda, conde de Ureña, etc., varias veces grande de España, había nacido en Madrid el 5 de marzo de 1870. Los testimonios de la época dicen que era de trato agradabilísimo y caballeroso, una persona de  extraordinaria modestia, muy aficionado a hacer por sí mismo obras de caridad. "Un joven de claro talento que ha seguido con aprovechamiento la carrera de leyes y ha representado a su país en Cortes y es presidente efectivo del Tiro Nacional" (Los Osuna. La Ilustración Artística 22.8.1904).

El Correo español, en su necrológica del día 2 de abril de 1909 no escatima los elogios haciendo especiales consideraciones a sus cualidades religiosas y caballerescas: "...cumplidísimo caballero y verdadero creyente, como lo ha demostrado en su enfermedad, contraída, a lo que parece, al visitar a un enfermo, como individuo de la Hermandad del Refugio. Pertenecía también a la Adoración Nocturna, era presidente de la Congregación de la Purísima e individuo de varias congregaciones religiosas".

Efectivamente el duque era un hombre de cultura, doctor en Derecho y aunque había sido diputado por Talavera pronto dejó la política para ocuparse de asuntos que más le interesaban. Era correspondiente de la Real Academia de Historia y presidía el Cuerpo colegiado de la Nobleza de Madrid, pero todos los elogios mencionados y especialmente lo relacionado con su faceta religiosa no parecen encajar con el hecho de haber tenido una hija en secreto y, contra todo criterio moral de la época, no haber formalizado su relación con la madre.

La hija: Mª Luisa Téllez de Girón y Micó

A pesar de la situación irregular en la que queda su madre, María Luisa, que heredó de su padre el nombre, el apellido y parte de su fortuna, siempre vivirá como la hija del duque y mantendrá vivo su recuerdo a través de los años publicando esquelas en los aniversarios de la muerte de su padre, reivindicando de este modo su propia naturaleza.
Esquela publicada por su hija Mª Luisa en el aniversario de la muerte del duque. 
La Correspondencia de España, 1 abril 1922 

De Teresa Micó Muñoz, la madre de la niña, solo sabemos que muere el 25 de enero de 1924. El mismo año, poco tiempo después -30 de mayo- su hija María Luisa, con 22 años, contraerá matrimonio con el pianista húngaro Fernando Ember de 27. El matrimonio alterna su vida entre Budapest y Madrid y es en esta ciudad donde nacerá su primer y único hijo, Fernando Ember Téllez-Girón en 1930. De acuerdo con el padrón municipal en 1935 la familia vivía en la calle Hermosilla.


El marido de Mª Luisa: Fernando Ember Bosko

Fernando Ember Bosko, también conocido como Ember Nandor (Nandor es la forma húngara para Fernando), nace en 1897 en Budapest, era hijo del periodista Lajos Engländer y de la profesora Terézia Boskovitz. Realizó sus estudios en la Academia de Música de Budapest graduándose en 1916 como estudiante de Ernő Dohnányi de quien interpretó sus composiciones a lo largo de su vida. El 21 de marzo de 1919, realizó su primer concierto en la Academia de Música y luego realizó una gira por el extranjero, Ámsterdam, La Haya y Rotterdam, y se  establece en Madrid en agosto de 1921, donde se convirtió en un representante de la escena musical española. En 1924 se casa con Mª Luisa Téllez de Girón Micó y ese mismo año es nombrado profesor de lengua y literatura húngaras en la Universidad de Madrid. Fundó su propia escuela integral de música.

Además de su actividad docente que realiza entre Budapest y Madrid, también actúa como concertista en giras europeas y con frecuencia en Madrid, hecho que encontramos a menudo reflejado en la prensa de la época. Se da la circunstancia de que introducirá en España obras de compositores húngaros y en Budapest las de autores españoles, y por esta tarea es nombrado en 1931 profesor honorario de la prestigiosa Academia Superior de Música Ferenc Liszt de Budapest.


Fue amigo de Rodolfo, el mayor de los Halffter de quien interpretó diversas composiciones en sus conciertos de Madrid. Durante la Guerra Civil Española la familia se volvió a Hungría donde continuó sus tareas de profesor de la Escuela Superior de Música de Budapest hasta 1944. Después de 10 años, en 1946 volvió a realizar una gira europea que terminó instalándose de nuevo en Madrid aunque no por mucho tiempo ya que fallece el 30 de Noviembre de 1948.
Lápida de Fernando Ember (1948) en la Sacramental de Santa María en Madrid
En el sepulcro también se encuentran su mujer Mª Luisa Téllez-Girón Micó (+1970) y su suegra Teresa Micó Muñoz (+1924)

El hijo: Fernando Ember Téllez - Girón

Fernando Ember Téllez-Girón (1930-2001) va a seguir en el mundo de la música los pasos de su padre con quien estudiará composición y piano.
Fernando Ember Téllez-Girón. 1966

En su carrera profesional a veces utilizó el nombre de su padre "Ember Nandor" o su segundo apellido "Boskovitz" y alguna otra variante, sin embargo prácticamente nunca utilizó el noble apellido Téllez de Girón de su madre y de su abuelo, el Duque de Osuna

Formó parte de la llamada generación del 51, compuesta por jóvenes heterogéneos que rondaban la veintena, que buscaban hacer visible el papel de la música en línea con las vanguardias europeas. En 1952 dirige las Juventudes Musicales de Madrid organización que apoyaba a compositores noveles, recién salidos del Conservatorio, facilitando sus ensayos y actuaciones públicas.

Fue profesor de composición y pianista del Ballet Lírico Nacional. Formó parte del grupo Nueva Música creado a impulso de Enrique Franco, que promocionaba las nuevas corrientes estéticas experimentales en la música junto con figuras como Luis de Pablo, Cristóbal Halffter, Carmelo Bernaola, o Manuel Carra, entre otros. Muchos de sus componentes fueron compositores de música para el cine y el teatro. Ember compuso las partituras de las películas "Vecinos" y "Opera Prima".

No existe mucha información sobre Fernando Ember, aunque todos los testimonios que hemos podido consultar muestran una gran consideración sobre su persona. Antón García Abril en una entrevista realizada en 2012 dice sobre él:
             "Le conocí y nos tratamos siempre cordialmente. Pero yo nunca tuve relación con él sabiendo que fue presidente de las juventudes musicales y que era un hombre muy apasionado por la música. Era una persona muy cercana de la música que se estaba haciendo entonces, de la que empezábamos a hacer todos y que silbaba muy bien. Era un gran silbador."
Tomada de la Tesis "Las vanguardias musicales en el Nuevo Cine Español" de Catalina Vesga. 

El enlace permite ver la interpretación de la famosa canción "Más", 
en la que se constatan las habilidades de  Ember como silbador. 

El año 1974 Fernando Ember Téllez-Girón tras la muerte de su madre vende al entonces Museo Romántico la pareja de retratos de sus bisabuelos, Mª Antonia Muñoz Valdés y Felipe Micó Botín, pintados por José Gutiérrez de la Vega Bocanegra. Sería interesante que el Museo encontrara el lugar adecuado para que la pareja, desde entonces separada, vuelva a mostrarse tal como fue pensada.