viernes, 26 de mayo de 2017

RAFAEL CASTRO ORDOÑEZ (I) FOTOGRAFO

EL FOTÓGRAFO DE LA COMISIÓN CIENTÍFICA DEL PACÍFICO

Rafael Castro Ordoñez, Carte de visite (det.) 1862

El interés por la personalidad del fotógrafo de la Comisión Científica del Pacífico, Rafael Castro y Ordoñez (1834-1865), sobrepasa los límites de la expedición. A medida que se profundiza en su biografía, en sus imágenes y en sus escritos vamos encontrando un personaje de primer nivel en el terreno artístico, para acabar descubriendo en él no solo al pintor aficionado a la fotografía que se nos había querido mostrar, sino a un auténtico pionero en este arte, cuya capacidad técnica como fotógrafo no la obtuvo en unas clases apresuradas del fotógrafo inglés Charles Clifford, sino que su trayectoria en esta materia, como hemos podido ir comprobando, es la de un amplio aprendizaje de un profesional consagrado.

Antecedentes y experiencia fotográfica

Rafael Castro Ordoñez, hijo del pintor y restaurador Antonio Castro y Gistán, se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde está documentada su presencia en los años 1848 a 1850, asistiendo, entre otras, a la clase de Anatomía de Antonio María Esquivel. Tras su paso por la Academia Castro Ordoñez pudo completar su formación artística gracias a una pensión que le permitió ir a París a estudiar con el pintor Léon Coignet, donde es probable que se iniciara en el estudio del método fotográfico pues su maestro fue uno de los miembros fundadores de la Société Héliographique, creada en 1851 para el progreso artístico y científico de la fotografía que se pensaba iba a revolucionar la práctica del arte de la pintura.


    Léon Cogniet. Fot. Disderi. BNF Gallica 
              
A su vuelta a España montó un estudio especializado en retratos fotográficos en formato carte de visite, en un local céntrico madrileño, en el número 6 de la calle Preciados. La Gacetilla del diario La Iberia del 5 de enero de 1862 da cuenta de su apertura:

         "GABINETE FOTOGRÁFICO. Hemos tenido ocasión de ver el que acaba de abrir al público, en la casa núm. 6 de la calle de Preciados, el joven artista señor Castro y Ordoñez. Los trabajos que en él hemos visto igualan en la precisión de los detalles y en condiciones artísticas a las más adelantadas fotografías que conocemos del extranjero. El gusto verdaderamente artístico que ha presidido en los adornos de las habitaciones destinadas al público, y el buen orden y método en las reservadas para el trabajo, abonan en favor de la recomendación que hacemos al público de la galería fotográfica del señor Ordoñez y Castro" [sic].


Sello en el reverso de una fotografía de Castro Ordoñez. BNE

Del mismo modo, siguiendo su rastro hemos podido conocer por la prensa de la época (La Correspondencia de España, 6 de enero y 7 de febrero -edición de la noche- de 1862) su iniciativa de realizar una GALERÍA DE CONTEMPORÁNEOS una de las primeras que se edita en España, en la que se irían publicando fotografías de personajes de la época, acompañadas de apuntes biográficos.



Recortes Diario La Correspondencia de España  6 de enero y 7 de febrero de 1862

Los personajes de su galería, procedentes de distintos ámbitos de la vida política y cultural del momento, abarcan desde políticos como Emilio Castelar, que es captado en una etapa temprana a juzgar por su aspecto joven, a escritores, pintores, o escultores como los que se mencionan en el propio anuncio, Hartzenbuch, Haes y Ponciano Ponzano. La referencia a esta publicación también la encontramos en el Boletín Bibliográfico Español de Dionisio Hidalgo de 1862.


Retratos de Rafael Castro Ordoñez para la Galería de Contemporáneos. A la izquierda Emilio Castelar de la Fundación Lázaro Galdiano. A la derecha Ponciano Ponzano. Col. A. Bandres (Barbastro)

Su relación con el mundo de la cultura y el arte le permite un contacto directo con los personajes a retratar. El escritor satírico Manuel de Palacio le dedica un Romance biográfico para su galería en su libro Doce reales de Prosa y algunos versos gratis (1864):


Pues que figure te empeñas / Mi querido amigo Castro / En tu bella galería / 
De semblanzas y retratos, / Cúmplase lo que pretendes, / Salga a luz multiplicado /
Este rostro, a quien fortuna / Volvió el suyo ha muchos años.

Además de esta actividad, que tiene trascendencia en los medios de comunicación, en su estudio de la calle Preciados se realizan las Cartes de visite típicas de la época.
A la izquierda Personaje manco desconocido. H.1860. Colección Castellano de la BNE 
A la derecha G.Cruzada Villaamil. H.1860 Fundación Lázaro Galdiano.

Una imagen del fotógrafo digna de mención por su singularidad se encuentra entre los retratos de la colección del pintor Manuel Castellano (1826-1880) de la BNE, en la que Rafael Castro aparece disfrazado de mujer. De esta modalidad de retratos con utilización de disfraces, participan personajes de la cultura y la aristocracia de la época que se disfrazan en carnaval y sus imágenes se conservan gracias a la inmediatez del nuevo formato.

Autorretrato con disfraz del fotógrafo Rafael Castro y Ordoñez, 
Colección Castellano de la BNE

El nombramiento de Rafael Castro Ordoñez como miembro de la Comisión del Pacífico se produjo el 28 de junio como consecuencia de la renuncia del fotógrafo inicialmente designado, Rafael Fernández de Moratín. Es posible que esta elección fuera fruto de la intervención del pintor Federico Madrazo, que era director en ese momento del Real Museo de Pinturas, quien en una carta a su hijo Raimundo de 9 de julio de 1862 le dice "¿Conocías a Espada, el amigo de Barroeta? ha salido con la expedición científica que va con la escuadra que manda Pinzón al Pacífico, también va como fotógrafo de dicha expedición, habiéndoselo yo conseguido, Castro..."

Fernández de Moratín deja sin terminar la tarea para la que había sido comisionado que era adquirir en París parte del equipo fotográfico para la expedición, para lo cual el Ministerio de Fomento había librado a su favor la cantidad de 52.000 reales. Esta tarea fue continuada por Castro, quien consciente de la naturaleza de su misión, a pesar de su conocimiento de los medios y la técnica fotográfica, obtiene el asesoramiento del fotógrafo galés Charles Clifford, (1821-1863), afincado en Madrid, en especial para realizar la captación de vistas y monumentos, lo que, como sabemos, constituía su especialidad; de este modo podrá cumplir de manera amplia las normas de la Comisión en lo referente a la obtención de imágenes.

Tenemos la oportunidad de comprobar los efectos de las enseñanzas del maestro en su aventajado alumno a la vista de las imágenes de Cadiz, realizadas por ambos fotógrafos.


Vista de la alameda de la iglesia del Carmen de Cádiz tomada por Clifford (arriba) y por Castro Ordoñez (abajo) en 1862. 

En la imagen inferior, de Castro, podemos ver como el fotógrafo cambia el punto de vista situándolo más cerca del edificio y hacia la derecha, lo que le permite una visión más frontal de la iglesia evitando así la farola que aparece en el centro en la imagen de Clifford y al mismo tiempo la excesiva oblicuidad de su enfoque. 

Probablemente sea el propio Rafael Castro el personaje que aparece en el centro del paseo. Si nos acercamos a su figura podemos ver a través de él la valla de hierro de la bancada que se encuentra al fondo. Se trata del efecto fantasma producido por su incorporación a la fotografía una vez iniciada la exposición. 
Probable imagen "fantasma" de Castro Ordoñez en la fotografía en la que también apreciamos al fondo un probable colega de la expedición. 

Su presencia en algunas de sus fotografías también parece ser un recurso aprendido del maestro al que intuimos a veces en sus imágenes.
 Posible imagen de Charles Clifford en  el claustro de S.Juan de los Reyes en Toledo 


La función de Castro en la Comisión

El Reglamento redactado a mano por el jefe de la expedición, el Sr. Paz Membiela, establecía las tareas a realizar por cada uno de los miembros de la expedición, en concreto en su artículo 15 se recogían las del dibujante y fotógrafo:
De este modo quedaba establecido su papel de «cronista oficial» de la expedición a través de las imágenes que debe obtener para "representar por los medios que se estimen más convenientes los objetos que le designe el presidente..., acompañará en sus expediciones a los individuos encargados de recolectar para sacar vistas de montañas, cortes de terreno, aspecto de la vegetación, etc.".
Escudo diseñado por Castro Ordoñez
a partir de su nombramiento como miembro de la Comisión del Pacífico

Esta función de "cronista gráfico" pronto se verá complementada de modo extraoficial, con sus relatos escritos de los avatares de la expedición que enviará periódicamente para su publicación en la revista El Museo Universal en Madrid, para cuya ilustración envía las correspondientes fotografías o dibujos que serán publicadas en forma de grabados. A través de estas crónicas ilustradas el público de la época pudo seguir las peripecias de la Comisión durante las dos primeras etapas del viaje ya que en la tercera el fotógrafo no estuvo presente.

La labor de Castro Ordóñez en la expedición al Pacífico se tradujo en una extensa colección de fotografías que se conservan en diversos centros del CSIC y Museos nacionales como el de Ciencias naturales, América o Antropología, no habiendo salido a la luz todavía la totalidad de su obra. Su trabajo y su persona, que en su momento no puede decirse que gozaran de una gran consideración, constituyen en la actualidad uno de los legados más interesantes de la expedición, ya que sus imágenes nos transmiten la propia mirada del artista que selecciona, compone y refleja un entorno que en ningún caso se limitaba a su captación fría y mecánica.


Regreso de la expedición

A finales de 1864, transcurridos dos años y medio desde que se inició la Expedición y coincidiendo con el inicio de las tensiones que darán lugar a la Guerra del Pacífico y la separación forzosa entre la expedición política y la científica, Castro Ordoñez decide volver a España a pesar de que cuatro naturalistas optan por un regreso diferido, por tierra, en lo que se dio en llamar el "Gran Viaje". El retorno de Castro desde Guayaquil (Ecuador) a Madrid, no es directo ya que aprovechará el viaje para para pasar de nuevo por América del Norte visitando por unos días la ciudad de Nueva York, de la que también realizará unas interesantes crónicas.

Cuando llega a Madrid en febrero de 1865 -sus compañeros volverían a finales de ese mismo año- manifiesta su intención de continuar al servicio de la Comisión Científica ya que el trabajo del fotógrafo no se agota en la captación de imágenes y dado el gran volumen de material tras dos años y medio de expedición, es preciso realizar las reproducciones fotográficas de las más de 300 placas fotográficas y un gran número de bocetos e ilustraciones de Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Perú y toda la costa pacífica incluyendo California.

De cuando en cuando la prensa saca alguna noticia sobre el estado de los trabajos a realizar de cara a la exposición; La Correspondencia de España del domingo 5 de Marzo de 1865 se hace eco de las peticiones del fotógrafo para poder realizar su trabajo:

    "El sr. D. Rafael castro y Ordoñez, fotógrafo y dibujante de la comisión científica que fue al Pacífico, ha solicitado del gobierno se le designe un local a propósito para continuar los trabajos para dicha comisión. Estos consistirán en la reproducción de los cráneos, momias, aves y objetos que se crean más necesarios, así como también el tirado de positivas de los clichés hechos en el transcurso del viaje".

El artículo continúa poniendo de manifiesto que la junta receptora formada por profesores de Ciencias Naturales considera que la falta de dicho local sería un inconveniente para la preparación de la exposición que se planea realizar y apela al "ilustrado director general de Instrucción Pública" para que logre vencer estas dificultades.

El mismo diario los días 30 y 31 de julio de 1865 anuncia en un breve: "De un día a otro principiará el fotógrafo de la comisión científica D.Rafael Castro y Ordoñez a sacar las positivas de los importantes trabajos hechos durante el viaje."

Pero las autoridades le dieron la espalda, negándole a partir de entonces cualquier retribución económica por su trabajo a pesar de aceptar que él se encargara de hacer las reproducciones necesarias para su exposición y difusión, lo que le sitúa en una complicada situación ya que además se ve privado de sus derechos de autor sobre las imágenes realizadas.

Mientras los otros expedicionarios tienen un puesto de trabajo seguro al que volver, normalmente en la universidad, Rafael Castro no tiene ocupación en ese momento pues antes de partir con la expedición lógicamente hubo de cerrar su estudio fotográfico y como profesional libre prácticamente tendrá que empezar de cero con una mayor competencia gracias a la generalización y el auge que está tomando la práctica fotográfica.

Un final trágico para su historia

La historia de Castro Ordoñez va a tener un final trágico antes de que finalice el año de su llegada. Según Osorio y Bernard"...en Julio de 1865 debió concebir el fatal proyecto de atentar a su vida, según se desprende de una carta suya del mes de Agosto en que así lo declaraba, y el 1 de Diciembre de dicho año realizó su desesperado propósito, disparándose una pistola sobre el corazón".

Diversos medios de prensa de la época recogen la evolución de los acontecimientos que, de acuerdo con las informaciones recogidas realmente se producen el 30 de noviembre, y que acabarán con su muerte el 10 de diciembre de 1865.

La Correspondencia de España en su edición de la noche del 1 de diciembre es el primer diaio que da la noticia:

Anoche a las seis y media intentó poner fin a su existencia, disparándose un rewólver [sic] por debajo de la tetilla izquierda, el Sr. D. Rafael de Castro y Ordoñez, conocido pintor fotógrafo comisionado por el Gobierno para acompañar a la expedición que pasó al Pacífico... La ocurrencia tuvo lugar en la calle Mayor, número 21; y según de público se dijo, esta lamentable desgracia se presume que tenga su origen en una pasión amorosa de que estaba poseído el desgraciado suicida. Inmediatamente acudió el juzgado de la Latina, que era el de guardia, dando principio a instruir las oportunas diligencias. El médico forense del mismo juzgado, después de haber curado convenientemente al herido, y en atención a la gravedad en que le halló, dispuso que se le administrasen los últimos Sacramentos. 


Detalle de la fachada del nº 21 de la Calle Mayor de Madrid

El 2 de diciembre de 1865 el Diario Oficial de Avisos, y La España y el 3 de diciembre El Pabellón Nacional, daban exactamente la misma noticia pero cambiando su primera palabra "Anoche", por "Anteanoche". Además, El Pabellón Nacional añadía: 
      
    "Pero, lo que más llamó la atención de los vecinos de la casa en que tuvo lugar esta catástrofe, fue la aparición repentina del duque de Sesto en aquel sitio". (El duque de Sesto era a la sazón alcalde de Madrid e impulsor de las recién creadas Casas de Socorro, lo que podría ser una razón de su extraña presencia).

El mismo 2 de Diciembre, de nuevo La Correspondencia de España se adelanta al resto de diarios avanzando datos sobre la situación del herido: 

     "Parece que hay esperanza de que se salve la vida del Sr. Castro y Ordoñez, el pintor fotógrafo de quien dijimos había atentado a sus días, disparándose una pistola en el lado derecho del pecho. Ayer se celebró una consulta médico-quirúrgica en la calle Mayor, núm. 21, cuarto segundo, que es donde se encuentra el herido. A esta consulta han asistido los profesores médicos señores Ametller, como médico encargado por la familia el Sr. Esteban Arredondo, como del juzgado, el Sr. Bueno que fue el que procedente de la Casa de Socorro del quinto distrito acudió en el primer momento de la desgracia, y el Sr. Santos (D.Diego) que fue el que hizo al herido la primera cura;  y acordaron por unanimidad que debía procederse a la extracción del proyectil. Acto continuo se procedió a practicar la operación acordada, y el resultado de la operación fue el más satisfactorio; por lo que hoy se dice, el desgraciado Castro y Ordoñez tenia el propósito de suicidarse desde el mes de agosto último, fecha en que firmó una carta que se le ha hallado en el bolsillo, y en la que hacia constar que su muerte era obra sola y esclusivamente suya, para que la justicia humana no procediera contra nadie. En la carta citada hay una nota en que dice que prorrogaba hasta el mes de setiembre el fatal designio que realizó en la noche del jueves último. Los que le visitan dicen que el herido muestra una terrible exaltación de ideas y un desaliento profundo sobre su suerte".

El 4 de diciembre de 1865, La Soberanía Nacional y La Esperanza reproducen la misma noticia de La Correspondencia, algo abreviada, sobre la evolución del herido.

Finalmente varios diarios comunican el fatal desenlace que se produce el día 10 de diciembre, tal como recoge La Soberanía Nacional del 11 de diciembre de 1865, en su página 3:

   "Anteayer falleció el pintor fotógrafo señor Castro y Ordoñez. A pesar del cuidadoso esmero con que ha sido asistido en la casa de la calle Mayor, núm. 21, donde tuvo lugar la desgracia, y no obstante que se le había practicado la operación de extraerle el proyectil con felicidad, todo ha sido inútil." 

Tambien  La Esperanza del jueves 14 de diciembre de 1865: "El domingo último (día 10), a la madrugada, falleció el conocido pintor fotógrafo Sr. Castro y Ordoñez, que, según comunicamos oportunamente a nuestros lectores, se disparó un pistoletazo, hace algunos días, en una casa de la calle Mayor". Tenía 35 años.

Se da la circunstancia de que el medico encargado por la familia es el cirujano que practica la operación, el doctor Ametller además era un gran amigo de otro de los componentes de la comisión, Joan Isern de quien, pocas semanas después, escribirá su necrológica en El Pabellón Médico de 14 de Marzo de 1866, donde menciona el hecho: "...el señor Castro, hábil fotógrafo, a quien tuvimos el dolor de asistir y de extraerle la bala matadora que en un momento de extravío mental le atravesó el pecho...," 

El colofón religioso de esta tragedia lo encontramos en el  Diario de Avisos del Sábado 16 de diciembre de 1865:

         "La real archicofradía sacramental de San Miguel. Santa Cruz, Santos Justo y Pastor y San Millán, ha dispuesto se celebren por la mañana, en la iglesia parroquial de S. Miguel las misas de novenario por sus mayordomos difuntos, en el orden y los días siguientes: ... Dia 22, por D. Rafael de Castro y Ordoñez."

Por el camino quedan los frustrantes intentos y los escritos intercambiados con la Comisión receptora de los Objetos del Pacífico, que niegan una y otra vez las pretensiones del fotógrafo. A pesar de que su presidente Graells, había apoyado la solicitud de Castro de que pudiera mantener un sueldo como integrante de la Comisión hasta tanto finalizara los trabajos de positivado, no obtiene más que negativas del gobierno e intransigencia en cuanto a la valoración de los trabajos que deben realizarse.

También la prensa parece apoyar de algún modo la labor del fotógrafo: La Correspondencia de España del 5 de marzo de 1865 informa, "El Sr. D. Rafael Castro y Ordoñez, fotógrafo y dibujante de la comisión científica que fue el Pacífico, ha solicitado del gobierno se le designe un local a propósito para continuar los trabajos para dicha comisión. Estos consistirán en la reproducción de los cráneos, momias, aves y objetos que se crean más necesarios, así como también el tirado de positivas do los clichés hechos en el trascurso del viaje".

Más adelante, encontramos en el mismo periódico los días 30 y 31 de julio de 1865: "De un día para otro principiará el fotógrafo de la comisión científica D. Rafael Castro y Ordoñez a sacar las positivas de los importantes trabajos hechos durante el viaje".

Los escritos y presupuestos presentados  y rechazados se conservan en los archivos del CSIC y entre ellos uno que se nos antoja especialmente doloroso del día 20 de diciembre de 1865, pocos días después de la muerte del fotógrafo, en el que el Dr. Graells, en nombre de la Comisión reclama a su padre, Antonio Castro, la devolución de los "objetos pertenecientes a su cometido en la referida Comisión Científica... que se sirva hacer entrega de ellos a esta Comisión", 

Escrito de M. Graells dirigido a Antonio Castro, padre de Rafael, reclamando los objetos de su hijo pertenecientes a la Comisión Científica. 20 Diciembre de 1865. CSIC

Es sabido que la nuestra es una patria que a menudo olvida los esfuerzos, los sinsabores y hasta el sacrificio personal de quienes la han servido "por la ciencia y por la gloria nacional" como se definía de modo grandilocuente la tarea a realizar por la Comisión Científica del Pacífico. No se entiende el trato recibido por Castro Ordoñez por parte de las instituciones; su labor como pionero de la fotografía y de la crónica gráfica en una expedición científica de esta categoría, merecería no solo una mayor consideración personal sino también un lugar destacado en la historia de la ciencia y de la fotografía, siendo por el contrario, entonces y ahora escasamente considerada su persona y su labor.

Finalmente, en 1866 se llevará a cabo la Exposición de los objetos de la Expedición del Pacífico en la que figurarán 170 grandes reproducciones de las fotografías hechas durante la expedición por Castro Ordoñez y se brindará un recuerdo a los tres fallecidos del grupo, mediante sendos retratos pintados al óleo, basados en fotografías del propio Rafael Castro.

Conocemos los retratos que se expusieron de Rafael Amor y Joan Isern pero no el del propio fotógrafo que debió estar también colgado.

 Retratos de Fernando Amor y Mayor y Joan Isern Batlló 
realizados a partir de las fotografías de Castro Ordoñez.

El periódico satírico El Cascabel menciona la presencia del retrato de Castro Ordoñez en la exposición y se pregunta sobre la recompensa al trabajo realizado por el malogrado fotografo.

Recorte del periódico satírico El Cascabel del 14 de junio de 1866 


Actualización 18 septiembre 2017

Por una de esas coincidencias que a veces ocurren en la vida haciéndola agradable y sorprendente hemos podido acceder al retrato de Rafael Castro Ordoñez, gracias a su actual propietario, su descendiente, Rafael Ramos Martinez, a quien desde aquí agradezco su generosidad por permitir su  publicación en este blog.

Autorretrato de Rafael Castro Ordoñez. Hacia 1860



El Equipo, la técnica y las imágenes

El pesado material que había que desplazar (cámara, placas y estudio portátil de revelado), de gran volumen y peso, evidencia las duras condiciones a que se veían sometidos los primeros fotógrafos.

La maquina de fotografiar que usó Castro Ordoñez durante la expedición y una de las cajas para guardar las placas que se conservan en el CSIC

Podemos clasificar en tres tipos el amplio conjunto de imágenes de este artista que se conservan de la expedición: las vistas, los paisajes y los retratos y aun sabiendo que ésta última era su especialidad, es preciso reconocer que, en general todas ellas tienen unas características que más se acercan a lo artístico que a lo documental.

Su preocupación por "componer" las imágenes usando la perspectiva para favorecer el encuadre deseado nos permite ver que prima en ellas su faceta de pintor. Entre el conjunto de los retratos, vemos que predominan los de cuerpo entero, vistos de frente que ponen en evidencia lo "curioso" del sujeto, su porte, su indumentaria, todo ello en una actitud que nos hace recordar las cartes de visite, tan de moda en la época, que plantean una cierta contradicción entre lo exótico del personaje y la actitud doméstica y rígida de una fotografía de estudio.

R.Castro Ordoñez. Brasil. Vendedora de puntillas. Foto CSIC

M. Alvarado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en sus comentarios al libro Imágenes de la Comisión Científica del Pacífico en Chile, publicados en 2008 en Revista de Indias, analiza pormenorizadamente las imágenes fotográficas tomadas en Chile por Rafael Castro:

     Fotografiados con un ángulo de toma ligeramente en contra picado, lo que le otorga especial profundidad a la toma, edificios y calles se fugan hacia el fondo de la imagen, permitiendo que nuestra mirada se pierda en la lejanía difusa que el lente no alcanza a dibujar. Sus vistas, la mayor parte de las veces, están construidas con planos generales, amplios, donde el lente se posiciona en un ángulo abierto, adquiriendo importancia cuestiones como un punto de vista alto sobre el paisaje, buscando destacar la obra civilizadora del hombre sobre la naturaleza. 

R.Castro Ordoñez. Valparaíso. Chile 1863


R.Castro Ordoñez. Rua Ouvidor. Rio de Janeiro 1862

1863 Plaza San francisco en Valparaíso

Con este tipo de ángulos de toma, Castro construye una composición donde las edificaciones adquieren todo el peso formal, transformando a los hombres y mujeres que habitan este paisaje, sólo en pequeños personajes anónimos y empequeñecidos.
R.Castro Ordoñez. La Catedral de madera de Guayaquil. Ecuador. 1863


El álbum del emperador

La Comisión fue recibida junto con el embajador de España en Brasil, Juan Blanco del Valle, por el emperador, Pedro II con quien departieron en español por más de dos horas sobre su misión y sobre arte y cultura, conversación que todos juzgaron no solo amable sino también interesante por la buena información del emperador sobre el estado del Arte en España.

Cuenta Castro Ordoñez en su Crónica publicada en el Museo Universal que“La comisión le ofreció un álbum de las fotografías que se llevan hechas, el cual fuimos a presentarlo el día 20 de noviembre los señores don Marcos Jiménez de la Espada y don Juan Isern y el que desde tan lejos los escribe, …”

El álbum de fotografías, encontrado hace pocos años en la Biblioteca de Rio de Janeiro, consta de un total de 52 fotografías y se inicia con la del primer General al mando de la expedición Luis Hernández Pinzón y, siguiendo el orden cronológico, primero muestra fotografías de Madrid, después de Cádiz para llegar finalmente a la colección de fotografías brasileñas, sobre todo de Rio de Janeiro, que constituyen un valioso documento para su historia.

Retrato del General Hernández Pinzón que encabeza el Album

Castro Ordoñez. Madrid. Fuente de la Cibeles y Calle de Alcalá

Castro Ordoñez. Cádiz. Alameda y Plaza de S.Juan de Dios 

Castro Ordoñez. Brasil. Rio de Janeiro. 
O Pão de Açúcar, a Biblioteca, Catete y o aqueduto de Sta. Thereza


 Las fotografías de Grupo

Parece lógico pensar que los integrantes de la expedición quisieran ser fotografiados, dada la novedad del invento y el deseo de enviar dichas fotografías como recuerdos a sus familiares. Atento a este deseo Castro Ordoñez va a realizar fotografías tanto individuales como de grupo de los miembros de la Comisión en distintos momentos del viaje, de la oficialía y la tripulación, mostrando con ellas una amplia representación del componente humano que rodea la Comisión Científica.

Oficiales de la Covadonga

Militar joven                                           Oficial

Grupo de Guardiamarinas de la goleta Triunfo

Marineros de la Triunfo

1863. Chile. Bomberos de Valparaíso. 

Entre las personas del fondo parece reconocerse a Martinez y Saez y al menos  un marino de la expedición.

Los seis científicos de la Comisión en Montevideo 1862 

Parte del grupo expedicionario, Martínez, Isern, Amor y Almagro, en traje de faena

Tambien se ocupará de dejar constancia de los grupos humanos locales de las ciudades y territorios recorridos por la expedición dejando con ello testimonios gráficos de interés tanto para la historia, la antropología y la sociología ya que en muchos casos refleja costumbres y hábitos que hoy forman parte de la historia de las comunidades visitadas.

Dama de Montevideo

Grupo familiar. Valparaiso. Chile

Brasil. Negros de Bahía. 1862

Cacique y aguador 

Colegio Segunda enseñanza, Pisagua, Perú. (Actualmente Chile) 1863


Miembros de la colonia china de San Francisco

Gracias a fotógrafos como Castro Ordoñez y a la delicadeza y sensibilidad de su trabajo para la captación de sus imágenes realizadas con gran esfuerzo, se tiene conocimiento en la actualidad de personas, edificios y paisajes que son páginas de la historia. Así lo reconocen en la mayoría de los países visitados por la Comisión en los que se estudia y se valora la labor realizada por Castro Ordoñez. que contribuyó con su aportación a la consideración de la fotografía como uno de los principales mecanismos de la divulgación científica.