viernes, 15 de febrero de 2019

RETRATO DE FAMILIA DE SOFONISBA ANGUISSOLA EN EL PRADO

PREPARANDO LA EXPOSICIÓN DE SOFONISBA ANGUISSOLA

El Museo Nacional del Prado y la Nivaagaard Collection han suscrito, con fecha 21 de enero de 2019, un Convenio para el estudio técnico y la restauración de la obra de Sofonisba Anguissola: «Retrato del grupo con el padre de la artista Amilcare Anguissola y sus hijos, Minerva y Asdrúbal» que forma parte de los preparativos de la exposición «Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. Dos modelos de mujer artista», organizada por el MNP, que tendrá lugar del 22 de octubre de 2019 al 2 de febrero de 2020.

El Retrato Familiar
Retrato de familia, Amilcar, Minerva y Asdrubal Anguissola. 
Nivaagaard Malerisamling, Nivå 1558-1559

En la imagen podemos ver al padre, Amilcar Anguissola, que rodea a su hijo con ternura, en actitud orgullosa y protectora, mientras el niño muestra su confianza y admiración con la mano suavemente apoyada en la de su padre y la otra en su pequeña espada, teniendo a sus pies un simpático perrillo. Tan atento está el padre hacia el hijo que parece no darse cuenta de que al otro lado se encuentra una de sus hijas que sujeta con una mano un ramito de flores contra el pecho y con la otra se levanta un poco la sobrefalda del vestido mostrando la parte inacabada de la obra.

Este retrato familiar, seguramente el último de los que Sofonisba Anguissola pintó en el hogar familiar de Cremona entre 1858 y 1859, debió quedar inacabado por la invitación de Felipe II para que viniera a España como maestra de pintura de la jovencísima reina Isabel de Valois, tercera esposa del rey, a quien este procuró rodear de todas aquellas cosas a las que estaba acostumbrada para hacerle la vida más agradable.

LOS PERSONAJES REPRESENTADOS
El Padre: Amilcar Anguissola

Amilcar Anguissola nació en 1494; era hijo natural de Anibal Anguissola, comerciante cremonés que recibió su título de nobleza en 1499, y de Blanca Crivelli. Su padre se había casado con Elena Filisagradis de quien no tuvo hijos, hecho que le llevó en 1511 a reconocer los habidos fuera del matrimonio, el propio Amilcar y su hermana Elena. A falta de un noble nacimiento, Amilcare deseoso de probar a su familia que era digno del apellido que se le había otorgado, se casó en primeras nupcias con una joven de la nobleza local, Bianca Pallavicino, de quien no tuvo hijos, eligiendo como segunda esposa a otra dama no menos noble, Bianca Ponzone, con la que tuvo seis hijas y un hijo. 
Sofonisba Anguissola. Retrato de su padre
Detalle del Retrato de Familia. 1558-1559

Amilcar alcanzó un papel importante en la sociedad cremonesa ya que formaba parte del Consejo de decuriones que gobernaba la ciudad en nombre del imperio español de Felipe II. Ocupaba uno de los seis cargos de "Prefetto della Fabbrica del Duomo de Cremona" también denominados "massari", que se repartían las tareas de administración, mantenimiento, restauración y embellecimiento de los edificios, la llevanza de las cuentas y el archivo del conjunto catedralicio y otros edificios religiosos y civiles. Este cargo se asignaba a personas del mayor prestigio cultural lo que le permitía relacionarse con los principales artistas de la ciudad a los que contrataba para la realización de las diversas obras con las que se iba embelleciendo y aumentando el patrimonio artístico de la iglesia cremonesa.

Esa posición le facilitará la elección de los maestros de pintura de Sofonisba y su hermana Elena, que, como sabemos, fueron Bernardino Campi, hasta su partida a Milán, y Bernardino Gatti, apodado "el Sojaro", ambos participantes en la decoración de la Catedral y de otras Iglesias de la ciudad con diversas obras.

Amilcar Anguissola ofrece a sus hijas la mejor formación posible para su época basada en los ideales humanísticos del Renacimiento y en particular en las reglas prescritas por Baldassare de Castiglione que establece en "El Cortesano" (1528), el  ideal de la perfecta dama de palacio del Siglo XVI. Las hermanas Anguissola estudian pintura, latín, música y baile, lo que les permite ser perfectas anfitrionas en sus reuniones sociales, a lo que contribuía el hecho de las buenas relaciones de su madre Bianca Ponzone con las familias de la nobleza local.

El hijo: Asdrúbal Anguissola
Sofonisba Anguissola. Retrato de su hermano
Detalle del Retrato de Familia. 1558-1559

Este niño, de unos ocho años, vestido de rojo carmesí es Asdrúbal, hijo de Amilcar Anguissola y de Bianca Ponzoni, ocupando el sexto lugar de siete, después de cinco hijas y una última posterior a él. Los nacimientos de la familia Anguissola se producen en un periodo de tiempo de unos veinte años, desde el nacimiento de la mayor, la pintora Sofonisba, probablemente en 1532; el del propio Asdrúbal en 1551, cuando su padre tiene 57 años; y en fecha indeterminada pero no muy posterior, el de la última hija, Anna Maria. 

Siguiendo la tradición familiar Asdrúbal es bautizado con un nombre cartaginés, al igual que su padre -Amilcar- y su abuelo -Anibal-, así como su hermana mayor -Sofonisba-. La elección de los nombres familiares no solo pone de manifiesto un elevado nivel cultural sino una posición política contraria al poder centralizador de Roma, en un claro homenaje a los liberadores de la Gallia Cisalpina de la dependencia de Roma en los lejanos tiempos de la República.

Es el único de los hermanos que no tuvo una formación artística, aunque estudió música y latín. Fue educado, conforme a la tradición, para poder desenvolverse en el mundo de los negocios siguiendo los pasos de su padre. Como único heredero de la dinastía familiar, a la muerte de su padre (1573) asumirá sus funciones de cabeza de familia, las obligaciones que ese nuevo estatus le impone a pesar de su juventud y su cargo de Prefecto de la Fábrica del Duomo de Cremona.

La hija: Minerva Anguissola
Sofonisba Anguissola. Retrato de su hermana
Detalle del Retrato de Familia. 1558-1559

La hermana, que mira al niño como si habitualmente se ocupara de él, no es mucho mayor, representa unos doce años; suele decirse que es Minerva por la descripción que hizo Vasari en 1566 cuando, visitando la casa de los Anguissola en Cremona, ve la obra:

    "...si vede il signor Amilcare, suo padre, che ha da un lato una figliuola di lui chiamata Minerva, che in pittura e in lettere fu rara, e dall'altro Asdrubale figliuolo del medesimo ed a loro fratelo..." (Vasari, Vitae, ed. 1881)
      (Se ve al Sr. Amilcar que tiene a un lado una hija llamada Minerva que fue singular en pintura y en letras y al otro a su hijo Asdrubal, hermano de ella).

Vasari habla en diversas ocasiones de la pintura de  Sofonisba Anguissola y sobre todo de sus retratos que los alaba diciendo que "solo les falta hablar" o que "parece que respiran"  Esta anotación sobre su visita a Cremona en 1566 la realiza en la Vida de Benvenuto Garofalo y Girolamo da Carpi. 

Pero si comparamos la imagen de esta hija con un retrato conocido de Minerva, pintado por su hermana Lucía aproximadamente en la misma época, tiendo a pensar que podría tratarse de alguna otra hermana, quizás Europa (la quinta hermana), más cercana a Asdrúbal, con quien es difícil establecer comparación porque no se conserva imagen de ella de esa misma época.
Comparación de la niña del grupo familiar con el Retrato de 
Minerva (det.) pintado por Lucía Anguissola H.1558 Col. Poldi-Pezzoli 

La historia de la obra

Siguiendo las informaciones que Rossana Sacchi incorporó al Catálogo de la Exposición Sofonisba Anguissola e le sue sorelle que tuvo lugar en Cremona el año 1995, la primera noticia que se tiene de la pintura data de 1566, momento en que se encontraba en la casa de los Anguissola en Cremona donde Vasarí dejó constancia de haberla visto durante su visita y hace la descripción que hemos comentado antes. Esta alabanza del Vasari hizo crecer el interés por la obra que fue adquirida probablemente a los herederos de Asdrúbal por los Borghese en cuya colección se encontraba en 1650 tal como citan Soprani (1674) y Baldinucci (1688).

En 1819 Vicenzo Lancetti en su Biografia cremonese ya informa que la obra estaba a la venta en París donde el pintor danés Wilhelm Marstrand la adquiere años después.

En agosto de 1836 el pintor danés Wilhelm Marstrand, (1810-1873) con la ayuda de la Academia danesa comenzó el primero de sus muchos viajes por Europa, yendo a Roma donde estuvo cuatro años. A su regreso a Dinamarca, a fines de 1841, Marstrand pasa por París donde compra el cuadro del grupo familiar sin conocer su origen. A su muerte, en 1873 pasa al Museo de Niva como obra anónima.
Christen Købke, Retrato de Wilhelm Marstrand.(1836) 
Statens Museum for Kunst, Copenhagen 

Durante un tiempo  se tuvo por desaparecida la obra hasta que en 1904 Theodor von Frimmel la reconoce en el Museo de Nivaagaard y la publicó en la cabecera de su artículo sobre Sofonisba. A partir de ese momento volvió a formar parte de los catálogos de las pinturas Anguissolianas. En 1911 se expone en Florencia en la Mostra del Ritratto Italiano. En 1985 volvió a Cremona donde formó parte de la Exposición sobre Los Campi y la cultura artística cremonesa  del Cinquecento. Diez años después retorna de nuevo a Italia para participar en la gran exposición dedicada a las hermanas Anguissola: "Sofonisba Anguissola e le sue sorelle" celebrada en Cremona en 1995

El estado de la obra
Cuando Marstrand adquiere la pintura en París la lleva consigo a Dinamarca donde decide completar la parte inacabada, que era fundamentalmente la parte baja del vestido de la niña que se dejaba ver al levantar la sobrefalda.
Imagen de la obra  antes de 1982 con los repintes realizados por Marstrand

Desde 1873 la obra se mantiene en la situación en que la dejó Marstrand hasta que en 1982 un alumno de la Escuela de Conservación,  Ulla Høst, descubrió los repintes realizados, los retiró y retocó y completó las pérdidas de pintura.

La obra que ahora llega al Museo del Prado para su restauración por reconocidas especialistas, presenta un estado desigual según se recoge en el informe publicado en el BOE (6 de febrero de 2019), de donde tomamos la mayoría de los comentarios que se apuntan a continuación sobre la situación de la obra.

Por una parte el barniz ha adquirido un tono amarillento. La pintura tiene una apariencia mixta en algunas zonas con numerosos retoques oscurecidos, algunos de los cuales son muy extensos, como en el hombro izquierdo de la niña. El informe incorpora diversas imágenes realizadas con luz infrarroja o ultravioleta para mostrar las zonas donde la intervención se hace necesaria.
Las zonas más perjudicadas afectan a la figura de la niña. La parte inferior del vestido presenta un color gris y opaco en lugar del azul claro y esmaltado del resto del vestido, donde el color original está bien conservado.
Al analizarlo con luz ultravioleta e infrarroja se evidencia que algunas zonas han sido interpretadas incorrectamente, como por ejemplo las manchas oscuras del vestido de la niña, que está muy retocado.
Las hojas del ramillete de la niña son añadidos posteriores, lo que se ve también gracias a la luz ultravioleta y la infrarroja, y además se detectan varias correcciones en la zona de las manos de la niña, que tienen zonas claras y oscuras.
Las cabezas parecen muy bien conservadas. Solo se ven ligeros retoques en la del padre y casi ninguno en la niña, mientras en la del niño los retoques pueden verse incluso a simple vista.

En todo caso es una importante noticia que esta vez la obra vaya a parar a las buenas manos del equipo de restauración del Museo de Prado, de quien no dudamos saldrá la mejor versión posible de la obra.

Otro retrato de la misma Colección

En la danesa colección Nivaagaard disponen de una segunda obra ligada al ámbito de las hermanas Anguissola que es el Retrato de Anciana que algunos consideraron que se trataba de la propia Sofonisba, hipótesis hoy descartada a pesar de ciertas similitudes. En la actualidad el retrato se circunscribe al círculo familiar de las hermanas Anguissola, sin seguridad de quién lo pintó y de a quién representa.
Círculo Anguissola. Retrato de anciana. 1620

En la obra podemos observar un elemento que resulta curioso, que es el hecho de que la anciana sujete su falda con la mano derecha de la misma forma y en la misma posición que lo hace la niña del Retrato familiar.
Comparación de la mano que sujeta el vestido de la niña y la anciana.

En cualquier caso se trata de un interesante retrato que nos gustaría poder ver también en Madrid en la esperada exposición del Museo del Prado.

2 comentarios:

  1. Que buen rato he pasado leyendo artículos de su blog. Cuanto he aprendido, sobre todo he aprendido que soy un ignorante supino. Me ha descubierto usted un mundo, muchísimas gracias!
    He llegado a su página a través de la única página que Antonio Palomino dedica a las mujeres en un volumen de más de 300 páginas. Me he entretenido en localizar en la red todos los nombres que Palomino cita y he descubierto una verdad que sospechaba pero que no conocía con exactitud. Me refiero a la dura lucha que han hecho la mujeres para salir de la oscuridad a la que fueron condenadas. Es titánico el asunto.
    Y me he convertido desde ya en fiel amante y seguidor de estas grandes maestras de la Pintura.
    De nuevo gracias!!

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  2. Gracias por tus comentarios. No me extraña que te hayan interesado los temas de grandes pintoras ignoradas, cuando has elegido el nombre que simboliza a la mujer invisible, o ¿es una casualidad el nombre de Casandra?

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