viernes, 2 de octubre de 2015

JULIÁN ROMERO DE IBARROLA PINTADO POR EL GRECO

Julián Romero Ibarrola, “el de las Hazañas”, nacido hacia 1518 en Torrejoncillo del Rey (antes "de Huete" y antes "del Campo", en la provincia de Cuenca), era hijo de Pedro Ibarrola, hidalgo vizcaíno de Puebla de Aulestia, que se había trasladado a Cuenca donde ejerce como maestro cantero y escultor y donde se casa con Juana Romero, de los hidalgos de su apellido de la provincia de Cuenca.

H.1562, Dibujo atribuido a Jacobsen grabado por Crispiaiene 

Unos datos sobre su vida

Siguiendo a los autores que han escrito sobre él, principalmente Antonio Marichalar, (Julián Romero, 1952) sabemos que Julián fue reclutado muy joven, ya que a la edad de 15 o 16 años partió de Torrejoncillo para embarcar en Nápoles como mozo de atambor de las compañías españolas del emperador Carlos V que en 1535 participan en el asalto de la Goleta y en la toma de Túnez. Al año siguiente pasa con su tercio a Flandes continuando al servicio del emperador en su tercera guerra contra Francia y en el camino de retirada con los suyos, tras la firma de la paz con Francia (Crepy, 1544), recalan en Inglaterra donde cansados, hambrientos y sin recibir pagas deciden ponerse al servicio del Enrique VIII, a las órdenes del maestre de campo Pedro Gamboa Romero.

Pronto se va haciendo un nombre que llega a su máxima gloria en 1546 tras su participación en un duelo en nombre de su maestre de campo. El combate contra otro español, el capitán Antonio Mora, al servicio del rey francés, se celebra con gran expectación en Fontainebleau en presencia de Francisco I y su delfín, saliendo victorioso después de una lucha muy prolongada. El rey inglés le recompensa armándole caballero con derecho a blasón y feudo y le nombra maestre de campo. No obstante en 1551 Sir Julián Romero decide abandonar todo lo conseguido por la situación de enconamiento surgida entre Inglaterra y España a causa de la religión, pues él considera que su lugar solo puede estar al servicio del emperador.

De nuevo en Flandes y gracias al prestigio que le precede, es nombrado capitán del ejército español saltando los empleos de cabo y alférez. Participa en la batalla de San Quintín donde resulta herido en una pierna que le será amputada. Felipe II que le considera hombre de confianza, le concede por sus acciones el hábito de Santiago, en 1558 .

La leyenda que le rodea podría hacer pensar que había recibido el hábito por la pura voluntad del rey sin reunir los requerimientos que se exigían para ello, como se recoge en la obra "Dichos y hechos del señor rey Don Felipe II...", de Baltasar Porreño en la que se habla de la razón de Felipe II para hacer esta concesión: "Hacía mercedes a la sangre vertida antes que a la heredada, y a esta causa por haber derramado tanta Julián Romero, Maese de Campo, natural de Cuenca, le dio el hábito de Santiago, sin información de sus calidades (aunque las tenía). y hacía merced de las encomiendas a los que habían militado". No obstante las pruebas para conseguir el hábito se realizaron y se conservan en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. (Expediente de prueba para la merced del hábito de Santiago al Capitán Julián Romero - AHN, 7213).

En 1563 en una pausa de su vida militar se instala en Madrid donde se casa al año siguiente, en la iglesia de San Ginés, con María Gaytán, hija de un capitán del ejército. Con 45 años Julián Romero no había tenido tiempo material de asentar su vida aunque ya tenía en Flandes al menos dos hijos, una hija llamada Juliana y un hijo, soldado, que morirá en el campo de batalla en 1574. El descanso del guerrero es corto pues en 1565 se encuentra embarcado en la escuadra del virrey de Sicilia que acude en socorro de Malta atacada por los turcos. El enfrentamiento concluye con la victoria y consiguiente expulsión del turco de la isla y su nombramiento como Maestre de Campo del Tercio de Sicilia.
El Sitio de Malta de 1565. Egnazio Danti S. XVI (Museos Vaticanos).

De nuevo se encamina a Flandes en 1567 al mando de su tercio formando parte del ejército que dirige el Duque de Alba, donde Julián destaca por su rigor y disciplina y por la continua preocupación por el bienestar de sus soldados; su fama sigue creciendo no solo entre los suyos sino también en el lado contrario. A pesar de que participa en acciones extremadamente violentas, las crónicas enemigas le tratan con menos dureza que al Duque, quizás distinguiendo entre las acciones que lleva a cabo por orden del de Alba y sus propias inclinaciones de carácter más conciliador, como se puede deducir de los pensamientos que expresa en sus cartas al príncipe de Orange, con quien mantendrá correspondencia a lo largo de su vida por haber estado a su servicio en sus primeros tiempos de soldado.

Terminada la campaña de Flandes, en 1569 Julián vuelve de nuevo a España donde Felipe II le concede la encomienda de Peñausende de la Orden de Santiago. En 1572 tiene que regresar a Flandes donde ha estallado una nueva sublevación. En esta campaña resultará herido de gravedad perdiendo un brazo y un ojo, mientras su prestigio sigue en aumento. Don Fadrique de Toledo escribe a su padre, el duque de Alba, diciendo: “Yo digo a Vuesa Excelencia que mejor soldado que él… no lo ha habido en mi nación”.  En ese tiempo Felipe II le nombra miembro del Consejo de Flandes.

Duque de Alba      -        Luis de Requesens        -        D. Juan de Austria

Tras la destitución de Alba del gobierno de Flandes el rey confía el cargo a Luis de Requesens, quien se resistió cuanto pudo a asumir el puesto por las enormes dificultades que entrañaba. No se entendió con Julián Romero a quien le encarga comandar una flota que pierde en batalla; él se justifica diciendo que no es marino, sino infante y cuantas flotas le diera tantas perdiera... en una guerra cada vez más dura, en la que las bajas y la falta de pagas van minando la moral de la infantería y en la que se multiplican los motines. Tras la muerte de Requesens  llega a Flandes Don Juan de Austria que consigue cerrar un efímero acuerdo de paz que conlleva la retirada de los tercios españoles (que pronto volverán a ser llamados).

Cansado y desanimado, Julián Romero se encuentra en Italia; había recibido el nombramiento de gobernador de Cremona, cargo que en principio no acepta y escribe al rey pidiéndole volver a España, ya que dejarle allí es como enterrarle en vida:

          “Pues ha que sirvo a Vuestra Majestad cuarenta años la Navidad que viene, sin apartarme en todo este tiempo de la guerra y los cargos que me han encomendado y en ello he perdido tres hermanos, un yerno y un brazo y una pierna y un ojo y un oído y ahora últimamente un hijo en el que yo tenía puestos mis ojos y por otra parte ha de nueve años que me casé pensando en poder descansar y después acá no he estado un año entero en mi casa..."

Fracasado el intento de paz de Don Juan de Austria, Julián recibe una nueva orden del rey para dirigir el regreso de las tropas a Flandes. Para ello es nombrado Maestre de Campo General y al frente de la infantería se dispone a acudir en auxilio de don Juan iniciando el último viaje de su vida.

Al mando de seis mil hombres Julián Romero sale de Alessandria al amanecer del día 13 de octubre de 1577. A pesar de su edad, de su cuerpo mutilado y sus muchas cicatrices, va lleno de entusiasmo a cumplir una vez más la misión que se le encomienda, y tras una hora de camino habiendo recorrido cerca dos leguas, a la vista de la villa de Solero, cae fulminado a los pies de su caballo muriendo como había vivido, como un soldado. Tenía 59 años. 

El entierro de Julián Romero

De los asuntos y el sepelio de Julián se ocupa su primera hija Juliana, que residía en Cremona, casada en segundas nupcias con el capitán Villalba, hombre de confianza de Romero en cuyo nombre ocupa el cargo de la castellanía de Cremona. Su cuerpo es trasladado de nuevo a Alessandria y hasta tanto se decide su destino final en España es enterrado en la iglesia de Santiago de la Victoria (San Giacomo della Vittoria).

La iglesia sigue existiendo a pesar de que Marichalar afirma que había sido destruida. Una probable explicación la encontramos en el blog especializado El Camino Español  que informa de que "a principios del XVIII una explosión en un almacén cercano se propagó hasta la iglesia de Santiago, destruyéndola. Y continúa: La rehicieron, pero de la lápida y los restos de nuestro soldado nada quedó".

Iglesia de Santiago de la Victoria en la calle del mismo nombre en Alessandria (Italia)

En la actualidad la iglesia se encuentra cerrada, sin culto, por lo que no es posible comprobar si continúa existiendo la placa que el paleógrafo Aldo di Ricardone recoge en su artículo "Españoles en Alessandria 1541-1698", publicado en 1978, en Estudios genealógicos, heráldicos y nobiliarios..." del Instituto Salazar y Castro, en el XXV aniversario de la revista “Hidalguía",  que contiene la siguiente inscripción sobre Julián Romero:

Placa dedicada a Julián Romero en la Iglesia de San Giacomo della Vittoria de Alessandria (It)
Nota: En 2015 se ha vuelto a reabrir la iglesia al culto, por lo que hemos podido obtener  la imagen de la auténtica placa que  continúa en la misma (Act. oct. 2017)

La inscripción que realiza Pedro de Toledo (1546-1627), siendo gobernador de Milán, contiene un error en la fecha ya que figura MDXLVII (1547) en lugar de  MDLXXVII (1577), que es la fecha indubitada de su fallecimiento que Marichalar encontró en un documento del archivo de Protocolos de Madrid. Como se puede leer en ella, la placa fue colocada cuarenta años después del fallecimiento de Julián Romero, es decir en 1617,  lo que coincide con el periodo de gobierno milanés de Don Pedro de Toledo de 1614 a 1618 y con el 40º aniversario de la muerte del soldado.

Es probable que el gobernador hubiera podido conocer en su niñez a Julián Romero (aviendole en la mocedad amado i estimado mucho) pero además seguramente habría escuchado las historias que de él se contaban, teniendo en cuenta que Pedro de Toledo era sobrino del Gran Duque de Alba y por tanto primo de su hijo Fadrique, que convivieron con Julián Romero, de quien ambos eran admiradores.

Se dice que su hija legítima, Francisca, intentó infructuosamente trasladar el cuerpo de su padre a Madrid para su enterramiento definitivo en la iglesia de las Trinitarias; aunque no se conocen las gestiones que pudo realizar al efecto es posible que su pretensión chocara con la voluntad de la otra hija, Juliana, que es la que se había ocupado de su enterramiento en Alessandria y que seguramente gozaba de autoridad suficiente para negarse a tal traslado.

Su imagen

Además del grabado que figura al principio, la imagen conocida, real o no, de Julián Romero, se encuentra en el retrato que conserva el Museo del Prado: "Julián Romero y su Santo patrono" obra considerada de El Greco hasta fechas recientes en que aparece atribuida por el Museo a un "seguidor del Greco". 

Para realizar tan importante retirada de autoría, Leticia Ruiz, jefa del Departamento de Pintura Española del Renacimiento del Museo, se basa en la opinión del alemán Halldor Soehner (1919-1968), prácticamente el único especialista que ha puesto en duda la autoría de El Greco aventurando la hipótesis de que la obra puede ser copia de otra anterior. La Sra. Ruiz dice apoyarse también en la opinión de Cossío, lo que no deja de extrañar, pues si bien este pionero estudioso de El Greco critica una cierta falta de calidad en la obra que achaca a posibles restauraciones, no plantea duda alguna sobre su autoría, considera que es un retrato "opulento" y lo relaciona "por su analogía con él en riqueza" con el de Niño de Guevara.

Hay que decir que la mayor parte de los especialistas consideran la obra de la mano de El Greco, en especial Álvarez Lopera que afirma de forma tajante:

           "Las características de la factura [...] han hecho dudar a algunos críticos de su atribución al cretense, pero aunque no quepa excluir alguna participación del taller, no hay duda de que son suyas la concepción y prácticamente toda la ejecución"

Julián Romero y su santo patrono. El Greco H.1590, MNP

La inscripción en la propia obra, a pesar del error de fijar el nacimiento de Julián en Antequera (lo que nos habla de una colocación tardía), no deja lugar a dudas sobre la identidad del personaje, cuyo retrato con toda probabilidad fue encargado al pintor cretense por Francisca Romero Gaytán, hija del retratado, tras la muerte de su padre, lo que sitúa temporalmente la obra en las postrimerías del siglo XVI, aunque algunos la consideran más tardía, bien entrado el siglo XVII. La relación con el pintor griego podría provenir del marido de Francisca, Don Alonso de Ávalos y Guzmán, gentilhombre de boca del rey Felipe III, relacionado al igual que el pintor con la parroquia de Santo Tomé de Toledo a la que pertenecía su casa solariega.

La actitud de ambos personajes parece diseñada para una colocación lateral en el lado del evangelio, teniendo a su frente el altar en el que habría alguna imagen a la que ambos dirigen su oración. Se suele dar por hecho que la obra estaría destinada a la Iglesia del convento de las Trinitarias de Madrid, que fue patrocinado, como es conocido, por la hija de Julián Romero, la misma que probablemente encarga el cuadro. Pero los hechos nos hacen pensar que Doña Francisca pudo cambiar de opinión y replantearse el destino para la obra. A causa de sus desavenencias con las monjas del convento madrileño y del rechazo de los frailes del cercano convento de trinitarios a la fundación de un cenobio de la misma Orden y tan próximo al suyo, Francisca comenzará un largo periodo de pleitos (en los que otorga poderes a su hermano menor, Pedro de Ibarrola), que terminará con la retirada total de su patrocinio del convento madrileño, famoso por estar enterrado en él Cervantes.

Francisca Romero decide entonces ofrecer su apoyo a un nuevo convento en Toledo que funda en 1612 el santo reformador trinitario, Fray Bautista de la Concepción, según consta en la "Chronica de los Descalzos de la Santísima Trinidad, redentores de cautivos" de 1662 en la que podemos leer:

     "Tiene esta Casa los cuerpos de San Gracian Martir y de santa Vitoria, Virgen y Martir. Tomó el patronato dona Francisca Romero, hija de la muy noble señora dona Maria Gaytan, y de Julian Romero, cavallero del Abito de Santiago, y Comendador de Peñausende, en el obispado de Zamora, que por su valor, hechos heroycos y experiencia militar subió de la pica al baston de Maestre de Campo General. Dejó la Patrona al Convento un sudario de Christo nuestro Redemptor, que enbió a su Padre el Duque de Saboya". 

Chronica de los Descalzos de la Santísima Trinidad, redentores de cautivos. 1662

Resulta curiosa la expresión "subió de la pica al baston de Maestre de Campo General" con la que el redactor resume la historia militar de Julián Romero; también llama la atención la información de que el Duque de Saboya le había enviado un "sudario de Christo".

Del convento y de la iglesia que se edificó sobre unos terrenos donados por el Ayuntamiento en el arrabal "que se conoce como covachuelas" nada queda en la actualidad. Se sabe que la iglesia era de pequeño tamaño y que se realizó en "estilo renacido" dedicada a San Ildefonso, según cuenta Gustavo Adolfo Bécquer en su obra "Templos de Toledo", quien también informa que "durante la guerra de la Independencia fue totalmente derruida", aunque la realidad es que los frailes la restauraron en parte, pero la desamortización, la exclaustración y el consiguiente abandono, terminaron en pocos años con lo que quedaba del complejo.

En la "Vista de Toledo desde la Cruz de los Canónigos" del paisajista Genaro Pérez Villaamil, se puede ver la ubicación de la desaparecida iglesia en el plano intermedio, tras la cruz que aparece en primer término.
Jenaro Pérez Villaamil "Vista de Toledo desde la Cruz de los Canónigos" (detalle). (1836)


El Santo Patrono

La figura del Patrono que acompaña a Julián Romero, ha sido fuente de diversas interpretaciones. Algunos han querido ver en él a San Julián, pero la columna y la corona a su lado, símbolos del poder regio, y sobre todo la armadura descartan la posibilidad de que se trate de San Julián de Toledo, hombre de iglesia. Y su capa adornada de flores de lis, emblema de la monarquía francesa, nunca podría ser llevada por el teólogo San Julián de Cuenca o por San Julián el Hospitalario. 

La consideración de San Luis rey de Francia ha sido invocada a menudo y es la única convincente. La iconografía corresponde a la del santo francés cuyo retrato es abordado en esta época por distintos pintores, lo que nos habla de la existencia de su devoción, sin olvidar su parentesco directo con el rey santo español Fernando III. Entre los artistas que en la época pintaron a San Luis habría que destacar a Tristán y al propio Greco que realiza una obra ciertamente singular dedicada al santo francés. Ambas obras se encuentran en el Museo del Louvre.

San Luis, rey de Francia, por el Greco y por Luis Tristán

Las evidentes diferencias del San Luis del Greco que se conserva en el Louvre con el santo representado en la obra que nos ocupa avalan las teorías de algunos de que no se trata del mismo personaje lo que les permite plantear la posibilidad de que se haya podido realizar por otro pintor distinto al Greco. Considero por mi parte que la comparación plantea más dudas respecto al San Luis del Louvre que respecto al de Julián Romero del Prado que encaja mucho mejor en la estética  y en la obra del pintor cretense.

La imagen del santo patrono no puede por menos que traernos a la memoria a alguno de los personajes del Entierro del Señor de Orgaz del mismo pintor.

La procedencia del cuadro

Por la información que proporciona el Museo del Prado sabemos que la obra estuvo en la Colección del marqués de Lugros de Alcalá la Real (Jaén), hasta 1890; donde fue adquirida por el orientalista y académico Leopoldo Eguilaz Yanguas de Granada, probablemente aconsejado por su compañero y amigo Manuel Gómez Moreno, como apunta Cossío.

Sobre el Marques de Lugros habría que decir, para completar la información, que procede de la familia de Pedro Miota, cuñado de Julián Romero por estar casado con su hermana Catalina, dando lugar a la rama Miota-Romero de la que forma parte D. Pedro-Melchor de Miota-Romero, que recibe el título de marqués en 1691 por concesión de Carlos II. Los marqueses de Lugros residieron en Alcalá la Real (Jaén) y en Granada y parece que se deshicieron de la colección a comienzos del S.XIX.

Es probable que dada la raigambre familiar con su antepasado, la colección pudiera tener otros retratos y sería interesante saber cómo llegó a su poder el que nos ocupa. Cabe la posibilidad de que hubiera sido adquirido por la familia para su colección al propio convento toledano de trinitarios. Hay que entender que esta posible transacción, al igual que la venta al profesor Eguilaz, se realizan por causa del interés específico en el cuadro y no como inversión como ocurrirá con otras obras tras la revalorización del pintor a partir de principios de siglo.

En noviembre de 1903 el Marqués de la Vega Inclán se halla en Granada en tratos con el anciano propietario Leopoldo Eguilaz [RAH ILE 63-1210, carta a Cossío 25 de noviembre de 1903], y conseguirá comprarlo para revenderlo en París en la Rue Laffite. (El Greco entre dos siglos. A.C.Lavín)

En 1907, es adquirido en París por Luis de Errazu.  Se conoce bien la biografía de este comprador que procede de una acaudalada familia mexicana de origen vasco que es nombrado vocal del primer Patronato del Museo del Prado (1912). Siguiendo el ejemplo de su hermano Ramón que había legado veinticinco obras al Museo en 1904 , Luis también lega cinco obras que ingresaron en el Museo en 1927, entre las que se encuentra este Julián Romero. Previamente había cedido la obra en depósito a la Casa del Greco de Toledo para que formara parte de la exposición de 1914, que se realiza con motivo del III centenario de El Greco.

Julián Romero en la literatura

La presencia de Julián Romero en la literatura fue abundante y perduró más allá de su tiempo. Son muchos los autores que le mencionan y no pocos los que le dedican alguna obra específica. Por citar solo los principales:

Lope de Vega (1562-1635) menciona a Julián Romero en diversas obras y además compone una "Comedia famosa sobre Julián Romero" que fue publicada por la Real Academia de la Historia en 1916. Marichalar considera creíbles los hechos que en ella se cuentan a pesar de que afirma que tiene importantes anacronismos.

José de Cañizares (1676-1750) escribe sobre él la comedia "Ponerse Avito Sin Pruebas y Guapo Julián Romero" que trata sobre la decisión del rey de nombrar caballero de Santiago a Julián Romero.

Pierre de Bourdeille, señor de Brantôme (H.1540-1610), que conoció personalmente a Julián Romero durante la estancia de ambos en Mesina en 1566, le dedicó algunos pasajes de sus obras. Michel de Montaigne (1533-1592) menciona a Julián Romero en sus Ensayos.

Diego Jiménez de Ayllón (1530-1590) poeta, le compuso un soneto que se hizo famoso del que reproduzco las primeras estrofas:

Temido vuestro brazo fue y espada
en estas partes y ánimo extremado
y en tierra y mar habéis siempre cursado
vuestra virtud con gloria sublimada.

De Marte a vos tal gracia fue otorgada
con que venciste campo tan nombrado
y habéis contra el de Orange muestra dado
de veros con sus gentes en jornada.


Firma de Julíán Romero



6 comentarios:

  1. Gracias, Concha. Este Personaje es interesantísimo (como otros de la época, menos conocidos), con el añadido de haber sido "retratado" por El Greco. Clara dp

    ResponderEliminar
  2. Molto bello.
    Sono di Alessandria e proprio ieri ho potuto visitare la Chiesa di San Giacomo.
    La lapide di cui si parla del Romero c'è:

    19369575_716658908542716_458679128_n.jpg







    ResponderEliminar
  3. Non sono riuscito a postare la foto.... :(

    ResponderEliminar
  4. Te agradecería mucho si puedes enviarla a conchadiazp@gmail.com

    ResponderEliminar
  5. JULIAN ROMERO CONOCE DE PRIMERA MANO EL CHOCOLATE, EN EL MONASTERIO DE UCLÉS (CUENCA) QUE TRAIDO DE LAS AMERICAS POR EL HIJO DEL ULTIMO MAESTRE DE LA ORDEN DE SANTIAGO Y SABIDO DEL INTERES DE CARLOS I, POR CARTA DE HERNAN CORTES, DE LAS PROPIEDADES PARA LA FORTALEZA Y AGUANTE DE LOS SOLDADOS, LLEVA A LOS TERCIOS EN EL CAMINO ESPAÑOL EL BREBAJE, QUE DURANTE 100 AÑOS LA FAMILIA ESPAÑOLA TASSIS SE ENCARGA DE DISTRIBUIR Y ENSEÑAR A SUIZOS ALEMANES BELGAS ETC. LA RECETA.
    UNOS CARDAN LA LANA Y OTROS LLEVAN LA FAMA, EL CHCOLATE ESPAÑOL..

    ResponderEliminar
  6. Curiosa información, Anónimo, gracias por aportarla. No es raro que a Julián Romero sus tropas le tuvieran tal devoción... Sólo una pequeña puntualización: La familia Tassis, era originaria de la Lombardia en Italia (Tasso), empezó sus negocios al servicio de Maximiliano I de Austria (Taxis) y llegó a España de la mano de su hijo Felipe "el hermoso". A partir de entonces hizo su gran negocio en España donde tuvo el monopolio del correo con Europa durante dos siglos. De ellos ha quedado el nombre de "taxi"

    ResponderEliminar