domingo, 12 de febrero de 2012

LA CASA DE SOFONISBA ANGUISSOLA EN CREMONA

Recientemente he vuelto a visitar Cremona en la Lombardía italiana, ciudad en la que nació y vivió la pintora Sofonisba Anguissola al final del primer tercio del S.XVI (h.1535-1559) y he tenido la ocasión de conocer la casa familiar de la que partió alrededor de los veinticinco años para venir a prestar sus servicios a la corte española. Casa y ciudad a las que la pintora ya nunca más volvería pero con las que siempre mantuvo la relación por causas familiares.
Cremona se encuentra en el norte de Italia, en la margen izquierda del Po, al sur de Lombardía muy cerca de Emilia Romagna.

Al principio del S.XVI, Cremona pertenecía al Ducado de Milán por el que Francia y España mantuvieron una continua disputa hasta 1535 en el que se asienta el predominio español, lo que supuso el inicio de un periodo de florecimiento económico y cultural por el que Cremona pasó a ser la segunda ciudad del Ducado, con una población de cerca de 37.000 habitantes y una rica actividad textil. La dominación española del estado de Milán duró cerca de doscientos años, hasta 1707 en que pasa a depender de Austria.

Esta presencia española fue en buena parte la causa de la venida de Sofonisba Anguissola a la corte española. El Duque de Alba que durante un tiempo ostentó el cargo de Gobernador de Milán la conoció personalmente e incluso se dice que fue retratado por ella, causándole tan buena impresión que aconseja a Felipe II que la llame para ser dama y maestra de pintura de su tercera esposa, la joven y culta nueva reina, Isabel de Valois. 
En 1585 Antonio Campi publica su obra "Cremona fedelissima", que es la primera historia de Cremona en lengua vulgar, rica en informaciones históricas, artísticas y literarias. Al inicio de la obra Campi reproduce un plano de la ciudad, famoso por su exactitud y detalle, a partir del cual podemos ver cómo el centro histórico de la Cremona actual conserva en buena parte la estructura del S.XVI:


Si vemos más de cerca el plano, observamos que apenas hay nombres de calles o de plazas o barrios, pues solamente aparece el nombre de los principales lugares: Plaza Mayor (Platea Maior), Plaza Pequeña (Platea parva), Calle Principal (Strata Magistra), Barrio de casas Nuevas (Quarterium domorum novorum), etc. En este acercamiento lo que sí podemos observar es que muchas casas aparecen señaladas con el nombre del dueño o de la familia que la habita, detalle que nos habla de la importancia de las personas y las familias en la configuración de la ciudad en el Renacimiento.

Buscando en este plano encontramos la casa de la Familia Anguissola que aparece marcada con el nombre ASDRVBAL ANGVSSOLA, hermano de Sofonisba y cabeza de familia en el momento en que se realiza el mapa: Siguiendo las indicaciones del mapa de Campi y comparándolo con el actual, situamos la casa en la esquina de la actual Vía Tibaldi con la Plaza Marconi y allí nos dirigimos para ver lo que queda de ella en la actualidad.



Exactamente en el lugar marcado en el mapa, en el nº 11 de la actual Plaza Guglielmo Marconi, encontramos la casa, que se encuentra en proceso de restauración, lo que nos impide realizar una visita más detallada.

En su fachada vemos una placa del ayuntamiento de Cremona que recuerda que esa fue la casa en la que vivieron las hermanas Anguissola.

En esta casa de los nobles Anguissola, en la que residían desde el S.XV, nacieron de Amilcare Anguissola y Bianca Ponzoni las hermanas Sofonisba, Elena, Lucía, Minerva, Europa y Ana María, de refinada cultura y pintoras establecidas en el siglo XVI, de las que Sofonisba fue acogida en la corte de Felipe II rey de España, alcanzando fama internacional.

La casa, según la estudiosa Lidia Azzollini (Palazzi del Quatrocento a Cremona. 1994) a pesar de que “ha tenido reformas en diferentes épocas que han afectado a la distribución original, ha mantenido su armonía compositiva”

Cortile o patio interior

La planta está formada por dos cuerpos, formando una C con un amplio patio de ingreso al que se abren las galerías porticadas con arcos de medio punto. Esta centralidad en torno a un patio es una característica de las construcciones de la época.


La fachada que, según la misma estudiosa,  mantiene la misma forma que figura en un dibujo que acompañaba a un proyecto de reforma de 1834, está constituida por dos edificios de diferente altura. La casa Anguissola ocupa el tramo de menor altura aunque se mantiene una alineación ordenada de las ventanas, tanto horizontal como verticalmente entre ambos edificios. 

Las ventanas de la planta baja, alargadas, muy sencillas, dotadas de una sobria reja de hierro. En las del piso superior, sin rejas, pueden verse los soportes de las típicas contraventanas de persiana de madera, en este momento ausentes. En el piso bajo se abre un portón de acceso que parece servir también como entrada de carruajes, rematada en arco de medio punto.


Dos ventanucos en la parte inferior, a ras de suelo, también con reja, nos dan la idea de un nivel subterráneo de sótano. 

La fachada principal que se abre a la Plaza Marconi, tal como hoy la vemos, es sencilla, aunque la sobriedad y la simetría de puertas y ventanas denotan buen gusto y una cierta elegancia. Externamente no tiene ningún elemento decorativo especial, salvo el arco de medio punto de la puerta. El material constructivo de la estructura que se vislumbra, al menos en parte, es de piedra recubierta de estuco, color ocre, característico de las casas de la zona.


Entrando en la lateral Vía Albertoni, a la izquierda de la casa, podemos ver el muro ciego que remata el edificio que continua en una valla de menor altura que permite ver los árboles del jardín interior que se encuentra en uno de los laterales del patio.

A través de las ventanas pudimos observar parte del interior de una de las estancias de la casa en la que podía distinguirse un techo de madera con las tablas pintadas a base de motivos geométricos florales perfilados en negro y rellenos de rojo o azul, sobre el color natural de la madera. Su técnica es minuciosa y, aunque se encuentran bastante deterioradas, nos dan idea de su buen gusto dentro de la sencillez decorativa.




Según la información de Lidia Azzollini, la estancia principal del primer piso también está dotada de un techo de estas características pero con una decoración más historiada a base de animales fantásticos y motivos geométricos y florales, además de una serie de líneas -como culebrillas- para dar sensación de movimiento. Todas las tablillas repiten el mismo esquema: una especie de arco apuntado bajo el cual se puede ver la figura de un animal real o fantástico y diversos motivos a su alrededor.

Muestra de algunas tablillas

La misma investigadora cuenta que el edificio se vendió a la familia Tinti, que en el XVII figura como propietaria, para pasar mucho tiempo después, ya en el XIX, a la familia Araldi, siendo en el momento de la publicación de su estudio (1994) propiedad de la familia Luzara y en la actualidad de los Massera..

El hecho de que la casa se encontrara en proceso de restauración hizo que la visita forzosamente se limitara a la observación externa. A través de la información del cartel de las obras que se llevaban a cabo, pude contactar con Marta Massera a quien agradezco su atención y el envío de la información sobre la publicación de Lidia Azzollini que he podido incorporar a este artículo.

La persistencia de muchos edificios civiles y religiosos de la época en la actual Cremona facilita la reconstrucción histórica de muchos elementos de la infancia y la juventud de Sofonisba. Al recorrer la ciudad es fácil imaginar a las dos hermanas mayores, Sofonisba y Elena Anguissola, yendo al taller de pintura del maestro Bernardino Campi o asistiendo a los oficios religiosos en la cercana Iglesia del convento de  San Pietro al Po, donde Bernardino Gatti, su segundo maestro, realiza el gran fresco del refectorio: El milagro de los panes y los pecespara el que se dice que Sofonisba, con solo quince años, ya prepara los dibujos de las caras que luego pintará su maestro. 


Es posible, como cuentan algunos de sus biógrafos, que la casa de la familia Anguissola fuera lugar de encuentro para intelectuales de la ciudad, caballeros, amigos y parientes, en torno al cabeza de familia, Amilcar Anguissola, humanista que mantiene un contacto constante con representantes del mundo artístico y cultural cremonense, dado su cargo de “encargado de la fábrica" de la catedral y de las obras públicas artísticas que debían embellecer la ciudad. El cargo posteriormente será desempeñado por Asdrubal, su único hijo. También es probable que a estas reuniones acudieran jóvenes de las familias notables de la ciudad, algunos de los cuales se convertirían con el tiempo en pretendientes de las hermanas menores de Sofonisba.

Caminando por la zona encontramos la vía Ala Ponzone que trae a la memoria el apellido de Bianca, la madre de Sofonisba; un poco más allá encontramos el palacio de la familia Schinchinelli, uno de cuyos miembros, Carlo, se casará con Europa, hermana de Sofonisba, citada por Vasari como "joven promesa de la pintura".

Palacio Schinchinelli. Patio interior

Palacio Schinchinelli, fachada exterior

En resumen, visitar Cremona, al igual que ocurre con otras ciudades italianas, es visitar parte de nuestra propia historia. Sorprende que allí, igual que aquí, Sofonisba Anguissola haya sido tan olvidada, a pesar de que ella siempre siempre llevo con orgullo su procedencia, firmando algunas de sus obras como "Sofonisba Cremonesa".

Toda la fama que consiguió en vida se la fue llevando el viento, los historiadores fueron atribuyendo sus obras a los mejores pintores de la época, Sánchez Coello, El Greco, Pantoja de la Cruz..., cuando la realidad es que en no pocas ocasiones ella creaba modelos que ellos posteriormente repetían.

Los estudios recientes sobre esta figura singular de la pintura puede que consigan que algún día se identifique a Cremona como el lugar en que nació Sofonisba, enriqueciendo de esa forma el enfoque monotemático stradivariano que actualmente reina en la ciudad.