jueves, 10 de septiembre de 2020

ESCULTORES FILIPINOS 1850 - 1898 (M - Z)



ROSENDO MARTÍNEZ Y LORENZO (Manila, 1856 - h.1920)

Familiar -probablemente hermano- de los pintores Félix (1859-1906) y Leandro, ambos participantes en la Exposición de Filipinas e integrantes de un amplio clan familiar artístico y artesano. Rosendo, escultor, presenta dos imágenes a la exposición, una de ellas, La Sampaguita, actualmente en paradero desconocido, representaba una mujer, aunque el título de la obra proviene de la flor así llamada, que es blanca y olorosa, parecida al jazmín.

La segunda obra, titulada A orillas del Pasig, si ha llegado a nosotros y se encuentra depositada por el Museo del Prado en el de Antropología. Se trata de una hermosa figura tallada en madera de 124 cms. de altura que también representa una mujer con larga melena que se refresca a orillas del rio Pásig con un cuenco de agua, mostrando con gran naturalidad el aspecto mojado de la ropa.
Rosendo Martínez. A orillas del Pasig, MNP en depósito Mº Antropología

Cuenta Félix Laureano en su Álbum-libro Usos y Costumbres de Filipinas presentado también a la Exposición (BNE), que "en ningún país se hace uso con tanta frecuencia del baño como en el Archipiélago filipino. La limpieza del cuerpo es proverbial en aquellas islas. La gente se baña en todo tiempo, lo mismo en los calurosos días de Marzo, Abril y Mayo, que en los frescos días de Diciembre y Enero. Se bañan varias veces al día, al levantarse, antes de sentarse a la mesa, después de descansar y al concluir los trabajos del día, y no se cena sin antes haber tomado el cotidiano baño, que se toman generalmente a tavo o tabú, esto es, derramando agua por este adminículo, de la cabeza a todo el cuerpo. El tavo o tabú es una especie de vaso o jarra, hecha de la cascara dura del coco..." 
Det. Fotografía del álbum de Félix Laureano en la que pueden verse las mujeres que se bañan 
en el río con su tavo similar al de la escultura

ANICETO MERCADO Y NONATO (Manila. h.1858 - h.1920)

La escultura que aparece en el Catálogo General de la Exposición de las Islas Filipinas de 1887 con el nº 49 con el título "El País del Abacá" también se encuentra sobre una peana o pedestal; es obra de Aniceto Mercado probable estudiante de la Escuela de Manila del que no volvemos a oír hablar en relación con ninguna otra realización artística.
Aniceto Mercado. El País del Abacá, 1887 MNP depositado en el Mº Antropología

Es una pequeña escultura de 55 cms. de altura que representa a un joven con los brazos atados a la espalda, que parece querer reflejar una crítica a la dureza de trato de los españoles con los naturales de las Islas. Irónicamente el país que genera riqueza con la producción de abacá, utiliza sus fibras también como ligaduras represivas. El título de la obra figura grabado en la parte frontal de la base y la firma en el lateral derecho. La escultura se encuentra deteriorada, ha perdido el ala del sombrero que cubre al personaje, parte de la base y de la pintura amarillenta que la cubre el conjunto. 

MARIANO PASCUAL NAKPIL Y RIVERA (Manila, h.1856 - h.1900)

Hijo de Juan Nakpil y Gervasia de Rivera, el escultor Mariano Nakpil era tío del famoso arquitecto filipino Juan Nakpil (1899-1963) que fue nombrado Artista Nacional de Arquitectura en 1973.
Mariano envió a la exposición una escultura de madera de apenas 53 cm de altura que representa un caballero vestido con toga y birrete, como corresponde al cargo de Oidor de la Audiencia de Manila que ostentaba el retratado que es Don Simón de Anda, que sujeta con la mano derecha el mástil de una bandera que recoge respetuosamente con la izquierda. El título, que figura en la base sobre la que se apoya, "Civismo" en un claro homenaje al personaje representado.

Simón de Anda y Salazar (1709-1776) fue un joven alavés, oidor de la Audiencia filipina, que durante la invasión de Manila por los ingleses en 1762 se negó a rendirse a las fuerzas británicas y asumiendo temporalmente el cargo de Gobernador inició contra ellas una larga guerra de guerrillas hasta que se firmó la paz entre Inglaterra y España en 1764. Posteriormente fue nombrado Presidente de la Audiencia, Consejero de Castilla y finalmente Gobernador General de las Islas Filipinas, cargo en el que murió en 1776.
Anónimo filipino. Retrato de D. Simón de Anda y Salazar (Det.). MNP 
(Procedente del Museo de Ultramar)


FÉLIX PARDO DE TAVERA Y GORRICHO (Manila, 1859 - París, 1932)
Detalle de una fotografía de Félix Pardo de Tavera en Buenos Aires. 1909. A.G.N. Rep. Argentina

Nacido en Manila, en el seno de una conocida familia hispano filipina, Félix Victor Francisco Pardo de Tavera y Gorricho se educó en el Ateneo Municipal de Manila en 1874 y en la Academia de Dibujo y Pintura, ubicada en una de las propiedades de su familia. Después de su graduación en 1876, se fue a París donde la familia Pardo de Tavera se exilió tras fallecer el padre. Estudió en la Universidad de la Sorbona y se graduó en medicina en 1882. A pesar de que ejerció la medicina nunca dejó de hacer esculturas por las que ha sido considerado el principal escultor filipino de su época. 

En París, donde también vivía su famoso hermano Trinidad y su hermana Paz, casada con el pintor Juan Luna, fue testigo y víctima del ataque de este último que terminó con la vida de su madre y su hermana. Félix que se había casado en 1889 con la argentina Agustina Manigot, solicitó y obtuvo una pensión del gobierno español para continuar su formación en escultura en París, que fue la última de esta clase que se concedió a un filipino (AHN-Ultramar, 603, Exp.12). Posteriormente se fue a vivir a Buenos Aires, donde mantuvo sus dos actividades y vivió hasta la muerte de su mujer. Murió en París en 1932.

A la Exposición filipina presentó tres esculturas: Una cabeza de niño indio, titulada «Cirilo»;  un medallón con un bajorrelieve titulado «Salcedo» y un Busto de niña P[ardo] T[Tavera]. Las dos primeras se vendían por 500 pts cada una.

A pesar de que realizó, sobre todo en Buenos Aires, escultura de gran tamaño de carácter urbano, su especialidad continuó siendo la de realizar figuras de niños. No conocemos el paradero de los que presentó en la Exposición madrileña, pero en la actualidad son famosas sus múltiples versiones de niños y en especial el conocido como "C'est moi" .
F. Pardo de Tavera. "C'est moi" (1892)

     "El señor Pardo de Tavera parece tener predilección por los niños; y en sus temas los trata siempre con gran atención, un bello humor y un buen cariño". (Rubén Darío. Artículo en La Prensa, 10.11.1895).

JUAN E HILARIÓN ROSALES (Manila)

De nuevo el Catálogo oficial de la Exposición une las obras de dos artistas como si se tratara de uno solo a causa de la coincidencia de sus apellidos. El Catalogo, también publicado, de los Objetos Remitidos por la Sección 8ª (BNE) aclara que estamos ante dos artistas diferentes Juan Rosales e Hilarión S. Rosales, en los que además del apellido se da la circunstancia de que ambos son orfebres plateros. Solamente conocemos el aspecto de la obra correspondiente al primero de ellos, Juan Rosales, que es una auténtica filigrana de platería titulada "Rica flor" y ello gracias a la imagen publicada en su época.  Fue premiada por el jurado de la Exposición con Medalla de bronce. La obra de platería de Hilarión llevaba por título "Albay beneficio del abacá."

Juan Rosales, "Rica Flor" Manila. La Ilustración 25.9.1887 


ISABELO TAMPINCO Y LACANDOLA (Manila, 1850 - 1933)


Mestizo sangley, nacido en Binondo, Tampinco era un escultor profesional con experiencia que concurría con diversas obras a la Exposición. Era hijo de María Justa de Lacandola, descendiente de Bunao Lakan Dula, gobernante -Lakan- supremo de Tondo a la llegada de los españoles, bautizado posteriormente como Carlos Lakandula.

Isabelo Tampinco estudió en la Academia de Dibujo y Pintura de Manila y también modelado en el Ateneo Municipal donde fue compañero de Rizal. A los 20 años empieza a ser conocido y en 1876, una de sus esculturas, descrita simplemente como un busto de madera, fue una de las dos elegidas para representar a Filipinas en la Exposición Universal de Filadelfia.

En 1883 también presentó diversas obras a la Exposición Colonial de Amsterdam entre ellas un crucifijo de marfil  que le haría merecedor de una Medalla de plata. Cuando concurre a la Exposición de Filipinas celebrada en Madrid en 1887 ya goza de un gran prestigio y presenta por sí mismo o por personas o entidades poseedoras de sus obras, un gran número de ellas, alguna de las cuales ya había concurrido a anteriores exposiciones. Junto con Pardo de Tavera fue premiado con Medalla de plata.

Una de sus obras más valoradas, presentada por el Director del Ateneo Municipal, era el Marco del cuadro de honor de los alumnos de la institución, ya presentado en Amsterdam en 1883, que según Graciano López Jaena (1856 - 1896) "haría la reputación de un artista". Podemos conocer su aspecto por la imagen reproducida en el Album de fotografías de dicha institución que se conserva en la BNE.
Isabelo Tampinco. Imagen del Cuadro de Honor del Ateneo Municipal. 
Album del Ateneo de Manila presentado a la Exposición de Filipinas. 1887 (BNE)

Pero los cronistas destacan como la obra más perfecta salida del taller de Tampinco, un tríptico de metro y medio de altura tallado en madera de alcanfor para retratos de familia que se dice del estilo del Giotto por estar inspirado en la decoración de la torre de la catedral de Florencia y por sus inscripciones góticas. Cuenta Taviel de Andrade en su Historia de la Exposición. que lo que más llama la atención, es la repisa de madera de tíndalo en que se apoya que representa una rama de acanto con un nido de palomas con sus polluelos. El tríptico fue presentado por su dueño, el Director General de Administración Vicente Barrantes. En la actualidad se desconoce su paradero.

Tampinco fue el artista predilecto de los jesuitas para quienes dirigió la decoración de la Iglesia de San Ignacio de Intramuros que se completaría en 1889; presentó a la exposición una serie modelos de los elementos decorativos que en ese momento estaba realizando. La iglesia de estilo neoclásico, destruida durante la Segunda Guerra Mundial, fue considerada la más hermosa de Filipinas debido a sus pinturas y tallas hechas en maderas tropicales de diferentes colores.

También presentó a la Exposición un conjunto de  figuras  de carácter religioso: un crucifijo de marfil, una Resurrección, tres imágenes de la Purísima Concepción, un San José con dos ángeles y una imagen del Apóstol Santiago. Esta última es probablemente la única que conserva el Museo del Prado, con evidentes signos de deterioro, depositada en el Museo Nacional de Antropología.
Isabelo Tampinco. Santiago Apóstol, 1887 MNP en depósito en el Mº de Antropología

El inventario del Museo de Arte Moderno menciona con los números 92 y 93 dos imágenes de la "Purísima" que aunque figuran de autor anónimo podría tratarse de dos de las obras de Tampinco perdidas.
Detalle del Inventario del MAM 1899 Archivo MNP


DOMINGO TEOTICO Y EUGENIO (Manila, 1853 - 1904)

Escultor y tallista en madera. Hijo de Santiago Teotico y Maria Eugenia de Santa Cruz, se matriculó en la Academia de Dibujo y Pintura con Lorenzo Rocha y luego estudió modelaje con uno de los miembros de la gran familia artística Asunción, herederos del aprendizaje del primer Maestro de pintura Damián Domingo. Con Leoncio Asunción (1813-1888) Teotico se especializó en la talla de "santos" de marfil y madera. Después de ocho años de aprendizaje, abrió su propio taller en Quiapo donde se hizo muy popular por sus tallas de imágenes religiosas en madera de santos o la "Sagrada Familia", que decoraban muchas casas particulares filipinas. 

En 1880 ganó el segundo premio en un concurso de arte patrocinado por la Sociedad de Escultores de Santa Cruz; y en 1882 una medalla de plata para un busto del Papa Gregorio XV en un Certamen Artístico-Literario pero participó por primera vez en una gran exposición con ocasión de la de Filipinas de Madrid. a la que presentó una talla en madera titulada Pobre Vencido aunque no logró alcanzar ninguna distinción por ella. Obtuvo diversos premios y menciones en otros certámenes como la Exposición Universal de Barcelona en 1888, la Regional de Filipinas en Manila de 1895 en la que presentó tallas de muebles que ganaron una medalla de plata, o la de San Luis en 1904, en la que también fue galardonado con medalla de plata, el mismo año de su muerte de la que le sobrevivió su esposa, Braulia Gregorio, con quien había tenido 6 hijos.


Pobre vencido es una pequeña figura de 56 cms. de altura, tallada en madera, de un hombre cabizbajo que retorna con las manos vacías, probablemente derrotado en una pelea de gallos. El título de la obra se encuentra en el frente de la peana y la fecha y la firma en su lateral derecho.
Domingo Teotico. Pobre vencido, 1887 MNP depositado en el Mº de Antropología


SERAPIO TOLENTINO (Manila, h.1870 - h.1920) 


Al igual que otras figuras de similares características que se presentaron a la Exposición, este pequeño busto de 42 cms. de altura que representa a un hombre con un pañuelo anudado en la cabeza probablemente sea obra de un alumno de la Academia de Dibujo, Pintura y Grabado de Manila. El autor, del que no se conocen otras obras ha querido representar un personaje muy reconocible en el ámbito de las islas, el Sentenciador.
 Serapio Tolentino. El sentenciador 1887. MNP depósito en el Mº de Antropología

El sentenciador representa a la autoridad en las peleas de gallos. Hay que tener en cuenta que las peleas de gallos son una actividad estancada explotada por el estado que mantiene el monopolio y es quien autoriza a abrir las galleras donde se desarrolla esta actividad que está reglamentada en todos sus extremos. (Juan Álvarez Guerra, “Viaje por Filipinas”) 

LICERIO VILLARREAL Y REYES (Luzón, h.1870 - 1950)

Otro pequeño busto de 41 cms. de altura, es el de Licerio Villarreal que representa un joven probablemente funcionario municipal que porta una  gorra que ha perdido la visera en cuya banda puede leerse "Servicio Público", que da título a la obra. La vista posterior nos permite ver la enorme grieta formada, cosa que ocurrió con muchas de las obras presentadas por el cambio de un clima húmedo al aire seco madrileño. Al igual que otros bustos de similares características que fueron presentados a la Exposición la obra se realizó mientras Licerio era un joven alumno de la Escuela de Dibujo, Pintura y Grabado de Manila. Posteriormente sabemos que volvió a presentar Dos tipos del País en la Exposición Regional de Filipinas celebrada en Manila en 1895.

Licerio Villarreal. Servicio Público, 1887 MNP, depositado Mº Antropología

Ubicación de algunas de las esculturas en la Sala de la Sección 8ª de la Exposición de Filipinas. Foto Laurent, 1887

UNA ESCULTURA ANÓNIMA

Una mención especial requiere por su alta valoración en el conjunto de las crónicas de la época, una obra anónima presentada por  la Subcomisión provincial de Santa Cruz (Laguna). Se trata de una imagen de tamaño natural de una Mater dolorosa de una sola pieza de madera baticulín. Todos los comentaristas mencionan esta imagen como la mejor de las presentadas: "Hay a la puerta de la Sección primera una estatua de la Virgen de los Dolores, verdaderamente encantadora. ¡Lástima que no se exprese el nombre del autor! La tarjeta sólo indica su procedencia de la Laguna" (Guía de la Exposición General de las Islas Filipinas, 1887 - BNE)Provenía en concreto de la ciudad de Paete, un pequeño pueblo de Laguna, famoso aún hoy por ser cuna de los mejores talladores en madera de figuras religiosas.

Entre los escultores que conocemos de la ciudad de Paete en La Laguna que podrían haber realizado esta imagen, destaca el nombre Mariano Madriñan Baldemor (Paete,1858 -1939) de quien se dice que presentó en la Exposición Colonial de Amsterdam de 1883 una Mater Dolorosa por la que recibió una medalla, pero no he podido constatar este hecho ni en el Catálogo oficial de la Exposición ni en la relación de premiados publicada en la Gaceta de Madrid de 21.12.1884.  La Crónica de la Exposición de Filipinas de Flores y Piquer de 1887 (BNE) aporta más información sobre esta imagen aunque sin desvelar su autoría: Una Dolorosa, tamaño natural labrada en el tronco de un árbol, sin preparación alguna, por dos aficionados, padre e hijo naturales de Santa Cruz, provincia de la Laguna. 

El nombre de M. Madriñán, de Paete, La Laguna, aparece en el Catálogo de la Exposición Regional celebrada en Manila (1895) presentando una escultura en madera con el título "Pescador de Dalag" y un "Busto de Rizal"en la Exposición de Filipinas en Sant Louis de 1904.


OTROS ESCULTORES DEL CATÁLOGO

El Catálogo Oficial de la Exposición de Filipinas menciona otros escultores participantes de quienes apenas tenemos noticias pero merecen ser recordados:

Marcos Banson (Samar): Un busto de madera
Tomás Dominguez (Manila): Una obra de madera en rama estilo Renacimiento
José Fernández Giner (Manila): Escultura de su padre el Excmo. Sr. D. Juan Fernández y Palma.
Andrés Figueroa (Albay): Marco ovalado con el busto de S. M. la Reina Regente, hecho con la médula de bosborón y un Fanal con un grupo representando la jura de S. M. la Reina Regente, tallado en la médula de bosborón.
Primitivo Formoso (Vigan) Un crucifijo de marfil
Eulogio García (Quiapo): Busto de madera del Ministro de Ultramar, [Victor Balaguer], en cuyo pedestal se lee: "Tu nombre será recordado con amor. Las Artes filipinas te son agradecidas." 
Fray Mariano Granja (Tayabas): San Francisco de Asís
Francisco Mendizábal (Albay): Estatua de Cosme Damián Churruca
Doroteo Reyes (Manila): Correspondencia. Escultura en madera, 
Tomás Rodriguez  (Manila): Dos crucifijos y un San Miguel
Luis Roig de Lluis (Madrid): Un crucifijo de sándalo.

martes, 1 de septiembre de 2020

ESCULTORES FILIPINOS 1850 - 1898 (A - J)

Durante los trescientos treinta y tres años de colonización española (1565-1898) la escultura, al igual que el resto de las artes en Filipinas, estuvo dominada por la influencia de las órdenes religiosas que se asentaron de forma institucional en las islas donde además de tener el monopolio de la enseñanza construyeron iglesias y catedrales para las que se requería un gran número de imágenes.

Desde entonces hasta bien entrado el siglo XIX es predominante la iconografía cristiana, siendo sus representaciones principales el Cristo crucificado, la Virgen y el Niño, representaciones que reciben la influencia española a través de las esculturas que son llevadas a las Islas por los religiosos que promueven a su vez la realización de imágenes de sus santos titulares: San Francisco, Santo Domingo, Santa Rosa de Lima, San Ignacio o San Antonio, por citar algunos. A medida que el arte local va desarrollándose disminuye la llegada de obras procedentes de España pues los laboriosos artistas filipinos producían imágenes suficientes para cubrir las necesidades de las islas e incluso para la exportación.

La escultura se realizaba en madera o marfil. Las imágenes de madera eran de tamaño natural, con buenos rostros pero con poca preocupación por las formas del cuerpo que, al fin y al cabo, iba a ser cubierto piadosamente con túnicas y mantos recamados de oro y plata, tarea de la que se ocupaban las camareras de las hermandades, al igual que se hacía y se hace en España.

Ejemplo paradigmático lo tenemos en el Santo Niño de Cebú (Santonilyo, para los filipinos). En la basílica de la ciudad de su nombre se conserva la primera imagen, procedente de Flandes, que pertenecía a Fernando de Magallanes quien en 1521 la regaló el día de su bautismo al rey de Cebú, Rajah Humabon  y a la reina, Hara Jumamay (a partir de entonces llamados Carlos y Juana), según cuenta Antonio Pigafetta, cronista de la expedición que completó la primera circunnavegación de la tierra"Sabiendo el capitán [Magallanes] que el Niño le gustaba mucho a la reina, se lo regaló y le dijo que lo colocase en sustitución de sus ídolos, porque era en memoria del Hijo de Dios." La imagen, perdida, fue encontrada "milagrosamente" cuarenta y cuatro años después por Juan de Camuz, uno de los marineros de Legazpi (1565) y ha conservado desde entonces una gran devoción popular como muestra la gran fiesta que se sigue celebrando en su honor el tercer sábado de enero en Cebú.
Imagen del Santo niño de Cebú. (h.1521) 
Basílica Menor del Santo Niño de Cebú - Filipinas

Gerardo Diego, que estuvo unos meses en Filipinas en 1935, enviado por el Ministerio de Estado para promover el español en las islas, supo captar la importancia y la historia de esta imagen para los filipinos y le dedicó una poco conocida poesía: Santo niño de Cebú / que juegas al escondite / ¿Dónde? ¿En Flandes? ¿En Cavite? / No, en Cebú, búscame tú /¿Por dónde se va a Cebú?...

La escultura en marfil, igualmente de carácter religioso, es de una gran perfección. Se trata de obras de pequeño tamaño en las que puede verse, además de la española, la influencia de la vecina China. Los sangleyes, nombre con el que se conoce a los chinos de Filipinas, juegan un papel relevante en la eboraria hispano-filipina a la que aportan su estética orientalizante ya que ellos van a ser primero artífices y luego maestros de los artesanos filipinos en la realización de estas imágenes.
 Grupo escultórico Sagrada Familia S.XVII. Filipinas.
Museo Nacional de Antropología.

En el siglo XIX  la tradición de la escultura religiosa se mantiene y tiene demanda suficiente para que en 1880 se establezca en Manila el Gremio de artistas dedicados a las imágenes de "santos". En esa misma época comienza a desarrollarse una escultura de carácter costumbrista en la que la madera será el material predominante con la que se realizan figuras singulares y grupos de género copiados del natural, imprimiendo a las figuras un carácter que nos recuerda a la imaginería más que a la escultura.

"Al punto aparece la madera invadiéndolo todo e imprimiendo 
a lo que es arte los caracteres de oficio".
A. Vicenti. Artículo en El Globo 1887

Con el tiempo esta estética costumbrista con fuerte acento localista evoluciona hacia un arte más abierto al reconocimiento internacional, hecho que se produce cuando sus alumnos más destacados son pensionados para ampliar sus estudios artísticos en España y Europa.


LA ESCULTURA FILIPINA EN LA 2ª MITAD DEL SIGLO XIX

El propósito de este artículo es hablar de la escultura filipina que florece durante la segunda mitad del siglo XIX entorno a la segunda Escuela de Dibujo Natural y Pintura de Manila (1850-1898). La importancia que va adquiriendo, primero la pintura y después la escultura en Filipinas, se hace evidente a partir de la creación de esta Academia oficial que centraliza la mayor parte de la actividad artística de las islas. En 1879 se produce la incorporación de la escultura a su plan de estudios sistematizando una formación hasta entonces parcial y dispersa.

Al igual que en mi anterior artículo sobre los pintores de Filipinas de esa misma época, el hilo conductor de este, dedicado a sus escultores, será el propio Catálogo de la Exposición General de las Islas Filipinas de 1887, que junto con las diversas Guías publicadas para la ocasión sigue siendo la fuente más completa y directa del evento, que como sabemos se celebró en el madrileño parque del Retiro.

Pocas veces se ha resaltado la gran obra colectiva que supuso la celebración de esta Exposición en la que todos quisieron colaborar, instituciones oficiales de todos los niveles, entidades asociativas y comerciales, escuelas y universidades, y lo que es más importante, personas singulares, funcionarios, civiles, artistas, religiosos, estudiantes, artesanos, bordadoras, y hasta los presos de las cárceles que querían mostrar lo mejor de las islas. Sea cual fuera la materia a exponer: cajas, pañuelos, tabaqueras, juegos de café, libros, cuadernos, labores de bordado y confección, especias, plantas... nadie se quedó al margen, como puede verse en la interminable lista de nombres que aparecen en el Catálogo oficial de la Exposición en la que se cuentan por miles los productos y por centenares los expositores. Todas esas personas merecerían el reconocimiento de su aportación; por citar algunas al azar: Clotilde Rosado, Félix Oca, Damiana Yamson, Apolinar Brull, Asunción del Pan, Esteban Ibeas, Juana Trujillo, Rafaela Cepeda, José Mª Borregón, Fr. Toribio Minguella, José Piñón, Pedro Tubiño, Társila Vargas, Francisco Pertierra, Eulalio Carmelo, Federico Sawyer, Monjas de Santa Clara, Silvestre López, Fr. Salvador Font, y muchas otras más, hasta el niño de doce años Vicente Rivera y Mir que luego será un conocido pintor, presento un cuadro de un paisaje.

Volviendo al tema de la escultura, muchas de las obras que se presentaron en la exposición, realizadas tanto por artistas consagrados como por alumnos de la Escuela, se mantuvieron en el Museo Biblioteca de Ultramar -MBU- mientras este duró (1888-1909), y tras su desmantelamiento fueron asignadas al Museo de Arte Moderno -MAM-, que ocupaba en ese tiempo parte del edificio de la Biblioteca Nacional en el Paseo de Recoletos de Madrid.

Tras el cierre definitivo del MAM en 1971, las esculturas fueron transferidas al Museo del Prado; con ello se modificó su dependencia pero no su situación ya que debido a la política de dispersión iniciada  en el siglo XIX para aligerar los museos nacionales, las obras se habían ido depositando en diversos organismos e instituciones, siendo en este aspecto el Museo Nacional de Antropología el principal tenedor de estas obras (además del conjunto de enseres y las figuras mítico-religiosas prehispánicas presentadas en la Sección de Antropología de la Exposición), y el Museo del Ejército en lo relativo a aquellas relacionadas con la historia político-militar de las islas. Se ignora sin embargo el destino final de muchas de las obras a pesar de estar recogidas en los inventarios realizados en el momento de su reasignación.

La Biblioteca Nacional también fue heredera de muchas de las piezas presentadas a la Exposición tras la disolución del Museo-Biblioteca de Ultramar, destacando por su importancia las colecciones de dibujos, caligrafías o fotografías agrupadas en forma de álbum con elaboradas cubiertas de madera u otros materiales decoradas con relieves que pueden ser consideradas en sí mismas como verdaderas obras artísticas.
Álbum con sus tapas de madera camagón (parte central) y molave (marco), tallada la superior con una vista en relieve de la entrada del rio Pasig con cuatro escudos y cuatro paisajes tallados por Isabelo Tampinco, conteniendo 30 vistas fotográficas ejecutadas por el fotógrafo Francisco Van Camp. BNE. Descripción extraída del Catálogo de los objetos remitidos por la Sección 8ª  a la Exposición General de Filipinas. 1887. BNE. 


LA ESCULTURA EN LA EXPOSICIÓN GENERAL DE FILIPINAS - MADRID 1887

            "Las artes en particular tienen aquí dignísima representación, sobre todo la pintura y la escultura, que aunque sólo contaran con el pincel de Luna y el buril de Tampinco, Gaudínez, Flameño, Arévalo y los escultores de la escuela de Paete (provincia de la Laguna) tendrían derecho a no quedar en ningún certamen desairadas."
Guía de la Exposición (BNE)

El principal problema con el que nos encontramos a la hora de hacer un recorrido por las esculturas y otros objetos presentados a la Exposición de Filipinas es que muchas de ellas se han perdido o se ignora su paradero, por lo que a pesar de tener la noticia del autor y obra presentada, no es posible poder mostrarla. Esto es especialmente grave cuando se trata de obras que estuvieron bajo tutela estatal, es decir, que siguiendo el camino señalado anteriormente, pasaron del Museo-Biblioteca de Ultramar al de Arte Moderno y de allí al museo del Prado, tal como podemos comprobar en los inventarios que se hicieron para la ocasión y posteriormente desaparecieron.

Iniciaremos la relación de escultores y esculturas, de acuerdo con el orden alfabético seguido en el Catálogo, mencionando las que figuraron en la Exposición y con especial detención en las que actualmente se conservan.

CIRIACO ARÉVALO (Manila)

Es el escultor que abre la lista del Catálogo de expositores. Fue alumno de la Academia de Dibujo y Pintura de Manila y en la madrileña de San Fernando. La obra de Arévalo representa un Indio sorprendido por un baguío*, de la que se desconoce el paradero, aunque podemos hacernos una idea de ella por su imagen publicada.
Ciriaco Arévalo. Indio sorprendido por un baguio. La Ilustración 25.9.1887 
*Baguío es el nombre dado en Filipinas a un violento temporal de vientos cambiantes procedente del océano Pacífico. 

La obra le hizo merecedor de medalla de oro (Relación de premios publicada en la Gaceta Oficial el 14.11.1887) y le abrió la posibilidad de continuar sus estudios de Escultura como alumno pensionado en Europa. El artículo sexto de la Real Orden del Ministerio de Ultramar dada en Madrid a 11 de Octubre de 1887, firmada por el ministro Víctor Balaguer, dispone "Que se consulte a Ciriaco Arévalo si desearía venir a Europa a perfeccionarse en el dicho arte, y en caso afirmativo, que se cree una plaza más de alumno pensionado para el mismo". El expediente de concesión de dicha pensión (1887) se encuentra en el Archivo Histórico Nacional (Ultramar, 603, Exp.11).


BONIFACIO ARÉVALO Y FLORES (Quiapo, 1850-1920)

Del mismo apellido, sin que conste parentesco entre ambos, es el escultor Bonifacio Arévalo, ilustrador, escultor y odontólogo, oficio este último aprendido de su tío José Arévalo, a quien se considera el primer dentista filipino. Sus obras en la Exposición no estaban incluidas en la Sección de Bellas Artes sino que fueron enviadas por la Comisión Central de Manila para su exhibición en la Sección sexta dedicada a la agricultura, horticultura y ganadería. Se trata de figuras que representan Tipos del País y algunas de grupo realizando escenas agrícolas y domésticas. El Museo de Antropología conserva figuras de ambos tipos realizadas básicamente en madera y estuco, que se exponían bajo urnas de cristal.
Modelo de una pilandería de palay en lusang 
(Para descascarillar arroz en mortero de madera )

BRAULIO BALTAZAR  (Manila, h.1860 - h.1920)  

Nada sabemos prácticamente de la biografía de este Braulio Baltazar que presentó una pequeña obra de estudio a la exposición. Se trata de un busto (46 x 31,50 cm.) que representa un chico joven de rasgos filipinos, tallado en de madera, con el título "Mi bata" que tiene en tagalo el significado de mi chico o mi hijo. Probablemente se trate de la obra de un estudiante de la Escuela de Dibujo y Pintura, en la que, como hemos comentado se introdujo la disciplina de escultura en 1879.


Braulio Baltasar, «Mi bata», MNP en depósito en el Museo Nacional de Antropología DE23


MELECIO FIGUEROA MAGBANUA (Arévalo de Iloilo, 1842 - Manila, 1903)

Aunque en puridad de principios el nombre de Melecio Figueroa no aparece en el Catálogo de la Exposición, su papel en ella es relevante ya que fue el encargado de realizar las medallas conmemorativas. Su tío, Andrés Figueroa sí que figura en dicho catálogo con dos pequeñas obras labradas en médula de bosborón, ambas dedicadas a la reina regente, que no han llegado hasta nosotros. El papel de Andrés Figueroa fue determinante para la vida profesional de su sobrino ya que habiendo sido elegido por el empresario español en Filipinas Francisco Ahujas para financiar su estancia en Madrid para el perfeccionamiento de su profesión de tallista, declinó la pensión en favor de su sobrino Melecio, que ya había dado pruebas de sus habilidades como escultor.
Retrato de Melecio Figueroa. Academia de España en Roma. 1878-1881

Llegó a Madrid en 1866, matriculándose primero en la Escuela de Artes y Oficios y después en la Superior de San Fernando. Habiendo fallecido su protector consiguió la pensión del gobierno español y ganó el concurso para una estancia en la Escuela española de Roma, en donde figura su retrato como recuerdo de su paso. De vuelta en Madrid va a ser seleccionado para realizar las monedas conmemorativas de la Exposición de Filipinas, para las que hizo un diseño que tanto gustó a la reina regente que le premió con otros tres años más de pensión. En 1888 se casó con la española Enriqueta Romero y no volvió a Filipinas hasta 1892, después de más de quince años en la península.
Melecio Figueroa. Cara y cruz de la medalla conmemorativa de la Exposición de 1887

A su vuelta fue recibido en Manila como hombre ilustre, fue portada de la Ilustración Filipina en la que su amigo, el pintor Miguel Zaragoza le dedicó un amplio artículo. En 1893, fue nombrado primer grabador de la Casa de la Moneda de Manila. En 1895 entró a formar parte del claustro de profesores de la Academia de Arte de Manila -único malayo en esa categoría- como profesor de grabado en hueco. Su última gran creación, por la que es conocido por la mayoría de los filipinos de hoy fue el diseño del anverso de la moneda adoptada por la República Filipina.


JOSÉ FLAMEÑO

Poco se sabe de este escultor que en los catálogos de la exposición figura como "José" pero en la reseña del Museo del Prado se menciona como "Juan". No creemos justificado el cambio de nombre pues el AHN conserva el expediente de la Exposición (AHN/16//Ultramar, 5289, Exp.24) en el que se indica: "El escultor filipino D. José Flameño es significado para concesión de la cruz de Carlos III".

Flameño presentó a la exposición un conjunto de ocho imágenes religiosas: San Ildefonso, Santa Cristina, Santa Práxedes, Santa Angela, San Víctor, San Rafael, San Joaquín, San José, San Fernando y San Peregrín, todas excepto la primera, según dice la crónica, encerradas en una vitrina; es probable que únicamente se hayan conservado las figuras de San Ildefonso -en la que se han producido notables pérdidas-  y  la de Santa Cristina, ambas en el Museo de Antropología. Lo que queda de la figura de San Ildefonso se puede confrontar con la imagen que aparece en una fotografía de la exposición.
Posible imagen de San Ildefonso del Museo de Antropología junto con el detalle 
de la fotografía de Laurent de la Sala de Exposiciones (1887)
José Flameño. Posible Imagen de Santa Cristina. 1887. MNP en depósito Mº Antropología 

MANUEL FLORES DE LIMA (Manila, 1854ca. - 1920)

Apenas tenemos noticias de este escultor que fue colaborador de Isabelo Tampinco en los trabajos que estaba realizando en esa época para la Iglesia de San Ignacio en Intramuros. Flores presentó a la exposición una caja que contenía dos esculturas:

La  primera, con el título "¡Quién vive!" es una figura de 72 cm. de altura, tallada en madera, que representa un guardia o centinela indio, en tagalo  bantay, con una vara o lanza en la mano derecha. La firma y la fecha se encuentran en la peana que sirve de base a la escultura. Los Bantays y los alguaciles mayores custodiaban las cárceles, perseguían a los malhechores y velaban por la seguridad pública.
Manuel Flores. Tres vistas de la escultura ¿Quien vive?. Manila 1887 MNP en depósito Mº de Antropología.

Compañera de esta era una talla titulada ¡España! que representaba una mujer alumbrando con una antorcha los campos envueltos metafóricamente en las sombras de la ignorancia. El periodista Lopez Jaena la describe como "una mujer de cabellera desgreñada, llevando en su mano un hachón de brea envuelto en hojas de cocotero”. A pesar de aparecer consignada en los inventarios del MAM nada se sabe del paradero de esta segunda imagen.

VICENTE FRANCISCO DIONISIO  (Manila, 1865-1936)
Ismael Alzate y Astudillo, guía y traductor del grupo de filipinos en la Exposición 
con el joven escultor Vicente Francisco. Foto Debas Pujant, Madrid, 1887 MNANTR.

Vicente Francisco, joven escultor de 22 años, llegó a Madrid formando parte del grupo de 43 filipinos representativos de las Islas. A juzgar por los comentarios y las crónicas fue la sensación de la ExposiciónTrabajó en varios talleres de Manila y obtuvo su primer premio, medalla de plata, con un Crucifijo que presentó a la Exposición celebrada en Luzón para conmemorar el centenario de Santa Teresa. Se estableció por su cuenta y realizó diversos encargos antes de su venida a España. El general Terreros le encargó el busto del difunto rey y le nombró escultor de la Comandancia general.

Presentó a la Exposición tres bustos; el de S. M. el Rey Alfonso XII, hecho de marfil, del que la prensa alaba la técnica pero no el parecido con el difunto rey (La Vanguardia 5 de mayo de 1887), el del alcalde de Manila Luis Ricardo de Elizalde, personaje del que se decía bromeando que era tan simpático que debería enviarse a la Exposición como "cosa rara"; y el del general Emilio Terrero Perinat, Gobernador General de Filipinas, de 72 cms. de altura, tallado en madera «baticulin» (árbol de madera muy apreciada). Este último además del busto del rey se encuentran depositados en el Museo del Ejército en Toledo.
Vicente Francisco. Bustos de S. M. el Rey Alfonso XII y del general Terrero Perinat.1887 MNP en depósito en el Mº del Ejército.

Emilio Terrero Perinat fue gobernador de las Filipinas entre 1885 y 1888 y entre otras cosas será recordado por su defensa de Rizal frente al combativo sector religioso de las Islas. Las crónicas dicen que el busto se presentó en la exposición "pintado de amarillo". Es posible que en la base del busto aun se mantengan restos de dicha pintura que habría sido retirada dejando ver la preciosa madera de que está hecho.

Vicente Francisco también presentó tres crucifijos: dos de sándalo y uno de baticulín, dos de los cuales, dice la cronica, tenían el "original mérito de estar copiados del cuadro de Velázquez".  Finalmente el Catálogo recoge un grupo modelado en barro titulado “Amor de madre” y un busto de Miguel Medrano Morales, en escayola, presentado por el propio efigiado.

Fue premiado con Mención Honorífica y a propuesta del jurado de la Exposición fue pensionado para recibir formación en España de acuerdo con lo establecido en la Real Orden de 11 de octubre de 1887, por la que se dispone el aumento de una plaza de alumno pensionado y que esta se confiera a Vicente Francisco Dionisio, natural de Manila, para perfeccionar sus estudios de Escultura en la Escuela Central de Artes y Oficios de Madrid. (AHN Ultramar, 603, Exp.10). Su nombre figura en las actas de la Academia de San Fernando de 1888 a 1890.

               "Si sus deseos se cumplen y acude a Roma, la cuna de las artes, como pensionado, no hay duda que a la vuelta de algunos años, tendrán confirmación completa las palabras que hemos oído de labios de Ismael Álzate: «Luna con su paleta, y con su cincel Vicente Francisco, son las dos estrellas que brillan en el cielo del arte del Archipiélago de Filipinas." (Crónica de la Exposición de Filipinas. Antonio Flórez Hernández).

CIRIACO GAUDÍNEZ  Y JAVIER (Manila, 1847 - 1919)

Era ya un escultor consagrado, además de orfebre y músico, cuando Ciriaco Gaudínez presentó sus obras a la Exposición de Filipinas. Formó parte del gremio de escultores que se creó en Manila en 1880. En escultura trabajaba principalmente con madera, y sus temas eran costumbristas aunque también realizó imágenes religiosas y retratos.

Cinco de las nueve esculturas de madera que presentó a la Exposición eran de carácter costumbrista y fueron muy comentadas en especial por sus títulos que figuraban grabados en las peanas que les servían de base: Platonismo filipino; El mérito de la virtud no consiste en la ostentación, que muestra un personaje subido sobre un tambor; La superioridad determina triunfo, en la que dos niños pequeños disputan por un sombrero, La educación de los pueblos destierra sus pasiones  que muestra una niña que abandona los juguete para leer un libro y El arraigo de las costumbres. 
Ciriaco Gaudínez, Imágenes de "La educación..." y "La superioridad..." 

De todas ellas solamente se conserva El arraigo de las costumbres. que es una figura en madera de 82 cms. de altura que muestra a un muchacho llevando sobre su cabeza una caja abierta que sujeta con su mano derecha, en la que yace el cuerpo sin vida de una niña pequeña.
 Ciriaco Gaudínez. El arraigo de las costumbres. Vista de frente, figura superior y vista trasera, 1887 MNP. Depositado en el M. N. de Antropología

La imagen parece querer plasmar la querella existente durante todo el siglo XIX entre la iglesia y la Administración colonial respecto a funerales y enterramientos, que terminó con la prohibición de realizar los ritos funerarios con los cuerpos de los fallecidos al descubierto y de enterrarlos en las iglesias.

Otra de las figuras que se conservan de este escultor es el Busto-Retrato en madera molave de Fray Pedro Payo (1814 - 1889), religioso muy ligado a Filipinas durante toda su vida y que fue nombrado Arzobispo de Manila en 1876. Por esta obra y por la desaparecida La superioridad determina triunforecibió el autor Medalla de bronce. 
Ciriaco Gaudínez. Busto de Fray Pedro Payo, Arzobispo de Manila. MNP en depósito Mº Antropología

Tres obras más completaban la aportación de Gaudínez a la Exposición, todas ellas muy alabadas pero que desgraciadamente no han llegado a  nosotros: Un busto de mármol de Santa Teresa, un cuadro en relieve con el busto del Pintor Juan Luna y una tabla tallada con una escena de una pelea de gallos con el título Parodia de Spoliarium de Luna, que no pretendía ser una burla, como a veces se ha dicho, sino una transposición de la escena final de la lucha de gladiadores a una pelea de gallos. Se trataba de una tabla de unos 60 centímetros de ancho por 24 de altura que ya en la época mostraba una grieta horizontal a causa del proceso de aclimatación.

Ciriaco Gaudínez también fue orfebre y platero, y como tal participó en la Exposición colonial de 1883 en Ámsterdam a la que presentó un "Tarjetero de plata cincelado con el retrato del cómico indígena D. José Carvajal" valorado para su venta en 150 pts. No sabemos si llegó a recuperarlo pues el Archivo Histórico Nacional conserva el expediente promovido por el Gobernador General de Filipinas instando su devolución tres años después de terminada la Exposición (Ultramar,139, Exp. 15, 1886). Sin embargo sí conocemos otra de las obras de platería presentadas a esa misma Exposición con el título "Torear por lo fino" que es el título de una zarzuela, obra de F. Macarro con música de Isidoro Hernández, curiosamente dedicada por Gaudínez al mismo actor filipino que el tarjetero anterior y que hoy conserva el Mº Nacional de Antropología. En la página 3 del Diario Oficial de Avisos de Madrid del 28 de marzo de 1883 leemos:
              "Entre los objetos que Filipinas envía a la Exposición de Amsterdam, figura uno de platería, consistente en un lancape (banco de caña) de plata primorosamente trabajado, y al lado un tapanco (biombo), el cual lo constituye el retrato en alto relieve del actor cómico señor Carvajal (del teatro Filipino) en la zarzuela "Torear por lo fino", en el momento de cantar con la garrocha al hombro. Este objeto tiene al respaldo la dedicatoria a S.M., a cuyas manos desea el artista, Ciriaco Gaudinez vaya después de figurar en la citada exposición".
Ciriaco Gaudínez. "Un célebre cómico de teatro filipino en la zarzuela Torear por lo fino” 1880 M.N. Antropología. Firma a la vista

La zarzuela -sarswela en filipino- entró en Manila en 1879 con grupos teatrales españoles, que representaban las piezas que habían tenido éxito en Madrid como Jugar con Fuego o El barberillo de Lavapiés. El género fue ganando adeptos y aumentando el número de actores filipinos y de producciones propias, reflejando las costumbres, tradiciones y la música de las Islas. Una de las primeras zarzuelas filipinas  fue la titulada Junto al Pasig (1880) de José Rizal.

CRÍSPULO JOCSON (Manila, 1850-1927)

En el Catálogo General de la Exposición aparecen dos obras atribuidas por error a un “Norberto Jacson” produciendo un doble malentendido en cuanto al nombre y a las atribuciones, que se aclara si tenemos en cuenta la información contenida en el más detallado Catálogo de los objetos remitidos de la Sección 8ª (BNE) donde figuran dos escultores con el apellido "Jocson" como autores de cada una de las obras.

Norberto Jocson y Papa, de Manila, es el autor de una escultura en madera que lleva por título Detalle de un friso Greco-romano. que no ha llegado hasta nosotros ni conocemos su imagen.

Críspulo Jocson (no Jacson), también de Manila, es el autor de la escultura de madera titulada: Recuerdo de Antipolo, que el Museo del Prado tiene depositada, como las otras en el Museo de Antropología.
Firma del mismo autor en la base de una escultura (S,Ignacio), donde  se ve claramente el apellido Jocson

En el Catálogo de la Exposición no figura su segundo apellido "Papa" aunque sí aparece en el Inventario del Museo de Arte Moderno por lo que cabría la posibilidad de que pudiera ser hermano del anterior.
Detalle del Inventario del MAM 1899 (Archivo MNP) 

Crispulo Jocson era colaborador de su coetáneo Isabelo Tampinco en los trabajos que estaba realizando para la Iglesia de San Ignacio en Intramuros. Abrió su propio taller en el distrito de Santa Cruz en Manila y continuó trabajando para los Jesuitas en el Ateneo Municipal de Manila, convirtiéndose en uno de los escultores de imágenes religiosas más populares del país. Se casó con Marcela Alegrado con quien tuvo doce hijos, uno de ellos, Mariano, que cambió su apellido a Jhocson para que no le relacionaran con sus primos revolucionarios, fundó en 1900 el Colegio Filipino que en pocos años se convirtió en la Universidad Nacional de Filipinas de la que fue su primer director.
 
Críspulo Jocson. Recuerdo de Antipolo. 1887 MNP en depósito Mº Antropología

La imagen de Recuerdo de Antipolo representa a una mujer que peregrina a la ciudad de Antipolo*, vistiendo ropa tradicional filipina cubierta con una prenda sobrepuesta que le sirve de protección para el viaje, rematada con un encaje y sujeta con un cinturón del que cuelgan las llaves. Con la mano derecha aprieta una pequeña bolsa que lleva colgada del cuello, habiendo perdido parte del aderezo que llevaba en su mano izquierda con la que sujetaba unas flores y un pañuelo, tal como puede verse en un grabado de la época. Llama la atención la larga melena que le cuelga por la espalda rematada por un nudo.
*La ciudad de Antipolo en la isla de Luzón es famosa por ser un lugar de peregrinación a su catedral en la que se venera la imagen de Nuestra Señora de la Paz y Buen Viaje traída desde de México en 1626.
En España, se conserva una imagen de la Virgen de Antipolo en el santuario oscense de Torreciudad que tiene muchos seguidores de su país natal que una vez al año peregrinan para visitarla.



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