viernes, 15 de junio de 2018

CON UNO NO BASTA - SOFONISBA ANGUISSOLA EN EL PRADO

He leído la noticia de que el Museo del Prado va a rendirse a la evidencia y va a retirar la palabra "atribuido" al retrato de Isabel de Valois con un retrato de Felipe II realizado por Sofonisba Anguissola. El catálogo de la exposición dedicada en 1990 a Sanchez Coello y el Retrato de corte de Felipe II del Museo del Prado ya adjudicaba, sin duda, la obra a la pintora cremonesa. Han sido necesarios muchos años de reflexión para aceptar las razones y estudios que ahora por fin se aceptan evidenciando el hecho con la retirada de la palabra "atribuido" de la correspondiente cartela e información sobre la obra.

Sofonisba Anguissola. Retrato de Isabel de Valois. 1565 MNP

La obra hasta hace poco tiempo se encontraba junto al resto de retratos de corte de la familia de Felipe II, en la Sala 56 del Museo, de la que la mayoría de sus miembros, incluyendo al propio rey, han sido expulsados y recluidos en la pequeña sala de paso contigua para ceder la plaza a los pintores flamencos. ¡Ironías del destino...!

El retrato de cuerpo entero de Isabel de Valois en el que vemos a la reina apoyando la mano en la que sostiene un pequeño retrato ovalado del rey en una columna, fue realizada en 1565 con motivo del encuentro en Bayona entre la reina de Francia Catalina de Médicis, su hijo Carlos, heredero del trono  y su hija Isabel, encuentro al que el rey no quiso asistir y envió en su nombre al Duque de Alba. La pintora Sofonisba acompañaba a la reina formando parte de su séquito y durante su estancia en Bayona le hizo al menos otro retrato que se encuentra en el Museo de Bayona.

Debería alegrarme -y me alegro- por este reconocimiento, aunque tardío, de la autoría de Sofonisba Anguissola y sobre todo considero el hecho como homenaje a las especialistas Maria Kusche, principal valedora de la pintora y Carmen Bernis.

Sin embargo este pequeño paso pone en evidencia todo el camino que queda por recorrer y el escaso interés del Museo  por recorrerlo. Para ello solo es preciso repasar no solo algún asunto pendiente de reconsideración sino los últimos movimientos y cambios realizados en silencio por el Museo en torno a autorías de retratos de la época, mientras se han echado las campanas al vuelo por retirar el "atribuído" de la cartela de Isabel Valois.

ASUNTOS PENDIENTES
El Retrato de Catalina Micaela de 1585

El asunto pendiente más flagrante es la reconsideración de la autoría del retrato de la segunda hija de Felipe II e Isabel de Valois, la infanta Catalina Micaela de Austria, pintado por Sofonisba Anguissola en 1585, que en algún momento fue atribuido, como tantos, a Alonso Sánchez Coello y en la actualidad sigue figurando  a nombre del pintor valenciano. 

La consideración de que la obra fue realizada por la pintora italiana ha sido objeto de tantos estudios técnicos y estilísticos como la del retrato de su madre que ahora nos ocupa, Sobre esta obra pesa además su cercanía generalmente aceptada, con el Retrato de Catalina Micaela conocido como  La Dama del Armiño (anteriormente tenido por obra de El Greco), cuya adscripción a Sofonisba Anguissola se encuentra  en fase de retirar el "atribuido" de su cartela.

Sofonisba Anguissola. Retrato de Catalina Micaela de Austria 1585, MNP
Sofonisba Anguissola. Retrato de Catalina Micaela de Austria. 1891 
"La Dama del Armiño" 1891 Pollock House de Glasgow

A la vista de estos rostros pintados el mismo año, ¿alguien podría pensar en una misma mano?
Izquierda detalle de Catalina Micaela del Museo del Prado de Sofonisba Anguissola. 1585 
Derecha Detalle de Catalina Micaela del Hermitage. 1585

El Retrato de Isabel Clara Eugenia de 1898 depositado en la Embajada de París

También se encuentra pendiente de reconsideración la atribución a Sofonisba Anguissola del retrato de la primera hija de Felipe II, la infanta Isabel Clara Eugenia. realizado tras la muerte de su padre  en 1598 que se encuentra en la Embajada de París. En la actualidad la obra figura atribuida al supuesto taller de Alonso Sanchez Coello. Es preciso tener en cuenta que Sánchez Coello muere en 1588 una década antes de la realización de la obra.

Sofonisba Anguissola. Retrato de Isabel Clara Eugenia, 1895 
MNP Embajada de España en París

Sostiene Maria Kusche, que el retrato fue realizado por la pintora italiana con ocasión del paso de la infanta por  Génova en de su traslado a los Países Bajos  tras su boda con el archiduque Ernesto de Austria.  

CAMBIOS REALIZADOS
Retrato de joven desconocida 
Anónimo. Retrato de Joven desconocida. S.XVI. MNP

Frente a las dificultades de adjudicación que padece la pintora italiana, se han atribuido a Alonso Sánchez Coello diversas obras no firmadas como el Retrato de Joven desconocida [P01140], procedente de la Colección Real, que había venido siendo considerado  de autor "Anónimo".

También conviene señalar dos recientes atribuciones al estilo o al taller de Sánchez Coello: un Retrato del archiduque Ernesto [P01145] depositado por el Museo en el Ministerio de Asuntos Exteriores,  y un Retrato de Rey Sebastián de Portugal [P05764] depositado en el Museo de san Telmo, ambos tradicionalmente atribuidos a Pantoja de la Cruz.

Tanto en el pasado como en la actualidad pintores como Sánchez Coello y otros han gozado de forma sistemática de la presunción de autoría. Sin mayores pruebas que la datación de la época a menudo se le han ido adjudicando obras de diferentes características sin necesidad de aportar ningún tipo de estudio ni argumentación. Así se le atribuyeron durante muchos años los dos retratos de Sofonisba Anguissola, de Felipe II y su cuarta esposa, Ana de Austria que tiene el Museo del Prado hasta que el peso de las evidencias propició el cambio de atribución a la pintora, cambio que afortunadamente hoy nadie cuestiona.

Sofonisba Anguissola. Ana de Austria y Felipe II MNP

CONCLUSIONES

Frente a esa presunción de autoría otorgada a Sánchez Coello, que ha sido la causa de grandes errores de apreciación a lo largo de la historia de las colecciones del Museo, la posibilidad de adjudicar una obra a Sofonisba Anguissola ha de ir precedida por innumerables estudios y con frecuencia a pesar de las evidencias, el Museo, como es el caso de la obra que encabeza este artículo, tarda muchos años en aceptar y visibilizar los cambios demostrados.

No hay que olvidar que Sofonisba Anguissola tiene también una historia que la avala y que le haría merecedora también de una cierta presunción acerca de la autoría de algunas obras; estuvo en la corte española, casi quince años (1559-1573), al servicio de Felipe II, monarca entendido y muy exigente en materia de pintura. Es un hecho establecido que siempre pintaba retratos del natural que luego los retratados encargaban copias a los pintores de la corte, porque sería ofensivo encargarle a ella, en su calidad de artista y dama de la nobleza, una copia de sus propias obras. Existe abundante documentación de muchas de esas copias realizadas por el propio Sánchez Coello. 

Lo que sorprende  es que el Museo en la actualidad siga utilizando el mismo mecanismo diferencial de adjudicación de obras a pintoras y pintores a pesar de los estudios, de los avances en el conocimiento de la historia del Arte y en la de los propios personajes, que se han ido haciendo patentes en los últimos veinticinco años, realizados por autores de primer orden y en muchos casos por mujeres especialistas de fuera y de dentro del propio Museo.

PINTORAS EN EL MUSEO DEL PRADO IN & OUT (III)

UN GRUPO CON CARACTERÍSTICAS PROPIAS:  LAS MINIATURISTAS

Se trata de un pequeño grupo de cuatro artistas cuyas obras, generalmente singulares, se han ido incorporando a la colección en diferentes momentos, aunque ninguna de ellas se encuentra expuesta al público en la actualidad. 

En este caso no parece que la falta de espacio pueda aducirse como causa de no exposición, dado el pequeño formato de las obras podrían, sin gran dificultad unirse al grupo de miniaturas expuestas en la Planta -1, Salas 100-102. 

MARGUERITE BENOIT

Según la especialista Carmen Espinosa, la miniaturista Marguerite Benoit se sitúa entre el último tercio del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX. Nació en Les Grands Moulins y estudió con Madame Letruffe-Colomb, Madame Gabrielle Debillemont-Chardon y Madame Berthe Jouvin. Expuso en la Societé des Artistes Français en 1905. Esta es toda la información que ofrece el Museo sobre esta miniaturista, de la que consta la reciente adquisición de una de sus obras.

Miniatura no expuesta: Mujer joven en un río [O723] Sobre marfil


ANTOINETTE BRUNET
Burdeos, Activa de 1800 a 1825
Artista nacida en Burdeos. Representante de la Escuela francesa de miniatura. Anunciaba su llegada a las ciudades por medios publicitarios. Muchos de sus retratos representan bellas mujeres morenas de ojos negros del sur de Francia. La obra del Museo del Prado fue adquirida en 1980 a los herederos de Arturo Perera y Prats.


Retrato de caballero [O799] 


SOPHIE LIENARD
Francia, activa entre 1842 y 1860
Durante el segundo tercio del siglo XIX se puso de moda el retrato sobre placas de porcelana, adquiriendo un gran desarrollo en París, ciudad en la que proliferaron pequeños talleres que se dedicaron a la pintura de retratos. Sophie Lienard trabajó en París donde fue muy cotizada. Expuso en el Salón entre 1842 y 1845.

Hija y nieta de artistas, dedicó su actividad a la miniatura, al igual que su padre, Jean Auguste Edouard Lienard, mientras su abuelo, Jean Baptiste Lienard, fue grabador.

Obra referenciada: Carmen Acuña y Davitte [O678]  Duquesa de Bivona.

ACTUALIZACIÓN 2015:

La Galería online del Museo ha incorporado otras dos miniaturas a esta pintora, una de ellas atribuida


Mª Tomasa Álvarez de Toledo y Palafox. H.1835 [O756] y  Retrato masculino.(Atribuida) H.1840 [O692]



TERESA NICOLAU PARODY
Madrid, 1817- San Sebastián, 1895


Pintora española. Hija de Isidro Nicolau y Puig, secretario honorario del rey Fernando VII, comenzó su formación con Vicente López Portaña, de quien es el retrato de la izquierda conservado en el Museo del Prado [P3304] y a quien ella, a su vez, hizo un retrato conservado en el Museo Lázaro Galdiano, a la derecha, que por efecto del tiempo ha perdido el componente naranja de la piel que ahora parece azul. 

Se casó con Antonio Rotondo y Rabasco, cirujano dentista de la Casa Real de forma continuada desde Isabel II hasta Alfonso XII. Era un hombre polifacético, escritor y pintor con quien tuvo dos hijos, Adriano y Emilio Rotondo Nicolau, historiadores y arqueólogos de reconocido prestigio.

Fue nombrada académica de honor de la Academia de San Fernando de Madrid y de la de San Carlos de Valencia. Participó activamente en las exposiciones públicas de la Academia de San Fernando y en las Nacionales de Bellas Artes, concurriendo a la de 1866 con cuatro obras entre las que se encontrada la miniatura Jesucristo con la cruz a cuestas, una copia de Sebastiano del Piombo, por la que obtuvo mención honorífica de primera clase. 


                              Jesucristo con la cruz a cuestas, óleo sobre cobre, 13 x 10 cm [P3644]


Esta entrada no es nueva ya que se ha desgajada de PINTORAS EN EL MUSEO DEL PRADO IN & OUT (II) dedicada a las Pintoras en el almacén que ha sido actualizada con la reciente incorporación de obras procedentes de la reasignación definitiva de obras del MNCARS o el afloramiento por parte del Museo de algunas obras de pintoras antes no contempladas. 

jueves, 26 de abril de 2018

UN NUEVO PINTOR FILIPINO IDENTIFICADO EN EL MUSEO DEL PRADO: LORENZO ROCHA

La Enseñanza de la Pintura en Filipinas en el siglo XIX

En la segunda mitad del siglo XIX florecen en Filipinas un grupo de pintores en torno a la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado creada en Manila por el gobierno español. Esta institución daba continuidad a una primera escuela de enseñanzas artísticas fundada en 1821 por el pintor de origen chino-filipino Damián Domingo (1796 - 1834), cuya sede era su propia residencia en Tondo. Este pintor y maestro, casado con Lucía Casas, tuvo diez hijos, dos de los cuales, Severo y José, también fueron pintores. Domingo, considerado un precursor en la enseñanza de la pintura en las islas, era especialista en la realización de retratos en miniatura, imaginería religiosa y en ilustraciones sobre temas nativos. Conocemos la imagen del pintor a través del retrato que de él realizó su hijo José Domingo, basado en un autorretrato en miniatura de su padre.

Retrato de Damián Domingo realizado por su hijo José Domingo

En 1823, la Sociedad Económica de Amigos de País convierte su taller en Academia de Dibujo y Pintura, aportando para su sostenimiento una gratificación anual de 300 pesos, en la que Domingo será director y profesor.  En ella se realizaron los primeros exámenes oficiales tres años más tarde, en 1826. Uno de los aspectos de mayor interés de la nueva Academia es que estaba prohibida toda discriminación de raza gozando todos los alumnos -siempre varones- españoles, mestizos y filipinos de los mismos derechos y obligaciones. La escuela tuvo una vida efímera ya que la escasez de recursos económicos, junto a la prematura muerte de Domingo en 1834, supuso su decadencia y el cierre hasta su reapertura en 1846 como Academia oficial a semejanza de las existentes en la península.

La nueva Academia fue dirigida en sus primeros años por diferentes funcionarios del gobierno ajenos a la especialidad de la misma: el primero Enrique Nieto, empleado de correos, que fue sustituido en 1851 por Manuel de la Cortina, oficial  del gobierno general y éste a su vez por  el comandante de ingenieros Nicolás Valdés; todos ellos ejercieron el puesto hasta el momento en que se cumplía el tiempo de sus servicios y se producía su retorno a la Península. Ante esta situación la Junta de Comercio pide autorización para buscar un director especializado en España y entre tanto convocan una oposición para cubrir la plaza de forma interina, para la que fue elegido el pintor Lorenzo Rocha que era el alumno más aventajado de la renovada escuela, declarándole, con derecho al goce de sueldo total que tenía asignada la plaza, hasta la llegada de su titular. Se le asigna además como colaborador al joven alumno Lorenzo Guerrero (1835-1904)que va a ser un personaje fundamental para la historia de la Escuela, cuyo cargo desempeñó gratuitamente.

Lorenzo Rocha y de Icaza (1837-1898) 

Las gestiones para encontrar un director dieron sus frutos en la persona del pintor español Agustín Sáez Glanadell que se incorpora al puesto en 1857. El Tribunal de Comercio buscando compensar los servicios prestados por  Lorenzo Rocha le propuso para una pensión a fin de que siguiese los estudios en la Península por cuatro años. Con el soporte económico de la pensión concedida, Rocha se embarca hacia España tal como recoge el diario El Mallorquín del sábado  29 de mayo de 1858: "La fragata Magnolia salió para Cádiz el día 12; Vienen en este buque de pasaje .../... D. Lorenzo Rocha que pasa pensionado por la Junta de Comercio de Manila para estudiar el Arte en Madrid".

Es probable que pudiera hacer un periplo por Roma o París pero sabemos que en 1860 se encuentra instalado en Madrid donde continuará sus estudios en la Escuela Especial de Pintura y donde alcanza el honor de ser nombrado pintor honorario de Cámara de la corona española.

Cuando finaliza el tiempo concedido para la pensión, en 1862, Rocha solicita su reincorporación a la plaza de director de la Escuela de Manila (AHN: ULTRAMAR, 603, Exp.6), pero se le deniega la petición por seguir ocupada la dirección por el español Agustín Sáez, puesto en el que había sido  definitivamente confirmado en ese mismo año. 

Ante esta situación Rocha solicita al Ministerio de Ultramar la concesión de una ampliación de la pensión que venía disfrutando “… con objeto de terminar un cuadro de composición que tiene ya emprendido…”  El ministerio realiza consulta al director del Museo Nacional de Pinturas sobre los avances del pintor, de donde se informa favorablemente la petición considerando sus méritos entre los que se señala el haber merecido los honores de Pintor de Cámara. (Archivo MNP: Caja: 353 / Legajo: 18.12 / Nº Exp: 6 / Nº Doc: 4). Aunque tarde, le es concedida la ampliación de la pensión de 12.000 reales anuales de que disfrutaba. El periódico La Correspondencia de España se hace eco de la concesión de la prórroga el 14 de agosto de 1864.

La Correspondencia de España, 14 de agosto de 1864

La Exposición Nacional de Bellas Artes de 1866

Como resultado del trabajo realizado durante el tiempo de la ampliación de la pensión Lorenzo Rocha y de Icaza presenta en la Exposición Nacional de 1866 (inaugurada el día 25 de enero de 1867) su obra El Sueño de Don Ramiro tal como se recoge en el Catálogo de la misma.

Páginas 38 y 39 del Catálogo de la Exposición de 1866 donde figura la obra presentada por Lorenzo Rocha con la descripción de su contenido. 

Por la información del Catálogo, sabemos que Rocha vivía en Madrid, en el número 3 de la céntrica calle del Clavel. Por la consulta al Padrón madrileño de los años 1865 y 1866, conocemos de su puño y letra que había nacido en Manila el 10 de agosto de 1837, habiendo sido bautizado en la parroquia de Binondo, que estaba soltero y que era uno de los inquilinos de la casa de Eusebio Sáiz, un cerrajero toledano de la localidad de Mora; también deducimos por las fechas de referencia que aporta, que había llegado a Europa en 1858 y que en 1860 se encuentra instalado en Madrid calificándose a sí mismo como "Pintor de Cámara y de Historia"

El Catálogo de la Exposición de 1866 describe con amplitud las características de la obra: 

362 - El sueño de D. Ramiro
          "Corrían los tiempos de la Monarquía española. El soberbio Abderramán exige del noble Ramiro un tributo abominable. Ramiro levanta su reino en armas; y aunque con hueste bisoña y escasa, cierra con la morisma en su propio campo, Albelda. La noche cubre con negro manto un cuadro fatídico y sangriento. Ramiro rehace su quebrantado ejército frente a Clavijo. Su esforzado espíritu no enflaquece: medita la venganza. El dolor y la fatiga llevan a sus párpados un sueño agitado, turbulento y convulsivo. Mil pensamientos cruzan por su mente, fíjase en una aparición mística, quizá fantástica, en la figura simbólica, viva y corpórea del Santo Apóstol Santiago que rompe raudo el éter, radiante y glorioso: imagen del genio de la guerra, penetra en la regia tienda inspirando y persuadiendo con el lábaro de la fe en la diestra y señalando con la siniestra al campo del triunfo. Ramiro con oír las sacrosantas palabras in hoc signo vinces, Ramiro sonríe soñando. Ramiro apresta de nuevo el combate. Ramiro vence. Ramiro realiza su sueño. Ramiro pasa a la posteridad glorificado; la cristiandad le venera, casi le exige altares." (Ortografía adaptada)

Lorenzo Rocha y de Icaza: El sueño de D. Ramiro. 1866.  Museo del Prado Nº de Catálogo P7869. Depositado en el MBA de Álava

Esta obra fue premiada en dicha exposición con una Mención honorífica, razón por la cual, como era habitual, fue adquirida por el Gobierno junto al resto de obras premiadas y con toda probabilidad fue destinada al recién creado Ministerio de Ultramar (1863), en donde quedó depositada.

 Revista de Bellas Artes. 17/2/1867, nº 20, BNE. Det. de la página 7.

Después de recibir este galardón Lorenzo Rocha considera finalizado su trabajo de pensionado y decide volver a Filipinas, con el reconocimiento de haber recibido el honor de pintor de Cámara y la mención honorífica por esta obra, que no debió ser la primera ya que un documento conservado en el AHN (ULTRAMAR, 5221-Exp. 17-1874) menciona que le es otorgado el título de Comendador de la Orden de Carlos III, honor que se adjudicaba tras la recepción de una segunda mención honorífica conseguida por un pintor en exposiciones nacionales. La prensa de las islas se hizo eco de su retorno.

 La Correspondencia de España 17 de diciembre de 1867 1ª pág.

La Exposición General de Filipinas de 1887

Años más tarde la obra El Sueño de Ramiro fue presentada por el propio Ministerio de Ultramar a la Exposición General de Filipinas de 1887, tal como consta en el Catálogo publicado en el que no figura (quizás ni se recordara) ni su autor ni su título, pero la descripción Cuadro con la leyenda "in hoc signo vincis" no deja lugar a dudas de que se trata de la obra de Rocha.

Recorte del Catálogo de la Exposición de Filipinas pág. 597(1887) BNE. 

El retorno a Filipinas

Tras su vuelta a Manila, Lorenzo Rocha se incorpora a la Academia de Pintura, Escultura y Grabado, dirigida por el español Agustín Sáez, donde ejerce su función de profesor, cargo que compatibiliza con el de catedrático de dibujo en la Escuela Normal de Maestros de Manila lo que le acarrea ciertos problemas de compatibilidad. 

De acuerdo con la información recogida en la Memoria correspondiente a la sección 8ª, grupos 72 y 73 de la Exposición General de las Islas Filipinas de 1887 (BNE HA/17688), en 1876 se declara honorífico y gratuito el cargo de director que a partir de entonces recaerá en el Inspector general de Obras públicas, y el Director [Agustín Sáez] queda como Catedrático con el mismo sueldo de 1.200 pesos anuales "para atender más ventajosamente a la instrucción de los alumnos". Al mismo tiempo se crea una nueva plaza de Profesor con el mismo sueldo, para la que se nombra a Lorenzo Rocha, como recompensa al resultado de sus estudios en la Península y la interinidad de la Dirección que había desempeñado.

Como consecuencia de estas nuevas previsiones existirá en la práctica una doble dirección en la Academia con dos profesores del mismo nivel repartiendo entre ellos las distintas enseñanzas; Agustín Sáez se ocupará de la superior de pintura y la elemental de paisaje, ornamentación, lineal y topográfico y Lorenzo Rocha de las clases superiores de dibujo natural y yeso y las elementales del dibujo de figura.

En 1891 tras el retiro de Agustín Sáez se vuelve a crear el puesto de director-profesor que es solicitado por Rocha para el que será nombrado en 1893. 

En 1895 visita la Escuela Ángel Avilés Merino, ministro de Instrucción y Bellas Artes, gran aficionado a la pintura, quien recibió como recuerdo de su estancia una serie de pinturas entre las que se encontraba una del propio Rocha: Mujer Filipina, (1895) una bellísima obra que formó parte del legado de este político al Museo de Bellas Artes de Córdoba, donde se conserva en la actualidad.

Lorenzo Rocha. Mujer filipina. 1895 MBA Córdoba

Lorenzo Rocha y de Ycaza ostentaba la dirección de la Academia cuando oficialmente pasó a llamarse Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado, desde 1893 hasta su muerte en 1898. A partir de entonces y con la entrada del nuevo siglo, la Escuela fue decayendo lentamente hasta su conversión en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Filipinas, que fue inaugurada en 1909 siendo su primer director  Rafael Villanueva Enriquez (1850-1937).

De Hidalgo a Rocha: El Sueño de Ramiro en el Museo del Prado

Hasta ahora hemos visto cómo la obra El sueño de Ramiro de Lorenzo Rocha y de Ycaza presentada a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1866 fue adquirida por el gobierno con destino al Ministerio de Ultramar, desde donde consta que fue presentada veinte años después a la Exposición General de Filipinas (1887), tal como figura en el Catálogo de la misma en el que se menciona la obra por la inscripción que contiene: "In hoc signo vinces" sin que figure título ni autor. Al cierre de la Exposición la obra quedó adscrita al Museo Biblioteca de Ultramar (MBU) creado a partir de los contenidos de la mencionada Exposición.

Tras la pérdida de las últimas colonias, en 1899 cerrará definitivamente sus puertas el Ministerio de Ultramar; por su parte el MBU será también clausurado pocos años después; una Real Orden de 4 de febrero de 1908 dispone el desalojo inmediato del edificio del Museo y la distribución de sus colecciones entre instituciones especializadas en las diferentes materias expuestas: Museo de Ciencias Naturales, Museo Arqueológico, Museo de Antropología, Biblioteca Nacional y Museo de Arte Moderno. 

La mayor parte de las pinturas y esculturas que formaron parte de la exposición, realizadas por artistas autóctonos que se mantuvieron en el Museo Biblioteca de Ultramar mientras duró, fueron enviadas tras su desmantelamiento al Museo de Arte Moderno que ocupaba en ese tiempo parte del edificio de la Biblioteca Nacional, aunque muchas de ellas, por falta de espacio, fueron depositadas directamente  en otras instituciones. Finalmente, tras el cierre definitivo del Museo de Arte Moderno, en 1971, las pinturas del siglo XIX pasan al Museo del Prado, aunque la mayoría de las realizadas por artistas filipinos ya se encontraban depositadas en distintos museos e instituciones, destacando por su número las enviadas a las islas Canarias.

La atribución actual de la obra

Actualmente la obra se encuentra depositada por el Museo del Prado en el Museo de Bellas Artes de Álava, figurando ambas instituciones la autoría del también pintor filipino Félix Resurrección Hidalgo y Padilla (Manila, 1855-Sarriá, Barcelona, 1913), presente con varias obras en la pinacoteca nacional. Es preciso señalar que en ninguno de los catálogos de las diferentes Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de la época figura obra alguna de este pintor que coincida con la temática de esta pintura.
Félix Resurrección Hidalgo Padilla. Autorretrato. 1901 

El título con el que la obra figura en ambas instituciones: "Aparición del Apóstol Santiago al rey don Ramiro I, antes de la Batalla de Clavijo"obedece más a una descripción del tema tratado que a un título propiamente dicho. 

Por la completa información que ofrece el Museo de Álava, en el que se encuentra expuesto El sueño de Ramiro en la actualidad, sabemos que la obra, aunque estuviera adscrita al Museo de Arte Moderno no llegó a incorporarse al mismo ya que en 1908, el mismo año de la disolución del Museo Biblioteca de Ultramar, fue depositada en el Instituto Ramiro de Maeztu de Vitoria (actual sede del Parlamento Vasco) y de allí en 1944 pasó al Museo Provincial, actual Museo de Bellas Artes de Álava. Probablemente este último traslado fuera desconocido por la especialista Mercedes Orihuela, ya que en el Boletín del Museo del Prado, que recoge las obras del "Prado disperso" depositadas en Vitoria, informa que el cuadro depositado en el Instituto Ramiro de Maeztu está "Sin localizar".
 El "Prado disperso". Cuadros depositados en Vitoria. BMNP, 10, 1989. Det. de la pag. 107

Es difícil saber en qué momento se cambia el título a la obra y se produce su adjudicación a Félix Resurrección Hidalgo y Padilla. Precisamente Hidalgo forma parte del grupo de pintores que tuvo como profesor a Rocha y que tantos éxitos cosechó en Madrid y París en las dos últimas décadas del siglo, entre la que figuraban pintores como Juan Luna, Fabián de la Rosa, Miguel Zaragoza o Esteban Villanueva. 


Conclusión

La adjudicación de la obra "El Sueño de Ramiro" a Lorenzo Rocha y de Ycaza no solo viene a restablecer el nombre del pintor, lo que por justicia le corresponde, sino que además tiene el interés de adelantar en 20 años la constatación de la existencia de pensionados de la Escuela de Pintura y Escultura de Manila, ya que Rocha formó parte de la primera generación de pintores filipinos que tuvo la posibilidad de obtener una pensión para perfeccionar estudios en Europa. Su buen hacer le valió en España el honor de pintor de Cámara, siendo a su vuelta a Filipinas maestro de la mejor generación de pintores filipinos y posteriormente director de la Escuela de Manila hasta su muerte.

martes, 20 de febrero de 2018

LOS FERRANT (II)

Continuando la información sobre la familia Ferrant, en la que como vimos se iban alternando los artistas que se dedicaban a la pintura o a la escultura, con predominio de esta última, nos adentramos ahora en la parte de la familia más destacada en el ámbito de la pintura, dirigiéndonos de modo especial a los hermanos Ferrant Llausás, que florecen en la primera mitad del siglo XIX, dejando para una tercera entrega a Alejandro Ferrant Fischermans, la principal figura de la saga que ya pertenece a la generación siguiente.

Una curiosidad relativa a esta línea familiar es que en algún momento después de su llegada a Madrid incorporan al final de su apellido una "t" por lo que en los documentos que vamos a encontrar se indica el apellido FERRANT. Ello nos permite en muchas ocasiones clarificar las referencias aunque, como es lógico, tanto en la literatura de la época como en la actual encontramos errores debido a la costumbre de heredar los hijos no solo el apellido sino también el nombre de los padres.

LA RAMA FERRANT

 Imágenes. Arriba: Luis F. Vallés (Arxiu Mas - Institut Amatller) Cayetana Llausás (IPCE) 
Central: Luis, Cayetano y Fernando F. Llausás y Natalia Boris, (MROM), Alejandro F. Llausás (Desconocido) Ramona (probable) y María Fischermans  (Comercio) 
Inferior: Los hermanos Pilar, Alejandro y Luis F. Fischermans (MROM), y Ricardo Bellver (Museo del Prado)
Todos los retratos son de Luis Ferrant Llausás excepto el suyo propio, el de Pilar Ferrant y el de Ricardo Bellver que son de Alejandro Ferrant Fischermans.


Luis [Alejandro?] Ferrant Vallés 
(Barcelona? h.1780 - Madrid, d.1842) 

Esta rama familiar se inicia con Luis Ferrant Vallés de quien la información de que disponemos es muy escasa. La primera duda que se nos plantea es su propio nombre ya que existe la referencia de un pequeño retrato cuya fotografía se encuentra en el archivo del Instituto Amatller, realizado por su hijo Luis en 1842 en el que aparece nombrado como "Abuelo Alejandro". Es posible que al igual que todos sus hermanos Luis tuviera un nombre compuesto, Luis Alejandro. De acuerdo con la costumbre de heredar los hijos el nombre del padre, serían esos los nombres que pusieron a dos de sus hijos. La identificación que figura manuscrita en la fotografía como "Alejandro" coincide con la referencia al retrato original que se encuentra en el Catálogo de la Exposición de Acuarelas y Aguadas Españolas de 1946En ambas fuentes consta que el retrato se encontraba en la colección del escultor Roberto Chauveau Vasconcel. 


Luis Ferrant. Retrato de su padre (foto). Inscripción: "Abuelo Alejandro"  Firmado Luis Ferrant 1842. Arxiu Mas, Institut Amatller. Barcelona
Reseña del Retrato en el Catálogo de la Exposición de Acuarelas y Aguadas Españolas. (1946) 

Hijo de Joseph Ferrán y Theresa Vallés de Vilafranca del Penedés, Luis, el cabeza de familia de la segunda rama artística de los Ferrant  probablemente fuera el menor de los seis hermanos, el único de quien no se dispone de su partida de bautismo por lo que no sabemos a ciencia cierta dónde y cuándo nacióMarta de la Fuente en sus Aportaciones documentales sobre una familia de artistas: Los Ferrant, (Revista Goya nº 285, 2001) da a conocer los datos del resto de hermanos que figuran entre los bautizados en la parroquia de Santa María y Santísima Trinidad de Vilafranca del Penedés: Joseph Nicolau, (1870); Joan Joachim, (1772); Theresa Francisca Josepha, (1873); Adrià Félix Père,  (1774) y Salvador Antón Pau, (1776).

Cabe pensar que la familia pudiera haber cambiado su domicilio a Barcelona pensando en la continuación de los estudios artísticos de los hijos. Existe alguna referencia a que el hermano mayor Joseph era artista imaginero (Rafols, 1951), y consta que Adrià estudió en la barcelonesa Escola de Dibuix de la Junta de Comerç instalada en la Llotja cuyo director, el escultor Jaume Folc i Costa, se exiliará en 1808 con ellos en  Mallorca.

En los primeros años del siglo, Luis se casa con Cayetana Llausás Anguita, y sus dos primeros hijos, Luis y Cayetano, nacen en Barcelona en 1806 y 1808 respectivamente. Poco después la familia se traslada a Mallorca junto a la del hermano mayor, Adriá, por causa de la invasión francesa. Los documentos mallorquines nunca mencionan el nombre de Luis, sin embargo su presencia en la isla no ofrece lugar a dudas ya que en aquel tiempo y lugar nacerán sus otros dos hijos, Fernando (1810) y Alejandro (1814). 

Aunque no se encuentran noticias específicas sobre el trabajo que realiza Luis en Mallorca, es posible deducir por su actividad posterior en Madrid donde monta una empresa dedicada a la fabricación de marcos dorados, que su especialidad está ligada a la talla y a las molduras. En el retrato mostrado anteriormente, único que conocemos de él, aparece al fondo un capitel corintio, probablemente para ilustrar su oficio de tallista. Su presencia en la isla quizás haya de leerse entre líneas cuando Vicens Furió ("Dels anys que visque a Mallorca l'esculptor Adriá Ferran", 1923) dice que "el taller tuvo gran importancia, llegó a tener 22 hornos en los que trabajaban algunos catalanes".

El taller familiar de los Ferrán en Palma de Mallorca además de un gran número de esculturas produjo piezas de mobiliario y ebanistería y, aunque Furió adjudica genéricamente a L'Adriá todas las obras que allí se realizan sean de escultura o ebanistería, hecho que repiten todos los cronistas posteriores, considero que Adriá es esencialmente escultor mientras que la especialización de Luis Ferrán en talla de madera, le hace acreedor a ser considerado, al menos en parte, autor de las piezas de mobiliario que producen sin perjuicio de que puedan ser consideradas en su conjunto obras del taller familiar.

Del taller de ebanistería de la calle del Carmen salieron toda clase de muebles, mesas, consolas, sofás, pilastras, marcos de caoba, algunos de los cuales se dice fueron vendidos a un anticuario catalán para llevárselos a París. De las piezas realizadas, la más famosa que se conserva es el Llit de la Infanta, una cama estilo imperio que se conoce por ese nombre por haber dormido en ella la infanta Luisa Fernanda, duquesa de Montpensier, durante una visita a Mallorca en 1852. El mueble formaba parte de un conjunto de piezas que fueron encargadas por la familia Morell. Actualmente puede visitarse en el Casal Solleric de Palma de Mallorca. También son innumerables las iglesias que conservan retablos en los que además de las imágenes, la propia estructura había sido diseñada y realizada por los Ferrán.

 
Taller de Adriá Ferrant: Consola y Llit de la Infanta - Mallorca

A diferencia de su hermano Adrià que vuelve a instalarse en Barcelona a la vuelta del exilio mallorquín, Luis, vuelve a Barcelona y poco después decide marchar con su familia a Madrid, lo que permite a su hijo mayor seguir los correspondientes estudios de pintura en la Academia madrileña y donde abrirán una empresa familiar dedicada a la fabricación de molduras y marcos dorados, en la que en su momento trabajarán sus hijos Cayetano y Alejandro. Es curioso que su empresa tuvo que ser competencia de la de su sobrino Adriano Ferrán Andrés, que como vimos en la entrada correspondiente, también tiene en Madrid un fructífero negocio de molduras doradas para marcos.

Hay constancia de que en 30.12.1841 Luis Ferrant Vallés reside en Madrid, ya que es citado en una carta que desde Roma escribe Federico Madrazo a su padre: "[Luis] Ferrant [Llausás] me ha entregado 50 duros para V., haga el favor de entregarle otros tantos a su padre (por cuenta mía). Aníbal o Ponzano o cualquiera dará a V. razón de donde vive".

Por otra parte, su retrato, antes mencionado, data del año 1842, por lo que hay que entender que en esa fecha aún vive. Es posible que la fecha de su fallecimiento sea próxima a la de su hijo Cayetano (1847) ya que según Ossorio y Bernard (1868) su hijo Luis realizó un único "cuadro para el panteón de su padre y de su hermano Cayetano representando la Fe y la Caridad con varios niños con guirnaldas y teas".

Cuatro hijos, cuatro artistas


Como hemos comentado de los cuatro hijos de Luis Ferrant Cayetana Llausás dos son pintores; Luis, el mayor, pintor de historia y retratista, Fernando, el tercero, pintor de paisajes además de músico. A ambos pintores dedicaremos el resto de la entrada.

Cayetano, nacido en Barcelona el 10 de agosto de 1808 (de acuerdo con los datos reflejados por él mismo en  los registros de empadronamiento general de los años 1850 a 1854, viviendo en la Calle de la Magdalena de Madrid), justamente antes de que la familia emprendiera el exilio mallorquín, también es músico aunque no parece vivir de ello ya que al igual que su padre se dedica a la talla y al dorado figurando en diversas ocasiones en prensa como titular de la empresa familiar de molduras doradas ubicada en el número 14 de la calle Carretas que en 1951 anuncia su traslado al número 4 de la calle de la Magdalena (Diario de Avisos. Madrid, 25 de marzo de 1851). Ese mismo año es nombrado Dorador honorario de Cámara de Isabel II (Archivo de Palacio 16913/28). Se casó con la hermana de su cuñada, Ramona Fischermans con quien tendrá cuatro hijos varones. Tras la muerte de Cayetano, en 1865, su viuda volvió a casarse con Francisco Moya, teniente coronel de la Guardia Civil, que probablemente influyera en que su hijo Cayetano entrara a servir en el Cuerpo siguiendo sus pasos; Moya fallece en 1894 dejando por segunda vez viuda a Ramona.

El menor de los hermanos, Alejandro (1814-1847), músico de afición y tallista y dorador de profesión siguiendo los pasos de su padre, murió prematuramente a la edad de 33 años. Este hermano nos interesa fundamentalmente por haberse casado con María Fischermans y ser el padre de Alejandro Ferrant Fischermans, la figura más sobresaliente de la saga artística.

Los Retratos de los 4 hermanos 

Conocemos las imágenes de los cuatro hermanos Ferrant Llausás, gracias al pincel de Luis, excepto su propio retrato que en 1864 será pintado por su sobrino Alejandro. 


Retrato de Luis Ferrant Llausás pintado por su sobrino Alejandro en 1864. MROM

Los retratos de Luis y Fernando son bien conocidos ya que cuelgan desde hace años de las paredes del Museo del Romanticismo. De este último se conservan dos retratos pintados por su hermano Luis, uno, según la información del museo, fue realizado juntamente con el de su esposa, probablemente el año 1848, con ocasión de su boda; el segundo, que el Museo fecha en 1845 ya que en la exposición de obras presentadas ese año se describe un retrato de esas características, muestra al pintor con un aspecto que en la época sería considerado "un elegante" por su porte, su vestimenta y en general por su cuidado aspecto.
Retrato de Fernando Ferrant Llausás pintado por su hermano Luis H.1845. MROM

Menos conocidos son los retratos de los otros dos hermanos. Del menor, Alejandro, nos ha costado encontrar una imagen hasta dar con la referencia que figura en el Catálogo de la Exposición de Retratos Ejemplares celebrada en el Museo de Arte Moderno en 1946 con el título Retrato de su hermano Alejandro  realizado por Luis Ferrant. Se trata de un interesante retrato, quizás de los mejores del ámbito familiar, por lo que en su momento tuvo la consideración de "retrato ejemplar" para la exposición mencionada. Desconozco su actual paradero que probablemente sea una colección particular.
Retrato de Alejandro Ferrant Llausás pintado por su hermano Luis. Col particular
(Imagen: La pintura del siglo XIX de Ernesto Ballesteros).

En cuanto a Cayetano  he podido identificar su imagen en un retrato a la acuarela realizado por Luis Ferrant, firmado y fechado en 1839, que se expone en el Museo del Romanticismo y que hasta ahora figuraba como Caballero desconocido.
Retrato de Cayetano Ferrant Llausás pintado por su hermano Luis, 1839 MROM

La identificación ha sido posible gracias a una fotografía que conserva el Instituto Amatller de un Retrato a la acuarela realizado por Luis Ferrant en 1842, el mismo año que fue realizado el que hemos visto anteriormente de su padre, en este caso con la inscripción "Cayetano, padre". El retrato figura en el Catálogo de la Exposición de Acuarelas y Aguadas Españolas de la Sociedad Española de Amigos del Arte (1946), aparece firmado y fechado: Luis Ferrant 1842 (el catálogo indica por error 1862). La similitud  de ambas imágenes realizadas con una diferencia de tres años entre ellas, me permite poder afirmar sin lugar a dudas que el Retrato de Caballero de Luis Ferrant que se encuentra en el Museo del Romanticismo con número de inventario CE1273, representa a Cayetano Ferrant Llausás, hermano del pintor, nacido en 1808 y fallecido en 1847.

Luis Ferrant. Retrato de Cayetano Ferrant Llausás 1842 (foto). 
Arxiu Mas, Institut Amatller. Barcelona
Reseña de la obra en el Catálogo de la Exposición de Acuarelas y Aguadas Españolas. 1946 

Conocemos referencias de retratos realizados por Luis Ferrant de un niño de quien se dice ser este hermano como el Retrato en óvalo de Cayetano niño que figura en el Catálogo de la Exposición de Retratos de Niño en España (1925); dada la cercanía de edad entre ambos hermanos más bien parece que pudiera tratarse del sobrino del mismo nombre y apellido, Cayetano Ferrant.



LUIS FERRANT LLAUSÁS 
(Barcelona 1806-Madrid 1868)

Fotografía de Luis Ferrant Llausás, 
del Catálogo de la Exposición "Alejandro y Luis Ferrant" (1926)

Nacido en Barcelona en 1806, Luis es el primogénito de Luis FerrantCayetana Llausás, quienes, como hemos comentado, se van a instalar en 1808 en Mallorca de donde vuelven a Barcelona hacia 1821, pero quizás a causa de los intereses artísticos de los hijos deciden desplazarse a Madrid donde Luis va a estudiar pintura en la Academia de San Fernando en la que desde 1823 cursará sus estudios de la mano del pintor Juan Antonio de Ribera. En la Academia coincide con Federico Madrazo y con Carlos Luis Ribera y Fieve; con éste último competirá en 1831 en un concurso de la Academia madrileña en el que Ribera, sin haber cumplido los dieciséis años, vencerá a pintores consagrados como Gutiérrez de la Vega, Esquivel, Alenza y el propio Ferrant.

En la Academia conoce al Infante Sebastián Gabriel de Borbón, gran aficionado a la pintura,  con quien entabla una duradera relación que va a ser fructífera para ambas partes. En 1835 recibió una pensión de diez mil reales del infante para estudiar en Roma, donde va residir casi diez años compartiendo durante los primeros años la pensión con su hermano Fernando. Allí volverá a coincidir con Federico Madrazo quien entre 1839 y 1842 disfrutó de una beca de la Academia para la continuación de sus estudios. En las cartas que Madrazo escribe a su padre desde Roma, comenta a menudo su relación con los hermanos Ferrant, a quienes, por ejemplo, invita al bautizo de su hijo (Carta del 25.3.1840) y especialmente menciona a Luis por su relación con el Infante Sebastián Gabriel, de quien dice estar aprendiendo a pintar "todo el día metido en casa de Luis Ferrant, no piensa más que en pintar". (Carta de Roma de 3.12.1839. Epistolario de Federico Madrazo, t.1 MNP, 1994).

En 1842 siguiendo a su protector se instala en Nápoles donde ese mismo año el rey Fernando II le nombra miembro de la L’Accademia di Belle Arti. Para entonces ya había realizado diversos retratos del Infante Sebastián Gabriel como el de la Aaccademia de San Luca, en Roma o el del Museo del Romanticismo, adoptando una pose que años más tarde debió inspirar a su sobrino Alejandro para realizar el retrato de su tío Luis que hemos visto anteriormente.

 Luis Ferrant Llausás. Retratos del Infante Sebastián Gabriel. 
Izq. 1837 Acad. San Luca. Roma.  Der. 1835 MROM  (Donación de la duquesa de Dúrcal 1965).

Tras la inesperada muerte de su hermano Alejandro, en 1847, Luis decide volverse a España lo que hará al año siguiente, haciéndose cargo desde un principio de las necesidades de la viuda y sus dos hijos, el menor de los cuales muere siendo todavía un niño. Algunos años después se casa con su cuñada María Fischermans Casano ocupándose de su hijo Alejandro, que seguirá sus pasos en la pintura, como padre, tutor y maestro. De este nuevo matrimonio nacerá en 1856 una hija, Pilar, que con el tiempo se casará con el escultor Fernando Bellver y Ramón. Ella morirá joven (1880) en Roma con ocasión del nacimiento de su segundo hijo, también llamado Alejandro.

De vuelta a España Luis Ferrant recibe los honores de pintor de cámara de Isabel II y de su esposo Francisco de Asís y es nombrado profesor ayudante de estudios elementales en la Academia de Bellas Artes madrileña, ascendiendo a supernumerario en 1857 y consiguiendo cuatro años después por oposición la plaza de profesor en la Escuela Superior de Pintura. Además de a la Academia de Bellas Artes de San Fernando perteneció a la de Arqueología y Geología del Príncipe Alfonso.

La prensa de la época le trataba con consideración y no escatimaba los elogios a las obras que presentaba a exposición: "...Pero pasemos adelante. Aquí hay retratos en óvalos hechos por el señor Ferrant; este es de su hermano, a quien conozco, y por cierto está muy parecido y bien ejecutado... Estotro es de su cuñada en traje negro: también tiene muy buena entonación; el parecido es exacto y presenta toda la gracia del original. Aquí hay otro cuadrito del mismo señor D. Luis Ferrant: miren ustedes qué caballo y qué palafrenero tan bien hechos: ahí se ve gusto en la ejecución y mucha inteligencia; el fondo y colorido son agradables." 
(Madrid 4 de octubre de 1848 Don Circunstancias. Exposición de Pinturas).

Luis Ferrant. Palafrenero. PN. Palacio de Aranjuez

Su actividad pictórica es muy abundante, como pintor honorario de cámara tiene la posibilidad de pintar a casi toda la familia real, además de realizar diversas obras que en la actualidad adornan el Palacio Real de Aranjuez y otros Reales Sitios.

La relación con el Infante Sebastián Gabriel de Borbón para quien será profesor y amigo, como hemos comentado, fue fundamental en su vida. De él recibirá múltiples encargos, le retratará al menos en cinco ocasiones y continuará a su servicio cuando este retorne a España en 1857 después de su exilio provocado por su apoyo a la causa carlista. En la importante colección de pintura del Infante Sebastián que conocemos por los diferentes catálogos que de ella se realizaron y sobre todo por el que se hizo a su muerte en 1875 por su viuda Mª Cristina de Borbón, en el que se recogen todos los cuadros existentes en Villa Labordette, su residencia en Pau (Francia), abundan las pinturas realizadas por los Ferrant, alrededor de cincuenta entre las que se encuentran algunos paisajes de Fernando, un par de obras de su sobrino Alejandro y la mayor parte se debe a los pinceles de Luis, aunque muchas de ellas solo se identifican con el apellido Ferrant.


Luis Ferrant. Retrato de Velázquez. Dos árabes. PN. Palacio de la Quinta 

De acuerdo con la información que Carmen Díaz Gallegos aporta en el artículo sobre los Ferrant publicado en 1982 (Revista Reales Sitios nº 71), en 1851 Luis recibe el encargo de pintar una serie de cinco obras de misericordia: Dar de comer al hambriento, Dar posada al peregrino, Visitar a los enfermos, Vestir al desnudo y Enterrar a los muertos, obras que realiza a lo largo de los tres años siguientes y presenta en sucesivas exposiciones, que hoy se encuentran en distintos palacios reales. En relación con estas obras, recientemente ha sido vendido por Alcalá Subastas un Álbum de láminas  perteneciente al Infante Sebastián Gabriel en el que figuran, sin identificar a su autor, tres dibujos a lápiz negro y otro coloreado, que son los bocetos de tres de las obras de misericordia mencionadas.
Luis Ferrant. Dar posada al peregrino. Papel de calco. 
Album Infante Sebastián Gabriel. Comercio.2016
Luis Ferrant. Dar posada al peregrino. Aguadas de colores y gouache sobre papel. 
Album Infante Sebastián Gabriel. Comercio. 2016.
Luis Ferrant. Dar posada al peregrino. 1851. PN. Palacio de Aranjuez

Quizás lo más interesante de la obra que nos ha dejado Luis Ferrant proviene de su actividad como retratista tanto de personajes de la época como de su propia familia, en la que probablemente consigue sus mejores logros, como hemos visto anteriormente en los retratos de sus hermanos. Si nos fijamos en los retratos infantiles de su entorno familiar encontraremos algunos de los más interesantes como el famoso Retrato de sus sobrinos Luis y Alejandro, del Museo del Romanticismo. En el mismo Museo se encuentra el de su sobrino Alejandro adolescente o el retrato de una niña que, aunque el Museo no la identifica, bien pudiera tratarse de su hija Pilar.


 
Luis Ferrant. Retrato de sus sobrinos Luis y Alejandro (1851) Retrato de su sobrino Alejandro (1858) y Retrato de niña -probablemente su hija Pilar- (1863). Museo del Romanticismo

La posibilidad de que este último retrato sea el de su hija Pilar se evidencia en el extraordinario parecido físico entre los hermanos retratados.
Luis ferrant Llausás. Detalle de los retratos anteriores

También retrata a otros miembros de su familia, entre los que cabe destacar el Retrato de su cuñada, que posteriormente será su esposa, María Fischermans Casano. 
Luis Ferrant. Retrato de María Fischermans Casano, 1848 (Col. part.)

Tambien realiza retratos dibujados o coloreados de los que hay muestra en diversos museos y colecciones. Entre ellos he querido destacar por ser el último que ha llegado a mi conocimiento, el del Cardenal Antonelli, hombre fuerte del Papa Pío IX, que se vendió recientemente formando parte del anteriormente mencionado Álbum del Infante Sebastián Gabriel de Borbón, aunque en él figura con el sorprendente título de "Caballero con kippa",  y los interesantes retratos de Caballero y Señora del Museo del Romanticismo, realizados por el pintor en 1849 a la vuelta de Italia


Luis Ferrant.  Retrato del Cardenal Giacomo Antonelli. h.1840 
Firmado: "L.F." comercio. 
Luis Ferrant. Retratos de caballero y señora. 1849 MROM


Otros retratos

  Isabel Aragón, 1854, MNP;          Caballero,1853;         López Ballesteros, 1855, RAH 

Lopez Quilez, Barón de Lajoyosa. 1852, RAH; Dama, 1855 (Ramona Fischermans?); Arquitecto Celles RABASJ


FERNANDO FERRANT LLAUSÁS 
(Palma de Mallorca 1810 - El Escorial 1856)
Detalle del retrato de Fernando Ferrant Llausás pintado por su hermano Luis. H.1845. MROM.

Fernando Ferrant Llausás, nació en 1810 durante el periodo de exilio familiar en Palma de Mallorca, hacia 1821 la familia vuelve a Barcelona pero al poco tiempo deciden instalarse en Madrid que es donde Fernando realizará sus estudios. Aunque su primera dedicación artística fue la música, mas tarde se inició en la pintura formándose tardíamente en la Academia de Bellas Artes madrileña y gracias al apoyo de su hermano completó su formación en Italia, compartiendo con él la beca que le había asignado el Infante Sebastián Gabriel. En Roma permanecerá algo más de tres años, dos en compañía de su hermano y un tercero sólo tras la partida de Luis a Nápoles acompañando al infante. En 1843 se encuentra de vuelta en España donde se da a conocer como pintor de paisajes participando en las Exposiciones que se celebran en la Academia de San Fernando desde ese mismo año hasta 1851, también concurrió a la Universal de París de 1855 y a la Nacional de 1856, obteniendo generalmente una buena acogida y comentarios elogiosos en la prensa.

Casado con Natalia Boris, probablemente de familia francesa afincada en Madrid, ya que a pesar de ser nacida en Madrid a veces se refieren a ella como "la francesita" o "madama", era una mujer de refinada cultura que escribe prosa y poesía que publica en revistas y declama en sus reuniones artístico-sociales. Fernando nunca llegó a abandonar del todo la música pues el matrimonio participaba y promovía reuniones y actuaciones líricas que tenían amplia repercusión en los ecos de sociedad de la prensa de la época.

              "Concierto en el Real Palacio. El sábado por la noche tuvo lugar en el regio alcázar un concierto... 3. Dúo de la Parisina, cantado por S.M. la reina Madre y el señor Ferrant…" (La España, 6 de marzo de 1849, nº 274, p.4.)

                "Brillante y animadísimo estuvo el primer concierto celebrado, según anunciamos, la noche del lunes último, en casa del pintor de cámara Sr. D. Fernando Ferrant." (La Época. Viernes 21 de octubre 1853)

                     "El lunes volvió a abrir al público sus salones el señor don Fernando Ferrant, dando el primer concierto de la temporada que fue brillantísimo. Las piezas que se cantaron fueron todas escogidas y muy bien ejecutadas. ... La señora de la casa [Natalia Boris de Ferrant] y doña Ángela Grassi leyeron dos bellas composiciones poéticas llenas de los más brillantes y sentidos pensamientos. El concierto se concluyó a la una, retirándonos muy complacidos de lo bien que salió la función, y agradecidos a la notoria amabilidad de los señores de Ferrant, por los deliciosos ratos que nos hicieron pasar.". (Correo de Teatros. Jueves 28 de octubre de 1852.) 

La pareja de retratos de ambos cónyuges pintada por su hermano Luis se expone en la actualidad en el Museo Nacional del Romanticismo.
Detalle de los retratos de Natalia  Boris y Fernando Ferrant. 1848. MROM

En 1848 ingresa como académico de número en la vacante de Bartolomé Montalvo en la Academia de San Fernando tomando posesión de su plaza en un acto que por vez primera se realiza leyendo un discurso de ingreso que versaba sobre la pintura de paisaje. Al año siguiente fue nombrado profesor de pintura del rey Francisco de Asís, con un sueldo anual de 12.000 reales, para quien pintó una serie de paisajes para su residencia en el palacio de Riofrío. En 1855 gana por oposición el puesto de profesor de la Real Academia y en la Escuela de Caminos, sucediendo en ambos puestos al paisajista Genaro Pérez Villaamil. (Para más información sobre este tema ver "Paisajistas en la Escuel de Caminos" de este blog.)

Fernando Ferrant muere en mayo de 1856, en su partida de defunción se indica como causa el cólera aunque en la prensa se habla de tifus, en la localidad madrileña de el Escorial  a los 46 años.

            "Las bellas artes acaban de experimentar una pérdida dolorosa en uno de sus hijos más dignos y esclarecidos. El día 21 del corriente falleció víctima del tifus, en el real sitio de San Lorenzo del Escorial, el distinguido pintor de cámara, y maestro de S. M. el Rey, don Fernando Ferrant. El señor Ferrant sobresalía especialmente como excelente paisajista..."
El Clamor público. 26/8/1856, página 3.

El matrimonio tuvo tres hijos, Francisco de Asís, Matilde y Enrique de quienes desconocemos si tuvieron continuidad ya que a la muerte de su madre, en la esquela que publicó La Correspondencia de España (7.3.1896) no se mencionan nietos. Por otra parte sabemos que una gran parte de las obras de su padre de la herencia familiar fueron donadas a distintas instituciones. Por su parte, su viuda Natalia Boris, años después volvió a casarse con el profesor de canto Antonio Oliveres, tenor de la Real Capilla de S. M. la reina Isabel II.
      
Su obra
Una de las sorpresas derivadas de la búsqueda de obras de Fernando Ferrant ha sido su abundancia. Hasta ahora era conocido por un número limitado de obras, pero la realidad es que se conserva un gran número de pinturas, fundamentalmente paisajes, en museos públicos sin que hasta ahora hayan tenido apenas trascendencia.

El Museo del Prado, conserva una única obra de este pintor, un País  agostado y una torada pastando en un monte, una obra de madurez que figuró en la Exposición Nacional de 1856. Actualmente se encuentra depositado en el Ministerio de Industria.

Fernando Ferrant. País agostado y una torada pastando en un monte. 1854 MNP

La madrileña Academia de Bellas Artes de San Fernando posee un Paisaje que probablemente sea una obra temprana.
Fernando Ferrant. Paisaje. RABASF

El resto de las obras que hasta ahora conocíamos eran las pertenecientes a Patrimonio Nacional que cuenta con veintitrés obras de este pintor aunque solamente hemos tenido acceso a las que reproduce Carmen Díaz Gallegos en el artículo de la revista Reales Sitios mencionada, pues han sido infructuosos todos los intentos de contacto con el servicio fotográfico de Patrimonio para obtener las imágenes de las obras por ellos conservadas relativas a ambos hermanos pintores. Por otra parte tampoco se permite fotografiar las que se muestran en algunos de los palacios.

Entre las obras que destaca la revista reproducimos por su temática original el detalle de Baile en el Paseo por ser de las pocas obras de este artista en la que aparece un conjunto de personajes en el madrileño paseo del Prado;

Fernando Ferrant. Detalle de Baile en el Paseo. Palacio Real Madrid

El Paisaje con cascada, es por el contrario una de las más prototípicas del autor que suele representar accidentes de la naturaleza de gran belleza y vistosidad.

Fernando Ferrant. Paisaje con Cascada. Palacio Real de Aranjuez

 Finalmente tambié muestra la revista el Paisaje con lago y ermita en ruinas en el que podemos ver otro de los estilos trabajados por el autor, en el que se mezcla lo real con lo imaginario.

Fernando Ferrant. Paisaje con lago y ermita en ruinas. Palacio de San Ildefonso.

El pintor Fernando Ferrant Llausás y el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife

Quizás el capítulo más novedoso de esta entrada es el que se refiere a las obras de Fernando Ferrant  Llausás en el Museo Municipal de Santa Cruz de Tenerife. La referencia de un cuadro de este pintor que aparece en una Guía de 1991, me llevó a ponerme en contacto con el Museo para saber algo más sobre la obra. Por la directora del Museo, Carmen Duque, a quien desde aquí agradezco las informaciones que me ha ido facilitando, he podido saber de la amplia presencia de obra de este pintor y la historia de su entrada en el Museo de Tenerife que considero de interés compartir.

La entrada inicial de obras de Fernando Ferrant en el museo tinerfeño está ligada a su nacimiento y en concreto se relaciona con uno de sus promotores, Pedro Tarquis, pintor que había sido alumno de Ferrant en la Academia madrileña de Bellas Artes y que en 1870 tras contraer matrimonio fijará su residencia en Tenerife.

Pedro Tarquis Soria. Foto Muñoz. Gaviño de Franchy, Editores

En los últimos años del siglo se propuso junto con Teodomiro Robayna promover la creación de un Museo de Bellas Artes para la ciudad tinerfeña para lo cual pidió a pintores amigos que colaboraran con obra para alcanzar este logro. De este modo se dirigió a Matilde Ferrant Boris hija de su malogrado profesor, Fernando Ferrant, pidiéndole algunos cuadros. El proyecto culminó con éxito al encontrar respuesta y colaboración entre la mayoría de los artistas y amigos que donaron obras. En ese primer momento recibieron de los Ferrant cuatro obras "bocetos de unos que se conservan en los reales Sitios de Aranjuez y el Pardo" realizados en su momento para el rey consorte Francisco de Asís.  Estas cuatro obras figuraron en la primera exposición del Museo que tuvo lugar en 1900.

F. Ferrant. Cascadilla de Tívoli. 1838. Italia. MBA S.C.de Tenerife. Foto E.Cano

Posteriormente  recibió el Museo nuevas donaciones de obras de Fernando Ferrant, al menos en dos ocasiones, en 1903 y en 1928, con las que el Museo de Santa Cruz ha alcanzado la cifra de sesenta y siete obras de este pintor, la gran mayoría paisajes, algunos de su primera etapa italiana y gran parte realizados en su última etapa en los alrededores de Madrid, incluyendo algunos interiores de edificios de Toledo realizados en una probable estancia en dicha ciudad.

Las primeras obras de Fernando Ferrant como paisajista dejan traslucir la influencia de los Nazarenos alemanes con los que coincidió en Roma, en ese tiempo sus obras se caracterizan por un cierto aire melancólico, pero a su regreso a España va evolucionado hacia un estilo más natural con el uso de colores cálidos aunque sin abandonar una cierta idealización y poesía que posiblemente sea inseparable de su carácter. A menudo ha recibido críticas que ponen en evidencia la falta de verdad o de realidad de sus obras aunque pienso que no se trata de un defecto sino de un efecto deseado ya que nunca abandona del todo una cierta composición romántica.

En la actualidad solo una obra de este pintor se encuentra expuesta en el Museo.

F. Ferrant. Paisaje. Expuesto en  MBA S.C.de Tenerife. Foto E.Cano

Otro grupo de obras puede verse en el almacén visitable del Museo. No obstante la mayor parte se encuentra en almacén no visitable y finalmente algunas cuelgan en despachos del Ayuntamiento, lo que constituye una muy escasa presencia para obra tan abundante y tan generosamente donada.

Tiempos mejores ha conocido la presencia de este pintor en el museo tinerfeño ya que en 1997 se llevó a cabo una exposición monográfica con el título Fernando Ferrant, una visión del Paisaje,  en la que se presentaron 32 obras, algunas de las cuales se incluyeron en el catálogo que se editó al efecto. 
Portada Catálogo Exposición 1997


En la actualidad cuelgan de las paredes del museo tinerfeño muchas obras de otros paisajistas como el santacrucero Nicolás Álfaro Brieva (1826-1905), habiendo reducido la presencia de Fernando Ferrant, foráneo benefactor del Museo a una única obra expuesta en la zona de la escalera.


Fernando Ferrant. Dos Paisajes de su etapa italiana, a  la izq. el Puente de Gragnano. M.B.A Santa Cruz de Tenerife
Fernando Ferrant.  Dos Paisajes.  M.B.A Santa Cruz de Tenerife
Fernando Ferrant. Claustro de San Juan de los Reyes, 1844. M.B.A Santa Cruz de Tenerife

Aunque materialmente no sea posible ver el conjunto de la obra de Fernando Ferrant Llausás las  imágenes extraídas del Catálogo de la Exposición mencionada constituyen una buena muestra del estilo y la evolución del pintor.

 Antiguas cartelas de las obras en el almacén visitable del MBA de Santa Cruz de Tenerife. Foto E.Cano.
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Aspecto del almacén visitable del MBA de Santa Cruz de Tenerife. Foto E.Cano.