1559 - 1573 LA AVENTURA ESPAÑOLA

   «Italiana, cremonesa, joven bella, honesta y dulce, llena de virtudes pero sobre todo capaz de pintar y retratar del natural» 
Pierre de Bourdeille (1565)

Habíamos dejado la historia de Sofonisba con el noble cremonés Brocardo Pérsico, pariente cercano de los Anguissola, "muerto de amor” que fue el encargado de acompañar a la pintora a España (quince años más tarde volverá a realizar para el rey otra misión relacionada con Sofonisba que será la de buscarle un marido italiano).

El retrato del conde Pérsico como caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén aparece como donante arrodillado, bajo la protección del Bautista en La Crucifixión con santos y donante realizada por Giulio Campi, para la capilla familiar en la Iglesia de San Domenico de donde fue trasladado posteriormente a San Michele Vetere, la iglesia más antigua de Cremona, que era la sede de la Orden de Malta.

Giulio Campi. Crucifixión con santos y donante.  Det.:Retrato de Brocardo Pérsico. Cremona

Sofonisba Anguissola, con 27 años, junto a un pequeño séquito formado por su ama, Cornelia Appiani, y otras dos sirvientas, se aventura en un viaje de cuarenta días para venir a la corte española como maestra de pintura y dama de honor de la joven reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II. La pintora llega a Guadalajara a finales de noviembre de 1559, poco antes de que lo hiciese la nueva soberana a quien venía a servir..

La celebración de la boda 

La nueva reina llega a Guadalajara a finales de 1559, vestida de luto blanco por la muerte de su padre. Allí conocerá a la princesa Juana que a pesar de su diferencia de edad se convertirán en grandes amigas.

En el palacio del Infantado se produce el encuentro definitivo de la pareja y el 29 Enero de 1560 tiene lugar la ceremonia de la boda regia cuyos esponsales se habían celebrado meses antes, el 22 de junio de 1559, por poderes, en la iglesia de Nôtre Dame de París, con la presencia del Duque de Alba en representación del Rey. Ella tenía solo 13 años y él 33.

Palacio del Infantado - Guadalajara

La madrina de la boda fue la hermana del rey, la princesa Juana y el padrino, el anfitrión, Iñigo López de Mendoza, quinto duque del Infantado, mientras su esposa, Luisa Isabel Enríquez de Cabrera, fingió una enfermedad para no estar presente en la ceremonia por no resignarse a un papel secundario ya que con la reina venía su prima, Anne de Bourbon - Montpensier, que por su rango tenía precedencia y así fue aceptado por el rey.

 Iñigo López de Mendoza y Luisa Isabel Enriquez, V Duques del Infantado

De este momento es la primera anécdota documentada de la estancia de Sofonisba en la corte española, narrada por el  embajador Girolamo Negri en una carta de 8 de febrero de 1560  al Duque de Mantua, en la que cuenta que durante una de las jornadas de las celebraciones de la boda habiendo dicho el monarca que se bailase "a la gallarda" nadie se atrevía a iniciar el baile, hasta queFerrante Gonzaga sacó a bailar a la cremonesa que pinta, que ha venido a estar con la reina” tras lo cual el resto se fue animando. También cuenta como la pintora sacó a bailar a su vez al propio Felipe II, lo que indica el alto grado de confianza que le otorgaba su elevada posición en la nueva casa de la reina.



"La gallarda" junto con "la pavana" eran las danzas de moda en en los festejos cortesanos y las mujeres podían participar en estos bailes de salón solo cuando tenían lugar dentro de la corte, para los que se requería gran elegancia y refinamiento, además de gran virtuosismo técnico en sus pasos.



Es muy posible que Ferrante Gonzaga y Sofonisba ya se conociesen, pues en otro caso el joven no se hubiera tomado la confianza de acercarse a ella para pedirle que bailara. Incluso es bastante probable la existencia de algún vínculo familiar entre ambos ya que la madre de Ferrante, llamada Catherina Anguissola, de los Anguissola de Piacenza, se había casado en segundas nupcias con Aloisio Gonzaga, de Castiglione delle Stiviere, y fueron padres de tres hijos, el segundo de los cuales era Ferrante.

Los tres hermanos Gonzaga-Anguissola quedan huérfanos siendo niños, pues sus padres mueren jóvenes casi al mismo tiempo. De su custodia se hace cargo su tío materno, Giovanni Anguissola que será su tutor hasta su mayor edad. Gracias a la influencia del primo hermano de su padre, el famoso Ferrante Gonzaga de Guastalla, quien presta importantes servicios tanto a Carlos V como a Felipe II, los hermanos Gonzaga vienen a educarse en la corte española como pajes del príncipe Carlos.

Sofonisba, de la rama de la familia Anguissola asentada en Cremona, además del posible parentesco, debía conocer a Ferrante, ya que vivían en ciudades muy cercanas del ducado de Milán, entonces bajo gobierno español.

Viaje y estancia en Toledo

Al mes siguiente, febrero de 1560 la corte se dirige a Toledo. Siendo agasajados en todos los lugares por los que pasan. Hacen un alto en la villa de Madrid que había sido adornada por primera vez con elementos de arquitectura efímera a lo largo del recorrido que debía realizar el cortejo real desde la calle de Alcalá, haciendo un alto en la iglesia de Santa María la Mayor, en la esquina de la Calle Mayor con Bailén, hoy desaparecida, donde tuvo lugar un solemne tedeum, hasta llegar al Alcázar. La parte lúdica transcurrió por la tarde con toros y juegos de cañas en la plaza Mayor.

En Toledo, sede principal de la Corte, también les esperan las fiestas que se organizan en honor de la pareja real. Las crónicas cuentan que a pesar de que tuvieron que ser retrasadas a causa de la indisposición de la reina, se celebraron justas y cañas en las que intervenían los caballeros incluyendo al propio rey; festejos que tuvieron lugar en la explanada de Bisagra, en la zona que hoy ocupan los jardines de la vega.

Durante dieciseis meses el matrimonio de Felipe II e Isabel Valois se instalan con su corte en el alcázar. Como sabemos son los dos últimos años de la capitalidad toledana. Allí Sofonisba comienza sus lecciones de pintura a la reina de la que dicen que tiene buena mano para el dibujo. En una de sus cartas el mismo embajador Negri dice al duque de Mantua: “La reina ha comenzado a pintar y dice Sofonisba la cremonesa, que es quien la enseña, y es una de sus damas preferidas, que retrata del natural con un carboncillo, de tal forma que enseguida se sabe quien es la persona retratada”

El Alcázar de Toledo. Pieter van der Berge. Grabado, S.XVI

Los grabados de la época  nos permiten apreciar la monumentalidad de Toledo con su Alcázar que tanto Carlos V como su hijo Felipe II se habían encargado de ampliar y renovar  con sus arquitectos Covarrubias y Juan Herrera para poco después abandonarlo.

Pero la imagen de Madrid de Anton Van Wingaerde también nos permite ver que dispone de un amplio Alcázar preparado para albergar la corte y probablemente una topografía más amable que la de Toledo que ya venía mostrando síntomas de saturación dadas las limitaciones a su expansión que imponía su propia morfología circundada por el río.

Anton Van Wingaerde detalle de la vista de Madrid 1561

La corte se traslada a Madrid 

Así pues en Mayo de 1561, sin que se conozcan muy bien las razones, (se dice que la humedad de Toledo no sentaba muy bien a la reina), Felipe II decide trasladar la corte a Madrid lo que parece ser del gusto de la reina a quien los  bosques que rodeaban la nueva capital, le recordaban a los de Fontainebleau.

La pintora italiana forma parte del círculo de confianza de la reina-niña, que ya tiene 16 años, en el que ocupa un lugar privilegiado en razón de su misión artística entre el selecto grupo de damas que habitualmente la rodean, formado en su mayoría por damas francesas. También forma parte del grupo otra italiana, Marta Tana de Santenahija de una noble familia de la ciudad de Chieri, muy próxima a Turín, del Piamonte en el norte de Italia, que había sido educada en la corte francesa de Fontainebleau como "fille d'honneur" de la entonces princesa Isabel.

En Madrid, en torno a Isabel confluye un animado grupo de jóvenes de la nobleza que se educan en la corte y cumplen la función de pajes del heredero Carlos, que realizaban excursiones, representaban farsas, danzaban y cazaban. Además la reina entretenía su ocio con la música, la pintura y el dibujo que aprendía con su maestra Sofonisba con la que a pesar de existir una diferencia de 14 años, se establece una estrecha relación, no solo por la enseñanza de la pintura, algo en lo que ella tenía experiencia por haber enseñado a sus hermanas menores, sino también por sus gustos comunes, por su formación más acorde con el gusto de Isabel que la de las damas castellanas con las que además le costaría entenderse. La joven reina había recibido una educación exquisita de su madre Catalina de Médicis que se adaptaba muy bien a la de su maestra Sofonisba.

Los primeros encargos 

Además de sus ocupaciones como dama de compañía y maestra de la reina, Sofonisba se mantuvo muy activa como retratista de los personajes que la rodeaban, la reina, el propio rey, su hermana la princesa Juana, su hijo el príncipe Carlos,  y más tarde sus hijas, las infantas a quienes atiende, enseña y pinta desde su más tierna infancia. Lo cierto es que desde que llegó a la corte española fueron pasando por delante de su caballete los principales personajes de la corte y como es lógico la reina es una de las primeras en ser retratada y el eco de su fama llega al Vaticano hasta el punto que el mismo Papa Pío IV le pidió que realizara para él un retrato de la Reina de España. 

Pio IV por B. Passarotti

En los archivos vaticanos se conservan las cartas entre el pontífice y la pintora.

Sofonisba: "Santo Padre, he conocido por su Nuncio que desea un retrato de mi real Señora realizado por mi mano. Considero un favor singular que se me permita la posibilidad de servir a V.S. y he pedido el permiso de Su Majestad, que ha sido concedido rápidamente, sabiendo el afecto paternal qué su santidad le profesa. Aprovecho la oportunidad de enviárselo por este caballero. Será un gran placer para mí si he gratificado el deseo de su Santidad, debo añadir que, si el pincel pudiera representar la belleza del alma de la reina a sus ojos, sería maravilloso, yo, por mi parte, he utilizado la máxima diligencia para presentar lo que el arte puede mostrar... 
Madrid, 16 de septiembre de 1561. La más humilde sierva de Su Santidad. Sofonisba Anguisciola."


El Papa no realizó pago alguno por el retrato, pero le envió diversos regalos y objetos devocionales además de una carta de agradecimiento:

Papa Pío IV: "Dilecta hija en Cristo. Hemos recibido el retrato de nuestra querida hija de la Reina de España que nos ha enviado. Nos ha dado la máxima satisfacción tanto por la persona representada, a quien amamos como un padre por la piedad y las buenas cualidades de su mente, y porque está bien ejecutado y con diligencia por su mano. Agradecemos  y le aseguramos que vamos a conservarlo como un tesoro entre nuestras posesiones más selectas, y elogiamos su maravilloso talento que es la menor de sus cualidades. Y por ello le enviamos de nuevo nuestra bendición. 
                                                                          Que Dios la guarde. Roma  día XV de octubre de 1561.

A pesar de sus deseos, el retrato tan alabado debió salir en algún momento de las colecciones del Papa, pues lo cierto es que en ellas no se encuentra.


Ese primer retrato de la reina que Sofonisba realizó para el Papa, fue una de las obras más copiadas en su tiempo, destacando entre los "copistas" el propio Rubens y Pantoja de la Cruz.


A la izquierda  Rubens (Col.Privada) copia del Retrato de Isabel de Valois de Sofonisba Anguissola. A la derecha la copia de tres cuartos de Pantoja de la Cruz (h.1605) del Museo del Prado.

Sofonisba ocupa la mayor parte de su tiempo en atender a la reina y en los encargos que recibe, tal como refleja la carta que le escribe el 21 de octubre de 1561 a su primer maestro, Bernardino Campi para disculpar que no puede hacer el retrato del rey que éste le había pedido

"... Del retrato del rey que su señoría me pide, no puedo de momento enviárselo como sería mi deseo, porque aún no he pintado ninguno de su majestad y estoy al presente ocupada en hacer el retrato de la Serenísima princesa hermana del rey nuestro Señor para el Papa, y hace pocos días que le envié el de la reina nuestra señora. Por lo tanto, mi querido señor Bernardino y Maestro vea usted si me ocupo en la pintura, que la reina quiere la mayor parte del tiempo para ella para pintar, de manera que no puede ser paciente para que yo apenas pinte, por no quitarle a ella su comodidad . ..."

El retrato de la "Serenísima princesa hermana del rey nuestro Señor" es probablemente el que se encuentra en el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston, en el que aparece acompañada por una niña que lleva tres rosas en la mano.

Retrato de la Princesa Juana con niña. 1561. Isabella Stewart Gardner M. de Boston

El papa Pio IV que tenía mucho interés en conocer a la princesa por su fama de persona religiosa que la llevó a fundar el Monasterio de las Descalzas Reales y a incorporarse, en secreto, a la orden de los jesuitas.

Juana, personaje fundamental en la Corte, va a mantener una estrecha relación con Isabel de Valois y con sus hijas las infantas. También con Sofonisba Anguissola que acude a ella como amiga y consejera. Era una mujer reservada y algo triste, quizás por la circunstancia de haber enviudado poco después de casarse y haber tenido que abandonar a su hijo Sebastián en Lisboa, al que nunca volverá a ver, salvo en pinturas, para atender la corte española en ausencia de su hermano.

A pesar de sus muchas ocupaciones Sofonisba encuentra tiempo para dedicarse a sí misma realizando un nuevo autorretrato, el único que se conoce realizado durante su estancia en España en el que se muestra de nuevo tocando la espineta, junto a su ama Cornelia Appiani, seguramente con la intención de enviarlo a su familia para dar noticia de ella.

 Autorretrato tocando la espineta 1961. 
Collectión Spencer en Althorp, Northhamptonshire. 

La representación de Sofonisba como una joven refinada y culta sitúa la obra dentro de una tradición de autorretratos que articulaban el ideal renacentista del artista por encima de la consideración del artesano. La presencia de un instrumento de música sirve para mostrar otras habilidades de la pintora y su pertenecía a una familia noble y culta, en una época en la que el conocimiento de la música era tenido por exponente de cultura.

El encuentro en Bayona.

En 1565 Catalina de Médicis, madre de la reina, viuda y regente de Francia tras la muerte accidental de su marido, organizó una reunión con los reyes de España buscando causar buena impresión a su yerno Felipe II y con el deseo de volver a ver a su hija Isabel después de seis años desde su separación. Para ello organizó grandes festejos  en Bayona para los que tuvo que pedir prestados 700.000 escudos de los bancos Gondi. Pero estando ultimados los preparativos, el rey canceló su asistencia y envió en su lugar al duro negociador Fernando Álvarez de Toledo, el Duque de Alba, con el mensaje de que Catalina debía perseguir, encarcelar y torturar a los hugonotes y no hacer tratos con los herejes. El Duque de Alba encontró a una reina Catalina más interesada ​​en discutir alianzas matrimoniales y mostrarle su capacidad de organizar festejos que en cuestiones políticas.

Sofonisba Anguissola formaba parte del séquito español. Había pintado un retrato de la reina para la ocasión en el que la representa con los símbolos de la realeza y con una pequeña imagen del rey en su mano derecha (recordemos su aprendizaje como miniaturista que ella pone en práctica con frecuencia), como queriendo mostrar de qué lado se colocaba la reina frente a sus familiares franceses. La obra se conserva en el Museo del Prado en cuya Sala 56 se encuentra habitualmente expuesta.

Durante la estancia en Bayona, Sofonisba tiene tiempo, entre fiesta y fiesta, de realizar un segundo retrato de la reina acompañada de una niña, probablemente procedente de la nobleza francesa. El retrato se encuentra en el Musée Basque et de l'Histoire de Bayonne  donde es tenido sin duda por obra de Sofonisba pero donde se identifica al personaje con una dama francesa llamada Corisande de Andoins.

 Isabel de Valois -Museo del Prado (1563) y Musée Basque et de l'Histoire de Bayonne  (1565)

Diane de Andoins, nacida en Hagetmau en 1555, que eligió para sí el nombre de Corisande tomándolo de un personaje del Amadis de Gaula, era la más rica heredera de Bearn y Gascuña, hija única de Paul Andoins, caballero de la Cámara del Rey y senescal de Béarn, y de su esposa Marguerite de Cauna, había quedado huérfana a los ocho años y se asignó su tutela a su tia Jeanne Albret, reina de Navarra. En 1565, tendría tan solo diez años, por lo que nunca podría ser el personaje principal de esta pintura aunque si podría identificarse con el personaje infantil que en ella aparece.

Aunque esta identificación con Isabel de Valois es absolutamente personal, creo que la comparación con la imagen del Prado no deja lugar a dudas de que en ambas obras nos encontramos ante retratos de la reina Isabel de Valois de muy similares características. El hecho de retratar a la reina junto a una niña ya lo había ensayado antes la pintora en el retrato de la princesa Juana que hemos visto anteriormente. 

Otros personajes de la Corte

Durante los años siguientes sus obras comienzan a ser solicitadas por otros miembros de la familia y otros personajes cercanos de la corte. Ella hace sus retratos pero esta actividad no la realiza por oficio, lo que sería incompatible con su posición de dama de honor, por ello nunca firmaba ni cobraba por sus obras, aunque si aceptaba valiosos regalos.

Hay que señalar que un grupo de jóvenes notables coinciden en tiempo y edad con Isabel de Valois (1545), entre los que se encuentran el hijo del rey, el príncipe heredero Carlos (1545), Juan de Austria (1547) su hermano y Alejandro Farnesio (1545), su sobrino, hijo de Margarita de Parma, así como un nutrido grupo de jóvenes hijos de la nobleza italiana y española que se educan como pajes en la corte.

Muchos de ellos pasaron por delante del caballete de Sofonisba Anguissola aunque algunas obras no se hayan conservado, en parte porque pudieran haber desaparecido en el incendio del Palacio Real que tuvo lugar en 1734, o porque se encuentren en cualquier museo atribuidas a otro pintor sin que podamos llegar a saber si fueron o no pintados por Sofonisba. No hay que olvidar que muchos de ellos al no estar firmados, se fueron adjudicando a lo largo del tiempo, a causa de su gran calidad,  a los principales pintores de la época. A pesar de ello en los últimos tiempos se han venido produciendo diversas y a veces sorprendentes re-atribuciones de obras a la pintora cremonense. 


             Carlos de Austria. 1566  MBA Oviedo                         Alejandro Farnesio. 1561 M. de Dublin

1568 fue un annus horribilis para la monarquía hispánica. En enero, el rey hizo detener a su hijo el príncipe Carlos acusado de traición, encerrándolo en el Alcázar. Estando en cautiverio fallece el 28 de julio en circunstancias extrañas que alimentaron la «leyenda negra» en torno a Felipe II pues se le acusó de haber dado orden de asesinarlo. Todo ello afectó a la reina, que embarazada, vio agravada su frágil salud muy resentida desde el parto anterior y tras un cólico renal, con sólo veintidós años, murió sólo dos meses después. La Corte quedó desolada y el rey, viudo por tercera vez, ahora además sin tener un heredero varón. 

Sofonisba permaneció en Madrid a petición del rey cinco años más, ocupándose de la educación de las niñas, hecho que indica que efectivamente gozaba de una situación especial respecto a ellas. El embajador Fourquevaux escribe el 9 de noviembre de 1570 a Catalina de Médicis que sus nietas, las infantas, han sido confiadas al cuidado de Sofonisba.

Las infantas fueron retratadas por Sofonisba en diversos formatos y ocasiones. La serie de retratos infantiles de las niñas comienza con una obra verdaderamente innovadora, el famoso retrato atribuido a Alonso Sánchez Coello, pintado en 1569, que se encuentra en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid en el que la pequeña Catalina, de apenas un año, sujeta con un aro y un cordel, un pequeño pájaro cantor. A la derecha, Isabel Clara Eugenia un año mayor que su hermana, embutida en un rígido vestido de corte y al fondo una ventana por la que se ve el alcázar. Todo es nuevo en esta composición respecto a los esquemas de la pintura de corte. En Sánchez Coello no existe ningún precedente de este tipo de retratos, en Sofonisba Anguissola, si.

Retrato de las infantas  atribuido a Sánchez Coello. 1569
Monasterio de las Descalzas Reales. Madrid 

En el siguiente retrato atribuido a Sofonisba Anguissola, (I. S. Perlinguieri, Sofonisba Anguissola. The Firts Great Woman Artist of the Renaissance, N. York, 1992), realizado probablemente un año más tarde, vemos de nuevo a las niñas con sus mascotas, aquí es Isabel Clara Eugenia la que se encuentra a la izquierda sujetando en su mano un pequeño loro africano; a la derecha la hermana menor poniendo su mano derecha sobre la mesa en la que se encuentra sentado un perrillo faldero. Esta obra que está colgada en uno de los salones del Palacio de Buckingham en Londres es un claro antecedente del famoso Doble retrato de las infantas, de Sánchez Coello que se encuentra en la Sala 56 del Museo del Prado.

 Sofonisba Anguissola. Las infantas con mascotas. 1570
Palacio de Buckingham. Londres. 

En 1569 Felipe II se había  casado por cuarta vez con su sobrina Ana de Austria, hija de su hermana María y de su primo el emperador Maximiliano II. Este nuevo matrimonio no cambia la situación de las dos niñas a las que el rey dedica una constante atención y se ocupa personalmente de que tengan la mejor educación. Los retratos de las niñas son muy demandados ya que en este momento ocupan el primer lugar en la sucesión.

Su abuela Catalina de Médicis, encarga imágenes de las infantas en miniatura para incorporar a su famoso Libro de Horas (BNP) en el que conserva los retratos de sus personas más queridas.

Las infantas en el Libro de Horas de Catalina de Medicis

Es probable que los modelos de estos dos retratos en miniatura fueran enviados por Catalina de Médicis a su familia en Florencia y sean los que se encuentran en la Galería de los Uffizi .

Los retratos de las infantas en los Uffizi (Florencia)

Estas imágenes en miniatura no cabe duda de que guardan relación con el doble retrato de las infantas de Sánchez Coello del Museo del Prado, sin embargo, la cuestión de la identidad del artista responsable de estas pequeñas imágenes no es una cuestión cerrada, aunque no falta quien afirma que fueron realizadas por Sofonisba Anguissola (D. Bentley Cranch, 2002), lo que no tendría nada de extraño si se tiene en cuenta su experiencia previa en Italia como retratista de niños, la estrecha relación de la pintora con las niñas y su especialización en la técnica de la miniatura aprendida del mejor maestro de la época, el croata Giulio Clovio.

Alonso Sánchez Coello. Las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela
1575. Museo del Prado

Antes de que termine su estancia española en 1573 Sofonisba vuelve a retratar a las infantas para formar parte de un grupo familiar, encargado por Felipe II, formado por el rey y su cuarta esposa, Ana de Austria, y las dos infantas, Isabel y Catalina. No sabemos exactamente a qué hecho obedece el luto de los personajes, hay quien dice que es por el traslado de los restos de su madre, Isabel de Valois al Escorial aunque yo me inclino a pensar que podría deberse a la muerte en 1573 de Juana de Austria  que dejó una honda huella en la familia y en la Corte.

 Isabel Clara Eugenia, 1573, Galería Sabauda de Turín (izq.)
y Catalina Micaela, 1573, colección particular inglesa (dcha.)

Ana de Austria (1573) y Felipe II (1568-1573) Museo del Prado, Sala 56
Grupo familiar realizado por Sofonisba Anguissola por encargo del rey

Los diez años que dura la unión del rey con la bondadosa Ana serán los más bellos de la infancia de las infantas, y cuando la reina fallezca, (1580) las niñas serán un gran consuelo para su padre. Su abuela Catalina de Médicis se preocupa por el nuevo estatus de las infantas y lo hace no solo como abuela sino como reina de Francia y llega incluso a  proyectar un futuro enlace de una de las infantas con su hijo menor el Duque de Anjou, aunque no tardará en percatarse de que esa posible unión no entra en los cálculos de Felipe II.

Preparando la partida

El hecho de que Sofonisba fuese la única de las damas de Isabel de Valois que permaneció en la corte después de la muerte de la reina, indica que efectivamente gozaba de una situación especial sobre todo respecto a las infantas. Así, se ha afirmado que Felipe II le llega a pedir que se encargue de una de ellas (A. Campo 1585) poniéndole como condición que debía casarse con un caballero español. Ella declina el ofrecimiento pues prefiere contraer matrimonio con un italiano, no obstante, se ocupa de enseñar a las niñas mientras dura la búsqueda del marido, lo que no es tarea fácil.

El encargado de esta tarea será Diego de Córdoba quien asigna la tarea de mediador al conde Brocardo Pérsico, con quien abríamos esta etapa española como acompañante de la pintora en su viaje a España. El conde se queja en sus cartas al cardenal Espinosa de las dificultades con las que tropieza por las pretensiones de algunos candidatos, un tal Ercules Vizconte, primo de Vespasiano Gonzaga; un Cesar Casato que reclama en contrapartida el gobierno de Novara, hasta que finalmente se concluye un acuerdo con el noble siciliano de origen catalán, Fabrizio Moncada quien el 23 de septiembre de 1572 suscribe un documento por el que apodera a su primo Ferrante para desposar en su nombre a la pintora.

El 26 de marzo de 1573, se redactan las capitulaciones que el notario registra el 23 de Junio y tres días después se celebra la boda en la capilla del Alcázar de Madrid, en presencia de la reina, Ana de Austria y de las infantas Isabel y Catalina. El representante del novio, Ferrante Moncada, participó en la ceremonia, firmó el contrato matrimonial y posteriormente acompañó a la pintora a su nuevo hogar en Sicilia.

En la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional  ubicado en el Hospital de Tavera en Toledo, se encuentra el documento que contiene las Capitulaciones de su matrimonio con el noble siciliano. El Archivo titula el documento: "Traslado de las capitulaciones matrimoniales entre la pintora Sofonisba Anguissola, dama de compañía de la difunta Reina de España, Isabel de Valois y Fabrizio de Moncada, hijo del Príncipe de Paternò, Francisco de Moncada", [Signatura: MONCADA, CP.410, D.8.].

Se trata de un pergamino de 69 x 48 cm. escrito en latín, italiano y español, cuyo estado de conservación es malo con pérdida de soporte debida a la acción de roedores y con la tinta desvaída, como se puede ver en la imagen del documento.  (Descripción de la unidad del archivero Carlos Mas González - 2002). (A la espera de su transcripción por parte del Archivo, puede consultarse un resumen de su contenido en una entrada de este blog.)

La partida de Sofonisba rumbo a Sicilia va a suponer el fin de quince años de estancia en la corte española, en la que ha creado lazos que se mantendrán durante toda su vida, entre otras razones porque ella va a cobrar las rentas que le han sido asignadas como dama de la corte española hasta el fin de sus días. También va a significar la separación de las infantas que tienen 7 y 6 años respectivamente, que no la olvidarán y que que no será definitiva ya que volverán a encontrarse en Italia en distintos momentos de su vida.

Johan N.Muxel. Grabado a partir de un autorretrato de Sofonisba Anguissola
J.D.Passavant, Cat. Galería Leuchtenberg,

El grabado que refleja la imagen de un autorretrato perdido de la pintora, la muestra vestida con sus mejores galas y joyas, como una gran dama, pero al mismo tiempo luce sobre el vestido un "sobre-todo" de pintora que muestra el orgullo que siente por su actividad. 

2 comentarios:

  1. ¡Hola! En primer lugar felicitarte por el blog, me parece delicioso. Me gustaría preguntarte qué tipo de relación mantuvieron Sofonisba y Felipe II. Hace poco vi la serie sobre la princesa de Éboli y me pareció que la imagen que daban de Felipe II condenaba en exceso al personaje. Si bien es cierto que se trata de un personaje con muchas luces y sombras, hay hechos que no concuerdan con la imagen de la leyenda negra que holandeses, franceses y británicos se encargaron de difundir. Por ejemplo su relación con las mujeres me parece muy interesante porque parece estar por encima de su ėpoca. Salvó a Teresa de Ávila de la inquisición y la protegió para que pudiese seguir escribiendo, fue mecenas de la misma Sofonisba, hizo a su hermana Margarita gobernadora de los Países Bajos -cargo que más tarde ostentó su hija Isabel- y existen cartas en las que explica a sus hijas el proceso de la menstruación para que no la vivan con culpa. En la serie de tv parece que la relación entre la pintora y el rey fuese fría y tiránica. ¿Podrías decirme algo al respecto?. Gracias. Un saludo.

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  2. Hola Alberto, sobre la relación de Felipe II con las mujeres... es un tema complejo que tiene muchos enfoques dependiendo de si se trata de mujeres de la familia, mujeres a su servicio, mujeres como amantes… respecto a estas últimas, aunque desde luego no soy especialista, pienso que estaba en constante lucha entre su natural predisposición y su obsesivo temor de Dios inculcado por su madre y sus tutores.
    En cuanto a su relación con Sofonisba, de la que tengo más información, creo que es absolutamente profesional: ella es contratada como mujer de cultura y excelente pintora para formar parte del círculo más íntimo de su esposa Isabel de Valois. Como dama de honor tiene asignada una buena paga y como pintora recibe importantes regalos por los retratos que realiza de su familia. La consideración queda fuera de toda duda ya que él mismo se deja retratar por ella y el reconocimiento de su categoría y su talento se evidencia en la multitud de copias que encarga a otros pintores de los retratos que ella ha realizado. Nunca le encarga copias a ella porque sería rebajarla. Su compromiso con ella culmina con la búsqueda de marido, su dote y su casamiento.
    Gracias por tus comentarios y por tu interés.

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