sábado, 16 de diciembre de 2017

FERRANT - UNA FAMILIA DE ARTISTAS (I)

Hace ya algún tiempo compartí en este blog el resultado de una de esas búsquedas que culminan con éxito, lo que produce no poca satisfacción a quienes como yo disfrutamos indagando y recuperando obras y artistas que, a pesar de su calidad y el reconocimiento de que disfrutaron en vida, han ido quedando relegados al olvido en el tiempo presente.

Se trataba de la identificación de un "Personaje desconocido" del pintor Alejandro Ferrant, que  el Museo del Prado presentaba en una exposición itinerante. El personaje resultó ser el músico de cámara Urbano Aspa y Arnau, pero para mi, el descubrimiento fue el propio pintor a quien desde aquel momento he buscado y estudiado y quien constituye el motivo de esta entrada.

Como tantos otros artistas del siglo XIX a Alejandro Ferrant y Fischermans la pasión por la pintura le viene de familia, abarcando en su caso al menos a cuatro generaciones a las que vamos a dedicar una amplia mirada a fin de conocer, en la medida de lo posible, su evolución, vivencias y realizaciones.

PRIMERAS NOTICIAS DE LA SAGA

LOS FERRAN VALLÉS

El matrimonio formado por Josep Ferrán y Theresa Vallés, que vive a mediados del siglo XVIII en Vilafranca del Penedès, encabeza la saga familiar artística que va a ser continuada  en las tres generaciones siguientes.

Josep y Theresa van a tener cinco hijos y una hija  que serán los  FERRÁN VALLÉS.  La hija se llamará como su madre y los hijos, Josep, Joan, Salvador, Adriá y Luis. Serán estos dos últimos a los que seguiremos porque cada uno de ellos va a ser cabeza de sendas familias artísticas: Adriá dará lugar a la línea FERRÁN ANDRÉS Luis a la más conocida de los FERRANT LLAUSÁS. 



Como vemos en el esquema, las dos ramas de la familia que nos interesan tienen una pequeña diferencia en su apellido: una va a mantener el apellido original FERRÁN y la otra, no sabemos en qué momento después de su llegada a Madrid incorpora una "T" al mismo, momento a partir del cual sus miembros serán conocidos como FERRANT.

Aunque inicié este estudio familiar por el interés que me suscitaba la línea de los Ferrant (Llausás) por ser la que consideraba más ligada al mundo de la pintura y en la que se encontraba el pintor de más relieve del grupo, Alejandro Ferrant y Fischermans, por el camino he podido valorar también la línea Ferrán (Andrés), encabezada por el escultor Adriá Ferrán, que culminará con su nieto el escritor, poeta y periodista Augusto Ferrán y Forniés por lo que he considerado de interés hacer un breve recorrido por ella.

LA RAMA DE LOS FERRÁN (Sin "T")



Adriá Ferrán Vallés
(V.Penedés 1774 - Barcelona h.1842)

De Adriá Ferrán Vallés, cabeza de familia de esta línea familiar, tenemos muchas noticias, sobre todo a través de su biógrafo mallorquín, Vicens Furió ("Dels anys que visque a Mallorca l'esculptor Adriá Ferran" publicado en el Bolletí de la Societat Arqueológica Luliana en 1923) quien aporta los datos de su nacimiento en Villafranca del Penedés según consta en la partida de bautismo de la Parroquia Vilafranquina. Por ella sabemos que nace el dia 19 de Octubre de 1774 y es bautizado al día siguiente con los nombres de Adrià, Félix y Pedro y que sus padres fueron Josep Ferran, criado del señor Barón de la Barra, y Teresa Vallés. Sabemos que a los veinte años pertenecía a un gremio y tenía taller propio y que se casa con la cartagenera Ana Andrés. 

Tras el comienzo de la Guerra de la Independencia, la isla de Mallorca fue de los pocos lugares a donde no llegó la ocupación francesa, lo que la convirtió en refugio de peninsulares que no querían someterse al régimen invasor, Una gran parte de ese "exilio" lo constituían personas venidas de Cataluña, hasta tal punto que se conoce el año de mayor flujo migratorio como "l´any dels catalans", momento en que se enmarca la llegada de la familia Ferrán a Palma, seguramente a finales del año 1808.

Como tantos otros, Adriá va a refugiarse en la isla de Mallorca a donde llegará con 32 años y establecerá su primer taller en una esquina de la calle del Carmen y más tarde en el carrer dels Moliners en una casa que figura a su nombre en 1812 donde instalará un taller de escultura y ebanistería que va a alcanzar gran renombre. Allí será conocido como "Mestre Adriá" o simplemente "El Adriá" (En la actualidad una calle de la ciudad lleva su nombre).  

Según Vicente Furió,  El Adriá era hombre de pocos amigos, con sus trabajadores no iba de verbos. En cuanto tomaba uno nuevo y le veía coger la gubia o la piedra de bruñir, ya sabía qué número calzaba, y si no era de su gusto, sin solfa, en seco, le decía que se podía ir por allí donde había venido, que podía tomar el portal, y no tenía que recapitular. 

Sobre la empresa continua Furió: Su taller tuvo gran importancia, llegó a tener 22 hornos en los que trabajaban algunos catalanes y entre ellos su hija Ramundeta. También tenía un hijo que pintaba miniaturas y después de unos años ayudaba a su padre. Además de escultura trabajaban la ebanisteria. 

Es necesario precisar y ordenar alguna de estas estas informaciones, que por una parte nos hacen pensar que si su hija tenía edad de colaborar, probablemente habría nacido en Barcelona antes de llegar a la isla, aunque otras afirmaciones nos hacen dudar de su exactitud pues si bien son ciertas, no son coetáneas ni completas. Efectivamente uno de los hijos de Adriá se dedicará a la miniatura pero es precisamente su´hijo menor, Adriano que nace en 1813 por lo que en los años que vivió en la isla hasta 1821 seguía siendo un niño. Por otra parte, es un hecho que al menos un hermano de Adriá, de nombre Luis también se instala en Mallorca y aunque su nombre no haya quedado recogido en esta historia sabemos que era ebanista y probablemente trabajaba en el taller familiar y a él entre otros pudiera referirse Furió cuando comenta que en su taller trabajaban "algunos catalanes". De este hermano Luis y sus hijos hablaremos más adelante.

En la isla los Ferrán trabajan sobre todo para la iglesia, realizando retablos e imágenes para las catedrales de Palma de Mallorca e Ibiza. También realizan obras para la Cartuja de Valldemosa, como las imágenes de San Bruno y San Juan Bautista. Son numerosas las obras, tanto retablos como imágenes que realizaron para otras parroquias mallorquinas.

Imagen de S.Bruno actualmente en la catedral de Palma

Sobre la imagen de San Bruno de la Cartuja (actualmente en la Catedral de Palma), tenemos un testimonio escrito por Aurora Dupen, más conocida como George Sand, en su "Invierno en Mallorca" (1838-1839), ya que tuvo ocasión de verla en la Cartuja de Valldemosa en donde estuvo alojada junto al compositor y pianista polaco Frédéric Chopin:

               "...el único objeto artístico que encontramos en la Cartuja...Era una estatua de San Bruno, de madera pintada, colocada en la iglesia. El dibujo y el colorido eran notables; sus manos admirablemente estudiadas tenían un movimiento de invocación piadosa y desgarradora; la expresión de la cabeza era verdaderamente sublime de fe y de dolor. .../... había tenido al crear a San Bruno un rayo de inspiración, un arranque de exaltación religiosa, que le había elevado sobre sí mismo. Dudo que jamás el santo fanático de Grenoble haya sido comprendido y representado con un sentimiento tan profundo y tan ardiente."

Existe en las Islas una tradición religiosa que se remonta al siglo VII  que consiste en exponer en las iglesias, cada 15 de agosto, un túmulo que representa la Dormición de la Virgen, que recibe el nombre de Llit de la Mare de Deu. Adrià Ferrán realiza algunos de ellos como el de la parroquia de San Jaume, considerado por muchos su máxima creación, que será modelo de otros realizados posteriormente.
Adriá Ferrán. Detalle del Llit de la Mare de Deu d'Agost
Iglesia de Sant Jaume. Palma de Mallorca (1810)

Durante sus años de estancia en Mallorca firmaba sus documentos como "Adriá Ferran, Profesor de Escultura y Estatuaria, Expatriado, residente en esta Ciudad". 

Dice Furió: Adrià va a reunir un ramillete de mozos de primera que le seguían; así se comprende que las obras que salían de su casa, parecían todas hechas de la misma mano del maestro. Entre los trabajadores mallorquines que se distinguieron trabajando con él, estaban José Lladó y Miquel Bornis. Estos fueron conocidos como discípulos de Adrià, y cuanto este se fue de Mallorca, pusieron 
taller propio.

Sabemos que sus dos primeros hijos nacen en Barcelona Raimunda, "Ramundeta" y Adriano, antes de que sus padres se trasladasen a la isla y el tercero, Augusto nacerá en Mallorca en 1813, todos ellos van a iniciar su aprendizaje en el taller de su padre. 

Tras abandonar el exilio mallorquín la familia vuelve a Barcelona. Todo hace pensar que en 1821 ya se ha producido el regreso pues encontramos publicada una carta suya, firmada en Barcelona el 5 de mayo de ese año, dirigida al coronel de las Milicias Nacionales y Voluntarios de Barcelona, de las que dice formar parte, en la que propone realizar una suscripción en favor de un grupo de de Napolitanos y Piamonteses que se encuentran refugiados en la ciudad en una situación precaria. Esta carta nos permite ubicarle geográfica y políticamente pues pone de manifiesto su talante liberal y humanista.

De vuelta en Barcelona, continuará con su actividad escultórica; hacia 1821 lleva a cabo el grupo de los patronos de la iglesia de San Justo y Pastor .

Imágenes de los santos Justo y Pastor en la Basílica barcelonesa del mismo nombre. H.1825

De 1826 es la Fuente de Neptuno, situada en la actualidad en la plaza de la Mercè,  para la que realiza la figura principal y en la que tuvo la colaboración del escultor Celdoni Guixà i Alsina (1787-1848) para la realización de los ornamentos de la basa y de las cuatro esfinges que se encuentran al pie del monumento.

Adriá Ferrán. Fuente de Neptuno. Plaza de la Mercè. Barcelona


No sabemos con exactitud en qué momento los hijos deciden trasladarse a Madrid en busca de su desarrollo artístico y personal, mientras Adriá se queda en Barcelona. Sabemos que él se desplaza a Madrid en 1835 con motivo del nacimiento de su nieto, Augusto, ya que figura como padrino de su bautizo y que en sus últimos años trabajaba en su obrador del carrer de Jerusalem y todavía en 1842 figuraba trabajando en el carrer del Carme.  No conocemos con exactitud la fecha de su muerte, que debe producirse hacia 1842, lo que sí indican las fuente, aunque no sabemos su grado de certeza es que murió solo en un hospital y además loco.

De los tres hijos del matrimonio la continuidad artística la van a constituir los dos varones Augusto y Adriano que van a tener una vida no exenta de aventura y vicisitudes.

Augusto Ferrán y Andrés 
(Mallorca, 1813 – La Habana, 1879) 

Augusto es el más joven de los hermanos. Nacido en Mallorca, inició su aprendizaje en el taller de su padre, y aunque se especializó en escultura también era pintor y dibujante. Continuó sus estudios en Madrid en la Academia de Nobles Artes de San Fernando entre 1834 y 1837, siendo nombrado Académico de Mérito en la cátedra de Escultura el 8 de julio de 1838. Perteneció a la Junta directiva del Liceo Artístico y Literario, y en 1837 fue colaborador del Semanario Pintoresco Español  y redactor de la publicación El Observatorio Pintoresco, donde colaboró  con diversas estampas muchas de las cuales se conservan en la BNE. 


Augusto Ferrán. Estudio de cabezas. BDH.Invent/27907 BNE

Como escultor adquiere cierto renombre, presentó en la Exposición de la Academia de San Fernando de 1835 el grupo de Psiquis y Cupido y en la de 1836  la figura de Un mendigo con dos niños que reprodujo El Semanario Pintoresco (1836) y fue adquirida por la Reina.
Escultura presentada a la Exposición de 1836 reproducida en 
El Semanario Pintoresco Español de 9-10.1836

En 1838 presentó a la Exposición  de esculturas de Madrid los bajorrelieves Priamo pidiendo a Aquiles el cadáver de su hijo y Orfeo. De él dice Basilio Sebastián Castellanos, crítico de la época:
      
 "Sin una dirección científica hasta la perfección, ni enriquecer la imaginación con las bellezas que decoran á la soberbia Roma, sé ha creado el joven escultor D. Augusto Ferrán, cuyo talento se ha desenvuelto por puro genio, lo cual hace doblemente su elogio. (Aquí el crítico parece desconocer que su padre era escultor y fue su primer maestro). Conocida su suficiencia en el bello grupo del pobre, que vio el pueblo de Madrid en la exposición del año pasado, y el cual posee hoy la Reina Gobernadora protectora de las Artes, hizo concebir de su talento grandes obras, y háse visto este año empezada á confirmar aquella esperanza en el famoso bajorrelieve que ha presentado antes de marcharse á París, donde ha ido en pos de la gloria, que es su norte. 
El Panorama (Madrid. 1838). 1/11/1838,

Tal como indica la crónica, a finales de 1838 va a París donde le ofrecen el puesto de director de la Academia de Bellas Artes mejicana. En el traslado, el barco que le lleva sufre los embates de una gran tormenta que le desvía a la isla de Cuba en donde decide quedarse. Allí le ofrecen el puesto de profesor de escultura de la Academia de San Alejandro de La Habana.

En 1849 viaja a California atraído por el fenómeno de la fiebre del oro. Allí, junto a su colega José Baturone, subdirector del Liceo de La Habana, realizan una serie de dibujos que publican a su vuelta y los venden por entregas con el título "Álbum Californiano. Colección de Tipos Observados y Dibujados por Ferrán y Baturone" en el que plasman una magnífica representación del aspecto de los mineros y buscadores de oro de San Francisco, que tiene mucho éxito por el interés que despertaba en ese momento el tema en todo el mundo.

Album Californiano. Portada de la primera entrega y 
cuatro láminas dibujadas por Augusto Ferrán, 1849-1850

En ese mismo tiempo pintó dos Vistas de la bahía de San Francisco que se conservan en la colección de Robert B. Honeyman, de Estados Unidos. (The Bancroft Library Pictorial Collection). En 1850 a su regreso a la Habana es ascendido y nombrado director de la cátedra de Escultura y de Dibujo Antiguo de la Escuela de Pintura y Escultura de la Habana, puesto que conservará toda su vida. En 1859 presidirá accidentalmente la institución aunque no se postulará para mantenerse en el cargo.   
Augusto Ferrán y Andrés. Vista del Puerto de San Francisco 1850.
The Bancroft Library Pictorial Collection.
Augusto Ferrán y Andrés. Vista de la bahía desde las colinas de San Francisco 1850. 
The Bancroft Library Pictorial Collection.

Además de su continua dedicación a la docencia en la que entre sus discípulos destaca el pintor Miguel Melero (1836-1907), primer director cubano de la Escuela de Pintura y Escultura de San Alejandro, su actividad artística, no es muy abundante pero sí muy variada, pues realiza trabajos tanto de escultura como de pintura para iglesias locales, San Vicente de Paul y La Santísima Trinidad para la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced  y Una Gloria de Jesucristo para el monasterio de Santa Catalina de la Habana.

Augusto Ferrán. Fresco de la iglesia Nra.Sra.de la Merced. La Habana

Realiza en escultura el Retrato del Sr. Galleti, que era su maestro de esgrima y pinta retratos de alguno de los gobernadores de la isla que en la actualidad se encuentran en el Archivo de Indias (Sevilla), como el del Principe de Anglona, que fue protector de la Escuela de San Alejandro de la Habana . También realiza litografías y grabados.

En aquel tiempo en La Habana estaba asentado su hermano mayor, Adriano, miniaturista y pintor retratista con su cuñada Tomasa Forniés que habían llegado a Cuba hacia 1839, de los que hablaremos a continuación. También ejercía en la Habana el hermano de TomasaFrancisco Forniés como médico militar.  Sabemos que Augusto Ferrán vuelve al menos una vez a España a los sesenta años, con una licencia de seis meses que solicita en 1873 "para atender al restablecimiento de su salud", (AHN. Ultramar,167, Exp.72) y que morirá en La Habana en 1879.

Adriano Ferrán Andrés 
(Barcelona antes de 1808 - París 1870c)

Según consta en la partida de nacimiento de su hijo, Adriano Ferrán había nacido en Barcelona, antes de 1808, año en que se produce el traslado familiar a Mallorca. Como ya se ha comentado anteriormente, parece que la familia regresa a Barcelona en 1821 donde poco después figura como titular de una empresa de marcos dorados, recibiendo reconocimientos por la calidad de su marcos en diversas exposiciones industriales de los años 30.

Al final de esa década se traslada a Madrid donde asistirá a la Academia de Nobles Artes de San Fernando especializándose en pintura y miniatura, lo que se convertirá en su principal especialidad. Se casa con Rosa Forniés de Pallazuelo, (Huesca) con la que pone en marcha un almacén de marcos dorados en la Travesía de la Ballesta  que posteriormente se traslada a la Carrera de San Jerónimo de la capital.

Son diversas las miniaturas que realiza en esta época, aunque se desconoce el paradero de muchas de ellas y solamente se conocen por fotografías que se conservan en diferentes archivos y fototecas como la del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE).

Adriano Ferrán Andrés. Retratos en miniatura de José de Silva Wallstein 
y Joaquina Téllez de Girón, Marqueses de Santa Cruz - 1835 - IPCE
Adriano Ferrán. Retrato en miniatura de Enrique Mª Fernando de Borbón 
Museo Lázaro Galdiano H.1838

En 1839 decide probar fortuna ampliando el negocio, por entonces boyante, trasladándose a Cuba junto con su cuñada Tomasa Fornies, casada con un marino mercante, con la intención de montar un negocio similar al de Madrid, en el que él sería el empresario y representante y ella la encargada del dorado de marcos, técnica en la que, al igual que su hermana, era experta. El proyecto era que una una vez el negocio marchara, el marido de Tomasa se incorporara al mismo y Adriano podría volver a su vida en Madrid donde había quedado su mujer a cargo de la empresa familiar y de sus dos hijos, la mayor Adriana y Augusto de apenas cinco años.

Pero las cosas fueron distintas a lo planeado, el marido de Tomasa muere en un naufragio y ella, con sus dos hijos, Adelaida y Francisco, decide volverse a España, cambiando su parte de la empresa por una pensión vitalicia que su cuñado debía pasarle. Pero la ausencia de la cuñada, que conocía la técnica del dorado, probablemente fue la causa de que el negocio no marchase bien por lo que Adriano decide también volverse, aunque no a Madrid donde está su familia sino a París donde vivirá con una ama de llaves de nombre Clotilde Sánchez. Puede que esta mujer no fuera ajena al viraje de su vida ya que contraerá segundas nupcias con ella hacia 1860 tras la muerte de su esposa en Madrid.

Poco más sabemos de su vida que debió finalizar hacia 1870 en París pues su viuda se encuentra en Tarragona dirigiendo una Escuela de Maestras en 1886. Más tarde en 1892 ya sexagenaria, según ella misma, escribe a Federico Madrazo como director del Museo de Pinturas, para ofrecerle la venta de una miniatura realizada por su marido, recordándole la estrecha amistad que había tenido con su padre José Madrazo.

De sus dos hijos, la mayor, Adriana, se casará en Madrid con el escritor, historiador y archivero, Florencio Janer Graells (1831-1877) y el menor, Augusto, seguirá el incierto camino de las letras.

Augusto Ferrán Forniés
(Madrid, 1835-1880) 
Augusto Ferrán Forniés 
Det. Fotografía Archivo de Rafael Montesinos.

Augusto, hijo menor de Adriano y Rosa, nace en Madrid el 27 de julio de 1835, según consta en su partida bautismal por la que también sabemos que le impusieron los nombres de Augusto Pompeyo Pantaleón y que fue apadrinado por su abuelo Don Adrián el escultor y ebanista que debió venir de Barcelona para la ocasión y por su tía materna Tomasa Forniés en representación de su tía Raimunda única hermana de su padre, ausente.

Aunque  realiza sus primeros estudios en Madrid en el Instituto de Noviciado, su madre, que se ocupa en solitario de la empresa familiar y de los hijos, preocupada por su educación, le enviará a Alemania, de donde volverá en 1859 con ocasión del fallecimiento de su madre. De su estancia alemana viene impregnado del espíritu del romanticismo germánico y de un conocimiento de la lengua que le permitirá poder traducir las poesías de Heine y otros poetas alemanes y darlos a conocer en España.

El escritor, periodista y poeta Augusto Ferrán Forniés perteneciente a la que se ha dado en llamar generación pos-romántica, ha pasado a la historia como uno de los introductores de la lírica germánica y como creador del cantar literario, aunque sea más conocido por su gran amistad con Bécquer. Su principal aportación al mundo literario la constituyen dos libros de poemas con los títulos La Soledad y La Pereza que agrupan sus mejores canciones y poemas.

«¡Ay de mí! Por más que busco
la soledad, no la encuentro.
Mientras la voy buscando
mi sombra me va siguiendo».

Bécquer Foto Hnos. Alonso Martínez .Col. E.Toral Peñaranda 
y Ferrán, foto Archivo de Rafael Montesinos.

Sabemos de su vida en parte por la noticia nos da su amigo el escritor Julio Nombela en sus Impresiones y Recuerdos, (1910) treinta años después de su desaparición. Nombela con quien se hallaba unido además por el hecho de haberse casado con su prima Adelaida Campos Forniés no nos deja una buena imagen de Ferrán al que tacha de bohemio, despreocupado, dilapidador, acostumbrado a una vida fácil y aficionado en exceso a la bebida. Afortunadamente otros biógrafos como Rafael Montesinos (Bécquer. Biografía e Imagen, 1978) han corregido posteriormente la severa crítica vertida por Nombela, hombre hecho a sí mismo que deja traslucir una cierta envidia ante el joven Ferrán que ha tenido una vida acomodada, sin carencias.

En la actualidad, Jesús Costa y Javier Rubio (El gnomo. Boletín de estudios Becquerianos 1992) han dado un vuelco a través de sus investigaciones a la imagen que se tenía del poeta. Consideran que Nombela "nos legó una idea sesgada de Ferrán, dominada por la opinión negativa que le merecía una persona radicalmente distinta de sí mismo". Ellos sin embargo, consideran que Ferrán fue un "escritor que no se quedó en el terreno literario, sino que luchó por la democracia radical, por la promoción de las clases popularesseñalando como especial valor el mantenimiento de su amistad con Bécquer basada en la literatura y en la bohemia, a pesar de sus ideas políticas antagónicas.

Retrato de Julio Nombela. Foto E. Juliá (Archivo R.Montesinos) y Retrato de su mujer Adelaida Campos Forniés, (RABASF) pintado por su tío Adriano Ferrant Andrés h.1860. 

Tras varias experiencias en el mundo periodístico, Ferrán publicará en 1861 su primer libro de poemas con el título "La Soledad", que fue comentado por Bécquer en un artículo, que más tarde servirá de prólogo a su segunda publicación, que se inicia con sus famosas frases:

              "Leí la última página, cerré el libro y apoyé mi cabeza entre las manos. 
            Un soplo de la brisa de mi país, una onda de perfumes y armonías lejanas 
besó mi frente y acarició mi oído al pasar..."


Hacia 1863 Augusto Ferrán hace un viaje a Veruela para reponerse de una enfermedad. Posteriormente recomendará a Bécquer esa misma estancia que tan fructífera será para el poeta pues desde allí escribirá sus "Cartas desde mi celda". En 1865 se trasladó a Alcoy contratado por su amigo José Martí Casanova como director y redactor único del Diario de Alcoy durante sus dos años de vida que, por su carácter liberal, le costaron a su cierre seis meses de prisión. En 1868 se encuentra en Zaragoza con su familia materna y de vuelta a Madrid vivirá el proceso revolucionario del 68 y  la muerte consecutiva de los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer en 1870, con quienes mantenía una relación cuasi familiar, según cuenta Julia la hija de Valeriano, tras la cual trabajó en la recopilación de la obra dispersa del poeta para su publicación en 1871 en dos volúmenes. Ese mismo año Ferrán publicará su segundo volumen de cantares con el Título "La Pereza". 



Dibujo de Emilio Ferrer publicado en La Voz el 21-3-1933

En 1873 decide trasladarse a Chile donde abrirá en Santiago una Librería Española y Americana en la calle de los Huérfanos y probablemente ese mismo año contrae matrimonio con con una joven chilena. Su amigo Carlos Toribio Robinet en un artículo titulado Charlas y Recuerdos, publicado en 1884 en el diario La Época de Santiago, cuenta que allí dio a conocer la obra de Bécquer que alcanzó gracias a él gran reconocimiento y múltiples adeptos y recordará con cariño el tiempo que permaneció allí y como se integró en la vida cultural santiagueña:

         "...Ferrán hizo en la Academia de Bellas letras varias lecturas en prosa y en verso, dignas de recuerdo hasta la última que fue de tristísima memoria para sus amigos que vieron confirmados por primera vez los augurios de locura que con esa "clairvoyance" propia del afecto había traducido meses atrás la interesante joven con quien Ferrán se había unido en matrimonio al llegar a Chile".

Ante tales síntomas de perturbación mental, los médicos le aconsejan volver a España, donde al poco tiempo de su llegada (1878) fue recluido en el recién creado Sanatorio mental del Dr. Esquerdo, en Carabanchel (Madrid) donde permaneció hasta su muerte dos años después el 2 de abril de 1880, a los 45 años después de haber tenido una vida intensa, viajera,  bohemia y comprometida.

     "En cuanto a mis pobres versos, si algún día oigo salir uno solo de ellos de entre un corro de alegres muchachas, acompañado por los tristes tonos de la guitarra, daré por cumplida toda mi ambición de gloria y habré escuchado el mejor juicio crítico de mis humildes composiciones".

Augusto Ferrán, prólogo a "La Soledad". (1861) 

La obra breve pero importante de Ferrán, La soledad y La pereza, fue básica para que el romanticismo más almibarado y ampuloso se transformase a través de Bécquer en una poesía de carácter íntimo y popular, tendencia que más tarde será continuada por poetas de la talla de Antonio Machado o Juan Ramón Jiménez.

A pesar del interés que tienen los avatares de la vida de los hermanos Ferrán Andrés con una gran carga romántica y aventurera y la no menos interesante del poeta Augusto Ferrán Forniés, cierro aquí este pequeño recorrido por sus biografías para pasar a ocuparme de la línea que constituía mi objetivo inicial que es la generación de los Ferrant Llausás y de Ferrant Fischermans que será objeto de una próxima entrega.

viernes, 24 de noviembre de 2017

EL ENTIERRO DE FORTUNY DIBUJADO POR PRADILLA

El 24 de noviembre de 1874 era enterrado en el cementerio del Campo Varano de Roma Mariano Fortuny y Marsal (1838-1874), fallecido prematuramente a los 36 años. Aprovechando la efeméride y la exposición recientemente inaugurada en el Museo del Prado sobre el pintor de Reus (hasta el 18 de marzo del año próximo), escribo en colaboración con mi hijo Emiliano Cano Díaz sobre los personajes que acudieron a su entierro.

La imagen del entierro


Francisco Pradilla es el autor de un dibujo del entierro de Fortuny, que tiene lugar tres días después de su fallecimiento, ocurrido por causas que no han sido nunca suficientemente aclaradas*.

Francisco Pradilla (Dibujo) Bernardo Rico (grabado). La Ilustración Española y Americana, 15/12/1874, p.729

El dibujo, publicado poco después por La Ilustración Española y Americana (15/12/1874, nº XLVI), recoge un momento que Pradilla narra de esta forma:

    «Allí, alrededor del cadáver, el gran paisista napolitano Vertunni, porque Morelli no podía hablar embargado por el llanto, leyó un sentidísimo discurso haciendo el resumen de la vida artística de nuestro incomparable Fortuny». 

Vertunni, junto a Morelli, «que es el que en mi dibujo lleva la paleta en la mano», son los dos únicos asistentes al entierro identificados por el propio Pradilla en una carta publicada en el número anterior de la misma publicación (nº XLV), pero la composición contiene un gran número de retratos de otros artistas y amigos de Fortuny que nos hemos propuesto identificar.

Algunos de los retratos realizados por Pradilla (los de Agrasot y Moragas) fueron sacados con toda probabilidad de una fotografía hecha en el jardín de la Villa Martinori –residencia de los Fortuny en Roma– el 26 de diciembre de 1873, tras una paella preparada por el valenciano Ferrándiz. Es lógico suponer que aparte de los apuntes tomados in situ, Pradilla se sirviera de ésta u otras fotografías para reflejar la fisonomía de los asistentes al entierro.

Foto de grupo en Villa Martinori (26/12/1873). De izquierda a derecha: Josep Tapiró, Joaquín Agrasot, Tomás Moragas, Bernardo Ferrándiz, Celeste De Angelis* (esposa de Simonetti), Cecilia de Madrazo (esposa de Fortuny) con Mariano Fortuny y Madrazo, Sra. de Capobianchi, Emma Zaragoza (esposa de Agrasot), Sra. de Herrer con María Luisa Fortuny y Madrazo, Edoardo Dalbono, un pintor napolitano sin identificar, Attilio Simonetti, Joaquín Herrer, Ricardo de Madrazo, Domenico Morelli, Mariano Fortuny, Vincenzo Capobianchi y Paul-Marie Lenoir.
* Gracias a Giovanni Carboni por el dato.

Francisco Pradilla, el dibujante dibujado

Francisco Pradilla, Autorretrato, 1877. Museo de Zaragoza


Francisco Pradilla y Ortiz 
(1848 – 1921)

Pintor de historia, nacido en la localidad zaragozana de Villanueva de Gállego, inició su aprendizaje en Zaragoza y más tarde se trasladó a Madrid, donde continuó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se encontraba en Roma cuando murió Fortuny gracias a la pensión concedida por la Academia madrileña para completar sus estudios. Durante el tiempo que vivió en Roma pintó el cuadro que le hizo más famoso: Doña Juana la Loca, por el que obtuvo medalla de honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1878 y medalla de honor en la Exposición Universal de París del mismo año. Fue director de la Academia de España en Roma y del Museo Nacional de Pintura. Sus mayores logros los obtuvo con grandes cuadros de historia, aunque también pintó obras más pequeñas con escenas de género en la línea que puso de moda Fortuny. Murió en Madrid a los 73 años.

Pradilla no es el único que dibuja la concurrencia al entierro de Fortuny. De Alejandro Ferrant Fischermans (1843-1917), amigo de ambos, que se encuentra en Roma también también pensionado de la Academia de Madrid, se publica un dibujo en La Ilustración Española y Americana que refleja el momento en el que la comitiva se dirige al cementerio, en el que sitúa en primer término a su colega Pradilla tomando apuntes en la parte izquierda de la composición.

Pradilla tomando apuntes durante el entierro de Fortuny. Detalle del dibujo de Alejandro Ferrant Fischermans grabado por A. Carretero en La Ilustración Española y Americana, 15/12/1874, nº XLVI, p.728


IDENTIFICANDO A LOS PERSONAJES

Vincenzo Capobianchi 
(1836 – 1928) 

Pintor, numismático y marchante romano. Como pintor era conocido por sus escenas realistas de estilo neo-pompeyano. Hijo de un anticuario de la vía del Babuino en Roma, tuvo una estrecha amistad con Fortuny con quien compartió sus dos pasiones: la pintura y las antigüedades, formando parte de un grupo al que se adhieren Simonetti, Moragas y Agrasot, grupo que se dispersará a la muerte de Fortuny. Escribió varios estudios sobre monedas italianas.

Dibujo de Pradilla / Fotografía en Villa Martinori / Autorretrato de Capobianchi


Dama secando sus lágrimas con un pañuelo

La presencia de una dama en la composición enjugando sus lágrimas podría representar, de forma alegórica, a Cecilia de Madrazo (1846 – 1932), viuda de Fortuny, que no acudió al entierro ni tomó parte en sus preparativos. En su nombre se introdujeron en el féretro un medallón de oro, conteniendo su retrato y los de sus hijos, junto a un mechón de pelo de los mismos; una cajita de bolsillo que usaba el pintor para hacer estudios del natural conteniendo un pequeño estudio al óleo realizado en Granada de unas buñoleras así como sus pinceles sucios; también se introdujeron en el féretro multitud de flores, un estudio a la pluma de la mascarilla de Beethoven y un pergamino con las firmas de los asistentes.

Dibujo de Pradilla / Fotografía / Retrato por Fortuny, 1874 (Detalle de La playa de Portici)

Walther Fol 
(1832 – 1890) 
Ingeniero ferroviario y coleccionista de arte. Aunque nacido en Paris en 1832, Fol procedía de una familia protestante de Vandœuvres, una comuna suiza del cantón de Ginebra. Después de estudiar ingeniería civil en Ginebra y París, vivió durante mucho tiempo en Roma, donde frecuentó a Fortuny y donde reunió importantes colecciones de objetos y obras de arte. En 1871 realizó la donación a la ciudad de Ginebra de todas sus obras y antigüedades por las que se creó el Museo Fol del que el coleccionista realizó su primer catálogo en 1874. En 1919 las colecciones Fol fueron transferidas al Museo de Arte e Historia de Ginebra en el que se encuentran en la actualidad ubicadas en las salas de la planta baja. 

Dibujo de Pradilla / Fotografía

Baldasarre Odescalchi 
(1844  1909)

El príncipe Baldassarre Ladislao Odescalchi fue un político italiano, nacido en una familia noble perteneciente a la regla pontificia. Se graduó en la Universidad de Roma. A causa de sus manifestaciones liberales contrarias al poder temporal del Papa se vio obligado a refugiarse en Florencia, entonces capital de Italia. Ministro honorario en el Ministerio de Asuntos Exteriores estuvo destinado en Viena y posteriormente en París. Más tarde pudo volver a Roma, donde fue nombrado miembro de la efímera Junta de Gobierno del general Raffaele Cadorna. Fue presidente del Círculo Artístico Internacional, y se casó en 1881 con la condesa florentina Emilia Rucellai con quien tuvo cuatro hijos.

Dibujo de Pradilla / Fotografías

Pietro Venturi 
(1824  1892) 

Abogado y político italiano. Fue diputado del Parlamento Italiano y Alcalde de Roma. Nacido en una familia notable de la población de Campagnano di Roma, fue elegido Consejero de Administración, Economía y Asuntos Jurídicos en 1871, después en 1872 fue nombrado asesor del alcalde Luigi Panciani, y ejerció desde ese puesto la alcaldía de la ciudad en funciones, situación en la que se encontraba a la muerte de Fortuny presidiendo su entierro en nombre de la ciudad de Roma. Tras la dimisión de Panciani es nombrado él mismo alcalde de Roma. También fue presidente de la Cámara de Comercio de Roma. 

Dibujo de Pradilla / Grabado

Tomás Moragas 
(1837 - 1906)

Nacido en Gerona, vive desde niño en Barcelona donde realizará su primera actividad en el taller del platero José Pomar, quien más tarde será su suegro. Asiste a la Escuela de La Lonja (1850) donde tuvo como maestros a Claudio Lorenzale y Pablo Milá Fontanals. Allí conoce a José Tapiró, a Jerónimo Suñol, y a Mariano Fortuny con el que mantendrá una gran amistad hasta el final de su vida. Con él coincide en Roma en 1858 a donde se traslada a pesar de no disponer de beca para financiar su estancia. Siguiendo el consejo de Fortuny, expone algunas obras en Madrid, en el estudio de Federico de Madrazo y en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1867, en la que obtiene gran éxito y es premiado con mención honorífica de primera clase. Tras la muerte de Fortuny y a causa de la enfermedad de su mujer decide volver a Barcelona en 1876, donde se dedicará a la enseñanza. Su obra pictórica tanto en óleo como acuarela, está claramente emparentada con la de Fortuny.

Dibujo de Pradilla / Fotografía en Villa Martinori / Retrato por Fortuny, 1869 (MNAC)


Jerónimo Suñol 
(1839-1902) 


Jerónimo Miguel Suñol y Pujol es un escultor nacido en Barcelona, de origen humilde. Trabajó en el taller de los hermanos Vallmitjana, terminando sus estudios en Roma, a donde se trasladó en 1862, costeando él mismo el viaje y la estancia, y donde conoció a su futura esosa Adela Rossi Orsini. En 1867 el Estado le concede una pensión para que pueda permanecer en Roma de donde regresará en 1875. A su vuelta no recibe apoyo ni aprecio de sus paisanos, a pesar de ser ya un artista reconocido con dos medallas en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, por lo que decide establecerse en Madrid para dedicarse a la estatuaria pública y la escultura religiosa. El reconocimiento le llega con su incorporación como académico y profesor en la Academia de San Fernando en 1882 con la ayuda del Marqués de Salamanca, de quien realiza un espléndido monumento en Madrid. A la muerte de Fortuny, Suñol le saca la mascarilla de su cara y el molde de su mano derecha. 

Dibujo Pradilla / Grabado / Retrato por Fortuny (MNAC)


Ernest Hébert 
(1817 –  1908) 


Antoine Auguste Ernest Hébert fue un pintor académico nacido en Grenoble que vivió 91 años y murió en La Tronche (Isére), Francia. Era primo del escritor Henri Beyle, más conocido por su seudónimo, Stendhal. De formación autodidacta, recibe consejos de Paul Delaroche y más tarde entra en la Ecole de Beaux Arts y recibe una pensión para estudiar en Roma después de haber obtenido un gran éxito con "Le Tasse en prison" expuesto en el Salón de París en el año 1839.  Hébert fue un pintor clásico que pintó escenas relacionadas con la literatura romántica de aspecto melancólico por lo que a veces ha sido incluido entre los pintores simbolistas. Amigo y admirador de Fortuny, fue durante años director de la Academia de Francia en Roma. Su fama vino de la mano de su obra "La malaria" que presentó en el Salón de 1850. En una carta escrita al paisajista Jules Dupré, Hébert le comenta: "He decidido pintar solo la cosa o el hecho que me haya emocionado. Creo es la mejor manera de seguir siendo verdaderamente artista…". 

Dibujo de Pradilla / Fotografía / Autorretrato de Hébert (Musée Hébert)

Attilio Simonetti 
(1843 – 1925) 


Pintor y anticuario romano. Hijo de un platero y grabador, era miembro de una famosa familia de artistas del mosaico. Desde muy joven se interesó por la pintura, conociendo en Roma a Fortuny, del que fue discípulo y amigo. En 1868 comenzó a presentar sus obras en distintas exposiciones, que fueron muy bien acogidas y alguna de ellas adquirida por el Príncipe Umberto, que unos meses más tarde se convertiría en rey de Italia. Participó en la fundación del grupo de los acuarelistas romanos. Fue uno de los ejecutores testamentarios de Fortuny para la venta de los artículos que éste había ido reuniendo en su colección. En 1904 adquiere el palacio Odescalchi en Via Vittoria Colonna para convertirlo en galería de antigüedades, contando entre sus clientes John Pierpont Morgan y William Astor. Se distinguió por la calidad de sus obras hechas de óleo y acuarela en el gusto de la pintura de género, entonces en boga. 

Dibujo de Pradilla / Fotografía en Villa Martinori / Retrato por Fortuny (Museo Fortuny)


Josep Tapiró 
(1836 – 1913)


Josep Tapiró i Baró, pintor de estilo orientalista, era paisano de Fortuny. Se inició en la pintura con Domènec Soberano y completó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, en Madrid y en Roma. Viaja a Tánger en 1871 con Fortuny y Ferrándiz, donde empieza a pintar sus escenas marroquíes. Tras morir Fortuny se instaló en Tánger hasta su fallecimiento a los 77 años, con una breve estancia en España entre 1907 y 1908. Se especializa en la técnica de la acuarela y recibe numerosos reconocimientos y premios en diversas exposiciones.

Dibujo de Pradilla / Fotografía en Villa Martinori / Retrato por Fortuny, 1874


Prosper d’Épinay 
(1836  1914)

Escultor, también conocido como Conde Prosper d'EpinayNemo en su faceta de caricaturista. Nacido en Pamplemousses (Isla Mauricio) y muerto en Saint-Cyr-sur-Loire. Se inicia en la escultura en París en el estudio Jean-Pierre Dantan. Su estilo estará influenciado por el arte del siglo XVIII, del que se considera admirador. En Roma residió en Villa Medici y se dedicó al estudio de la escultura clásica, fundó el estudio de Via Sistina, que dirigió entre 1864 y 1912. Allí entabló relación con Mariano Fortuny y con Henri Regnault. 

Dibujo de Pradilla / Fotografías


Joaquín Agrasot 
(1836  1919) 


El pintor oriolano Joaquín Agrasot y Juan inició los estudios en su ciudad natal obteniendo en 1856 una pensión de la Diputación Provincial de Alicante para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde tuvo por maestro al pintor y restaurador Martínez Yago (padre de Martínez Cubells). Posteriormente obtuvo una nueva pensión que le permitió ir a Roma, donde entró en contacto con Rosales, Casado del Alisal y Fortuny, con este último mantuvo una estrecha amistad. Participó en diversas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, donde obtuvo importantes éxitos. Permaneció en Italia hasta la muerte Fortuny, tras la cual regresó a España donde consiguió gran prestigio como pintor costumbrista y fue miembro de las Academias de Bellas Artes de Valencia y de Madrid. Falleció en Valencia a los 83 años.

Dibujo de Pradilla / Fotografía en Villa Martinori / Autorretrato de Agrasot (MNAC)

Manuel Rancés y Villanueva 
(1824  1897)


El gaditano Manuel Rancés y Villanueva, IV Marqués de Casa Laiglesia, fue un político, diplomático y periodista. Ejerció como ministro plenipotenciario en distintos países, gobernador de Cádiz y senador y diputado a Cortes. En su faceta de periodista y escritor castizo publicó artículos de carácter satírico-político que le costaron la deportación a Santa Cruz de Tenerife. Posteriormente fue diplomático durante treinta y seis años. Uno de sus destinos como ministro plenipotenciario fue Roma donde tuvo ocasión de representar al gobierno español en el entierro de Fortuny.

Dibujo de Pradilla / Fotografía

Achille Vertunni 
(1826  1897) 


Pintor napolitano, asistió al Real Instituto de Bellas Artes de Nápoles y en 1853 se trasladó a Roma donde comenzó a realizar pintura de historia para después especializarse en paisaje, en particular el de la campiña romana. Participó en exposiciones internacionales, en Viena, en París y Roma donde sus obras fueron bien acogidas. En la actualidad sus pinturas pueden verse en museos de arte moderno italianos, en Roma, Florencia y Turín. Su estudio de Roma en la Via Margutta fue un centro de reunión de todo tipo de artistas y políticos de la época. Los últimos años de su vida estuvo aquejado de una parálisis progresiva al parecer causada por envenamiento por el plomo de las pinturas. Murió en Roma a los 71 años. 

Dibujo de Pradilla / Fotografía

Domenico Morelli 
(1826  1901) 


Pintor napolitano, originario del Borgo Santa Lucía, asistió a la Academia de Bellas Artes de Nápoles. En 1848 ganó una beca para estudiar en Roma y posteriormente visitó Florencia donde recibe su primer reconocimiento público que fue seguido de su presentación en 1855 en la Exposición Universal de París. Sus primeras pinturas fueron influenciadas por los ideales románticos pero su mayor fama la alcanza por sus composiciones de temas históricos y bíblicos que derivarán finalmente hacia el misticismo y lo sobrenatural. Mantuvo gran amistad con Mariano Fortuny. Ha sido uno de los artistas napolitanos principales del siglo XIX; fue consultor del Museo de Capodimonte en Nápoles, catedrático y director de la Academia de Bellas Artes de esa ciudad. Además llegó a ser senador del Reino de Italia.

Dibujo de Pradilla / Fotografía en Villa Martinori / Retrato por Vincenzo Gemito


José Casado del Alisal 
(1832 – 1886)


Nacido en el pueblo de Villada, Palencia, se formó en la Escuela Municipal de Dibujo de esa capital y más tarde en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde estudió bajo la dirección de Federico de Madrazo. En 1855 consiguió una beca para ir a Roma aunque residió en diversas ciudades italianas. Prorrogada su pensión, continuó su formación en París donde pintó "El juramento de las Cortes de Cádiz", y "La rendición de Bailén" obras que se encuentran en el Congreso de los Diputados de España. En sustitución del malogrado Eduardo Rosales fue nombrado director de la Academia de España en Roma, en cuya representación asistirá al entierro de Fortuny. Fue miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Al final de su vida recibió el encargo de la decoración de una capilla en la basílica madrileña de San Francisco el Grande, donde pintó la "Aparición de Santiago en la batalla de Clavijo" y donde la muerte le sorprendió cuando comenzaba a componer una segunda obra. 

Dibujo de Pradilla / Fotografía / Retrato por Fortuny (Museo del Prado)


Bernardo Ferrándiz 
(1835 – 1885)

El valenciano Bernardo Ferrándiz Bádenes nació en el barrio de Pueblo Nuevo del Mar (Cañamelar), al norte del puerto de Valencia. Inició su formación pictórica en la Academia de Bellas Artes de San Carlos y continuó en la de San Fernando en Madrid, donde fue alumno de Federico de Madrazo. La presentación de su famosa obra “El Viático” le proporciona el premio de la Diputación de Valencia que consiste en una pensión para continuar sus estudios fuera de España. Remitió sus obras a los Salones de París y a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes españolas donde obtuvo diversos reconocimientos. Ferrándiz vivió sus últimos 17 años en Málaga, donde es considerado impulsor de la escuela malagueña de pintura y en cuyo parque existe un monumento en su honor. 

Dibujo de Pradilla / Fotografía en Villa Martinori / Retrato por Emilio Sala


      "Con razón dijo un diario que en aquel día no se había movido en Roma ni un pincel ni un buril."

F. Moja y Bolivar. Recuerdos artísticos de Roma. Mariano Fortuny. 
La Academia, 30 de noviembre de 1878, p.314.

*En fechas próximas se publicará el artículo "Los últimos días de Mariano Fortuny y Marsal", de Emiliano Cano Díaz, que recoge todos los avatares conocidos sobre la enfermedad y muerte de este pintor, que comentaremos oportunamente en este blog.

domingo, 29 de octubre de 2017

RAFAEL CASTRO ORDOÑEZ ( II ) CRONISTA GRÁFICO

«Cuentan las crónicas contemporáneas, mi querido amigo, que no hace mucho tiempo recorría un fotógrafo el territorio de Arauco, y que no pareciéndoles bien el trípode ni el objetivo a los naturales, determinaron dar fin a su artística persona, lo que efectuaron con grande contento y algazara»

Anécdota contada por Rafael Castro en la crónica publicada en El Museo Universal el 22.5.1864

Rafael Castro Ordoñez, cronista de la Comisión Científica del Pacífico

Rafael Castro Ordoñez. Autorretrato H.1864

Durante dos años y medio Rafael Castro Ordoñez es el dibujante y fotógrafo oficial de la Comisión Científica del Pacífico. Por el acuerdo que firma con la revista ilustrada El Museo Universal realiza una serie de crónicas por las que el público de la época pudo seguir los avatares de la expedición más allá de las cuestiones naturalísticas, antropológicas o biológicas que constituían su principal misión. Además sus fotos y dibujos, que fueron publicados en forma de grabados, se difundieron en España y América. Castro se convirtió así en el primer reportero gráfico de una expedición científica.

La revista: El Museo Universal


El Museo Universal era la principal revista ilustrada de la España isabelina. En sus páginas colaboraban los principales periodistas, escritores, dibujantes y grabadores de aquella época. Los artículos que se publicaban en ella debían revestir siempre carácter cultural, científico y social ya que no están autorizados para publicar artículos de carácter político, hecho que se vigila estrechamente por el sistema de censura de la época.

La elevada calidad material de la publicación se atribuye a la moderna máquina de imprimir de la fundición alemana Koenig et Bauer y a sus grabadores salidos del taller de Vicente Castelló, encabezados por Bernardo Rico que practicaban las más modernas técnicas europeas del grabado en madera y que aportaban un importante valor añadido a El Museo Universal frente a otras publicaciones de la época.

La revista se publicó en Madrid de 1857 a 1969 por los editores Gaspar y Roig, posteriormente fue adquirida por Abelardo de Carlos Almansa quien la rebautiza como La Ilustración Española y Americana, continuando la numeración.

La publicación de las Crónicas

El Museo Universal publica treinta crónicas que se inician el 15 de febrero de 1863 con la titulada Rio Grande - América del Sur en la que no figura fecha de redacción y que es publicada cuando la expedición lleva ya más de medio año de andadura; a partir de ésta las crónicas de Castro se fueron insertando en la revista durante algo más de dos años, hasta el 7 de mayo de 1865. La publicación de las crónicas es, en general, bastante posterior a la fecha de los hechos que se narran, ya sea por incidencias de los correos o por disponibilidad de espacio en la revista. Incluso en alguna ocasión se altera el orden cronológico y a menudo se publican imágenes sin ningún texto explicativo.

La mayoría de las crónicas (20) aparecen con el título "Espedición Científica al Pacífico" (sic)  y se refieren al tiempo en que la Comisión Científica forma parte de la expedición de la armada española, periodo que termina en abril de 1864, fecha en que se inician los conflictos en Perú con la toma de las Islas Chincha que será el punto de partida de la denominada Guerra del Pacífico.

A partir de ese momento los naturalistas reciben la orden del almirante al mando de abandonar la escuadra y volver a España. El fotógrafo, al igual que el taxidermista Puig deciden acatar la orden y abandonar el grupo que mantiene la intención de continuar el viaje, pero su partida se demora unos meses y Castro escribirá todavía cuatro crónicas más de la expedición con el título de "Cartas no Científicas". 

Antes de separarse definitivamente de la Comisión Científica Castro Ordoñez cumple el encargo del jefe de la escuadra de fotografiar las islas guaneras a las que se desplaza durante algo más de un mes. Correspondiendo a este momento envía desde Guayaquil una crónica singular escrita el 24 de septiembre de 1864 (publicada el 13 de noviembre) dedicada exclusivamente a explicar las características de la producción del guano, y a pesar de que la revista publica al menos diez  grabados sobre las islas, no es seguro que sea Castro el autor de las fotografías que se publican en forma de grabados -probablemente por su interés estratégico los originales no se encuentran entre los negativos conservados-. 

Finalmente Castro inicia su viaje de vuelta y envía a la revista cuatro "Crónicas personales", una sobre el trayecto realizado desde Guayaquil hasta Nueva York y las otras tres dedicadas a sus impresiones personales sobre la Gran Manzana. En ellas no vemos ya al cronista de la expedición sino al viajero que se sorprende ante una ciudad en pleno desarrollo, equiparable y en algunos aspectos por encima del nivel de las grandes ciudades del continente que él conoce, describiendo con detalle sobre todo sus adelantos técnicos.

Mapa de los itinerarios que son objeto de las Crónicas de Rafael Castro Ordoñez
Diseño de Concha Cano

Por último hay que mencionar una crónica singular que completa la treintena comentada, se trata de una semblanza del general peruano Ramón Castilla, que es la última que se publica el 7 de Mayo de 1865 y no indica la fecha de redacción, aunque da la impresión de que Castro la escribe estando ya en Madrid. (No hemos contabilizado los tres artículos sobre la expedición relativos a la Exposición que se lleva a cabo en el Jardín Botánico de Madrid y que se publican en octubre de 1866).

Los grabados

Como venimos comentando las crónicas aparecen ilustradas con grabados obtenidos en su mayor parte de las fotografías, croquis y dibujos enviados por  Castro, que se transforman en grabados para su publicación. Generalmente al pie del grabado se incluye información sobre su procedencia, aunque en este aspecto hay que señalar que la revista no tiene mucho rigor ya que a veces menciona que la fotografía original es de Castro, otras que es enviada por él y otras, las menos, no hace ninguna indicación, bien por omisión o porque la imagen original pudiera corresponder a algún otro fotógrafo local que no se menciona. La existencia de gran parte de las placas fotográfícas y de positivos en el archivo del CSIC nos permiten con frecuencia emparejar el grabado con la fotografía correspondiente.

Cuando en el pie del grabado se indica que el original procede de un dibujo o un croquis enviado por Castro -hecho que ocurre en una decena de casos- no parece que haya dudas de su autoría dada su faceta de dibujante de la expedición, aunque en este caso no se hayan conservado los originales que nos permitan realizar el cotejo.

Grabados de El Museo Universal de entre los relacionados con las Crónicas de Castro

Además de la aparición de las imágenes insertas junto a las treinta crónicas publicadas, en las que generalmente no hay sincronía entre el relato y la imagen, otros tantos números de la revista publican grabados de imágenes enviadas por Castro Ordoñez sin ningún comentario que las acompañe. En total, salvo error, se contabilizan 72 imágenes, relacionadas con las crónicas de Castro de las que la mayor parte proceden de fotografías salvo la decena de dibujos o croquis antes comentada.

Los  grabadores

Los grabados se realizan, en la práctica totalidad de los casos, por dos personas, un dibujante y el grabador, propiamente dicho. Sus firmas aparecen invariablemente en las esquinas inferiores de la imagen, generalmente a la izquierda el dibujante y a la derecha, el grabador; y en relación con las Crónicas de Castro el protagonismo indiscutible lo tiene el tándem dibujante / grabador, Ruiz / Rico que en total firman 61 grabados, bien conjuntamente (32) bien con otros artistas, en veintitrés ocasiones en el caso de Ruiz y en seis en el de Rico.

Federico Ruiz. Dibujante (Grabado A.Perea) / Bernardo Rico. Grabador en madera 

De Federico Ruiz (1837-1868) se conoce poco de su corta y laboriosa vida, ya que fue un activo dibujante que trabajó fundamentalmente para El Museo Universal y que murió a los 31 años. Bernardo Rico Ortega (1830-1894) procedente de familia de artistas, fue durante mucho tiempo el principal grabador en madera de boj de El Museo Universal y más tarde de su continuación, La ilustración Española y Americana.

Del resto de grabadores habría que destacar los nombres de Antonio Manchón Quílez (1836-1910) que firma  once de las imágenes, bien como grabador o como dibujante, de Alfredo Perea y Rojas (1839-1895)  que firma,  a veces en solitario, en siete ocasiones en las que suele representar personas; de Marcelo París (1830-1880) que cuya firma aparece en otras siete, del alcoyano Enrique Laporta Valor (1842-1919) que firma tres y solo en una ocasión vemos la firma de Gastón, del valenciano Tomás Capuz y del francés Auguste Trichón. En cuanto a otros dibujantes, en tres ocasiones vemos la firma de Francisco Ortego y solamente en una, la del toledano Cecilio Pizarro y el madrileño José Severini (1838-1882). Son escasas las ocasiones en que aparece una única firma o bien no alcanzamos a distinguir el nombre del firmante.

El contenido de las crónicas 

La primera crónica publicada va precedida de una pequeña presentación, a modo de editorial, de la propia revista:

          "Mientras la España recobraba su puesto en Europa y mientras cobraba la importancia militar y política que merece... se dispuso por el Gobierno Español que fuera a recorrer los países bañados por el Pacífico, una pequeña pero hermosa escuadra de buques de guerra que recordara doquier nuestro nuestro pabellón y la civilización de la antigua Iberia.../... Escogidos los hombres científicos que debieron formarla, marcharon todos con entusiasmo a un viaje útil para los adelantos de los estudios, digno para los que iban a verificarle y de gloriosa importancia para la nación española. De allí recibimos hoy cartas, noticias, fotografías, sumamente curiosas, todo lo que iremos dando a conocer a los lectores de El Museo".

Ante la imposibilidad de transcribir el amplio conjunto de textos e imágenes que componen las Crónicas, he optado por un enfoque temático, resaltando momentos, lugares o circunstancias que considero de interés. He procurado seleccionar aquellas imágenes de las que existe la fotografía que las sirvió de base, mostrando conjuntamente el grabado y la fotografía de origen lo que permite su comparación y la valoración de sus calidades. Ello no es posible en algunas ocasiones bien porque no se dispone de la fotografía original o en las que se dice estar tomadas de dibujos, pues no hay constancia de que se hayan conservado los originales, por el momento.

Salvo que se indique otra cosa los textos que figuran a continuación en cursiva pertenecen a las crónicas de Rafael Castro Ordoñez.

Desde Brasil 
15 de Febrero de 1863
     De la magnificencia del campo, y del agasajo con que Bahía recibió a la Comisión llevamos un recuerdo que a todos nos durará mientras vivamos y que nunca elogiaremos lo bastante: 21 días permanecimos, trabajando todos muchísimo; de allí manda el señor Espada abundante colección de bellísimos pájaros y de reptiles, el señor Amor coleópteros raros y de colores y matices preciosos, lo mismo de mariposas; Isern, colector infatigable, tuvo ancho campo donde desahogar su entusiasmo herborizador con innumerables ejemplares de plantas del país. De conchas y peces no pudo ser la cosecha tan brillante; el que suscribe estos renglones sacó unas 60 fotografías de vistas y tipos del país, algunos muy interesantes.


Brasil - Rio de Janeiro Punta Catete  Foto Castro - Grabado Ruiz / Rico. EMU 15-2-1862. 

1 de Marzo de 1863 (Rio Grande - Brasil) 
La crónica de este día incluye la descripción de la subida al Corcovado, escrita por Fernando Amor.
    "Eran las tres de la madrugada cuando... atravesábamos la silenciosa población dirigiéndonos hacia el cerro de Santa Teresa. Por este punto, las últimas calles de la ciudad son de una extraordinaria pendiente: parecen anunciar el declive inmenso que hay que trepar para hallarse sobre la salvaje cumbre... Lo magnifico del espectáculo que se presenta al asomarse uno desde aquel agreste mirador, es indescriptible, Solo puedo decir que no he visto ni creo poder ver otro que se le parezca."  
Camino del Corcovado Fotografía de Castro. Grabado Ruiz / Rico - EMU 1-3-1863

1 de marzo de 1863. Rio Grande
Poco después se encuentra el depósito del gran caudal de aguas que llega a la población por un inmenso acueducto de piedra, obra de los portugueses, que bajando desde una de las cumbres corre un espacio de cerca de tres leguas y entra en la ciudad atravesándola por encima de los tejados por altos pasos de nivel de dos hileras sobrepuestas. El curioso que sube al Corcovado no abandona la dirección de este acueducto cuya bóveda aparece de noche, sobre el oscuro fondo, una larga y tortuosa serpiente...

Acueducto. Rio de Janeiro. Fotografia Castro. Grabado Ruiz / Rico EMU 5.7.1863

7 de abril de 1863
         De Rio de Janeiro envío a ustedes la vista del célebre acueducto.  ...acaso ningún país del mundo reúne como el Brasil más numerosas mezclas de hombres y de razas. La clase que sobresale más es la de los portugueses (filhos do reino). luego vienen los brasileños o portugueses criollos, los mulatos, (mezcla de blancos y negros), los mamelucos o mestizos (de blancos y de indios), los negros de África, los negros criollos, los aribocos, nacidos de negros y de indios y en fin los indios puros, los cuales unos son caboclos o civilizados y otros salvajes o gentiles y tapuyes. Pero a toda esta clase de gentes deben añadirse las gentes de Europa pues se encuentran en todas partes españoles, franceses, ingleses, alemanes, rusos, holandeses, etc., etc.


Tipos y costumbres de Bahía en el Brasil. Foto Castro. Grabado. Ortego / Rico. EMU 15.2.1863

5 de julio de 1863 
      Un compatriota nuestro, vizcaíno, el doctor Azarola, nos llevó a los señores Espada, encargado de aves y mamíferos, al botánico señor Isern y a su servidor armados de nuestros enseres y la correspondiente máquina de fotografiar a recorrer Solís Grande, Betete, Pan de Azúcar, sierras magníficas cuyas cimas reconocimos, no sin grandes riesgos; recogiendo abundante colección de plantas y de aves de variadas especies ... empleamos ocho días en dicha expedición. 


Grupo de Expedicionarios. Foto, Castro y grabado A. Perea / Trichón. EMU 4.10.1863
Tres miembros de la expedición, Isern, Jiménez Espada y el fotografo, Castro Ordoñez con un joven ayudante a su espalda, acompañados del doctor Azarola (sentado en primer término con sombrero blanco). 

Argentina 
22 Marzo 1863 Argentina. América del Sur           
         La Comisión se ha presentado al presidente de la república Argentina, general Mitre, quien la recibió con el mayor afecto y consideración. La audiencia que se verificó estando presentes todos los ministros, duró más de una hora. El general hizo a los comisionados toda clase de ofrecimientos y pidioles el itinerario para escribir anticipadamente, recomendandoles a todas las autoridades y a sus amigos particulares. Los comisionados quedaron prendados del carácter franco y simpático del general Mitre y agradecidos por la cordial acogida que les hizo. 

          Con las gracias naturales de las niñas de este país, su dulzura y esmerada educación y amable trato, debo decir que en la escuadra hemos tenido un reblandecimiento de corazones que el día de la partida será desolación y espero ver a más de cuatro Magdalenos mirando con los llorosos ojo a través del anteojo, salvo los que me piden alguna fotografía donde se divisa la casa donde vivía el imán de su corazón.
Plaza de la Victoria en Buenos Aires. Foto Castro, Grabado Ruiz / Rico EMU 26.7.1863


Uruguay 
5 de julio de 1863 Montevideo
        Llegamos el 7 de Noviembre [1862] a Montevideo y fuimos perfectamente acogidos por españoles y gente del país, por la natural simpatía de hermandad que debíamos haber conservado, pero que por nuestro desaciertos perdimos para siempre...      
        ... Montevideo es una ciudad pequeña pero bonita; las solas cosas españolas que posee son la Iglesia Matriz y el Fuerte, hoy en día Mercado; la bahía es hermosa, pero peligrosa por los pamperos (fuertes vientos de la zona) y el no mucho fondo que tiene el Rio de la Plata.

j
Iglesia Matriz - Catedral de Montevideo. Foto Castro Nov.1862 (No se publica grabado) 

Islas Malvinas 
1º de junio de 1863
           ...Lo cierto es que ya creía convertirme en un perfecto patagón después de cerca de cuatro meses de vivir entre los tablones de la fragata, pues si bien en Stanley permanecimos 42 días, háganse cuenta que es lo mismo que alta mar, porque no teníamos más sociedad que la de a bordo, y la tierra es triste en sí: tendrá unos 300 habitantes, 30 son católicos, el resto protestantes; no ofrece de particular más que los infinitos pájaros niños, o pingüinos, que nuestros marinos cogían por veintenas; este pájaro es bastante curioso y se llevan algunos ejemplares para el Museo de Madrid; ...mi entretenimiento era hacer caricaturas, y así proporcionaba a todos un rato de vida en aquellas arideces. Se me solicitaron las vistas del puerto, mas no quise acceder por reservárselas a un periódico español antes que a una Ilustración inglesa.

Puerto Stanley en las Islas Malvinas o de la Soledad. Grabado  Manchón / Ruiz, EMU 9.8.1863.

Estancia en Chile

Comentario del antropólogo Almagro realizado tras su vuelta a España en 1866, en su "Breve descripción de los viajes hechos en América por la Comisión Científica enviada por el gobierno de S.M.C. durante los años de 1862 a 1863":

            "Existen hoy en Chile casi todas las innovaciones europeas: algunas de ellas, como el ferrocarril de Valparaíso a Santiago, construido por una compañía norte-americana, hacen honor á la nación chilena. Esa prosperidad y el ver que las otras repúblicas sudamericanas son realmente inferiores á ella, ha producido en la clase ilustrada un excesivo amor propio; no se contentan con pregonar que su país sea el más adelantado de la sección española en Sud-América, sino que llegan hasta á figurarse que sólo Francia é Inglaterra pueden competir con ellos. Tan exagerada vanidad es sin duda la causa de las complicaciones desagradables que tenemos hoy con aquel hermoso país".


27 de septiembre de 1863
        El paseo de la Cañada, extensa calle de cuatro hileras de álamos, se parece algo a nuestro Prado si bien es mejor pues tiene por fondo la grandiosa cordillera de los Andes. ... La Cañada está adornada de varias estatuas de bronce y de yeso. De yeso es La República y además está desnivelada, que por más que tiene bajada la espada, no puede conservar el equilibrio, sus esfuerzos son vanos, jamás estas repúblicas guardarán su equilibrio porque están formadas con los restos de las monarquías, tienen sus preocupaciones y anomalías; más de cuatro republicanos pierden sus ilusiones aquí; no es lo que se cree; a un hombre del pueblo le llaman un roto, como si dijéramos un sans-culotte; son muy dados a títulos europeos y dan el tratamiento de S.E. al presidente de la república. Dejemos esta parte que bastante decir es y si llega esta carta a manos de algunos cuando vuelva a Valparaíso o Santiago no me dejarán hueso sano.


Chile. Plaza de Santiago con la catedral. Grabado Ruiz / Rico EMU 14.2.1864

Perú
11 de octubre de 1863
               El carácter limeño es franco y generoso en particular, y diré mas, un poco fastuoso, resto á mí juicio de nuestros caballeros antiguos que tiraban, como vulgarmente se dice, el bodegón por la ventana. Tienen grande inclinación al lujo, en particular el sexo bello, que es gracioso y lleno de exquisito buen gusto. Suaves, amables, ofrecen rasgos de inteligencia e imaginación naturales. Su educación exterior es seductora y la mayor parte tocan el piano, cantan, bailan y no hay como ellas para colocarse una flor, un tocado nuevo ó un manto; la limeña es una andaluza en la coquetería, pero sin su altivez ni sus chistes. ... la limeña es andaluza en el cuerpo, en el alma no... 


Una tapada limeña con traje antiguo. Foto Castro, Grabado A.Perea. EMU 25.10.1863

25 de octubre de 1863
        Lima tiene muchísimos templos, cinco ministerios, como si dijéramos cinco calamidades necesarias; tribunal de cuentas; dos cámaras para discutir; correos, direcciones de crédito público, prefectura y subprefecturas, cabildo o ayuntamiento, juzgados de toda laya, hospitales y una magnífica penitenciaría, edificio digno de cualquier gran capital de Europa y que no deja nada que desear como cómodo y seguro; en fin, todo lo que tenemos en Europa lo tienen por este otro hemisferio, con lo que como decía en mis anteriores, nada nuevo encuentro ya que añadir...


Vista de la catedral de Lima. Foto, Castro. Grabado Ruiz / Rico EMU 17.1.1864

California. San Francisco

14 de febrero de 1864
(San Francisco de California, 29 de octubre de 1863)
             La expedición más notable que en esta estación hemos hecho por indicación del señor Eduardo Wicher, ilustrado alemán que ha sido nuestra providencia en esta babel, tuvo por objeto el recorrer el bosque o pinar de Calaveras.  ...llegamos a Murphis donde nos auxilió un español para quien llevábamos carta de recomendación, así como para el dueño de los bigtrees o árboles corpulentos, objeto de nuestro viaje. Cuatro horas de carrera por vericuetos nos pusieron en Calaveras y pudimos ver los magníficos pinos que manifiesta el grabado; por entre los dos árboles del fondo atravesamos con nuestro char-á-bancs quedando sorprendidos de los dos centinelas, que tal es su nombre por la analogía, pues están a la entrada de la selva: la casita o cenador que manifiesta el dibujo, tiene de notable que se asienta sobre una enorme tocona de un pino cortado que tiene de diámetro 32 pies y por lo tanto han podido bailar allí, con comodidad, treinta parejas de danzarines.

Bigtrec (sic) Bosque las Calaveras en el estado de California. De Fotografía. Grabado Ruiz / Rico EMU 17.1.1864

            Todo iba bien, menos cuando se trataba de comer, allí mi estómago padecía con el mal pan y la terrible mantequilla que temía encontrar hasta en el agua. En la comida como en todo estaba entronizado el régimen más democrático, viajeros, dueños de fondas y criados, todos en comunidad; lo anoto por los apuros de mi marinero Iglesias, que por esto no podía pasar y tenía que repetirle la orden de que se sentase a la mesa, lo que ejecutaba sudando y trasudando y el pobre no podía tomar bocado alguno, lo que nos hacía reír sobremanera.

La vida en el barco

17 de enero de 1864
(A bordo de la Triunfo el 29 de agosto de 1863)
           En el amanecer todo el mundo duerme excepto dos brigadas que están de guardia. el silencio es solo interrumpido por los alertas de los centinelas colocados dos en la proa, otro en el tope del trinquete, dos en el puente, en la popa al lado del cabo de la guindola, salvavidas, otro. Si se anda al vapor, la hélice marca con su mayor o menor número de golpes el grado de la velocidad; y si es a la vela las pitadas de los oficiales de guardia indican a la tripulación los cabos a que deban colocarse para izar, arriar o bracear las velas o cargarlas si el tiempo es malo.

      La oficialidad que come a las cuatro, después del café sube al paso que yo llamo "el Prado", habiendo tardes de gran concurrencia y otras en que o bien la conversación en la cámara, o las reuniones parciales, hacen este paseo poco concurrido. ... La corneta interrumpe las conversaciones un instante y todo el mundo se levanta y con sombrero o gorra en mano se reza la oración, que se oye con poesía y recogimiento. Toman después los marineros los cois (hamacas) y desfilan con sus camas al hombro a son de marcha.... A las ocho todo queda en silencio, excepto en la cámara de oficiales y camareta donde se entabla tertulia hasta la hora del té...


La rueda del timón en la fragata Triunfo (de Fotografía) Grabado Rico EMU 5.2.1865


Las islas Chincha (a petición del Jefe de la escuadra)

A pesar de que la toma de las Islas Chincha va a marcar el punto de separación de la expedición militar y científica, hasta entonces unidas, el jefe de la escuadra, probablemente guiado por un interés militar, le pide al fotógrafo de la Comisión que se desplace a las islas y realice un reportaje fotográfico. Rafael Castro cumple la misión sin dudar, aunque en su crónica, quizás porque se le hubiera pedido discreción sobre el tema, menciona el viaje a las islas como si fuera una iniciativa propia: 
          “La hermana curiosidad y el aburrimiento e inacción de que me hallaba poseído en Valparaíso, me pusieron en el deseo de conocer estas islas, objeto hoy día de tantos temores y sobresaltos para los americanos y de tantos insultos para nuestra querida patria...”  

Vista general de la isla del norte  Grabado Ruiz / Rico EMU 13.11.1864     

Durante su estancia de algo más de un mes en las islas guaneras, Rafael Castro realizará una serie de fotografías, muchas de las cuales publicará El Museo Universal en forma de grabado, dado el interés que existe en España por el tema, no tanto por la naturaleza de los depósitos de guano, sino porque la ocupación de las islas será el detonante que marcará el inicio del conflicto bélico conocido en España como Guerra del Pacífico.

El Museo Universal publica las imágenes de las islas y aunque pudiera pensarse que las fotografías pudieron haber sido realizadas por Castro no existe constancia de ello ya que no se menciona en la publicación y además el CSIC no conserva los negativos de las mismas, cosa que ocurre en la mayoría de los grabados publicados por la revista.

Lo que resulta sorprendente es que salvo la referencia mencionada más arriba no exista una sola palabra ni artículo de Castro que describa la situación creada en las islas. Solamente en  una crónica escueta se habla sobre la producción de guano (EMU 13.11.1864). Dada la locuacidad del cronista cuesta creer que no remitiera ningún tipo de comentario. Por otra parte es lógico pensar que no pudiera hablar abiertamente de la situación de conflicto en la que se encontraban las islas, pero no cabe descartar la posible intervención de la censura de la que el propio director de la revista, Nemesio Fernández Cuesta, se queja en repetidas ocasiones, lo que le costará su fulminante destitución al final de ese mismo año.  

La infantería de marina española en la isla Central en la plaza de la iglesia matriz. 
Grabado Ruiz / Rico. EMU 16.10.1864

Crónicas del retorno. Nueva York

El viaje de regreso a España fue iniciado por Castro en Guayaquil, el 15 de octubre de 1864, desde donde salió en el vapor Chile hacia Panamá para dirigirse posteriormente a Nueva York, ciudad a la que llegó en los primeros días del mes de noviembre y de la que nos dejó unas interesantes descripciones en tres sucesivas crónicas que se publican cuando Castro ya se encuentra en España. 

No es de extrañar que no haya fotografías de esta parte del viaje, ya que Rafael Castro ya no forma parte de la expedición y realiza un viaje de carácter personal, por lo que es lógico pensar que no lleva consigo el pesado equipo fotográfico con el que realiza su trabajo para la Comisión, que debió ser enviado a España. En alguna de las imágenes que se publican de este viaje se dice que proceden de dibujos realizados por Castro, y aunque no se haga esta referencia en todos los casos. Cabe pensar que los siete grabados que se publican relacionados con este viaje tengan ese mismo origen.

El 5 de Febrero de 1865, cuando se publica la primera crónica neoyorquina, aparece una nota previa de la revista: "Hemos tenido el gusto de abrazar de vuelta de su expedición al Pacífico, al señor Castro, autor de las cartas, cuyos concienzudos detalles nos hacen conocer exactamente la vida íntima del pueblo Norte-americano. Aun cuando no nos ha sido posible por falta de espacio insertarlas á su debido tiempo, como no se refieren a sucesos de actualidad, sino a descripciones de costumbres, su interés mismo, y lo acrecentarán, si es posible, los grabados con que las acompañamos". Sorprende que el redactor de la nota aluda solamente a sus últimas cartas relacionadas con Norte-América sin mencionar el conjunto de crónicas enviadas por el fotógrafo de la expedición científica.

5 de Febrero de 1865
Nueva York 6 noviembre 1864
La crónica de ese día Castro la dedica íntegramente a hablar del hotel Quinta Avenida situado en la esquina sudoeste de la Madison Square, en el que se hospeda, comentando el lujo y las comodidades que ofrece, como no había visto antes. "En la habitación encontré todo lo necesario y aún lo superfluo: gas a discreción, una fuente para el agua, baño, retrete, chimenea, campanilla y otras comodidades". Sorprende en especial su descripción del ascensor del hotel al que denomina "cuarto portátil".
            ... Como la dificultad para mí era la de darme a entender, al saber que era español destinaron para mí a un joven castellano viejo que me instaló en una cómoda habitación, subiéndome no por la escalera, como era natural, sino metiéndome en un pequeño cuarto, en el que podrán caber una docena de personas y que elevan y descienden por medio de una máquina de vapor, de manera que es indiferente vivir en el primero o en el quinto piso. Este ferrocarril ascendente hace sus escalas en todos los pisos, según lo reclaman las necesidades de los habitantes de los departamentos, teniendo ese servicio desde las nueve de la mañana hasta las doce de la noche. 
           ...Lo primero que visité fueron las carboneras y los carritos que por medio de rails conducen el carbón a la máquina de vapor, de fuerza de cincuenta caballos. Esta máquina sirve para subir y bajar el cuarto portátil a los diversos pisos.

Si tenemos en cuenta que solo hacía 5 años (1857) que se había instalado en la tienda de objetos de porcelana E.V. Haughwout & Co, situada en Broadway el primer ascensor para trasladar pasajeros movido por vapor y que el hotel en el que se hospeda Castro es el primero que incorpora su servicio, no es de extrañar su sorpresa y admiración ante tal artefacto que ve por primera vez en su vida.

Hotel de la 5ª Avenida. Grabado F.Ruiz / Laporta. No indica autoría de la imagen original.

            En los hoteles, los americanos han echado el resto de su inteligencia y gusto, sobrepujando en este particular a todo cuanto la imaginación puede concebir. Son verdaderos palacios de lujo, comodidad y aseo interior con un servicio bastante esmerado, pronto y exacto. Así los que deseen vivir bien, pueden dejar la coronada villa y venirse a gastar sus reales con provecho. Olvidábaseme decir que puede comerse cuatro veces al día sin recargo de precio y que apenas se cierra uno de los comedores se abre otro sin intermisión.

19 febrero de 1865
Un domingo Nueva York 12 noviembre de 1864 
            Aprovecho la festividad del día, o por decir mejor, el ocio del día protestante, del que protesto por aburrido e insulso, para que sepan los que leyeren estas líneas lo que es un domingo en Estados Unidos... Cada pueblo lega lo que tiene; los españoles legamos nuestro catolicismo a los americanos del sur; a su vez los ingleses legaron a la América del Norte todas las variadas tintas y sectas en que se divide el protestantismo, que como es sabido, protestó de Roma y luego se protestaron los unos a los otros, dándose más nombres que santos tiene nuestro almanaque. 

Broadway, N.York. Grabado Rico. EMU 5.2.1865 

        Concluiré diciéndole, caro lector, que …el domingo no se viaja, las locomotoras descansan, los vapores no surcan las aguas de esos caudalosos y pintorescos ríos, los telégrafos no funcionan, todos los resortes de esta gran máquina se paran, toman aliento, por decirlo así, cincuenta y dos veces al año para desquitarse en los seis días de la semana de la atonía del domingo, moviéndose no diré al vapor sino por la electricidad.

23 de abril de 1865
El Parque Central de Nueva York, noviembre 1864
          El lago tiene como 20 acres de superficie y está rodeado de lindísimos parterres, uno de los cuales, llamado Rambla, forma laberinto con sinnúmero de arbustos y flores. ... En el verano está cubierto de elegantes botes que surcan sus límpidas aguas y sirven de recreo la hermosa bandada de cisnes, que la ciudad de Habsburgo ha regalado a la de Nueva York. Pero cuando el lago presenta un aspecto extraordinariamente animado es en el invierno que el agua se congela y millones de personas se deslizan con increíble rapidez sobre un campo de hielo. Hombres, mujeres y niños acuden a todas horas del día y gran parte de la noche a patinar. Por lo regular hay siempre, tanto en verano como en invierno, una ó dos bandas de música. Y por las noches, además de las luces de gas, suele iluminarse el lago con luz eléctrica ó de calcio y con gran número de faroles de colores que prestan un aspecto mágico y encantador a la escena.
Bajada al lago en el Parque Central de Nueva York. Grabado Ruiz / Manchón

19 marzo de 1865 
Para finalizar las "crónicas americanas" El Museo Universal publica dos interesantes grabados sobre el Puente colgante del Niágara, a cuyo pie se indica que los dibujos originales fueron enviados por Rafael Castro Ordoñez. 

El Puente sobre el Niágara con sus características torres de inspiración egipcia y sus 246 metros de luz, fue uno de los pocos puentes del siglo XIX que soportaba tanto tráfico ferroviario como de carretas y peatones gracias a sus dos tableros superpuestos. Obra del ingeniero alemán John Roebling en 1855, fue demolido en 1896 y sustituido por un puente arco.

Interior y exterior del puente colgante sobre el Niágara. Dibujos de Castro. Grabados Ruiz/Rico

A juzgar por los grabados que aparecen en El Museo Universal, esta importante obra de ingeniería fue visitada por Castro durante su estancia en Nueva York. No existe crónica alguna relacionada con la misma, lo que dada su importancia y la vocación de Castro de narrar cuantas novedades técnicas encuentra en su camino, nos hace pensar que posiblemente fuera escrita pero no publicada por la revista.


Los artículos de El Museo Universal pueden encontrarse entre otros lugares en la BNE, y en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, pero es aconsejable la consulta en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura, tanto por su facilidad de acceso como por la calidad de las reproducciones.