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domingo, 29 de octubre de 2017

RAFAEL CASTRO ORDOÑEZ ( II ) CRONISTA GRÁFICO

«Cuentan las crónicas contemporáneas, mi querido amigo, que no hace mucho tiempo recorría un fotógrafo el territorio de Arauco, y que no pareciéndoles bien el trípode ni el objetivo a los naturales, determinaron dar fin a su artística persona, lo que efectuaron con grande contento y algazara»
Anécdota contada por Rafael Castro en la crónica publicada en El Museo Universal el 22.5.1864

El cronista de la Comisión Científica del Pacífico
Rafael Castro Ordoñez. Autorretrato H.1864

Durante dos años y medio Rafael Castro Ordoñez es el dibujante y fotógrafo oficial de la Comisión Científica del Pacífico. Por el acuerdo que firma con la revista ilustrada El Museo Universal realiza una serie de crónicas por las que el público de la época pudo seguir los avatares de la expedición más allá de las cuestiones naturalísticas, antropológicas o biológicas que constituían su principal misión. Además sus fotos y dibujos, que fueron publicados en forma de grabados, se difundieron en España y América. Castro se convirtió así en el primer reportero gráfico de una expedición científica.

La revista: El Museo Universal


El Museo Universal era la principal revista ilustrada de la España isabelina. En sus páginas colaboraban los principales periodistas, escritores, dibujantes y grabadores de aquella época. Los artículos que se publicaban en ella debían revestir siempre carácter cultural, científico y social ya que no están autorizados para publicar artículos de carácter político, hecho que se vigila estrechamente por el sistema de censura de la época.

La elevada calidad material de la publicación se atribuye a la moderna máquina de imprimir de la fundición alemana Koenig et Bauer y a sus grabadores salidos del taller de Vicente Castelló, encabezados por Bernardo Rico que practicaban las más modernas técnicas europeas del grabado en madera y que aportaban un importante valor añadido a El Museo Universal frente a otras publicaciones de la época.

La revista se publicó en Madrid de 1857 a 1969 por los editores Gaspar y Roig, posteriormente fue adquirida por Abelardo de Carlos Almansa quien la rebautiza como La Ilustración Española y Americana, continuando la numeración.

La publicación de las Crónicas

El Museo Universal publica treinta crónicas que se inician el 15 de febrero de 1863 con la titulada Rio Grande - América del Sur en la que no figura fecha de redacción y que es publicada cuando la expedición lleva ya más de medio año de andadura; a partir de ésta las crónicas de Castro se fueron insertando en la revista durante algo más de dos años, hasta el 7 de mayo de 1865. La publicación de las crónicas es, en general, bastante posterior a la fecha de los hechos que se narran, ya sea por incidencias de los correos o por disponibilidad de espacio en la revista. Incluso en alguna ocasión se altera el orden cronológico y a menudo se publican imágenes sin ningún texto explicativo.

La mayoría de las crónicas (20) aparecen con el título "Espedición Científica al Pacífico" (sic)  y se refieren al tiempo en que la Comisión Científica forma parte de la expedición de la armada española, periodo que termina en abril de 1864, fecha en que se inician los conflictos en Perú con la toma de las Islas Chincha que será el punto de partida de la denominada Guerra del Pacífico.

A partir de ese momento los naturalistas reciben la orden del almirante al mando de abandonar la escuadra y volver a España. El fotógrafo, al igual que el taxidermista Puig deciden acatar la orden y abandonar el grupo que mantiene la intención de continuar el viaje, pero su partida se demora unos meses y Castro escribirá todavía cuatro crónicas más de la expedición con el título de "Cartas no Científicas". 

Antes de separarse definitivamente de la Comisión Científica Castro Ordoñez cumple el encargo del jefe de la escuadra de fotografiar las islas guaneras a las que se desplaza durante algo más de un mes. Correspondiendo a este momento envía desde Guayaquil una crónica singular escrita el 24 de septiembre de 1864 (publicada el 13 de noviembre) dedicada exclusivamente a explicar las características de la producción del guano, y a pesar de que la revista publica al menos diez  grabados sobre las islas, no es seguro que sea Castro el autor de las fotografías que se publican en forma de grabados -probablemente por su interés estratégico los originales no se encuentran entre los negativos conservados-. 

Finalmente Castro inicia su viaje de vuelta y envía a la revista cuatro "Crónicas personales", una sobre el trayecto realizado desde Guayaquil hasta Nueva York y las otras tres dedicadas a sus impresiones personales sobre la Gran Manzana. En ellas no vemos ya al cronista de la expedición sino al viajero que se sorprende ante una ciudad en pleno desarrollo, equiparable y en algunos aspectos por encima del nivel de las grandes ciudades del continente que él conoce, describiendo con detalle sobre todo sus adelantos técnicos.

Mapa de los itinerarios que son objeto de las Crónicas de Rafael Castro Ordoñez
Diseño Concha Cano

Por último hay que mencionar una crónica singular que completa la treintena comentada, se trata de una semblanza del general peruano Ramón Castilla, que es la última que se publica el 7 de Mayo de 1865 y no indica la fecha de redacción, aunque da la impresión de que Castro la escribe estando ya en Madrid. (No hemos contabilizado los tres artículos sobre la expedición relativos a la Exposición que se lleva a cabo en el Jardín Botánico de Madrid y que se publican en octubre de 1866).

Los grabados

Como venimos comentando las crónicas aparecen ilustradas con grabados obtenidos en su mayor parte de las fotografías, croquis y dibujos enviados por  Castro, que se transforman en grabados para su publicación. Generalmente al pie del grabado se incluye información sobre su procedencia, aunque en este aspecto hay que señalar que la revista no tiene mucho rigor ya que a veces menciona que la fotografía original es de Castro, otras que es enviada por él y otras, las menos, no hace ninguna indicación, bien por omisión o porque la imagen original pudiera corresponder a algún otro fotógrafo local que no se menciona. La existencia de gran parte de las placas fotográfícas y de positivos en el archivo del CSIC nos permiten con frecuencia emparejar el grabado con la fotografía correspondiente.

Cuando en el pie del grabado se indica que el original procede de un dibujo o un croquis enviado por Castro -hecho que ocurre en una decena de casos- no parece que haya dudas de su autoría dada su faceta de dibujante de la expedición, aunque en este caso no se hayan conservado los originales que nos permitan realizar el cotejo.

Grabados de El Museo Universal de entre los relacionados con las Crónicas de Castro

Además de la aparición de las imágenes insertas junto a las treinta crónicas publicadas, en las que generalmente no hay sincronía entre el relato y la imagen, otros tantos números de la revista publican grabados de imágenes enviadas por Castro Ordoñez sin ningún comentario que las acompañe. En total, salvo error, se contabilizan 72 imágenes, relacionadas con las crónicas de Castro de las que la mayor parte proceden de fotografías salvo la decena de dibujos o croquis antes comentada.

Los  grabadores

Los grabados se realizan, en la práctica totalidad de los casos, por dos personas, un dibujante y el grabador, propiamente dicho. Sus firmas aparecen invariablemente en las esquinas inferiores de la imagen, generalmente a la izquierda el dibujante y a la derecha, el grabador; y en relación con las Crónicas de Castro el protagonismo indiscutible lo tiene el tándem dibujante / grabador, Ruiz / Rico que en total firman 61 grabados, bien conjuntamente (32) bien con otros artistas, en veintitrés ocasiones en el caso de Ruiz y en seis en el de Rico.

Federico Ruiz. Dibujante (Grabado A.Perea) / Bernardo Rico. Grabador en madera 

De Federico Ruiz (1837-1868) se conoce poco de su corta y laboriosa vida, ya que fue un activo dibujante que trabajó fundamentalmente para El Museo Universal y que murió a los 31 años. Bernardo Rico Ortega (1830-1894) procedente de familia de artistas, fue durante mucho tiempo el principal grabador en madera de boj de El Museo Universal y más tarde de su continuación, La ilustración Española y Americana.

Del resto de grabadores habría que destacar los nombres de Antonio Manchón Quílez (1836-1910) que firma  once de las imágenes, bien como grabador o como dibujante, de Alfredo Perea y Rojas (1839-1895)  que firma,  a veces en solitario, en siete ocasiones en las que suele representar personas; de Marcelo París (1830-1880) que cuya firma aparece en otras siete, del alcoyano Enrique Laporta Valor (1842-1919) que firma tres y solo en una ocasión vemos la firma de Gastón, del valenciano Tomás Capuz y del francés Auguste Trichón. En cuanto a otros dibujantes, en tres ocasiones vemos la firma de Francisco Ortego y solamente en una, la del toledano Cecilio Pizarro y el madrileño José Severini (1838-1882). Son escasas las ocasiones en que aparece una única firma o bien no alcanzamos a distinguir el nombre del firmante.

El contenido de las crónicas 

La primera crónica publicada va precedida de una pequeña presentación, a modo de editorial, de la propia revista:

          "Mientras la España recobraba su puesto en Europa y mientras cobraba la importancia militar y política que merece... se dispuso por el Gobierno Español que fuera a recorrer los países bañados por el Pacífico, una pequeña pero hermosa escuadra de buques de guerra que recordara doquier nuestro nuestro pabellón y la civilización de la antigua Iberia.../... Escogidos los hombres científicos que debieron formarla, marcharon todos con entusiasmo a un viaje útil para los adelantos de los estudios, digno para los que iban a verificarle y de gloriosa importancia para la nación española. De allí recibimos hoy cartas, noticias, fotografías, sumamente curiosas, todo lo que iremos dando a conocer a los lectores de El Museo".

Ante la imposibilidad de transcribir el amplio conjunto de textos e imágenes que componen las Crónicas, he optado por un enfoque temático, resaltando momentos, lugares o circunstancias que considero de interés. He procurado seleccionar aquellas imágenes de las que existe la fotografía que las sirvió de base, mostrando conjuntamente el grabado y la fotografía de origen lo que permite su comparación y la valoración de sus calidades. Ello no es posible en algunas ocasiones bien porque no se dispone de la fotografía original o en las que se dice estar tomadas de dibujos, pues no hay constancia de que se hayan conservado los originales, por el momento.

Salvo que se indique otra cosa los textos que figuran a continuación en cursiva pertenecen a las crónicas de Rafael Castro Ordoñez.

Desde Brasil 
15 de Febrero de 1863
     De la magnificencia del campo, y del agasajo con que Bahía recibió a la Comisión llevamos un recuerdo que a todos nos durará mientras vivamos y que nunca elogiaremos lo bastante: 21 días permanecimos, trabajando todos muchísimo; de allí manda el señor Espada abundante colección de bellísimos pájaros y de reptiles, el señor Amor coleópteros raros y de colores y matices preciosos, lo mismo de mariposas; Isern, colector infatigable, tuvo ancho campo donde desahogar su entusiasmo herborizador con innumerables ejemplares de plantas del país. De conchas y peces no pudo ser la cosecha tan brillante; el que suscribe estos renglones sacó unas 60 fotografías de vistas y tipos del país, algunos muy interesantes.


Brasil - Rio de Janeiro Punta Catete  Foto Castro - Grabado Ruiz / Rico. EMU 15-2-1862. 

1 de Marzo de 1863 (Rio Grande - Brasil) 
La crónica de este día incluye la descripción de la subida al Corcovado, escrita por Fernando Amor.
    "Eran las tres de la madrugada cuando... atravesábamos la silenciosa población dirigiéndonos hacia el cerro de Santa Teresa. Por este punto, las últimas calles de la ciudad son de una extraordinaria pendiente: parecen anunciar el declive inmenso que hay que trepar para hallarse sobre la salvaje cumbre... Lo magnifico del espectáculo que se presenta al asomarse uno desde aquel agreste mirador, es indescriptible, Solo puedo decir que no he visto ni creo poder ver otro que se le parezca."  
Camino del Corcovado Fotografía de Castro. Grabado Ruiz / Rico - EMU 1-3-1863

1 de marzo de 1863. Rio Grande
Poco después se encuentra el depósito del gran caudal de aguas que llega a la población por un inmenso acueducto de piedra, obra de los portugueses, que bajando desde una de las cumbres corre un espacio de cerca de tres leguas y entra en la ciudad atravesándola por encima de los tejados por altos pasos de nivel de dos hileras sobrepuestas. El curioso que sube al Corcovado no abandona la dirección de este acueducto cuya bóveda aparece de noche, sobre el oscuro fondo, una larga y tortuosa serpiente...

Acueducto. Rio de Janeiro. Fotografia Castro. Grabado Ruiz / Rico EMU 5.7.1863

7 de abril de 1863
         De Rio de Janeiro envío a ustedes la vista del célebre acueducto.  ...acaso ningún país del mundo reúne como el Brasil más numerosas mezclas de hombres y de razas. La clase que sobresale más es la de los portugueses (filhos do reino). luego vienen los brasileños o portugueses criollos, los mulatos, (mezcla de blancos y negros), los mamelucos o mestizos (de blancos y de indios), los negros de África, los negros criollos, los aribocos, nacidos de negros y de indios y en fin los indios puros, los cuales unos son caboclos o civilizados y otros salvajes o gentiles y tapuyes. Pero a toda esta clase de gentes deben añadirse las gentes de Europa pues se encuentran en todas partes españoles, franceses, ingleses, alemanes, rusos, holandeses, etc., etc.


Tipos y costumbres de Bahía en el Brasil. Foto Castro. Grabado. Ortego / Rico. EMU 15.2.1863

5 de julio de 1863 
      Un compatriota nuestro, vizcaíno, el doctor Azarola, nos llevó a los señores Espada, encargado de aves y mamíferos, al botánico señor Isern y a su servidor armados de nuestros enseres y la correspondiente máquina de fotografiar a recorrer Solís Grande, Betete, Pan de Azúcar, sierras magníficas cuyas cimas reconocimos, no sin grandes riesgos; recogiendo abundante colección de plantas y de aves de variadas especies ... empleamos ocho días en dicha expedición. 


Grupo de Expedicionarios. Foto, Castro y grabado A. Perea / Trichón. EMU 4.10.1863
Tres miembros de la expedición, Isern, Jiménez Espada y el fotografo, Castro Ordoñez con un joven ayudante a su espalda, acompañados del doctor Azarola (sentado en primer término con sombrero blanco). 

Argentina 
22 Marzo 1863 Argentina. América del Sur           
         La Comisión se ha presentado al presidente de la república Argentina, general Mitre, quien la recibió con el mayor afecto y consideración. La audiencia que se verificó estando presentes todos los ministros, duró más de una hora. El general hizo a los comisionados toda clase de ofrecimientos y pidioles el itinerario para escribir anticipadamente, recomendandoles a todas las autoridades y a sus amigos particulares. Los comisionados quedaron prendados del carácter franco y simpático del general Mitre y agradecidos por la cordial acogida que les hizo. 

          Con las gracias naturales de las niñas de este país, su dulzura y esmerada educación y amable trato, debo decir que en la escuadra hemos tenido un reblandecimiento de corazones que el día de la partida será desolación y espero ver a más de cuatro Magdalenos mirando con los llorosos ojo a través del anteojo, salvo los que me piden alguna fotografía donde se divisa la casa donde vivía el imán de su corazón.
Plaza de la Victoria en Buenos Aires. Foto Castro, Grabado Ruiz / Rico EMU 26.7.1863


Uruguay 
5 de julio de 1863 Montevideo
        Llegamos el 7 de Noviembre [1862] a Montevideo y fuimos perfectamente acogidos por españoles y gente del país, por la natural simpatía de hermandad que debíamos haber conservado, pero que por nuestro desaciertos perdimos para siempre...    
  
        ... Montevideo es una ciudad pequeña pero bonita; las solas cosas españolas que posee son la Iglesia Matriz y el Fuerte, hoy en día Mercado; la bahía es hermosa, pero peligrosa por los pamperos (fuertes vientos de la zona) y el no mucho fondo que tiene el Rio de la Plata.

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Iglesia Matriz - Catedral de Montevideo.  Foto Castro Nov.1862 (No se publica grabado) 

Islas Malvinas 
1º de junio de 1863
           ...Lo cierto es que ya creía convertirme en un perfecto patagón después de cerca de cuatro meses de vivir entre los tablones de la fragata, pues si bien en Stanley permanecimos 42 días, háganse cuenta que es lo mismo que alta mar, porque no teníamos más sociedad que la de a bordo, y la tierra es triste en sí: tendrá unos 300 habitantes, 30 son católicos, el resto protestantes; no ofrece de particular más que los infinitos pájaros niños, o pingüinos, que nuestros marinos cogían por veintenas; este pájaro es bastante curioso y se llevan algunos ejemplares para el Museo de Madrid; ...mi entretenimiento era hacer caricaturas, y así proporcionaba a todos un rato de vida en aquellas arideces. Se me solicitaron las vistas del puerto, mas no quise acceder por reservárselas a un periódico español antes que a una Ilustración inglesa.

Puerto Stanley en las Islas Malvinas o de la Soledad. Grabado  Manchón / Ruiz, EMU 9.8.1863.

Estancia en Chile

Comentario del antropólogo Almagro realizado tras su vuelta a España en 1866, en su "Breve descripción de los viajes hechos en América por la Comisión Científica enviada por el gobierno de S.M.C. durante los años de 1862 a 1863":

       "Existen hoy en Chile casi todas las innovaciones europeas: algunas de ellas, como el ferrocarril de Valparaíso a Santiago, construido por una compañía norte-americana, hacen honor á la nación chilena. Esa prosperidad y el ver que las otras repúblicas sudamericanas son realmente inferiores á ella, ha producido en la clase ilustrada un excesivo amor propio; no se contentan con pregonar que su país sea el más adelantado de la sección española en Sud-América, sino que llegan hasta á figurarse que sólo Francia é Inglaterra pueden competir con ellos. Tan exagerada vanidad es sin duda la causa de las complicaciones desagradables que tenemos hoy con aquel hermoso país".



27 de septiembre de 1863
      El paseo de la Cañada, extensa calle de cuatro hileras de álamos, se parece algo a nuestro Prado si bien es mejor pues tiene por fondo la grandiosa cordillera de los Andes. ... La Cañada está adornada de varias estatuas de bronce y de yeso. De yeso es La República y además está desnivelada, que por más que tiene bajada la espada, no puede conservar el equilibrio, sus esfuerzos son vanos, jamás estas repúblicas guardarán su equilibrio porque están formadas con los restos de las monarquías, tienen sus preocupaciones y anomalías; más de cuatro republicanos pierden sus ilusiones aquí; no es lo que se cree; a un hombre del pueblo le llaman un roto, como si dijéramos un sans-culotte; son muy dados a títulos europeos y dan el tratamiento de S.E. al presidente de la república. Dejemos esta parte que bastante decir es y si llega esta carta a manos de algunos cuando vuelva a Valparaíso o Santiago no me dejarán hueso sano.


Chile. Plaza de Santiago con la catedral. Grabado Ruiz / Rico EMU 14.2.1864

Perú
11 de octubre de 1863
            El carácter limeño es franco y generoso en particular, y diré mas, un poco fastuoso, resto á mí juicio de nuestros caballeros antiguos que tiraban, como vulgarmente se dice, el bodegón por la ventana. Tienen grande inclinación al lujo, en particular el sexo bello, que es gracioso y lleno de exquisito buen gusto. Suaves, amables, ofrecen rasgos de inteligencia e imaginación naturales. Su educación exterior es seductora y la mayor parte tocan el piano, cantan, bailan y no hay como ellas para colocarse una flor, un tocado nuevo ó un manto; la limeña es una andaluza en la coquetería, pero sin su altivez ni sus chistes. ... la limeña es andaluza en el cuerpo, en el alma no... 


Una tapada limeña con traje antiguo. Foto Castro, Grabado A.Perea. EMU 25.10.1863

25 de octubre de 1863
      Lima tiene muchísimos templos, cinco ministerios, como si dijéramos cinco calamidades necesarias; tribunal de cuentas; dos cámaras para discutir; correos, direcciones de crédito público, prefectura y subprefecturas, cabildo o ayuntamiento, juzgados de toda laya, hospitales y una magnífica penitenciaría, edificio digno de cualquier gran capital de Europa y que no deja nada que desear como cómodo y seguro; en fin, todo lo que tenemos en Europa lo tienen por este otro hemisferio, con lo que como decía en mis anteriores, nada nuevo encuentro ya que añadir...


Vista de la catedral de Lima. Foto, Castro. Grabado Ruiz / Rico EMU 17.1.1864

California. San Francisco

14 de febrero de 1864
(San Francisco de California, 29 de octubre de 1863)
         La expedición más notable que en esta estación hemos hecho por indicación del señor Eduardo Wicher, ilustrado alemán que ha sido nuestra providencia en esta babel, tuvo por objeto el recorrer el bosque o pinar de Calaveras.  ...llegamos a Murphis donde nos auxilió un español para quien llevábamos carta de recomendación, así como para el dueño de los bigtrees o árboles corpulentos, objeto de nuestro viaje. Cuatro horas de carrera por vericuetos nos pusieron en Calaveras y pudimos ver los magníficos pinos que manifiesta el grabado; por entre los dos árboles del fondo atravesamos con nuestro char-á-bancs quedando sorprendidos de los dos centinelas, que tal es su nombre por la analogía, pues están a la entrada de la selva: la casita o cenador que manifiesta el dibujo, tiene de notable que se asienta sobre una enorme tocona de un pino cortado que tiene de diámetro 32 pies y por lo tanto han podido bailar allí, con comodidad, treinta parejas de danzarines.

Bigtrec (sic) Bosque las Calaveras en el estado de California. De Fotografía. Grabado Ruiz / Rico EMU 17.1.1864

          Todo iba bien, menos cuando se trataba de comer, allí mi estómago padecía con el mal pan y la terrible mantequilla que temía encontrar hasta en el agua. En la comida como en todo estaba entronizado el régimen más democrático, viajeros, dueños de fondas y criados, todos en comunidad; lo anoto por los apuros de mi marinero Iglesias, que por esto no podía pasar y tenía que repetirle la orden de que se sentase a la mesa, lo que ejecutaba sudando y trasudando y el pobre no podía tomar bocado alguno, lo que nos hacía reír sobremanera.

La vida en el barco

17 de enero de 1864
(A bordo de la Triunfo el 29 de agosto de 1863)
        En el amanecer todo el mundo duerme excepto dos brigadas que están de guardia. el silencio es solo interrumpido por los alertas de los centinelas colocados dos en la proa, otro en el tope del trinquete, dos en el puente, en la popa al lado del cabo de la guindola, salvavidas, otro. Si se anda al vapor, la hélice marca con su mayor o menor número de golpes el grado de la velocidad; y si es a la vela las pitadas de los oficiales de guardia indican a la tripulación los cabos a que deban colocarse para izar, arriar o bracear las velas o cargarlas si el tiempo es malo.

    La oficialidad que come a las cuatro, después del café sube al paso que yo llamo "el Prado", habiendo tardes de gran concurrencia y otras en que o bien la conversación en la cámara, o las reuniones parciales, hacen este paseo poco concurrido. ... La corneta interrumpe las conversaciones un instante y todo el mundo se levanta y con sombrero o gorra en mano se reza la oración, que se oye con poesía y recogimiento. Toman después los marineros los cois (hamacas) y desfilan con sus camas al hombro a son de marcha.... A las ocho todo queda en silencio, excepto en la cámara de oficiales y camareta donde se entabla tertulia hasta la hora del té...


La rueda del timón en la fragata Triunfo (de Fotografía) Grabado Rico EMU 5.2.1865


Las islas Chincha (a petición del Jefe de la escuadra)
A pesar de que la toma de las Islas Chincha va a marcar el punto de separación de la expedición militar y científica, hasta entonces unidas, el jefe de la escuadra, probablemente guiado por un interés militar, le pide al fotógrafo de la Comisión que se desplace a las islas y realice un reportaje fotográfico. Rafael Castro cumple la misión sin dudar, aunque en su crónica, quizás porque se le hubiera pedido discreción sobre el tema, menciona el viaje a las islas como si fuera una iniciativa propia: 
          “La hermana curiosidad y el aburrimiento e inacción de que me hallaba poseído en Valparaíso, me pusieron en el deseo de conocer estas islas, objeto hoy día de tantos temores y sobresaltos para los americanos y de tantos insultos para nuestra querida patria...”  
Vista general de la isla del norte  Grabado Ruiz / Rico EMU 13.11.1864     

Durante su estancia de algo más de un mes en las islas guaneras, Rafael Castro realizará una serie de fotografías, muchas de las cuales publicará El Museo Universal en forma de grabado, dado el interés que existe en España por el tema, no tanto por la naturaleza de los depósitos de guano, sino porque la ocupación de las islas será el detonante que marcará el inicio del conflicto bélico conocido en España como Guerra del Pacífico.

El Museo Universal publica las imágenes de las islas y aunque pudiera pensarse que las fotografías pudieron haber sido realizadas por Castro no existe constancia de ello ya que no se menciona en la publicación y además el CSIC no conserva los negativos de las mismas, cosa que ocurre en la mayoría de los grabados publicados por la revista.

Lo que resulta sorprendente es que salvo la referencia mencionada más arriba no exista una sola palabra ni artículo de Castro que describa la situación creada en las islas. Solamente en  una crónica escueta se habla sobre la producción de guano (EMU 13.11.1864). Dada la locuacidad del cronista cuesta creer que no remitiera ningún tipo de comentario. Por otra parte es lógico pensar que no pudiera hablar abiertamente de la situación de conflicto en la que se encontraban las islas, pero no cabe descartar la posible intervención de la censura de la que el propio director de la revista, Nemesio Fernández Cuesta, se queja en repetidas ocasiones, lo que le costará su fulminante destitución al final de ese mismo año.  

La infantería de marina española en la isla Central en la plaza de la iglesia matriz. 
Grabado Ruiz / Rico. EMU 16.10.1864

Crónicas del retorno. Nueva York

El viaje de regreso a España fue iniciado por Castro en Guayaquil, el 15 de octubre de 1864, desde donde salió en el vapor Chile hacia Panamá para dirigirse posteriormente a Nueva York, ciudad a la que llegó en los primeros días del mes de noviembre y de la que nos dejó unas interesantes descripciones en tres sucesivas crónicas que se publican cuando Castro ya se encuentra en España. 

No es de extrañar que no haya fotografías de esta parte del viaje, ya que Rafael Castro ya no forma parte de la expedición y realiza un viaje de carácter personal, por lo que es lógico pensar que no lleva consigo el pesado equipo fotográfico con el que realiza su trabajo para la Comisión, que debió ser enviado a España. En alguna de las imágenes que se publican de este viaje se dice que proceden de dibujos realizados por Castro, y aunque no se haga esta referencia en todos los casos. Cabe pensar que los siete grabados que se publican relacionados con este viaje tengan ese mismo origen.

El 5 de Febrero de 1865, cuando se publica la primera crónica neoyorquina, aparece una nota previa de la revista: "Hemos tenido el gusto de abrazar de vuelta de su expedición al Pacífico, al señor Castro, autor de las cartas, cuyos concienzudos detalles nos hacen conocer exactamente la vida íntima del pueblo Norte-americano. Aun cuando no nos ha sido posible por falta de espacio insertarlas á su debido tiempo, como no se refieren a sucesos de actualidad, sino a descripciones de costumbres, su interés mismo, y lo acrecentarán, si es posible, los grabados con que las acompañamos". Sorprende que el redactor de la nota aluda solamente a sus últimas cartas relacionadas con Norte-América sin mencionar el conjunto de crónicas enviadas por el fotógrafo de la expedición científica.

5 de Febrero de 1865
Nueva York 6 noviembre 1864
La crónica de ese día Castro la dedica íntegramente a hablar del hotel Quinta Avenida situado en la esquina sudoeste de la Madison Square, en el que se hospeda, comentando el lujo y las comodidades que ofrece, como no había visto antes: "En la habitación encontré todo lo necesario y aún lo superfluo: gas a discreción, una fuente para el agua, baño, retrete, chimenea, campanilla y otras comodidades". Sorprende en especial su descripción del ascensor del hotel al que denomina "cuarto portátil":

             "... Como la dificultad para mí era la de darme a entender, al saber que era español destinaron para mí a un joven castellano viejo que me instaló en una cómoda habitación, subiéndome no por la escalera, como era natural, sino metiéndome en un pequeño cuarto, en el que podrán caber una docena de personas y que elevan y descienden por medio de una máquina de vapor, de manera que es indiferente vivir en el primero o en el quinto piso. Este ferrocarril ascendente hace sus escalas en todos los pisos, según lo reclaman las necesidades de los habitantes de los departamentos, teniendo ese servicio desde las nueve de la mañana hasta las doce de la noche. 
           ...Lo primero que visité fueron las carboneras y los carritos que por medio de rails conducen el carbón a la máquina de vapor, de fuerza de cincuenta caballos. Esta máquina sirve para subir y bajar el cuarto portátil a los diversos pisos."

Si tenemos en cuenta que solo hacía 5 años (1857) que se había instalado en la tienda de objetos de porcelana E.V. Haughwout & Co, situada en Broadway el primer ascensor para trasladar clientes movido por vapor y que el hotel en el que se hospeda Castro es el primero que incorpora su servicio, no es de extrañar su sorpresa y admiración ante tal artefacto que ve por primera vez en su vida.

Hotel de la 5ª Avenida. Grabado F. Ruiz / Laporta. No indica autoría de la imagen original.

             "En los hoteles, los americanos han echado el resto de su inteligencia y gusto, sobrepujando en este particular a todo cuanto la imaginación puede concebir. Son verdaderos palacios de lujo, comodidad y aseo interior con un servicio bastante esmerado, pronto y exacto. Así los que deseen vivir bien, pueden dejar la coronada villa y venirse a gastar sus reales con provecho. Olvidábaseme decir que puede comerse cuatro veces al día sin recargo de precio y que apenas se cierra uno de los comedores se abre otro sin intermisión."

19 febrero de 1865
Un domingo Nueva York 12 noviembre de 1864 
            "Aprovecho la festividad del día, o por decir mejor, el ocio del día protestante, del que protesto por aburrido e insulso, para que sepan los que leyeren estas líneas lo que es un domingo en Estados Unidos... Cada pueblo lega lo que tiene; los españoles legamos nuestro catolicismo a los americanos del sur; a su vez los ingleses legaron a la América del Norte todas las variadas tintas y sectas en que se divide el protestantismo, que como es sabido, protestó de Roma y luego se protestaron los unos a los otros, dándose más nombres que santos tiene nuestro almanaque." 

Broadway, N. York. Grabado Rico. EMU 5.2.1865 

       "Concluiré diciéndole, caro lector, que …el domingo no se viaja, las locomotoras descansan, los vapores no surcan las aguas de esos caudalosos y pintorescos ríos, los telégrafos no funcionan, todos los resortes de esta gran máquina se paran, toman aliento, por decirlo así, cincuenta y dos veces al año para desquitarse en los seis días de la semana de la atonía del domingo, moviéndose no diré al vapor sino por la electricidad."

23 de abril de 1865
El Parque Central de Nueva York, noviembre 1864
           "El lago tiene como 20 acres de superficie y está rodeado de lindísimos parterres, uno de los cuales, llamado Rambla, forma laberinto con sinnúmero de arbustos y flores. ...En el verano está cubierto de elegantes botes que surcan sus límpidas aguas y sirven de recreo la hermosa bandada de cisnes, que la ciudad de Habsburgo ha regalado a la de Nueva York. Pero cuando el lago presenta un aspecto extraordinariamente animado es en el invierno que el agua se congela y millones de personas se deslizan con increíble rapidez sobre un campo de hielo. Hombres, mujeres y niños acuden a todas horas del día y gran parte de la noche a patinar. Por lo regular hay siempre, tanto en verano como en invierno, una ó dos bandas de música. Y por las noches, además de las luces de gas, suele iluminarse el lago con luz eléctrica ó de calcio y con gran número de faroles de colores que prestan un aspecto mágico y encantador a la escena."
Bajada al lago en el Parque Central de Nueva York. Grabado Ruiz / Manchón

19 marzo de 1865 
Para finalizar las "crónicas americanas" El Museo Universal publica dos interesantes grabados sobre el Puente colgante del Niágara, a cuyo pie se indica que los dibujos originales fueron enviados por Rafael Castro Ordoñez. 

El Puente sobre el Niágara con sus características torres de inspiración egipcia y sus 246 metros de luz, fue uno de los pocos puentes del siglo XIX que soportaba tanto tráfico ferroviario como de carretas y peatones gracias a sus dos tableros superpuestos. Obra del ingeniero alemán John Roebling en 1855, fue demolido en 1896 y sustituido por un puente arco.

Interior y exterior del puente colgante sobre el Niágara. Dibujos de Castro. Grabados Ruiz/Rico

A juzgar por los grabados que aparecen en El Museo Universal, esta importante obra de ingeniería fue visitada por Castro durante su estancia en Nueva York. No existe crónica alguna relacionada con la misma, lo que dada su importancia y la vocación de Castro de narrar cuantas novedades técnicas encuentra en su camino, nos hace pensar que posiblemente fuera escrita pero no publicada por la revista.

Los artículos de El Museo Universal pueden encontrarse entre otros lugares en la BNE, y en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, pero es aconsejable la consulta en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura, tanto por su facilidad de acceso como por la calidad de las reproducciones.





viernes, 26 de mayo de 2017

RAFAEL CASTRO ORDOÑEZ (I) FOTOGRAFO

EL FOTÓGRAFO DE LA COMISIÓN CIENTÍFICA DEL PACÍFICO

Rafael Castro Ordoñez, Carte de visite (det.) 1862

El interés por la personalidad del fotógrafo de la Comisión Científica del Pacífico, Rafael Castro y Ordoñez (1834-1865), sobrepasa los límites de la expedición. A medida que se profundiza en su biografía, en sus imágenes y en sus escritos vamos encontrando un personaje de primer nivel en el terreno artístico, para acabar descubriendo en él no solo al pintor aficionado a la fotografía que se nos había querido mostrar, sino a un auténtico pionero en este arte, cuya capacidad técnica como fotógrafo no la obtuvo en unas clases apresuradas del fotógrafo inglés Charles Clifford, sino que su trayectoria en esta materia, como hemos podido ir comprobando, es la de un amplio aprendizaje de un profesional consagrado.

Antecedentes y experiencia fotográfica

Rafael Castro Ordoñez, hijo del pintor y restaurador Antonio Castro y Gistán (o Gistau). Al igual que su padre se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde está documentada la asistencia de ambos, la del padre en las clases de Yeso y Natural entre 1828 y 1834 (Boletín RABASF 2008-1, E. Navarrete), y la del hijo entre los años 1848 a 1853, asistiendo, entre otras, a la clase de Anatomía de Antonio María Esquivel, a la de Antiguo con el escultor José Piquer o a la de Colorido y Composición con José Madrazo (Archivo RABASF, Legajo 1-22-9)

Tras su paso por la Academia Castro Ordoñez pudo completar su formación artística gracias a una pensión de la casa Real que le permitió ir a París de 1853 a 1856 a estudiar con el pintor Léon Coignet, donde coincide con otros colegas españoles como Mariano de la Roca, Eusebio Valldeperas, o Joaquín Sigüenza y donde es probable que conociera a Rosa Bonheur y a León Bonnat, también discípulos del maestro francés. Pero quizás más importante para la carrera de Castro es la alta probabilidad de que se iniciara en el estudio del método fotográfico pues Cogniet fue uno de los miembros fundadores de la Société Héliographique, creada en 1851 para el progreso artístico y científico de la fotografía que se pensaba iba a revolucionar la práctica del arte de la pintura.
    Léon Cogniet. Fot. Disderi. BNF Gallica 
              
A su vuelta a España montó un estudio especializado en retratos fotográficos en formato carte de visite, en un local céntrico madrileño, en el número 6 de la calle Preciados. La Gacetilla del diario La Iberia del 5 de enero de 1862 da cuenta de su apertura:

         "GABINETE FOTOGRÁFICO. Hemos tenido ocasión de ver el que acaba de abrir al público, en la casa núm. 6 de la calle de Preciados, el joven artista señor Castro y Ordoñez. Los trabajos que en él hemos visto igualan en la precisión de los detalles y en condiciones artísticas a las más adelantadas fotografías que conocemos del extranjero. El gusto verdaderamente artístico que ha presidido en los adornos de las habitaciones destinadas al público, y el buen orden y método en las reservadas para el trabajo, abonan en favor de la recomendación que hacemos al público de la galería fotográfica del señor Ordoñez y Castro" [sic].


Sello en el reverso de una fotografía de Castro Ordoñez. BNE

Del mismo modo, siguiendo su rastro hemos podido conocer por la prensa de la época (La Correspondencia de España, 6 de enero y 7 de febrero -edición de la noche- de 1862) su iniciativa de realizar una GALERÍA DE CONTEMPORÁNEOS una de las primeras que se edita en España, en la que se irían publicando fotografías de personajes de la época, acompañadas de apuntes biográficos.


Recortes Diario La Correspondencia de España  6 de enero y 7 de febrero de 1862

Los personajes de su galería, procedentes de distintos ámbitos de la vida política y cultural del momento, abarcan desde políticos como Emilio Castelar, que es captado en una etapa temprana a juzgar por su aspecto joven, a escritores, pintores, o escultores como los que se mencionan en el propio anuncio, Hartzenbuch, Haes y Ponciano Ponzano. También formó parte de la Galería, aunque no conozcamos su retrato, el pintor y director del Museo del Prado Federico de Madrazo quien escribe en su Agenda el domingo 13 de abril de 1862: 
        "A la 1 he ido a casa de Castro, a hacerme el retrato en fotografía para su publicación de la         Galería de Contemporáneos". 
Retratos de Rafael Castro Ordoñez para la Galería de Contemporáneos. A la izquierda Emilio Castelar de la Fundación Lázaro Galdiano. A la derecha Ponciano Ponzano. Col. A. Bandres (Barbastro)
Retratos de Rafael Castro Ordoñez para la Galería de Contemporáneos. A la derecha Hartzenbuch y a la izquierda Hilarión Eslava en "Semblanzas Contemporáneas". Emilio Castelar

Su relación con el mundo de la cultura y el arte le permite un contacto directo con los personajes a retratar. El escritor satírico Manuel de Palacio (1831-1906), le dedica un Romance biográfico para su galería en el libro Doce reales de Prosa y algunos versos gratis (1864):

Pues que figure te empeñas / Mi querido amigo Castro / En tu bella galería / 
De semblanzas y retratos, / Cúmplase lo que pretendes, / Salga a luz multiplicado /
Este rostro, a quien fortuna / Volvió el suyo ha muchos años.

Además de esta actividad, que tiene trascendencia en los medios de comunicación cuya referencia también encontramos en el Boletín Bibliográfico Español de Dionisio Hidalgo de 1862, en el estudio de Castro de la calle Preciados se realizan las Cartes de Visite típicas de la época.
Cartes de Visite de Rafael Castro de dos personas desconocidas
Carte de Visite en formato de busto de G. Cruzada Villaamil. H. 1860 
Fundación Lázaro Galdiano.

Una imagen del fotógrafo digna de mención por su singularidad se encuentra entre los retratos de la colección del pintor Manuel Castellano (1826-1880) de la BNE, en la que Rafael Castro aparece disfrazado de mujer. De esta modalidad de retratos con utilización de disfraces, participan personajes de la cultura y la aristocracia en la época de carnaval  y sus imágenes se conservan gracias a la inmediatez del nuevo formato.
Autorretrato con disfraz de mujer del fotógrafo Rafael Castro y Ordoñez, 
Colección Castellano de la BNE

El nombramiento de Rafael Castro Ordoñez como miembro de la Comisión del Pacífico se produjo tardíamente, el 28 de junio, a solo mes y medio de la salida de la expedición (10 de agosto de 1862), como consecuencia de la renuncia del fotógrafo inicialmente designado, Rafael Fernández de Moratín. Es posible que esta elección fuera fruto de la intervención del pintor Federico Madrazo, que era director en ese momento del Real Museo de Pinturas, quien lo menciona en una carta a su hijo Raimundo de 9 de julio de 1862 como si este le conociera: 

        "¿Conocías a Espada, el amigo de Barroeta? ha salido con la expedición científica que va con la escuadra que manda Pinzón al Pacífico, también va como fotógrafo de dicha expedición, habiéndoselo yo conseguido, Castro...". 

El Archivo de la Administración conserva una carta de 17 de junio de 1862, de recomendación del político Jose García-Jové dirigida al Jefe de la expedición, Paz Membiela, a quien se ofrece como garante de la honradez y las cualidades de Rafael Castro a quien dice conocer desde niño y "a quien estimo como a mi propio hijo" (S. Badía-Villaseca Tesis doctoral, La obra de Rafael Castro Ordoñez... 2018 )

Fernández de Moratín deja sin terminar la tarea para la que había sido comisionado que era adquirir en París parte del equipo fotográfico para la expedición, para lo cual el Ministerio de Fomento había librado a su favor la cantidad de 52.000 reales. Esta tarea fue continuada por Castro, quien consciente de la naturaleza de su misión, a pesar de su conocimiento de los medios y la técnica fotográfica, obtiene el asesoramiento del fotógrafo Charles Clifford (1821-1863), afincado en Madrid, en especial para realizar la captación de vistas y monumentos, lo que, como sabemos, constituía la especialidad del fotógrafo galés; de este modo podrá cumplir de manera amplia las normas de la Comisión en lo referente a la obtención de imágenes. Tenemos la oportunidad de comprobar los efectos de las enseñanzas del maestro en su aventajado alumno a la vista de las imágenes de Cádiz, realizadas por ambos fotógrafos.
Vista de la alameda de la iglesia del Carmen de Cádiz tomada por Clifford (arriba) y por Castro Ordoñez (abajo) en 1862. 

En la imagen inferior, de Castro, podemos ver como el fotógrafo cambia el punto de vista situándolo más cerca del edificio y hacia la derecha, lo que le permite una visión más frontal de la iglesia evitando así la farola que aparece en el centro en la imagen de Clifford y al mismo tiempo la excesiva oblicuidad de su enfoque. 

Probablemente sea el propio Rafael Castro el personaje que aparece en el centro del paseo. Si nos acercamos a su figura podemos ver a través de él la valla de hierro de la bancada que se encuentra al fondo. Se trata del efecto fantasma producido por su incorporación a la fotografía una vez iniciada la exposición. 
Probable imagen "fantasma" de Castro Ordoñez en la fotografía en la que también apreciamos al fondo un posible colega de la expedición. 
V
Su presencia en algunas de sus fotografías también parece ser un recurso aprendido del maestro al que intuimos a veces en sus imágenes.
 
 Posible imagen de Charles Clifford en  el claustro de S. Juan de los Reyes en Toledo 


La función de Castro en la Comisión

El Reglamento redactado a mano por el jefe de la expedición, el Sr. Paz Membiela, establecía las tareas a realizar por cada uno de los miembros de la expedición, en concreto en su artículo 15 se recogían las del dibujante y fotógrafo:
De este modo quedaba establecido su papel de «cronista oficial» de la expedición a través de las imágenes que debe obtener para "representar por los medios que se estime más convenientes los objetos que le designe el presidente..., acompañará en sus expediciones a los individuos encargados de recolectar para sacar vistas de montañas, cortes de terreno, aspecto de la vegetación, etc.".
Escudo diseñado por Castro Ordoñez
a partir de su nombramiento como miembro de la Comisión del Pacífico

Esta función de "cronista gráfico" pronto se verá complementada de modo extraoficial, con sus relatos escritos que enviará periódicamente para su publicación en la revista El Museo Universal en Madrid, en los que narra los avatares de la expedición y para cuya ilustración envía las correspondientes fotografías o dibujos que serán publicadas en forma de grabados. A través de estas crónicas ilustradas el público de la época pudo seguir las peripecias de la Comisión durante las dos primeras etapas del viaje ya que en la tercera y última el fotógrafo no estuvo presente.

La labor de Castro Ordóñez en la expedición al Pacífico se tradujo en una extensa colección de fotografías que se conservan en diversos centros del CSIC y Museos nacionales como el de Ciencias Naturales, América o Antropología, no habiendo salido a la luz todavía la totalidad de su obra. Su trabajo y su persona, que en su momento no puede decirse que gozaran de una gran consideración, constituyen en la actualidad uno de los legados más interesantes de la expedición, ya que sus imágenes nos transmiten la propia mirada del artista que selecciona, compone y refleja un entorno que en ningún caso se limitaba a una captación fría y mecánica.

Regreso de la expedición

A finales de 1864, transcurridos dos años y medio desde que se inició la Expedición y coincidiendo con el inicio de las tensiones que darán lugar a la Guerra del Pacífico y la separación forzosa entre la expedición política y la científica, Castro Ordoñez decide volver a España a pesar de que cuatro naturalistas optan por un regreso diferido, por tierra, en lo que se dio en llamar el "Gran Viaje". El retorno de Castro desde Guayaquil (Ecuador) a Madrid, no es directo ya que aprovechará el viaje para para pasar de nuevo por América del Norte visitando por unos días la ciudad de Nueva York, de la que también realizará unas interesantes crónicas.

Cuando llega a Madrid en febrero de 1865 -sus compañeros volverían a finales de ese mismo año- manifiesta su intención de continuar al servicio de la Comisión Científica ya que el trabajo del fotógrafo no se agota en la captación de imágenes y dado el gran volumen de material tras dos años y medio de expedición, es preciso realizar las reproducciones fotográficas de las más de 300 placas fotográficas y un gran número de bocetos e ilustraciones de Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Perú y toda la costa pacífica incluyendo California.

De cuando en cuando la prensa saca alguna noticia sobre el estado de los trabajos a realizar de cara a la exposición que ha de celebrarse; La Correspondencia de España del domingo 5 de Marzo de 1865 se hace eco de las peticiones del fotógrafo para poder realizar su trabajo:

    "El Sr. D. Rafael castro y Ordoñez, fotógrafo y dibujante de la comisión científica que fue al Pacífico, ha solicitado del gobierno se le designe un local a propósito para continuar los trabajos para dicha comisión. Estos consistirán en la reproducción de los cráneos, momias, aves y objetos que se crean más necesarios, así como también el tirado de positivas de los clichés hechos en el transcurso del viaje".

El artículo continúa poniendo de manifiesto que la junta receptora formada por profesores de Ciencias Naturales considera que la falta de dicho local sería un inconveniente para la preparación de la exposición que se planea realizar y apela al "ilustrado director general de Instrucción Pública" para que logre vencer estas dificultades.

El mismo diario los días 30 y 31 de julio de 1865 anuncia en un breve: "De un día a otro principiará el fotógrafo de la comisión científica D. Rafael Castro y Ordoñez a sacar las positivas de los importantes trabajos hechos durante el viaje."

Pero las autoridades le dieron la espalda, negándole a partir de entonces cualquier retribución económica por su trabajo a pesar de aceptar que él se encargara de hacer las reproducciones necesarias para su exposición y difusión, lo que le sitúa en una complicada situación ya que además se ve privado de sus derechos de autor sobre las imágenes realizadas.

Mientras los otros expedicionarios tienen un puesto de trabajo seguro al que volver, normalmente en la universidad, Rafael Castro no tiene ocupación en ese momento pues antes de partir con la expedición lógicamente hubo de cerrar su estudio fotográfico y como profesional libre prácticamente tendrá que empezar de cero con una mayor competencia gracias a la generalización y el auge que está tomando la práctica fotográfica.

Un final trágico para su historia

La historia de Castro Ordoñez va a tener un final trágico antes de que finalice el año de su llegada. Según Osorio y Bernard"...en Julio de 1865 debió concebir el fatal proyecto de atentar a su vida, según se desprende de una carta suya del mes de Agosto en que así lo declaraba, y el 1 de Diciembre de dicho año realizó su desesperado propósito, disparándose una pistola sobre el corazón".

Diversos medios de prensa de la época recogen la evolución de los acontecimientos que, de acuerdo con las informaciones recogidas realmente se producen el 30 de noviembre, y que acabarán con su muerte el 10 de diciembre de 1865.

La Correspondencia de España en su edición de la noche del 1 de diciembre es el primer diario que da la noticia:

          "Anoche a las seis y media intentó poner fin a su existencia, disparándose un rewólver [sic] por debajo de la tetilla izquierda, el Sr. D. Rafael de Castro y Ordoñez, conocido pintor fotógrafo comisionado por el Gobierno para acompañar a la expedición que pasó al Pacífico... La ocurrencia tuvo lugar en la calle Mayor, número 21; y según de público se dijo, esta lamentable desgracia se presume que tenga su origen en una pasión amorosa de que estaba poseído el desgraciado suicida. Inmediatamente acudió el juzgado de la Latina, que era el de guardia, dando principio a instruir las oportunas diligencias. El médico forense del mismo juzgado, después de haber curado convenientemente al herido, y en atención a la gravedad en que le halló, dispuso que se le administrasen los últimos Sacramentos." 

Detalle de la fachada del nº 21 de la Calle Mayor de Madrid

El 2 de diciembre de 1865 el Diario Oficial de Avisos, y La España y el 3 de diciembre El Pabellón Nacional, daban exactamente la misma noticia pero cambiando su primera palabra "Anoche", por "Anteanoche". Además, El Pabellón Nacional añadía: 
      
    "Pero, lo que más llamó la atención de los vecinos de la casa en que tuvo lugar esta catástrofe, fue la aparición repentina del duque de Sesto en aquel sitio". (El duque de Sesto era a la sazón alcalde de Madrid e impulsor de las recién creadas Casas de Socorro, lo que podría ser una posible razón para su "aparición repentina").

El mismo 2 de Diciembre, de nuevo La Correspondencia de España se adelanta al resto de diarios avanzando datos sobre la situación del herido: 

         "Parece que hay esperanza de que se salve la vida del Sr. Castro y Ordoñez, el pintor fotógrafo de quien dijimos había atentado a sus días, disparándose una pistola en el lado derecho del pecho (en la primera noticia se hablaba de "la tetilla izquierda). Ayer se celebró una consulta médico-quirúrgica en la calle Mayor, núm. 21, cuarto segundo, que es donde se encuentra el herido. A esta consulta han asistido los profesores médicos señores Ametller, como médico encargado por la familia el Sr. Esteban Arredondo, como del juzgado, el Sr. Bueno que fue el que procedente de la Casa de Socorro del quinto distrito acudió en el primer momento de la desgracia, y el Sr. Santos (D. Diego) que fue el que hizo al herido la primera cura; y acordaron por unanimidad que debía procederse a la extracción del proyectil. Acto continuo se procedió a practicar la operación acordada, y el resultado de la operación fue el más satisfactorio; por lo que hoy se dice, el desgraciado Castro y Ordoñez tenia el propósito de suicidarse desde el mes de agosto último, fecha en que firmó una carta que se le ha hallado en el bolsillo, y en la que hacia constar que su muerte era obra sola y exclusivamente suya, para que la justicia humana no procediera contra nadie. En la carta citada hay una nota en que dice que prorrogaba hasta el mes de setiembre el fatal designio que realizó en la noche del jueves último. Los que le visitan dicen que el herido muestra una terrible exaltación de ideas y un desaliento profundo sobre su suerte".

El 4 de diciembre de 1865, La Soberanía Nacional y La Esperanza reproducen la misma noticia de La Correspondencia, algo abreviada, sobre la evolución del herido.

Finalmente varios diarios comunican el fatal desenlace que se produce el día 10 de diciembre, tal como recoge La Soberanía Nacional del 11 de diciembre de 1865, en su página 3:

       "Anteayer falleció el pintor fotógrafo señor Castro y Ordoñez. A pesar del cuidadoso esmero con que ha sido asistido en la casa de la calle Mayor, núm. 21, donde tuvo lugar la desgracia, y no obstante que se le había practicado la operación de extraerle el proyectil con felicidad, todo ha sido inútil." 

Tambien La Esperanza del jueves 14 de diciembre de 1865: "El domingo último (día 10), a la madrugada, falleció el conocido pintor fotógrafo Sr. Castro y Ordoñez, que, según comunicamos oportunamente a nuestros lectores, se disparó un pistoletazo, hace algunos días, en una casa de la calle Mayor". Tenía 35 años.

Se da la circunstancia de que el medico encargado por la familia será el cirujano que practica la operación, el doctor Ametller que era un gran amigo de otro de los componentes de la Comisión, Joan Isern de quien, pocas semanas después, escribirá su necrológica en El Pabellón Médico de 14 de Marzo de 1866, donde menciona el hecho: "...el señor Castro, hábil fotógrafo, a quien tuvimos el dolor de asistir y de extraerle la bala matadora que en un momento de extravío mental le atravesó el pecho...," 

El colofón religioso de esta tragedia lo encontramos en el  Diario de Avisos del Sábado 16 de diciembre de 1865:
         "La real archicofradía sacramental de San Miguel. Santa Cruz, Santos Justo y Pastor y San Millán, ha dispuesto se celebren por la mañana, en la iglesia parroquial de S. Miguel las misas de novenario por sus mayordomos difuntos, en el orden y los días siguientes: ... Día 22, por D. Rafael de Castro y Ordoñez."

Por el camino quedan los frustrantes intentos y los escritos intercambiados con la Comisión receptora de los Objetos del Pacífico, que niegan una y otra vez las pretensiones del fotógrafo. A pesar de que su presidente Graells, había apoyado la solicitud de Castro de que pudiera mantener un sueldo como integrante de la Comisión hasta tanto finalizara los trabajos de positivado, no obtiene más que negativas del gobierno e intransigencia en cuanto a la valoración de los trabajos que deben realizarse.

También la prensa parece apoyar de algún modo la labor del fotógrafo: La Correspondencia de España del 5 de marzo de 1865, como hemos indicado anteriormente informaba sobre la solicitud de Rafael Castro y Ordoñez, de que el gobierno le designara un local para continuar los trabajos, y más adelante, encontramos en el mismo periódico los días 30 y 31 de julio la noticia de que los trabajos de fotógrafo están a punto de comenzar.

Los escritos y presupuestos presentados  y rechazados se conservan en los archivos del CSIC y entre ellos uno que se nos antoja especialmente odioso del día 20 de diciembre de 1865, pocos días después de la muerte del fotógrafo, en el que el Dr. Graells, en nombre de la Comisión reclama a su padre, Antonio Castro, la devolución de los "objetos pertenecientes a su cometido en la referida Comisión Científica... que se sirva hacer entrega de ellos a esta Comisión", 

Escrito de M. Graells dirigido a Antonio Castro, padre de Rafael, reclamando los objetos de su hijo pertenecientes a la Comisión Científica. 20 Diciembre de 1865. CSIC

Es sabido que la nuestra es una patria que a menudo olvida los esfuerzos, los sinsabores y hasta el sacrificio personal de quienes la han servido "por la ciencia y por la gloria nacional" como se definía de modo grandilocuente la tarea a realizar por la Comisión Científica del Pacífico. No se entiende el trato recibido por Rafael Castro Ordoñez por parte de las instituciones; su labor como pionero de la fotografía y de la crónica gráfica en una expedición científica de esta categoría, merecería no solo una mayor consideración personal sino también un lugar destacado en la historia de la ciencia y de la fotografía, siendo por el contrario, entonces y ahora escasamente considerada su persona y su labor.

Finalmente, en 1866 se llevará a cabo la Exposición de los objetos de la Expedición del Pacífico en la que figuraron 170 grandes reproducciones de las fotografías hechas durante la expedición por Castro Ordoñez y se brindó un recuerdo a los tres fallecidos del grupo, mediante sendos retratos pintados al óleo, basados en fotografías del propio Rafael Castro.

Conocemos los retratos que se expusieron de Rafael Amor y Joan Isern pero no el del propio fotógrafo que debió estar también colgado.
 Retratos de Fernando Amor y Mayor y Joan Isern Batlló 
realizados a partir de las fotografías de Castro Ordoñez.

El periódico satírico El Cascabel menciona la presencia del retrato de Castro Ordoñez en la Exposición y se pregunta sobre la recompensa al trabajo realizado por el malogrado fotógrafo.

Recorte del periódico satírico El Cascabel del 14 de junio de 1866 

Actualización 18 septiembre 2017

Por una de esas coincidencias que a veces ocurren en la vida haciéndola agradable y sorprendente hemos podido acceder al retrato de Rafael Castro Ordoñez, gracias a su actual propietario, su descendiente, Rafael Ramos Martinez, a quien desde aquí agradezco su generosidad por permitir su  publicación por primera vez en este blog.

Autorretrato de Rafael Castro Ordoñez. Hacia 1860


El Equipo, la técnica y las imágenes

El pesado material que había que desplazar (cámara, placas y estudio portátil de revelado), de gran volumen y peso, evidencia las duras condiciones a que se veían sometidos los primeros fotógrafos.

La maquina de fotografiar que usó Castro Ordoñez durante la expedición y una de las cajas para guardar las placas que se conservan en el CSIC

Podemos clasificar en tres tipos el amplio conjunto de imágenes de este artista que se conservan de la expedición: las vistas, los paisajes y los retratos y aun sabiendo que ésta última era su especialidad, es preciso reconocer que, en general todas ellas tienen unas características que más se acercan a lo artístico que a lo documental.

Su preocupación por "componer" las imágenes usando la perspectiva para favorecer el encuadre deseado nos permite ver que prima en ellas su faceta de pintor. Entre el conjunto de los retratos, vemos que predominan los de cuerpo entero, vistos de frente que ponen en evidencia lo "curioso" del sujeto, su porte, su indumentaria, todo ello en una actitud que nos hace recordar las cartes de visite, tan de moda en la época, que plantean una cierta contradicción entre lo exótico del personaje y la actitud doméstica y rígida de una fotografía de estudio.
R. Castro Ordoñez. Brasil. Vendedora de puntillas. Foto CSIC

M. Alvarado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en sus comentarios al libro Imágenes de la Comisión Científica del Pacífico en Chile, publicados en 2008 en Revista de Indias, analiza pormenorizadamente las imágenes fotográficas tomadas en Chile por Rafael Castro:

     Fotografiados con un ángulo de toma ligeramente en contra picado, lo que le otorga especial profundidad a la toma, edificios y calles se fugan hacia el fondo de la imagen, permitiendo que nuestra mirada se pierda en la lejanía difusa que el lente no alcanza a dibujar. Sus vistas, la mayor parte de las veces, están construidas con planos generales, amplios, donde el lente se posiciona en un ángulo abierto, adquiriendo importancia cuestiones como un punto de vista alto sobre el paisaje, buscando destacar la obra civilizadora del hombre sobre la naturaleza. 

R. Castro Ordoñez. Valparaíso. Chile 1863
R. Castro Ordoñez. Rua Ouvidor. Rio de Janeiro 1862
1863 Plaza San francisco en Valparaíso

Con este tipo de ángulos de toma, Castro construye una composición donde las edificaciones adquieren todo el peso formal, transformando a los hombres y mujeres que habitan este paisaje, sólo en pequeños personajes anónimos y empequeñecidos.

R. Castro Ordoñez. La Catedral de madera de Guayaquil. Ecuador. 1863

El álbum del emperador

La Comisión fue recibida junto con el embajador de España en Brasil, Juan Blanco del Valle, por el emperador, Pedro II con quien departieron en español por más de dos horas sobre su misión y sobre arte y cultura, conversación que todos juzgaron no solo amable sino también interesante por la buena información del emperador sobre el estado del Arte en España.

Cuenta Castro Ordoñez en su Crónica publicada en el Museo Universal que “La comisión le ofreció un álbum de las fotografías que se llevan hechas, el cual fuimos a presentarlo el día 20 de noviembre los señores don Marcos Jiménez de la Espada y don Juan Isern y el que desde tan lejos los escribe, …”
Cubierta y portada del Álbum entregado al emperador del Brasil

El álbum de fotografías, encontrado hace pocos años en la Biblioteca de Rio de Janeiro, consta de un total de 52 fotografías y se inicia con la del primer General al mando de la expedición Luis Hernández Pinzón y, siguiendo el orden cronológico, primero muestra fotografías de Madrid, después de Cádiz para llegar finalmente a la colección de fotografías brasileñas, sobre todo de Rio de Janeiro, que constituyen un valioso documento para su historia.
Retrato del General Hernández Pinzón que encabeza el Álbum

Castro Ordoñez. Madrid. Fuente de la Cibeles y Calle de Alcalá

Castro Ordoñez. Cádiz. Alameda y Plaza de S. Juan de Dios 

Castro Ordoñez. Brasil, Rio de Janeiro. 
O Pão de Açúcar, a Biblioteca, Catete y o aqueduto de Sta. Thereza

 Las fotografías de Grupo

Parece lógico pensar que los integrantes de la expedición quisieran ser fotografiados, dada la novedad del invento y el deseo de enviar dichas fotografías como recuerdos a sus familiares. Atento a este deseo Castro Ordoñez va a realizar fotografías tanto individuales como de grupo de los miembros de la Comisión en distintos momentos del viaje, de la oficialía y la tripulación, mostrando con ellas una amplia representación del componente humano que rodea la Comisión Científica.
Oficiales de la Covadonga
Militar joven                                           Oficial
Grupo de Guardiamarinas de la goleta Triunfo
Marineros de la Triunfo
1863. Chile. Bomberos de Valparaíso. 
Entre las personas del fondo parece reconocerse a Martinez y Sáez y al menos  un marino de la expedición.

Los seis científicos de la Comisión en Montevideo 1862 

Parte del grupo expedicionario, Martínez, Isern, Amor y Almagro, en traje de faena

Personas y grupos locales

Tambien se ocupará de dejar constancia de los grupos humanos locales de las ciudades y territorios recorridos por la expedición dejando con ello testimonios gráficos de interés tanto para la historia, la antropología y la sociología ya que en muchos casos refleja costumbres y hábitos que hoy forman parte de la historia de las comunidades visitadas.
Dama de Montevideo

Grupo familiar. Valparaíso. Chile

Brasil. Negros de Bahía. 1862

Cacique y aguador 

Colegio Segunda enseñanza, Pisagua, Perú. (Actualmente Chile) 1863


Miembros de la colonia china de San Francisco

Gracias a fotógrafos como Castro Ordoñez y a la delicadeza y sensibilidad de su trabajo para la captación de sus imágenes realizadas con gran esfuerzo, se tiene conocimiento en la actualidad de personas, edificios y paisajes que son páginas de la historia. Así lo reconocen en la mayoría de los países visitados por la Comisión en los que se estudia y se valora la labor realizada por Castro Ordoñez. que además contribuyó con su aportación a la consideración de la fotografía como uno de los principales mecanismos de la divulgación científica.