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viernes, 6 de noviembre de 2020

PINTORES DE LA FAMILIA AMÉRIGO

Cuando estudiaba la biografía del pintor Francisco Javier Amérigo Aparicio para escribir el artículo sobre  "La Inauguración de la Exposición Filipina en Madrid - 1887" y buscaba su relación con otros artistas alicantinos del mismo apellido tuve la suerte de encontrar el trabajo de Gerardo Muñoz: "AmérigoUna estirpe de joyeros y pintores" publicado por el diario Información de Alicante el 20.12.2015 (www.gerardomuñoz.com).  Por él sabemos que los Amérigo alicantinos descienden de dos hermanos italianos, naturales de Portoferraio en la isla de Elba que llegaron a la ciudad de Alicante a principios del siglo XVIII. 

Vista de Portoferraio en la isla de Elba

Para ver el lugar que ocupaba nuestro pintor en la saga familiar, que comenzó siendo de plateros y terminó siendo de pintores, debemos situarnos a principios del XIX y detenernos en los tres hermanos Amérigo Morales, hijos de Tomás Amérigo Ortiza y Ramona Morales Carreras. Uno de ellos, Ramón, el mediano, fue pintor y grabador de cierto renombre que trabajó en Madrid con José Madrazo; los otros dos hermanos, Francisco y Jose Gabriel, que fue alcalde de Alicante, aquí nos interesan por ser los respectivos padres de Francisco Javier Amérigo Aparici, el primero; y de Federico Amérigo Rouvièr, el segundoambos pintores, como su tío Ramón. Hablaremos siguiendo el orden cronológico, primero del tio y después de los sobrinos

Ramón Amérigo Morales  (1806-1878)

Ramón Amérigo Morales, realizó sus primeros estudios artísticos en Alicante, posiblemente en Escuela de Dibujo del  Consulado Maritimo, Terrestre de Alicante, donde fue discípulo de su director, el pintor alicantino José Peyret (1785-1847), y después los continuó en Valencia en la Academia de Bellas Artes de San Carlos. Participó en las exposiciones regionales alicantinas de los años 1845 al 1847 con diversos retratos, incluyendo el suyo, varios paisajes y una horchatería valenciana. Çontinuó durante un tiempo sus estudios en Madrid hasta que decidió completar su formación en Italia, trasladándose a Florencia y posteriormente a Génova. 
      
A su vuelta se instala en Madrid donde participa en la vida cultural del momento, es miembro de El Liceo Artístico y Literario Español y colabora en la Colección Litográfica que lleva a cabo José de Madrazo, para la que realiza litografías de reproducción, temas de género, sobre obras de Paul de Vos y F. Snyders, varias de las cuales se conservan en el Museo del Prado. 
Litografía de Ramón Amérigo Morales y original de Paul de Vos. Galgo al acecho. MNP

En 1860 Ramón participa  en la Exposición Regional Alicantina con diversas obras, tal como figura en su catálogo, recibiendo, al igual que su sobrino Francisco Javier, que también presentó varias obras, medalla de plata: "D. Ramon Amérigo: Alicante: cuatro bodegones, un florero, un paisaje, un cuadro de género y dos con animales."

Alterna su actividad de grabador de copias y retratos de personajes eclesiásticos de la época con la realización de obras originales, pricipalmente retratos bodegones y paisajes. 
Izq. Ramón Amérigo. Rto.de Trinitario "Trino" Glez. de Quijano. Dip. Alicante
Der. Ramón Amérigo - V. López, 1833 “Retrato exactísimo del Emmo.Sr. Dn. Pedro Quevedo y Quintano..."

 Grabados de R. Amerigo con dibujo de V. Lopez:
Izq.: La Católica Reyna, ... guía á su nieta al templo de la gloria. BNE. 
Der.: El Milagro [de la curación del rey] MNROM.

Sus grabados se conservan en la actualidad en las más importantes instituciones, Biblioteca Nacional, Museo del Prado, Academia de Bellas Artes de San Fernando y Museo del Romanticismo, entre otras.

Una información no conocida hasta ahora sobre este artista es que se suicidó en Madrid a los 72 años en su casa de la Ronda de Atocha nº 10, "disparándose un tiro en la cabeza con un cachorrillo", de acuerdo con la información aparecida el 3 noviembre 1878 en el diario La Iberia. Con la palabra cachorrillo, actualmente en desuso, se referían en la época a una pequeña pistola.


Recorte del diario La Iberia del 31 de enero de 1878

El Museo Lázaro Galdiano conserva el Retrato anónimo de un grabador de entre 1840-1845 a quien el especialista Camps Cazorla sitúa en la órbita valenciana, entre los seguidores más jóvenes de Vicente López. Considero que que bien podría tratarse de Ramón Amérigo Morales pintado por él mismo.
Anónimo. Retrato de un Grabador [Ramón Amérigo?] 1840-45. MLG


Federico Amérigo Rouvièr (1841-1912)

El padre de Federico, el empresario alicantino José Gabriel Amérigo Morales (1807-1884), era el hermano menor de Ramón. Emigró a Estados Unidos donde hizo fortuna y se casó con la francesa Josefa Magdalena Rouvièr. La familia se trasladó a Cuba y alli vivieron hasta 1853, año en que vuelven a España. En Alicante financió la edificación de las casas del llamado "Pasaje Amérigo", aun existente. Fue empresario y banquero y como miembro del Partido Moderado fue el primer alcalde alicantino tras el Bienio Progresista (1856) y volvió a ocupar este cargo en marzo de 1875, después de la restauración monárquica, falleció en 1884. Su unico hijo varón, Federico Amerigo Rouvièr, era por tanto cubano de nacimiento aunque muchos le tienen por alicantino. Nació en Matanzas y allí pasó sus primeros años hasta su vuelta a España a la edad de 12 años. 

Federico Amérigo Rouvière, h.1910

En Valencia Federico Amerigo estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y posteriormente hizo carrera diplomática. Destinado a Roma como secretario de la Legación Española en Italia, compatibilizó la tarea oficial con sus estudios de pintura y arquitectura y se casó con la italiana Enriqueta Puccinelli,  hija del administrador del Papa, con quien tuvo cuatro hijos: Luis, Guido, José Gabriel y Josefina. 

En Roma tuvo relación con los pintores alicantinos Joaquin Agrasot (Orihuela) y Lorenzo Casanova y Ruiz (Alcoy), también entró en contacto con el pintor catalán Mariano Fortuny de quien  recibió  "…múltiples  lecciones  y  consejos". También residió en Napoles y Florencia. Especializado en paisajes y escenas de costumbres se conocen pocas de sus obras aunque en los últimos tiempos han aparecido algunas en el comercio.
Federico Amérigo Rouviere. La loza rota. Comercio
Federico Amérigo Rouviere. Paisaje MBA La Habana

Más tarde abandona la actividad diplomática y regresa a España en 1873 para dedicarse de lleno al teatro, como promotor y escenógrafo, actividades que realiza en Alicante donde pinta el telón de boca del Teatro Principal, del que era empresario gestor su propio padre, y algunos frescos en el mismo edificio, obras que quedaron destruidas en febrero de 1939, cuando una bomba cayó sobre el escenario principal destruyendo parcialmente el teatro. 
Antigua foto del Teatro Principal de Alicante. Fin XIX

Como empresario teatral llevó a Valencia a la célebre soprano Adelina Patti, realizó escenografías para el teatro de Alicante, para el teatro Iris de Valencia y el Teatro Español de Barcelona. Parece que también realizó alguna escenografía en Madrid, aunque hay que decir que la actividad de decorador de Federico en esa época a veces se confunde con la de su primo Francisco Javier que también trabajará esta especialidad. Alternaba su trabajo como decorador con la realización de retratos y pintura de costumbres o de historia como La muerte de Safo y Cristóbal Colón.

En 1890 viajó de nuevo a Cuba  donde trabajó como pintor escenógrafo del Teatro Tacón de la Habana, después, en 1900, fue a Méjico donde trabajó en la capital, Gaunajuato, Chihuahua, San Luís de Potosí y Monterrey. Continuó con sus proyectos de empresario teatral y con la realización de escenografías como las del famoso Teatro-Circo Orrin. Regresó a Alicante en 1909 donde vivió hasta su muerte a los 72 años; la prensa local le calificó de "Nómada del Arte".

Francisco Javier Amérigo Aparici (1842-1912) 

Era hijo de Francisco, (1805?- 1876) el mayor de los hermanos Amérigo Morales, del que se tienen pocas noticias. Probablemente fue el segundo marido de Petra Aparici, y después de residir un tiempo la familia en Valencia, en 1859 se trasladan a Madrid. 

Francisco Javier Amérigo Aparici a pesar de su origen familiar alicantino parece ser que nace en Valencia a causa del traslado de sus padres a dicha capital. Allí inicia sus estudios de pintura en la Academia de San Carlos, siendo discípulo de Francisco Martinez Yago (Padre de Salvador Martínez Cubells). Consigue temprano sus primeros premios como la medalla de plata que obtuvo en la Exposición regional en Alicante en 1860 donde presenta varias obras, entre ellas un cuadro inspirado en la guerra de África. En esta exposición, como hemos comentado, coincide con su tío Ramón, que también es premiado con el mismo galardón.  

Tenía diecisiete años cuando se trasladó con su familia a Madrid e ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando bajo la dirección de Madrazo y Ribera. Cuenta Francisco Alcántara que "en Alicante conoció a Fortuny cuando éste hizo su viaje a África, y el insigne artista, a quien le unió después una íntima amistad, desarrolló ante sus ojos la tentadora perspectiva de la bella Italia, paraíso de los pintores. Allá partió el 65 a los veintidós años sin pensión ni auxilio de ningún género, como ave viajera segura de hallar en todas partes lo necesario". (La Vida Artística. Francisco Amérigo. El Imparcial, 22.1.1892).

Francisco Javier Amérigo Aparici, h.1910

En 1865 es pensionado para continuar sus estudios en Roma donde se relaciona con Fortuny, Rosales y otros pintores espeñoles residentes en la ciudad eterna. Desde allí envía a la Exposición Nacional de 1867 Un retrato de un niño, por el que obtuvo mención honorífica de 1ª clase; pero su primer éxito de importancia no lo conseguirá hasta la Exposición de 1876 con su cuadro Un viernes en el Coliseo de Roma, por el que obtuvo medalla de tercera clase y fue adquirido por el Estado para el Museo Nacional. 
F.Javier Amerigo y Aparici Viernes Santo en el coliseo - 1876 MNP [P05548]

Cuando vuelve de Italia se instala en Madrid, conoce a Ángeles González y González, con quien se casa y tiene tres hijos: Ángeles, Rosa y Francisco. Fue profesor ayudante de Dibujo de la Escuela Superior de Artes e Industrias de Madrid y durante un tiempo, por motivaciones económicas, se dedica también a la escenografía; dice Ossorio y Bernard que fue "notabilísimo en la pintura escenográfica, con la que decoró diversos teatros de Madrid". En la prensa de la época se mencionan sus éxitos por la pintura de los decorados de diversas obras del Teatro Martín de Madrid durante algo más de una  década de 1875 al 1986. 

Es curioso que la escenografía fuera la especialidad de su primo Federico, cuyas carreras corren en paralelo a lo largo de sus vidas que se inician en fechas muy cercanas y terminan el mismo mes del mismo año. Cabe la posibilidad de que fuera su primo quien le introdujera en esta actividad relacionada con el mundo del teatro, aunque realmente desconocemos qué tipo de relación personal había entre ambos, existe algún documento que nos hace pensar que mantienen el contacto familiar, como la esquela de su padre fallecido en 1876 en la que figuran entre sus allegados el padre de Federico, su tío José Gabriel, en ese momento alcalde de Alicante, y su tío Ramón, el pintor-grabador .
 
Francisco Javier Amérigo También toma parte del grupo de artistas que participan en la decoración de San Francisco el Grande, obra monumental en la que bajo la coordinación de Carlos Luís de Ribera, colaboran Casado del Alisal, Plasencia, Martínez Cubells, Domínguez, Ferrant, Moreno Carbonero y otros. Amérigo pinta en la Sacristía la Aparición del Divino Pastor a San Francisco, obra por la que le fue concedida una Encomienda de número de la Orden de Isabel la Católica.

Fco. Javier Amérigo. Aparición del divino pastor a S. Francisco
Sacristía de la basílica de S. Francisco el Grande. Madrid

A esta obra le seguirá una de las que le dio más renombre Del saqueo de Roma, alabada y criticada por su teatralidad, sublime para algunos y exagerada para otros. Por ella recibirá una medalla de primera clase tras su presentación en la Exposición de 1887. La obra que fue adquirida al pintor por 8.000 pesetas, hoy forma parte de la colección del Museo del Prado, y está depositada en el Museo de Bellas Artes de Valencia. Su amistad con el ministro de Ultramar, Victor Balaguer, debía ser estrecha, como muestra el hecho de que también le regalara para su museo el boceto de la obra recién premiada en cuya base también figura su dedicatoria.
Francisco J. Amérigo. Boceto de la obra "Del saqueo de Roma", 1887 
Museo V. Balaguer, Vilanova i la Geltrú.

Esta relación con el ministro probablemente fuera la causa del encargo que recibe ese mismo años de realizar el cuadro de conmemoración de la Inauguración de Exposición de Filipinas de 1887, mencionado al principio, destinado al efímero Museo de Ultramar. La obra original depositada por el Museo del prado en el Ayuntamiento de O Porriño (Pontevedra) pereció en un incendio en 1930. El boceto preparatorio se conserva en la Leon Gallery de Manila.

Boceto preparatorio de la obra de Francisco Javier Amérigo "Indígenas ante la reina regente en la Exposición General de las Islas Filipinas" 1887 Leon Gallery, Manila
Imagen de la sala en la que se exponía la obra "Indígenas ante la reina regente en la Exposición General de las Islas Filipinas", Madrid, 1887, en el Museo de Arte Moderno (IPCE)

Uno de sus últimos reconocimientos, con medalla de primera clase, lo recibe por otra obra de carácter histórico, de gran tamaño, el Derecho de Asilo (1892), obra en la que vuelve a mostrar su faceta más teatral. Depositada en la actualidad en el Colegio Cervantes de Jerez de la Frontera, al parecer cedida por el Instituto Padre Luis Coloma, a la espera de ser rescatada y restaurada por el Museo del Prado como lo fue su compañera, La Muerte de Lucano de Garnelo, felizmente rehabilitada antes de su deterioro fatal. La suerte que asiste al Derecho de Asilo de Amérigo en el enclave en que se encuentra, no es otra que el estar colgada en un lugar inaccesible al ataque despiadado de la chiquillería, aunque su estado era ya "regular" en 2001, según se recoge en el artículo sobre el Prado Disperso en el Boletín nº 40 del Museo del Prado. 

(Sorprende que el Museo del Prado siga manteniendo la confianza y no rescate las obras del Museo del Prado y alguna que ha pasado a depender del Museo nacional Centro de Arte Reina Sofía, que se encuentran depositadas en el mencionado instituto gaditano, después de la experiencia sufrida con La muerte de Lucano recogida materialmente a trozos para su restauración).

Francisco Javier Amérigo Aparici. Derecho de Asilo. 1892. 
MNP. Depositado en el Colegio Cervantes de Jerez de la Frontera

Amérigo Aparici llegó a ser catedrático de la Escuela Central de Artes é Industrias y en 1900 fue nombrado académico de la Real de Bellas Artes de San Fernando. Fue también director artístico de la Real Fábrica de Tapices para la que diseñó cartones preparatorios. En 1910 accede a la dirección de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, puesto en el que únicamente estará dos años ya que fallece en 1912. 
Francisco Javier Amérigo. Detalle de la obra Derecho de Asilo. 1892

jueves, 5 de noviembre de 2020

LA INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN FILIPINA EN MADRID - 1887

Las Exposiciones, libro abierto donde se lee el estado de los pueblos, son como la esfera de un reloj que marca el grado de adelanto, de atraso, ó de estacionamiento que tiene la máquina, sin necesidad de mirarle por dentro. Son, con toda su abundancia, la demostración de la carencia; José Emilio de Santos. 1873

Francisco Javier Amérigo Aparici. Detalle del boceto de 
"Indígenas ante la reina regente en la Exposición General de las Islas Filipinas", 1887

La inauguración de la Exposición de Filipinas en Madrid el 30 de junio de 1887 fue un acontecimiento ampliamente seguido en las crónicas de la prensa nacional. La Ilustración Española y Americana (8/7/1887) y La Ilustración (10/7/1887) ofrecían no solo el relato del evento sino su imagen a través de las ilustraciones de sus correspondientes dibujantes colaboradores. La imagen más precisa e interesante es la que dibuja Juan Comba en la primera. 

Ambas revistas realizan un extenso relato con los pormenores del evento "que se verificó en el pabellón de hierro y cristal destinado al acto solemne de la inauguración de la primera de las exposiciones de productos filipinos que se celebra en Madrid." 

Juan Comba. Ceremonia de Apertura de la Exposición de Filipinas en el pabellón de cristal de El Retiro, en la tarde del 30 de junio de 1887. "Dibujo tomado del natural", aparecido en la Ilustración Española y Americana el 8 de julio de 1887.

        "La Exposición de Filipinas debida á la iniciativa de D. Alfonso XII y á los esfuerzos y constancia del ministro de Ultramar D. Víctor Balaguer, se inauguró con toda solemnidad á las 6 de la tarde del 30 de junio último, por Su Majestad la Reina Regente .../... En el sitial preparado al efecto en el centro del pabellón de hierro y cristal, de estilo moderno inspirado en el gusto griego, se hallaba instalado el trono, que se destacaba sobre el rico tapiz de Palacio "La muerte de Absalón" y entre dos hermosísimos ejemplares de palmeras murcianas y tapices chinos. El pavimento estaba cubierto con rica alfombra, cuyos contornos orlaban macetones con pinos reales, palmeras, fúchias, (sic) nicaraguas (sic) y otras diversas plantas." 

La presencia como telón de fondo del tapiz que representa la terrible muerte de Absalón, corresponde a la obra realizada en 1817 en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, perteneciente a Patrimonio Nacional que es perfectamente visible en la ilustración de Comba  y en el boceto de la obra.

Tapiz. La Muerte de Absalón. Patrimonio Nacional en depósito en el 
Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional-CESEDEN
Detalle del  Boceto de Francisco Javier Amérigo Aparici de la
Inauguración de la Exposición de Filipinas. 1887

   "Pocos minutos antes de la hora prefijada para la ceremonia llegaron al pabellón los filipinos igorrotes, los carolinos, los joloanos, toda la colonia oceánica con sus trajes, armas, coronas de plumas y turbantes exóticos de formas extrañas y brillantes colores, situándose a la entrada, en dos filas laterales: al frente de la derecha estaba el inteligente Ismael [Alzate], vestido de levita negra y luciendo en el pecho tres condecoraciones y seguían los moros de Joló y de Mindanao, los igorrotes, el carolino y el negrito; en el de la izquierda se hallaban los obreros indios y mestizos, las tejedoras y las tabacaleras, todas vestidas con sus trajes indígenas, ricos y pintorescos."

Detalle del grupo de Filipinos con su guía-traductor Ismael Alzate

      "Poco después llegó S.M. la Reina Regente que vestía sencillo traje negro, acompañada de S.A. la infanta Dª Isabel vestida de elegantísimo traje azul celeste." La reina, viuda desde hacía dos años, mantenía su luto, mientras su cuñada, la popular Isabel de Borbón, conocida como "la chata", de 36 años, iba vestida de azul claro.

S.M. la Reina Regente Mª Cristina, de negro y  S.A. la infanta Isabel de Borbón (La Chata), de azul.
Detalle del boceto de Francisco Javier Amérigo Aparici "Indígenas ante la reina regente en la Exposición General de las Islas Filipinas", 1887.

      "El Sr. Ministro de Ultramar, D. Víctor Balaguer, pronunció el discurso de bienvenida y apertura de la Exposición de Filipinas, la primera que se celebra en España," añadiendo para terminar: "y declaro igualmente inaugurado este pabellón que servirá en lo futuro de Museo Ultramarino permanente. Los indios desfilaron entonces ante la reina, haciendo una ceremoniosa reverencia." 

Con esta descripción reflejaba la prensa del momento el gran acto de inauguración de la Exposición de las Isas Filipinas en Madrid. La necesidad de inmortalizar el momento, más alla de las imágenes publicadas, llevó al promotor y factótum de la misma, el Ministro de Ultramar, Victor Balaguer, a encargar al conocido pintor Francisco Javier Amérigo Aparici, que acababa de obtener una medalla de 1ª clase por su obra Del saqueo de Roma en la Exposición Nacional de Bellas Artes, la realización de una gran pintura que inmortalizara el evento. (AHN Ultramar, 5289 Exp.15).

El presupuesto para la realización de la pintura que debía reproducir "la presentación a S.M. de los Indígenas Filipinos en el acto solemne de la apertura de la Exposición general de las Yslas Filipinas" con destino al Museo de Ultramar, quedó establecido en "diez y seis mil quinientas pesetas" a las que habría que sumar los quinientos pesos en que se tasa la realización del marco. Para la concreción de los detalles, el pintor pone por escrito las indicaciones verbales recibidas del ministro en una carta que remite al ministro el 12 de agosto de 1887. Sobre las dimensiones del lienzo indica "que cuando menos tengan el ancho del de la Rendición de Granada del Sr. Pradilla".

El ministro muestra gran interés en la evolución del proyecto tal como podemos leer en La Correspondencia de España del 23 agosto: "El ministro de Ultramar, Sr. Balaguer, acompañado del jefe de su gabinete particular Sr. Pujol y Camps, ha visitado ayer el estudio del pintor Sr. Amérigo para conocer por sí mismo los tres bocetos que éste ha hecho con destino al gran cuadro que le ha sido encomendado por orden de S.M. la reina regente, para perpetuar en él el acto solemnísimo de apertura de la exposición general de Filipinas. El ilustrado visitante, que los ha contemplado largo rato, no ha querido inclinarse por ninguno con detrimento y abandono do las bellezas de los otros, por lo cual el Sr. Amérigo ha prometido hacer un cuarto estudio, recopilando en él lo más sobresaliente de los otros y trasladarlo luego, desarrollado en gran escala, al cuadro final." 

El resultado de la visita al pintor fue la donación de uno de los bocetos al ministro Balaguer para el Museo que había abierto dos años antes en Vilanova i la Geltrú. En el que figura la dedicatoria del pintor en la esquina inferior izquierda. 
Francisco Javier Amérigo i Aparici. Boceto de la obra "Indígenas ante la reina regente en la Exposición General de las Islas Filipinas", 1887. M.B.Victor Balaguer. Vilanova i la Geltrú

Hasta ahora no sabíamos el destino de los otros bocetos hasta que en la exposición “Filipinos in the Gilded Age” celebrada en la León Gallery de Manila se mostró al público otro de los bocetos realizados adquirido en Europa por un coleccionista filipino. El expositor presentaba la obra como Pièce de résistance: pintura del siglo XIX de un artista desconocido, de la controvertida Exposición Filipina de 1887 en Madrid.  No cabe duda que el autor de la obra, al que consideran desconocido, es el propio Amérigo y que este es uno de tres los bocetos preparatorios que realizó y que presenta ligeras variaciones respecto al de Vilanova pero un estilo y una factura idénticos.

Francisco Javier Amérigo i Aparici. Boceto de la obra "Indígenas ante la reina regente en la Exposición General de las Islas Filipinas", Madrid, 1887. Leon Gallery 2016. Manila

La pintura original

El documento que formaliza la entrega definitiva de la obra tiene fecha de 18 de diciembre de 1889. Diversos diarios publican el 9 de enero de 1890 que la pintura por fin ha sido expuesta en el Museo Biblioteca de Ultramar donde estará hasta 1908; ese año se decide la supresión del Museo y en consecuencia se lleva a cabo un proceso de reparto de sus colecciones entre diversas instituciones museísticas madrileñas. 

La obra de Amérigo, junto con la mayor parte de las pinturas pasan a depender del Museo de Arte Moderno. Allí estuvo la obra colgada hasta 1930 año en que, gracias a la generosa política de depósitos que realizó Sánchez Cantón para su tierra, fue enviado al Ayuntamiento de O Porriño (Pontevedra) por Real Orden de 16 de Enero de dicho año. Un incendio en el edificio del ayuntamiento en 1976, acabó con dos de las doce obras allí depositadas, por desgracia una de ellas era la de Amérigo. (En 2007 se produjo el levantamiento definitivo del resto de las obras allí conservadas).

Imagen de la sala en la que se exponía la obra "Indígenas ante la reina regente en la Exposición General de las Islas Filipinas", Madrid, 1887, en el Museo de Arte Moderno (IPCE)

Como puede observarse la obra original tenía más coincidencias con el boceto de Filipinas que con el de Vilanova. Se trataba de una obra de gran tamaño (4,10 x 6,40 mts.) superando ligeramente las del cuadro de Pradilla mencionado y, de acuerdo con el encargo realizado, según La Correspondencia de España del 23.8.1987: "Las dimensiones de este lienzo serán bastantes á contener en él, como figura principal, á la reina doña María Cristina, de tamaño natural, colocada en pie; su regia servidumbre, el ministro de Ultramar y el elemento oficial; multitud de espectadores: la colonia filipina toda (puesto que el momento elegido es el de la presentación de los filipinos á la augusta señora); algunas palmeras en bastante desarrollo, y muchas flores y otros detalles".

Sobre la vida y obras del pintor Francisco Javier Amérigo y sus familiares, Ramón Amérigo, pintor - grabador y Federico Amérigo, pintor y escenógrafo ver: EL PINTOR FRANCISCO AMÉRIGO Y FAMILIA