viernes, 7 de septiembre de 2012

EN RECUERDO DE MARIA KUSCHE [1928-2012]

Maria Kusche Strandes nació en Málaga el año 1928 de padres alemanes, Ernst (1878-1965) de Kassel y Elisabeth (1892-1967), de Hambugo, establecidos en Málaga, ambos entusiastas coleccionistas de arte y libros antiguos.
Maria Kusche en 2010

Estudió Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid, con los profesores Sánchez Cantón y Pita Andrade, alojándose en ese tiempo en la Residencia de Señoritas de la calle Fortuny, que había dirigido María de Maeztu con planteamientos de la Institución Libre de Enseñanza y que después de la guerra civil se convirtió en el Colegio Mayor Santa Teresa abriendo una etapa pedagógica que ya nada tendría que ver con el ideario de su fundadora.
Residencia de la calle Fortuny hoy Fundación Ortega y Gasset

De esta época, final de los años 40 del pasado siglo, data la amistad que compartió con la poeta Sol Acín que mantuvieron una relación epistolar que duró más de un lustro. La colección manuscrita guardada por Maria, que incluía numerosos poemas, fue entregada a la sobrina de Sol Acín, Kati, que la visitó en su casa de Málaga en 2008. Ello hizo posible rescatar una importante cantidad de textos literarios de juventud de Sol que reflejan el panorama de la juventud universitaria de posguerra. 

Esos poemas y escritos, se incorporaron al  libro que se publicó en 2014 con el título "Hora temprana, poemas y cartas" que incluye un prólogo escrito por Maria Kusche. (Información de Emilio Casanova de la Fundación Ramón y Katia Acín).
Uno de los textos rescatados de Sol Acín y fotografía de Maria Kusche en su casa de Málaga (2009)
(Fotografía por gentileza de Emilio Casanova)

Maria continuó sus estudios en Friburgo y Marburgo (Alemania) y realizó los estudios de doctorado en la Universidad de Bonn con el profesor Herbert von Einem. Trabajó con los fondos de la biblioteca de arte hispano de Carl Justi y realizó su tesis sobre Pantoja de la Cruz, siguiendo una propuesta hecha por Sánchez Cantón años antes, que fue publicada en 1964 por la Editorial Castalia en Madrid

En 1963 Maria se  casa con Winfried Zettelmeyer, hecho que va a suponer un importante giro en su vida, no solo por el nacimiento de sus dos hijos, sino por el comienzo de una etapa en la que siguiendo la actividad de su marido, dedicada a los países en subdesarrollo, pasará largos periodos en Sudamérica y África.

No obstante María no abandona su vocación de investigadora que continúa de forma intermitente hasta 1989, año en que publica su primer trabajo en el Archivo Español de Arte, dedicado a dos retratistas prácticamente desconocidos en España: Sofonisba Anguissola en España, retratista en la corte de Felipe II,  junto a Alonso Sánchez Coello y Jorge de la Rúa.

Esa publicación de la "Doctora de la Universidad de Bonn", como se solían referir a ella, que nunca ocupó ningún cargo institucional, sería la primera de una larga serie de ellas en las que ha ido aflorando toda la actividad investigadora realizada durante años. A pesar del gran número de artículos publicados en torno a los pintores de las cortes de Felipe II y III, solo me detendré en los que considero los tres grandes hitos de su actividad:

1. Su colaboración en en la exposición “Sofonisba Anguissola e le sue Sorelle” que fue la primera gran muestra dedicada a la pintora en 1994 en Cremona (Italia), su ciudad natal, en la que Maria se ocupó de investigar y documentar el periodo español de su vida y recopiló la información sobre las obras realizadas durante los 15 años que la pintora pasó en la corte de Felipe II. De aquella exposición, que tuvo un gran éxito y que también fue llevada a Viena y a Washington, a Maria Kusche le quedó el sinsabor de no haber podido conseguir traerla a España ya que, a pesar de haber estado apalabrada, en el último momento, el entonces director del Museo del Prado, Calvo Serraller, consideró que la muestra no tenía suficiente interés.


2. En 2003 publica su gran obra Retratos y Retratadores: Alonso Sánchez Coello y sus competidores: Sofonisba Anguissola, Jorge de la Rua y Rolan Moys, obra centrada en los retratadores de la corte de Felipe II, en la que incorpora buena parte de sus publicaciones y ensayos y la completa con los nuevos resultados de su actividad investigadora. La obra se concentra en el retrato, y con gran precisión va analizando las características de los diferentes pintores, rectificando atribuciones e identificando los personajes retratados.


3. En 2007 publica Juan Pantoja de La Cruz y sus seguidores: Bartolomé González, Rodrigo de Villandrando y Antonio López Polanco, en la que actualiza la tesis de la Universidad de Bonn, publicada por Castalia en 1964, y se añaden numerosos datos acerca de la biografía y la obra del pintor, con especial dedicación a la reconstrucción de la Nueva Galería de Retratos del Pardo, rehecha por Pantoja después de haberse quemado la original.


Como especialista en la retratística española del XVI y XVII y de modo especial en Sofonisba Anguissola, Maria Kushe se ha convertido en referencia obligada para cualquier estudio sobre la pintora y es consultada desde los más diversos ámbitos- científicos y galerías de arte- sobre nuevas atribuciones, dada su trayectoria investigadora que la llevó ya en 1989 a atribuir el retrato de la Infanta Catalina Micaela del Prado, [1585] a la pintora cremonesa, diciendo que era imposible que fuera de Sánchez Coello, tanto por la técnica como por la concepción, lo que la llevó también a la atribución de La Dama del Armiño a Sofonisba, hasta entonces considerada de El Greco, siguiendo la intuición de Elías Tormo de 1913 y las apreciaciones de Carmen Bernís de 1986 basadas en el estudio de la moda.

En el artículo de este blog titulado "La Dama del Lince", se cuenta la anécdota ocurrida con ocasión de la conferencia que dio Maria Kusche en 1990 en el Museo del Prado, sobre esta última obra. A pesar del tema anunciado: "Dama vestida de armiño de la mano del Greco", antes de iniciar su intervención ella avisó a las personas asistentes que estaban a tiempo de irse si lo deseaban pues el cuadro del que ella iba a hablar ni era el retrato de una dama desconocida, ni vestía de armiño, ni era una obra de El Greco, a lo que siguió un silencio absoluto del publico, cautivado con sus tesis. La conferencia nunca se publicó por el Prado.

   Unos diez años separan estas dos imágenes de la hija de Felipe II, Catalina Micaela, ambas atribuidas por Maria Kusche a Sofonisba Anguissola.


Conocí a Maria Kusche a través de Sofonisba Anguissola, pintora de la que prácticamente nada sabía hasta que vi su “Autorretrato con Caballete” expuesto en 2008 en la Muestra El Retrato del Renacimiento del Museo del Prado. A partir de aquel momento empecé buscar información sobre Sofonisba en bibliotecas y archivos y en esa búsqueda encontré las Capitulaciones del primer matrimonio de la pintora con el noble siciliano Fabrizio Moncada. 

Envié una carta a Maria Kusche para darle esta información a través de la Fundación de Arte Hispánico, editora de sus libros y a los pocos días ella se puso en contacto conmigo. A partir de aquel momento, hablamos varias veces, tuvimos ocasión de conocernos en Madrid con motivo de una conferencia sobre Arte y Viaje y tuve el privilegio de que compartiera conmigo sus conocimientos sobre Sofonisba y otros pintores, sus consejos para visitar Sicilia y, en general, sus opiniones sobre arte y actualidad y todo ello con una gran amabilidad y con la paciencia de una gran maestra hacia una discípula novata. 


Como otras grandes mujeres que en la Historia del Arte la precedieron, siempre nos quedarán sus obras para mantener vivo su recuerdo.

Agradecimiento especial a Winfried Zettelmeyer, marido de Maria Kusche por sus aportaciones a la redacción de este artículo y por enviarme el retrato de Maria que aparece en su inicio.

viernes, 24 de agosto de 2012

"EL ÚLTIMO RAFAEL" MUSEO DEL PRADO

EL ÚLTIMO RAFAEL

La exposición que se exhibe en la actualidad en el Museo del Prado se centra en los años finales de la vida de Rafael, etapa en la que se convirtió en el pintor más influyente del arte occidental. La muestra expone setenta y cuatro obras en total, muchas de las cuales, no se habían visto antes en España. El recorrido cronológico va desde 1513 hasta la muerte del pintor en 1520. La exposición también muestra las obras de sus principales discípulos, Giulio Romano y Gianfrancesco Penni, hasta finales de 1524.

UNOS DATOS SOBRE SU VIDA

Rafael que había nacido en Urbino el Vienes Santo del año 1483, muere en Roma 37 años después también el día de viernes santo. Su padre Giovanni de Santi, era artesano y pintor, lo que le permitió advertir las dotes extraordinarias de su hijo y con solo once años, en 1494, lo envió a “la capital”, Perugia, a aprender en el taller del mejor pintor de la zona, el maestro Pietro Vanucci, más conocido como Perugino. 

Su padre murió ese mismo año, por ello Rafael crece en el taller del maestro, de quien asimiló rápidamente sus enseñanzas; en 1500 con solo 17 años consigue su primer contrato, en el que se refieren a él como “maestro”, para realizar un retablo para la iglesia de San Agustín en Città di Castello. 

Una vez independizado del Perugino, el joven Rafael pinta numerosos cuadros de altar para diferentes ciudades de Umbría hasta 1504, año en que recibe el encargo de pintar los “Desposorios de la Virgen” según el modelo de su maestro Perugino. El resultado fue tan favorable para Rafael que a partir de ese momento se convertirá en el maestro más solicitado y cotizado en su región que, por otra parte, ya se le estaba quedando pequeña.

Habiendo oído hablar de la gran competición artística que se estaba desarrollando en Florencia entre Leonardo da Vinci y Miguel Ángel a quienes se había encargado la realización de dos escenas de batalla, para el Palazzo Vechio, decidió trasladarse a esa ciudad, que en aquel momento se consideraba el centro de la cultura artística italiana, en donde, además de Leonardo y Miguel Ángel, trabajaban pintores como Ghirlandaio y Fra BartolomeoRafael observa sus obras y aprende de todos ellos.

Sobre la competición ver en este blog:

Rafael nunca dejará de realizar los encargos que recibe para pintar retablos de Iglesia, pero en su época florentina empieza a pintar "Madonnas" como la Madonna del Condestable o la bella jardinera (derecha)... que van a alcanzar también un gran éxito, y al mismo tiempo comienza a recibir encargos para hacer retratos de banqueros y  comerciantes.
Madonna del Condestable

Su fama no deja de aumentar y en 1508, recién cumplidos los 25 años, es llamado por el Papa Julio II para decorar las Estancias del Vaticano, en lo que va a ser su etapa romana que va a constituir su  consagración como genio de la pintura. Así pues en 1513, el año en que comienza el periodo de la Exposición, Rafael ya lleva trabajando en Roma cinco años, decorando las estancias del Vaticano, donde coincide con Miguel Ángel, su principal rival, que, en el mismo tiempo, pintaba la Capilla Sixtina.

EL RECORRIDO EXPOSITIVO

Abarca los siete últimos años de la corta vida del Maestro de Urbino, aunque llega algo más lejos, poniendo en valor la importancia del taller de Rafael durante los 5 años siguientes a su muerte, hasta 1525, a través de las obras de sus principales discípulos, Giulio Pippi, más conocido como Giulio Romano y Gianfrancesco Penni,  que  fueron no solo sus principales herederos artísticos sino en un sentido más concreto, herederos de su fortuna, de su taller y la terminación de las obras contratadas que el maestro dejó sin terminar.

En un amplio estudio publicado por los comisarios, Paul Joannides (Cambridge University) y Tom Henry (experto independiente) en el catálogo de la exposición, ponen de relieve la "atención preferente" concedida al papel de los dos discípulos, atendiendo "con especial ahínco" a identificar las aportaciones de ambos discípulos dentro de la obra rafaelesca, a pesar de que, a falta de documentación, "el procedimiento adoptado en busca de esos objetivos por fuerza ha tenido que ser esencialmente visual"El resultado de este enfoque consigue un nuevo equilibrio que favorece especialmente a Giulio Romano en detrimento del propio Rafael.

La importancia del taller de Rafael no solo se debe a que fue, posiblemente, el mayor de los formados hasta entonces por un maestro de la pintura, sino también a los procedimientos de trabajo que implanta, en base a los que se realizan innumerables obras maestras. Es el genio de Rafael el que inspira todo lo que se hace en su taller, que no encuentra sucesor a su prematura muerte, pues al marcharse se desvanece el extraordinario espíritu que lo alimentaba.


LA MUESTRA se  presenta dividida en seis ámbitos temáticos: Pinturas de altar, Vírgenes y Sagradas Familias de gran formato, Vírgenes y Sagradas Familias de pequeño formato, Giulio Romano, Retratos y el espacio independiente dedicado a la Transfiguración.
    Aunque la exposición merece un recorrido atento por todas sus obras, señalo a continuación aquellas que por su calidad, su interés o su historia merecen un detenimiento especial:

    DE LAS PINTURAS DE ALTAR 


    1. La Virgen y el Niño con el arcángel san Rafael, Tobías y san Jerónimo.

    Conocida como La Virgen del pez. Museo del Prado

    La obra pertenece al género: "Sacra conversazione" que se caracteriza por representar a la Madonna (Virgen con el Niño) acompañada de algunos santos y personajes con los que mantiene una relación informal aunque no aparecen hablando, sino en actitud silenciosa. 

    La Virgen está sentada sobre un trono y tiene a su izquierda a San Jerónimo, vestido de cardenal, leyendo la Vulgata (la Biblia que él mismo tradujo al latín) acompañado del león que es su símbolo, y a la izquierda, el Arcángel Rafael con Tobías que sostiene el pez con el que sanará la ceguera de su padre.  La historia está tomada del Libro de Tobías del Antiguo Testamento, con la diferencia de que el texto bíblico habla de un gran pez que podía devorar a una persona y aquí se representa como un “pececillo”.


    4. La caída en el camino del Calvario "El Pasmo de Sicilia".
    Inicialmente pintado sobre tabla y posteriormente transferido a lienzo. Museo del Prado.

    La pintura fue encargada a Rafael para la iglesia del Monasterio de Santa María dello Spasimo en Palermo (Sicilia), de donde deriva su nombre popular, “El Pasmo de Sicilia”. El cuadro tiene una bonita historia-leyenda que cuenta Vasari en sus “Vidas de pintores y escultores” y es que una vez terminado, Rafael lo envía a Sicilia en un barco que a los pocos días de navegación naufraga a causa de una tormenta. Sin embargo el cuadro aparece días después, milagrosamente intacto, en las playas de Génova. A partir de ese momento el cuadro va a ser considerado no solo una gran obra de arte, sino también milagrosa. Un siglo más tarde, Felipe IV, gran admirador de Rafael, no descansa hasta que consigue adquirirlo contra la opinión de la población palermitana y prometiendo una cuantiosa suma para el sostenimiento del monasterio y de su prior. Los documentos españoles acreditan que el dinero se pagó, pero los sicilianos mantienen que el dinero allí nunca llegó.
    Situación actual de la Iglesia del Monasterio

    La obra se exhibe por primera vez tras su restauración. La especialista del Prado, Ana González Mozo explicó en una interesante conferencia previa a la exposición, los muchos avatares que había padecido la obra. Aunque obvió el primero de ellos, el naufragio, mencionó el incendio del Alcázar de 1734, e hizo especial hincapié en los daños sufridos por el paso de tabla a lienzo realizado en París, por el pintor-restaurador Bonnemaison, en 1816.

    Antes

    Después

    En la misma conferencia, Rafael Alonso Alonso conocido especialista en restaurar la obra del Greco, explicó como había ido reparando los daños, limpiando manchas y borrando repintes al óleo, algunos de ellos, afirmó, realizados en la restauración que se hizo en 1970 en el propio Museo, en la que se cambió el bastidor al cuadro. A falta de documentación escrita sobre la obra, comentó que había tenido apoyo de imágenes, tanto de copias  de la obra como de documentación gráfica, como la de la fotografía de Laurent de 1865.
    Si se compara el antes y después de la restauración, pueden observarse algunos de sus cambios, como por ejemplo en el estandarte rojo del fondo. 

    También son evidentes algunas diferencias en el personaje central del grupo humano que se ve al fondo a quien no se veían las piernas, y tras la restauración ha desaparecido parte del montículo que las tapaba:.

    8. Santa Cecilia

    Rafael. Óleo sobre tabla transferido a lienzo, h.1515 Pinacoteca Nazionale Bolonia.
    Es difícil ver esta obra fuera de Bolonia, de donde procede. Algunos consideran que es una de las mejores obras que se muestran en la exposición.

    En ella se ve a Santa Cecilia con un grupo de personajes que abandonan sus instrumentos musicales al oír la música celestial que canta el coro de ángeles que se encuentra en la parte superior del cuadro. El personaje que aparece pensativo a la izquierda es San Pablo, que suele representarse con una espada.  El obispo que se ve a la derecha es San Agustín.

    10. La Visitación

    (En la Exposición figura como obra de Giulio Romano pero hasta ahora y desde su venida a España en 1655, ha sido tenida por obra de de Rafael con la colaboración de su taller). Óleo sobre tabla transferido a lienzo. Museo del Prado.

    Branconio de L'Aquila, gran amigo de Rafael, le encargó este cuadro, en nombre de su padre, para la capilla familiar de la Iglesia de San Silvestre de la ciudad de L'Aquila (Ciudad italiana que fue asolada por un terremoto en abril de 2009).

    El cuadro está firmado en la parte baja "RAPHAEL VRBINAS F[ECIT]" (Rafael de Urbino lo hizo) y además figura el nombre del comitente: MARINVS BRANCONIVS F[FECIT] F[ERI] (Marino Branconio lo encargó).

    La pintura muestra la escena de la visita de la virgen a su prima Isabel que, como ella, va a tener un hijo, Juan el Bautista. Al fondo a la izquierda se ve la escena del bautizo de Jesús en el río Jordán con la aparición de Dios Padre entre las nubes, hecho que va a ocurrir 30 años después de la escena del primer plano.

    También en este caso Felipe IV mostró gran interés en adquirir el cuadro y siempre hay alguien dispuesto a dar gusto al rey. La ocasión surge en 1655, una vez sofocada una rebelión en Nápoles que fue apoyada por ciudadanos de L'Aquila, el virrey español considera que sería una acto de desagravio a la corona ofrecer el cuadro al rey como acto de sumisión. El mismo Papa autoriza la entrega de la imagen que tuvo que ser sacada de la iglesia rompiendo la pared pues se cuenta que los canónigos cerraron las puertas para impedir su traslado.

    Se conocen diversas copias que se encuentran en iglesias de la zona, probablemente realizadas para compensar la sustracción del original, de ellas la que ocupaba  el lugar de la original en la Iglesia de San Silvestre se encuentra pendiente de restauración al igual que la propia iglesia por los daños sufridos en el terremoto de 2009.

    Hasta ahora la obra del Prado había sido siempre considerada de la mano de Rafael con la colaboración de discípulos. Ahora, después de quinientos años de historia, tradición y consideración, el Museo del Prado ha decidido aceptar la nueva atribución a Giulio Romano, realizada por los comisarios de la exposición sin más fundamento que la "apreciación visual" de la misma ya que ningún documento o prueba ha sido hallado que avale un cambio tan considerable.

    El Prado, a falta de criterio propio, adopta el de los comisarios de la exposición y sin perder tiempo en la Galería Online de su página web ha retirado la obra de entre las realizadas por Rafael y ahora figura entre las de Giulio Romano y Gianfrancesco Penni.

    DE LAS VÍRGENES Y SAGRADAS FAMILIAS DE GRAN FORMATO

    22. Sagrada Familia con san Juanito 

    Conocida como "La Perla". Rafael. Museo del Prado

    Llamada La Perla por Felipe IV que la consideraba la obra más preciada de su colección. Como ocurre en otras obras el diseño y la composición es de Rafael, aunque luego fueran terminadas por sus discípulos.

    25. Sagrada Familia del roble

    Pintada por Rafael con intervención de Giulio Romano 1518-1520 Museo  del Prado.

    San José, apoyado sobre una ruina clásica, mira a la Virgen María que sostiene al Niño Jesús, y al lado su primo, San Juan, le da una cinta con un mensaje en latín: Ecce Agnus Dei, en referencia a la Pasión de Cristo. El árbol que hay detrás es  el roble que da nombre a la obra.

    DE LAS VÍRGENES Y SAGRADAS FAMILIAS DE PEQUEÑO FORMATO 

    La mayoría de la obras de esta sección están realizadas por discípulos, bien Giulio Romano o Gian Francesco Penni aunque en algunas de ellas se puede apreciar algo más que el diseño de Rafael. Entre ellas se puede destacar:

    30. La Virgen con el Niño, santa Isabel y san Juanito,

    Conocida como "Sagrada Familia pequeña". Rafael y taller, h. 1517-1518, Museo Louvre. Fue diseñada para ser portátil.


    SECCIÓN DE GIULIO ROMANO

    A pesar de la importancia que se da en esta exposición a la obra del principal discípulo de Rafael, esta sección se puede visitar un poco más deprisa. Hay que tener en cuenta que son obras que Romano pinta siendo muy joven y todavía no se puede ver el estilo propio que desarrollará más tarde. Sabemos que a la muerte de Rafael él junto con Penni, son los principales encargados de terminar las obras que han quedado inacabadas, frente a las fuertes críticas de otros pintores del momento, como Sebastiano del Piombo. Poco después Romano se marcha a Mantua, a la corte de los Gonzaga y es allí donde alcanza su madurez y desarrolla su verdadera carrera independiente del Maestro.

    Entre las obras expuestas podemos mencionar La Circuncisión, un cuadro interesante que recuerda las grandes composiciones que su maestro hace en el Vaticano. La Flagelación, Realizada para la Basílica de Santa Prassede en Roma, que ni siquiera es seguro que sea de Giulio Romano. Y El Cartón para La Lapidación de San Esteban. Al tratarse de un cartón preparatorio es poco atractivo pero muestra bien el trabajo previo que requerían estas grandes obras.

    SECCIÓN DE RETRATOS
    En esta sección todo es interesante...
    El Cardenal Bibiena y "El Cardenal"

    51. El cardenal Bernardo Dovizi da Bibbiena.

    Aunque se trata de una obra de gran interés, su importancia se relativiza si se compara con el otro "Cardenal" de Rafael que, aunque no forma parte de la exposición, se encuentra en otra sala cercana del Museo, una auténtica obra maestra.
    Lo interesante en este caso es el personaje, gran amigo de Rafael, que le ofrece casarse con su sobrina. Rafael por no ser desconsiderado con su amigo acepta el compromiso que le ofrece pero él ya tenía una novia a la que retrató en varias ocasiones, conocida con el nombre de “La Fornarina” porque su padre, panadero, trabajaba en un horno –forno en italiano-. Rafael fue dejando pasar el tiempo sin casarse con su prometida y la muerte le sorprendió antes de poder cumplir su palabra. Lo que resulta curioso es que cuando ella murió la enterraron junto a Rafael en el Panteón de Roma a causa del compromiso que había habido entre ellos.

    52 y 54. Giuliano y Lorenzo de Médicis. de RafaelTambién son de gran interés. La importancia de la familia Médicis de Florencia es fundamental para entender la historia del renacimiento Italiano. Fueron grandes mecenas (protectores de artistas) gracias a su riqueza y a su poder pues ocuparon altos cargos en la política y en la Iglesia. Varios de ellos fueron Papas.

    53. Doña Isabel de Requesens y Enríquez de Cardona-Anglesola. de Giulio Romano, quizá con intervención de Rafael. Era una dama española, lo que no era nada raro en la Italia de la época que en gran parte estaba bajo la corona española y para su gobierno, el rey nombraba virreyes. En concreto ésta Isabel de Requesens fue virreina de Nápoles.

    55. Baltasar de Castiglione.
    Rafael, 1519. Musée du Louvre. 

    No es raro que se haya elegido este retrato en representación de la muestra pues es de lo mejor de ella. Suelo decir que se nota que era un gran amigo de Rafael por la delicadeza y la amabilidad con que lo pinta. Este Baltasar de Castiglione perteneciente a la familia Gonzaga por parte de su madre, era un hombre muy culto, que colaboraba a menudo con Rafael para “documentarle” cuando se trataba de pintar cuadros de historia o de mitología.  Rafael como pintor no había tenido una formación humanista, sino solamente técnica y artística, por eso le gustaba rodearse de gente culta que le aportara los conocimientos que él no tenía. Una curiosidad de este personaje, Castiglione, es que murió en Toledo mientras era nuncio apostólico del Papa en España.


    56. Autorretrato con un amigo 

    En esta exposición lo titulan Autorretrato con Giulio Romano. Rafael (Museo del Louvre).

    En el cuadro aparecen dos personajes: el del fondo es el propio Rafael que hace su autorretrato y el que está delante se dice que es un amigo, o su maestro de esgrima. Se han hecho muchas conjeturas sobre quien puede ser este amigo. Los comisarios de esta exposición han decidido que se trata de Giulio Romano pero yo creo que hay poco fundamento para esa consideración. Sobre este tema puede leerse un reciente artículo en este blog:
    http://cuadernodesofonisba.blogspot.com.es/2012/06/rafael-y-giulio-romano-en-la-muestra-de.html

    Para terminar y sin ánimo de ser exhaustiva, merece pararse en dos retratos más:

    57. Retrato de Bindo Altoviti. 

    Rafael. Magnífico retrato que proviene de una galería Americana y será muy difícil poder verlo fuera de esta exposición.

    59. Retrato de un joven

    Atribuido a Giulio Romano. Museo Thyssen-Bornemisza. Hay muchos especialistas que creen que es obra de Rafael.


    SECCIÓN DE LA TRANSFIGURACIÓN

    En otra sala, (sala 49 Edificio Villanueva) pero también formando parte de la exposición, se encuentra la "la Transfiguración" de Gianfrancesco Penni, que es una buena copia de la última obra del mismo nombre que pintó Rafael y que dejó sin terminar. Representa dos escenas diferentes pero que se narran de forma sucesiva en el Evangelio de Mateo, Cap.17.

    La parte superior de la pintura muestra la transfiguración de Jesucristo en el monte Tabor, con Cristo entre los profetas Moisés y Elías con quienes está conversando, debajo de él hay tres discípulos, en tierra, asustados. En la parte inferior, se representa una escena en la que los Apóstoles intentan, sin éxito, curar a un niño loco, hasta que llega Jesucristo, que llevará a cabo el milagro de la curación. En la Sala se exponen diversos dibujos preparatorios que permiten hacerse una idea de los procedimientos de trabajo en taller.

    Son muchos los especialistas que consideran que la Transfiguración de Rafael, a pesar de haber quedado inacabada, constituye su verdadero testamento artístico y creen que marca la posible evolución que hubiera tenido Rafael hacia el manierismo, si hubiera seguido pintando.

    Cuando Rafael muere es velado por sus admiradores al pie de su obra sin terminar, la escena ha sido recreada por pintores del XIX.

    Pierre Nolasque Bergeret. 
    Honores rendidos a la muerte de  Rafael el 8 de Abril de 1520
    M.N.des Chateaux de Malmaison et de Bois-Preau

    viernes, 29 de junio de 2012

    CAMBIOS EN LA SALA LVI DEL MUSEO DEL PRADO

    UNA SALA LLENA DE SORPRESAS

    Cada cierto tiempo me acerco al Museo del Prado y me dirijo a la sala LVI a visitar a los personajes en ella retratados, como quien pasa a saludar a unas personas conocidas para interesarse por ellas. 

    Conozco bien la Sala y sus personajes, todos ellos relacionados con Felipe II que por fin ha vuelto a su lugar desde su estancia en la interesante exposición dedicada al Toisón de Oro de la Fundación Carlos de Amberes. Siento que todavía no haya vuelto la obra con la que forma pareja desde hace tanto tiempo, que no es otra que la que representa a su cuarta esposa, Ana de Austria. La última información sobre ella es que había sido cedida a una exposición en la ciudad de Málaga.

    Los dos retratos son obra de Sofonisba Anguissola.  

    Felipe II y Ana de Austria
    Para ver una información detallada sobre la Sala, consultar la entrada 

    Desde su marcha, Ana de Austria ha estado sustituida por diversas obras que han ido rotando, desde el retrato del  Dr. Pietro Manna de Lucía Anguissola hasta la reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II obra realizada por Pantoja de la Cruz según un modelo perdido de Sofonisba Anguissola, que es el que en la actualidad ocupa el lugar.

    Isabel Valois por Pantoja de la Cruz según Sofonisba Anguissola

    Dando una vuelta a la Sala observo una nueva presencia pues han colocado a un joven infante Felipe, que luego será Felipe IV acompañado del paje Soplillo, retratado por el pintor de corte Rodrigo de Villadrando, en el lugar que habitualmente ocupa la princesa Juana de Austria, hermana de Felipe II. Me dirijo al mostrador de información en el que me indican que Juana de Austria ha pasado al taller de restauración.
    Rodrigo de Villadrando, El infante Felipe con el paje Soplillo

    Pero no paran ahí los cambios, también ha desaparecido de la Sala y no conozco la razón, el retrato de la princesa Isabel Clara Eugenia con Magadalena Ruiz del pintor Alonso Sánchez Coello. Navegando por Internet (7 de agosto) he sabido que el retrato, junto con otras obras maestras del Greco, Velázquez, Ribera, Murillo y Goya del Museo del Prado, cuelga de las paredes de la Galería de Arte de Queensland, en Brisbane (Australia) en la exposición: "Retratos de España: Obras maestras del Prado". Del 21 de julio 21 hasta el 4 de noviembre de 2012. La obra se trasladará a partir del 16 de diciembre al Museo de Bellas Artes de Houston junto con 100 piezas prestadas por el Museo del Prado. La muestra estará abierta hasta el 31 de marzo de 2013. Ello significa que habrá que esperar cerca de un año para volver a verla en su sitio.
    A. Sanchez Coello. Isabel Clara Eugenia con Magdalena Ruiz

    Su lugar, al tratarse de una cuadro de gran formato, ha tenido que ser ocupado por dos obras, ambas del pintor Bartolomé González: una jovencita Ana de Austria, copia de Antonio Moro y una Margarita de Austria. Se da la circunstancia de que ambas reinas, suegra y nuera respectivamente, ya se encuentran representadas en la Sala junto a Felipe II y Felipe III sus respectivos consortes.
      
    Ana de Austria y Margarita de Austria

    Probablemente exista una explicación sencilla pero sin ella resulta difícil entender el alto grado de rotación de obras que se produce en una sala aparentemente "estable" del Museo. Considero que debería haber una mayor información de las obras sustituidas, tanto en la propia Sala a través de un pequeño cartel, como en la página web del Museo, excelente en tantos aspectos, pero carente de esta actualización de la información. 

    A día de hoy estos son los cambios que se pueden encontrar en la composición de esta Sala, lo que no garantiza que si se va a visitar no se encuentre alguna otra sorpresa. Por mi parte continuaré mis visitas periódicas y seguiré informando sobre las idas y venidas de estos personajes que tanto se pasean por el mundo. 

    También seguiré reivindicando que cuando vuelva la Princesa Juana lo haga acompañada de su hijo Sebastián de Portugal  y coloquen a su pareja actual, el bufón Pejerón, en otro lugar más adecuado.
    A. Moro, La princesa Juana de Portugal     Cr.de Morais Retrato de D. Sebastián

    Reproduzco el plano de la Sala, que se encuentra en el artículo mencionado al principio, para facilitar la localización de las obras sustituidas que figuran con los números 4, 10 y 12.


    * Octubre 2012
    En una reciente visita a la Sala LVI, he podido ver que la pareja de Felipe II y su cuarta mujer, Ana de Austria, retratados ambos por Sofonisba Anguissola, han vuelto a su lugar.

    *Julio 2016
    La Sala 56 ha sido desmantelada

    Con motivo de la Exposición dedicada al Bosco se ha producido un gran movimiento de pinturas en el Museo, se han cerrado algunas salas y en concreto la Sala 56 ha sido completamente vaciada de las pinturas que ha estado exhibiendo desde hace años y ha sido ocupada por pintura flamenca. Algunos de los retratos de la familia de Felipe II  pintados por Antonio Moro han sido trasladados a la sala contigua, y el resto ha cambiado a otras ubicaciones de la primera planta o directamente al almacén.
    Esperemos que al término de la Exposición las obras vuelvan a su lugar pues pocas salas del Museo poseen la unidad histórica, estilística e iconográfica que podemos ver habitualmente en esta Sala 56. 

    Ver en este blog la información Sobre las Nuevas Salas 55 y 56

    domingo, 17 de junio de 2012

    RAFAEL Y GIULIO ROMANO EN EL PRADO

    Una propuesta de identificación del amigo que acompaña a Rafael en la obra "Autorretrato con un Amigo", también conocida como "Rafael y su maestro de esgrima" del Museo del Louvre.

    En una reciente entrada de este blog titulada "A propósito de L'Aquila" procedente del CUADERNO RECUPERADO, contaba la historia de la búsqueda de un personaje retratado junto a Rafael en su obra "Autorretrato con un amigo" del Museo del Louvre. Se puede acceder al artículo a través de:

    Esta obra se expone en la muestra del Museo del Prado dedicada al maestro de Urbino, Rafael Sanzio, titulada "El Último Rafael" en cuyo catálogo, de modo sorprendente aparece la obra mencionada con el título original cambiado por el de "Rafael y Giulio Romano".
    Autorretrato de Rafael con un amigo. Rafael. Museo del Louvre

    El nuevo título de la obra debe atribuirse a  los comisarios de la exposición Paul Joannides y Tom Henry, que con cierta alegría y escasos argumentos han decidido decantarse por una de las personalidades que a lo largo del tiempo se han venido barajando sobre la identidad del retratado.

    Han sido muchos los especialistas que han aventurado hipótesis sobre el nombre del "amigo" que aparece en el doble retrato junto a Rafael, sin que hasta ahora se haya llegado a una identificación segura. Entre ellas, por citar alguna se ha mencionado a. Pordenone, Pontormo, Giulio Romano, Branconio dell'Aquila, Pietro Aretino, o Antonio da Sangallo el Joven.
    Izquierda: Retrato de J. Pontormo realizado por Bronzino. Uffizi. Florencia
    Derecha Autorretrato Antonio de Sacchis, "Il Pordenone” (1484-1539)

    Después de haber estudiado en profundidad las distintas propuestas planteadas, mi tesis, una de tantas, expuesta en el artículo comentado, es que el personaje a quien Rafael elige como compañero en esta obra de su última época es Bastiano da Sangallo, apodado "El Aristóteles", artista escenógrafo, amigo y compañero de Rafael, que está junto a él en muchos momentos de su vida. Desafortunadamente hasta ahora no he encontrado la prueba definitiva que me permita confirmarlo.

    El propio museo del LOUVRE mantiene dudas sobre la identidad del personaje 

         "L'identité de l'ami de Raphaël figuré au premier plan de ce double portrait demeure hypothétique: les noms de Pordenone et de Pontormo apparaissent dans les inventaires du XVIIe siècle, mais leurs physionomies, connues par d'autres portraits sûrs, sont très différentes ; il pourrait davantage s'agir de Giulio Romano, mais on a aussi suggéré les noms de Branconio dell'Aquila, exécuteur testamentaire du peintre, de Pietro Aretino, et d'Antonio da Sangallo le Jeune".

    Dos Retratos de Pietro Aretino (Tiziano y Grabado de la época) 

    Cecil Gould, especialista en Renacimiento, también duda sobre quién sea el personaje representado aunque finalmente se decanta por una de las identidades mencionadas, la de Pietro Aretino, fundamentalmente por ser su coetáneo y desconsidera, en cambio a Branconio dell'Aquila por ser diez años menor que Rafael:

         "The second man ... has recently been claimed to be Raphael's friend, Giovanni Battista Branconio dell'Aquila. But the present writer opposes this on the ground that Branconio was Raphael's junior by ten years. Instead he proposes the young Pietro Aretino on the strength of resemblance to Marcantonio's print of him in the 1520's" 

    Gonzalo Redin, en el catálogo de la exposición "El Retrato del Renacimiento" del  Museo del Prado, en la que también tuvimos ocasión de disfrutar de esta obra, menciona las mismas posibles identificaciones, pero añade: "sin que ninguna de las propuestas resulte del todo convincente".


    SOBRE LA POSIBILIDAD DE QUE EL AMIGO SEA GIULIO ROMANO

    Entre los distintos candidatos que a lo largo del tiempo se han barajado por los especialistas, los comisarios de la Exposición del Museo del Prado han identificado al amigo retratado por Rafael con su discípulo Giulio Pippi, más conocido como Giulio Romano, sin que hayan aportado ningún argumento con el apoyo documental necesario que avale dicha identificación, ni justifique el cambio de denominación de la obra. 

    En la explicación que uno de los comisarios, Tom Henry, dio en la conferencia inaugural de la exposición el miércoles 13 de junio, solamente apoyó la propuesta en elementos circunstanciales, respecto a cierta costumbre entre maestros de legar a su muerte la capa a su discípulo predilecto, historia que no deja de tener su curiosidad pero que es francamente difícil intentar relacionarla con esta obra. También argumentó el ponente sobre el posible significado de la posición de la mano derecha de Rafael lo que no deja de ser una suposición ya que tal postura no es visible en el cuadro. 

    A partir de lo que conocemos de Giulio Romano y de la imagen que tenemos de él, varios elementos pueden ser tenidos en cuenta para analizar la propuesta, en especial, la fecha de nacimiento y  sobre todo su fisonomía que nos resulta bastante conocida.

    La diferencia de edad entre los personajes

    La diferencia de edad entre ambos personajes es el primer dato a tener en consideración de cara a su eventual identificación. Generalmente se acepta que Giulio Romano nace en el año 1499, aunque según la información que de él nos da Vasari, la fecha podría adelantarse a 1495. Si tenemos en cuenta que Rafael nace en 1482, ello supondría que el maestro tendría entre trece y diecisiete años más que su discípulo. La fisonomía de los personajes retratados no justifica la existencia de tal distancia entre ellos.

    La fisonomía de Giulio Romano

    La imagen más conocida que tenemos de Giulio Romano proviene de un maestro indiscutible, el gran Tiziano Vecelio, que realiza el retrato del pintor, alrededor de 1536, mostrado en su faceta de arquitecto, que en la actualidad se conserva en Palazzo della Provincia de Mantua.
    Retrato de Giulio Romano, Tiziano. h1536
    Palazzo della Provincia de Mantua

    Reconocemos claramente sus facciones en otros retratos de la época que se conservan en diversas colecciones como el de la Royal Colection (Londres). 
    Retrato de Giulio Romano. Anónimo. Royal Colection. Londres

    En consonancia con estas imágenes y coincidente con ellas, también conocemos el propio autorretrato del pintor que se conserva en la Galería de los Uffizi de Florencia. 
    Giulio Romano, Autorretrato, Uffizi - Florencia

    Todas las imágenes que conocemos del pintor presentan unos rasgos perfectamente reconocibles e inconfundibles, que no tienen nada en común con la imagen del "amigo" que se encuentra junto a Rafael en su Doble Retrato.

    Un tercer argumento complementa los dos expuestos.

    Además de la diferencia de edad y la falta de coincidencia en su fisonomía, un tercer argumento basado en la relación del personaje con otros retratados por Rafael nos pone en relación con alguien que nos aleja todavía más de la posibilidad de que se trate de Giulio Romano. Tras un análisis minucioso de los rasgos faciales, considero que "el amigo de Rafael" aparece ya retratado en otras obras del maestro y en especial le encontramos en la célebre Escuela de Atenas de la Stanza de la Signatura del Vaticano.

    Rafael. La Escuela de Atenas en la Stanza de la Signatura Vaticana

    El personaje al que me refiero aparece en el centro de la obra encarnando al filósofo Aristóteles, junto al también filósofo Platón, que es representado con el semblante de Leonardo da Vinci, o más bien el de su padre a juzgar por el retrato dibujado que le hace su hijo de indudable parecido al Platón. Considero que el modelo para el personaje  de Aristóteles es el amigo de Rafael, el pintor Bastiano da Sangallo.

    Platón (Leonardo da Vinci) y Aristóteles (Bastiano da Sangallo) en la Escuela de Atenas

    Tal como se informa en el artículo arriba citado, además del innegable parecido entre los personajes, el hecho de que Bastiano da Sangallo, amigo y colega de Rafael,  se hubiera formado con Perugino, su relación con Bramante con quien aprende perspectiva que va a ser la base de su verdadera profesión de escenógrafo, y sobre todo el que fuera conocido con el sobrenombre de "El Aristóteles", refuerza la idea de su identificación con el personaje que representa en la Escuela de Atenas que nos lleva a su identificación como el "amigo" con quien se retrata Rafael.


    Comparación entre ambos personajes

    Si consideramos que Bastiano da Sangallo es el personaje de Aristóteles en la Escuela de Atenas, ello  supondría su identificación con el amigo retratado junto a Rafael, por lo que habría que descartar que pudiera tratarse de su discípulo Giulio Romano. Cabe añadir que cuando se pinta el fresco de la Sala de la Signatura Vaticana entre 1509 y 1510, Giulio Romano era un adolescente.

    Tal como concluía en el artículo mencionado al inicio, hoy sigo considerando que la actitud de confianza y la naturalidad con que Rafael se relaciona con el personaje con el que forma pareja, hacen pensar en un amigo más que en un discípulo; ambos aparentan tener una edad similar lo que coincide con el hecho de que Sangallo había nacido en 1481 solamente un año antes que Rafael, si a ello añadimos otros elementos como la vestimenta que llevan ambos: blusón blanco fruncido en el cuello cubierto por una especie de capa o manto de similares características, lo que nos habla de que ambos pertenecen a un mismo estatus, tanto social como profesional. Todo ello reafirmaría la idea de que el pintor, arquitecto y escenógrafo, Bastiano da Sangallo es el candidato con más posibilidades de ser el amigo retratado por Rafael en el Doble Retrato.

    Como hemos comentado no es difícil encontrar este personaje en otras obras, pues Rafael acostumbraba a repetir modelos. Propongo a quien esto lea y vaya a visitar "El último Rafael" que aprovechando la presencia en la exposición de la maravillosa obra el Éxtasis de Santa Cecilia de la Pinacoteca Nazionale de Bolonia, se fije en el parecido con el personaje de San Pablo que se encuentra situado a la izquierda de la composición .
    Rafael. Éxtasis de Sta. Cecilia, (det.) 1515-16. Óleo sobre tabla transferido a lienzo.
    Pinacoteca Nazionale de Bolonia