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domingo, 8 de enero de 2012

JUANA DE AUSTRIA Y EL BUFÓN EN EL MUSEO DEL PRADO

Una burla del destino 

Aunque el campo al que dedico mi tiempo y mi afición es el del Arte, de vez en cuando tropiezo con personajes históricos a los que miro con un mayor detenimiento y procuro conocer algo más de sus vidas porque ya desde su propia imagen despiertan mi curiosidad y simpatía.

Es el caso, entre otros, de la Princesa Juana de Austria, hermana de Felipe II, de la que he hablado en un reciente artículo (Un nuevo retrato de Sofonisba Anguissola) y he vuelto a coincidir con ella al hilo de un pequeño estudio que estoy realizando sobre la Sala 56 del Museo del Prado.

En esta Sala, que gira alrededor de la figura de Felipe II, podemos ver a sus familiares más cercanos, sus hijas, sus hijos, tres de sus cuatro esposas y sus dos hermanas.

Los retratos de las dos hermanas del rey

Fueron realizados por Antonio Moro. La mayor, María de Austria, se encuentra acompañada por el retrato de su marido el Archiduque Maximiliano II de Habsburgo y su presencia en la Sala no solo se justifica por el parentesco de ambos cónyuges con el monarca sino también por su cercanía con la Corte española de la que fueron gobernadores desde 1548 hasta 1551, sustituyendo a Felipe mientras hacía un viaje por Europa.

A. Moro Maria de Austria y su marido Maximiliano II de Habsburgo

El retrato de su hermana menor, Juana de Austria, no tiene pareja familiar y se le ha colocado como acompañante a Pejerón, bufón del conde de Benavente y del gran duque de Alba, también pintado por Antonio Moro.




Me pregunto qué pinta este bufón Pejerón, totalmente ajeno al conjunto familiar, en esta Sala y al lado de la princesa Juana.

¿Por qué esa falta de sensibilidad del Museo hacía la princesa Juana?

La única explicación de este extraño emparejamiento, es el hecho de que se trate de una obra de Antonio Moro, autor de cinco retratos de la misma sala, los cuatro reproducidos además del de María Tudor, segunda esposa de Felipe II.

Pero si fuera por la autoría este retrato, también podría colocarse esta obra en la contigua Sala 55 donde cuelgan otras tres obras del mismo autor, por no decir que si fuera por su temática podría situarse junto a otras notables representaciones de bufones que se encuentran expuestas en el Museo. Lo cierto es que pese a la importancia de la obra, pues se trata de un magnífico retrato, no hay razón que justifique la presencia de este personaje en esta Sala ya que es el único personaje ajeno a la vida y a la historia del  resto de retratados. 

Para entender la importancia del agravio, hay que ir más allá de la anécdota de emparejar a Juana de Austria con un bufón, y acercarse aunque sea mínimamente a la biografía de la princesa:

Nacida el 24 de Junio de 1535, Juana fue la última hija de Isabel de Portugal y Carlos V. Huérfana de madre desde los cuatro años, a los diecisiete se casa con su primo Juan Manuel, heredero de la corona portuguesa. La boda fue fruto de la política de acercamiento del Emperador Carlos V al país vecino, por la que unos años antes se había realizado la unión entre Felipe II y María Manuela de Portugal. 
Ambos matrimonios duraron poco. Como es sabido María Manuela murió prematuramente al dar a luz a su primer hijo, Carlos [1545] y el príncipe Juan Manuel muere sin subir al trono y sin llegar a conocer a su hijo, Sebastián [1554], que nacería a los dieciocho días de su fallecimiento.

A petición de su padre, que tenía intención de abdicar, Juana tiene que regresar a España para hacerse cargo de la Regencia en lugar de su hermano Felipe para el que se ha acordado un nuevo enlace con la inglesa María Tudor. Por tanto, a su pesar deja Lisboa el 17 de mayo de 1554, confiando el cuidado de su hijo recién nacido a la reina madre, que es su tía Catalina de Austria, ya que no puede traerlo con ella por ser el futuro rey de Portugal. 

A su llegada a España, entre las tareas que le aguardan, se encuentra la de la atención y educación de su sobrino Carlos, heredero de la corona, del que cuentan que se ocupa como una madre. Juana no volvió a casarse ni tampoco regresó a Portugal a ver a su hijo con el que mantuvo únicamente contacto por carta. Madre e hijo ya no volverían a verse sino a través de retratos que Juana encarga para ir viendo su evolución. Sebastián muere a los 24 años, en la batalla de Alcazarquivir en un episodio no exento de brumas y misterio.

Hasta su muerte en 1573 Juana repartió su vida entre las tareas de la Corte y las religiosas a través de la fundación del monasterio de las Descalzas Reales que se convirtió en residencia y refugio de las mujeres de la familia.

Tras este breve apunte biográfico, de vuelta al Museo del Prado he intentado buscar entre sus obras, algún personaje más adecuado para hacer compañía a Doña Juana que pudiera sustituir a este bufón Pejerón que ahora le acompaña y que parece una burla a su persona.

Busco algún retrato de sus personas más queridas: su marido, el príncipe Juan de Portugal, o su hijo, el futuro rey Sebastián, pues cualquiera de ellos sería una buena compañía para la princesa.


Respecto a su marido el Museo no dispone  de ninguno de los pocos retratos que se conocen de él, entre los que destaca el que se encuentra en Hampton Court atribuido a Antonio Moro que la especialista María Kusche atribuye a Jorge de la Rúa. 


Sin embargo el Museo dispone de más de un retrato de su hijo Sebastián

El primero, Retrato de don Sebastián, rey de Portugal (?), óleo sobre lienzo, 114 x 91 cm, h.1574-1578,  de acuerdo con los datos de la Enciclopedia del Museo se encuentra depositado en el Museo Municipal de San Telmo en San Sebastián. Su número de referencia del Museo del Prado es es el P5764 y figura atribuido a Alonso Sánchez Coello.
A.Sánchez Coello. Don Sebastián de Portugal 
Museo San Telmo (Depósito del Museo del Prado)

¿Existe la posibilidad de que el Museo de San Telmo devuelva al Museo del Prado este retrato del Rey Sebastián que tiene en depósito? 
A.Sánchez Coello KHM Viena

Aunque parece haber alguna duda tanto respecto a la identidad del personaje como del propio pintor autor del retrato, es preciso señalar que existe una obra de características similares en el Kunsthistoriche Museum de Viena, en el que no se plantean dudas ni sobre el del personaje ni de la autoría de Sánchez Coello.

Desconozco cuál es la política del Museo del Prado respecto a la eventual recuperación de las obras depositadas en instituciones ajenas al Museo, ya que se trata de cesiones, realizadas hace casi 100 años, aunque se encuentren perfectamente documentadas. KHM. Viena

Pese a ello la información que ofrece el museo vasco respecto a esta obra no menciona de modo alguno ni su procedencia ni su consideración como obra depositada por el Museo del Prado.
Supongo que la posibilidad de retornar estos depósitos al Prado pueda resultar algo complicada cuando las instituciones en las que se encuentran han pasado a depender de gobiernos locales o autonómicos.

El Museo del Prado posee un segundo retrato del hijo de la princesa Juana de Austria que, según la información que facilita el museo, fue adquirido en 1997 para posteriormente ser guardado en el almacén del Museo. Se trata de la obra  El rey don Sebastián de Portugal del pintor Cristóbal de Morales, de 1572, de 183 x 100 cm., con nº de catálogo P07709. El retrato presenta características similares al que se conserva len las Descalzas Reales, del mismo autor, que realiza numerosos retratos del rey portugués.

1572 Sebastian de Portugal por Cristobal de Morales MNP


¿Por qué no se coloca al joven Sebastián al lado de su madre la princesa Juana?

En este caso no parece haber existir razón alguna para que esta obra no pueda estar en la Sala 56 acompañando al retrato de su madre la princesa Juana, ya que reúne todas las condiciones para ello: tanto por sus características, pues tiene unas dimensiones similares, como por el hecho de que también está realizada por un pintor de corte, como el resto de las obras de la Sala, aunque en este caso sea la corte portuguesa, tan relacionada en esas fechas con la española y por supuesto por su relación de parentesco con la mayoría de los personajes retratados en la Sala. 

Se trataría de llevar a cabo un acto simbólico de resarcimiento y justicia hacia la Princesa Juana, separada de su hijo cuando tan solo contaba cuatro meses para llevar a cabo tareas de estado, al que nunca jamás volvería a ver sino a través de retratos, de modo que al menos el arte y la historia les permitieran reunirse de nuevo a través de sus imágenes. 

Madrid, 8 de Enero de 2012

lunes, 21 de noviembre de 2011

SOFONISBA ANGUISSOLA - JUANA DE AUSTRIA

El pasado 12 de octubre ha sido subastada por la Galería Dorotheum de Viena una pintura hasta ahora desconocida atribuida a la pintora italiana Sofonisba Anguissola, que ha alcanzando el mayor precio pagado por una de sus obras: 283.300€


La identidad de la protagonista ha sido establecida por A.G. De Marchi, quien reconoció en la retratada la fisonomía de Juana de Austria (1537-1573), la hija menor de Carlos V, que es el personaje que aparece en la imagen de la medalla que la princesa lleva en el cuello.

Ello nos llevaría a considerar que el retrato podría haberse realizado antes de 1558, fecha del fallecimiento de su padre, lo que significaría poner en duda la atribución realizada a Sofonisba Anguissola, pues, como sabemos, ésta no llega a España hasta final de 1559.


A pesar de ello, la imagen de la princesa tiene un indudable parecido con el retrato de la princesa Juana, pintado en 1561 por la misma artista, que se encuentra en el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston. Mismo tocado, mismo peinado tamaño y altura de la gorguera:

Sofonisba Anguissola, Juana de Austria. 1561

También podemos relacionar el retrato con otros del mismo personaje como el que se encuentra en la escalera de las Descalzas Reales atribuido a Rolán Moys o el que podemos ver en el Museo de Bellas Artes de Bilbao realizado por Alonso Sanchez Coello, datado en 1557 aunque seguramente realizado en fecha posterior (por la presencia del medallón de Felipe II), en los que podemos ver similar disposición y características del subastado en Viena.

  A. Sánchez Coello M.B.A.-Bilbao 

Rolan Moys- Descalzas reales     
                                                                    
De hecho la semejanza entre la pintura ahora subastada con la de Rolan Moys de las Descalzas Reales inclina a la especialista María Kusche a decantarse por la autoría de este último, descartando la posibilidad de que se trate de una obra de Sofonisba por la sensación de inmovilidad del personaje que no considera propia de la pintora sino que, según su opinión, comentada verbalmente, se acerca más al estilo y manera de hacer de Moys.

Tanto en el retrato de cuerpo entero de Sofonisba Anguissola de la Stewart Gardner de Boston como en el de Sánchez Coello del Museo de Bilbao, la imagen que figura en el medallón que cuelga del cuello de la princesa es la de su hermano Felipe II y no la de su padre, Carlos V, como en el cuadro subastado que coincide en ese detalle con el cuadro de Moys de las Descalzas.

A la izquierda el de S. Coello, a la derecha el de Sofonisba Anguissola


LA PRINCESA JUANA. UNA PEQUEÑA BIOGRAFÍA

Juana de Austria,
infanta de España, es la hija menor del Emperador Carlos V y de Isabel de Portugal, hermana del rey Felipe II, y princesa de Portugal por su enlace con el príncipe Juan Manuel, heredero del trono portugués que a causa de su prematura muerte no llegó a reinar, y madre del rey Sebastián de Portugal.

Dicen de ella que fue una mujer atractiva, muy parecida físicamente a su madre, de gran religiosidad, sobria e inteligente, con capacidad para la gobernación y un carácter firme y vigoroso. Había nacido en Madrid el 24 de junio de 1536 en un antiguo Palacio (Descalzas Reales), fue una mujer culta, educada en artes y letras, sabía latín y otras lenguas y tocaba varios instrumentos, a pesar de haber vivido en un ambiente austero. Su boda, a la edad de 16 años, con su primo el príncipe Juan Manuel de Portugal, fue fruto de una política de acercamiento del Emperador Carlos a la Corona portuguesa, pero el príncipe moriría de tuberculosis sin subir al trono, dos años después, cuando ella estaba embarazada del futuro rey.

J. de la Rua 1552 Juan Manuel de Portugal (Hampton Court)

Al quedar viuda, Felipe II la requiere en la Corte para hacerse cargo de la Regencia en su nombre a causa de su prolongada ausencia por su boda con la inglesa María Tudor. Por ello Juana tiene que regresar a Castilla una vez nacido su hijo, pero no pudo traerlo con ella por ser el futuro rey de Portugal. El heredero fue encomendado al cuidado de la reina madre, su suegra Catalina de Austria, que también era su tía.

Madre e hijo ya no volverían a verse sino a través de sus retratos.
        A. Sanchez Coello c1557 - Cast.Schonberg      Cristóbal de Moraes 1565 - Descalzas Reales
             
Sebastián de Portugal 1572 C. de Moraes MNP

Durante cinco años Juana ejerció la regencia, con criterio e independencia, enfrentándose en muchas ocasiones a las órdenes que recibía de su hermano Felipe. Llevó su mandato con el asesoramiento, entre otros, de su confesor, Francisco de Borja, ocupándose personalmente de los problemas militares, religiosos y políticos del momento, consiguiendo que la inicial desconfianza hacia su persona por el hecho de ser mujer se convirtiera en una admiración unánime.

Juana de Austria, Jesuita

 San Ignacio de Loyola  y  San Francisco de Borja

Con el apoyo de Francisco de Borja y de Ignacio de Loyola, Juana de Austria ingresó en la Orden de los Jesuitas, adoptando para ello el nombre de Mateo Sánchez, convirtiéndose en la única mujer en la historia de la Compañía.  En toda su vida nunca nadie supo su secreto, ni siquiera la Santa Sede.

La princesa Juana falleció el 7 de septiembre de 1573 en El Escorial, dejando dispuesto en su testamento que quería ser enterrada en el convento de Nuestra Señora de la Consolación para clarisas descalzas (Descalzas Reales) que había fundado por recomendación de Francisco de Borja en 1557 que era el palacio donde ella había nacido.

Sepulcro de la princesa Juana en el Convento de las Descalzas Reales de Madrid

JUANA DE AUSTRIA Y SOFONISBA ANGUISSOLA


La princesa Juana de Austria convivió con la joven reina Isabel de Valois los nueve años que van desde su boda con el rey Felipe II en 1559  hasta su muerte en 1568, tiempo en el que también coincidió con la maestra de pintura de la reina, la italiana Sofonisba Anguissola, quien continuó al servicio de la Corona hasta el 1573, año en que contrae matrimonio con el noble siciliano Fabrizio de Moncada, abandonando la corte española definitivamente el mismo año en que fallece la princesa Juana a los 38 años.

Durante su estancia en España Sofonisba retrató a los personajes principales de la corte: al rey, a la reina, a la princesa Juana, al príncipe Carlos, a las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, a Alejandro Farnesio y otros personajes principales, aunque, como sabemos, la autoría de sus obras al no estar firmadas con el paso del tiempo se fue olvidando y fueron atribuidas a otros pintores de la Corte. Hasta fechas relativamente recientes no le ha sido reasignada de nuevo a Sofonisba Anguissola la autoría de parte de su obra, labor aun inacabada pues, como el caso de la pintura subastada que abre este artículo, en la actualidad siguen quedando por salir a la luz muchas obras de las que existe constancia escrita, sin que hayan sido localizadas o identificadas y algunas otras siguen sujetas a atribuciones difícilmente sostenibles pero fuertemente arraigadas por la tradición. (ver entrada La Dama del Lince).

La estancia en la Corte de Sofonisba Anguissola, como hemos comentado, se alargó unos cinco años después del fallecimiento de la reina Isabel de Valois, lo que era un hecho infrecuente ya que los cargos de las damas de la corte solían extinguirse con el fallecimiento de la reina o princesa a quien hubieran venido a servir. Hay quien piensa que esto se debió a la dificultad del Rey para encontrarle el marido que le había prometido, aunque también cabe pensar  que el monarca considerase que ella podía seguir haciendo su papel de maestra con las niñas infantas que se habían quedado sin madre. El historiador De Ribera afirma que el rey pide a Sofonisba que se haga cargo de la custodia de la infanta Isabel Clara Eugenia (P.P de Ribera 1609) hasta el momento de su matrimonio. Lo cierto es que Sofonisba incluso coincide tres años con la nueva reina, Ana de Austria a partir de su matrimonio con Felipe II en 1570 a la que por supuesto también retrata. Hoy sabemos que su relación con las niñas se mantuvo aún después de su marcha definitiva a Italia.

El Museo del Prado expone una importante muestra de las obras de Sofonisba:

La pareja formada por el retrato de Felipe II, que anteriormente estuvo atribuido a Juan Pantoja de la Cruz, con el de la reina Ana de Austria, cuarta esposa de Felipe II.

Ana de Austria Felipe II - 1573 MNP  

El retrato de cuerpo entero de La reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, en el que vemos de nuevo que lleva en la mano un medallón con la efigie del rey, su esposo, en miniatura.
Isabel de Valois  1565 MNP

El retrato de la infanta Catalina Micaela, anteriormente atribuido a Alonso Sánchez Coello, aunque su atribución a la pintora cremonesa todavía no se considera definitiva.

Infanta Catalina Micaela 1585 MNP

Hay que señalar queel Museo del Prado, museo que solamente exhibe seis pinturas realizadas  por tres mujeres, de las que cuatro son de Sofonisba Anguissola (que se exhiben actualmente en la Sala 56), una de Artemisa Gentileschi  titulada Nacimiento de San Juan y otra de Clara Peeters [h1594-1659] la pintora flamenca, de la que se expone uno de sus  Bodegones.

Una exigua representación del escaso elenco de pinturas realizadas por mujeres que guarda el Prado en su almacén, y entre las que curiosamente se encuentra el magnífico retrato del Doctor Pietro Manna pintado por Lucia Anguissola, hermana menor de Sofonisba, que a menudo se expone en la Sala 56 para sustituir el Retrato de Felipe II, en sus frecuentes ausencias por sus viajes a otros museos y exposiciones.
Lucia Anguissola Dr.Pietro Manna MNP

A pesar de encomiables esfuerzos de grupos e instituciones de promover una visión integradora del mundo de la mujer en la principal pinacoteca española, queda mucho por hacer en este sentido en el Museo del Prado, y de modo especial comienza a ser clamorosa la necesidad de una exposición de su principal pintora, Sofonisba Anguissola, que permita asegurar, sin asomo de duda, la autoría de sus principales obras entre las que se encuentran las que pertenecen al propio Museo.

Una oportunidad perdida

En 1994, el Museo del Prado desperdició la magnífica ocasión que se le ofreció de traer la principal y prácticamente única exposición que se ha realizado  hasta ahora sobre la pintora cremonesa. Con el título Sofonisba Anguissola y sus hermanas, se celebró ese año en Cremona una gran Exposición Internacional que posteriormente fue llevada a Viena y Washington, con gran éxito. 

En España y por la  cortedad de miras del entonces Director del Museo del Prado, Calvo Serraller, no pudo ser vista, a pesar de la importancia del periodo español en la obra de la pintora, periodo magníficamente tratado en el catálogo de la exposición por la especialista María Kusche, cuyas investigaciones se recogieron más tarde en su obra "Retratos y Retratadores".