sábado, 20 de diciembre de 2014

MUSEO DEL PRADO · OBRAS DE IDA Y VUELTA

EL PRADO DISPERSO

Desde su inauguración en noviembre de 1819 el Museo Nacional de Pintura y Escultura que hoy conocemos como Museo Nacional del Prado, ha ido incrementando sus fondos principalmente por la fusión de otros museos del Estado: en 1872, el Museo de la Trinidad, y en 1971, el Museo de Arte Moderno, cuyas obras del siglo XIX se instalaron en el Casón del Buen Retiro hasta 1997. La incorporación de obras ha continuado a través de donaciones, legados, adquisiciones, nuevas adscripciones realizadas por el Estado y las nuevas fórmulas jurídicas que propició la Ley de Patrimonio Histórico español de 1985. Esta acumulación de obras obligó ya desde finales del siglo XIX a realizar una política dirigida a depositar parte de los fondos  en otras instituciones y museos. A ese conjunto compuesto por algo más de tres mil obras se le conoce como el Prado Disperso. 

Sala del pintor Haes en el antiguo Museo de Arte Moderno 1900

Un primer intento de ordenar este proceso fue realizado en 1947 por Juan Antonio Gaya Nuño y desde entonces se ha proseguido realizando su seguimiento sin que hasta la fecha pueda considerarse una tarea acabada. Desde el año 1980 se ha venido realizando una revisión sistemática de los depósitos externos del Museo con un proceso de fotografiado de las obras cuyos resultados se han venido publicando hasta ahora en el Boletín del Museo del Prado. La tarea ha sido realizada por un amplio grupo de especialistas: Mercedes Orihuela, Adela Espinós, Mercedes Royo Villanova, Guadalupe Sabán, Juan Manuel López Segada, Elena Cenalmor...

Los últimos tres informes realizados por el Tribunal de Cuentas (2003, 2010 y 2014) en relación con otras tantas auditorias realizadas a la institución, han venido insistiendo, entre otros temas,  en la necesidad de mejorar la gestión de los depósitos a fin de documentar o localizar algo más de 900 obras de las que no se conoce el paradero, tarea de gran envergadura a la que el Museo del Prado no ha dedicado los recursos que se requerirían para su realización.

Lo cierto es que en los últimos años se viene produciendo un auténtico trasiego de obras con levantamientos provisionales para proceder a la revisión y restauración de algunas obras, nuevos depósitos, movimientos y reasignación de obras entre instituciones y sobre todo un importante número de levantamientos definitivos de depósitos, alrededor de 340 obras desde el año 2000,  sin que, salvo en contadas ocasiones, sepamos si obedecen a algún plan o proyecto, ya que estas recuperaciones pueden o no tener un destino definido. Intentaré poner ejemplos de algunas de las situaciones en las que se encuentran las obras que previamente han sido "recuperadas", aunque es preciso decir que de la mayoría de levantamientos realizados, no es posible obtener información sobre su destino actual.


ALGUNOS DE LOS CUADROS RECUPERADOS, EXPUESTOS ACTUALMENTE EN EL MUSEO DEL PRADO

San Juan Bautista, h.1550, de Tiziano 

La obra procede de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de la localidad de Cantoría (Almería), donde llevaba más de un siglo depositada y tenida por copia de Tiziano. Una vez sometida a un intenso proceso de restauración se ha incorporado a la Sala 43 del Museo atribuyendo la pintura al maestro de Cadore.

San Juan Bautista en el desierto de Tiziano [P4941]


En el inventario del Prado Disperso de Almería y Jaén publicado en el Boletín de Amigos del Museo del Prado, número 41, (2005), realizado por Mercedes Orihuela y Elena Cenalmor, figura la obra como "Copia de Tiziano". La imagen extraída del citado Boletín permite apreciar el mal estado en que se encontraba la pintura antes de su levantamiento definitivo.

La obra ahora atribuida a Tiziano, fue entregada en depósito a la diócesis de Almería en tiempos del obispo Orberá y había colgado de las paredes de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de la localidad de Cantoria (Almería) durante más de un siglo.

Este tipo de actuaciones, que requiere la confluencia de conocimientos técnicos y artísticos, es digna de todo elogio y nos permite comprobar que esas funciones de investigación, seguimiento y recuperación que corresponden a la institución museística son llevadas a cabo y dan sus frutos. 


San Jerónimo escribiendo, h.1615, de José de Ribera

La obra se encontraba en el museo Colón de Las Palmas desde 1940, atribuida a Esteban March (y anteriormente al italiano Massimo Stanzione). En la actualidad se encuentra expuesta en la Sala 7 del Museo del Prado identificada como pintura original de Ribera.

José de Ribera. San Jerónimo escribiendo, h.1615 MNP

                                                    José de Ribera. San Andrés. 

El plan de retirar la obra del museo canario se produce tras la publicación en la revista ARS Magazine de un estudio del experto Gianni Papi, quien había recibido información sobre ella de un aficionado. El Museo del Prado decidió recuperarla sin informar de que probablemente se trataba de un Ribera. Como "compensación" el Museo Colón de Las Palmas ha recibido en concepto de nuevo depósito del Museo de Prado, la obra San Andrés [P1079] del mismo autor, José de Ribera .


Retrato de un carmelita, h.1620, de Luis Tristán 

En el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se encontraba la pintura Un religioso Carmelita atribuida a un "Autor anónimo del Siglo XVII". Aunque no conozco que se haya publicado información alguna sobre el proceso, parece que tras su estudio y restauración la obra ha sido considerada del toledano Luis Tristán y en la actualidad se encuentra expuesta en la Sala 10b del Museo del prado en la que podemos ver otras dos obras del mismo autor, de pequeño tamaño: Santa Mónica y la Magdalena, procedentes del retablo de Yepes, de las que hablamos en la entrada dedicada en este blog a Luis Tristán.

Retrato de un carmelita de Luis Tristán

Sería interesante conocer si el Museo tiene una "politica" respecto a este pintor, principal discípulo de El Greco, pues al mismo tiempo que ha recuperado esta obra para su exposición, ha realizado un nuevo depósito de dos de sus obras en el Museo de la Casa del Greco de Toledo: San Pedro de Alcántara [P03078] y San Antonio Abad [P01159], esta última a su vez recuperada del Museo de Bellas Artes de la Coruña.




El curioso caso de Bartolomé Montalvo

Tres obras expuestas, dos de ellas recuperadas... 

El Prado exhibe en la actualidad, en la Sala 87, tres obras del segoviano Bartolomé Montalvo, una de ellas, "El Besugo", es famosa por su relación con el caso Bárcenas y las otras dos proceden de recuperaciones del Prado Disperso: Un Bodegón, con cabeza de ternera, pescados y frutas [P6563], recuperado del Museo de Bellas Artes de Granada y un Bodegón [P5890] recuperado del Museo de Málaga.
Bartolomé Montalvo. Besugo, h.1800. MNP

Bartolomé Montalvo. Cabeza de ternera, pescados y frutas, h.1806 MNP

Bartolomé Montalvo. Bodegón, h.1806 MNP

...y tres obras ignoradas

Por otra parte nada hemos vuelto a saber de la obra, Bodegón de pesca de la que en Febrero de 2003 la prensa informaba que había sido recuperada en una operación policial, tras "haber sido sustraída y vendida por una conserje de la escuela de magisterio de Córdoba, donde el cuadro había sido depositado".


El D.G. de la policía, Agustín Díaz de Mera hace entrega del Bodegón recuperado al director del Museo del Prado

Bodegón de pesca, B. Montalvo. [P6917]

Por la información dispersa que he podido recabar, parece que más que una historia de sustracción habría que hablar de desidia o ignorancia de la persona responsable de la institución en la que estaba depositada la obra que ante la inminente demolición del edificio ofreció a sus trabajadores que se llevasen cualquier cosa que les pudiese interesar.

A pesar del tiempo transcurrido y del "éxito" de la operación, no se ha vuelto a informar sobre la obra, que no figura en la Galería online del Museo. Tras la consulta en la biblioteca del Museo vemos que figura con el número de catálogo P6917 y se informa de que se encuentra en el almacén.

Tampoco figura en la Galería online del Museo otro Bodegón de similares características que, de acuerdo con los datos  publicados en el Boletín de Amigos del Museo nº 21 en 1986, se encuentra depositado en el Museo de Segovia y sorprendentemente figura con el mismo número de catálogo P6917, lo que evidencia la existencia de cierta confusión entre ambas obras.

Si acudimos a los catálogos históricos del Museo vemos que figuraba sistemáticamente entre otras una obra de Montalvo titulada "Animales muertos, una liebre, una perdiz, etc." que tampoco figura en la Galería online, aunque tras la consulta en la biblioteca vemos que aparece con el número de catálogo P4515 y se informa de que se encuentra en el almacén. La obra es la siguiente:


Lo curioso en este caso es el distinto tratamiento dado a las obras de este autor -que por cierto, no es un especialista en bodegones-, ya que se han apresurado a colgar en el Museo tanto el famoso "Besugo" como las dos recuperaciones mencionadas anteriormente de Málaga y Granada, mientras se ignoran de modo absoluto e incluso parece que existe cierta confusión en la catalogación de otras tres obras del mismo autor con similares méritos, y no se aporta información al público sobre ellas.

Una completísima información sobre el tema en la tesis La pintura de bodegones y floreros en España en el siglo XVIII de Andrés Sánchez López. UCM (2006)

De nuevo, un caballero sin su dama

Dos obras de Federico de Madrazo han tenido diferente destino tras su levantamiento definitivo del Museo de Jaén. El caballero, Segismundo Moret [P4466] se expone en la Sala 62 mientras su dama, Concepción Remisa de Moret [P4473], suponemos que descansa en el almacén.

 Federico Madrazo y Kuntz. Concepción R. de Moret y Segismundo Moret 


UN CASO ESPECIAL
La recuperación de las pinturas de Carducho del Paular



Uno de los proyectos más interesantes relacionado con las obras del Prado Disperso ha sido la reinstalación de la serie pintada por Vicente Carducho (Florencia, c.1576 - Madrid, 1638) a comienzos del siglo XVII, en la Cartuja de Santa María de El Paular para la que fue realizada, tras la recuperación y restauración de 52 de los 54 lienzos que la componían. Las pinturas vuelven a estar en el lugar en el que permanecieron más de dos siglos hasta 1835 aproximadamente, fecha en que el monasterio fue desamortizado y los cuadros pasaron al Museo de la Trinidad, de donde fueron llevados al Museo del Prado tras su cierre en 1872.

Debido a su gran número y tamaño, las obras se fueron depositando en distintas instituciones repartidas por toda la geografía española: La Coruña, Valladolid, Jaca, Burgos, Sevilla, Córdoba, Zamora, Poblet y Tortosa. Todas las pinturas, excepto las dos de Tortosa, que desaparecieron durante la Guerra Civil, han sido recuperadas y restauradas por la empresa Roa Estudio S.C., proceso que finalizó con la definitiva instalación de los lienzos en el monasterio, en 2011.

También se aprovechó la ocasión para reincorporar al refectorio del monasterio “La última cena” pintada por Eugenio Orozco, que ha sido depositada con carácter temporal por el Museo Cerralbo.


Parece que el impulso del proyecto se debió a un profesor jubilado de literatura alemana, Werner Beutler, que recorrió la geografía española en los años 90 fotografiando cada uno de los 52 cuadros dedicados a la historia de la orden de los Cartujos y su fundador, san Bruno, publicando posteriormente un estudio sobre los mismos.

El Museo del Prado ha realizado, en esta ocasión un complejo trabajo en relación con las instituciones implicadas, algunas de las cuales, como el Museo de Bellas Artes de la Coruña, que tenía depositadas dieciocho de las pinturas, ha recibido en compensación por este levantamiento al menos diez obras de primera línea, entre las que destacan dos Carduchos sobre la vida de san Juan de la Mata; un Pantoja de la Cruz; un Quellinus;  y dos Ricci, por mencionar los mas sobresalientes.

CONCLUSIÓN

Sería prolijo enumerar todos los movimientos y situaciones relativas a las obras del Museo del Prado, sea donde sea que se encuentren, pero es evidente que dado el número de operaciones que se llevan a cabo, resulta difícil hacerlo si no se ofrece por parte del Museo una información sistematizada. Es absolutamente necesario hacer un esfuerzo de información que permita realizar un seguimiento adecuado de las obras y los autores, a un nivel que se encuentre a la altura que corresponde a la primera pinacoteca nacional.

Pero donde se echa de menos de manera especial la información es en aquellos casos en los que se cambia la atribución de una obra. Quiero pensar que una decisión de esa naturaleza tiene detrás un estudio y unos análisis realizados por los servicios técnicos del Museo que sería deseable que fueran publicados para conocimiento general. Nos alegra toda nueva adscripción que ponga en valor alguna obra de arte que por diferentes razones haya podido pasar desapercibida y creemos que el Museo debe hacer un esfuerzo informativo para dar a conocer el proceso.

BUENOS PROPÓSITOS

Respecto a las obras del Prado Disperso, parece que el Museo se ha planteado el objetivo de concentrar en los museos provinciales las obras que en la actualidad se encuentran desperdigadas en todo tipo de instituciones ya que, con buen criterio, se considera que es la fórmula más adecuada para garantizar la conservación y la visibilidad de estas obras. No hay que olvidar que hablamos de unas 3.500 obras, es decir, más de tres veces el número de las que se exponen en la sede del Museo.

Alabamos esta iniciativa y deseamos que se lleve a término ya que ello supondría que todas las obras del Prado serían accesibles a los visitantes y no como en la actualidad  en que un importante número se encuentra en instituciones militares, eclesiásticas, judiciales o educativas de las que no se ofrece información ni son accesibles para el público.

En todo caso este principal objetivo se complementa con otro no menos importante, también enunciado por el Museo, de facilitar la información necesaria para la visibilidad de las Colecciones en depósito en la web del Museo.

Sean bienvenidas ambas iniciativas y esperemos que la institución se dote de los recursos necesarios para que no resulte una tarea eternamente inacabada


1 comentario:

  1. ¡Qué estupenda información! Tras la primera sorpresa, se me despierta el espíritu investigador; cómo me gustaría seguir la pista a todas esas obras! (Aquello de las agujas en los pajares...)
    Muy bueno, Concha!!!

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