lunes, 11 de febrero de 2019

LA GLORIA SUPREMA DEL ARTE Y LA CIENCIA FILIPINA


Las Islas Filipinas poseen uno de los más altos índices de biodiversidad de la tierra gracias a su situación y su clima tropical-insular que propicia una vegetación exuberante. Bosques tropicales impenetrables y selvas, muchas de ellas de origen volcánico, cuentan con una flora abundante, estimada en unas 13.500 especies vegetales de las que unas 3.200 son exclusivas de las islas.

Gran parte de las plantas de Filipinas fueron estudiadas en la época colonial por frailes, en especial agustinos, que unieron a su labor misionera el trabajo científico. Aunque no han llegado a nosotros todas las obras y recopilaciones que fueron realizadas, los ejemplos existentes nos dan una idea de la importancia que tuvo en Filipinas esta actividad tanto en lo que se refiere a la labor puramente científica de clasificación, descripción y análisis de las plantas y de sus propiedades terapéuticas, como al diseño y reproducción artística mediante dibujo, pintura o grabado de sus ejemplares, que aquí nos interesa.

FRAY IGNACIO MERCADO

Haciendo un breve repaso de sus principales protagonistas, hay que nombrar en primer lugar al agustino Fray Ignacio Mercado (1648-1698), primer botánico mestizo filipino-español, que escribió e ilustró el Libro de Fuentes Medicinales en esta Tierra y Descripción de las cualidades de los árboles y plantas que se encuentran en estas islas filipinas.
 
  Retrato de Fray Ignacio Mercado del Museo de San Agustín de Manila y 
Detalle de tres de sus láminas

FRANCISCO SUAREZ Y NICOLÁS DE LA CRUZ BAGAY

Ya en el siglo XVIII, dos grabadores de las Islas complementaron con sus grabados el magnífico mapa que publicó en Manila en 1734 el jesuita Pedro Murillo Velarde con el título Carta Hydrographica y Chorographica de las Yslas Filipinas, Francisco Suárez (c1690-c1762), considerado por muchos el mejor grabador de Filipinas, realizó dos impresiones paisajísticas presentando la flora y la fauna del país, mientras que Nicolás de la Cruz Bagay (Tondo, 1701- c1765), ilustró las seis viñetas de tipos del país incorporadas al mismo mapa.  (De acuerdo con Díaz Trechuelo, Grabadores Filipinos del S.XVIII. 1961)
Carta Hydrographica y Chorographica de las Yslas Filipinas.

Viñeta de la Flora de Filipinas  de Francisco Suárez 

JUAN DE CUELLAR

Uno de los primeros trabajos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, (1781) fue encargar al farmacólogo y botánico Juan José Ruperto de Cuéllar  (Aranjuez, 1739 - Ilocos, 1801), que había sido nombrado Botánico Real, dirigir la Expedición Botánica al territorio español de las islas Filipinas, que se inicia en 1786. 

Juan de Cuéllar deseaba poder sembrar y estudiar las plantas de las islas,  descubrir nuevas especies y conocer su utilidad para ello esperaba poder construir un Jardín Botánico pero a pesar de que se le asignaron terrenos no obtuvo el permiso para realizarlo y los terrenos se fueron convirtiendo en plantaciones comerciales siguiendo los dictados de la Real Compañía de Filipinas

Uno de los resultados de su tarea investigadora sobre la flora natural de las islas fue un estudio en el que presentó unas setenta láminas de dibujos botánicos en color realizados por tres dibujantes filipinos: José Loden, Tomás Nazario Miguel de los Reyes, que se enviaron al Real Jardín Botánico de Madrid en cuyos archivos durmieron durante más de un siglo hasta que fueron redescubiertos en 1988 por la investigadora M. Belén Bañas. El gobierno español regaló en 1996 una copia de la colección a Filipinas que se expone actualmente en la National Galery de Manila.
Algunas láminas de los dibujantes José Loden, Tomás Nazario Miguel de los Reyes, de la colección del naturalista Juan de Cuéllar. Jardín Botánico. Madrid

Estos artistas, entre otros, nos hablan de una especialización en dibujo, grabado y pintura de elementos naturales que se desarrolla en las islas durante dos siglos gracias en buena parte al ambiente humanístico y científico creado en España y sus colonias por Carlos III. Esta tradición va a culminar con la gran figura del naturalista Francisco Manuel Blanco.

LA FLORA DE MANUEL BLANCO

Francisco Manuel Blanco fue un fraile agustino, zamorano, nacido en Navianos de Alba en 1778 y muerto en Manila en 1845. Se formó en  el el colegio de Padres Agustinos Calzados de Valladolid, donde tomó el habito y profesó un año más tarde en 1795 y fue trasladado a Filipinas en 1805. Siguiendo los pasos de Fray Ignacio Mercado, trabajó en las tareas propias de su misión y su tiempo libre lo dedicó al jardín del convento y a la selva tropical de su entorno buscando descubrir las propiedades de las plantas para el alivio de las enfermedades que iba anotando de forma sistemática.

Era tan modesto que fue necesaria la intervención de la reina para que accediera a publicar su obra, lo que finalmente hizo en 1837 con el título Flora de Filipinas según el Sistema Sexual de Linneo, en la que se describían cerca de 1.200 plantas. Blanco no poseía habilidades para el dibujo por lo que esa primera edición así como la de 1845, año de su muerte, se publicaron sin ilustraciones.
Detalle del Retrato del P. Blanco por Juan Arzeo (1850)

Se dice que era una persona tan modesta y humilde que nunca consintió que le hicieran un retrato; por ello el pintor Juan Arzeo, a quien se le encarga su realización, hubo de esconderse en una habitación contigua desde donde podía observarle sin ser visto mientras trabajaba.

A pesar de la importancia de su obra el Padre Blanco no se consideraba un científico; en el prólogo a la primera edición comenta: Nunca fue mi pensamiento formar un Tratado de Plantas digno de la luz pública. Continúa diciendo que el trabajo surgió como respuesta a su curiosidad y se sorprende de que la propia reina se hubiera interesado por él: Allégase a esto el que Nra. Augusta Soberana Gobernadora ha tenido la inexplicable bondad de mandar se me exhorte a su publicación, lo cual aunque ha sido para mi motivo de mucha confusión, ha vencido en fin mi repugnancia en que saliese a luz publica. Termina esta especie de confesión inicial hablando de su falta de formación y de libros de consulta: "Yo no he tenido Maestros, ni herbarios, aun casi libros, cuando empecé por afición a entender en esta materia". 

El primer libro que tuvo Manuel Blanco  a su disposición fue Systema Vegetabilium de Linneo y años más tarde se hizo con otras obras del mismo autor y con una copia de Genera Plantarum de Jussieu. También menciona que se sirvió de una obra sobre Medicina práctica del jesuita Pablo Clain, otra sobre El gobierno y las riquezas de las Islas Filipinas del también jesuita Juan José Delgado, y de una pequeña obra sobre plantas de las islas del dominico Fernando Santamaría.

Para ver su trabajo plasmado en todo su esplendor habrá que esperar hasta el año 1877 en que se comienza a publicar por fascículos la edición monumental de su obra, con ilustraciones a todo color, con el título Flora de Filipinas del Padre Manuel Blanco que tardó seis años en completarse y que ha sido considerada la gloria suprema del arte y la ciencia filipina en la época colonial. 

En junio de 1876, la Orden de los Agustinos Calzados, quisieron rendir homenaje a sus hermanos más destacados en el campo de la ciencia, Fray Manuel Blanco y Fray Ignacio Mercado y decidieron realizar una gran edición de sus obras que fue encargada al ingeniero de Montes Domingo Vidal y Soler (1839-1878). Su hermano menor, Sebastián (1842-1889), jefe la Comisión de la Flora Forestal de Filipinas, le ayudó en la tarea y la continuó tras el fallecimiento de Domingo.
Portada del primer tomo de la Flora de Filipinas del Padre Blanco (1877-1883)

De la edición monumental, compuesta por seis volúmenes, cuatro de texto y dos de láminas, encuadernados en rojo con decoración y títulos dorados, se hicieron mil ejemplares. La obra incluía, además de la Flora del padre Blanco, los estudios del leonés Antonio Llanos (1806-1881), y el Libro de Fuentes Medicinales de Ignacio Mercado. También colaboraron en su composición los agustinos Celestino Fernández Villar,  Andrés Naves y Guillermo Masnou. El texto bilingüe, en castellano y latín, fue compuesto en la Imprenta de Plana & Cía. de Manila. Las 477 láminas en color de esta edición de lujo se imprimieron en la litográfica Verdaguer de Barcelona. También se publicaron quinientos ejemplares en una edición económica, con litografías en blanco y negro, que fue realizada enteramente en Filipinas.

Esta edición presentada por los padres agustinos a la Exposición de Filipinas celebrada en 1887 en Madrid, recibió Diploma de Honor figurando en el Catálogo en la Sección Quinta: Geografía botánica del Archipiélago, su flora, la forestal y su fauna:

1.—Agustinos calzados de Filipinas. (RR.PP.)—Manila.
Flora de Filipinas, publicada a expensas de la provincia de Agustinos calzados de Filipinas, bajo la dirección científica de los PP. Fray Andrés Naves y Fray Celestino Fernández Villar. Editor, D. Domingo Vidal y Soler, Ingeniero de Montes.— Manila, 1877-83.— Cuatro volúmenes de texto y dos de láminas.— Obra premiada con Diploma de honor en la Exposición internacional colonial de Amsterdam, 1883. 

LOS PINTORES DE La Flora

Las ilustraciones de ambas ediciones -en blanco y negro y en color- fueron realizadas por un gran número de artistas, diecisiete en total, doce filipinos y cinco españoles, que colaboraron en su diseño y en la pintura de las láminas que ilustraban a todo color los dos últimos volúmenes de la la Flora. 

Agustín Sáez Glanadell (h. 1828 - 1891)

Correspondió al español, Agustín Sáez, director de la Academia de Pintura y maestro de la mayoría de los intervinientes, realizar la portada de la obra tras ganar el concurso convocado para su realización. En ella vemos en el centro el libro de La Flora de Filipinas sostenido por diosas de las ciencias y las artes, rodeado por una corona de laurel con una cinta en la que figura la inscripción: Al Padre Blanco. Gloria de su patria, honra de Agustinos, Orgullo de Filipinas 1834, 1836. En la parte superior puede verse el escudo de España y dos medallones, uno  de Felipe II y otro de Alfonso XII y en la parte de baja, otros escudos y medallones con el retrato del Padre Blanco y los símbolos agustinianos. La portada premiada adornó el primer volumen que salió el mismo año del concurso. Esta fue la única aportación de Sáez a la obra ya que no realizó ninguna de sus láminas.
Agustín Sáez. Portada de La Flora del P. Blanco. 1877

Félix Resurrección Hidalgo y Padilla (Binondo, Manila, 1855 - Barcelona, 1913)

Un joven abogado aún desconocido en el mundo de la pintura, Félix Resurrección Hidalgo Padilla, quedó en el segundo puesto del concurso para la realización de la portada de la Flora, aunque su dibujo pasó bastante desapercibido pues no se publicó hasta seis años después en la vigésimo primera entrega con la que se iniciaba el último tomo. En el año 1879 se trasladaba a España, gracias a la pensión que le concede el gobierno. iniciando su excepcional carrera artística.
Félix Resurrección Hidalgo, 1877 Portada de las entregas 21-22  
(Facilitado por el P. Sierra de la Calle del Museo Oriental)

Lorenzo Guerrero y Leogardo (1835-1904)

Filipino, nacido en Ermita - Manila, estuvo ligado desde su inicio a la Escuela de Pintura y Dibujo de la que fue nombrado asistente ya en 1855 y mantuvo el puesto toda su vida. Desde el principio se ocupó de la enseñanza de los naturales con los que había que entenderse en su idioma. Fue maestro de Juan Luna cuando dejó la Academia y también daba clases particulares de pintura a mujeres filipinas que no podían acceder a los estudios oficiales. Es el decano de los pintores filipinos que intervienen en la obra para la que realizó unas 40 láminas contando con el asesoramiento de su hermano menor, León Mª (1853-1935), uno de los primeros licenciados en Farmacia de Filipinas, que sería también un gran botánico.
Lorenzo Guerrero. Lagerstroemia Indica

Mariano Fábregas (1830-1878)

Agustino español que, al igual que el Padre Blanco, estudió en el colegio que la Orden tiene en Valladolid y viajó a la isla de Luzón en Filipinas donde pasó casi toda su vida. Contribuyó a la Flora de Filipinas al menos con una obra firmada. 
Mariano Fábregas. Capdaris sepiaria. 

Miguel Lucio y Bustamante (1842 - 1893)

Escritor español, de la orden franciscana, firma dos láminas como "Fr. Michaël Lúcio, O. M.". A él se debe el hallazgo del manuscrito sobre plantas medicinales realizado por el también franciscano Blas de la Madre de Dios del siglo XVII. Escribió algunas obras de ficción que no fueron bien recibidas por que denotaban menosprecio de los naturales de las islas; entre ellos Si Tandang Basio Macunat (1885), o las  Breves Instrucciones a los Jóvenes Religiosos Franciscanos destinados a la cura de las almas en Filipinas (1886), donde calificaba a los filipinos de "niños grandes". Rizal le usó de modelo para el personaje del Padre Camorra de su novela “El filibusterismo”.
Miguel Lucio. Trichosanthes lucioniana

Ramón Santa Coloma

Pintor español que residió en Manila en el último cuarto del siglo XIX, donde fue profesor en la Academia de Dibujo y Pintura de Manila. Entre sus alumnos figura Andrés Luna y Pardo de Tavera (1887-1952), arquitecto, único hijo del pintor Juan Luna. Firmó cuatro láminas de la Flora.
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Ramón Santa Coloma. Gynandropsis speciosa

Emma Vidal (Manila, 1858 - c.1900)

Es la única pintora que aparece en la obra. Por el nombre podría ser la esposa o la hija del ingeniero de montes Domingo Vidal Soler, encargado de la edición de la obra. Nos inclinamos en favor de la esposa por el margen de fechas en que pudo ser realizado el dibujo. Domingo Vidal se había casado en Filipinas en enero de 1876 con la joven Emma María Jackson Zaragoza, sobrina del pintor Miguel Zaragoza. Emma firmaría con su apellido de casada la única lámina que realiza para la Flora. El Archivo General de la Administración conserva el Expediente de clasificación de su pensión de viudedadDescartamos la participación de la hija, probablemente nacida en 1874, que en la fecha del cierre de la obra, tendría nueve años. 
Emma Vidal. Diospyros embriopteris

Regino García y Baza (Manila, 1840-1916) El ilustrador jefe.

La lista de ilustradores filipinos se abre con este botánico y pintor que se graduó en la Academia de Dibujo y Pintura y en la Escuela de Agricultura de Manila. Fue nombrado asistente de Sebastián Vidal en el Comisión de la Flora Forestal (1878 - 1886). Miembro de la Sociedad Española de Hª Natural por su trabajo en Jardín Botánico de Manila del que era Maestro Horticultor.
Como ilustrador jefe, Regino García, reclutó a sus dos hermanos menores, ambos pintores para participar en la ilustración de la Flora. Dibujó unas 100 láminas, aunque solamente 35 firmadas. Además realizó la ilustración del Atlas publicado por Sebastián Vidal y Soler con el título Sinopsis de familias y géneros de plantas leñosas de Filipinas. (1883), en el que dibujó y litografió 100 láminas y unas 1.900 figuras. Por su estrecha colaboración con Sebastián Vidal, este lo eligió como asistente en su labor de coordinación de los trabajos que realizaron para la Exposición de Filipinas en Madrid de 1887 en la que recibió Medalla de Oro por sus abundantes aportaciones.
Regino Gª Baza. Commelina Polygama (Regino Gª  Baza)

Rosendo García y Baza (Manila h.1845)

El segundo de los hermanos García y BazaRosendo, perteneció a la primera promoción de Farmacéuticos filipinos de la Universidad de Santo Tomás (1876). También fue Auxiliar de la Comisión de la Flora. Presentó en la Exposición de Filipinas en Madrid una colección notable de 232 plantas medicinales por la que recibió medalla de plata. Para la obra del Padre Blanco realizó unas 60 láminas, el segundo más numeroso después de Regino.

Juan García y Baza, (Manila h.1850)

Es el menos conocido de los tres hermanos, realizó unas 20 láminas. Probablemente también trabajó en la Comisión de la Flora Forestal con ellos.
Juan Gª Baza. Pardanthum chinensis               Rosendo Gª Baza. Mercadoa mandalojoniensis

Francisco Domingo y Casas (c.1845)

Perteneciente a la primera saga de pintores filipinos, hijo del pintor Severo Domingo y nieto de Damián Domingo, creador de la primera Academia de pintura de Filipinas. Francisco adoptó como primer apellido el de su padre y como segundo el de su bisabuelo materno, Ambrocio Casas por los privilegios que conllevaba ser su descendiente. Realizó alrededor de 50 láminas para la Flora, lo que indica su prestigio. Era pintor y botánico, el ingeniero de Montes Sebastián Vidal lo convirtió en el artista oficial de la Comisión de la Flora Forestal en 1879.
Francisco Domingo. Allamanda cathartica

Cayetano Argüelles y Fernández (c. 1845)

Artista-naturalista hispano-filipino, agrimensor y perito tasador de terrenos del Estado, fue asistente botánico de la Inspección General de Montes, y curador de la Comisión de la Flora Forestal (1879). En la Guía Oficial de las Islas Filipinas para 1893 figura como funcionario de la Inspección General de Montes clasificado como Ayudante 4º, Oficial 4º de Administración, ostentando la Jefatura de distrito de Laguna y Morong en Pagsanjàn. Para la Exposición de 1887 en Madrid, preparó una colección de 100 variedades de madera dura de Filipinas. El AHN conserva un plano realizado por él del proyecto de Jardín Botánico de Manila (Ultramar. MPD. 5489). Pintó unas 30 láminas para la Flora.
Cayetano Argüelles. Bixa Orellana

Salamanca

Solamente una lámina aparece firmada por este artista que algún texto menciona con las iniciales R.I. y lo califica de "aficionado". Wenceslao Retana lo identifica como filipino.
R. I. Salamanca. Stachys Artemisia

Félix Martinez Lorenzo (Manila 1859 - 1916)

Nacido en el barrio de Santa Cruz de Manila en el seno de una familia de artesanos y artistas, se tienen pocas noticias sobre su vida.  Alrededor de 1880, vino a España para continuar sus estudios en Madrid. En la Exposición Nacional de 1881, presentó un retrato del entonces gobernador general de Filipinas, Fernando Primo de Rivera, Marqués de Estella (1880-83) que recibió buenas críticas.
El Museo Nacional de Antropología conserva 19 laminas de tipos populares que probablemente son las que figuran en el Catálogo de la Exposición de Filipinas de 1887 como "Acuarelas de tipos del País". Presentó además a esta exposición dos obras, Un paisaje (P6844) y El deber cumplido (P8642), ambas depositadas por el Museo del Prado en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. También participó en la Exposición Regional de Filipinas de Manila en 1895, donde obtuvo medalla de oro. Fue profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Manila y colaborador de La Ilustración Filipina. Pintó alrededor de 50 láminas para la gran edición de la Flora.
F. Martinez Lorenzo. Mimosa Scutifera

Félix Pardo Tavera y Gorricho (Manila 1859 - París, 1932)

Escultor filipino, miembro de la familia de noble ascendencia española Pardo de Tavera. Nacido en 1859 se trasladó en 1877 para estudiar medicina en París siguiendo los pasos de su famoso hermano Trinidad, graduándose en 1884, combinando la práctica de la medicina con el estudio de la escultura. En 1889 se casa con la argentina Agustina Manigot y en en 1892 consigue una pensión del gobierno para ampliar sus estudios de escultura en Europa -la última concedida por el gobierno español para este fin. Testigo del doble homicidio de su madre y su hermana cometido por su cuñado el pintor Juan Luna en París, en el que también fue herido de un disparo, emigró a Argentina en 1895 donde continuó su doble actividad y realizó varias estatuas públicas. De nuevo volvió a París tras la muerte de su mujer donde murió en 1932. Entre sus obras escultóricas sobresalen figuras de niños y niñas en actitudes cotidianas. Para la Flora realizó únicamente tres láminas.
Félix Pardo. Hibiscus Mutabilis

Isidro Lladó Fermín 

Isidro Lladó o Lladoc, como figura en algún documento de la época, es un colaborador accidental en la obra ya que es un oficial de la Capitanía General de Manila. El escalafón general del ejército de Filipinas de 1º de enero de 1887 le menciona como capitán destinado en la sección de archivo de la Capitanía. (El Correo Militar comunica su retiro definitivo el 22 de diciembre de 1887).
Isidro Lladó. Leea sambucina

Miguel Zaragoza y Araquizna (1844-1923)

Nacido en San Isidro, Nueva Écija, Zaragoza aunque era criollo se autodenominaba filipino para mostrar su simpatía con sus compañeros nativos. Estudió en el Ateneo Municipal y en la Academia de Dibujo y Pintura. Con 18 años se traslada por su cuenta a España donde se matriculó dos años en la asignatura de Dibujo del Antiguo y Ropaje en la Academia de San Fernando según consta en los archivos de la misma de los cursos 1862-63 y 1863-64. Este ultimo año publicó un libro de poemas titulado Flores Filipinas, primer libro de poesía escrito y publicado en castellano por un filipino, en un estilo relacionado con la sensibilidad romántica de la época. De vuelta a las islas continuó sus estudios de pintura en la Academia de Manila. Probablemente es en este tiempo cuando se casa, aunque no sabemos quien fue su esposa. En 1868 fue seleccionado para estudiar en España como pensionado pero debido a la falta de fondos, su beca fue pospuesta indefinidamente. 

Finalmente en 1879 resuelto el tema de los fondos para recibir su pensión se traslada a Madrid donde se matricula en la Academia de San Fernando durante dos cursos consecutivos, en seis asignaturas. Por los datos del Padrón madrileño de 1º de diciembre de 1880 sabemos que residía en la C/ Olózaga, nº 6 con sus colegas Félix Resurrección Hidalgo y Esteban Villanueva y Vinará (sic) . También vemos que era el único de los tres que figura como "casado". Todos ellos indican en la casilla de Profesión: "Pensionado para el Estudio de la Pintura". En 1881 viaja a Roma para continuar allí su aprendizaje que se alarga hasta 1885 gracias a la ampliación de dos años concedida por la Academia madrileña. 

Terminado ese tiempo vuelve a Filipinas donde alterna la pintura con el periodismo y la crítica de arte. Fue editor e ilustrador del diario La Ilustración Filipina fundada por su hermano José. Su contribución a la Flora la constituyen diez láminas realizadas precisamente en el tiempo que tuvo que esperar por la pensión concedida.
Miguel Zaragoza. Lawsonia inermis

Los Grabadores

Además de los diecisiete pintores mencionados, se incorporan a esta edición monumental de la Flora dos grabados creados por artistas españoles, Bartolomé Maura y José María Galván.

Bartolomé Maura y Montaner (1844-1926)

Famoso grabador mallorquín, alumno de Federico Madrazo en la Escuela de San Fernando, realizó la copia del retrato del Padre Blanco basándose en el retrato realizado previamente por el pintor filipino Juan Arzeo, cuyo detalle hemos visto anteriormente, en el que el botánico agustino se encuentra de pie, junto a su obra, mientras está analizando una planta. Al fondo en el armario, se encuentran las obras de Linneo y la Biblia. Finalizado después de la muerte del fraile, el pintor incluyó una cápsula biográfica en la parte inferior izquierda del lienzo.
            Grabado de B. Maura (H,1880) del Retrato del P. Blanco de Juan Arzeo (1850)

José María Galván y Candela (1837-1899)

Artista valenciano formado en Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, que se dedicó tanto al grabado como a la pintura, realiza el grabado alegórico titulado «A la memoria del P. Blanco». El conjunto puede entenderse como un homenaje a la labor de los agustinos en Filipinas, representando sus distintas labores, científica, misionera y social. En el ángulo inferior derecho vemos un grupo familiar con un niño leyendo La Flora del Padre Blanco, detrás dos agustinos, uno leyendo y el otro predicando a varias personas que le escuchan de rodillas y a la izquierda otro fraile charla con una pareja de igorrotes que llevan un niño.

Los hermanos Soler Vidal y la Comisión de la Flora Filipina

A lo largo del artículo hemos nombrado en repetidas ocasiones a los hermanos Domingo y Sebastián Vidal Soler y la Comisión de la Flora Filipina, por lo que parece obligado decir unas palabras sobre ellos y por el papel desempeñado tanto en la edición de la obra que aquí comentamos como en el progreso de los estudios sobre la flora filipina.

Nacidos en Barcelona, los hermanos Vidal Soler, Domingo (1839) y Sebastián (1842) siguieron los mismos estudios en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes en Villaviciosa de Odón (Madrid), aunque en contra de lo habitual, quien abrió el camino fue el hermano menor tanto en los estudios, finalizados en 1865 por Sebastián y dos años después por su hermano mayor, como en la decisión de trasladarse a Filipinas donde ambos obtuvieron puestos en el servicio forestal de las Islas, Sebastián en 1871, como inspector de montes y Domingo en 1873 como jefe de Distrito de Montes.

Aunque las actividades de ambos siempre estuvieron ligadas, las realizadas por Sebastián tuvieron mayor repercusión sobre todo por su papel de director de la "Comisión de la Flora y Estadística Forestal" (1876 -1886). Sebastián fue director del Jardín Botánico de Manila tras la muerte de su hermano; escribió diversas obras sobre la flora de las Filipinas y publicó trabajos sobre las maderas del país y su utilidad. Fue el coordinador de la participación en la Exposición Universal de Filadelfia, en 1876 (donde conoció a Ella Paoli, que sería su esposa), y en la Exposición de Filipinas en Madrid de 1887, por la que se le concedió la Gran Cruz de Isabel la Católica.

Por su parte Domingo, que tuvo problemas a causa de sus ideas políticas republicanas, fue desterrado y finalmente rehabilitado, siendo destinado también a Filipinas donde colabora con su hermano en los trabajos sobre la flora filipina. realiza publicaciones como el Manual del maderero en Filipinas y dirige el Jardín Botánico de Manila. Será especialmente recordado por su función de editor de la "Flora de Filipinas del Padre Blanco", trabajo que desarrolló hasta su muerte en 1878, antes de cumplir los 40 años, y que fue continuado por su hermano. Solo dos años antes se había casado con la joven Emma María Jackson Zaragoza, sobrina del pintor Miguel Zaragoza.

No le cupo mejor suerte a Sebastián que también murió de cólera en Manila con 47 años (1889). En reconocimiento a su tarea, mediante suscripción popular, se erigió un monumento a su memoria en el Jardín Botánico de Manila, realizado por el escultor barcelonés Enric Clarasó (1857 - 1941) del que solo se conserva su imagen.
Monumento desaparecido a Sebastián Vidal y Soler (1892)
en el jardín Botánico de Manila realizado por Enric Clarasó.

La  Comisión de la Flora y Estadística Forestal de Filipinas se crea en 1876, mediante un Real Decreto que constituía dos subcomisiones: «flora» y «estadística y mapa forestal». Sebastián Vidal dirigió la primera, auxiliado por el filipino Regino García y Baza, ayudante de montes y notable pintor, el farmacéutico Rosendo García, hermano del anterior y el botánico José Pérez Maeso. La creación de la Comisión había sido una demanda continua de Sebastián que había conocido la Comisión de la Flora Forestal Española, por haber sido su primer destino al finalizar la carrera. Los trabajos de la Comisión se materializan en diversas publicaciones, ampliamente reconocidas y premiadas, pero, a pesar de sus reconocimientos, la Comisión fue suprimida en 1886 antes de culminar su principal obra que consistía en la publicación de una completa Flora Forestal Filipina, a imagen de la que se estaba publicando en España. Ante la dura protesta de los ingenieros de montes, el Ministerio crea una plaza de Ingeniero (el propio Vidal) para finalizar los trabajos, pero esta misión coincide en el tiempo con el encargo de coordinar la participación en la Exposición de Filipinas en Madrid. Sebastián no volvería a Manila hasta junio de 1888, donde moriría un año después.

Bauhinia Binata de la Flora de Filipinas del Padre Blanco


sábado, 19 de enero de 2019

LA PRIMERA ESCUELA DE PINTURA DE MANILA, 1821-1834

Academia de Dibujo, Manila 1887 BNE

La enseñanza de la pintura en Filipinas en la primera mitad del siglo XIX

La posibilidad de crear una escuela de pintura en Filipinas era una idea que había surgido desde finales del siglo XVIII entre los responsables de la administración de las islas. En este sentido, del Gobernador Rafael Mª Aguilar y Ponce de León se conserva una carta dirigida al Príncipe de la Paz, Manuel Godoy, en la que se expone la necesidad de crear en las Islas un Hospital, una Escuela de Pilotos, un Observatorio Astronómico y una Academia de Dibujo, afirmando que "...crecería el buen gusto en las Artes y Oficios y los indios uniendo las reglas a su facilidad en toda suerte de trabajos, podrían hacer competir y aun exceder la perfección de sus obras a las mejor pensadas y ejecutadas en Europa..."

A pesar de estas consideraciones, la primera Escuela de la que se tiene noticia fue fundada en 1821, y no por iniciativa publica sino gracias a un joven pintor filipino, Damián Domingo (Manila, 1796 - 1834).

La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Manila, consciente de que el dibujo y la pintura constituyen un ámbito profesional ocupado en ese momento por aficionados que no han recibido la capacitación que les permita ejercer tal actividad como una profesión auténtica, también se plantea la necesidad de establecer una Escuela de Pintura que ofrezca la posibilidad de otorgar títulos oficiales. En 1823 se abre una segunda Escuela pero, tras unos comienzos poco exitosos, la Asociación decide unir fuerzas ofreciendo a Damián Domingo el puesto de profesor único de la escuela oficial y poco después la dirección de la misma.

Este artículo repasa la actividad de este pintor filipino, destacando su importancia como pionero de la enseñanza de la pintura en el Archipiélago y la trascendencia que tuvo su escuela, primera de las Islas, que continuó siendo conocida hasta su desaparición en 1834 como "la Escuela de Damián Domingo".

El creador de la Escuela: Damián Domingo, Pintor retratista

Como pintor, Domingo comienza haciendo retratos, como el comentado de su esposa Lucía Casas o su propio Autorretrato. El jesuita Jose Mª Clotet, que en 1916 publicó una semblanza de Damián Domingo, cuenta que Rafael Enríquez (1850-1937), otro pintor hispano-filipino, le contó que los jóvenes de Manila encargaban a Damián pintar retratos en miniatura de sus enamoradas. Debido a que la costumbre no permitía a los pretendientes y pintores hacer visitas formales, tenían que contentarse con desfilar frente a las casas donde las jóvenes se mostraban en las ventanas tras sus abanicos de encaje. Después de dos o tres paseos, Damián les sorprendía con una imagen perfecta de la dama en cuestión. Por cada retrato, le pagaban siete u ocho pesos.

Según el mismo Clotet en el palacio del gobierno en Malacañang se encontraban diversos retratos de gobernadores generales que llevaban la firma de Domingo y comenta que "en este género de pintura, la fama que disfrutó era indiscutible, por lo que no solo las familias más destacadas de Manila y las provincias, sino también las principales autoridades eclesiásticas, civiles y militares le encargaron pintar sus retratos." 

Miguel Zaragoza también dice en su biografía que "tal fue su fama como artista que incluso los Gobernadores Generales hicieron sus retratos, trabajos que aún se conservan en la galería de retratos de Gobernadores que existen en el palacio de nuestro principal funcionario". 

Se desconoce el paradero de esos retratos de gobernadores que mencionan sus biógrafos ya que en la actualidad solo conocemos en Filipinas dos retratos de personajes que formaban parte del gobierno, en ambos casos se trata de personas directamente relacionadas con el gobernador Pascual Enrile y Alcedo, uno de ellos, su sobrino, Nicolás Enrile y Mendez*, (Cádiz, 1804), alférez de navío de la Armada y el otro su ayudante el capitán José Mª Peñaranda (1806-1849) ingeniero militar y cartógrafo. Ambos continuarán su carrera en Filipinas llegando a ser Secretarios del Gobierno.
  *Alguna información filipina  considera que se trata del propio gobernador, lo que no es compatible si se compara con otros retratos seguros del personaje, como el existente en el Museo Naval)

Damián Domingo. Retratos de Nicolás Enrile y Mendez (Det.) y José Mª Peñaranda (Det.) 1832

Los retratos de medio cuerpo se realizan sobre placa de marfil con una técnica propia de la miniatura y revelan una cierta ingenuidad en su ejecución. Al examinarlos vemos las mismas características de las miniaturas dando la impresión de que la base está preparada de la misma manera, usa los mismos colores y los mismos trazos de pincel, o, mejor dicho, la misma ausencia de ellos ya que es imposible distinguir una pincelada.

Recientemente he localizado en el Museo Nacional de Artes Decorativas, en Madrid, una miniatura realizada por el propio Domingo que evidencia la relación comentada entre su técnica retratística con la miniatura. Se trata del retrato de un joven en el que figura la inscripción: Damián Domingo lo pintó 1832, en el lateral derecho, en posición vertical ascendente, siguiendo la misma disposición que la inscripción que vemos en el Retrato de Peñaranda que fue realizado el mismo año y es de similares características.
Retrato de muchacho. 13,50 cm. x 10 cm.
Museo Nacional de Artes Decorativas CE05755

Tenemos la suerte de poder identificar al retratado por la nota que aparece sobre la mesa, en la que claramente podemos leer:
A la Sra. Dª / Gestrudis Seque/ra de Enriquez / S.H.  R.
Detalle de la nota en el retrato

De acuerdo con la nota el personaje retratado pertenece al mismo rango social que los personajes anteriormente comentados. Se trata del joven Rafael Enriquez Sequera, nacido en 1817, en Poitiers (FR), cuarto de los siete hijos que tuvieron el alicantino Francisco Enriquez y Girón, (1776-1845). coronel de infantería, Intendente General del Ejército y Hacienda en Filipinas entre 1828 y 1836, y su esposa Gertrudis Sequera Carvajal (Granada +1864) perteneciente a una de la líneas familiares descendientes de Colón (1).

Entendemos que se trata de su hijo Rafael, y no de alguno de los otros cuatro hermanos varones, tanto por la edad que representa, unos 15 años, como por las iniciales que aparecen al pie de la nota que hacen alusión a S[u] H[ijo] R[afael] que fue empleado de Hacienda hasta su temprana muerte en 1849).

(1) Información obtenida del Índice de personas nobles y otras de calidad que han estado en Filipinas, 1521-1898. W.E. Retana y de Los descendientes de Cristóbal Colón. Rafael Nieto y Cortadellas 1952) 

Los "Tipos del País"

La especialidad que ha dado mayor notoriedad a Domingo es la de las ilustraciones sobre temas nativos que se conocen como Tipos del País. Se trata de dibujos coloreados a la acuarela que representan personas que viven en las islas recorriendo todas las clases sociales y la diversidad de tipos étnicos existentes. Aunque no fue el primero en hacer este tipo de representaciones, su forma de hacer tuvo mucho éxito a juzgar por sus notables seguidores. Inició esta actividad por encargo del comerciante en telas Rafael Babom, un católico de Calcuta que llegó a Manila hacia 1820. Damián realizó varios de esos álbumes de los que se conservan cinco. El que se encuentra la Biblioteca Newberry de Chicago, con 29 láminas, está datado entre 1827 y 1832 y es el único en el que aparecen todas las ilustraciones firmadas por él, como "Damianus Dominicus pinxit".

 Damián Domingo. Mestizos de Manila. "Colección de Trajes Manila..."

Para hacer las láminas Domingo usaba cinco pinceles chinos de marta cibelina, alguno de una sola cerda. Sus ilustraciones hacen un recorrido por todos los personajes de la sociedad isleña con la finalidad de dar a conocer las telas que vendía el Sr. Babom. Se dice que entre los personajes Domingo pudo haber pintado a su esposa y una de sus hijas de camino a la iglesia.
Damián Domingo. Posible retrato de Lucía Casas con su hija (tipos del País)

La Pintura Religiosa

Domingo también realiza por encargo una serie de pinturas para las iglesias y conventos locales, de las que se han conservado pocas y solo de cuatro se afirma con seguridad su autoría: “Nuestra Señora entregando el Rosario a Santo Domingo y Santa Catalina”, (c1815), "La Sagrada Familia" (c1830), "La Cátedra de San Pedro" (c1825) y “La Inmaculada Concepción”. Las tres primeras pertenecen a sus descendientes, y la última al Museo de la Universidad Xavier. 

  
Damián Domingo. La Virgen del Rosario entre Santo Domingo y Santa Catalina. 
Col. Herederos Luis Ongping

No sería extraño que con el tiempo se le atribuyan otras obras, inseguras en la actualidad, dado el importante nivel de investigación que en las últimas décadas se ha dirigido a la historia de la pintura en Filipinas en el siglo XIX. Sus obras religiosas recuerdan la pintura española del XVII lo que sugiere que podría haber utilizado como modelos las obras llevadas Manila por las cinco grandes órdenes religiosas.

Un posible maestro: Faustino Quiotan

A pesar de que probablemente Domingo no tuvo una enseñanza formal, se piensa que además de inspirarse en las obras religiosas que pudo contemplar en conventos e iglesias de Filipinas debió tener algún buen maestro, con el que aprendería no solo a pintar sino también a enseñar y gracias a ello pudo llevar a cabo la tarea docente en su escuela. Se ha considerado que su maestro pudo ser Faustino Quiotan (c1779-1825), el más antiguo pintor mestizo-chino conocido, especializado en pintura religiosa y activo en el distrito de Santa Cruz de Manila.
 Faustino Quiotán, S. Basilio y la Virgen del Caracol de Cavite
  
Tampoco es descartable que Domingo hubiera podido aprender alguna de sus técnicas de dibujantes o pintores foráneos que formaran parte de alguna de las diversas expediciones de naturalistas que estuvieron en Filipinas desde finales del siglo XVII hasta primer tercio del XIX. Esta actividad propició en las islas la existencia de una amplia tradición de pintores, dibujantes y grabadores de temas naturalísticos dada la demanda para publicaciones científicas.

La creación de la Primera Escuela

Como hemos comentado, en 1821, 
cuando Damián Domingo ya se había hecho un nombre como pintor de retratos, decidió establecer una Escuela para artistas en su residencia en Tondo. Fue la primera creada en las Islas Filipinas y seguramente la primera de toda Asia, que atrajo enseguida no solo a los jóvenes que buscaban instrucción artística, sino también a los miembros de familias influyentes en la ciudad. La implantación de la Escuela y el hecho de instruir a los jóvenes en el dibujo y la pintura suponía elevar a la categoría de arte mejorando en gran medida el status del pintor que empieza a ser considerado un artista en lugar de un artesano.

Es probable que la necesidad de atender la demanda de dibujantes o pintores que pudieran participar en la realización de obras de las que existía una considerable demanda llevara a la Sociedad Económica de Amigos del País a plantearse  la posibilidad de establecer en Filipinas los estudios adecuados para esta disciplina. Este proyecto quedaría en suspenso por causa de la inactividad de la institución en los primeros años del siglo, pero una vez restablecida, en 1822 una de sus primeras iniciativas fue proponer al gobernador general de las islas D. Juan Antonio Martínez Alcobendas (1769-1825), heredero de una artística familia encabezada por el arquitecto madrileño Juan de Villanueva, la apertura de una Academia de Dibujo. 

El acuerdo fue casi inmediato y así, tras los trámites oportunos, el 2 de diciembre de 1823 se inaugura la Academia oficial de Arte en las Islas.
Detalle del Retrato del Gobernador Martínez Alcobendas. (1822-1824)
de Emilia Carmena Monaldi. MNP

Pero transcurre el tiempo y la Academia, quizás por la escasez de medios o por la falta de una figura docente  no consigue realizar sus objetivos, en contraposición al éxito de la escuela de Damián Domingo, por lo que la Sociedad toma la decisión de unir esfuerzos y apoyarse en la iniciativa del pintor, convirtiendo su taller en la verdadera primera Academia oficial de Dibujo de las Islas. 

La principal fuente de información sobre la creación de esta escuela oficial es el acuerdo firmado entre la Sociedad Económica y el pintor Damián Domingo de 5 de marzo de 1827, en el que se le ofrece el puesto de profesor único y la utilización de su domicilio como sede de la misma mediante el pago de 300 pesos mensuales, incluyendo el pago del alquiler por el uso de su domicilio familiar como sede. Posteriormente le nombrarán director de la misma. El acuerdo fue publicado por primera vez en La Ilustración Filipina del 7 de mayo de 1894 por Miguel Zaragoza quien afirma: "fundó D. Damián Domingo una Academia de dibujo y pintura, siendo la primera que se estableció, y tan próspera fue, que al poco tiempo acudían a ella hijos de principales familias de esta capital."

El contenido del acuerdo que se hizo público decía lo siguiente:

"¡Saludos a todos! 
     La Real Sociedad Económica de estas Islas, bien informada sobre la conducta, habilidad, talento y dedicación al arte de pintar de Don Damián Domingo, residente de Tondo, acordó en una reunión celebrada el 13 de junio del año pasado [1826] para nombrarlo, de hecho ha sido nombrado, profesor de la Escuela de Dibujo y este debe ser pagado por la misma Sociedad, ... se espera de su celo patriótico que trate a los estudiantes bajo su cuidado con la moderación y el gusto que le son propios; que no permitirá ningún tipo de desorden en la escuela, en la economía del papel y los lápices, que no se debe utilizar para fines distintos de aquellos para los que está destinado; que tendrá una lista con los nombres de los estudiantes, el de sus padres, el país, la edad y el día de su ingreso; que todos los equipos de la Academia se mantengan en las mejores condiciones posibles, .... que todos los que se presenten para la admisión sean inscritos, ya sean españoles, mestizos o indios, siempre que haya espacio en la Academia y se presenten con decencia y en los momentos correspondientes, tolerando tanto como sea posible todas las faltas debidas a la distancia que no pueden ser fácilmente superadas por criaturas delicadas y por la fuerza del sol o el agua, y por su propia enfermedad, o la de sus padres; y, por último, que no permitirá que se distraigan con otros objetivos que no sean los que propondrá la Sociedad, ni les permitirá pinturas ya sean iluminadas o no, que presenten indecencia al público, y que tienen que limitarse precisamente a los modelos proporcionados por la Academia; permitiendo de esta manera la entrada de cualquier persona decente que desee visitarla.
 Sociedad Económica de la Ciudad de Manila. 5 de marzo de 1827".

Uno de los aspectos de mayor interés de la nueva Academia es que estaba prohibida toda discriminación de raza gozando todos los alumnos –eso sí, siempre varones– españoles, mestizos y filipinos, de los mismos derechos y obligaciones. En ella se realizaron los primeros exámenes oficiales en 1828, el mismo año en que la Sociedad, consciente de su buen funcionamiento, nombra finalmente a Domingo director de su propia Escuela.

En la Academia se daban cursos completos de dibujo y de pintura tanto a la acuarela como al óleo, se enseñaba a los alumnos a dibujar la naturaleza muerta y la forma humana, así como la perspectiva. También se concedía mucha importancia a la preparación de colores y lienzos en lo que Domingo era muy exigente y dedicaba mucho tiempo pues de ello dependía en gran medida el éxito y la permanencia de las obras, cuya base podía ser de lienzo, tablas de madera, placas de marfil, láminas de cobre, plata e incluso de oro.  Los temas favoritos eran los religiosos, que eran los más demandados para las iglesias y conventos de las ciudades más grandes: Vidas y milagros de los santos, la pasión de Cristo y representaciones de la Virgen María. También estaba de moda la pintura de miniaturas, pequeños retratos usados como recuerdos o amuletos hasta la introducción de la fotografía en la década de los 70. El tercer ámbito era el de tipos del país más enfocado al dibujo de costumbres.
  
La Academia gozó de gran reconocimiento y mantuvo buenas relaciones con el gobierno español de las islas, especialmente en los años 30 siendo gobernador Pascual Enrile y Alcedo. Pero a pesar de su éxito tuvo una vida efímera, debido a la escasez de recursos económicos que, junto a la enfermedad y prematura muerte de Domingo, supuso su decadencia y cierre definitivo.

Según las memorias de la Real Sociedad Económica, la Academia cerró oficialmente el 16 de mayo de 1834 "por falta de fondos", es decir, dos meses antes de que Domingo escribiera su testamento, por lo que es probable que no fuera su muerte sino la enfermedad lo que causó su declive. Puede que la enfermedad apareciera ya en 1832 pues cuenta el periodista Díaz Arenas en sus Memorias históricas y estadísticas de Filipinas (1850) que ese año "los Padres Dominicos ofrecieron una de las salas del colegio de Sto. Tomás para la Academia". Ello nos lleva a suponer que la salud del maestro debió hacer inviable la continuación de las clases en su domicilio y su ausencia como único profesor debió reducir su alumnado y sus ingresos provocando su cierre.

Habrán de pasar doce años, hasta 1846, para que se apruebe el proyecto de abrir una nueva Escuela Oficial de Dibujo Natural y Pintura a semejanza de las existentes en la península, y pasarán otros cuatro años más –a causa de la intensa burocracia existente– antes de su apertura definitiva. En todo caso no puede olvidarse que Damián Domingo fue quien puso los cimientos de la enseñanza del arte de la pintura en Filipinas.

Discípulos y colegas 

Justiniano Asunción (1816-1901) 

Justiniano Asunción de Sta. Cruz, Manila, también conocido como "Capitán Ting", fue uno de los principales discípulos de Domingo. Era el hijo más joven de los doce de la gran familia Asunción, que tenían una tienda de esculturas y realizaban figuras de tamaño natural para la iglesia. Cuando Justiniano empieza a estudiar además de haber aprendido las habilidades artísticas de sus hermanos, también pudo asistir a la recién creada Escuela de Don Damián para completar su formación. Su adelantamiento le brindó la posibilidad de hacerse cargo de la continuación de los álbumes de trajes filipinos de su maestro cuando este empezó a estar enfermo. Asunción seguirá los pasos de Domingo en todas las temáticas, tipos del país. cuadros religiosos y retratos, aunque en estos últimos refleja un mayor carácter.
Justiniano Asunción, Tipo del país y Retrato de Romana Carillo (1875)

En la Escuela de Damián Domingo a Justiniano le precedieron otros miembros de la gran familia Asunción, sus hermanos Antonio, Mariano Leoncio, todos ellos artistas, hijos del patriarca Mariano Kagalitan Asunción y su esposa Mª de la Paz Molo Paterno cuyo matrimonio supuso la unión de dos importantes clanes los Asunción y los Paterno de tanta importancia social, económica y artística en las Islas.
El Patriarca, Mariano Kagalitan (Asunción) y su esposa Mª de la Paz Molo (Paterno)

Antonio Malantic (Binondo 1820 - 1885) 

De Antonio Malantic y Arceo conocemos el retrato que realiza en 1855 al general Ramón Montero y Blandino, gobernador de Filipinas de forma intermitente, en tres ocasiones, entre 1853 y 1857 y es probable que pudiera ser también autor del retrato del gobernador Narciso Clavería (h.1849). Ambos retratos se encuentran depositados por el Museo del Prado en el Museo del Ejército (Toledo).
Antonio Malantic. Izq. Retrato del gobernador Ramón Montero, 1855  
Der. Retrato del gobernador Narciso Clavería (h.1849) Atrib.
MNP en depósito en el Museo del Ejército

También se tienen noticias de que asistieron a la escuela Juan Serapio Transfiguración Nepomuceno, quien también se especializó en pintar Tipos del País que se agrupaban en álbumes que le encargaba el Dr. Mallat; y Severino Flavier Pablo de San Fernando de Dilao (ahora Paco) de quien se conocen diversos retratos relacionados con las familias Paterno y Asunción.

La escasez de documentos de esta primera Escuela no nos permite afirmar con total seguridad que tal o cual pintor de la época pudiera haber estudiado con Damián Domingo, únicamente podemos constatar que fueron contemporáneos, convivieron en la pequeña sociedad manilense y deducir que entre ellos debió haber algún contacto. Destacaremos dos pintores singulares que pudieron ser discípulos, seguidores o solo colegas: Juan Arzeo y Esteban Villanueva. 

Juan Arzeo (c1785 - c1870) 

Pintor de San Fernando de Dilao (ahora Paco), Arzeo –así es como firmaba sus obras– fue contemporáneo de Damián Domingo, pero no sabemos si uno aprendió del otro o bebieron de las mismas fuentes. Aunque no se conocen muchos detalles de su vida, se sabe que se casó con Romualda Gonzaga y que su hijo, Isidro Arceo, también pintor, (cambió la ortografía del apellido), se casó con Isabel Pablo, hija de otro colega pintor, Severino Flavier Pablo, cuyo hijo, Hipólito (1864-1942), fue el primer chambelán papal filipino con el título de monseñor (1922).

Se conservan varias obras de Juan Arzeo, la más antigua es el retrato del arzobispo Fray Juan Antonio Zulaybar, (1820) en la Universidad de Santo Tomás; la más conocida, El Éxtasis de San Pascual Baylon, (1836) que es una obra de madurez de su arte en la que vemos al centro la figura del santo enmarcado por las viñetas de su vida, lo que evidencia su aprendizaje de técnicas miniaturistas. Pero probablemente su obra más reproducida sea el retrato del botánico agustino, Padre Manuel Blanco, cuyo grabado se realizó para su incorporación al libro de la Flora de Filipinas.
Juan Arzeo. Izq. Éxtasis de San Pascual Baylon (1836) Der. Padre Manuel Blanco. Agustino

Hay muchas otras obras firmadas por Arzeo, pero también se le atribuyen algunas sin firmar que se encuentran en iglesias y conventos. En el año 2015 salieron al mercado dos especialmente interesantes representando a la Familia Azcárraga, firmadas y fechadas en 1824 y 1827 respectivamente, figurando en una el Matrimonio Azcárraga-Palmero con dos hijas y la niñera filipina y en el otro los Hermanos José y Pilar Azcárraga con su niñera.
Juan Arzeo, dos retratos de la Familia Azcárraga (Comercio 2015)

Abundan las referencias de estos pintores que muestran que gozaban de gran fama; por citar algunas, el  diplomático y escritor español Sinibaldo de Mas (1842) llamó a Arzeo "el López de Manila" comparándolo con el pintor de corte español Vicente López. Por su parte el médico francés Jean Mallat, escribió en su libro Les Philippines (París, 1846):

          "El dibujo y la pintura son mucho más avanzados entre los indios de Filipinas de lo que uno hubiera pensado. ... las miniaturas de Damián [Domingo] y Soriano y las pinturas de las iglesias y los retratos al óleo de Arceo. Estas obras están lejos de ser perfectas, ya que los artistas a quienes se les deben nunca tuvieron un maestro, pero muestran una gran habilidad y los retratos son de una sorprendente semejanza”.

Esteban Villanueva (Vigán, 1798-1878)

Para terminar, una breve reseña de otro probable seguidor de Damián Domingo –aunque algunos le consideran autodidacta–, se trata de su contemporáneo Esteban Villanueva Pichayhijo de Plácido Villanueva y Justa Pichay. Casado con Petrona Acosta con quien tuvo siete hijos, de los cuales Leona Villanueva (1828-1848) fue famosa como poeta.

Villanueva es conocido únicamente por su serie de Pinturas de la Revuelta Basi, que realizó en 1821 por encargo del gobierno para recordar el levantamiento de los ilocanos contra la prohibición del comercio de la bebida basi local (vino obtenido de la caña de azúcar) para no competir con el monopolio del vino establecido por el gobierno colonial español. Esta revuelta, ocurrida en septiembre de 1807 y que no ha sido bien estudiada, se debió, a juicio del especialista R. Blanco Andrés, no solo al vino sino a mayores y complejas motivaciones. Tuvo una duración de 13 días y terminó con la ejecución de los rebeldes en las orillas del río Bantaoay en la ciudad de San Ildefonso, al norte de Manila.

La historia está contada, como si de un Vía Crucis se tratara, a través de catorce paneles iguales, de algo menos de un metro cuadrado, que recorren los diferentes momentos de la rebelión desde el levantamiento hasta su extinción; son las pinturas más antiguas conservadas de un hecho histórico filipino. Tienen un estilo ingenuo muy descriptivo y todas tienen en la base una leyenda que describe el momento que representan. Parece que, a pesar de que fueron encargadas para desanimar nuevas insurrecciones, están hechas más bien para alentarlas.

Aunque los documentos no hablan de quién fue el que encargó este relato pictórico hay que pensar que se trata de Mariano Fernández de Folgueras (1766-1823), que en la fecha de la Revuelta era gobernador interino, y volvió a serlo de nuevo en 1816 hasta 1823, fecha en que murió brutalmente asesinado. Los catorce paneles aparecieron en la década de 1950 en una bodega de la familia Villanueva y en la actualidad se exponen en el Museo Ayala de Vigan que se encuentra en la antigua casa de Jose Burgos, uno de los tres religiosos mártires filipinos.

Esteban Villanueva, Dos paneles de la Rebelión Basi, 1821 Museo Ayala, Vigán

Una curiosidad es que en alguno de los paneles vemos un cometa, cuya aparición fue considerada por la creencia popular como la señal para el inicio de la revolución. Hay quien ha señalado que pudiera ser el cometa Halley, lo que no es posible pues los registros indican que fue visto en 1835, mucho después de los hechos y de su representación en 1821. En todo caso podría tratarse del Gran Cometa de 1811, que fue visible a simple vista durante aproximadamente 260 días, y que el pintor hubiera querido reflejar para alimentar o crear la leyenda.

    Hasta aquí la historia de la Academia de Dibujo y Pintura de Manila, creada por Damián Domingo en 1821, la primera fundada en las Islas Filipinas y probablemente de toda Asia, que se mantuvo activa hasta 1834 cuando la muerte de su fundador, único maestro y director, hizo inviable su continuidad. Tendrán que transcurrir doce años para que en 1846 se apruebe el proyecto de abrir una nueva Academia Oficial de Dibujo Natural y Pintura a semejanza de las existentes en la península, y otros cuatro años más para su apertura definitiva, en 1850 que permanecerá abierta hasta 1898, de la que nos ocupamos en una nueva entrada. 

DAMIÁN DOMINGO, PINTOR Y MAESTRO FILIPINO


Damián Domingo Gabor (1796 - 1834)

 Retrato de Damián Domingo, realizado por su hijo José Domingo copiado de su autorretrato en miniatura. Col. Hrs. Jaime Ongpin

Damián Domingo nació el 12 de febrero de 1796 en la ciudad de Tondo –la segunda en importancia de la isla de Luzón, después de Manila–. 

La información biográfica del pintor fue escasa durante décadas, basada fundamentalmente en una primera biografía escrita y publicada por el pintor Miguel Zaragoza en La Ilustración Filipina el 7 de mayo de 1894, con el título "Don Damián Domingo, Primer Profesor de Pintura Filipino", que constituyó un importante punto de partida para su conocimiento aunque carecía de información sobre sus orígenes, sobre los que se especularon diversas opciones. 

Durante el siglo XX se escribieron otras biografías (Clotet, Quirino, Zaide, Ongpin, Joaquín, o Santiago), en su mayor parte basadas en la de Zaragoza, pero en 1992 el estudioso de la pintura filipina Luciano P. R. Santiago, encontró casi por casualidad en el Archivo Nacional de Filipinas el testamento del pintor, documento que sirvió para disipar dudas existentes y para conocer con más detalle su biografía y su entorno familiar. Es un documento breve, de dos páginas, con un sello de dos reales en cada una, que forma parte del Libro Notarial de 1834, un volumen encuadernado en cuero del escribano Don Clemente Cobarrubias, de la antigua provincia de Manila. 

El 23 de julio de 1834, en su residencia en Tondo, Manila,  Domingo dictó su testamento en español, sin necesidad de traductor, al notario que lo anotó en tercera persona. En él dice que se encuentra "postrado en cama con una enfermedad natural que Dios, nuestro Señor, se ha complacido en enviarle y temeroso de la muerte, lo cual es natural para todas las criaturas humanas, pero en total posesión de su juicio, memoria, comprensión y voluntad". Persona muy religiosa, manifiesta profesar el credo, los misterios y los sacramentos de Nuestra Santa Madre Iglesia, católica, apostólica y romana" y pide que sus restos sean enterrados envueltos en un hábito religioso. 

Este documento de últimas voluntades, que se desarrolla en once cláusulas, nos ha permitido conocer que Damián Domingo era un mestizo-chino natural de la ciudad de Tondo, hijo de Domingo Macario y Ermenigilda Gabriel, ambos fallecidos en el momento de la redacción del texto.

  
Autorretrato de Damián Domingo1826, y recipiente en el que se guarda en la col. L. Araneta.

Conocemos la imagen del pintor a través de una miniatura pintada al óleo sobre lámina de marfil en 1826, que es el autorretrato más antiguo conocido del arte filipino, en el que Damián Domingo nos permite ver un rostro joven y agraciado en el que se distinguen perfectamente los rasgos chino-mestizos, la tez amarillenta, ojos ligeramente estrechos, nariz recta, pómulos altos y pelo fosco negro. Vestido de uniforme de la armada española, correspondiente al grado de alférez, que ostenta con orgullo, gracias al título honorífico otorgado por el gobierno para reconocer su dedicación a la escuela y sus habilidades artísticas. Durante mucho tiempo se pensó que esta miniatura se había perdido, pero se conserva como una auténtica pieza única en la Colección Luis Araneta, donde se guarda en un recipiente que es un huevo de avestruz envuelto en oro, nácar y plata.

Uno de sus hijos, José, hizo posteriormente una versión al óleo del retrato de su padre (ver al inicio) en la que parece intentar mostrar un aire más "español" que el original, en cuya base, fuera del óvalo figura la inscripción: Damián Domingo / Gabor Alférez. A la izquierda el nombre de pila, Damián y el primer apellido Domingo que proviene del nombre del padre y a la derecha Gabor, probable segundo apellido que es una variante del apellido materno "Gabriel" y el título Alférez, que su hijo escribe en el marco exterior de la copia del retrato publicado por Carlos Quirino en "Damián Domingo, Filipino Painter" (1961). Hay que recordar que en esta época la mayoría de los filipinos no transmitían sus apellidos de una generación a otra lo que daba lugar a una gran confusión. No fue hasta 1849 cuando el gobernador Clavería puso fin a esa situación al decretar la incorporación de apellidos españoles a las familias filipinas y su sistematización de acuerdo con la norma española.

Fotografía  en la que podemos ver el retrato realizado por José Domingo en cuyo marco exterior figura la inscripción: Damián Domingo Gabor, Alférez.

Hacia 1818 se casa con Lucía Casas una hija de Ambrocio (sic) Casas (c1750-1816), coronel del Batallón de chinos-mestizos, con una posición elevada en la colonia, como muestra el hecho de que su familia estuviera exenta del pago de tributos como si fueran españoles de origen. Su nombramiento en 1795 de Capitán de  Cazadores del Regimiento de Milicias del Príncipe, otorgado por Carlos IV, se encuentra en el Archivo de Simancas (SGU, LEG, 6911,4). El mismo Dr. Santiago que publica su testamento da cuenta del expediente conservado en el Archivo General de Indias "Sobre que se conceda a Don Ambrocio Casas la gracia de gozar los mismos privilegios que los Españoles en aquellas Yslas," (Ultramar 528).
Retrato de Ambrocio Casas, suegro de Damián Domingo

Ambrocio Casas, su suegro, era un personaje notable de Manila, además de su cargo en la milicia era fabricante de cañones, y se encargó de la fundición de la estatua de bronce del Rey Carlos IV, aunque murió sin verla erigida. Iniciada por encargo del Ayuntamiento de Manila en 1796, el molde fue realizado en España por el escultor Juan Adán y se envió a Manila para fundirlo por resultar mucho más económico. En la Maestranza de artillería se iniciaron los trabajos en 1806 y terminaron en 1808, pero la estatua estuvo guardada hasta 1824 haciendo coincidir su colocación con la famosa entrada del Retrato de Fernando VII pintado por Vicente López en la ciudad de Manila, que se realizó con tanta pompa y boato como si del rey en persona se tratara. El monumento con la estatua de Carlos IV todavía puede verse en su emplazamiento original, en la Plaza de Roma, frente a la Catedral de Manila.
Monumento a Carlos IV en la plaza de Roma (antes Mc Kinley). Manila

Cuenta la tradición familiar recogida por Santiago, que Domingo regaló a Lucía un pequeño retrato, que le había pintado de lejos mientras la cortejaba, y que por su calidad impresionó al futuro suegro que, a partir de entonces, le permitió visitar la en su casa. Este hecho le dio cierta fama y le supuso una gran demanda como retratista de miniaturas.

Damián Domingo y Lucía Casas tuvieron diez hijos de los que, según su testamento, le sobrevivieron ocho, dos de ellos, Severo y José, también fueron pintores y asistieron a la Escuela de su padre. Domingo había construido para su familia una mansión en la Calle Real de Tondo, frente a su famoso teatro, que albergaba también su estudio y la escuela de arte, demolida tras el gran terremoto de 1880. 

Damián Domingo pintor de retratos  

Como pintor, Domingo comienza haciendo retratos, como el comentado de su esposa Lucía Casas o su propio Autorretrato. En la semblanza de Damián Domingoque el jesuita Jose Mª Clotet publicó en 1916, cuenta que el pintor hispano-filipinoRafael Enríquez (1850-1937), le dijo que los jóvenes de Manila encargaban a Damián pintar retratos en miniatura de sus enamoradas. Ya que la costumbre no permitía a los pretendientes y pintores hacer visitas formales, tenían que contentarse con desfilar frente a las casas donde las jóvenes se mostraban en las ventanas tras sus abanicos de encaje. Después de dos o tres paseos, Damián les sorprendía con una imagen perfecta de la dama en cuestión. Por cada retrato, le pagaban siete u ocho pesos.

Según el mismo Clotet en el palacio del gobierno, en Malacañang, se encontraban diversos retratos de gobernadores generales que llevaban la firma de Domingo y comenta que "en este género de pintura, la fama que disfrutó era indiscutible, por lo que no solo las familias más destacadas de Manila y las provincias, sino también las principales autoridades eclesiásticas, civiles y militares le encargaron pintar sus retratos." 

Miguel Zaragoza y Aranquinza también dice en su biografía que "tal fue su fama como artista que incluso los Gobernadores Generales hicieron sus retratos, trabajos que aún se conservan en la galería de retratos de Gobernadores que existen en el palacio de nuestro principal funcionario". 

Se desconoce cuales eran esos posibles retratos de gobernadores ya que en la actualidad solo sabemos que se conservan en Filipinas dos retratos de personajes pintados por Damián Domingo que formaban parte del gobierno. En ambos casos se trata de personas directamente relacionadas con el gobernador Pascual Enrile y Alcedo; uno de ellos, su sobrino, Nicolás Enrile y Mendez*, (Cádiz, 1804), alférez de navío de la Armada y el otro su ayudante el capitán José Mª Peñaranda (1806-1849) ingeniero militar y cartógrafo. Ambos seguirán su carrera en Filipinas llegando a ser Secretarios del Gobierno.

  *Alguna información filipina  considera que se trata del propio gobernador, lo que no es compatible si se compara con otros retratos seguros del personaje, como el existente en el Museo Naval).
Damián Domingo. Retratos de Nicolás Enrile y Mendez (Det.) y José Mª Peñaranda (Det.) 1832

Los retratos de medio cuerpo se realizan sobre placa de marfil con una técnica propia de la miniatura y revelan una cierta ingenuidad en su ejecución. Al examinarlos vemos las mismas características de las miniaturas dando la impresión de que la base está preparada de la misma manera, usando los mismos colores y los mismos trazos de pincel, o, mejor dicho, la misma ausencia de ellos ya que es imposible distinguir una pincelada.

Un ejemplar de este tipo de retratos se encuentra en el Museo Nacional de Artes Decorativas, en Madrid, realizado por el propio Domingo que evidencia la relación comentada entre su técnica retratística con la miniatura. Se trata del retrato de un joven en el que figura la inscripción: Damián Domingo lo pintó 1832, en el lateral derecho, en posición vertical ascendente, siguiendo la misma disposición del Retrato de Peñaranda que fue realizado el mismo año y es de características similares .

Retrato de muchacho. 13,50 cm. x 10 cm.
Museo Nacional de Artes Decorativas CE05755

Tenemos la suerte de poder identificar al retratado por la dedicatoria que aparece en la nota que se encuentra sobre la mesa, en la que claramente podemos leer:
A la Sra. Dª / Gestrudis Seque/ra de Enriquez / S.H.  R.
Detalle de la nota en el retrato

Haciendo el seguimiento de la información de la nota hemos podido conocer que el personaje retratado, que pertenece al mismo rango social que los personajes anteriormente comentados, es el joven Rafael Enriquez Sequera, nacido en 1817, en Poitiers (FR), cuarto de los siete hijos que tuvieron el alicantino Francisco Enriquez y Girón, (1776-1845), coronel de infantería, Intendente General del Ejército y Hacienda en Filipinas entre 1828 y 1836, y su esposa Gertrudis Sequera Carvajal (Granada 1786-1864) perteneciente a una de la líneas familiares descendientes de Colón (1).

Entendemos que se trata de su hijo Rafael, y no de alguno de los otros cuatro hermanos varones, tanto por la edad que representa, unos 15 años, como por las iniciales que aparecen al pie de la nota que hacen alusión a S[u] H[ijo] R[afael] que trabajó como empleado de Hacienda hasta su temprana muerte en 1849.

(1) Información obtenida del Índice de personas nobles y otras de calidad que han estado en Filipinas, 1521-1898. W.E. Retana y de Los descendientes de Cristóbal Colón. Rafael Nieto y Cortadellas 1952) 

Los "Tipos del País" de Damián Domingo

La especialidad que ha dado mayor notoriedad a Domingo es la de las ilustraciones sobre temas nativos que se conocen como "Tipos del País". Se trata de dibujos coloreados a la acuarela que representan personas que viven en las islas recorriendo todas las clases sociales y la diversidad de tipos étnicos existentes. Aunque no fue el primero en hacer este tipo de representaciones, su forma de hacer tuvo mucho éxito a juzgar por sus notables seguidores. Inició esta actividad por encargo del comerciante en telas Rafael Babom, un católico de Calcuta que llegó a Manila hacia 1820. Damián realizó varios de esos álbumes de los que se conservan cinco. El que se encuentra la Biblioteca Newberry de Chicago, con 29 láminas, está datado entre 1827 y 1832 y es el único en el que aparecen todas las ilustraciones firmadas a la manera clásica por él, como "Damianus Dominicus pinxit".
Portada del ejemplar de la Biblioteca Newberry (Chicago)

 Damián Domingo. Mestizos de Manila. "Colección de Trajes Manila..."

Para hacer las láminas Domingo usaba cinco pinceles chinos de marta cibelina, alguno de una sola cerda. Sus ilustraciones hacen un recorrido por todos los personajes de la sociedad isleña con la finalidad de dar a conocer las telas que vendía el Sr. Babom. Se dice que entre los personajes Domingo pudo haber pintado a su esposa y una de sus hijas de camino a la iglesia.
Damián Domingo. Posible retrato de su mujer, Lucía Casas (det.) Álbum de Newberry

La pintura religiosa de Damián Domingo

Domingo también realiza por encargo una serie de pinturas para las iglesias y conventos locales, de las que se han conservado pocas y solo de cuatro se afirma con seguridad su autoría: “Nuestra Señora entregando el Rosario a Santo Domingo y Santa Catalina”, (c1815), "La Sagrada Familia" (c1830), "La Cátedra de San Pedro" (c1825) y “La Inmaculada Concepción”. Las tres primeras pertenecen a sus descendientes, y la última al Museo de la Universidad Xavier. 
  Damián Domingo. izq,: La Virgen del Rosario entre Santo Domingo y Santa Catalina. 
Der.: Sagrada Familia 
Ambas en la Col. Herederos Luis Ongping

No sería extraño que con el tiempo se le atribuyan otras obras, inseguras en la actualidad, dado el importante nivel de investigación que en las últimas décadas se ha dirigido a la historia de la pintura en Filipinas en el siglo XIX. Sus obras religiosas recuerdan la pintura española del XVII lo que sugiere que podría haber utilizado como modelos las obras llevadas Manila por las cinco grandes órdenes religiosas.

Su posible maestro, Faustino Quiotan (1770-1825)

A pesar de que Damián Domingo probablemente no tuvo una enseñanza formal, se piensa que además de inspirarse en las obras religiosas que pudo contemplar en conventos e iglesias de Filipinas debió tener algún buen maestro, con el que aprendería no solo a pintar sino también a enseñar y gracias a ello pudo llevar a cabo la tarea docente en su escuela. Se ha considerado que este maestro pudo ser Faustino Quiotan (c1779-1825), el más antiguo pintor mestizo-chino conocido, especializado en pintura religiosa y activo en el distrito de Santa Cruz de Manila.

 Faustino Quiotán, la Virgen del Caracol de Cavite y S. Basilio

Tampoco es descartable que Domingo hubiera podido aprender alguna de sus técnicas de dibujantes o pintores foráneos que formaran parte de alguna de las diversas expediciones de naturalistas que estuvieron en Filipinas desde finales del siglo XVII hasta primer tercio del XIX como Pineda, Ravenet o Brambilla. Esta actividad propició en las islas la existencia de una amplia tradición de pintores, dibujantes y grabadores de temas naturalísticos motivada por la demanda para publicaciones científicas.

El clan Domingo

Damián Domingo encabeza un clan artístico que tuvo un gran reconocimiento en las islas y fuera de ellas. De él forman parte sus dos hijos pintores, Severo José (quien pinta su retrato), su nieta Pascuala, hija mayor de Severo, casada con Román Ongpin, de quien parte una línea familiar que ha llegado hasta nuestros días conservando buena parte de su legado pictórico; y otros dos nietos, Vicente y Francisco, que dedicaron su vida al arte de la pintura.

Entre ellos destacamos la figura del menor, Francisco Domingo y Casas, nacido hacia 1845, quien tomó como segundo apellido el de su abuela paterna, Lucía Casas, cuya familia, como hemos comentado, disfrutaba de los privilegios de la nobleza española, aunque fueran mestizos chinos.

Francisco Domingo, que probablemente era botánico además de pintor, realizó alrededor de 50 láminas de plantas en color para la Flora del Padre Blanco, lo que indica su alta consideración como artista. Sus retratos estaban adornados con plantas en primer plano.


Francisco Domingo participó en la Exposición General de Filipinas de 1887 en Madrid con la obra titulada Monumento a Pineda, con la que ganó una medalla y que fue comprada por el ingeniero de montes  Sebastián Vidal,  naturalista español, director del Jardín Botánico de Manila.

De 1891 a 1895 Francisco Domingo fue invitado por los hermanos Zaragoza para participar en La Ilustración Filipina, donde se publicaron sus dibujos, sobre todo paisajes y los retratos que realizó de personajes históricos como Antonio Pineda, su propio abuelo Damián Domingo y su bisabuelo Ambrocio Casas. También pintó obras religiosas para el convento de los agustinos en Intramuros, donde todavía se conservan.

De entre las diversas fuentes consultadas, una especial reconocimiento para Luciano "Chito" P. R. Santiago, escritor, historiador y psiquiatra filipino conocido por sus libros sobre historia, arte y cultura de Filipinas, principal artífice de la recuperación de la memoria del pintor Damián Domingo "Primer Maestro de Pintores en Filipinas".