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miércoles, 2 de diciembre de 2015

GIULIO CLOVIO EN LA EXPOSICIÓN DEL GRECO DE TREVISO

Desde el 24 de octubre se encuentra abierta la Exposición EL GRECO EN ITALIA, Metamorfosis de un genio, preparada por el historiador del Arte Lionello Puppi, profesor en las Universidades de Padua y Ca’Foscari de Venecia, que viene a ser el colofón de las celebraciones que con motivo del cuarto centenario de la muerte del pintor griego se han venido realizando en España y otros países europeos durante el año 2014.

La muestra, que tiene lugar  en la Casa dei Carraresi en Treviso (Italia), se ocupa  del periodo en el que el artista vive en Italia, entre 1567 y 1576 en el que, según su comisario, se produce la metamorfosis entre el pintor ortodoxo de iconos que llega a Venecia y el genio que parte de Roma una década después para desarrollar su nueva visión del arte en Toledo.

Entre las novedades presentadas en la exposición se encuentra un Retrato de caballero hasta ahora desconocido, considerado Giulio Clovio, que se atribuye a El Greco, perteneciente a la colección privada Schorr de Londres, al que dedicamos esta entrada.
Retrato de Giulio Clovio. Atribuido a El Greco. Datado en 1571 

SOBRE EL PERSONAJE

Juraj Julije Klovic (Croacia 1498-Roma 1578), más conocido por su nombre italianizado Giorgio Giulio Clovio, fue un pintor miniaturista, maestro indiscutible en su género "la pittura delle cose picolle" (la pintura de las cosas pequeñas). Considerado por sus contemporáneos a la altura de los grandes maestros del momento como Miguel Ángel, Rafael o Tiziano, y se le reconoce como "pictor nulli secundus", es decir, un pintor que no es segundo de nadie.

Según uno de sus principales biógrafos, John W. Bradley, existen sobrados testimonios de que era el más famoso pintor de miniaturas de su tiempo, su arte traspasó las fronteras y fue requerido en toda Europa. Según Vasari, que incluyó su biografía en la edición de 1568 de sus Vidas, "No ha habido nunca, ni tal vez habrá en muchos siglos, un miniador o pintor de cosas pequeñas, si así queremos llamarle, más extraordinario ni más excelente que don Giulio Clovio, pues éste ha superado en mucho a cuantos se han ejercitado en hacer esta clase de pinturas". Entre sus admiradores se cuentan los principales personajes de la época tanto del ámbito civil como religioso. Se dice que cuando alguien quería ser recibido por el emperador Carlos V se aseguraba su atención si llevaba como presente un dibujo de Clovio.

(En este blog dedicamos hace tiempo dos entradas a la vida y obras de este pintor y a su relación con Sofonisba Anguissola que pueden consultarse en los siguientes enlaces:  Clovio 1 y Clovio 2)

LA IMAGEN DE DE GIULIO CLOVIO

Las imágenes que conocíamos hasta ahora de este personaje, provenían tanto de sus propios autorretratos, de grabados de la época o posteriores y de retratos realizados por otros pintores, fundamentalmente dos, Sofonisba Anguissola y Doménikos Theotokopoulos, el Greco que repasamos a continuación.

El autorretrato del Kunsthistoriches Museum, Viena
Es una miniatura (10,7 x 9,7 cm.) que nos presenta al pintor, joven, vestido con ropa oscura cubierto con una especie de capa de color pardo que sujeta con su mano derecha y tocado con un gorro, también oscuro, con un ala pequeña que desciende en la parte frontal y se levanta en los laterales. El personaje de treinta años, luce una barba poco poblada y aparece acompañado de un pequeño perro que mira, igual que su amo, fijamente al espectador. No hay duda de que se trata de un autorretrato por la inscripción que figura en el mismo, en forma circular alrededor de su figura: Iulius Clouius Croatus sui ipsius effigiatur Aº aetat 30 salut: 1528. (Giulio Clovio Croata hizo su propia efigie a la edad de 30 años. 1528).
Autorretrato con 30 años - Kunsthistoriches Museum, Viena


El autorretrato de la Galería de los Uffizi, Florencia 

Entre esta obra y la anterior media una vida ya que está datada en 1570 cuando Clovio tiene unos 72 años. También en este caso se trata de una miniatura de 11,5 cm. de diámetro, que ha sido considerada tradicionalmente como un autorretrato del pintor fundamentalmente por la inscripción que aparece en su base: "D.GIULIO CLOVIO MINIATORE" que es tenida por su firma. Cabe la duda de que tal inscripción pueda tratarse de la mera identificación del personaje y no de una firma por lo que podría pensarse en una autoría ajena al pintor.

Existe la posibilidad de que este pequeño retrato pudiera coincidir con el que se describe en el Inventario realizado a la muerte del pintor: "Un Materfasio [sic] con l'impronto di Don Giulio e di Sant'Orsola di mano de Soffonisba". (A. Bertolotti, Don Giulio Clovio principe dei miniatori, in "Atti e memoria delle RR. Deputazioni di Storia Patria per le provincie de L'Emilia").
Giulio Clovio Miniatore. Autorretrato c.1570

No sabemos qué puede ser un "materfasio" palabra intraducible con la que se define la obra, que podría referirse a las singulares características del retrato realizado en temple sobre pergamino montado en lámina de cobre, o bien deberse a un error en su transcripción. La obra presenta la imagen de D. Giulio tras el cual vemos una efigie de mujer en segundo plano que podría tratarse de la mencionada Santa Úrsula, lo que podría significar que el pequeño retrato de los Uffizi fuera el que, según el inventario, hubiera sido realizado por Sofonisba Anguissola, aunque quedaría por conciliar la cuestión del momento en que pudo realizarse el retrato.

La imagen de Giulio Clovio de la Academia de San Lucas. 

Aunque no se trata de un autorretrato la siguiente obra tiene características similares en cuanto a sus dimensiones. Se trata de una curiosa imagen que se encuentra en la Academia romana de Bellas Artes de San Lucas. Sabemos que desde esa institución se encargan  este tipo de retratos de artistas italianos que no suelen hacerse del natural sino copiando alguno previo del personaje. La mayoría de  los que se conservan de esta época son anónimos con algunas excepciones como el de Sofonisba Anguissola que sabemos que fue encargado a Bernardo Castello quien lo realizó tomando como modelo un autorretrato muy anterior de la pintora. La imagen de Giulio Clovio recuerda en sus facciones a la presentada actualmente en la exposición de Treviso, lo que podría hacer pensar que la obra presentada en la exposición sería suficientemente conocida. En todo caso la mayoría de los retratos de la Academia tienen unas similares características ya que su función se limita a posibilitar el reconocimiento del personaje.
              Anónimo. Giulio Clovio                     B. Castello. Sofonisba Anguissola 
Academia de San Lucas. Roma

Los grabados

Generalmente utilizados para la ilustración de sus biografías, los grabados con la efigie de Clovio no presentas características especiales   y se suponen basados en retratos o autorretratos del pintor.

Retratos  publicados en la biografía de Bradley (1891), Vlaho Bukovac (1902) y Vasari (1760)

Las dos primeras imágenes se corresponden con las de los dos autorretratos vistos anteriormente y la tercera, realizada por el grabador Francesco Bartolozzi refleja un Clovio más anciano, probablemente basado en el grabado de la edición de 1647, que no se relaciona de forma directa con ningún retrato conocido del miniaturista.

Los retratos de otros pintores de la época

Finalmente llegamos a los retratos de pintores contemporáneos a Giulio Clovio hasta ahora conocidos que son los realizados uno por Sofonisba Anguissola hacia 1556 y otros dos pintados unos quince años después, hacia 1572 por Doménikos Theotokopoulos , El Greco.

SOFONISBA ANGUISSOLA Retrato de Giulio Clovio. c1556. Colección Eugenio Malgeri. Roma. 
Sofonisba Anguissola. Retrato de Giulio Clovio, h.1556. 
Roma. Colección Eugenio Malgeri Zeri

Este retrato de Giulio Clovio sosteniendo una miniatura tradicionalmente considerada como la imagen de su alumna favorita, Levinia Terlinks. Tal identificación se debe a que su nombre aparece en el inventario realizado a su muerte referido a la presencia en el mismo de una miniatura de la pintora realizada por ella misma. Sin embargo en la obra de Sofonisba la miniatura aparece inacabada y el pintor es presentado con un fino pincel en su mano derecha en el momento de estar trabajando en su ejecución, lo que descartaría la posibilidad de identificar esta miniatura con la mencionada en el inventario. Si tenemos en cuenta que Levinia se encuentra trabajando en la corte inglesa desde 1545 como miniaturista de la reina de Inglaterraello nos puede llevar a pensar que entre ella y el maestro solamente existió efectivamente una relación de formación y admiración que culminó con el regalo del retrato de la miniaturista al maestro.

La hipótesis planteada en un reciente estudio de A. Leemans: Tra storia e legenda. Indagini sul network artistico tra Sofonisba Anguissola, Giulio Clovio e Levinia Terlinks, (2014), concluye que la imagen de la miniatura es la de la propia Sofonisba Anguissola, algo plausible a pesar de que no parece encajar en el estilo de la pintora el hecho de retratarse a sí misma de forma no reconocible. Es un hecho que Clovio tuvo otras alumnas dentro y fuera de Italia tal como se deduce de su correspondencia, lo que supondría que cualquiera de ellas podría ser la representada en el óvalo que sostiene Clovio en su mano.

Este magnífico retrato que ha sido  ignorado durante mucho tiempo por los estudiosos de El Greco, ha ido adquiriendo por mérito propio el lugar que le corresponde tanto en relación con la pintura de retrato italiana de la época como por ser el indudable precedente del realizado años después por El Greco. De hecho Nicos Hadjinicolau, especialista de primera línea en la figura del pintor cretense, ha presentado el retrato realizado por la pintora cremonesa en la Exposición "Domenikos Theotokopoulos entre Venecia y Roma" del Museo Benaki de Atenas, en 2014,  poniendo en evidencia la relación entre ambas obras.


EL GRECO. Retrato de Giulio Clovio. c1572. Museo de Capodimonte. Nápoles.

El Greco pinta el retrato de su benefactor Giulio Clovio sentado de perfil, ante una ventana abierta, mirando al espectador y señalando con el índice de su mano derecha su obra más famosa que sujeta con su mano izquierda: el Libro de Horas que el miniaturista realizó para el Cardenal Farnesio, abierto por las páginas 59 verso,  y 60 recto, en las que se distinguen modelos tomados de Miguel Ángel.

Páginas del Libro de Horas Farnese de G.Clovio reproducidas por El Greco

Muchos han sido los especialistas que han relacionado este retrato de Clovio con otros pintores de la época como Tiziano o Pieter Bruegel el Viejo con los que Clovio colaboró en diferentes momentos, aunque la relación se ha establecido no tanto por el personaje o la composición, que nos llevarían directamente al retrato realizado por Sofonisba Anguissola, sino por la presencia de la ventana que vemos al fondo a la derecha a través de la cual se ve un árbol movido por el viento tal como puede verse en alguna de las obras de los maestros citados. De hecho en el Inventario de Clovio figuran varias obras de estos autores y en concreto un dibujo de un paisaje de Pieter Bruegel muestra un árbol que parece recordar estas características.
 P. Bruegel, el Viejo, Paisaje 1552 Biblioteca Ambrosiana

EL GRECO. Expulsión de los mercaderes del templo
La presencia de Giulio Clovio entre los maestros que Doménikos Theokopoulos inserta en la esquina inferior derecha de la versión de su famosa obra La expulsión del templo que se conserva en Minneapolis, refleja la admiración y probablemente el agradecimiento que el griego profesa al miniaturista que ha sido su protector y su maestro durante su estancia en Roma, por lo que le incluye entre los "grandes" de la pintura.
Detalle de los Maestros en la Expulsión del Templo. 1570 Minneapolis Institute of Arts.

Frente al enigma de la identidad del cuarto personaje situado a la derecha, que señalado por la mano de Clovio emerge de la oscuridad, considerado Rafael Sanzio por unos y un autorretrato del Greco por otros, no existe ninguna duda de quienes son los otros tres maestros representados, empezando por la izquierda, Tiziano, Miguel Ángel y Giulio Clovio. 

El modelo para Tiziano lo toma del autorretrato del maestro y el de Clovio reproduce la efigie del Retrato con el Libro de Horas visto anteriormente.

Sorprende la presencia de Miguel Ángel en el grupo de maestros, pues es sabido que El Greco le critica abiertamente en diversas ocasiones en incluso se gana la enemistad del medio artístico romano por su pretensión de borrar y volver a pintar los frescos de la capilla Sixtina "...que si se echase por tierra toda la obra, él podría hacerla con honestidad y decencia y no inferior a ésta en buena ejecución pictórica...". Quizás su inclusión entre los maestros pudiera ser un modo de hacerse perdonar o contrarrestar el rechazo producido por dichas declaraciones.

En todo caso, son muchos los especialistas que opinan que la estética de El Greco estaba profundamente influida por Miguel Ángel  y su coincidencia en la consideración de la primacía de la imaginación sobre la imitación en la creación artística. Todo indica que al Greco no le gusta la obra pictórica de Miguel Ángel aunque sí lo admira como escultor y dibujante. Cuenta Pacheco que en su visita al pintor en Toledo en 1611 éste le comenta que Miguel Ángel “era un buen hombre pero no sabía pintar”.

El Retrato de Treviso

Una vez revisadas las imágenes conocidas del miniaturista volvemos al retrato presentado en la Exposición de Treviso. Sobre la identidad de la persona retratada no parece existir duda alguna de que estamos ante el maestro miniaturista Giulio Clovio por la semejanza de su aspecto y sus facciones con los retratos conocidos del artista.

En cuanto al posible autor de la obra, la cuestión no es tan clara. El retrato de Treviso evidencia que estamos ante un Clovio bastante más joven que el que conoció el Greco e incluso del que trató Sofonisba Anguissola y por tanto claramente alejado tanto de las imágenes que ambos dejaron de él. Incluso es posible percibir el paso del tiempo entre los dos retratos de El Greco, el de la Expulsión que parece haber sido realizado al poco tiempo de su llegada a Roma (h.1570) y el de Clovio con el Libro de Horas, realizado al menos dos años después, hacia el final de su estancia en Roma, a juzgar por el aspecto más anciano del miniaturista.
Comparación entre los dos retratos de Clovio de El Greco

Y es precisamente el aspecto claramente más joven del retrato de Treviso el que hace dudar de la posibilidad de que estemos ante una obra de El Greco ya que tiene que haber sido realizado años antes, cuando el pintor cretense ni siquiera había llegado a Italia. Comparando el nuevo retrato con los otros dos antes comentados vemos como el tiempo es el principal protagonista de sus diferencias.

Comparación del nuevo retrato con el de Sofonisba Anguissola (centro) y el del Greco (derecha)

Si tenemos en cuenta las fechas de los retratos conocidos hasta ahora, realizados en un lapso de tiempo de unos quince años, desde 1556-57 el de Sofonisba a 1572-75 el de el Grecovemos que el de Treviso presenta una imagen de madurez pero no de ancianidad, lo que nos lleva a pensar en una fecha de realización más temprana, anterior incluso al  primero de ellos, por lo que habría que buscar su autoría entre los importantes pintores con los que se relaciona Giulio Clovio hacia la mitad del siglo, momento más probable para su ejecución.

Sabemos que Clovio se relaciona en un momento u otro de su vida con los principales pintores de su entorno, empezando por Giulio Romano que fue su maestro, de quien recibe el consejo de dedicarse a la miniatura y de quien toma el nombre para su uso en Italia, Miguel Ángel, su principal fuente de inspiración, y, en especial Tiziano Vecelio con quien coincide en diversas ocasiones y realizan un intercambio recíproco de modelos para ser incorporados a sus obras. Tiziano utiliza para su famosa Dánae el modelo que le envía Clovio de la favorita de Farnesio y éste a su vez se inspira en composiciones del maestro veneciano para la realización de sus escenas religiosas. (Ver El Greco y Giulio Clovio y la maniera di figure piccole de E. De Laurentis en Actas del Simposio Internacional, El Greco 2014 Museo Thyssen-Bornemisza).

Pues bien existe la relación y también la ocasión ya que en 1545 Tiziano se desplaza a Roma donde es acogido en la corte pontificia para llevar a cabo diversas obras para el cardenal Farnesio y su tío el papa Paulo III. Allí residirá alrededor de un año en el que es seguro que pudo coincidir y retratar al miniaturista que, como sabemos, tenía una estrecha relación con los Farnesio. En 1546, tras la obtención de la ciudadanía romana el pintor vuelve a su casa en Venecia.

El retrato de Giulio Clovio expuesto en Treviso se acerca en su estilo y tratamiento como podemos observar en otros retratos que el gran Tiziano realiza en esos mismos años.
Tiziano: A. Anselmi, 1548 (Thyssen-Bornemisza, Pedralbes); A.P. Granvela, 1548  (Nelson-Atkins M.Kansas); B. Varchi, 1540 (KHM)
Giulio Clovio 1545-50
Tiziano: G. Romano, 1538c (Palazzo Te, Mantua), D. Barbaro 1545c (MNP) Caballero Reloj 1550c (MNP)
En todo caso será interesante realizar una visita a la Exposición de Treviso que permanecerá abierta hasta el mes de abril próximo y comprobar de cerca las características de este interesante retrato.
El Retrato de Clovio en la Exposición de Treviso

Muestra de los colores utilizados por el Greco y Tiziano tomados del folleto de la Exposición.

sábado, 14 de marzo de 2015

...Y HADJINICOLAOU ENCONTRÓ A SOFONISBA

Una de las últimas exposiciones (Noviembre 2014 - Marzo 2015) organizadas con ocasión el cuarto centenario de El Greco ha sido la que ha tenido lugar en el Museo Benaki de Atenas procedente del Museo histórico de Heraklion, en la propia cuna del pintor cretense, con el título "Domenikos Theotokopoulos entre Venecia y Roma".

El Comité Científico de la muestra ha estado presidido por Nicos Hadjinicolau, profesor emérito de la Universidad de Creta, especialista de primera línea en la figura del Greco -probablemente el mejor desde la desaparición de Álvarez Lopera-, que además es autor de una de las contribuciones que figuran en el interesante Catálogo de la exposición.

Mi sorpresa ha surgido en la propia presentación del Catálogo en la que el profesor Hadjinicolau comenta las dificultades de conseguir realizar una exposición de esta importancia en los tiempos de crisis actual y  como "haciendo de la necesidad virtud" se han conseguido obras de primera línea no presentadas en otras exposiciones. Entre los agradecimientos a personas e instituciones por su colaboración se refiere en especial al Presidente del Consejo Municipal de Heraklion, Dimitris Karatzanis, por su ayuda para conseguir llevar a la exposición el Retrato de Giulio Clovio de Sofonisba Anguissola, que ha figurado en la exposición junto al Retrato del mismo personaje, realizado posteriormente por el Greco.

Señalo la importancia de este hecho porque es la primera ocasión en que se toma en consideración una obra de la pintora cremonesa, que hasta ahora permanecía en un discreto olvido, y se muestra al mismo nivel, poniendo en evidencia la posibilidad de considerarla un precedente directo de la obra del pintor griego.

El Retrato de Giulio Clovio de  Sofonisba Anguissola, que pertenecía a la colección particular de Federico Zeri en Roma, ha pasado por herencia a su sobrino Eugenio Malgeri Zeri.

Sofonisba Anguissola. Retrato de Giulio Clovio, Roma  Colección Eugenio Malgeri (det.)

La contribución del profesor Hadjinicolaou, que lleva por título "Un discípulo de Tiziano en el Palazzo Farnese 1570-1572" revisa el periodo veneciano del Greco en busca de los elementos que puedan documentar su aprendizaje con el maestro de Cadore tantas veces confirmado y tantas otras cuestionado. 

En apoyo de la teoría de dicho aprendizaje el especialista aporta tres documentos:

- El inventario de Fulvio Orsini de 1600 estudiado y publicado en 1884 por Pierre de Nolhacs en el que figura con el nº 39 "Quadro corniciato di noce con un paese del monte Sinaí, di mano d'un grego scolare di Titiano" (Pintura con marco de nogal con un paisaje del Monte Sinaí de la mano de un griego discípulo de Tiziano).

- El testimonio de Giulio Mancini, médico del Papa Urbano VIII quien escribió hacia 1620 unas "Vidas de artistas contemporáneos" (publicadas por primera vez en 1956) en las que, refiriéndose al Greco, menciona que estudió en Venecia y en particular obras de Tiziano.

- Y finalmente la famosa carta de Giulio Clovio al Cardenal Farnese en la que le solicita que aloje en su palacio romano al pintor, al que define como un joven candiota discípulo de Tiziano. (Candía es el nombre por el que se conoce a la isla de Creta durante los cuatro siglos en que fue una posesión de ultramar de la república de Venecia.)

Transcripción-traducción: A día 16 de Noviembre de 1570
Al Sr. Cardenal Farnese,  Ha llegado a Roma un joven candiota 
discípulo de Tiziano, que a mi juicio es singular en pintura 
y entre otras cosas ha hecho un retrato de sí mismo que deja
 estupefactos a todos estos pintores de Roma; querría mantenerlo bajo 
la sombra de vuestra ilustrísima en Roma sin gastos  para vivir
 sino solo con una estancia en el palacio Farnese por un corto periodo 
de tiempo, es decir hasta que él consiga acomodarse 
mejor. Por ello le ruego y le suplico sea tan amable de escribir 
al conde Ludovico su mayordomo que le proporcione en dicho palacio
 una estancia en la parte alta, que su señoría Illma. realizará una obra
 virtuosa digna de vos y yo le estaré obligado y le beso 
con reverencia las manos.
A su señoría Ilustrísima y Reverendísima
Humildísimo Señor
Don Julio Clovio

La historia es bien conocida, el Greco se aloja en el Palazzo Farnese del que es expulsado dos años después sin que sepamos con certeza las causas que lo provocan, aunque ahora conocemos, gracias a Almudena Pérez de Tudela, (AEA, nº291-2000) la carta que el propio Greco escribe al Cardenal Farnese el 6 de julio de 1572 en la que se queja de que su mayordomo el conde Ludovico Todesco le ha expulsado injustamente del palacio.

Es en este periodo, antes de ser despedido, cuando el Greco pinta el retrato de su benefactor Giulio Clovio sentado de perfil, ante una ventana abierta, mirando al espectador y señalando con el índice de su mano derecha el Libro de Horas que sujeta con su mano izquierda, que el miniaturista realizó para el Cardenal Farnesio abierto por las páginas 59 verso y 60 recto.

(Se puede ver el detalle de estas páginas y el tributo que Clovio rinde a su maestro Miguel Ángel en la segunda entrada dedicada a Giulio Clovio en este blog -Ver al final)

Giulio Clovio por el Greco 1571-2. Museo de Capodimonte. Nápoles 

El profesor Hadjinicolaou considera evidentes las connotaciones tizianescas del retrato y lo pone en relación con la Magdalena Penitente de Tiziano del Museo del Hermitage, especialmente en lo relativo al paisaje que se ve a través de la ventana.
Tiziano, Magdalena penitente, Museo del Hermitage

En cuanto al retrato de Giulio Clovio realizado por Sofonisba Anguissola, que en otro tiempo fue considerado obra de Tiziano, el profesor Hadjinicolaou se limita a realizar un corta descripción del mismo evitando toda comparación con la obra del Greco y además expresa cierta duda en cuanto a la fecha de realización el año 1556 quizás porque considera que es demasiado joven pues cree que la pintora tiene 21 años. 

A pesar de que no se ha establecido documentalmente el momento en que ambos artistas coinciden no existen dudas respecto al encuentro de Sofonisba con el miniaturista en Piacenza y Parma, en la corte de Ottavio Farnese y su esposa la española Margarita de Austria, hija de Carlos V, para la que realiza algunos retratos, por razones de coherencia biográfica  de ambos personajes, la fecha se sitúa en torno al 1556, cuando la pintora en realidad tiene 24 años.

Sofonisba Anguissola. Retrato de Giulio Clovio, Colección Eugenio Malgeri, Roma 

El personaje aparece de perfil, mirando al espectador, con esa forma de mirar que reconocemos en tantos retratos de la pintora: éste refleja una gran austeridad en concordancia con el personaje que como sabemos llevó una vida casi mísera, exenta de todo lujo y que sentía pasión por su arte. En la mano lleva un retrato en miniatura que tradicionalmente se ha considerado de la pintora Levinia Teerlink, una de las alumnas que tuvo. Probablemente esta suposición se base en la presencia de su retrato en en el inventario de sus bienes en el que figura la siguiente descripción: “Un scatollino tondo con il ritratto de Livinia, meniatrice della Regina d’Inghilterra” (Un marquito redondo con el retrato de Livinia, miniaturista de la Reina de Inglaterra).

Considero posible que la figura del medallón sea la de la propia Sofonisba que Clovio la está pintando mientras ella le retrata, elaborando un tipo de juego que a ella le gusta representar, como luego veremos en su famoso cuadro de Siena en el que se pinta a sí misma mientras es retratada por su maestro.

Considero de gran importancia el hecho de presentar por primera los dos retratos de Giulio Clovio en la misma exposición, ya que por sí mismos hablan de su relación, de puntos en común entre ambos pintores, de sus semejanzas y diferencias, lo que significa un gran paso hacia la consideración de Sofonisba Anguissola y su inclusión entre los mejores artistas del siglo XVI.

Por mi parte he reivindicado este tratamiento desde los primeros pasos de este blog y considero que de alguna forma con esta presentación del cuadro de Sofonisba en una exposición dedicada al Greco se va cumpliendo uno de sus objetivos, que es el de la valorización y la toma en consideración de Sofonisba Anguissola al nivel que por su mérito y cualidades le corresponde.

Artículos anteriores relacionados con el tema.

JURAJ JULIJE KLOVIC - GIULIO CLOVIO (I y II)



AL GRECO LO QUE ES DEL GRECO

Portada del Catálogo de la Exposición en
el Museo Benaki de Atenas

martes, 19 de julio de 2011

JURAJ JULIJE KLOVIC - GIULIO CLOVIO (II)

Autorretrato de Giulio Clovio 1528- Kunsthistoriches Museum Viena

De las abundantes fuentes de las que podemos extraer detalles de la vida de Giulio Clovio, [John W. Bradley -1891, Ivan K. Sakcinski, 1878; G. Vasari, 1568, F. Baldinucci, 1681...], deducimos ciertas curiosas contradicciones.

Una mala salud pero una larga vida

A menudo se comenta que fue un hombre de salud quebradiza con diversos episodios de enfermedad a lo largo de su vida: se rompe una pierna y tiene muchas dificultades para curarse, le prescriben baños medicinales para mejorar sus dolencias, por no hablar de los continuos problemas de vista que le llevarán a someterse a una delicada operación, que él mismo narra con toda crudeza. Estos detalles se conocen no solo por sus biógrafos sino por él mismo que continuamente los cuenta en las cartas que aún se conservan en las que pide ayuda económica a sus patronos para poder ser atendido adecuadamente por los mejores especialistas, lo que antes como ahora, costaba mucho dinero.

Pues bien, a pesar de esa mala salud constante, Clovio vive nada menos que 80 años, lo que es una edad muy avanzada para su tiempo.

Un clérigo que podría no haberlo sido

Otro elemento que puede evidenciar alguna contradicción interna es su decisión de tomar los hábitos, pues es una persona que se relaciona muy bien con las mujeres y hay sobrados testimonios que permiten aventurar que era un hombre “enamoradizo”. Quizás en este caso fueron las circunstancias de la guerra y el sufrimiento padecido las que le forzaron a realizar la promesa de tomar los hábitos y meterse a monje, aunque gracias a la intervención del Cardenal Grimani consiguió al menos la dispensa que le permitió vivir en sociedad y no encerrado en un convento. A pesar de ello, nunca dejó de ser clérigo.

Se relaciona a lo largo de su vida con muchas mujeres, que pueden ser alumnas o amigas. Al igual que muchos otros artistas de la época, frecuenta el círculo de la poetisa Vittoria Colonna que organiza reuniones para hablar de arte y de poesía. En su admiración por la poetisa coincide con Miguel Ángel, que asiste a menudo a las reuniones y al que Clovio considera por encima de todos los pintores y del que reproduce, en miniatura, muchas de sus obras.

También mantiene una estrecha relación con algunas de sus alumnas. Se conserva su correspondencia con una de ellas, Giovanna Clavio, con la que intercambia retratos y le muestra una total devoción:

   "Me he sentido durante muchos días deseoso de hablar de su virtud y su belleza, y quedé muy impresionado por la fama de ambas, cuando M. me mostró su retrato, pintado por vos misma y en tal manera que me di cuenta en la gracia de su rostro, la vivacidad de su disposición, y su excelencia en ese arte del que yo soy profesor.../... Amor y admiración juntos me han hecho mantener retrato junto a mí y cuento cada hora más preciosa, y de lejos la cosa más admirable que he visto... Beso sus admirables manos, ¡Adios!"

Todo parece mostrar esa buena relación que tiene con las mujeres, y en especial con algunas de sus numerosas discípulas.

Giulio Clovio y Sofonisba Anguissola

Una de sus principales discípulas es la pintora Sofonisba Anguissola, a la que ya venimos conociendo desde hace tiempo. De ella ya sabemos que procede de una familia cremonesa, los Anguissola, cuyas seis hijas son educadas en el conocimiento artístico: música, literatura, poesía, aunque es en la pintura donde van a destacar y de entre ellas de modo especial, la mayor de las hermanas, Sofonisba.

El señor Amilcar Anguissola, su padre, una vez que se da cuenta de las dotes de sus hijas para el dibujo y el retrato, empieza a promocionarlas, escribiendo a los grandes de Italia y acompañando sus cartas con algunos dibujos con el objetivo de mostrar sus habilidades y ofrecer sus servicios, siempre resaltando la cualidad de "pintar del natural" lo que significaba que no copiaban, lo que se consideraba un oficio menor. Gracias a esas cartas fueron invitadas a mostrar su arte en las principales cortes italianas; pudieron conocer, entre otros, a los Gonzaga de Mantua y a los Farnesio de Parma y Piacenza en cuya corte Sofonisba tuvo ocasión de conocer al que ya era gran maestro consagrado de la miniatura, Giulio Clovio, de quien recibió lecciones sobre su arte que le serán de gran utilidad para la realización de sus cuadros.

Para demostrar lo que ha aprendido de las lecciones del maestro croata, Sofonisba realiza dos obras de diferentes características: una de ellas es su propio autorretrato en miniatura, en forma de medallón.
1556 - Museum of Fine Arts, Boston

Resulta curiosa la forma que tiene la artista de mostrarse, ya que sostiene un disco entre sus manos en cuyo centro se encuentra un criptograma con las letras del nombre de su padre, Amilcare, y alrededor una banda dorada sobre la que escribe información sobre ella misma: que se llama Sofonisba, que está soltera, que es de Cremona y que ha pintado el retrato del natural, con ayuda de un espejo. De esta forma toda persona que vea la pintura sabrá que se trata de una obra realizada por ella misma.

SOPHONISBA ANGVSSOLA, VIR[GO], IPSIVS MANV EX [S]PECVLO DEPICTA - CREMONAE

El segundo testimonio de su relación con el miniaturista es mucho más evidente ya que se trata del propio Retrato de Giulio Clovio, que la pintora realiza hacia 1556 en agradecimiento por las lecciones recibidas. Como demostración de su aprendizaje retrata al pintor mostrando un medallón en su mano izquierda en el que se reconoce un retrato en miniatura que se ha venido afirmando que se trata de una de sus alumnas favoritas, la miniaturista flamenca Levinia Teerlink, retratista en la corte inglesa. Estudios más recientes apuntan a que la mujer del medallón pueda ser la propia Sofonisba que se autorretrata en miniatura, lo que resulta más plausible dadas las dificultades existentes para encontrar el momento en que la flamenca Teerlink pudo ser discípula de Clovio.

En el retrato presenta al pintor de cerca de 60 años luciendo un curioso gorro negro, sentado en un sobrio sillón de brazos de madera torneada delante de una mesa en la que apoya su mano derecha en la que sostiene un fino pincel apenas perceptible en la reproducción, mientras en la izquierda sostiene el medallón que muestra de forma ligeramente oblicua al espectador hacia quien también vuelve su rostro.
Giulio Clovio por Sofonisba Anguissola. Hacia 1556 

El gesto de mostrar el medallón con la miniatura, Sofonisba Anguissola lo volverá a utilizar años después en el Retrato de cuerpo entero de Isabel de Valois (Museo del Prado) que sostiene en su mano derecha el retrato en miniatura de su esposo, obra que pinta en 1565 cuando se encuentra en la Corte española.


Giulio Clovio y el Greco

Cuando se ve por primera vez el retrato de Giulio Clovio realizado por Sofonisba, se tiene la sensación de haberlo visto ya, pues tiene una disposición que nos resulta conocida ya que es similar a la del mucho más conocido retrato que el Greco hizo del mismo personaje, quince años después.

El Greco realiza el retrato de Giulio Clovio entre 1570 y 1572 para agradecer al miniaturista su amistad y la protección que el clérigo le presta cuando desde Venecia decide desplazarse a Roma con pocos amigos y escasos medios de subsistencia.
Giulio Clovio por el Greco. Museo de Capodimonte. Nápoles 1570-2 

Aunque El Greco lo pinta en Roma, el retrato recuerda el colorido veneciano. Clovio tiene unos setenta y cinco años; cabellos blancos aunque las cejas mantienen su color castaño los ojos llorosos y los párpados algo enrojecidos afectados por la enfermedad, según Vasari debida a la edad y a la práctica de la miniatura.

Al igual que Sofonisba Anguissola, El Greco presenta al personaje en la misma disposición, de medio cuerpo, sentado, con el rostro vuelto hacia el espectador y señalando con su mano derecha el libro que sostiene en la izquierda; en este caso se trata de la que ha sido considerada su obra maestra: el Libro de Horas de la Virgen que realizó durante nueve años para el Cardenal Alejandro Farnesio.

Si observamos la imagen más de cerca vemos que representa dos páginas que se encuentran realmente en el Libro, una de las cuales, la izquierda, reproduce la escena de la creación del sol y la luna que pintó Miguel Ángel para la Capilla Sixtina.
Giulio Clovio - Páginas del Libro de Horas de la Virgen del cardenal Farnese
Miguel Ángel Buonarroti - Bóveda Capilla Sixtina 

El agradecimiento y la admiración de El Greco hacia Giulio Clovio no solo queda acreditado por este retrato sino también por el homenaje que le dedica incluyéndolo en el grupo de los que considera los grandes pintores de la época: Tiziano, Miguel Ángel y Rafael, al pie de "La expulsión del Templo" que conserva el Instituto de Arte de Minneapolis.
El Greco. Expulsión de los mercaderes del templo. 1571. Instituto de Arte de Minneapolis

El Greco. Expulsión de los mercaderes del templo. (Det.) 1571. 

En cuanto al inicio de la relación de Giulio Clovio con el entonces joven pintor griego, es conocida la carta que el 16 de noviembre de 1570 Clovio le escribe a su mecenas el Cardenal Alejandro Farnesio, para encomendarle a su protección:

  "Acaba de llegar a Roma un alumno de Tiziano, un joven candiota, el cual, a mi parecer, es del pequeñísimo número de aquellos que sobresalen en pintura; y entre otras cosas ha hecho un autorretrato que ha llenado de admiración a todos los pintores presentes en Roma. Yo desearía vivamente colocarlo bajo Vuestra Santa Ilustrísima y Reverendísima protección, siendo solamente necesario ayudarle a vivir, alojándole hasta que logre salir de su penuria…
Don Giulio Clovio."

Dos retratos que han tenido diferente consideración

Estamos ante los dos principales retratos que han llegado a nosotros de Giulio Clovio, uno de los cuales es claro antecedente del otro, pues con toda seguridad el Greco tuvo ocasión de conocer en la residencia de su protector en el Palacio Farnese de Roma el retrato realizado por Sofonisba, en el tiempo en el que habitó en dicho palacio y habría que añadir que el retrato debió gustarle ya que incorpora la misma disposición al suyo cambiando el formato vertical por el horizontal y algunos de sus elementos circunstanciales. Una diferencia significativa es la ausencia de gorro en el retrato de El Greco que parece mostrar una menor formalidad en su tratamiento, probablemente debida a la relación de  convivencia de ambos pintores.
Sofonisba Anguissola 1556                                                                   El Greco 1570-72
  
Pese a esta evidente relación de dependencia entre ellos, no deja de resultar sorprendente que hayan tenido tan diversa consideración y tratamiento en la Historia del Arte ya que mientras el Giulio Clovio de El Greco es sobradamente conocido y siempre citado entre sus obras italianas, el de Sofonisba Anguissola no figura en ninguna biografía del artista ni, por supuesto, se menciona como precedente  del realizado por el pintor griego, ni de una posible relación entre ambos retratos.

Después de siglos de olvido, la hagiografía construida sobre El Greco durante el S.XX no parece permitir relacionarle con nadie que no se encuentre entre los considerados "grandes", hombres, por supuesto. Se estudian sus antecedentes Tizianescos, la influencia de Tintoretto, del Correggio, incluso de los Bassano, pero nadie se ha ocupado de su posible relación con esta "italiana que pinta" y que algo bueno haría cuando es llamada a prestar sus servicios en la Corte más influyente y poderosa de la época, la de Felipe II.

Las obras de Giulio Clovio se reparten en la actualidad por las principales Bibliotecas, Museos y Librerías del mundo, aunque se dice que algunas de las que figuran a su nombre de sus últimos años, eran realizadas bajo su supervisión por sus alumnos, pues la vista ya no le permitía seguir pintando tantas miniaturas como se le atribuyen.

En Madrid, el Museo Lázaro Galdiano posee una Sagrada Familia con Santa Isabel y San Juanito, de 24 x 17 cm. pintada con temple y oro sobre pergamino, que Clovio pintó por encargo de Ruy Gómez de Silva, gentilhombre de cámara del entonces príncipe Felipe, en 1556 para ser regalada a Carlos V. Pintó también otra otra obra similar para el mismo cliente, como regalo para su esposa, la Princesa de Éboli, que se conserva en el Museo Marmottan de París.


Termino este artículo igual que lo comencé con un Autorretrato de Giulio Clovio al final de su vida, en el que en lugar del perrillo que le acompañaba al principio aquí se vislumbra la imagen de una misteriosa mujer, que podría ser una santa protectora o quizás un amor imposible a quien quiso rendir este último homenaje.
En él aparece la firma que utilizaba en sus últimos tiempos:

D. GIVLIO CLOVIO - MINIATORE



miércoles, 6 de julio de 2011

JURAJ JULIJE KLOVIC - GIULIO CLOVIO (I)

Croacia 1498 - Roma 1578

Juraj Julije Klovic, más conocido por su nombre italianizado, Giorgio Giulio Clovio, es una de esas figuras singulares a las que la Historia del Arte ha ido apartando de su corriente principal -a pesar de su gran talla artística- quedando relegado a vías secundarias al alcance sólo de los especialistas. Fue un maestro indiscutible en su género, la miniatura o como se decía en la época "la pittura delle cose piccole" (la pintura de las cosas pequeñas). Es considerado por sus contemporáneos a la altura de los grandes maestros del momento: Miguel Ángel, Rafael, Tiziano, y se le reconoce como "pictor nulli secundus", es decir, un pintor que no es segundo de nadie. 

Como dice uno de sus principales biógrafos, John W. Bradley, existen sobrados testimonios de que era el más famoso pintor de minisguras de su tiempo  y no hay que olvidar que su tiempo fue el de los principales genios de la pintura.

Autorretrato (Det,) con 30 años (1528) 

De origen croata? ilirio? macedonio? dálmata?, pues con todos esos nombres firma en algún momento, lo que es seguro es que procede de la zona del golfo de Quarnaro, que durante siglos estuvo en continuo conflicto entre húngaros, turcos y venecianos.

Las ciudades de Grizane y Drivenick se atribuyen su nacimiento y el primer contacto con el dibujo parece que lo realizó entre los calígrafos e iluminadores del monasterio benedictino de Crikvenica en la costa Adriática.

Mapa de la costa Adriática en 1560 

En 1516, con dieciocho años, llega a Italia donde, según cuenta Vasari, entra al servicio de la distinguida familia Grimani y se traslada a Roma donde se dedica a realizar dibujos y medallas "con extrema e quasi incredibile diligenza", para su patrón el Cardenal Domenico Grimani, que es un gran coleccionista de libros y posee una extensa biblioteca. Cuando éste fallece en 1523 no cambia la situación de Clovio ya que permanece en la familia, ahora al servicio del que también llegará a ser Cardenal y Patriarca de Aquileia, Marino Grimani, sobrino de su anterior patrono y heredero de su Biblioteca.

En Roma es donde el miniaturista va a realizar la parte más importante de su carrera, es aquí donde conocerá a Giulio Romano, a quien tendrá por maestro y amigo, y por el que incorporará el nombre de Giulio a su propio nombre. Aunque tendrá otros maestros, como Gerolamo dai Libri, siempre guardará una especial consideración por Giulio Romano que es quien, tras observar sus cualidades, le aconseja dedicarse por entero a la miniatura.

En 1524 se traslada a la ciudad de Buda en Hungría, a donde es llamado por el joven rey Luis II, casado con María de Austria (hermana de Carlos V), que es el sucesor del gran Mathias Corvinus que había coleccionado una gran biblioteca de libros decorados por los mejores miniaturistas de su tiempo. En este periodo realiza diversos trabajos para el rey pero sobre todo para la reina María, para la que ilustra la historia de la noble romana Lucrecia que se suicida por el deshonor de haber sido violada. Desgraciadamente para Clovio la estancia en este paraíso del arte duró muy poco pues en ese tiempo tiene lugar la famosa batalla de Mohacs en la que se produce el aniquilamiento de la monarquía húngara por los turcos.

La Batalla de Mohács, que finalizó con la derrota del ejército húngaro, y la muerte del joven rey Luis II de Hungría, a manos del ejército otomano, dirigido por Solimán el Magnífico, tuvo lugar el 29 de agosto de 1526 en Mohács a 170 km al sur de Budapest. La monarquía húngara resultó extinguida y Fernando I de Habsburgo, hermano de Carlos V, fue nombrado monarca de la parte de Hungría no conquistada por los turcos y de Bohemia.

En vista de la nueva situación Clovio vuelve a Roma donde por un breve periodo trabaja para el Cardenal Campegio, aplicando muchas de las técnicas que había aprendido de Miguel Ángel, a quien admira profundamente y que con el tiempo se convertirá en su amigo personal y su mejor consejero, por lo que recibirá el apodo de "Miguel Ángel de la Miniatura" y dedicará buena parte de su actividad a copiar en "pequeño" sus grandes obras, tanto de pintura como de escultura.

Miniatura del fresco del Juicio Final de Miguel Ángel  33 x 32 cm.

Pero la mala suerte parece perseguir a Giulio Clovio en esta época de su vida, ya que al año de su vuelta a Roma es maltratado, herido, despojado de todos sus bienes y hecho prisionero por la tropas imperiales de Carlos V que, al mando del Duque de Borbón, entran en la ciudad de Roma, lo que supone para el artista una experiencia tan traumática que toma la firme decisión de recluirse en un convento si consigue salir de esa situación.

Se conoce como "Il Sacco di Roma” a la brutal conquista de la ciudad de Roma que tiene lugar el 6 de mayo de 1527 por las tropas españolas y alemanas de Carlos I, que con ayuda italiana consiguen la total victoria imperial contra la Liga Santa, integrada por Francia, Florencia Francisco Sforza y el Papa Clemente VII.

Una vez consigue escapar del peligro se dirige a Mantua, donde se hace religioso en el Monasterio de San Rufino de la orden Regular de San Salvador (Scopetinos), volviendo a trabajar en la decoración de libros durante unos tres años, en los que de nuevo la mala suerte hace que se rompa una pierna en uno de sus desplazamientos, por lo que es llevado al Monasterio de Candiana donde conoce al que considera su segundo gran maestro, Girolamo dai Libri, con quien colabora y de quien aprende su técnica, especialmente su tratamiento de luces y sombras.

El Cardenal Marino Grimani, su antiguo patrón, enterado del problema de su pierna, que no termina de curarse, pide permiso al Papa para que lo libere de la regla monástica pasando a ser clérigo secular y así poder llevarlo a su palacio en Perugia donde es atendido y definitivamente curado. De paso le presta nuevos servicios decorando para él el Libro de Comentarios a las Epístolas de San Pablo, con el que obtiene tan buena reputación que empieza a recibir muchos encargos.
Portada del Libro de Comentarios a las epístolas de 
San Pablo en la que el propio Cardenal Farnesio aparece retratado
Su fama llega a oídos del que será su patrón, a partir de entonces y hasta su muerte: El Joven Cardenal Alessandro Farnesio, para quien realizó las más hermosas obras due arte.

 

A pesar de su gran consideración y de que era colocado al lado de los grandes en cuanto al valor de sus obras, no recibía a cambio de ellas una compensación justa ya que era pagado con un salario que podría calificarse de miserable: diez escudos al mes, que no subieron a once hasta el año 1567, después de 24 años de trabajos constantes.

Se conservan diversas cartas del miniaturista pidiendo al patrón humildemente, ayuda para poder ser atendido de sus continuos achaques y enfermedades por especialistas lo que suponía un gasto que él no podía sufragar; en alguna de ellas alude a la necesidad de mejorar su salario para poder satisfacer esas necesidades.

Entre las obras que realizó para el Cardenal se encuentra el Libro de Horas de la Virgen, en el que también aparece retratado el propio Cardenalal que dedicó, como él mismo cuenta, alrededor de nueve años de trabajo.


Después de una vida dedicada al trabajo, no exenta de padecimientos y enfermedades Giulio Clovio muere el 3 de enero de 1578, a los 80 años en el Palazzo Farnese, tal como había vivido, muy considerado y famoso, pero pobre.


Tuvo un gran funeral público y fue enterrado con honores en la Iglesia de San Pietro in Vincoli, donde aún se conservan sus restos. Tras el altar, en el coro decorado con frescos de la vida de San Pedro de G. Coppi, en el pilar del arco a la derecha se encuentra la lápida con la silueta de mármol blanco sobre fondo negro, en el que puede leerse la inscripción que le rodea que le califica como pintor que no es segundo de nadie : 

JULIVS CLOVIVS PICTOR NULLI SECUNDUS

Bajo la imagen se encuentra la monumental inscripción colocada en 1632 por encargo del papa Urbano VIII, con las siguientes palabras que no dejan duda sobre la consideración y la estima de que disfrutaba:
D  O  M 
URBANO·VIII·PONTIFICE·MAXIMO
LAVDIVIO·CARDINALI·ZACCHIA·TITVLARI
DOMINO·IVLIO·CLOVIO·DE·CROATIA
EX·CANONICIS·REGVLARIBVS·S·PETRI·AD·VINCVLA
PICTORI·EXIMIO.
PRINCIPIBVS·VIRIS·CARO.
IN·QVO·DILIGENTIA·IN·MINIMIS·MAXIMA
CONSPICVA·GRATIA·IMMORTALIS·GLORIA
VIXIT·AD·VLTIMAM·SENECTVTEM·OPERANDO
ET·ROMAE·MORTVVS·IN·HAC·BASILICA·TVMVLATVS
CANONICI·REGVL.·SOCIO·OLIM·SVO·PP·MDCXXXII


(Especial agradecimiento a  la fotógrafa, Ana Figueroa. Madrid, 2 de julio de 2013.)

Si quieres saber por qué este personaje se encuentra en este blog, es decir, cuál fue su relación con la pintora Sofonisba Anguissola y otros personajes de su tiempo, como Doménikos Theotokopulos, el Greco, tendrás que leer la continuación en: