viernes, 26 de abril de 2013

RAFAEL SANZIO - EL CONOCIMIENTO DE LAS CAUSAS


LA ESCUELA DE ATENAS de Rafael Sanzio 
Stanza della Segnatura del Vaticano en Roma
(Del Cuaderno Recuperado)


INTRODUCCIÓN

La Stanza della Segnatura Vaticana es la primera gran obra que el pintor Rafael Sanzio realiza en Roma por encargo del Papa. El deseo de satisfacer no solo el gusto artístico del pontífice sino sus inquietudes religiosas y filosóficas hacen que el artista desarrolle en esta Sala un conjunto iconográfico que representa la evolución del conocimiento a lo largo de la historia visto desde la perspectiva renacentista y a través de su estética.

El presente trabajo solo pretende esbozar una primera visión de conjunto de la Sala poniendo de relieve la importante significación que la visión unitaria aporta a la comprensión de esta obra maestra, a menudo analizada y estudiada de forma parcial perdiendo gran parte de la información que atesora. [Gombrich dice que no es posible fragmentar la Estancia sin destruir por completo su significación simbólica y artística.]


LOS FRESCOS DE LA SALA

Este conjunto de frescos pintados entre 1508 y 1511 por Rafael Sanzio (a los 26 años) se encuentran en el Vaticano en una sala conocida como "Stanza della Segnatura" o Estancia de la Firma o el Sello, así llamada porque en ella se reunía el alto tribunal de la Santa Sede, la "Segnatura Gratiae et Iustitiae". Fue Julio II quien encargó a Rafael decorar la estancia que iba a ser dedicada a biblioteca. La habitación no es muy amplia y está llena de puertas y ventanas, a pesar de ello Rafael sabe encajar en ese espacio un conjunto iconográfico que reviste toda la sala desde la bóveda a las cuatro paredes, obedeciendo a un plan iconográfico, probablemente asesorado por humanistas y teólogos relacionados con la Corte Papal. [Entre los religiosos, suelen citarse los Cardenales Alidosi, Bibiena Trivulzio, entre los hombres de letras, principalmente Bembo y Castiglione.

La sala es cuadrada con ventanas en dos de los lados mientras que los otros dos, a pesar de tener sendas puertas, tienen un amplio lienzo de pared a propósito para una decoración. Y es precisamente en una de estas dos paredes lisas donde Rafael pintó el fresco CAVSARUM COGNITIO, conocido desde el S. XVII como “ESCUELA DE ATENAS”.

Los frescos no pueden ser contemplados de una forma aislada ya que de ese modo, pese a su indudable interés singular, se perdería una buena parte del mensaje que transmite el conjunto. Las pinturas, por tanto, tienen un orden previamente establecido que se comprende mejor si se va recorriendo  toda la estancia de arriba abajo, de las bóvedas a las paredes y de abajo a arriba, de las paredes a la bóveda. No conseguiremos entender el mensaje si no miramos hacia arriba para buscar la correspondencia de los objetos de abajo. Si procedemos de este modo las claves las paredes podrán interpretarse como una ampliación de las ideas alegóricas del techo abovedado. Tampoco hay que olvidar el aspecto horizontal por el modo que tiene el pintor de confrontar las imágenes de unas paredes en relación con las de enfrente.

Si comenzamos mirando la bóveda, vemos en la clave el escudo papal en torno al cual se encuentra la representación alegórica de cuatro disciplinas: Teología, Filosofía, Justicia y Poesía.


Para entender la relación que existe entre ellas podemos partir de los propios mensajes que portan en sus respectivos carteles los amorcillos que acompañan a cada uno de los personajes femeninos que representan las alegorías. 

La Teología

La imagen de la Teología lleva un libro en la mano izquierda y con la derecha señala hacia abajo. A ambos lados dos angelillos muestran el mensaje: "Divinarum rerum notitia":  el conocimiento de las cosas divinas.


Para definir la teología Rafael utiliza parte de una frase de Ulpiano (1 reg., D.1.1.10.2) que había definido la jurisprudencia como "el conocimiento de las cosas divinas y humanas" aunque  circunscribiéndola exclusivamente al ámbito de lo divino.

La Filosofía

La representación de la Filosofía es una mujer que sostiene dos libros que llevan por título: Moralis y Naturalis y los angelotes muestran en sus cartelas el mensaje: "Cavsarum cognitio": el conocimiento de las causas.


La Justicia

Con una espada en su mano derecha y en su izquierda, una balanza la Justicia muestra el mensaje: "Ius suum cuique tribuit": Justicia es dar a cada uno lo suyo.


La imagen de la justicia responde al modelo griego tal como es descrita por Hesiodo, con la figura de la diosa Diké hija de Zeus y de Themis, que representaba y administraba la justicia, sosteniendo la espada y una balanza con los dos platos, pero sin el fiel en medio; y se mantenía con los ojos abiertos. Frente a ésta, la imagen romana del derecho tenía los ojos vendados.


La Poesía

Coronada de laurel y portando un libro en una mano y una lira en la otra,  la Poesía aparece con dos ángeles a los lados cuyas cartelas muestran las palabras: "Numine aflatur": Inspiración divina.


En los ángulos entre la Teología y la Justicia está representado el Pecado Original o la Caída del Hombre, con la escena de Adán y Eva en el Paraíso


Entre la Justicia y la Filosofía se encuentra la escena del Juicio de Salomón


Entre la Filosofía y la Poesía, una alegoría de la creación, en la que vemos una persona que mira la esfera celeste en la que están dibujadas las constelaciones en la noche del 26 de noviembre de 1503, día de la coronación del papa;



Entre la Poesía y la Teología, la escena de Marsias castigado por Apolo a ser desollado vivo por haberse atrevido a competir con él en talento musical.




LOS FRESCOS PRINCIPALES

Volviendo a las cuatro figuras de los medallones, vemos que se relacionan ante todo con los frescos situados respectivamente debajo de ellos. Son como el título que explica o domina la escena inferior:

La Justicia

Bajo el tondo de la Justicia, que representa una de las cuatro virtudes cardinales, la pared aparece dividida en dos niveles: en el nivel superior, en el luneto que forma el arco de la pared, se encuentran sus tres virtudes compañeras: Prudencia, Fortaleza y Templanza.


En el nivel inferior, separadas por una ventana podemos ver dos escenas relativas a la Justicia: En la derecha se sienta el Papa Gregorio IX, que bendice con una mano y con la otra toma las Decretales (ley canónica) de manos de Raimundo de Peñafort, de rodillas con hábito rojo de abogado.  La imagen del Papa es el retrato de Julio II a cuyo lado están retratados los cardenales Giovanni de Medici, (que fue después de León X), Antonio del Monte, y Alessandro Farnese, (que también sería Papa con el nombre de Pablo III).

En el lado de la parte izquierda del muro se representa a Triboniano, de rodillas, que entrega el Digesto (Pandectas) al emperador Justiniano.

El Parnaso

Bajo el tondo de la  Poesía se encuentra El Parnaso en el que bajo los auspicios de la Poesía el fresco muestra el mitológico Monte Parnaso, la montaña sagrada donde reside el dios Apolo y las musas de la mitología griega.

En el centro está la fuente Castalia, que estaba consagrada a las musas y sus aguas inspiraban espíritu poético a quienes las bebían y por encima de ella Apolo toca un instrumento de cuerda, probablemente una viola de brazo. Parece que en homenaje al papa Julio II, que era intérprete de ese instrumento. A su alrededor, las nueve musas, repartidas a ambos lados del dios. Al lado izquierdo de Apolo, cuatro: Melpómene, Terpsícore, Polimnia y Calíope. Al lado derecho del dios están representadas  Euterpe, Clío, Talía, Urania y Erato.


Rafael representa a ambos lados y en la parte inferior del fresco a nueve poetas de la Antigüedad y otros nueve contemporáneos. Estos literatos conversan entre sí sin atender al concierto ofrecido por Apolo. Entre los poetas contemporáneos, algunos se reconocen claramente, como Dante, Petrarca, Ariosto o Sannazaro; entre los clásicos, Homero, Virgilio y la poetisa Safo que muestra su nombre en un pequeño cartel.

La Disputa del Sacramento

Bajo el tondo de la Teología el fresco que se conoce como La Disputa del Sacramento aunque por su iconografía más debería ser considerado una exaltación y no una disputa.

Éste fue el primer fresco realizado por Rafael en la decoración de la Estancia. El título de la obra no se corresponde exactamente al tema, es Giorgio Vasari el que da este nombre a la obra, un poco impropiamente, dado que parece aludir a un conflicto teológico, cuando sería más apropiado hablar del Triunfo de la Eucaristía para simbolizar la Teología


El fresco pretende representar la Verdad teológica simbolizada por la Eucaristía que Jesucristo lega a sus discípulos para que sea realizada en su memoria. Esta realidad teológica compleja basada en el misterio de la transustanciación es la que Rafael pretende representar en este fresco que tiene una estructura muy ordenada y simétrica  tomando como centro la sagrada forma colocada sobre el altar hacia el que convergen todas las líneas de la obra.

La composición se organiza en dos niveles: el celestial y el terrenal. En la parte superior  se representa la "Iglesia triunfante", presidida por la Trinidad y las imágenes de la Virgen y san Juan Bautista a ambos lados de Cristo. en un nivel ligeramente inferior aparecen santos, apóstoles y evangelistas.

En el plano terrestre se encuentra la "Iglesia militante" en la que podemos ver a teólogos, doctores y papas, filántropos y literatos. Entre ellos han sido identificados algunos personajes como Bramante, en primera línea apoyado en la balaustrada, Francesco Maria della Rovere -el joven que a su lado se dirige al espectador-, san Gregorio Magno con el rostro de Julio II, San Jerónimo, San Ambrosio, San Agustín, San Buenaventura, el poeta Dante -coronado con hojas de laurel- o Savonarola -semioculto al fondo con un capuchón negro.

La Escuela de Atenas

Bajo el tondo de la Filosofía se encuentra el fresco denominado CAVSARUM COGNITIO (EL CONOCIMIENTO DE LAS CAUSAS) al que hoy conocemos como La  Escuela de Atenas.
Frente a la Verdad Teológica -el Triunfo de la Eucaristía- Rafael sitúa la Verdad filosófica que personifica este fresco de la Escuela de Atenas  que se encuentra justamente en el muro de enfrente.


En él la Filosofía natural está representada por Platón, que lleva en su mano el Timeo, el diálogo que trata de la creación y la naturaleza del universo, mientras la Filosofía moral está representada por Aristóteles que lleva su Ética. De modo que estas dos obras filosóficas nos deben permitir llegar al "conocimiento de las causas" de todo lo real y que han de ser vistas como complementarias.

Si se observa la pintura en su conjunto vemos que se distinguen diferentes grupos de filósofos en distintos planos que se ordenan tanto por la perspectiva como por la escalera, estando el centro del plano más alto y alejado ocupado por Platón y Aristóteles, a cuyos lados los filósofos se ubican de manera simétrica dejando el espacio central casi vacío para contemplar mejor a los protagonistas. Todo ello logra una armonía gracias sobre todo a la disposición de la perspectiva, que es la otra protagonista del cuadro y nos conduce la mirada hacia el infinito, justo en el centro del cielo de la composición.

Rafael intenta plasmar a través del gesto y compostura de los personajes la línea de pensamiento de cada uno.  Hagamos un recorrido por los personajes. 

Platón y Aristóteles

Como se ha comentado son las dos figuras centrales que aparecen majestuosas, serenas, como si ya hubiesen llegado a establecer las únicas verdades posibles. Todos los demás parecen estar ocupados en una interminable búsqueda. Se recortan sobre un fondo celeste  e iluminados por un foco de luz que les resalta frente a los demás. Platón levanta su mano derecha con su dedo índice señalando hacia algún lugar del cielo en el que se encuentran la Ideas. De este modo parece representar el idealismo filosófico. Aristóteles, por el contrario, vuelve la palma de la mano derecha hacia el suelo, intentando de nuevo recoger con un gesto la complejidad del sistema aristotélico.


De este modo tenemos que los dos filósofos representan dos sistemas filosóficos diferentes y contrapuestos, y dos disciplinas de la filosofía, la natural y la moral, que son entre sí complementarias.


PERSONAJES AL LADO PLATÓN

Sócrates

El filósofo Sócrates vestido de verde  conversa con un grupo entre los que se encuentran Alcibíades (o Alejandro Magno), con casco y Jenofonte, con un extraño gorro.

Grupo de Sócrates

Epicuro

Con cara de felicidad y coronado de hiedra, apoyado en una pilastra, en la que podemos ver un niño y un anciano alegóricos del principio y fin de la vida. 

Epicuro

Pitágoras

El grupo de Pitágoras también se encuentra situado a la izquierda en primer plano, escribiendo sobre un libro y rodeado de discípulos, uno de ellos, un Joven sostiene una pizarra con la "tetractys" pitagórica, el número perfecto, que resulta de la  suma de los cuatro primeros números: 1 + 2 + 3 + 4 = 10. 

Detrás de él se encuentra Averroes con turbante blanco, con la mano en el pecho. A su espalda y mirando al espectador se encuentra el jovencísimo Federico Gonzaga.

Grupo de Pitágoras

Parménides

Delante  de Pitágoras se encuentra Parménides, el filósofo de Elea, de pie mostrando un escrito y entre ambos filósofos podemos ver a Francesco María de la Rovere, sobrino del papa, con manto blanco. Se dice que esta imagen representaba a Hipatia de Alejandría pero el Papa no estuvo de acuerdo en que hubiera mujeres en el fresco, por lo que  Rafael adaptó la figura a la del sobrino del Papa.

Diógenes


En medio, tirado en las escaleras se encuentra Diógenes el cínico, con su escudilla.



Personajes al lado de ARISTÓTELES

Homero

Ciego, con bastón, vestido de verde, Homero entra por la parte derecha de la escena.

Estrabón y Ptolomeo

Son los personajes que portan sendos globos, Estrabón lleva la esfera celeste y Ptolomeo, de espaldas, la terrestre. Forman grupo con otros dos personajes a la derecha que son Protógenes y Apelles, pintores rivales de la Antigua Grecia.

              Astrónomos y pintores   
                   
Euclides

En primera línea a la derecha, Euclides enseña geometría con un compás y una pizarra y en torno a él se reúne un grupo de seguidores que le escucha atentamente.

Grupo Euclides


LOS PERSONAJES RETRATADOS

Era tal la identificación de los personajes del renacimiento con los clásicos, que Rafael quiso inmortalizar los rostros de sus coetáneos más emblemáticos en personajes clásicos de similares características. De esta manera logra Rafael unir la representación de  la actividad de los filósofos a lo largo de la historia con la de los grandes artistas del Renacimiento.

Algunos personajes se reconocen por el gesto otros por la compañía; seguramente por esta razón  Rafael pintó separados de los demás a Parménides, Heráclito o Diógenes "el cínico" ya que, bien por su filosofía o por su carácter, eran individuos inclinados a la soledad. 

Pero Rafael aprovecha para representar a los filósofos con la imagen algunos de sus contemporáneos, de entre los que podemos citar como principales:

Platón representado con el rostro de Leonardo da Vinci.

Aristóteles, muestra el rostro de un amigo de Rafael, Bastiano da Sangallo, también pintor, a quien sus contemporáneos apodaban "El Aristóteles". 

Heráclito,  tiene la imagen de Miguel Ángel.

Epicuro,  cuyo rostro corresponde al del Cardenal Inghirami.

Estrabón,  está representado por su amigo y mentor  Baltasar de Castiglione.

Euclides,  tiene el rostro de Bramante, protector de Rafael, 

Protógenes,  es representado por el pintor Antonio Bazzi “El Sodoma”.

Apelles el pintor, está representado por el propio Rafael, único personaje que desde un extremo mira al espectador.

Autorretrato de Rafael
De entre todas estas identificaciones merece un comentario por su singularidad la presencia de Miguel Ángel en representación de Heráclito que es el personaje más cercano al espectador, que escribe sobre un bloque de piedra. Sabemos que fue incorporado al final del proceso, ya que no aparece en los cartones preparatorios. 

Cartón preparatorio de la Pinacoteca Ambrosiana

Es conocida la anécdota de que mientras Rafael pintaba los Frescos de las Estancias Vaticanas,  Miguel Ángel se ocupaba de la Capilla Sixtina y era muy celoso de su obra y no consentía que nadie pudiera atisbar nada de lo que estaba haciendo. No obstante Rafael, gracias a su amistad con su paisano Bramante, natural como él de Urbino, que era el encargado de las obras de la basílica de San Pedro, consigue echar un vistazo a la Sixtina aprovechando una ausencia del Maestro.


A pesar de la rivalidad que existía entre ambos pintores, Rafael reconoce y admira la genialidad de Miguel Ángel, por lo que quiso rendirle homenaje. 

Para ello utilizó los rasgos de Buonarroti para representar al filósofo Heráclito en su Escuela de Atenas, añadiéndolo de un modo un tanto forzado, en primera línea, retratándolo “a su propia manera” pensativo, solitario y como ausente de lo que le rodea, tal como dicen que era el carácter del retratado: huraño y con pocos amigos.

3 comentarios:

  1. Hola Concha,
    Impecable descripción de la Stanza della Segnatura. Me queda la curiosidad de saber algo del grupo situado entre Aristóteles y Homero.
    Enhorabuena y un saludo.
    Antonio

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  2. Estoy feliz de haber encontrado tu blog. Me encanta el trabajo de Sofonisba, y esta investigación que haces de su obra se agradece.
    Saludos desde México

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  3. Excelente material. Con permiso comparto el link en un blog sobre historia universal en https://universalhistory.wordpress.com/2017/06/26/sobre-libro-el-arte-del-renacimiento/

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