Mostrando entradas con la etiqueta Gutiérrez de la Vega y Bocanegra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gutiérrez de la Vega y Bocanegra. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de julio de 2019

DAMA SIN PAREJA EN EL MUSEO ROMÁNTICO

José Gutiérrez de la Vega Bocanegra. Retrato de Mª Antonia Muñoz Valdés. 1861

En las verdes paredes de la Sala del billar del Museo del Romanticismo cuelgan diversos retratos de damas de la época, entre los que se encuentra el de María Antonia Muñoz y Valdés, a la derecha de la entrada, pintado por el sevillano José Gutiérrez de la Vega Bocanegra (1791-1865).

La obra, de alrededor de un metro de ancho y metro y medio de alto, de mayor amplitud que las circundantes, presenta a la modelo de tres cuartos, como gran dama con un elegante fondo en el que puede verse una mesa con un jarrón de flores y un gran espejo con marco dorado y a la izquierda una terraza a través de la que se vislumbra el atardecer en un paisaje que llega hasta el horizonte y un amplio cielo.

La dama, con el pelo rizado peinado con raya al medio que enmarca la redondez de su cara y sus grandes ojos castaños, luce un vestido en raso azul, cubierto de lazos y volantes cuyo amplio escote le permite mostrar una lujosa cruz de oro y esmeraldas y en los brazos sendas pulseras de gruesas perlas de dos vueltas. Todo ello algo ostentoso lo que nos permite considerar que pueda tratarse de una dama no de clase alta pero si de alto nivel económico, más que rica, enriquecida. 

La investigación sobre el personaje y su origen ha resultado prácticamente infructuosa pero me ha conducido hacia su marido, también retratado por José Gutiérrez de la Vega, pintor a quien fueron encargados ambos retratos formando pendant. A pesar de que la obra también pertenece al Museo Romántico, este no ha considerado la posibilidad de exponerlo junto al de su esposa y por tanto se encuentra guardado en su almacén quedando por tanto frustrada la intención de los comitentes de figurar como una pareja.
José Gutiérrez de la Vega Bocanegra. Retrato de Felipe Micó Botín. 1861

Felipe Micó Botín, el marido, es el personaje retratado también de tres cuartos como su pareja, sobre un fondo neutro en el que solo se percibe una columna. Vestido de negro con levita desabrochada y chaleco en el que luce una lujosa leontina, corbata de lazo y camisa blanca, lleva el gabán sobre el brazo izquierdo, de forma elegante, todo ello a la moda de la época. En el rostro, cejas pobladas, gran mostacho y perilla, además de un pelo ondulado y repeinado. Sus características, a pesar de su aparente austeridad, refuerzan la impresión que habíamos tenido al observar el retrato de la dama "enriquecida".

A la vista de ambos retratos y a falta de información fehaciente sobre su origen familiar y social, nos atrevemos a imaginar que estamos ante una pareja que probablemente procedía de Valencia donde hemos podido constatar la existencia del apellido Micó, y nos permite aventurar que habiendo hecho fortuna se desplazan a la capital del reino donde puede resultar más fácil el desarrollo de sus negocios y de su economía familiar. 

Dada la naturaleza "romántica" del Museo, resulta sorprendente la decisión de separar a los miembros de esta pareja, ya que es mucho más completo el imaginario y el relato sobre las costumbres y la sociedad de la época que puede aportar la pareja como conjunto que lo que puede deducirse de sus retratos individuales.

A falta de información sobre su pasado, los datos sobre la llegada de las obras al Museo nos han permitido saber algo del futuro familiar de la pareja representada.

El ingreso de las obras en el Museo Romántico

Según el expediente de ingreso, las dos obras fueron adquiridas por el Museo el año 1974 por 215.000 pesetas a Fernando Ember, quien informa en el momento de la venta que los retratados son sus bisabuelos. 
José Gutierrez de la Vega Bocanegra. El Matrimonio Micó Muñoz. 1861. MROM

Siguiendo esta información he podido reconstruir la interesante aunque corta historia familiar que deriva de estos dos personajes y que podría parecer extraída de una novela romántica.

De MICÓ MUÑOZ a EMBER

Sabemos que la familia Micó Muñoz se encuentra instalada en Madrid al menos desde 1861, año en que se realizan los retratos. Podemos suponer que su buena posición económica les permite moverse en círculos de alto nivel. Ello se constata por el mismo hecho de encargar su retrato a José Gutiérrez de la Vega, retratista de la clase alta madrileña solo por detrás de Federico Madrazo.

Hemos podido saber que el matrimonio tuvo al menos dos hijos, uno de ellos Antonio Micó Muñoz, que con el tiempo se casará con Carmen España Gargollo, quienes tienen varios hijos que garantizarán la continuidad de la familia. 

Teresa Micó Muñoz,  la hija de la que tenemos noticia, es la que interesa a esta historia y quien tendrá una vida digna del mejor folletín. Podemos suponer, con poco riesgo a equivocarnos, que la joven Teresa se mueve en el elegante ambiente social que le permiten su belleza, su juventud y su posición, acudiendo a fiestas, estrenos, recepciones y todo tipo de actos donde se relaciona con jóvenes de la clase alta madrileña. En el curso de estas relaciones conocerá a Luis María Téllez-Girón y Fernández de Córdoba, personaje del más rancio abolengo de la nobleza española, quien había heredado de su padre en 1897, entre otros, los títulos de duque de Uceda, marqués de Villena, duque de Escalona y conde de Ureña y que en 1902 heredará de su tío el título de Duque de Osuna.

La estrecha relación entre ambos va a desembocar en el nacimiento de una niña a quien pondrán el nombre de Mª Luisa y que llevará el apellido de su padre y de su madre, Téllez de Girón y Micó a pesar de que no se formalizaron las relaciones entre el Duque y la joven Teresa.

No tenemos elementos para saber si se trataba de una relación puntual o estable y la desgracia quiso que el año 1909 el duque muriera prematuramente, con 39 años, de tifus exantemático, cuando la pequeña Mª Luisa tenía tan solo 7 años. Las crónicas cuentan que su fortuna, importante aunque muy mermada por sus antecesores, la heredaron por mitades su madre, Ángela Mª Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas, hija mayor de los duques de Medinaceli y su hija Mª Luisa Téllez-Girón Micó. (Se habla de que la niña heredó unas 350.000 pesetas, cantidad considerable para la época).

A pesar de ello, en las esquelas que podemos encontrar en los periódicos de entonces no se mencionan los nombres de la hija ni por supuesto, el de su madre, lo que significa que el reconocimiento de la niña no fue hecho público.
Esquela publicada el 15.4.1909 en La Correspondencia de España


Luis María Téllez Girón, el duque de Osuna

El padre de María Luisa, Luis María de Constantinopla Téllez de Girón y Fernández de Córdoba, duque de Osuna y Uceda, conde de Ureña, etc., varias veces grande de España, había nacido en Madrid el 5 de marzo de 1870. Los testimonios de la época dicen que era de trato agradabilísimo y caballeroso, una persona de  extraordinaria modestia, muy aficionado a hacer por sí mismo obras de caridad. "Un joven de claro talento que ha seguido con aprovechamiento la carrera de leyes y ha representado a su país en Cortes y es presidente efectivo del Tiro Nacional" (Los Osuna. La Ilustración Artística 22.8.1904).

El Correo español, en su necrológica del día 2 de abril de 1909 no escatima los elogios haciendo especiales consideraciones a sus cualidades religiosas y caballerescas: "...cumplidísimo caballero y verdadero creyente, como lo ha demostrado en su enfermedad, contraída, a lo que parece, al visitar a un enfermo, como individuo de la Hermandad del Refugio. Pertenecía también a la Adoración Nocturna, era presidente de la Congregación de la Purísima e individuo de varias congregaciones religiosas".

Efectivamente el duque era un hombre de cultura, doctor en Derecho y aunque había sido diputado por Talavera pronto dejó la política para ocuparse de asuntos que más le interesaban. Era correspondiente de la Real Academia de Historia y presidía el Cuerpo colegiado de la Nobleza de Madrid, pero todos los elogios mencionados y especialmente lo relacionado con su faceta religiosa no parecen encajar con el hecho de haber tenido una hija en secreto y, contra todo criterio moral de la época, no haber formalizado su relación con la madre.

La hija: Mª Luisa Téllez de Girón y Micó

A pesar de la situación irregular en la que queda su madre, María Luisa, que heredó de su padre el nombre, el apellido y parte de su fortuna, siempre vivirá como la hija del duque y mantendrá vivo su recuerdo a través de los años publicando esquelas en los aniversarios de la muerte de su padre, reivindicando de este modo su propia naturaleza.
Esquela publicada por su hija Mª Luisa en el aniversario de la muerte del duque. 
La Correspondencia de España, 1 abril 1922 

De Teresa Micó Muñoz, la madre de la niña, solo sabemos que muere el 25 de enero de 1924. El mismo año, poco tiempo después -30 de mayo- su hija María Luisa, con 22 años, contraerá matrimonio con el pianista húngaro Fernando Ember de 27. El matrimonio alterna su vida entre Budapest y Madrid y es en esta ciudad donde nacerá su primer y único hijo, Fernando Ember Téllez-Girón en 1930. De acuerdo con el padrón municipal en 1935 la familia vivía en la calle Hermosilla.


El marido de Mª Luisa: Fernando Ember Bosko

Fernando Ember Bosko, también conocido como Ember Nandor (Nandor es la forma húngara para Fernando), nace en 1897 en Budapest, era hijo del periodista Lajos Engländer y de la profesora Terézia Boskovitz. Realizó sus estudios en la Academia de Música de Budapest graduándose en 1916 como estudiante de Ernő Dohnányi de quien interpretó sus composiciones a lo largo de su vida. El 21 de marzo de 1919, realizó su primer concierto en la Academia de Música y luego realizó una gira por el extranjero, Ámsterdam, La Haya y Rotterdam, y se  establece en Madrid en agosto de 1921, donde se convirtió en un representante de la escena musical española. En 1924 se casa con Mª Luisa Téllez de Girón Micó y ese mismo año es nombrado profesor de lengua y literatura húngaras en la Universidad de Madrid. Fundó su propia escuela integral de música.

Además de su actividad docente que realiza entre Budapest y Madrid, también actúa como concertista en giras europeas y con frecuencia en Madrid, hecho que encontramos a menudo reflejado en la prensa de la época. Se da la circunstancia de que introducirá en España obras de compositores húngaros y en Budapest las de autores españoles, y por esta tarea es nombrado en 1931 profesor honorario de la prestigiosa Academia Superior de Música Ferenc Liszt de Budapest.


Fue amigo de Rodolfo, el mayor de los Halffter de quien interpretó diversas composiciones en sus conciertos de Madrid. Durante la Guerra Civil Española la familia se volvió a Hungría donde continuó sus tareas de profesor de la Escuela Superior de Música de Budapest hasta 1944. Después de 10 años, en 1946 volvió a realizar una gira europea que terminó instalándose de nuevo en Madrid aunque no por mucho tiempo ya que fallece el 30 de Noviembre de 1948.
Lápida de Fernando Ember (1948) en la Sacramental de Santa María en Madrid
En el sepulcro también se encuentran su mujer Mª Luisa Téllez-Girón Micó (+1970) y su suegra Teresa Micó Muñoz (+1924)

El hijo: Fernando Ember Téllez - Girón

Fernando Ember Téllez-Girón (1930-2001) va a seguir en el mundo de la música los pasos de su padre con quien estudiará composición y piano.
Fernando Ember Téllez-Girón. 1966

En su carrera profesional a veces utilizó el nombre de su padre "Ember Nandor" o su segundo apellido "Boskovitz" y alguna otra variante, sin embargo prácticamente nunca utilizó el noble apellido Téllez de Girón de su madre y de su abuelo, el Duque de Osuna

Formó parte de la llamada generación del 51, compuesta por jóvenes heterogéneos que rondaban la veintena, que buscaban hacer visible el papel de la música en línea con las vanguardias europeas. En 1952 dirige las Juventudes Musicales de Madrid organización que apoyaba a compositores noveles, recién salidos del Conservatorio, facilitando sus ensayos y actuaciones públicas.

Fue profesor de composición y pianista del Ballet Lírico Nacional. Formó parte del grupo Nueva Música creado a impulso de Enrique Franco, que promocionaba las nuevas corrientes estéticas experimentales en la música junto con figuras como Luis de Pablo, Cristóbal Halffter, Carmelo Bernaola, o Manuel Carra, entre otros. Muchos de sus componentes fueron compositores de música para el cine y el teatro. Ember compuso las partituras de las películas "Vecinos" y "Opera Prima".

No existe mucha información sobre Fernando Ember, aunque todos los testimonios que hemos podido consultar muestran una gran consideración sobre su persona. Antón García Abril en una entrevista realizada en 2012 dice sobre él:
             "Le conocí y nos tratamos siempre cordialmente. Pero yo nunca tuve relación con él sabiendo que fue presidente de las juventudes musicales y que era un hombre muy apasionado por la música. Era una persona muy cercana de la música que se estaba haciendo entonces, de la que empezábamos a hacer todos y que silbaba muy bien. Era un gran silbador."
Tomada de la Tesis "Las vanguardias musicales en el Nuevo Cine Español" de Catalina Vesga. 

El enlace permite ver la interpretación de la famosa canción "Más", 
en la que se constatan las habilidades de  Ember como silbador. 

El año 1974 Fernando Ember Téllez-Girón tras la muerte de su madre vende al entonces Museo Romántico la pareja de retratos de sus bisabuelos, Mª Antonia Muñoz Valdés y Felipe Micó Botín, pintados por José Gutiérrez de la Vega Bocanegra. Sería interesante que el Museo encontrara el lugar adecuado para que la pareja, desde entonces separada, vuelva a mostrarse tal como fue pensada.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

OLVIDADO REY FERNANDO

Coronación de Fernando III "el santo"
UN CENTENARIO OLVIDADO

José Gutiérrez de la Vega Bocanegra. 
Boceto para la Coronación del Rey Fernando III de Castilla. H.1852
MBA Córdoba, de la Colección de Angel Avilés Merino

El 14 de Junio de 1217, tan solo ocho días después de la muerte de Enrique I de Castilla, proclamado rey a los diez años y fallecido  a los trece por una pedrada que recibió mientras jugaba con otros niños, según cuentan los Anales Toledanos, tuvo lugar en la localidad de Autillo de Campos (Palencia), en un único y solemne acto, la abdicación de la reina Berenguela del trono que le correspondía como hermana mayor del difunto monarca y la proclamación, juramento de fidelidad y homenaje a su hijo Fernando III como nuevo rey de Castilla.

Enrique I de Castilla y la reina Berenguela en el Liber genealogiae regum Hispanie. [Manuscrito]
 Alonso de Cartagena 1385?-1456 BDH 

Ochocientos años después la memoria de ese acontecimiento ha pasado desapercibida incluso para aquellas instituciones que se acogen al patronazgo del rey santo. Solamente algunas de las localidades ligadas al acontecimiento han celebrado, como suelen hacerlo anualmente, la efeméride.

La subida al trono de Fernando III gracias a la inteligencia de su madre, Berenguela, constituyó un acontecimiento fundamental para la historia de Castilla y León y de España ya que supuso la posibilidad de la unión de ambos reinos en 1230 tras la muerte de su padre, Alfonso IX de León, y la cesión de sus hermanas, hecho que dio paso a un siglo de progreso económico, social y cultural, y a la más amplia expansión de los reinos occidentales cristianos por la ocupación efectiva de las provincias de Jaén, Córdoba, Sevilla y Murcia, con el consiguiente retroceso musulmán cuyo territorio quedó reducido a los Reinos de Niebla, Tejada y Granada, este último como feudo castellano. 

San Fernando, es el personaje más ilustre de la historia de España; fue llevado a la santidad por sus cualidades, no conoció la derrota ni casi el fracaso. Es el único rey español declarado santo por la Iglesia católica, canonizado en 1671 por Clemente X, es patrón de varias localidades: Sevilla, Aranjuez, San Fernando de Henares, Maspalomas (Gran Canaria) y otras; también está estrechamente ligado a la historia militar por ser patrón del Cuerpo General de las Armas del Ejército de Tierra, especialidades de Ingenieros y Transmisiones y del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos así como de diversas instituciones como la Universidad de La Laguna o la Real Academia de Bellas Artes madrileña.

Hace ya un tiempo publiqué en este blog una entrada sobre el cuadro de José Gutiérrez de la Vega y Bocanegra, la Coronación de Fernando III de Castilla, cuyo boceto encabeza la presente entrada, que se encuentra en posesión de un particular que ha realizado múltiples gestiones para hallar un ámbito de exposición al público, dada la naturaleza e importancia de la obra, sin que hasta la fecha haya podido conseguirlo. La pintura historicista de José Gutiérrez de la Vega, parece tocada de un maleficio que le ha impedido desde su primera concepción, vivir una historia pacífica.

José Gutiérrez de la Vega Bocanegra. Coronación de Fernando III 
Detalle de la obra inacabada, iniciada en 1852

La obra representa el momento de la Coronación del rey Fernando III de Castilla; una pintura de gran tamaño (3.20 x 2,10 mts.) que fue encargada en 1852 por la Casa Real a José Gutiérrez de la Vega y Bocanegra, en su calidad de Pintor de Cámara.

De los comentarios que podemos leer en algunos documentos de la época, como la carta del Duque de Riánsares, segundo esposo de la reina gobernadora María Cristina de Borbón, reproducidos por Méndez Casal (El Romanticismo en la Pintura Española: José Gutiérrez de la Vega” ABC 28.5.1922) se intuye que la causa de la demora en la ejecución de la obra y su falta de conclusión devino de la presencia de los dos personajes femeninos que aparecen en la composición. Desde su destierro en París le reprocha el abandono del “cuadro emprendido y mil veces corregido” 

Parece que el pintor se plantea hacer un homenaje a través de la obra a las mujeres que en ese momento rigen los destinos de la Casa Real española, la regente Mª Cristina de Borbón y su hija, la heredera del trono, Isabel II, pero la propia historia de ambas dista mucho de ser pacífica y el pintor parece ir reteniendo la evolución de la pintura a la espera de la solución de los conflictos que se suceden en torno a ellas.
Detalle de los dos personajes femeninos presentes en la obra


Decía Riánsares en su carta: ¿Conque nuestra grande obra la abandonó usted? Nunca hubiese estado de más concluirla, aunque hubiese habido que cubrir luego la cabeza principal con un lienzo..." 

Entre tanto circunstancias ajenas relacionadas con la situación de los edificios obligan a un continuo peregrinaje de la obra que implica la confluencia de otros actores y otras voluntades. Las vicisitudes de la obra pueden recomponerse con el apoyo de la documentación que se conserva en los archivos tanto del Museo del Prado como en el Archivo Histórico Nacional. (AG_LEG_39_118)

1852. La reina Isabel II pide al pintor que haga un cuadro sobre el tema expresado. Por las grandes dimensiones del lienzo, (tres metros y veinte centímetros de ancho por dos con diez de altura) el artista arguye que no puede realizarlo en su estudio particular, y entonces la Reina ordena que se le facilite el llamado Salón de Próceres del Palacio del Buen Retiro. (En el edificio del actual Casón del Buen Retiro)

1854. La madre de la reina que había vuelto de su primer  exilio en 1844 inició junto a su marido negocios relacionados con la sal, el ferrocarril y el comercio negrero​ con lo que fue aumentado la antipatía del pueblo hacia ella. Este año fue expulsada definitivamente de España y le fue retirada la pensión vitalicia que le habían concedido las Cortes. Esta pudo ser la verdadera causa del gran parón que se produce en la ejecución del cuadro.

1863. Han transcurrido algo más de diez años, el inicio de unas obras en el Salón de Próceres hace necesario desalojar el cuadro de Gutiérrez que es trasladado al convento de los Jerónimos. El pintor, visita el lugar y considera que no reúne condiciones, especialmente de luz para poder realizar su trabajo. Se dirige al director de Real Museo de Pintura y escultura, D. Federico Madrazo, y solicita poder instalarse en el denominado Salón de Descanso de los Reyes que se encuentra en el extremo oriental del Museo en lo que hoy es la Sala 39, con una magnífica luz y vista al Real Jardín Botánico. Suponemos que Madrazo no quiere oponerse a los deseos de pintor por la protección real de que este goza.
A la derecha con el nº 39 se encuentra el Salón de Descanso de los reyes.

Museo del Prado. Puerta de Murillo
Vista del balcón exterior de la Sala de Descanso Real

1863. El 17 de noviembre de  el vicesecretario de la  Real Casa y Patrimonio comunica al Museo la orden de  de traslado de la obra al mencionado Salón de Descanso Real. El director del Museo, Federico Madrazo, responde a vuelta de correo informando que ya se ha instalado la obra aunque pone de manifiesto los inconvenientes que puede producir la duración de su estancia en el Museo ya que se perjudica la visita de los interesados a esa sala donde se encuentran colgadas obras de Goya y de van Loo.

1863 Pocos días después (23 nov.) Federico de Madrazo solicita del administrador de la Real Casa que sería conveniente fijar un plazo al pintor para la terminación de la obra. El administrador anota en su respuesta dos días después:
                    "Si el director del Real Museo siendo tan artista no puede fijar el tiempo que ha de tardar el Sr. Gutiérrez en concluir su cuadro, medidas sus dimensiones y conocido el asunto que representa, menos puede hacerlo el que suscribe..."

1864 Las comunicaciones entre la administración de la Real Casa y Patrimonio, y el Real Museo de pinturas continúan. En Febrero el director del Museo ofrece la posibilidad de trasladar el cuadro para su conclusión a la Sala de Restauraciones "donde podrá estar el tiempo que precise para su terminación, en la seguridad de que quedará allí muchos años y sin concluirse" y podría presentar menos inconvenientes para el funcionamiento de la Institución.

El expediente del Archivo Histórico Nacional se cierra aquí con una nota que dice: "En despacho de 29 de abril de 1864 quedó sin resolución"; no obstante, en un escrito del Museo de Pintura de 2 de Mayo de 1865 se informa haber trasladado la obra a la Sala de Restauración aunque no conocemos la fecha precisa, sabemos que el director del Museo obtuvo el permiso para trasladar a su incómodo huésped a la Sala de Restauraciones viéndose por fin liberado de esta obra de gran tamaño que perjudicaba sus planes de remodelación de las salas del museo, y así lo expresa en una carta que escribe a su amigo Carderera:

         "Habiendo podido conseguir, después de mil trabajos... que el bueno del Sr. Gutierrez deje libre la Sala de Descanso del Museo que tenía obstruida con su eterno cuadrote y feroz castillejo- voy a hacer que quede arreglada como corresponde..." (Carta nº 570 del Epistolario de Federico de Madrazo, II tomo; publicado por el Museo del Prado en 1994).

1865 Muere el pintor en el mes de diciembre de 1865. A partir de ese momento se pierde la pista del cuadro. Los cambios políticos que se suceden después del destronamiento y exilio de Isabel II, (1868) hacen que sobre el cuadro descienda el olvido.

Fernando III en un libro Tumbo de la Catedral de Santiago de Compostela

Habrá que esperar a  2030 para poder conmemorar la unión de los reinos de León y Castilla en la persona de Fernando III y quien sabe cuantos años para que la pintura de su Coronación, de Gutiérrez de la Vega salga por fin a la luz y pueda ser contemplada por todos.

jueves, 22 de diciembre de 2016

GUTIÉRREZ DE LA VEGA - RETRATOS CON HISTORIA: POLÍTICOS Y MILITARES


Retrato del Pintor José Gutiérrez de la Vega. Det. BNE

Dentro de la faceta retratística cultivada  por el pintor sevillano, José Gutiérrez de la Vega y Bocanegra, ocupa un lugar destacado la dedicada a personajes de la política y de la milicia, tanto por la importancia de su número como por su calidad -no siempre homogénea- aunque probablemente en ninguno de ellos alcance las cotas de excelencia que podemos ver en algunos de sus retratos femeninos.

Como hemos comentado en otras ocasiones José Gutiérrez de la Vega y Bocanegra refleja en sus retratos la tradición sevillana, en especial de Murillo, matizada con la influencia de la pintura inglesa adquirida en su estancia gaditana a través de su relación con viajeros y coleccionistas ingleses como Richard Ford o el cónsul William Brackenbury, que potencia su técnica colorista y se muestra en las poses elegantes de sus retratados. Estas facetas se ven enriquecidas desde su llegada a Madrid con la incorporación de un cierto aire goyesco.

La mayoría de retratos de militares de Gutiérrez de la Vega que conocemos se encuentran en el Museo del Ejército, aunque el Museo del Prado conserva cuatro de los mejores, de un militar y tres políticos; finalmente en el Museo Naval se conserva uno.


RETRATOS DE POLÍTICOS Y MILITARES DEL MUSEO DEL PRADO

Por su relevancia comenzamos por los retratos de personajes del mundo de la política y la milicia pintados por José Gutiérrez de la Vega entre 1848 y 1850 que conserva el Museo del Prado. Se trata de cuatro interesantes retratos que forman parte del llamado Prado Disperso y se encuentran depositados en el Ministerio de Fomento. Representan a tres políticos y un militar que juegan un papel principal en la historia del XIX, además, todos ellos tienen en común su importante papel en el mundo del pensamiento y de las letras. Resalto a continuación unas pinceladas de sus biografías poniendo de relieve, en la medida de lo posible, las circunstancias que muestran su implicación en la cultura y la sociedad de la época.

En cuanto a la composición de las obras, los tres políticos aparecen retratados en una misma actitud, sentados en un elegante sillón tapizado en terciopelo en cuyo brazo se apoya el bastón de mando, ante una mesa o escritorio y sujetando un papel doblado en la mano,  En dos de ellos podemos ver sobre la mesa una escribanía de plata y al fondo un ventanal que permite vislumbrar un paisaje, mientras el tercero utiliza como fondo de la estancia un cortinaje. Por su parte el único militar del grupo, aparece bajo las mismas condiciones pero de pie en actitud marcial y en lugar de papel, sujeta con su mano un sable. Esta posición erguida es una característica que veremos siempre en el retrato militar de José Gutiérrez de la Vega y Bocanegra.

Nicomedes Pastor Diaz Corbelle (1811-1863)

Político gallego de Vivero (Lugo). Hijo de Antonio Díaz, oficial administrativo de la Armada y de María Corbelle, tercer hijo de una numerosa familia al que pusieron además del nombre del santo del día, el de su madrina, Pastora. Estudió Leyes en la Universidad de Santiago de Compostela donde también inicia su actividad poética. Terminó sus estudios en Alcalá de Henares donde obtuvo el título de abogado en 1833. En Madrid se relaciona con escritores y poetas, Espronceda, Larra, Estébanez Calderón y en especial con José Zorrilla que será su gran amigo y protegido; frecuenta el Parnasillo y publica sus poesías en diversas revistas como El Artista o El Siglo donde coincide con Ros de Olano y Espronceda.
José Gutiérrez de la Vega y Bocanegra, Retrato de Nicomedes Pastor Díaz Corbelle (1848) 

Conservador y monárquico; fue leal a María Cristina y enemigo de Espartero, a quien atacó desde el semanario El Conservador (1841), periódico en cuya fundación participó al igual que en El Heraldo y El Sol. Es nombrado para diversos puestos de carácter político pero nunca abandona su su actividad literaria. En 1847 fue nombrado miembro de la Real Academia Española.

Fue ministro de Estado en el gobierno de O'Donnell en 1856, durante el reinado de Isabel II. Murió soltero a los 52 años. Siempre compaginó la política con la vida literaria, publicando un gran número de artículos periodísticos y un libro de Poesías de tintes románticos:

Yo no sé lo que quiere mi pecho,
Yo no sé porque tiemblo y qué lloro,
No conozco lo mismo que adoro,
No hallo objeto a mi triste pasión.
Sólo encuentro un inmenso vacío
Donde el alma se agita sedienta,
Y esta sed de querer se acrecienta...
¡Porque nadie responde a mi amor!
El amor sin objeto. Poesías. 1866


Juan Bravo Murillo (1803-1873) 

Político liberal, jurista filósofo y teólogo. Extremeño, de Fregenal de la Sierra, (cuando era localidad andaluza) perteneció al partido moderado y ocupó diferentes cargos políticos durante el reinado de Isabel II.  Estuvo al frente de diferentes carteras ministeriales, como Justicia, Fomento o Hacienda; llegando a ser presidente del Consejo de Ministros. Con la llegada de los progresistas fue apartado de la primera línea de la política nacional, aunque fue elegido presidente del Congreso de los Diputados en 1858.

Frente a la presencia mayoritaria de militares en la política de la época, representaba un elemento civil poco habitual en las filas conservadoras de su partido, por lo que se le conocía como "el abogado". Es considerado un pragmático de la política siempre fiel a su lema "menos política y más administración". Como católico intentó restablecer relaciones con la Santa Sede y como resultado se firmó el Concordato de 1851. También se cuentan entre sus logros la fundación del Boletín Oficial del Estado; la propuesta de un método objetivo de selección a través de oposiciones para ingresar en la función pública y la puesta en marcha de las obras del Canal de Isabel II para abastecer de agua a Madrid, ciudad en la que murió  a los setenta años de edad.

José Gutiérrez de la Vega y Bocanegra, Retrato de Juan Bravo Murillo (1848)

 ... "No porque el artículo que examinamos nos parezca defectuoso, no porque veamos dificultades y peligros en su riguroso cumplimiento aconsejaremos que no se observe. Justo y laudable es promover la reforma de una ley defectuosa; pero mientras esta reforma no se haga, tal como sea la ley debe observarse, porque sobre no haber autoridad para desobedecerla, mucho peor y de más pernicioso efecto que una mala ley es la arbitrariedad de los jueces colocada en su lugar."
Observaciones al Reglamento provisional para la aplicación de justicia.
Boletín de Jurisprudencia y Lejislación (sic) Tomo I - 1836


Manuel Seijas Lozano (1800-1868)

Granadino de Almuñécar, Manuel  Seijas Lozano, magistrado y académico, fue un político perteneciente al Partido Moderado que fue ministro en varias carteras: Gobernación, Fomento , Hacienda, Gracia y Justicia  y Ultramar y llegó a ser presidente del Congreso y del Senado.

Seijas Lozano destaca como jurisconsulto por su participación en el movimiento codificador del pasado siglo, siendo el principal impulsor y autor material del proyecto de Código Penal de 1848 que propugnaba, entre otros, el avanzado criterio de que el ordenamiento jurídico penal pueda reconocer el resarcimiento e indemnización de los daños causados a la víctima, lo cual era novedoso y hasta entonces ignorado en nuestra legislación penal.

Al margen de su actividad jurídica y política, en 1852 fue elegido miembro de la Real Academia de la Historia y en 1857 lo fue de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. El Ateneo científico y literario de Madrid en 1839 le adjudicó la cátedra de Filosofia del Derecho para la cual redactó su Teoría de las Instituciones judiciarias, una obra que puede clasificarse de fundamental, a pesar de no haber sido muy conocida. Son célebres sus Dictámenes como fiscal del Tribunal Supremo, publicados en 1864, bajo el título de: Colección de algunos dictámenes, emitidos por Manuel Seijas Lozano. Falleció en Madrid, el 10 de diciembre de 1868.

José Gutiérrez de la Vega y Bocanegra, Retrato de Manuel Seijas Lozano (1850)

Manuel Seijas Lozano, 1841 Prólogo Teoría de las Instituciones judiciarias


Antonio José Teodoro Ros de Olano y Perpiñá (1805-1886)

Hijo de Lorenzo de Ros Mogaya, último Capitán General de Venezuela y de doña Mariana de Olano y Banover, nació en Caracas y, además de militar, fue abogado y escritor. Se casó con Mª del Carmen Quintana, hija del General don Félix Quintana, y sobrina del Cardenal Romo, Primado de España y tuvieron tres hijos. Participó como segundo del General O´Donnell en la Guerra de África destacando en la acción de Guad-el-Jelú, por lo que obtuvo los títulos de Marqués de Guad-el-Jelú y Vizconde de Ros. Fue el inventor el gorro que lleva su nombre, tan usado por la Infantería española.

Fue Teniente General de los Ejércitos Nacionales, Capitán General de Madrid.  Senador Vitalicio del Reino; Presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina, Diputado en el Congreso hasta 1848, Caballero de Carlos III, Isabel La Católica, San Fernando y San Hermenegildo; Gentilhombre de Cámara de Isabel II; Director General de la Infantería, Mariscal de Campo; Embajador en Lisboa; Ministro de Trabajo, Instrucción, Comercio y Obras Públicas. 

José Gutiérrez de la Vega y Bocanegra, Retrato de Antonio Ros de Olano (1849)

Amigo de Espronceda, y otros románticos formó parte de la famosa Partida del Trueno*, fue miembro del Ateneo y del Liceo Literario y acudía asiduamente a la tertulia del Parnasillo. Su actividad literaria es abundante, participó en la redacción de El Siglo y El Pensamiento. Escribió el prólogo a El diablo mundo de Espronceda, que le dio mucha fama por su apasionado romanticismo. Publicó en 1886 un libro de Poesías, que fieles al romanticismo de la época son a veces truculentas y otras sentimentales e intimistas. Escribió Leyendas de África y Episodios militares, además de algunos relatos, considerados extravagantes y oscuros, y una serie de cuentos fantásticos que denominó Cuentos estrambóticos que se fueron publicando en diferentes revistas, por los que ha sido comparado con Quevedo, por su lenguaje y con Edgar Allan Poe, por su temática.

       *La Partida del Trueno, era un grupo integrado por jóvenes del que el propio Larra hablaba en sus artículos. Sus fechorías y gamberradas se dirigían contra los partidarios de la monarquía. Su actitud rebelde refleja la imagen del héroe romántico literario que desafía al sistema y que puede convertirse en un ser marginal. 

Ros de Olano Aparece retratado junto a Bretón en Los Poetas  contemporáneos de Antonio María Esquivel (1846-MNP).
Bretón y Ros de Olano en Los poetas contemporáneos; det.  A.Mª Esquivel.  MNP



RETRATOS DE MILITARES PINTADOS POR GUTIÉRREZ DE LA VEGA EN EL MUSEO DEL EJÉRCITO

Bien es sabido que los militares constituyen la urdimbre de la historia española del siglo XIX como actores clave de la misma, en buena parte debido a su abundancia causada por las continuas guerras tanto internas como externas. Esta "inflación" de cargos militares va a ser la causa de que la vida política española entre 1840 y 1875 esté dirigida por veteranos de las guerras carlistas y de las llamadas guerras de emancipación americanas: Espartero (1840), Narváez (1844), O'Donnell (1854), Prim (1868), Serrano (1874) y Martinez Campos (1874).

El pintor José Gutiérrez de la Vega y Bocanegra realiza innumerables retratos de militares de distinta consideración y adscripción política de los que probablemente conozcamos sólo una parte pues muchos de ellos colgarán en paredes de casas familiares, establecimientos militares o instituciones, en donde la pátina del tiempo haya ocultado la firma del pintor y las obras permanezcan para siempre en el anonimato.

Un grupo de este tipo de retratos ha ido a parar, diríamos que de una manera natural, al Museo del Ejército, en su actual sede del Alcázar toledano, procedentes de distintas instituciones, la mayoría desaparecidas, ligadas de uno u otro modo al estamento militar. A diferencia de los personajes de los retratos que hemos visto en el Museo del Prado, aquí los militares se puede decir que lo son en exclusiva pues no se señalan en sus biografías otros hechos que no estén referidos a la vida militar y a veces personal o familiar.

La práctica totalidad de estas obras aparecen relacionadas en la Icono-biografía del Generalato Español publicado en 1901 por Adolfo Carrasco y Sayz.

Icono-biografía del Generalato Español disponible en línea en  
Biblioteca Digital de Castilla y León

Esta galería de retratos de Gutiérrez de la Vega en el Museo del Ejército, generalmente firmados y fechados, aparte de su valor artístico es interesante por su carácter histórico y documental. Tratadas en conjunto ofrecen una visión de la milicia española del siglo XIX y conforman una galería de personajes de indudable interés como agentes históricos de primer orden.

La información sobre las obras procedente del propio Museo del Ejército y del artículo de Francisco Portela Sandoval La Escultura y la Pintura en el Museo del Ejército, no nos permite conocer si estamos ante obras que fueron objeto de encargos individuales o colectivos, aunque nos inclinamos más por esta segunda opción por sus características comunes y por la presencia de una cartela conteniendo una inscripción biográfica, característica que nos habla claramente de retratos institucionales, pues los familiares no suelen pedir que se incorporen este tipo de inscripciones, por razones obvias. Además, la mayoría de ellos ha entrado al Museo procedente de alguna institución pública militar aunque, en casos señalados, la obra en cuestión procede de una donación de la familia del retratado. En todo caso ignoramos el tipo de encargo o la institución que lo hubiera realizado.

En todos los retratos encontramos una disposición similar: El personaje, de tres cuartos, aparece de pie apoyando una mano sobre la empuñadura del sable o la espada de ceñir que descansa en la cadera, mientras la otra mano se apoya en una mesa sobre la que puede aparecer un libro o bien sostiene el gorro del uniforme. Sólamente uno de ellos el General Fernández Rodriguez, aparece con los atributos de escritor que hemos comentado con anterioridad: la escribanía y el papel doblado en la mano.

Solo dos de los retratos de Gutiérrez de la Vega en el Museo del Ejército, forman parte en la actualidad de la exposición permanente: los de los capitanes generales Rodil y Gutiérrez de la Concha.

General, Vicente Jenaro Quesada Arango, Marqués de Moncayo (1782-1836) 

Hijo del gobernador de Nicaragua, Vicente Jenaro Quesada, nació en La Habana, ingresó en el ejército, a los doce años. El hecho de que el retrato fuera realizado en 1851, quince años después de su muerte, indica que tuvo que hacerse a partir de la copia de un retrato anterior del personaje.

Firmado: "J. Gutiérrez de la Vega. año 1851" Con inscripción biográfica. © Museo del Ejército

La información del Museo dice que la obra presenta hendiduras y rasgaduras sobre el rostro del retratado. pero se puede deducir de otros retratos que se trata de marcas reales pues había sufrido heridas en la cara que le habían dejado profundas cicatrices perfectamente visibles.

Retrato del General Quesada por Vallejo. Grabado. Galería militar contemporánea. 1845

En 1796, es destinado al regimiento de la Guardia Real en Madrid. El 2 de mayo de 1808 luchó contra las tropas invasoras napoleónicas posteriormente se volverá a enfrentar a los franceses y será cogido prisionero aunque logra escapar. Cuando vuelve Fernando VII obtiene el rango de brigadier, pero su posterior oposición a la restauración de la Constitución de 1812 le cuesta el puesto y se refugia en Francia para volver con las tropas francesas siendo nombrado capitán general de Navarra. Al morir Fernando VII fue nombrado capitán general de Castilla la Vieja y en 1834 virrey de Navarra y comandante en jefe del ejército del Norte de donde fue relevado por fracasar en la defensa de Pamplona.
Durante los siguientes años fue alejándose de las posturas intransigentes. Su vida tuvo un fatal desenlace al mantener en Madrid la represión de las manifestaciones populares que se producen tras el motín de Sargentos de La Granja. de 1836. Tras conocer tardíamente el triunfo de la sublevación, intenta huir de Madrid, pero fue detenido en Hortaleza, donde fue cruelmente asesinado y mutilado por una turba incontrolada. Su hijo, Jenaro de Quesada y Matheus (1818-1889) fue Director General de la Guardia Civil.

A la izquierda Prendimiento de Quesada, por Vallejo. Galería militar contemporánea. 1845
A la derecha, grabado de 1851 de P. Chamorro y Baquerizo que representa a su hijo, Jenaro Quesada y Matheus (1818-1889) delante de un retrato de su padre.


Capitán General, José Ramón Rodil y Galloso Campillo, Marqués de Rodil (1789-1853)

José Ramón Esteban Mateos Méndez Rodil Gayoso, Vizconde de Trobo y Marqués de Rodil, nació en Santa María de Trobo (Lugo). Estudió Derecho en la Universidad Compostelana y en 1808 sentó plaza como voluntario en el Batallón Literario de estudiantes y profesores para luchar contra los franceses en el Sitio de Bayona de Francia. En 1816 marchó a Perú y después a Chile donde participó en la guerra hasta la evacuación de El Callao en 1826.

José Gutiérrez de la Vega 1845. Retrato de J.R. Rodil, con inscripción biográfica. © Museo del Ejército

A pesar de haber sido derrotado José Ramon Rodil es considerado "El héroe del Callao" por la resistencia numantina de trece meses que mantuvo de la fortaleza del Real Felipe del citado puerto. Sitiado por las tropas de Simón Bolívar, al mando del general Bartolomé Salom, Rodil se niega a acogerse a la capitulación de Ayacucho que puso fin al virreinato peruano. Después de haber sufrido grandes pérdidas personales por el hambre y el escorbuto, el 22 de enero de 1826 acepta finalmente la capitulación ante Salom, quien pidió la máxima pena para él, a lo que Bolívar respondió: “El heroísmo no es digno de castigo”.

Rodil obtuvo condiciones honrosas y pudo llevarse consigo las banderas de sus regimientos que fueron las últimas en abandonar el Perú. Con la entrega del Callao, desapareció el último ejército español de América del Sur. Por sus méritos militares se le otorgó en 1831 el título nobiliario de Marqués de Rodil. De regreso en España tomó el mando de la Brigada de Cazadores de la Guardia Real. En 1834 se incorpora al Ejército del Norte, que dirigió como Virrey de Navarra y Capitán General de las provincias Vascongadas. En 1836 pasó a la Capitanía General de Aragón, volviendo en 1841 al mando del Ejército del Norte. Organizó el Cuerpo de Carabineros, de Milicias Provinciales y de Infantería y ostentó las Capitanías Generales de Extremadura y de Castilla la Nueva. Fue diputado y senador; Fue ministro de la Guerra en tres ocasiones, la última bajo el gobierno de Espartero.  El retrato fue adquirido en 1928 a su descendiente el General Ramón Rodil para el Museo Histórico Militar.

Teniente General, Manuel Soria Vargas Fdez. Quintanilla (1788-1872)

Natural de Granada, Manuel Soria Vargas fue Ministro de la Guerra interino en 1836 hasta la incorporación del titular Seoane Hoyos.

Firmado: "José Gutiérrez de la Vega" Con Inscripción biográfica.  © Museo del Ejército

Cadete de Infantería en Diciembre de 1803, Coronel en 1833, Brigadier en 1834, Mariscal de Campo en 1836 y Teniente General en 1845. Inspector General de Infantería de 1844 a 1847. Capitán General de Extremadura é Inspector General de Infantería; Consejero de la Sección de Guerra del Consejo Real, Vicepresidente de la Sección de Ultramar de dicho Consejo, Vicepresidente y Presidente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina; Destacado participante en la guerra de la Independencia y en las carlistas. Fue senador por Granada 1838-1839 y Badajoz 1844-1845: Senador vitalicio entre 1845-1868 y dos veces Vicepresidente del Senado. El retrato procede de la Antigua Dirección de Infantería.

Mariscal de Campo, Francisco Javier Linage y Armengol (1795-1847)

Nacido en Toro (Zamora), el 14 de Febrero de 1795, Francisco Linage fue secretario del general Espartero en los episodios carlistas. Se le atribuye la redacción del Convenio de Vergara y fue Director General de Infantería en 1842.

Firmado: José Gutiérrez /de la Vega. Con inscripción biográfica.  © Museo del Ejército

Sentó plaza de soldado de Infantería en 1815, promovido á Subteniente en 1817 y ascendido á Coronel en 1837; pasó al Estado Mayor alcanzando el año siguiente el cargo de Brigadier y el de Mariscal de Campo en 1840, año en que fue nombrado Inspector general de Milicias y de Infantería, hasta que en 1843 se expatrió con Espartero, de quien era fiel amigo y admirador. Regresó de la emigración en 1847.

Viste uniforme de mariscal con casaca azul, charreteras y pantalón blanco. Ostenta la Gran Cruz de Isabel La Católica, Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando y diversas condecoraciones.Con su mano derecha sujeta el bastón de mando de caña de Indias con puño de oro, al lado izquierdo lleva espada de ceñir mientras sujeta una carta con la mano que se apoya en una mesa sobre la que se encuentra un libro.


Teniente General, Francisco de Paula Alcalá (1793-1854)

Nació en la Puebla de Almenara (Cuenca). Inspector General de Infantería y Capitán General de Filipinas.  Fue condecorado con la gran cruz de de Carlos III y la de San Hermenegildo.

Retrato no firmado. Con inscripción biográfica. © Museo del Ejército

Cadete de Infantería en Mayo de 1808 y Capitán de Granaderos de la Guardia Real en 1824. Ascendió á Coronel en 1833, á Brigadier en 1834, á Mariscal de Campo en 1839 y á Teniente General en 1841. Siguió la guerra de la Independencia desde el principio hasta su conclusión, y en ella fué hecho prisionero tres veces y las tres se fugó. También lo fué en 1823 en la capitulación del ejército de Ballesteros (uno de los últimos en rendirse a las tropas del duque de Angulema). Asistió por fin á la primera guerra carlista. Fue Gobernador militar y político de Teruel; jefe de división en el ejército del Norte, Tuvo muchos cargos y destinos, entre ellos, Comandante General de Guipúzcoa, Capitán General de las Provincias Vascongadas; Vocal de la Junta Consultiva de Guerra. También fue Senador. Falleció el 24 de Diciembre de 1854. El retrato fue donado por el Ministerio de la Guerra.

A pesar de que el profesor Portela Sandoval lo incluye entre las obras de Gutiérrez de la Vega, el museo lo considera de autor desconocido.

Mariscal de Campo, Ramón Boiguez y Biguez (1) (1801-1865)

Nació en Valencia el 30 de septiembre de 1801, siendo hijo del coronel José Boiguez y Vazquez y de María Biguez y Subroca. Recibió el nombramiento de cadete de infantería en 1808 (con 7 años) y el de subteniente, dos años después. Entró en la Guardia real en 1827, llegó a coronel en 1840, a Brigadier en 1843 y a mariscal de campo en 1848.

Firmado: "José Gutierrez de la Vega / Madrid en 1851", con inscripción biográfica. © Museo del Ejército

En 1823 hallándose en operaciones fue herido y llevado prisionero á Francia; de 1833 á 39 participa en la guerra carlista, del 39 al 40 destinado en Cuba y el 48 de nuevo en campaña contra los carlistas.
Después de su último ascenso fue sucesivamente Gobernador militar de Barcelona, Comandante General de Tarragona,  Gobernador Militar de Cartagena, Capitán General de Aragón y de Castilla la Vieja, Director General de Sanidad Militar y Capitán General de las Provincias Vascongadas hasta 1858. En 1864 y 65 Ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina. Obtuvo las grandes cruces de Isabel la Católica y San Hermenegildo.

(1) Según los datos del Museo de Ejército sus apellidos son Boiguez y Boiguez; según la BNE se llamaría Boiguez y Biguez; lo que coincide con los datos que de él se recogen en la obra Estado Mayor del Ejército Español: historia de los generales que más se han distinguido de Pedro Chamorro y Baquerizo, (1854). V. A. Juanola dice que tenía los dos apellidos iguales, y Portela Sandoval le apellida Boiguez y Bigur.


Capitán General, Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen (1808-1874)

Conocido por su título nobiliario, marqués del Duero, fue un militar y político español de tendencia liberal-moderada. Nace  en Córdoba (Argentina) al igual que su hermano José, donde su padre Juan de la Concha, que era gobernador, muere en 1810 fusilado por rebeldes criollos.

Firmado: José Gutiérrez de la Vega/pintó en Madrid en 1851. Con inscripción biográfica.© Museo del Ejército 

Ingresó en la Guardia Real en 1820. Ascendido a mariscal de campo en 1840 por su brillante participación en la primera Guerra Carlista;  fue comandante general de las provincias de Guadalajara y Cuenca y participó en los sucesos de octubre de 1841 por lo que tuvo que exiliarse. En 1843 contribuyó activamente en la caída de Espartero que le valió el ascenso a Teniente General. En 1847 es enviado a Portugal para restablecer la autoridad de la soberana portuguesa en Oporto, por lo que recibió el marquesado del Duero con grandeza de primera clase.

Aunque durante un tiempo estuvo apartado de la política y de la milicia, en 1870 tras el asesinato de Prim fue el encargado por el Gobierno de recibir a Amadeo de Saboya en Cartagena y darle la triste nueva. Volvió en 1872, año en el el gobierno de la república de 1874 le dio el mando del Tercer Cuerpo del Ejército del Norte. En el frente carlista logró notables victorias, destacando la liberación de Bilbao. Consiguió cinco veces la Laureada. Murió víctima de una bala durante un reconocimiento en Monte Muro, cerca de Estella, en 1874. Su memoria está presente en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid.  Fue senador vitalicio y presidente del Senado de 1858 a 1865. La obra procede de una donación realizada en 1923 por la Capitanía General de la 1ª Región Militar.

Detalle del Monumento al Marqués de Duero de Arturo Mélida Alinari en el Panteón de hombres ilustres. Madrid


Mariscal de Campo, Manuel Fernández y Rodriguez (1781-1852)

Nació el 16 de febrero de 1781 en la "villa de Palacios - Castilla la Vieja" (Existen en la antigua región de Castilla la Vieja al menos 8 localidades cuyo nombre se inicia con "Palacios"). Mariscal de Campo. Inspector General de Infantería de 1836 a 1840.
Su actividad en el ejército se inició en 1799 como soldado de milicias provisionales. Participó en la guerra de la Independencia y fue apresado en la capitulación de Valencia, no regresó a España hasta 1814. Fue ascendiendo llegando a Coronel en 1825, a Brigadier en 1829. Intervino en la guerra carlista en 1833 y fue nombrado Mariscal de Campo en 1836. Ganó las grandes cruces de Isabel la Católica y de San Hermenegildo. Falleció el 2 de marzo de 1852.

Firmado: José Gutiérrez de la Vega (Ang. inf. izq.) Con inscripción biográfica. © Museo del Ejército

Ante un fondo arquitectónico neoclásico, el personaje viste Uniforme de Mariscal de Campo, con casaca azul de solapas, cuello y vueltas granas, pantalón con galón dorado; en la mano derecha lleva una carta y la izquierda la apoya en un libro que está sobre una mesa con tapete encarnado en la que puede verse también una escribanía, atributos habitualmente utilizados por el pintor para los hombres de letras aunque desconocemos si ejerció alguna actividad en dicho ámbito. El retrato procede del Museo de Infantería.

Teniente General Cándido Pieltaín y Hove-Huergo. (1822-1888)

Para terminar la relación de retratos pintados por Gutiérrez de la Vega que se encuentran en el Museo del Ejército, habría que mencionar el del Teniente General Cándido Pieltain que aparece referenciado en el archivo del Museo como "Obra de Gutiérrez de la Vega. Exp: 420".

A pesar de ello, tras la consulta realizada al archivo informan de que se encuentra en  el Cuartel General del Mando de Fuerzas Pesadas de Burgos y que en la actualidad no es visible la firma. En todo caso hay que considerar que la obra fuera de una cierta importancia pues en 1900 estaba colgada en la Sala de Generales del Ministerio de la Guerra, según consta en la Icono-biografía del Generalato español de Carrasco y Sayz

 
Imagen Archivo Senado     /     Imagen Museo Ejército

Cándido Pieltaín (1822-1888) Asturiano, de Gijón fue Director General de la Guardia Civil (1872); Gobernador y Capitán General de Cuba (1873) durante siete meses. Fue además Director General de Ingenieros y Presidente del Consejo Supremo de Guerra y Marina de España. Fue Senador por la provincia de La Coruña en diversos periodos legislativos entre 1872 y 1888


RETRATO EN EL MUSEO NAVAL

Capitán General de la Armada Juan Mª Villavicencio y de la Serna (1755-1830)

Marino y político español nacido en Medina Sidonia. Gobernador político y militar de Cádiz. En 1784 tomó parte en la misión diplomática que se envía a Turquía para mejorar las relaciones con la corte del sultán Abdulhamid I quien había firmado el primer Tratado de Paz con España desde la batalla de Lepanto. Se casó con  Antonia Bouligny Marconie, hija de primer embajador español en Constantinopla.

Cap.General Juan Mª Villavicencio de la Serna. Con inscripción biográfica

Fue nombrado Regente del Reino formando parte del III Consejo de Regencia entre Enero de 1812 y Marzo de 1813. En 1817 fue promovido al más alto cargo de la jerarquía militar, el de capitán general de la Armada Española. Recibió la gran cruz de la Orden de Carlos III; fue caballero de la Orden de Alcántara junto a su hermano Rafael, jefe de escuadra de la Real Armada, y su cuñado Dionisio Alcalá-Galiano, Brigadier de la Real Armada, Héroe de Trafalgar. Murió en Madrid en 1830.

El Museo de Cádiz conserva un pequeño y curioso retrato de 8 cm. de diámetro realizado por Picaux en 1799 que muestra al mismo personaje, joven, con raya al medio y coleta a la moda de la época.


Correspondencia de los grados del generalato en el XIX  con los actuales.