sábado, 19 de enero de 2019

LA PRIMERA ESCUELA DE PINTURA DE MANILA, 1821-1834

Academia de Dibujo, Manila 1887 BNE

La enseñanza de la pintura en Filipinas en la primera mitad del siglo XIX

La posibilidad de crear una escuela de pintura en Filipinas era una idea que había surgido desde finales del siglo XVIII entre los responsables de la administración de las islas. En este sentido, del Gobernador Rafael Mª Aguilar y Ponce de León se conserva una carta dirigida al Príncipe de la Paz, Manuel Godoy, en la que se expone la necesidad de crear en las Islas un Hospital, una Escuela de Pilotos, un Observatorio Astronómico y una Academia de Dibujo, afirmando que "...crecería el buen gusto en las Artes y Oficios y los indios uniendo las reglas a su facilidad en toda suerte de trabajos, podrían hacer competir y aun exceder la perfección de sus obras a las mejor pensadas y ejecutadas en Europa..."

A pesar de estas consideraciones, la primera Escuela de la que se tiene noticia fue fundada en 1821, y no por iniciativa publica sino gracias a un joven pintor filipino, Damián Domingo (Manila, 1796 - 1834).

La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Manila, consciente de que el dibujo y la pintura constituyen un ámbito profesional ocupado en ese momento por aficionados que no han recibido la capacitación que les permita ejercer tal actividad como una profesión auténtica, también se plantea la necesidad de establecer una Escuela de Pintura que ofrezca la posibilidad de otorgar títulos oficiales. En 1823 se abre una segunda Escuela pero, tras unos comienzos poco exitosos, la Asociación decide unir fuerzas ofreciendo a Damián Domingo el puesto de profesor único de la escuela oficial y poco después la dirección de la misma.

Este artículo repasa la figura de este pintor filipino, su importancia como pionero de la enseñanza de la pintura en el Archipiélago y la trascendencia que tuvo su escuela, primera de las Islas, que continuó siendo conocida hasta su desaparición en 1834 como "la Escuela de Damián Domingo".

Damián Domingo y familia

Damián Domingo nació alrededor de 1790 en la ciudad de Tondo –la segunda en importancia de la isla de Luzón, después de Manila– probablemente el 27 de septiembre, festividad de los santos Cosme y Damián, de donde vendría su nombre.

La información biográfica del pintor fue escasa durante décadas, basada fundamentalmente en una primera biografía escrita y publicada por el pintor Miguel Zaragoza en La Ilustración Filipina el 7 de mayo de 1894, con el título "Don Damián Domingo, Primer Profesor de Pintura, Filipino", que constituyó un importante punto de partida para el conocimiento del pintor aunque carecía de información sobre sus orígenes, sobre los que se especularon diversas opciones.

Durante el siglo XX se escribieron otras biografías (Clotet, Quirino, Zaide, Ongpin, Joaquín, o Santiago), en su mayor parte basadas en la de Zaragoza, pero en 1992 el estudioso de la pintura filipina Luciano P. R. Santiago, encontró casi por casualidad en el Archivo Nacional de Filipinas el testamento del pintor, documento que sirvió para disipar las dudas existentes y para conocer con más detalle su biografía y su entorno familiar. Es un documento breve, de dos páginas, con un sello de dos reales en cada una, que forma parte del Libro Notarial de 1834, un volumen encuadernado en cuero del escribano Don Clemente Cobarrubias, de la antigua provincia de Manila.

El 23 de julio de 1834, en su residencia en Tondo, Manila,  Domingo dictó su testamento en español, sin necesidad de traductor, al notario que lo anotó en tercera persona. En él dice que se encuentra "postrado en cama con una enfermedad natural que Dios, nuestro Señor, se ha complacido en enviarle y temeroso de la muerte, lo cual es natural para todas las criaturas humanas, pero en total posesión de su juicio, memoria, comprensión y voluntad". Persona muy religiosa, manifiesta profesar el credo, los misterios y los sacramentos de Nuestra Santa Madre Iglesia, católica, apostólica y romana" y pide que sus restos sean enterrados envueltos en un hábito religioso.

Este documento de últimas voluntades, que se desarrolla en once cláusulas, nos ha permitido conocer que Damián Domingo era un mestizo (mestizo-chino) natural de la ciudad de Tondo, hijo de  Domingo Macario y Ermenigilda Gabriel, ambos fallecidos en el momento de la redacción del texto.

  
Autorretrato de Damián Domingo1826, y recipiente en el que se guarda en la col. L. Araneta.

Conocemos la imagen del pintor a través de una miniatura pintada al óleo sobre lámina de marfil en 1826, que es además el autorretrato más antiguo conocido del arte filipino, en el que Damián Domingo nos permite ver un rostro joven y agraciado en el que se distinguen perfectamente los rasgos chino-mestizos, la tez amarillenta, ojos ligeramente estrechos, nariz recta, pómulos altos y pelo fosco negro. Vestido de uniforme de la armada española, correspondiente al grado de alférez, que ostenta con orgullo, gracias al título honorífico otorgado por el gobierno probablemente para reconocer su dedicación a la escuela y sus habilidades artísticas. Durante mucho tiempo se pensó que esta miniatura se había perdido, pero se conserva como una auténtica pieza única en la Colección filipina Luis Araneta, donde se guarda en un recipiente que es un huevo de avestruz envuelto en oro, nácar y plata.

Uno de sus hijos, José, hizo posteriormente una versión al óleo del retrato de su padre en la que parece intentar mostrar un aire más "español" que el  original, en cuya base figura la inscripción: Damián Domingo / Gabor Alférez. A la izquierda el nombre de pila, Damián y el primer apellido Domingo que proviene del nombre del padre y a la derecha Gabor, probable segundo apellido que puede ser una variante del apellido materno "Gabriel" y el título Alférez, que su hijo escribe en la copia del retrato que realiza. Hay que recordar que en esta época la mayoría de los filipinos no transmitían sus apellidos de una generación a otra lo que daba lugar a una gran confusión. No fue hasta 1849 cuando el gobernador Clavería puso fin a esa situación al decretar la incorporación de apellidos españoles a las familias filipinas y su sistematización de acuerdo con la norma española.

Fotografía publicada por Carlos Quirino en "Damián Domingo, Filipino Painter" (1961) en la que figura la inscripción: Damián Domingo / Gabor, Alférez.
Der.: Retrato de Damián Domingo, realizado por su hijo José Domingo. Col. Hrs. Jaime Ongpin

Hacia 1818 Damián contrae matrimonio con Lucía Casas, hija de Ambrocio (sic) Casas (c1750-1816), coronel del Batallón de chinos-mestizos, una posición elevada en la colonia, como muestra el hecho de que su familia estuviera exenta del pago de tributos como si fueran españoles de origen. Su nombramiento en 1795 de Capitán de  Cazadores del Regimiento de Milicias del Príncipe, otorgado por Carlos IV, se encuentra en el Archivo de Simancas (SGU, LEG, 6911,4). El mismo Dr. Santiago que publica su testamento da cuenta del expediente conservado en el Archivo General de Indias "Sobre que se conceda a Don Ambrocio Casas la gracia de gozar los mismos privilegios que los Españoles en aquellas Yslas," (Ultramar 528).

Retrato de Ambrocio Casas, suegro de Damián Domingo

Ambrocio Casas, personaje notable de Manila, además de su cargo en la milicia era fabricante de cañones, y se encargó de la fundición de la estatua de bronce del Rey Carlos IV, aunque murió sin verla erigida. Iniciada por encargo del Ayuntamiento de Manila en 1796, el molde fue realizado en España por el escultor Juan Adán y se envió a Manila para su fundición por resultar mucho más económico. En la Maestranza de artillería se iniciaron los trabajos en 1806 y terminaron en 1808, pero la estatua estuvo guardada hasta 1824 haciendo coincidir su colocación con la famosa entrada del Retrato de Fernando VII pintado por Vicente López en la ciudad de Manila, que se realizó con tanta pompa como si del rey en persona se tratara. El monumento con la estatua de Carlos IV todavía puede verse en su emplazamiento original en la Plaza de Roma, frente a la Catedral de Manila.

Monumento a Carlos IV en la plaza de Roma (antes Mc Kinley). Manila

Cuenta la tradición familiar recogida por Santiago, que Domingo regaló a Lucía un pequeño retrato que le había pintado de lejos mientras la cortejaba, que por su calidad impresionó al futuro suegro que, a partir de entonces, le permitió visitar a su hija en su casa. Este hecho le dio cierta fama y le supuso una gran demanda como retratista de miniaturas.

Damián Domingo y Lucía Casas tuvieron diez hijos de los que, según su testamento, le sobrevivieron ocho (dos de ellos, Severo y José, también pintores). Domingo había construido para su familia una mansión en la Calle Real de Tondo, frente a su famoso teatro, que albergaba también su estudio y la escuela de arte, demolida tras el gran terremoto de 1880.


Damián Domingo, Pintor

RETRATISTA

Como pintor, Domingo comienza haciendo retratos, como el comentado de su esposa Lucía Casas o su propio Autorretrato. El jesuita Jose Mª Clotet, que en 1916 publicó una semblanza de Damián Domingo, cuenta que Rafael Enríquez (1850-1937), otro pintor hispano-filipino, le dijo que los jóvenes de Manila encargaban a Damián pintar retratos en miniatura de sus enamoradas. Debido a que la costumbre no permitía a los pretendientes y pintores hacer visitas formales, tenían que contentarse con desfilar frente a las casas donde las jóvenes se mostraban en las ventanas tras sus abanicos de encaje. Después de dos o tres paseos, Damián les sorprendía con una imagen perfecta de la dama en cuestión. Por cada retrato, le pagaban siete u ocho pesos.

Según el mismo Clotet en el palacio del gobierno en Malacañang se encontraban diversos retratos de gobernadores generales que llevaban la firma de Domingo y comenta que "en este género de pintura, la fama que disfrutó era indiscutible, por lo que no solo las familias más destacadas de Manila y las provincias, sino también las principales autoridades eclesiásticas, civiles y militares le encargaron pintar sus retratos." 

Miguel Zaragoza también dice en su biografía que "tal fue su fama como artista que incluso los Gobernadores Generales hicieron sus retratos, trabajos que aún se conservan en la galería de retratos de Gobernadores que existen en el palacio de nuestro principal funcionario". 

Se desconoce el paradero de esos retratos de gobernadores ya que en la actualidad solo se conservan en Filipinas dos retratos de personajes que formaban parte del gobierno, en ambos casos se trata de personas directamente relacionadas con el gobernador Pascual Enrile y Alcedo, uno de ellos, su sobrino Nicolás Enrile y Mendez*, (Cádiz, 1804), alférez de navío de la Armada y el otro su ayudante el capitán José Mª Peñaranda (1806-1849) ingeniero militar y cartógrafo. Ambos continuarán su carrera en Filipinas llegando a ser Secretarios del Gobierno.
  *Alguna información filipina  considera que se trata del propio gobernador, lo que no es compatible si se compara con otros retratos seguros del personaje, como el existente en el Museo Naval)

Damián Domingo. Retratos de Nicolás Enrile y Mendez (Det.) y José Mª Peñaranda (Det.) 1832

Los retratos de medio cuerpo se realizan sobre placa de marfil con una técnica propia de la miniatura y revelan una cierta ingenuidad en su ejecución. Al examinarlos vemos las mismas características de las miniaturas dando la impresión de que la base está preparada de la misma manera, usa los mismos colores y los mismos trazos de pincel, o, mejor dicho, la misma ausencia de ellos ya que es imposible distinguir una pincelada.

Recientemente he localizado en el Museo Nacional de Artes Decorativas, en Madrid, una miniatura realizada por el propio Domingo que evidencia la relación comentada entre su técnica retratística con la miniatura. Se trata del retrato de un joven en el que figura la inscripción: Damián Domingo lo pintó 1832, en el lateral derecho, en posición vertical ascendente, siguiendo la misma disposición que la inscripción que vemos en el Retrato de Peñaranda que fue realizado el mismo año y es de similares características.
Retrato de muchacho. 13,50 cm. x 10 cm.
Museo Nacional de Artes Decorativas CE05755

Tenemos la suerte de poder identificar al retratado por la nota que aparece sobre la mesa, en la que claramente podemos leer:

A la Sra. Dª / Gestrudis Seque/ra de Enriquez / S.H.  R.
Detalle de la nota en el retrato

De acuerdo con la nota el personaje retratado pertenece al mismo rango social que los personajes anteriormente comentados. Se trata del  joven Rafael Enriquez Sequera, nacido en 1817, en Poitiers (FR), cuarto de los siete hijos que tuvieron el alicantino Francisco Enriquez y Girón, (1776-1845). coronel de infantería,  Intendente General del Ejército y Hacienda en Filipinas entre 1828 y 1836, y su esposa Gertrudis Sequera Carvajal (Granada +1864) perteneciente a una de la lineas familiares descendientes de Colón (1).

Entendemos que se trata de su hijo Rafael, y no de alguno de los otros cuatro hermanos varones, tanto por la edad que representa, unos 15 años, como por las iniciales que aparecen al pie de la nota que hacen alusión a S[u] H[ijo] R[afael] que fue empleado de Hacienda hasta su temprana muerte en 1849).

(1) Información obtenida del Índice de personas nobles y otras de calidad que han estado en Filipinas, 1521-1898. W.E. Retana y de Los descendientes de Cristóbal Colón. Rafael Nieto y Cortadellas 1952) 

LOS "TIPOS DEL PAÍS"

La especialidad que ha dado mayor notoriedad a Domingo es la de las ilustraciones sobre temas nativos que se conocen como Tipos del País. Se trata de dibujos coloreados a la acuarela que representan personas que viven en las islas recorriendo todas las clases sociales y la diversidad de tipos étnicos existentes. Aunque no fue el primero en hacer este tipo de representaciones, su forma de hacer tuvo mucho éxito a juzgar por sus notables seguidores. Inició esta actividad por encargo del comerciante en telas Rafael Babom, un católico de Calcuta que llegó a Manila hacia 1820. Damián realizó varios de esos álbumes de los que se conservan cinco. El que se encuentra la Biblioteca Newberry de Chicago, con 29 láminas, está datado entre 1827 y 1832 y es el único en el que aparecen todas las ilustraciones firmadas por él, como "Damianus Dominicus pinxit".

Portada del ejemplar de la Biblioteca Newberry (Chicago)

 Damián Domingo. Mestizos de Manila. "Colección de Trajes Manila..."

Para hacer las láminas Domingo usaba cinco pinceles chinos de marta cibelina, alguno de una sola cerda. Sus ilustraciones hacen un recorrido por todos los personajes de la sociedad isleña con la finalidad de dar a conocer las telas que vendía el Sr. Babom. Se dice que entre los personajes Domingo pudo haber pintado a su esposa y una de sus hijas de camino a la iglesia.

Damián Domingo. Posible retrato de Lucía Casas con su hija (tipos del País)

PINTURA RELIGIOSA

Domingo también realiza por encargo una serie de pinturas para las iglesias y conventos locales, de las que se han conservado pocas y solo de cuatro se afirma con seguridad su autoría: “Nuestra Señora entregando el Rosario a Santo Domingo y Santa Catalina”, (c1815), "La Sagrada Familia" (c1830), "La Cátedra de San Pedro" (c1825) y “La Inmaculada Concepción”. Las tres primeras pertenecen a sus descendientes, y la última al Museo de la Universidad Xavier. 

  
Damián Domingo. La Virgen del Rosario entre Santo Domingo y Santa Catalina. 
Col. Herederos Luis Ongping

No sería extraño que con el tiempo se le atribuyan otras obras, inseguras en la actualidad, dado el importante nivel de investigación que en las últimas décadas se ha dirigido a la historia de la pintura en Filipinas en el siglo XIX. Sus obras religiosas recuerdan la pintura española del XVII lo que sugiere que podría haber utilizado como modelos las obras llevadas Manila por las cinco grandes órdenes religiosas.

EL AMBIENTE ARTÍSTICO QUE LE PRECEDE

A pesar de que probablemente Domingo no tuvo una enseñanza formal, se piensa que además de inspirarse en las obras religiosas que pudo contemplar en conventos e iglesias de Filipinas debió tener algún buen maestro, con el que aprendería no solo a pintar sino también a enseñar y gracias a ello pudo llevar a cabo la tarea docente en su escuela. Se ha considerado que su maestro pudo ser Faustino Quiotan (c1779-1825), el más antiguo pintor mestizo-chino conocido, especializado en pintura religiosa y activo en el distrito de Santa Cruz de Manila.

 Faustino Quiotán, S.Basilio y la Virgen del Caracol de Cavite
  
Tampoco es descartable que Domingo hubiera podido aprender alguna de sus técnicas de dibujantes o pintores foráneos que formaran parte de alguna de las diversas expediciones de naturalistas que estuvieron en Filipinas desde finales del siglo XVII hasta primer tercio del XIX, actividad que propició en las islas la existencia de una amplia tradición de pintores, dibujantes y grabadores de temas naturalísticos dada la demanda para publicaciones científicas.

CREADOR DE LA PRIMERA ESCUELA

Como hemos comentado, en 1821, cuando Damián Domingo ya se había hecho un nombre como pintor de retratos, decidió establecer una Escuela para artistas en su residencia en Tondo. Fue la primera creada en las Islas Filipinas y probablemente la primera de toda Asia, que atrajo enseguida no solo a los jóvenes que buscaban instrucción artística, sino también a los miembros de familias influyentes en la ciudad. El hecho de instruir a los jóvenes en el dibujo y la pintura suponía elevar a la categoría de arte lo que hasta entonces era considerado como artesanía por la mayoría de los filipinos.

Es probable que la necesidad de atender la demanda de dibujantes o pintores que pudieran participar en la realización de obras de las que existía una considerable demanda llevara a la Sociedad Económica de Amigos del País a plantearse  establecer en Filipinas los estudios adecuados para esta disciplina. Este proyecto quedaría en suspenso por causa de la inactividad de la institución en los primeros años del siglo, pero una vez restablecida, en 1822 una de las primeras iniciativas es proponer al gobernador de las islas D. Juan Antonio Martínez Alcobendas (1769-1825) la apertura de una Academia de Dibujo. Así, tras los trámites oportunos, el 2 de diciembre de 1823 se inaugura la Academia oficial de Arte en las Islas.
Detalle del Retrato del Gobernador Martínez Alcobendas. (1822-1824)
de Emilia Carmena Monaldi. MNP

Pero transcurre el tiempo y la Academia no consigue realizar sus objetivos, en contraposición al éxito de la escuela de Damián Domingo, por lo que la Sociedad toma la decisión de unir esfuerzos y apoyarse en la iniciativa del pintor, convirtiendo su taller en la verdadera primera Academia oficial de Dibujo de las Islas. 

La principal fuente de información sobre la creación de esta escuela oficial es el acuerdo firmado entre la Sociedad Económica y el pintor Damián Domingo de 5 de marzo de 1827, en el que se le ofrece el puesto de profesor único y la utilización de su domicilio como sede de la misma mediante el pago de 300 pesos mensuales, incluyendo el pago del alquiler por el uso de su domicilio familiar como sede. Posteriormente le nombrarán director de la misma. El acuerdo fue publicado por primera vez en La Ilustración Filipina del 7 de mayo de 1894 por Miguel Zaragoza quien afirma: "fundó D. Damián Domingo una Academia de dibujo y pintura, siendo la primera que se estableció, y tan próspera fue, que al poco tiempo acudían a ella hijos de principales familias de esta capital."

El contenido del acuerdo que se hizo público decía lo siguiente:

"¡Saludos a todos! 
     La Real Sociedad Económica de estas Islas, bien informada sobre la conducta, habilidad, talento y dedicación al arte de pintar de Don Damián Domingo, residente de Tondo, acordó en una reunión celebrada el 13 de junio del año pasado [1826] para nombrarlo, de hecho ha sido nombrado, profesor de la Escuela de Dibujo y este debe ser pagado por la misma Sociedad, ... se espera de su celo patriótico que trate a los estudiantes bajo su cuidado con la moderación y el gusto que le son propios; que no permitirá ningún tipo de desorden en la escuela, en la economía del papel y los lápices, que no se debe utilizar para fines distintos de aquellos para los que está destinado; que tendrá una lista con los nombres de los estudiantes, el de sus padres, el país, la edad y el día de su ingreso; que todos los equipos de la Academia se mantengan en las mejores condiciones posibles, .... que todos los que se presenten para la admisión sean inscritos, ya sean españoles, mestizos o indios, siempre que haya espacio en la Academia y se presenten con decencia y en los momentos correspondientes, tolerando tanto como sea posible todas las faltas debidas a la distancia que no pueden ser fácilmente superadas por criaturas delicadas y por la fuerza del sol o el agua, y por su propia enfermedad, o la de sus padres; y, por último, que no permitirá que se distraigan con otros objetivos que no sean los que propondrá la Sociedad, ni les permitirá pinturas ya sean iluminadas o no, que presenten indecencia al público, y que tienen que limitarse precisamente a los modelos proporcionados por la Academia; permitiendo de esta manera la entrada de cualquier persona decente que desee visitarla.
 Sociedad Económica de la Ciudad de Manila. 5 de marzo de 1827".

Uno de los aspectos de mayor interés de la nueva Academia es que estaba prohibida toda discriminación de raza gozando todos los alumnos –eso sí, siempre varones– españoles, mestizos y filipinos, de los mismos derechos y obligaciones. En ella se realizaron los primeros exámenes oficiales en 1828, el mismo año en que la Sociedad, consciente de su buen funcionamiento, nombra finalmente a Domingo director de su propia Escuela.

En la Academia se daban cursos completos de dibujo y de pintura tanto a la acuarela como al óleo, se enseñaba a los alumnos a dibujar la naturaleza muerta y la forma humana, así como la perspectiva. También se concedía mucha importancia a la preparación de colores y lienzos en lo que Domingo era muy exigente y dedicaba mucho tiempo pues de ello dependía en gran medida el éxito y la permanencia de las obras, cuya base podía ser de lienzo, tablas de madera, placas de marfil, láminas de cobre, plata e incluso de oro. 

Los temas favoritos eran los religiosos, que eran los más demandados para las iglesias y conventos de las ciudades más grandes: vidas y milagros de los santos, la pasión de Cristo y representaciones de la Virgen María. También estaba de moda la pintura de miniaturas, pequeños retratos usados como recuerdos o amuletos hasta la introducción de la fotografía en la década de los 70. El tercer ámbito era el de tipos del país más enfocado al dibujo de costumbres.
  
La Academia gozó de gran reconocimiento y mantuvo buenas relaciones con el gobierno español de las islas, especialmente en los años 30 siendo gobernador Pascual Enrile y Alcedo, de quien hemos visto su retrato. Pero a pesar de su éxito tuvo una vida efímera, debido a la escasez de recursos económicos, que junto a la enfermedad y prematura muerte de Domingo supuso su decadencia y cierre definitivo.

Según las memorias de la Real Sociedad Económica, la Academia cerró oficialmente el 16 de mayo de 1834 "por falta de fondos", es decir, dos meses antes de que Domingo escribiera su testamento, por lo que es probable que no fuera su muerte sino la enfermedad lo que causó su declive. Puede que la enfermedad apareciera ya en 1832 pues cuenta el periodista Díaz Arenas en sus Memorias históricas y estadísticas de Filipinas (1850) que ese año "los Padres Dominicos ofrecieron una de las salas del colegio de Sto. Tomás para la Academia". Ello nos lleva a suponer que la salud del maestro debió hacer inviable la continuación de las clases en su domicilio y su ausencia como único profesor debió reducir su alumnado y sus ingresos provocando su cierre.

Habrán de pasar doce años, hasta 1846, para que se apruebe el proyecto de abrir una nueva Escuela Oficial de Dibujo Natural y Pintura a semejanza de las existentes en la península, y pasarán otros cuatro años más –a causa de la intensa burocracia existente– antes de su apertura definitiva (de la que nos ocuparemos en la próxima entrada). En todo caso no puede olvidarse que Damián Domingo fue quien puso los cimientos de la enseñanza del arte de la pintura en Filipinas.

El clan Domingo

Damián Domingo será cabeza de un clan artístico que tuvo un gran reconocimiento en las islas y fuera de ellas. De él forman parte sus dos hijos pintores, Severo y José (quien pinta su retrato), su nieta Pascuala, hija mayor de Severo, casada con Román Ongpin, de la que parte una línea familiar que ha llegado hasta nuestros días conservando buena parte de su legado pictórico; y otros dos nietos, también hijos de Severo, Vicente y Francisco, que dedicaron su vida al arte de la pintura.

Entre ellos destacamos la figura del menor, Francisco Domingo y Casas, nacido hacia 1845, quien tomó como segundo apellido el de su abuela paterna, Lucía Casas, cuya familia como hemos comentado disfrutaba de los privilegios de la nobleza española, aunque eran mestizos chinos.

Francisco Domingo, que probablemente era botánico además de pintor, realizó alrededor de 50 láminas de plantas en color para la Flora del Padre Blanco, lo que indica su alta consideración como artista. Sus retratos estaban adornados con plantas en primer plano.


Francisco participó en la Exposición General de Filipinas de 1887 en Madrid con la obra titulada Monumento a Pineda, con la que ganó una medalla y que fue comprada por el ingeniero de montes  Sebastián Vidal, español, naturalista y director del Jardín Botánico de Manila.

De 1891 a 1895 Domingo fue invitado por los hermanos Zaragoza para participar en La Ilustración Filipina, donde se publicaron sus dibujos, sobre todo paisajes y retratos de personajes históricos como Antonio Pineda, su abuelo Damián Domingo y su bisabuelo Ambrocio Casas. También pintó obras religiosas para el convento de los agustinos en Intramuros, donde todavía se conservan.

Discípulos y colegas 

Sabemos que el pintor Justiniano Asunción (1816-1901) de Sta. Cruz, Manila, también conocido como "Capitán Ting", se hizo cargo de la continuación de los álbumes de trajes filipinos de su maestro. Asunción sigue los pasos de Domingo con las mismas temáticas, tipos del país. cuadros religiosos y retratos, aunque en estos refleja un mayor carácter.
Justiniano Asunción, Tipo del país y Retrato de Romana Carillo (1875)

Junto a Justiniano asistieron a la Escuela de Damián Domingo sus hermanos Antonio, Mariano y Leoncio, así como los hijos del maestro, Severo y José. También se tienen noticias de que asistieron a la escuela Juan Serapio Transfiguración Nepomuceno, quien también pintó Tipos del País para el Dr. Mallat; Severino Flavier Pablo de Fernando de Dilao (ahora Paco) y Antonio Malantic (Binondo 1820-1885) a quien conocemos por el retrato que realiza en 1855 del general Ramón Montero y Blandino, gobernador de Filipinas de forma intermitente en tres ocasiones entre 1853 y 1857 y es probable que sea también autor del retrato del gobernador Narciso Clavería (h.1849). Ambos retratos se encuentran depositados por el Museo del Prado en el Museo del Ejército (Toledo).
Antonio Malantic. Izq. Retrato del gobernador Ramón Montero, 1855 MNP 
Der. Retrato del gobernador Narciso Clavería (h.1849) Atrib.
En depósito en el Museo del Ejército

La escasez de documentos de esta primera Escuela no nos permite afirmar con seguridad que tal o cual pintor de la época pudiera haber estudiado con Damián Domingo, únicamente podemos constatar que fueron contemporáneos, convivieron en la pequeña sociedad manilense y deducir que entre ellos debió haber algún contacto. Destacaremos dos pintores singulares que pudieron ser discípulos, seguidores o solo colegas: Juan Arzeo y Esteban Villanueva. 

Juan Arzeo (c1785 - c1870) 

Pintor filipino de San Fernando de Dilao (ahora Paco) Arzeo –así es como firmaba sus obras– fue contemporáneo de Damián Domingo, pero no sabemos si uno aprendió del otro o bebieron de las mismas fuentes. Aunque no se conocen muchos detalles de su vida, se sabe que se casó con Romualda Gonzaga y que su hijo, Isidro Arceo, que también fue pintor, (cambió la ortografía del apellido), se casó con Isabel Pablo, hija de otro colega pintor, Severino Flavier Pablo, cuyo hijo, Hipólito (1864-1942), fue el primer chambelán papal filipino con el título de monseñor (1922).

Se conservan varias obras de Juan Arzeo, la más antigua es el retrato del arzobispo Fray Juan Antonio Zulaybar, (1820) en la Universidad de Santo Tomás; la más conocida, El Éxtasis de San Pascual Baylon, (1836), es una obra de madurez de su arte en la que vemos al centro la figura del santo, enmarcado por las viñetas de su vida, lo que evidencia su aprendizaje de técnicas miniaturistas. Pero probablemente su obra más reproducida a través de grabado sea el retrato del botánico agustino, Padre Manuel Blanco, que se realizó para su incorporación al libro de la Flora de Filipinas.

Juan Arzeo. Izq. Éxtasis de San Pascual Baylon (1836) Der. Padre Manuel Blanco. Agustino

Hay muchas otras obras firmadas por Arzeo, pero también se le atribuyen algunas sin firmar que se encuentran en iglesias y conventos. En el año 2015 salieron al mercado dos especialmente interesantes representando a la Familia Azcárraga, firmadas y fechadas en 1824 y 1827 respectivamente, figurando en una el Matrimonio Azcárraga-Palmero con dos hijas y la niñera filipina y en el otro los Hermanos José y Pilar Azcárraga con su niñera.

Juan Arzeo, dos retratos de la Familia Azcárraga (Comercio 2015)

Abundan las referencias de estos pintores, que muestran que gozaban de gran fama; por citar algunas, el  diplomático y escritor español Sinibaldo de Mas (1842) llamó a Arzeo "el López de Manila" comparándolo con el pintor de corte español Vicente López. Por su parte el médico francés Jean Mallat, escribió en su libro Les Philippines (París, 1846):

          "El dibujo y la pintura son mucho más avanzados entre los indios de Filipinas de lo que uno hubiera pensado. ... las miniaturas de Damián [Domingo] y Soriano y las pinturas de las iglesias y los retratos al óleo de Arceo. Estas obras están lejos de ser perfectas, ya que los artistas a quienes se les deben nunca tuvieron un maestro, pero muestran una gran habilidad y los retratos son de una sorprendente semejanza”.

Esteban Villanueva (Vigán, 1798-1878)

Para terminar, una breve reseña de otro probable seguidor de Damián Domingo –aunque algunos le consideran autodidacta–. Se trata de su contemporáneo Esteban Villanueva Pichayhijo de Plácido Villanueva y Justa Pichay. Casado con Petrona Acosta con quien tuvo siete hijos, de los cuales Leona Villanueva (1828-1848) fue famosa como poeta.

Villanueva es conocido únicamente por su serie de Pinturas de la Revuelta Basi, que realizó en 1821 por encargo del gobierno para recordar el levantamiento de los ilocanos contra la prohibición del comercio de la bebida basi local (vino obtenido de la caña de azúcar) para no competir con el monopolio del vino establecido por el gobierno colonial español. Esta revuelta, ocurrida en septiembre de 1807 y que no ha sido bien estudiada, se debió, a juicio del especialista R. Blanco Andrés, no solo al vino sino a mayores y complejas motivaciones. Tuvo una duración de 13 días y terminó con la ejecución de los rebeldes en las orillas del río Bantaoay en la ciudad de San Ildefonso, al norte de Manila.

La historia está contada, como si de un Vía Crucis se tratara, a través de catorce paneles iguales, de algo menos de un metro cuadrado, que recorren los diferentes momentos de la rebelión desde el levantamiento hasta su extinción; son las pinturas más antiguas conservadas de un hecho histórico filipino. Tienen un estilo ingenuo muy descriptivo y todas tienen en la base una leyenda que describe el momento que representan. Parece que, a pesar de que fueron encargadas para desanimar nuevas insurrecciones, están hechas más bien para alentarlas.

Aunque los documentos no hablan de quién fue el que encargó este relato pictórico hay que pensar que se trata de Mariano Fernández de Folgueras (1766-1823), que en la fecha de la Revuelta era gobernador interino, y volvió a serlo de nuevo a partir de 1816 hasta 1823, fecha en que murió brutalmente asesinado.

Los catorce paneles aparecieron en la década de 1950 en una bodega de la familia Villanueva y en la actualidad se exponen en el Museo Ayala de Vigan que se encuentra en la antigua casa del sacerdote Jose Burgos, mártir filipino.


Esteban Villanueva, Dos paneles de la Rebelión Basi, 1821 Museo Ayala, Vigán

Una curiosidad es que en alguno de los paneles vemos un cometa, cuya aparición es considerada por la creencia popular como la señal para el inicio de la revolución. Hay quien ha señalado que pudiera ser el cometa Halley, lo que no es posible pues los registros indican que fue visto en 1835, mucho después de los hechos y de su representación en 1821. En todo caso podría tratarse del Gran Cometa de 1811, que fue visible a simple vista durante aproximadamente 260 días, y que el pintor hubiera querido reflejar para alimentar o crear la leyenda.

De entre las diversas fuentes consultadas, un reconocimiento especial para Luciano "Chito" P. R. Santiago, escritor, historiador y psiquiatra filipino conocido por sus libros sobre historia, arte y cultura de Filipinas, principal artífice de la recuperación de la memoria del pintor Damián Domingo "Primer Maestro de Pintores en Filipinas".

Hasta aquí la historia de la Academia de Dibujo y Pintura de Manila, creada por Damián Domingo en 1821, la primera fundada en las Islas Filipinas y probablemente de toda Asia, que se mantuvo activa hasta 1834, cuando la muerte de su fundador, único maestro y director, hizo inviable su continuidad. Tendrán que transcurrir doce años para que en 1846 se apruebe el proyecto de abrir una nueva Academia Oficial de Dibujo Natural y Pintura a semejanza de las existentes en la península, y otros cuatro años más para su apertura definitiva, en 1850 que permanecerá abierta hasta 1898, de la que nos ocupamos en una nueva entrada. 

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