domingo, 29 de octubre de 2017

RAFAEL CASTRO ORDOÑEZ ( II ) CRONISTA GRÁFICO

«Cuentan las crónicas contemporáneas, mi querido amigo, que no hace mucho tiempo recorría un fotógrafo el territorio de Arauco, y que no pareciéndoles bien el trípode ni el objetivo a los naturales, determinaron dar fin a su artística persona, lo que efectuaron con grande contento y algazara»
Anécdota contada por Rafael Castro en la crónica publicada en El Museo Universal el 22.5.1864

El cronista de la Comisión Científica del Pacífico
Rafael Castro Ordoñez. Autorretrato H.1864

Durante dos años y medio Rafael Castro Ordoñez es el dibujante y fotógrafo oficial de la Comisión Científica del Pacífico. Por el acuerdo que firma con la revista ilustrada El Museo Universal realiza una serie de crónicas por las que el público de la época pudo seguir los avatares de la expedición más allá de las cuestiones naturalísticas, antropológicas o biológicas que constituían su principal misión. Además sus fotos y dibujos, que fueron publicados en forma de grabados, se difundieron en España y América. Castro se convirtió así en el primer reportero gráfico de una expedición científica.

La revista: El Museo Universal


El Museo Universal era la principal revista ilustrada de la España isabelina. En sus páginas colaboraban los principales periodistas, escritores, dibujantes y grabadores de aquella época. Los artículos que se publicaban en ella debían revestir siempre carácter cultural, científico y social ya que no están autorizados para publicar artículos de carácter político, hecho que se vigila estrechamente por el sistema de censura de la época.

La elevada calidad material de la publicación se atribuye a la moderna máquina de imprimir de la fundición alemana Koenig et Bauer y a sus grabadores salidos del taller de Vicente Castelló, encabezados por Bernardo Rico que practicaban las más modernas técnicas europeas del grabado en madera y que aportaban un importante valor añadido a El Museo Universal frente a otras publicaciones de la época.

La revista se publicó en Madrid de 1857 a 1969 por los editores Gaspar y Roig, posteriormente fue adquirida por Abelardo de Carlos Almansa quien la rebautiza como La Ilustración Española y Americana, continuando la numeración.

La publicación de las Crónicas

El Museo Universal publica treinta crónicas que se inician el 15 de febrero de 1863 con la titulada Rio Grande - América del Sur en la que no figura fecha de redacción y que es publicada cuando la expedición lleva ya más de medio año de andadura; a partir de ésta las crónicas de Castro se fueron insertando en la revista durante algo más de dos años, hasta el 7 de mayo de 1865. La publicación de las crónicas es, en general, bastante posterior a la fecha de los hechos que se narran, ya sea por incidencias de los correos o por disponibilidad de espacio en la revista. Incluso en alguna ocasión se altera el orden cronológico y a menudo se publican imágenes sin ningún texto explicativo.

La mayoría de las crónicas (20) aparecen con el título "Espedición Científica al Pacífico" (sic)  y se refieren al tiempo en que la Comisión Científica forma parte de la expedición de la armada española, periodo que termina en abril de 1864, fecha en que se inician los conflictos en Perú con la toma de las Islas Chincha que será el punto de partida de la denominada Guerra del Pacífico.

A partir de ese momento los naturalistas reciben la orden del almirante al mando de abandonar la escuadra y volver a España. El fotógrafo, al igual que el taxidermista Puig deciden acatar la orden y abandonar el grupo que mantiene la intención de continuar el viaje, pero su partida se demora unos meses y Castro escribirá todavía cuatro crónicas más de la expedición con el título de "Cartas no Científicas". 

Antes de separarse definitivamente de la Comisión Científica Castro Ordoñez cumple el encargo del jefe de la escuadra de fotografiar las islas guaneras a las que se desplaza durante algo más de un mes. Correspondiendo a este momento envía desde Guayaquil una crónica singular escrita el 24 de septiembre de 1864 (publicada el 13 de noviembre) dedicada exclusivamente a explicar las características de la producción del guano, y a pesar de que la revista publica al menos diez  grabados sobre las islas, no es seguro que sea Castro el autor de las fotografías que se publican en forma de grabados -probablemente por su interés estratégico los originales no se encuentran entre los negativos conservados-. 

Finalmente Castro inicia su viaje de vuelta y envía a la revista cuatro "Crónicas personales", una sobre el trayecto realizado desde Guayaquil hasta Nueva York y las otras tres dedicadas a sus impresiones personales sobre la Gran Manzana. En ellas no vemos ya al cronista de la expedición sino al viajero que se sorprende ante una ciudad en pleno desarrollo, equiparable y en algunos aspectos por encima del nivel de las grandes ciudades del continente que él conoce, describiendo con detalle sobre todo sus adelantos técnicos.

Mapa de los itinerarios que son objeto de las Crónicas de Rafael Castro Ordoñez
Diseño Concha Cano

Por último hay que mencionar una crónica singular que completa la treintena comentada, se trata de una semblanza del general peruano Ramón Castilla, que es la última que se publica el 7 de Mayo de 1865 y no indica la fecha de redacción, aunque da la impresión de que Castro la escribe estando ya en Madrid. (No hemos contabilizado los tres artículos sobre la expedición relativos a la Exposición que se lleva a cabo en el Jardín Botánico de Madrid y que se publican en octubre de 1866).

Los grabados

Como venimos comentando las crónicas aparecen ilustradas con grabados obtenidos en su mayor parte de las fotografías, croquis y dibujos enviados por  Castro, que se transforman en grabados para su publicación. Generalmente al pie del grabado se incluye información sobre su procedencia, aunque en este aspecto hay que señalar que la revista no tiene mucho rigor ya que a veces menciona que la fotografía original es de Castro, otras que es enviada por él y otras, las menos, no hace ninguna indicación, bien por omisión o porque la imagen original pudiera corresponder a algún otro fotógrafo local que no se menciona. La existencia de gran parte de las placas fotográfícas y de positivos en el archivo del CSIC nos permiten con frecuencia emparejar el grabado con la fotografía correspondiente.

Cuando en el pie del grabado se indica que el original procede de un dibujo o un croquis enviado por Castro -hecho que ocurre en una decena de casos- no parece que haya dudas de su autoría dada su faceta de dibujante de la expedición, aunque en este caso no se hayan conservado los originales que nos permitan realizar el cotejo.

Grabados de El Museo Universal de entre los relacionados con las Crónicas de Castro

Además de la aparición de las imágenes insertas junto a las treinta crónicas publicadas, en las que generalmente no hay sincronía entre el relato y la imagen, otros tantos números de la revista publican grabados de imágenes enviadas por Castro Ordoñez sin ningún comentario que las acompañe. En total, salvo error, se contabilizan 72 imágenes, relacionadas con las crónicas de Castro de las que la mayor parte proceden de fotografías salvo la decena de dibujos o croquis antes comentada.

Los  grabadores

Los grabados se realizan, en la práctica totalidad de los casos, por dos personas, un dibujante y el grabador, propiamente dicho. Sus firmas aparecen invariablemente en las esquinas inferiores de la imagen, generalmente a la izquierda el dibujante y a la derecha, el grabador; y en relación con las Crónicas de Castro el protagonismo indiscutible lo tiene el tándem dibujante / grabador, Ruiz / Rico que en total firman 61 grabados, bien conjuntamente (32) bien con otros artistas, en veintitrés ocasiones en el caso de Ruiz y en seis en el de Rico.

Federico Ruiz. Dibujante (Grabado A.Perea) / Bernardo Rico. Grabador en madera 

De Federico Ruiz (1837-1868) se conoce poco de su corta y laboriosa vida, ya que fue un activo dibujante que trabajó fundamentalmente para El Museo Universal y que murió a los 31 años. Bernardo Rico Ortega (1830-1894) procedente de familia de artistas, fue durante mucho tiempo el principal grabador en madera de boj de El Museo Universal y más tarde de su continuación, La ilustración Española y Americana.

Del resto de grabadores habría que destacar los nombres de Antonio Manchón Quílez (1836-1910) que firma  once de las imágenes, bien como grabador o como dibujante, de Alfredo Perea y Rojas (1839-1895)  que firma,  a veces en solitario, en siete ocasiones en las que suele representar personas; de Marcelo París (1830-1880) que cuya firma aparece en otras siete, del alcoyano Enrique Laporta Valor (1842-1919) que firma tres y solo en una ocasión vemos la firma de Gastón, del valenciano Tomás Capuz y del francés Auguste Trichón. En cuanto a otros dibujantes, en tres ocasiones vemos la firma de Francisco Ortego y solamente en una, la del toledano Cecilio Pizarro y el madrileño José Severini (1838-1882). Son escasas las ocasiones en que aparece una única firma o bien no alcanzamos a distinguir el nombre del firmante.

El contenido de las crónicas 

La primera crónica publicada va precedida de una pequeña presentación, a modo de editorial, de la propia revista:

          "Mientras la España recobraba su puesto en Europa y mientras cobraba la importancia militar y política que merece... se dispuso por el Gobierno Español que fuera a recorrer los países bañados por el Pacífico, una pequeña pero hermosa escuadra de buques de guerra que recordara doquier nuestro nuestro pabellón y la civilización de la antigua Iberia.../... Escogidos los hombres científicos que debieron formarla, marcharon todos con entusiasmo a un viaje útil para los adelantos de los estudios, digno para los que iban a verificarle y de gloriosa importancia para la nación española. De allí recibimos hoy cartas, noticias, fotografías, sumamente curiosas, todo lo que iremos dando a conocer a los lectores de El Museo".

Ante la imposibilidad de transcribir el amplio conjunto de textos e imágenes que componen las Crónicas, he optado por un enfoque temático, resaltando momentos, lugares o circunstancias que considero de interés. He procurado seleccionar aquellas imágenes de las que existe la fotografía que las sirvió de base, mostrando conjuntamente el grabado y la fotografía de origen lo que permite su comparación y la valoración de sus calidades. Ello no es posible en algunas ocasiones bien porque no se dispone de la fotografía original o en las que se dice estar tomadas de dibujos, pues no hay constancia de que se hayan conservado los originales, por el momento.

Salvo que se indique otra cosa los textos que figuran a continuación en cursiva pertenecen a las crónicas de Rafael Castro Ordoñez.

Desde Brasil 
15 de Febrero de 1863
     De la magnificencia del campo, y del agasajo con que Bahía recibió a la Comisión llevamos un recuerdo que a todos nos durará mientras vivamos y que nunca elogiaremos lo bastante: 21 días permanecimos, trabajando todos muchísimo; de allí manda el señor Espada abundante colección de bellísimos pájaros y de reptiles, el señor Amor coleópteros raros y de colores y matices preciosos, lo mismo de mariposas; Isern, colector infatigable, tuvo ancho campo donde desahogar su entusiasmo herborizador con innumerables ejemplares de plantas del país. De conchas y peces no pudo ser la cosecha tan brillante; el que suscribe estos renglones sacó unas 60 fotografías de vistas y tipos del país, algunos muy interesantes.


Brasil - Rio de Janeiro Punta Catete  Foto Castro - Grabado Ruiz / Rico. EMU 15-2-1862. 

1 de Marzo de 1863 (Rio Grande - Brasil) 
La crónica de este día incluye la descripción de la subida al Corcovado, escrita por Fernando Amor.
    "Eran las tres de la madrugada cuando... atravesábamos la silenciosa población dirigiéndonos hacia el cerro de Santa Teresa. Por este punto, las últimas calles de la ciudad son de una extraordinaria pendiente: parecen anunciar el declive inmenso que hay que trepar para hallarse sobre la salvaje cumbre... Lo magnifico del espectáculo que se presenta al asomarse uno desde aquel agreste mirador, es indescriptible, Solo puedo decir que no he visto ni creo poder ver otro que se le parezca."  
Camino del Corcovado Fotografía de Castro. Grabado Ruiz / Rico - EMU 1-3-1863

1 de marzo de 1863. Rio Grande
Poco después se encuentra el depósito del gran caudal de aguas que llega a la población por un inmenso acueducto de piedra, obra de los portugueses, que bajando desde una de las cumbres corre un espacio de cerca de tres leguas y entra en la ciudad atravesándola por encima de los tejados por altos pasos de nivel de dos hileras sobrepuestas. El curioso que sube al Corcovado no abandona la dirección de este acueducto cuya bóveda aparece de noche, sobre el oscuro fondo, una larga y tortuosa serpiente...

Acueducto. Rio de Janeiro. Fotografia Castro. Grabado Ruiz / Rico EMU 5.7.1863

7 de abril de 1863
         De Rio de Janeiro envío a ustedes la vista del célebre acueducto.  ...acaso ningún país del mundo reúne como el Brasil más numerosas mezclas de hombres y de razas. La clase que sobresale más es la de los portugueses (filhos do reino). luego vienen los brasileños o portugueses criollos, los mulatos, (mezcla de blancos y negros), los mamelucos o mestizos (de blancos y de indios), los negros de África, los negros criollos, los aribocos, nacidos de negros y de indios y en fin los indios puros, los cuales unos son caboclos o civilizados y otros salvajes o gentiles y tapuyes. Pero a toda esta clase de gentes deben añadirse las gentes de Europa pues se encuentran en todas partes españoles, franceses, ingleses, alemanes, rusos, holandeses, etc., etc.


Tipos y costumbres de Bahía en el Brasil. Foto Castro. Grabado. Ortego / Rico. EMU 15.2.1863

5 de julio de 1863 
      Un compatriota nuestro, vizcaíno, el doctor Azarola, nos llevó a los señores Espada, encargado de aves y mamíferos, al botánico señor Isern y a su servidor armados de nuestros enseres y la correspondiente máquina de fotografiar a recorrer Solís Grande, Betete, Pan de Azúcar, sierras magníficas cuyas cimas reconocimos, no sin grandes riesgos; recogiendo abundante colección de plantas y de aves de variadas especies ... empleamos ocho días en dicha expedición. 


Grupo de Expedicionarios. Foto, Castro y grabado A. Perea / Trichón. EMU 4.10.1863
Tres miembros de la expedición, Isern, Jiménez Espada y el fotografo, Castro Ordoñez con un joven ayudante a su espalda, acompañados del doctor Azarola (sentado en primer término con sombrero blanco). 

Argentina 
22 Marzo 1863 Argentina. América del Sur           
         La Comisión se ha presentado al presidente de la república Argentina, general Mitre, quien la recibió con el mayor afecto y consideración. La audiencia que se verificó estando presentes todos los ministros, duró más de una hora. El general hizo a los comisionados toda clase de ofrecimientos y pidioles el itinerario para escribir anticipadamente, recomendandoles a todas las autoridades y a sus amigos particulares. Los comisionados quedaron prendados del carácter franco y simpático del general Mitre y agradecidos por la cordial acogida que les hizo. 

          Con las gracias naturales de las niñas de este país, su dulzura y esmerada educación y amable trato, debo decir que en la escuadra hemos tenido un reblandecimiento de corazones que el día de la partida será desolación y espero ver a más de cuatro Magdalenos mirando con los llorosos ojo a través del anteojo, salvo los que me piden alguna fotografía donde se divisa la casa donde vivía el imán de su corazón.
Plaza de la Victoria en Buenos Aires. Foto Castro, Grabado Ruiz / Rico EMU 26.7.1863


Uruguay 
5 de julio de 1863 Montevideo
        Llegamos el 7 de Noviembre [1862] a Montevideo y fuimos perfectamente acogidos por españoles y gente del país, por la natural simpatía de hermandad que debíamos haber conservado, pero que por nuestro desaciertos perdimos para siempre...    
  
        ... Montevideo es una ciudad pequeña pero bonita; las solas cosas españolas que posee son la Iglesia Matriz y el Fuerte, hoy en día Mercado; la bahía es hermosa, pero peligrosa por los pamperos (fuertes vientos de la zona) y el no mucho fondo que tiene el Rio de la Plata.

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Iglesia Matriz - Catedral de Montevideo.  Foto Castro Nov.1862 (No se publica grabado) 

Islas Malvinas 
1º de junio de 1863
           ...Lo cierto es que ya creía convertirme en un perfecto patagón después de cerca de cuatro meses de vivir entre los tablones de la fragata, pues si bien en Stanley permanecimos 42 días, háganse cuenta que es lo mismo que alta mar, porque no teníamos más sociedad que la de a bordo, y la tierra es triste en sí: tendrá unos 300 habitantes, 30 son católicos, el resto protestantes; no ofrece de particular más que los infinitos pájaros niños, o pingüinos, que nuestros marinos cogían por veintenas; este pájaro es bastante curioso y se llevan algunos ejemplares para el Museo de Madrid; ...mi entretenimiento era hacer caricaturas, y así proporcionaba a todos un rato de vida en aquellas arideces. Se me solicitaron las vistas del puerto, mas no quise acceder por reservárselas a un periódico español antes que a una Ilustración inglesa.

Puerto Stanley en las Islas Malvinas o de la Soledad. Grabado  Manchón / Ruiz, EMU 9.8.1863.

Estancia en Chile

Comentario del antropólogo Almagro realizado tras su vuelta a España en 1866, en su "Breve descripción de los viajes hechos en América por la Comisión Científica enviada por el gobierno de S.M.C. durante los años de 1862 a 1863":

       "Existen hoy en Chile casi todas las innovaciones europeas: algunas de ellas, como el ferrocarril de Valparaíso a Santiago, construido por una compañía norte-americana, hacen honor á la nación chilena. Esa prosperidad y el ver que las otras repúblicas sudamericanas son realmente inferiores á ella, ha producido en la clase ilustrada un excesivo amor propio; no se contentan con pregonar que su país sea el más adelantado de la sección española en Sud-América, sino que llegan hasta á figurarse que sólo Francia é Inglaterra pueden competir con ellos. Tan exagerada vanidad es sin duda la causa de las complicaciones desagradables que tenemos hoy con aquel hermoso país".



27 de septiembre de 1863
      El paseo de la Cañada, extensa calle de cuatro hileras de álamos, se parece algo a nuestro Prado si bien es mejor pues tiene por fondo la grandiosa cordillera de los Andes. ... La Cañada está adornada de varias estatuas de bronce y de yeso. De yeso es La República y además está desnivelada, que por más que tiene bajada la espada, no puede conservar el equilibrio, sus esfuerzos son vanos, jamás estas repúblicas guardarán su equilibrio porque están formadas con los restos de las monarquías, tienen sus preocupaciones y anomalías; más de cuatro republicanos pierden sus ilusiones aquí; no es lo que se cree; a un hombre del pueblo le llaman un roto, como si dijéramos un sans-culotte; son muy dados a títulos europeos y dan el tratamiento de S.E. al presidente de la república. Dejemos esta parte que bastante decir es y si llega esta carta a manos de algunos cuando vuelva a Valparaíso o Santiago no me dejarán hueso sano.


Chile. Plaza de Santiago con la catedral. Grabado Ruiz / Rico EMU 14.2.1864

Perú
11 de octubre de 1863
            El carácter limeño es franco y generoso en particular, y diré mas, un poco fastuoso, resto á mí juicio de nuestros caballeros antiguos que tiraban, como vulgarmente se dice, el bodegón por la ventana. Tienen grande inclinación al lujo, en particular el sexo bello, que es gracioso y lleno de exquisito buen gusto. Suaves, amables, ofrecen rasgos de inteligencia e imaginación naturales. Su educación exterior es seductora y la mayor parte tocan el piano, cantan, bailan y no hay como ellas para colocarse una flor, un tocado nuevo ó un manto; la limeña es una andaluza en la coquetería, pero sin su altivez ni sus chistes. ... la limeña es andaluza en el cuerpo, en el alma no... 


Una tapada limeña con traje antiguo. Foto Castro, Grabado A.Perea. EMU 25.10.1863

25 de octubre de 1863
      Lima tiene muchísimos templos, cinco ministerios, como si dijéramos cinco calamidades necesarias; tribunal de cuentas; dos cámaras para discutir; correos, direcciones de crédito público, prefectura y subprefecturas, cabildo o ayuntamiento, juzgados de toda laya, hospitales y una magnífica penitenciaría, edificio digno de cualquier gran capital de Europa y que no deja nada que desear como cómodo y seguro; en fin, todo lo que tenemos en Europa lo tienen por este otro hemisferio, con lo que como decía en mis anteriores, nada nuevo encuentro ya que añadir...


Vista de la catedral de Lima. Foto, Castro. Grabado Ruiz / Rico EMU 17.1.1864

California. San Francisco

14 de febrero de 1864
(San Francisco de California, 29 de octubre de 1863)
         La expedición más notable que en esta estación hemos hecho por indicación del señor Eduardo Wicher, ilustrado alemán que ha sido nuestra providencia en esta babel, tuvo por objeto el recorrer el bosque o pinar de Calaveras.  ...llegamos a Murphis donde nos auxilió un español para quien llevábamos carta de recomendación, así como para el dueño de los bigtrees o árboles corpulentos, objeto de nuestro viaje. Cuatro horas de carrera por vericuetos nos pusieron en Calaveras y pudimos ver los magníficos pinos que manifiesta el grabado; por entre los dos árboles del fondo atravesamos con nuestro char-á-bancs quedando sorprendidos de los dos centinelas, que tal es su nombre por la analogía, pues están a la entrada de la selva: la casita o cenador que manifiesta el dibujo, tiene de notable que se asienta sobre una enorme tocona de un pino cortado que tiene de diámetro 32 pies y por lo tanto han podido bailar allí, con comodidad, treinta parejas de danzarines.

Bigtrec (sic) Bosque las Calaveras en el estado de California. De Fotografía. Grabado Ruiz / Rico EMU 17.1.1864

          Todo iba bien, menos cuando se trataba de comer, allí mi estómago padecía con el mal pan y la terrible mantequilla que temía encontrar hasta en el agua. En la comida como en todo estaba entronizado el régimen más democrático, viajeros, dueños de fondas y criados, todos en comunidad; lo anoto por los apuros de mi marinero Iglesias, que por esto no podía pasar y tenía que repetirle la orden de que se sentase a la mesa, lo que ejecutaba sudando y trasudando y el pobre no podía tomar bocado alguno, lo que nos hacía reír sobremanera.

La vida en el barco

17 de enero de 1864
(A bordo de la Triunfo el 29 de agosto de 1863)
        En el amanecer todo el mundo duerme excepto dos brigadas que están de guardia. el silencio es solo interrumpido por los alertas de los centinelas colocados dos en la proa, otro en el tope del trinquete, dos en el puente, en la popa al lado del cabo de la guindola, salvavidas, otro. Si se anda al vapor, la hélice marca con su mayor o menor número de golpes el grado de la velocidad; y si es a la vela las pitadas de los oficiales de guardia indican a la tripulación los cabos a que deban colocarse para izar, arriar o bracear las velas o cargarlas si el tiempo es malo.

    La oficialidad que come a las cuatro, después del café sube al paso que yo llamo "el Prado", habiendo tardes de gran concurrencia y otras en que o bien la conversación en la cámara, o las reuniones parciales, hacen este paseo poco concurrido. ... La corneta interrumpe las conversaciones un instante y todo el mundo se levanta y con sombrero o gorra en mano se reza la oración, que se oye con poesía y recogimiento. Toman después los marineros los cois (hamacas) y desfilan con sus camas al hombro a son de marcha.... A las ocho todo queda en silencio, excepto en la cámara de oficiales y camareta donde se entabla tertulia hasta la hora del té...


La rueda del timón en la fragata Triunfo (de Fotografía) Grabado Rico EMU 5.2.1865


Las islas Chincha (a petición del Jefe de la escuadra)
A pesar de que la toma de las Islas Chincha va a marcar el punto de separación de la expedición militar y científica, hasta entonces unidas, el jefe de la escuadra, probablemente guiado por un interés militar, le pide al fotógrafo de la Comisión que se desplace a las islas y realice un reportaje fotográfico. Rafael Castro cumple la misión sin dudar, aunque en su crónica, quizás porque se le hubiera pedido discreción sobre el tema, menciona el viaje a las islas como si fuera una iniciativa propia: 
          “La hermana curiosidad y el aburrimiento e inacción de que me hallaba poseído en Valparaíso, me pusieron en el deseo de conocer estas islas, objeto hoy día de tantos temores y sobresaltos para los americanos y de tantos insultos para nuestra querida patria...”  
Vista general de la isla del norte  Grabado Ruiz / Rico EMU 13.11.1864     

Durante su estancia de algo más de un mes en las islas guaneras, Rafael Castro realizará una serie de fotografías, muchas de las cuales publicará El Museo Universal en forma de grabado, dado el interés que existe en España por el tema, no tanto por la naturaleza de los depósitos de guano, sino porque la ocupación de las islas será el detonante que marcará el inicio del conflicto bélico conocido en España como Guerra del Pacífico.

El Museo Universal publica las imágenes de las islas y aunque pudiera pensarse que las fotografías pudieron haber sido realizadas por Castro no existe constancia de ello ya que no se menciona en la publicación y además el CSIC no conserva los negativos de las mismas, cosa que ocurre en la mayoría de los grabados publicados por la revista.

Lo que resulta sorprendente es que salvo la referencia mencionada más arriba no exista una sola palabra ni artículo de Castro que describa la situación creada en las islas. Solamente en  una crónica escueta se habla sobre la producción de guano (EMU 13.11.1864). Dada la locuacidad del cronista cuesta creer que no remitiera ningún tipo de comentario. Por otra parte es lógico pensar que no pudiera hablar abiertamente de la situación de conflicto en la que se encontraban las islas, pero no cabe descartar la posible intervención de la censura de la que el propio director de la revista, Nemesio Fernández Cuesta, se queja en repetidas ocasiones, lo que le costará su fulminante destitución al final de ese mismo año.  

La infantería de marina española en la isla Central en la plaza de la iglesia matriz. 
Grabado Ruiz / Rico. EMU 16.10.1864

Crónicas del retorno. Nueva York

El viaje de regreso a España fue iniciado por Castro en Guayaquil, el 15 de octubre de 1864, desde donde salió en el vapor Chile hacia Panamá para dirigirse posteriormente a Nueva York, ciudad a la que llegó en los primeros días del mes de noviembre y de la que nos dejó unas interesantes descripciones en tres sucesivas crónicas que se publican cuando Castro ya se encuentra en España. 

No es de extrañar que no haya fotografías de esta parte del viaje, ya que Rafael Castro ya no forma parte de la expedición y realiza un viaje de carácter personal, por lo que es lógico pensar que no lleva consigo el pesado equipo fotográfico con el que realiza su trabajo para la Comisión, que debió ser enviado a España. En alguna de las imágenes que se publican de este viaje se dice que proceden de dibujos realizados por Castro, y aunque no se haga esta referencia en todos los casos. Cabe pensar que los siete grabados que se publican relacionados con este viaje tengan ese mismo origen.

El 5 de Febrero de 1865, cuando se publica la primera crónica neoyorquina, aparece una nota previa de la revista: "Hemos tenido el gusto de abrazar de vuelta de su expedición al Pacífico, al señor Castro, autor de las cartas, cuyos concienzudos detalles nos hacen conocer exactamente la vida íntima del pueblo Norte-americano. Aun cuando no nos ha sido posible por falta de espacio insertarlas á su debido tiempo, como no se refieren a sucesos de actualidad, sino a descripciones de costumbres, su interés mismo, y lo acrecentarán, si es posible, los grabados con que las acompañamos". Sorprende que el redactor de la nota aluda solamente a sus últimas cartas relacionadas con Norte-América sin mencionar el conjunto de crónicas enviadas por el fotógrafo de la expedición científica.

5 de Febrero de 1865
Nueva York 6 noviembre 1864
La crónica de ese día Castro la dedica íntegramente a hablar del hotel Quinta Avenida situado en la esquina sudoeste de la Madison Square, en el que se hospeda, comentando el lujo y las comodidades que ofrece, como no había visto antes: "En la habitación encontré todo lo necesario y aún lo superfluo: gas a discreción, una fuente para el agua, baño, retrete, chimenea, campanilla y otras comodidades". Sorprende en especial su descripción del ascensor del hotel al que denomina "cuarto portátil":

             "... Como la dificultad para mí era la de darme a entender, al saber que era español destinaron para mí a un joven castellano viejo que me instaló en una cómoda habitación, subiéndome no por la escalera, como era natural, sino metiéndome en un pequeño cuarto, en el que podrán caber una docena de personas y que elevan y descienden por medio de una máquina de vapor, de manera que es indiferente vivir en el primero o en el quinto piso. Este ferrocarril ascendente hace sus escalas en todos los pisos, según lo reclaman las necesidades de los habitantes de los departamentos, teniendo ese servicio desde las nueve de la mañana hasta las doce de la noche. 
           ...Lo primero que visité fueron las carboneras y los carritos que por medio de rails conducen el carbón a la máquina de vapor, de fuerza de cincuenta caballos. Esta máquina sirve para subir y bajar el cuarto portátil a los diversos pisos."

Si tenemos en cuenta que solo hacía 5 años (1857) que se había instalado en la tienda de objetos de porcelana E.V. Haughwout & Co, situada en Broadway el primer ascensor para trasladar clientes movido por vapor y que el hotel en el que se hospeda Castro es el primero que incorpora su servicio, no es de extrañar su sorpresa y admiración ante tal artefacto que ve por primera vez en su vida.

Hotel de la 5ª Avenida. Grabado F. Ruiz / Laporta. No indica autoría de la imagen original.

             "En los hoteles, los americanos han echado el resto de su inteligencia y gusto, sobrepujando en este particular a todo cuanto la imaginación puede concebir. Son verdaderos palacios de lujo, comodidad y aseo interior con un servicio bastante esmerado, pronto y exacto. Así los que deseen vivir bien, pueden dejar la coronada villa y venirse a gastar sus reales con provecho. Olvidábaseme decir que puede comerse cuatro veces al día sin recargo de precio y que apenas se cierra uno de los comedores se abre otro sin intermisión."

19 febrero de 1865
Un domingo Nueva York 12 noviembre de 1864 
            "Aprovecho la festividad del día, o por decir mejor, el ocio del día protestante, del que protesto por aburrido e insulso, para que sepan los que leyeren estas líneas lo que es un domingo en Estados Unidos... Cada pueblo lega lo que tiene; los españoles legamos nuestro catolicismo a los americanos del sur; a su vez los ingleses legaron a la América del Norte todas las variadas tintas y sectas en que se divide el protestantismo, que como es sabido, protestó de Roma y luego se protestaron los unos a los otros, dándose más nombres que santos tiene nuestro almanaque." 

Broadway, N. York. Grabado Rico. EMU 5.2.1865 

       "Concluiré diciéndole, caro lector, que …el domingo no se viaja, las locomotoras descansan, los vapores no surcan las aguas de esos caudalosos y pintorescos ríos, los telégrafos no funcionan, todos los resortes de esta gran máquina se paran, toman aliento, por decirlo así, cincuenta y dos veces al año para desquitarse en los seis días de la semana de la atonía del domingo, moviéndose no diré al vapor sino por la electricidad."

23 de abril de 1865
El Parque Central de Nueva York, noviembre 1864
           "El lago tiene como 20 acres de superficie y está rodeado de lindísimos parterres, uno de los cuales, llamado Rambla, forma laberinto con sinnúmero de arbustos y flores. ...En el verano está cubierto de elegantes botes que surcan sus límpidas aguas y sirven de recreo la hermosa bandada de cisnes, que la ciudad de Habsburgo ha regalado a la de Nueva York. Pero cuando el lago presenta un aspecto extraordinariamente animado es en el invierno que el agua se congela y millones de personas se deslizan con increíble rapidez sobre un campo de hielo. Hombres, mujeres y niños acuden a todas horas del día y gran parte de la noche a patinar. Por lo regular hay siempre, tanto en verano como en invierno, una ó dos bandas de música. Y por las noches, además de las luces de gas, suele iluminarse el lago con luz eléctrica ó de calcio y con gran número de faroles de colores que prestan un aspecto mágico y encantador a la escena."
Bajada al lago en el Parque Central de Nueva York. Grabado Ruiz / Manchón

19 marzo de 1865 
Para finalizar las "crónicas americanas" El Museo Universal publica dos interesantes grabados sobre el Puente colgante del Niágara, a cuyo pie se indica que los dibujos originales fueron enviados por Rafael Castro Ordoñez. 

El Puente sobre el Niágara con sus características torres de inspiración egipcia y sus 246 metros de luz, fue uno de los pocos puentes del siglo XIX que soportaba tanto tráfico ferroviario como de carretas y peatones gracias a sus dos tableros superpuestos. Obra del ingeniero alemán John Roebling en 1855, fue demolido en 1896 y sustituido por un puente arco.

Interior y exterior del puente colgante sobre el Niágara. Dibujos de Castro. Grabados Ruiz/Rico

A juzgar por los grabados que aparecen en El Museo Universal, esta importante obra de ingeniería fue visitada por Castro durante su estancia en Nueva York. No existe crónica alguna relacionada con la misma, lo que dada su importancia y la vocación de Castro de narrar cuantas novedades técnicas encuentra en su camino, nos hace pensar que posiblemente fuera escrita pero no publicada por la revista.

Los artículos de El Museo Universal pueden encontrarse entre otros lugares en la BNE, y en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, pero es aconsejable la consulta en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura, tanto por su facilidad de acceso como por la calidad de las reproducciones.





miércoles, 16 de agosto de 2017

PAISAJISTAS EN LA ESCUELA DE CAMINOS

Hubo un tiempo que la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos consideró de interés impartir una asignatura de Pintura de Paisaje del Natural, lo que suponía introducir en un medio absolutamente técnico un aire de creatividad e inspiración, cosa que en la actualidad se mira como algo romántico y por ello inútil para la formación de esta ingeniería.

Carlos de Haes Paisaje de la ribera del Manzanares 1857 RABASF

Un breve repaso a la historia de la Escuela

La Escuela de Ingenieros de Caminos fue fundada en 1802 por impulso del canario Agustín de Betancourt (1758-1825) escindiéndose de la de Bellas Artes en la que había estado encuadrada para poder profundizar en materias más específicas y técnicas. Se conoció inicialmente como Escuela de Estudios de Hidráulica de la Inspección de Caminos y Canales y se instaló en el Palacio del Buen Retiro donde también se ubicaba el Real Gabinete de Máquinas.
Anónimo. Agustín de Betancourt. 1810
Museo de la catedral de St. Isaac, Saint Petersburg

La carrera constaba de solo dos cursos teóricos, y los alumnos en esos primeros años se contaban por unidades: cinco alumnos en la primera promoción, tres en la segunda y otros tantos en la tercera. La vida de esta primera Escuela se vio truncada por la crisis económica y la guerra. Betancourt, frustrado por el estancamiento de sus planes, aceptó la oferta del zar de Rusia para trabajar en San Petersburgo, donde vivió los dieciséis últimos años de su vida.

Primera ubicación de la Escuela. Real Sitio del Buen Retiro. 
Jardín del Caballo o de la Reina. Domingo Aguirre, 1778

José Agustín de Larramendi continuó al frente de la Inspección y de la Escuela que tuvo que cerrar definitivamente sus puertas en 1808, por la ocupación de las tropas francesas. Se da la circunstancia de que en el mismo recinto se encontraba la Fábrica de Porcelana de la China donde fue instalado el cuartel general francés que fue volado por las tropas inglesas con los daños consiguientes.

La Escuela no volverá a abrirse hasta el 1821 durante el trienio liberal, bajo la dirección de Francisco Javier Barra, comisario de Caminos, siendo profesores algunos de sus antiguos alumnos. La enseñanza se amplió a tres años. Pero tampoco en esta ocasión la experiencia fue duradera pues quedó suspendida tras la entrada del ejército francés al mando del duque de Angulema y la retirada del gobierno y las cortes a la isla de León.

No será hasta 1834 tras la muerte del rey, que la Escuela volverá a abrirse, ahora sí, definitivamente, en el centro de Madrid, en el edificio de la Aduana Vieja que se encontraba en la plazuela de La Leña, de nuevo bajo el impulso de José Agustín Larramendi que retorna a la dirección y organiza la enseñanza en cinco cursos incorporando los Puertos a la titulación que hasta entonces había sido de Caminos y Canales.
Edificio de la Aduana Vieja en la plazuela de la Leña 
(Actual plaza Jacinto Benavente. Madrid)

Sin embargo, la Escuela no duró mucho tiempo en este emplazamiento debido a que el edificio resultaba pequeño para la realización de los nuevos planes de estudio. Por ello en 1847 se traslada a un palacio construido en el año 1798 por el arquitecto Manuel Martín Rodríguez (1740-1823), sobrino de Ventura Rodríguez, en la antigua calle del Turco (actual Marqués de Cubas), tristemente célebre por haber sido el escenario del asesinato del general Prim en 1870.

El edificio se encontraba en la esquina con la calle de la Greda (actual Los Madrazo), donde estuvo situado el Almacén de Cristales de La Granja aunque posteriormente tuvo diversos usos ya que albergó entre otros el Conservatorio de Artes y el Colegio de Sordomudos y Ciegos. En la actualidad el edificio, algo modificado, es la sede desde 1905 de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y es considerado Monumento de Interés Cultural.

Antigua Escuela de Caminos de la calle del Turco (actual Marqués de Cubas, 13) 
Actual Academia de Jurisprudencia y Legislación. Calle Marqués de Cubas, 13.

A pesar de que se llevaron a cabo diversos proyectos de ampliación para adaptar el espacio a los requerimientos de la Escuela, éste resultaba insuficiente, por lo que se decide la creación de una nueva en el denominado Cerrillo de San Blas, dentro de los terrenos del antiguo Palacio del Buen Retiro y junto al Observatorio Astronómico.
Antigua Escuela de Ingenieros de Caminos frente al Observatorio Astronómico

El nuevo edificio al que se accedía por el Paseo de Fernán Nuñez, entrando por la puerta del Ángel Caído del Parque del Retiro, en la calle Alfonso XII, que fue diseñado por el arquitecto e ingeniero Mariano Carderera Ponzán, (sobrino del pintor Valentín Carderera), abrió sus puertas en 1885 aunque no estuvo terminado hasta 1892. En la actualidad el edificio de Carderera, que aun subsiste, alberga la Escuela de Obras públicas.
Mariano Carderera y Ponzán por Maximino Peña. UPM. El edificio en la actualidad mantiene el emblema de la Escuela 

Allí estuvo  la Escuela en funcionamiento hasta los años 60 del pasado siglo en que se trasladará definitivamente al edificio actual de la Ciudad Universitaria realizado según proyecto de Luis Laorga y José López Zanón.
Fotografía de Luis Laorga y José López Zanón en 1960 
(Presentando el proyecto de la Universidad Laboral de la Coruña).  
ETSI Caminos, Canales y Puertos. Ciudad Universitaria

LA ASIGNATURA DIBUJO DE PAISAJE

El nuevo Plan de Enseñanza establecido a partir de 1834 incorpora, además de los dibujos lineal y topográfico, una asignatura de Dibujo de Paisaje que, aunque se decía de carácter extraordinario, se practicaba en los cinco cursos de la carrera y alcanzó gran importancia debido a la categoría de los cuatro profesores que la impartieron: Genaro Pérez Villaamil, Fernando Ferrant Llausás, Leopoldo Brockmann y Carlos de Haes. 

Genaro Pérez Villaamil Duguet (1807-1854) 
El primer profesor de Paisaje del natural de la Escuela de Caminos será el pintor romántico Genaro Pérez Villaamil.
Retrato de Genaro Pérez Villaamil por Federico Madrazo. IPCE

Nacido en Ferrol en 1807, era hijo de un profesor que impartía las materias de Fortificación, Topografía y Dibujo del Colegio Militar de Santiago, en la que él mismo seguirá la carrera militar. A los dieciséis años es enviado a su primera acción de armas para luchar contra los "Cien Mil hijos de San Luis", que al mando el Duque de Angulema habían entrado en España a iniciativa de Fernando VII. Herido y cautivo en Cádiz, comienza estudios de pintura con gran éxito en la Academia de Bellas Artes de esta ciudad, siendo discípulo de José García. Una vez liberado, en 1830 es contratado junto con su hermano Juan, también pintor, para realizar los decorados del gran teatro de Puerto Rico en donde permanecen hasta 1833, fecha en la que regresan a España acompañando al barón de Cousir, para quien pinta acuarelas durante el viaje.

De vuelta en Sevilla entra en relación con el pintor y escenógrafo escocés David Roberts cuyo conocimiento será decisivo para la evolución estilística de Villaamil, cuya carrera dará un completo giro hacia el paisajismo romántico que va a caracterizar su obra desde entonces con un cierto carácter arqueológico y rasgos costumbristas: Paisajes con elementos arquitectónicos de aspecto medieval, algunos fantásticos pero la mayoría reales aunque embellecidos por su visión romántica.

G.P. Villaamil. Vista de la ciudad de Fraga y su puente colgante, 1850  MROM

También se considera de gran importancia para su pintura su relación con el pintor de tradición goyesca Eugenio Lucas Velázquez, autor de un discutido retrato suyo, aunque en este caso se trata de una influencia mutua que se plasmó en una amistosa competencia entre ambos. Existen varios ejemplos de los ejercicios de destreza que acostumbran a realizar en las sesiones nocturnas del Liceo Artístico y Literario de Madrid.

Torreón en ruinas, 1853 Museo Lázaro Galdiano de Madrid.
Izq. versión de Lucas Velázquez; dcha. versión de Pérez Villaamil

Pérez Villaamil se instala en Madrid en 1834 donde conoce a los románticos Espronceda, Patricio de la Escosura y Ventura de la Vega con quienes alterna en la tertulia de “El Parnasillo”. En 1838 ya figura como profesor "extraordinario" contratado por la Escuela de Caminos, encontrándose en un momento de reconocimiento general; recibe el nombramiento de pintor honorario de cámara y el de Caballero de la Orden de Isabel la Católica. Además, la Casa Real adquiere varias de sus obras para el Palacio de Oriente.

Su vinculación con la reina madre y con el sector más moderado del liberalismo lo llevarán al exilio en 1840, fecha en la que los progresistas deponen a la reina María Cristina de Borbón como regente situando en el puesto al general Espartero. Así, se ve obligado a abandonar Madrid dejando a su esposa, con la que se había casado el año anterior, y a su primer hijo. El exilio que durará hasta 1842, fecha de la caída de Espartero, será aprovechado por Pérez Villaamil para visitar París, donde publicará una colección de litografías en tres tomos con el nombre genérico de España Artística y Monumental en la que bajo su dirección varios colaboradores realizan una selección de edificios y paisajes, ofreciendo una visión pintoresca de la España de su época. La empresa fue costeada por el marqués de Remisa.


En 1845 obtendrá la primera Cátedra de Paisaje de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en la que se le recordará por su escasa capacidad docente y lo caótico de sus clases. También se dedicó a la ilustración de libros y revistas, colaborando en el Semanario Pintoresco Español, en el Panorama matritense de Mesonero Romanos, o ilustrando las obras de José Zorrilla. Falleció en Madrid, a los 47 años el 5 de junio de 1854 a causa de una enfermedad pulmonar.

Fernando Ferrant Llausás (1810-1856)
Retrato de Fernando Ferrant Llausás. (Det.)
Pintado por su hermano Luis Ferrant en 1845 MROM

Aunque nacido en Palma de Mallorca donde su familia se refugia durante el periodo de la invasión francesa, procedía de Villafranca del Penedés de una familia de artesanos y artistas catalanes. Hacia 1820 la familia se traslada a Madrid. Tras una primera formación en el campo de la música, afición que cultivará toda su vida, Fernando Ferrant se iniciará en la pintura en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y continuará su aprendizaje en Roma a donde se traslada en 1840 junto con su hermano Luis, gracias a la pensión que éste había recibido del infante Sebastián Gabriel de Borbón.  Allí permanecerá tres años, dos en compañía de su hermano y un tercero sólo tras la partida de éste a Nápoles como pintor de cámara. 

En 1843 vuelve a España, donde se da a conocer como pintor de paisajes en diversas exposiciones. En 1848, año de su matrimonio con la joven Natalia Boris escritora, poeta y cantante, entra a formar parte de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando como académico de número en la vacante de Bartolomé Montalvo, tomando posesión de su plaza en un acto que por vez primera se realiza leyendo un discurso de ingreso. También es nombrado pintor de cámara y maestro de pintura del rey consorte Francisco de Asís, que era gran aficionado a la pintura, para quien pintó una serie de paisajes para su residencia en el palacio de Riofrío.

Sus obras se encuentran principalmente en las colecciones reales y un gran número de ellas en los almacenes del Museo de Bellas Artes de Tenerife a donde fueron legadas por sus hijos. El Museo del Prado posee uno de sus paisajes que en la actualidad se encuentra depositado en el Ministerio de Industria.
País agostado con una torada. 1854 MNP  Dep. Mº Industria

En 1854 Fernando Ferrant ocupa las vacantes producidas por la temprana muerte de Pérez Villaamil, tanto en el puesto de profesor de la asignatura de Paisaje de la Escuela de Caminos como en la Cátedra de Paisaje de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, aunque por poco tiempo ya que, al igual que su predecesor, muere joven en agosto de 1856 en la localidad de San Lorenzo del Escorial a la edad de 46 años, víctima de unas fiebres tifoideas.

La mayor parte de su obra se dedica al paisaje en el que, a partir de su estancia en Roma, aparece una cierta melancolía probablemente por influencia de los nazarenos alemanes, con los que coincide en la capital italiana. Su estilo avanza hacia un mayor naturalismo a pesar de mantener cierta dulzura derivada de la calidez de su paleta. Pinta del natural y probablemente hubiera podido evolucionar hacia un paisaje más realista si su carrera y su vida no hubieran acabado tempranamente. La mayoría de sus composiciones están claramente emparentadas con el romanticismo, lo que ha sido quizás la causa de su descrédito y olvido posterior que no hacen justicia a su obra.

Leopoldo Brockmann González-Losada (1829 - 1877)

Un ingeniero de caminos, fue el tercer profesor de Dibujo de Paisaje que tuvo la Escuela aunque de forma interina hasta que la plaza pudo ser cubierta por otro pintor. A pesar de ello es interesante conocer algo de su biografía. Perteneciente a una familia dedicada al comercio de vinos de Jerez, su padre Adolfo Brockmann era un marino alemán que en 1799 vino a España y se estableció en El Puerto de Santa María, marchando a Canarias durante la invasión francesa de 1808, donde se casó con María del Pino González-Losada. Terminada la guerra la familia retornaría al Puerto, donde nace Leopoldo en 1829.

En 1846, se traslada a Madrid para preparar su ingreso en la Escuela de Ingenieros de Caminos en la que tendrá por compañero de promoción y amigo de la vida al que luego será escritor y dramaturgo condecorado con el premio Nobel, José Echegaray con quien terminará la carrera en 1853. Juntos estudiarán en los locales de la calle Turco en una promoción de 13 alumnos en la que José obtuvo el primer puesto y Leopoldo el segundo. Casi todo lo que sabemos de Brockmann ha llegado hasta nuestros días a través de los escritos de su amigo Echegaray

Siguiendo la costumbre de incorporar a los mejores alumnos como docentes a la escuela, Leopoldo pasó un breve periodo de tiempo como profesor de la Escuela de Caminos, donde enseñó Mecánica Racional y en 1856 se ocupó de la cátedra de Dibujo de Paisaje de forma interina.

Leopoldo se casó en 1859 en Valladolid con Isabel Llanos Keats, hija del novelista Valentín de Llanos y Fanny Keats, hermana del poeta romántico británico John Keats.  Fue padre de los pintores Elena y Enrique Brockmann.

En Italia realizó lo más importante de su labor profesional, la construcción del ferrocarril de Nápoles, y los ferrocarriles romanos por los que obtuvo la Cruz de Caballero de Pío IX y el nombramiento de conde de Brockmann. Tras unos años de prosperidad, contrajo la malaria y tuvo que abandonar su trabajo y volver a España, donde subsistió con encargos particulares diversos, luchando contra la enfermedad y tratando, inútilmente, de ser readmitido en el Cuerpo de Caminos. Fue nombrado director del ferrocarril de Jerez y Sanlúcar, hasta su terminación en 1877. En junio es readmitido como ingeniero del Estado pero no llega a ocupar el puesto ya que fallece en el viaje a Madrid, en la localidad de Marmolejo (Jaén) a los 48 años de edad.


Carlos de Haes y Fortuny (1826 - 1898)

Hijo de Teresa Fortuny y de Arnoldus Cornelius de Haes, hombre de negocios belga cuya bancarrota le llevó a instalarse en la ciudad de Málaga en 1835, Carlos era el mayor de siete hermanos. Recibió sus primeras enseñanzas artísticas del pintor canario Luis de la Cruz y Ríos (1776-1850), pero en 1850 vuelve a Bruselas, donde conoce a Joseph Quinaux (1822-1895) a través del cual entra en contacto con el paisajismo de las escuelas de Namur y Tervueren donde se puede decir que forjó su estilo.

Retrato de Carlos de Haes por Federico Madrazo y Kuntz 1867 MNP

En 1856 vuelve a España, presentando sus primeras obras en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Por la buena acogida que tuvo decide quedarse en Madrid donde vivirá hasta su muerte. Obtiene la nacionalidad española y un año después consigue por oposición la cátedra de paisaje de la madrileña Academia de Bellas Artes, que había quedado vacante tras la muerte de Fernando Ferrant a quien también sucede, en 1860, tras el paréntesis de Brockmann, como profesor de Paisaje de la Escuela de Ingenieros de Caminos.

El estilo de Haes constituyó casi una revolución en el género; apoyado siempre en el contacto directo con la naturaleza. Realizaba salidas al aire libre para hacer bocetos y apuntes que derivaban en una pintura mucho más realista que la de sus antecesores. Esta práctica la llevó a cabo a menudo con sus alumnos por los alrededores de Madrid. Realizó viajes por toda España y por Europa tomando apuntes que luego se convertían en pinturas de gran formato en su estudio.
Carlos de Haes. La Canal de Mancorbo en los Picos de Europa 1876 MNP

En 1875 Haes se casó con Inés Carrasco, un efímero matrimonio pues un año después, esposa e hija mueren de sobreparto. Él continuó con su actividad paisajística viajando acompañado de sus discípulos preferidos, en especial el ya maduro Aureliano de Beruete y el joven Jaime Morera, a quienes dejó la herencia de su trabajo en el sentido literal del término, todo el contenido de su estudio, bocetos, pinturas y grabados.

Haes murió, víctima de una pulmonía, a los setenta y dos años de edad. Gran parte de sus obras fueron donadas al recién inaugurado Museo de Arte Moderno de Madrid, ubicado entonces en el edificio de la Biblioteca Nacional. Tal era la importancia del artista que el Museo dispuso para él una sala exclusiva permanente.

Sala HAES del Museo de Arte Moderno 1898

La mayor parte de su extensa obra, más de cuatro mil cuadros y apuntes se puede ver en el Museo de Málaga, en el de Arte Jaime Morera, en Lérida y en el Museo del Prado.

miércoles, 14 de junio de 2017

ROSA BONHEUR EN EL MUSEO DEL PRADO

Dentro del Itinerario expositivo que promueve el Museo del Prado formado por un conjunto disperso de treinta obras de escultura, pintura y dibujo, tenemos la oportunidad de admirar, dentro del apartado OTRAS MIRADAS, la obra de una pintora que habitualmente se guardaba en el almacén.

Detalle de la obra Cabeza de León, 1879

Se trata de la obra de la pintora de Burdeos, Rosa Bonheur (1822-1899), titulada El Cid que representa una magnífica cabeza de león que se expone actualmente en la Sala 63A. La obra entró en el Museo en 1887 por donación de Ernest Gambart (1814 - 1902), editor y marchante belga naturalizado inglés que en sus últimos años fue cónsul general de España en Niza en su suntuoso palacio Les Palmiers -sede actual del archivo de la ciudad-. Como marchante se hizo famoso por dar a conocer al pintor Lawrence Alma Tadema, de quien también donó al Museo el cuadro "Escena pompeyana".

A pesar de que la obra fue regalada por el diplomático al rey español con destino al Museo Nacional de Pinturas, algún periódico se hizo eco de la donación como si hubiera sido hecha por la propia pintora, por ello Rosa se sintió obligada a publicar una nota en la prensa tratando de aclarar la situación:       
           "Ruego a Vd. me dispense, señor director, el favor de rectificar el error cometido por los periódicos al decir que yo había ofrecido a S.M. el Rey de España, un cuadro representando una cabeza de león, tamaño del natural. No teniendo el honor de conocer particularmente al Rey de España, ni ningún derecho a hacerle un regalo, deseo naturalmente que no se diga a este propósito más que la verdad. EL Sr. Gambart me ha comprado esta pintura y la ha ofrecido al Museo de Madrid.— Rosa Bonheur. 
El Liberal, 15 octubre 1879
E. Gambart (el donante), R. Bonheur y A. E. Klumpke
Del libro "Rosa Bonheur, sa vie son oeuvre" (1908)

El título de la obra

En relación con el título "El Cid" con el que figura la obra en la actualidad, es preciso señalar que ha sido incorporado recientemente, ya que desde que entró la obra en el Museo fue conocida como "Cabeza de león". La obra fue donada con ese título tal como figura en toda la documentación que el Museo conserva sobre la donación y en todas las referencias y catálogos publicados.
Nota del Archivo MNP 20-09-1879 
Signatura: Caja : 98 / Legajo: 16.01 / Nº Exp.: 13 / Nº Doc: 1

En el Inventario de 1899 del Museo de Arte Moderno a donde fue enviada la pintura, también figura con ese mismo título "Cabeza de león"  al que se añade entre paréntesis: "colosal"
Página del Inventario del Museo de Arte Moderno (1899) con la referencia de la obra

En la actualización del Inventario del Museo que realiza en 1996 Mercedes Orihuela figura el mismo título.
Detalle de la Pág.490 del Inventario de 1996, vol.III

A pesar de ello, ese título tampoco coincide con el que se menciona en la biografía que escribió su amiga Anna Klumpke, con el título Rosa Bonheur, sa vie son oeuvre (1908) en la que se refiere a la obra como "Le jeune prince":

                 "...Comme on parlait de l'Espagne et de Madrid, la duchesse nous invita à venir l'y voir, ce que Rosa Bonheur accepta avec un enthousiasme juvénile: elle avait toujours eu l’ambition de visiter les musées de la capitale espagnole, collections admirables dans lesquelles, non loin des Murillo, des Velâzquez et des Goya, elle aurait eu le plaisir de reconnaître son Jeune prince, une tête de lion qu’elle avait peinte et qui lui avait valu, en 1880, l'honneur d’être décorée de l'ordre d’Isabelle la Catholique." 
            
         (Hablando de España y de Madrid, la duquesa nos invitó a ir a verla, lo que Rosa Bonheur aceptó con juvenil entusiasmo; siempre había tenido la ambición de visitar los museos de la capital española, colecciones admirables en las cuales, no lejos de los Murillo, los Velázquez y los Goya, tendría el gusto de reconocer a su Joven príncipe, una cabeza de león que había pintado y que le había valido, en 1880, el honor de ser condecorada con la orden de Isabel la Católica.).     

Este título también aparece recogido en un artículo de la Revista Athenaeum de noviembre de 1883, (pág. 608) en el que se habla del grabado realizado por A. Gilbert de la obra de Rosa Bonheur, en el que se menciona su título en inglés: "A young prince". El grabado aparece firmado por el grabador y por la propia pintora, como era su costumbre para garantizar su autenticidad, aunque no cobraba por ello, tal como afirma en su biografía antes mencionada:  "Los ingleses y los americanos no quieren comprar mis grabados si no están firmados. No ignoro que Meissonier y otros artistas a menudo cobran hasta veinte francos por ejemplar; pero yo prefiero dejar al editor el beneficio de sus estampas".

... we have received an artist's proof impression from a fine and solidly etched plate by M.A.Gilbert, after the head of a lion drawn by Mdlle.R. Bonheur, which was exhibited during the last season in King Street, St. James's, and is called" A Young Prince".
                 (... hemos recibido una prueba de impresión de artista de una fina y bien grabada 
lámina de M. A.Gilbert, de la cabeza de un león dibujado por Mademoiselle R. Bonheur, 
que se  exhibió durante la última temporada en St. James, en King Street, y se titula  "Un joven príncipe".

Pero la pieza de convicción respecto al título de la obra proviene de la existencia de un pendant que la pintora realizó al mismo tiempo, con medidas similares y con intención inequívoca de formar pareja, que lleva por título "Un vieux monarque (Tête de lion)" (Un viejo rey - Cabeza de león)

Rosa Bonheur. Le vieux monarque, (Tête de lion), 1879
Óleo sobre Lienzo, 92 x 77cm.

En el catálogo de obras que figura al final de la biografía que publicó en 1908 su amiga Anna Klumpke, ambas obras figuran entre las realizadas por la pintora el año 1879 que no habían participado en ninguna exposición; señalando que el El Joven Príncipe se encuentra en el Museo de Madrid y El Viejo Rey, en la colección Vanderbilt.
Portada de la biografía de Anna Klumpke. 1908 
Imagen del "Viejo Monarca" junto al "Joven Príncipe"

Referencias. Del  catálogo de obras que figura en la Biografía de Anna Klumpke. Pag. 426 

Sin embargo en la actualidad la obra no lleva el título con que entró en el Museo, ni el que figura en la biografía y el catálogo de la artista y otros documentos de la época ya que ha sido recientemente modificado por "El Cid". Hay que suponer, dado que es el único lugar en que se menciona ese nombre, que ha sido tomado de un artículo periodístico titulado "El rey del Desierto" publicado el 19 de septiembre de 1879 en el diario madrileño La Época en el que el periodista, que firma con la letra V. comenta:                
     "Profesando antiguo y acendrado afecto a su particular amigo y favorecedor Mr. Gambart y sabiendo su propósito de ofrecer al Rey de España un cuadro para el Museo, ha puesto todo su esmero en la hermosa cabeza del león al que ella ha titulado el Cid".

A pesar de que bien pudiera tratarse de una licencia periodística, me inclino a pensar que la idea pudiera proceder del propio señor Gambart, a buen seguro más conocedor de la historia y la cultura española que la señora Bonheur. Los especialistas del Museo del Prado lo han considerado más interesante y han decidido cambiarlo aunque ello suponga ignorar los documentos originales relativos a la donación que posee el Museo y las referencias de la época, además de relegar más de un siglo de tradición e historia respecto al título de la obra.

Marie Rosalie Bonheur

Conocida como Rosa Bonheur fue una pintora, escultora e ilustradora, hija y hermana de artistas. Se especializó en pintura de animales de los que realizó innumerables estudios y bocetos. En 1848 obtuvo la medalla de oro en el Salón Oficial de París y en 1855 presentó el que sería su gran lanzamiento: la "Feria de caballos" que le dio fama internacional.

Recibió toda clase de honores y reconocimientos; fue la primera mujer que recibió la Legión de Honor (1865) promovida por la emperatriz francesa Eugenia de Montijo y tras la donación de la obra también fue condecorada con la española orden de Isabel la Católica, que ella bien valoraba según se desprende de sus propias palabras recogidas en su Biografía por Anna Klumpke:

      "Luego me enseñó una cruz que colgaba de un lazo blanco y naranja: - Esta es la orden de Isabel la Católica. Me gusta llevarla porque siempre he admirado a la gran reina que vendió los diamantes de su corona para ayudar al descubrimiento de un continente nuevo." 

Rosa Bonheur con la Legión de Honor por Anne E. Klumpke, 1898

Una curiosidad de su biografía por la que es considerada como protofeminista, es que tenía la costumbre de vestir ropa masculina, tal como aparece en algunos de sus retratos.
Rosa Bonheur en su estudio por George-Achille Fould 1893

Esta característica del uso de ropa masculina, unida al hecho de que siempre hubo en su vida una compañera, primero, y especialmente, Nathalie Micas y a la muerte de esta la pintora americana Anna Klumpke, han sido las causas por las que en los últimos tiempos se haya hablado de ella desde el enfoque de su posible homosexualidad, sin duda la razón de formar parte del recorrido expositivo "Otras Miradas", aunque Rosa, que era una mujer libre y de gran personalidad, nunca se declaró como tal.

De hecho la propia pintora dice de quienes hablan de otro tipo de relación entre ella y sus amigas, que "no han comprendido nada". Al final de su vida declara que ella "siempre se mantuvo pura" y hará escribir en su tumba que "la amistad es un afecto divino". Además llamaba a su casa "la morada de la perfecta amistad".
 
Rosa Bonheur con Nathalie Micas

Como cuenta Marie Borin, otra de sus biógrafas, Rosa fue testiga de la difícil vida de su madre, que tuvo que ocuparse del cuidado de su marido, murió joven de agotamiento y fue enterrada en una fosa común por falta de recursos. Su padre se desentendió del cuidado de su familia y se integró en una especie de secta. Considera la señora Borin que esta experiencia le llevó a elegir una vida libre sin la influencia de un marido que se pudiera comportar como su padre, a quien a pesar de todo ella tenía cariño.

Nos alegra que una de las obras pintadas por mujeres que el Museo guarda en el almacén salga a la luz y contribuya a consolidar la idea de que la mujer ha estado presente en todas las épocas y movimientos artísticos, a pesar de que la historia no se haya preocupado por recordarlas. 
Rosa Bonheur. Cabeza de León (o El joven príncipe). 1879. 

Actualización 27 de septiembre de 2019
Desde hoy la obra ha pasado a formar parte de la exposición permanente del Museo del Prado en la Sala 63A dedicada al paisaje español del siglo XIX. 

Ubicación de la obra en el Museo

La reseña sobre la pintora puede verse ahora en: 

Actualización 7 de octubre de 2024
En la Memoria Anual de 2022 el Museo del Prado informó de la adquisición en subasta del interesante boceto realizado al óleo con el título "Estudio de leones y leonas", de Rosa Bonheur, realizado después de 1871. Actualmente se encuentra expuesto en la Sala 62B.
Rosa Bonheur "Estudio de Leonas y leones, 
Óleo sobre lienzo, 49 x 65,3 cm. 1870. MNP P008443