miércoles, 30 de diciembre de 2015

SOFONISBA ANGUISSOLA EN GÉNOVA

DE SICILIA A GÉNOVA

Tras la inesperada muerte de su marido, Fabrizio Moncada, la pintora Sofonisba Anguissola se encuentra sola en Sicilia, teniendo que resolver todas las cuestiones relativas a la herencia y sobre todo a la recuperación de su dote que en parte fue utilizada por su marido como garantía para obtener la liquidez que le permitió realizar el costoso viaje a España en el que perdería su vida.

Sofonisba Anguissola. Retrato de dama. Galería Borghese, Roma. 
[Este retrato presenta el aspecto que imagino podría tener la pintora hacia 1580, cuando llega a Génova. Existen dudas sobre si la persona retratada es la propia Sofonisba, su hermana Lucía su madre.] 

A pesar de que es una mujer que ha demostrado valerse por sí misma, Sofonisba llama a su hermano Asdrúbal para que la represente ante las instituciones y lleve a cabo en su nombre todas las gestiones que le permitan recuperar su patrimonio de viuda que se alargan más de un año. En noviembre de 1579 inicia el retorno embarcando rumbo a la península, de nuevo hacia su casa de Cremona.

El viaje de vuelta no estará exento de emociones para la pintora a quien el amor todavía reservaba una sorpresa inesperada. Sensible a las atenciones que le prodiga el capitán de la galera "Patrona", al que probablemente había conocido en los preparativos del viaje, Sofonisba se enamora de él durante el trayecto y deciden contraer matrimonio. Podría pensarse que se trataba de un matrimonio de interés, por su diferencia social, pues él era bastardo de una rama secundaria de una noble familia genovesa y ella por su nivel y relaciones le aportaba una importante promoción social. Pero el desarrollo de los acontecimientos nos lleva a pensar más en una unión por amor, un fuerte sentimiento que les lleva a celebrar el matrimonio sin demora, antes de la conclusión de los asuntos de la herencia y sobre todo sin haber obtenido el consentimiento de Felipe II.

A causa del mal tiempo recalan en Livorno desde donde se desplazan a Pisa alojándose en el monasterio de monjas benedictinas de San Mateo (en la actualidad Museo Nacional) donde a la vista de la previsible duración de la escala, deciden casarse a pesar de la oposición de su familia que mueve los hilos para evitar la boda. El gran duque de Toscana, Francesco I de Médici, avisado probablemente por su hermano Asdrúbal, escribe el mismo día una carta al Comisario de Pisa al que le pide que intente disuadir a la pintora de contraer matrimonio y otra a la propia Sofonisba recordándole que se habían conocido en España, e intenta convencerla de que no se case por considerar que el novio no está a la altura de su nivel de dama de la corte española.

     Al comisario de Pisa:  "Si trova nelle monache di S.to Mazzeo la signora Sofonisba Anguisciuola stata dama della Regina Isabella di [...] Spagna la quale sendo venuta di Sicilia su le galere di Genova pare che si sia innamorata d'un Oratio Palavicino [sic] Capitano della Patrona di esse, et che comro b voluntà del fratello, et degli altri suoi, disegni di maritarsi seco".
            ("Se encuentra en las monjas San Mateo la Señora Sofonisba Anguisciuola que fue Dama de la reina Isabel de [...] España que habiendo venido de Sicilia en las galeras de Génova, parece que se ha enamorado de un Oratio Palavicino [sic] Capitán de la Patrona, y que contra la voluntad del hermano y de los suyos, proyecta casarse con él".)

    "Alla Signora Sofonisba Anguisciuola: Havendo inteso che Vostra Signoria si trova in Pisa con intentione di maritarsi fuor del gusto di suoi parenti, et della conditione della casa sua, mosso dalla conoscenza che hebbi di lei quando fui nella Corte dei re di Spagna et dalla affezione che le ho portato sempre, non ho voluto lassare di metterli in consideratione che, come creata di Sua Maetrà, non solo doverebbe darli parte di ogni suo pensiero, ma anco eleggiersi subbietto degno di lei, et della casa sua, et della servitù, che ha fatto a cosi supremo príncipe...",
     ("A la Señora Sofonisba Anguissola: Habiendo oído que Su Señoría se encuentra en Pisa con intención de casarse contra el parecer de sus parientes y de la condición de su casa, movido por la confianza de haberla conocido en la corte de España y de la estima que siempre la he tenido, no he querido dejar de recordarle que, como criada de Su Majestad, no solo debe darle parte de sus intenciones, sino también debe elegir sujeto digno de usted, de su casa y del servicio que ha prestado  a tan supremo príncipe...") 

(24 diciembre 1579. Florencia. 2 Cartas de Francesco I de Medici al Comisario de Pisa y a Sofonisba Anguissola a Pisa. Florencia: ASFi, Archivio Mediceo del Principato. Incluidas en el Regesto del Catálogo de la Exposición Sofonisba Anguissola e le sue sorelle, Cremona 1995)

Pero ella le contesta diplomática que siente no poder obedecerle como le gustaría, pero "Come li matrimoni prima se fanno in cielo e poi in terra, la lettera de Vostra Altezza Serenissima me capitó tardi..." ("Como los matrimonios se hacen antes en el cielo que en la tierra, la carta de Su Alteza Serenísima me llegó tarde...")

(27 diciembre 1579.  Pisa: Carta de Sofonisba Anguissola a Francisco I en respuesta a la suya del día 24. Florencia, Archivo del Estado, Archivio Mediceo del Principato. Incluida en el Regesto del Catálogo de la Exposición Sofonisba Anguissola e le sue sorelle, Cremona 1995)

Retrato de Francesco I de Medici, Gran Duque de Toscana (1541-1587),
Sofonisba Anguissola 1580 - Sotheby's 2011

Seguramente de ese momento es el Retrato de Francesco I de Medici, segundo gran duque de Toscana, en el que nos parece ver las características que ya había ensayado Sofonisba en el Retrato de Felipe II del Museo del Prado. La obra pudo ser realizada en Florencia en los primeros meses de 1580 en la visita que la pintora y su marido realizan al gran duque para presentar sus respetos que es comunicada por Sofonisba al Gran Duque mediante carta de 14 de enero de 1580 durante la estancia de la pareja en Pisa . 

Una vez casada Sofonisba abandona el convento de San Mateo para instalarse con su esposo en una casa en el centro de Pisa, en vía Santa María, cerca de la catedral, en donde vivirán al menos hasta la primavera.
                       Imagen actual de la Via Santa Maria  y del convento de San Mateo de Pisa

Una vez extendida y aceptada la noticia de su matrimonio y realizados por el marido los preparativos para su nueva residencia, la pareja decide su traslado a Génova. Ya cerca de los cincuenta, Sofonisba Anguissola reinicia su vida: Un nuevo marido, Orazio Lomellino, marino mercante, quince años más joven que ella, hijo ilegítimo pero reconocido por su padre, Nicolo Lomellino, que le da su apellido y con el que mantiene una fluida relación familiar; un nuevo hogar en una nueva ciudad, Génova, en la que se rodeará de un círculo de artistas y literatos, nuevas relaciones familiares, sociales y profesionales, pero siempre en contacto con la corte española que seguirá siendo generosa con ella manteniendo y aumentando la asignación económica que disfrutará hasta su muerte.

SU VIDA EN GÉNOVA

Génova en ese tiempo vive un periodo de gran desarrollo económico y se relaciona con los grandes centros de poder europeos. Seis de las más prominentes familias de comerciantes y marinos, Doria, Grimaldi, Lomellini, Lercari, Pallavicini y Spinola, construyen sus palacios a los pies de la colina del Castelleto donde antes solo había viviendas populares a lo largo de la llamada Strada Nuova y pugnan entre sí por captar a los mejores arquitectos, escultores y pintores para que realicen sus palacios y los decoren con pinturas al fresco que representen su poder y riqueza. La restructuración de la Strada Nuova (actual Via Garibaldi) supone una auténtica revolución urbana que con el tiempo se convertirá en el eje que vertebre la ciudad y será el máximo exponente del esplendor urbano.

El nuevo matrimonio se instalará en el barrio de De Franchi (zona de Posta Vecchia y Quatre Canti de San Francisco, entre Caricamento y Via Garibaldi); cambiaron varias veces de casa generalmente por razones económicas, hecho que conocemos por los numerosos documentos de Fe de vida que se conservan, que eran necesarios para el cobro de sus pensiones españolas, aunque siempre se mantuvieron en el mismo distrito, La Maddalena que también era la zona de residencia de los Lomellini.

Diversos aspectos en la actualidad de la zona residencial de los Lomellini-Anguissola

Los recursos para su mantenimiento son una preocupación constante a lo largo de su vida, en parte a causa de sus reclamaciones no resueltas y a veces por las demoras en el cobro de la pensión madrileña; por otra parte su marido se encuentra ausente por largos periodos de tiempo a causa de su trabajo de marino.

Plano del centro de Génova. La flecha marca la Strada Nuova (Actual Via Garibaldi) El circulo señala el área en la que se sitúan los diferentes domicilios que ocuparon los Lomellini-Anguissola.

Vivió en la ciudad durante 35 años, un tiempo en el que sabemos más de ella por los registros de los documentos comentados que por sus obras, que son escasas en este periodo aunque mantuvo su actividad pictórica y probablemente didáctica, como se ha ido sabiendo por las obras que han ido apareciendo posteriormente en colecciones privadas y probablemente aun queden bastantes obras por identificar.

En Génova entró en contacto con personas que mantenían relaciones con Madrid por lo que Sofonisba se vio de nuevo integrada en una vida de corte que conocía bien. Por otra parte, el ambiente artístico de la ciudad se encuentra en plena efervescencia. La pintora fue creando en su entorno un amplio círculo cultural gracias a su posición de dama conocedora de la corte y a sus conocimientos literarios, pictóricos e incluso lingüísticos, en un ambiente que estimulaba entre las familias nobles la pasión por la pintura y las colecciones y que encontrará sus máximos exponentes en Rubens y Van Dyck. 

Tuvo al menos un alumno, Pietro Francesco Piola y entre los pintores que integraban su círculo se encuentran algunos de primer orden como Bernardo Castello  que realizó  en 1614, su retrato para la Academia romana de San Lucas y de cuya hija fue madrina de bautismo (1584). El retrato tiene rasgos juveniles ya que reproduce el Autorretrato de Sofonisba de 1564 que se conserva en el museo Condé de Chantilly.

Sofonisba Anguissola: Autorretrato, Musée Condé (1564) y Versión de B.Castelo (1614) Academia de S. Luca. Roma

También se relaciona con Luca Cambiaso, quien se traslada a España en 1583, tal vez gracias a la mediación de la pintora, o el miniaturista Giambattista Castello conocido como Il Genovese de cuyo hijo será también madrina en su bautizo.

Luca Cambiaso y Bernardo Castelo. Museo dell' Acaddemia Ligustica di Belle Arti. Génova


RETRATOS DEL PERIODO GENOVÉS

En esta época realiza los retratos de los personajes de la corte española que pasaron por Génova o Savonna como las infantas Catalina Micaela e Isabel Clara Eugenia tras sus respectivas bodas.

Un caso singular en su obra es el Retrato de Isabel de Valois pintado hacia 1590, es decir muchos años después de la muerte de la retratada (1568), utilizando para ello probablemente algún boceto o miniatura que hubiera realizado del natural mientras estuvo con ella en la corte española. No cabe duda de que el retrato, que se conserva en el Kunsthistorisches Museum de Viena, fue realizado en este periodo ya que aparece firmado con el apellido de su segundo marido, Anguissola Lomellina. Se trata de una de las imágenes más bellas de la francesa Isabel de Valois a pesar del evidente deterioro en que se encuentra.

S. Anguissola, Retrato de Isabel de Valois. h.1595, KHM, Viena

Uno de los personajes principales que retrata en este periodo será la infanta Catalina Micaela, hija menor de Felipe II quien tras su boda en 1585 con Carlo Emanuel de Saboya embarca en el puerto de Barcelona rumbo a la corte turinesa. A su paso por Savona se detienen a recibir los honores de la República Genovesa y es en esta ciudad donde probablemente se produce el encuentro con su antigua maestra Sofonisba Anguissola que acude a presentar sus respetos y visitar a la niña que dejó en Madrid cuando solo tenía seis años. La pintora hará su retrato de joven casada y lo enviará a su padre el rey. La obra en la actualidad se encuentra colgada en la Sala 56 del Museo del Prado y pese a haber sido anteriormente atribuida a otros pintores, principalmente a Sánchez Coello, dichas atribuciones hoy están prácticamente descartadas. 

A partir de ese encuentro la pintora mantendrá  un estrecho contacto con la familia ducal saboyana pintando en los siguientes años de nuevo en a Catalina Micaela (1590) en uno de los retratos más hermosos que se conocen de la época,  conocido como la Dama del armiño (Pollock House Glasgow), aunque es de lince la piel que luce y a pesar de la resistencia de sus propietarios de mantener una atribución al Greco prácticamente desconsiderada en la actualidad por el conjunto de la crítica especializada.


S. Anguissola, Catalina Micaela, 1585 MNP y La Dama del Lince - Catalina Micaela, 1595 
(Pollock House Glasgow)

El contacto con la corte saboyana se mantendrá en el tiempo, incluso después de la prematura muerte de Catalina Micaela ya que Sofonisba se encargará de realizar otros retratos familiares como el de su hija mayor, Margarita

S. Anguissola, Margarita de Saboya, 1595 
Col. Marqués de Griñón. Madrid 
Con ocasión de su paso por Génova, camino de Flandes tras su boda en 1588, se produce el encuentro con Isabel Clara Eugenia de quien también realiza un magnífico retrato, propiedad del Museo del Prado, depositado en la embajada española de París.

S. Anguissola, Isabel Clara Eugenia 1599 - MNP Embajada de España en París

No se conocen obras de Sofonisba en las que figuren miembros de su familia política a pesar de ser una de las principales de la ciudad. De su importancia nos hablan los retratos realizados por Van Dyck quien durante su estancia en Génova recibe el encargo de pintar en diversas ocasiones a diferentes miembros de la familia Lomellini con quien la pintora y su marido mantienen una relación social y familiar asidua.

Van Dyck. Familia Lomellini 1623, Galería Nacional de Escocia - Edimburgo 


PINTURA RELIGIOSA

Aunque sabemos que Sofonisba Anguissola es fundamentalmente retratista, durante el periodo genovés realiza una serie de obras de carácter religioso que hemos visto pormenorizadamente en una reciente entrada de este blog, entre las que podemos destacar la Sagrada Familia de la Academia de Carrara, el tondo que representa la Virgen que amamanta al niño del Museo de Budapest, o la Sagrada Familia con santa Ana y  san Juanito de Coral Gables;  todas ellas firmadas con el nombre Lomellina Anguissola.


La coincidencia temática con obras de otros pintores de la época que viven en ese tiempo en Génova, ha sido la fuente de los comentarios que hablan de la influencia de dichos pintores sobre las obras de Sofonisba, pero cabe señalar que a pesar de la similitud en cuanto a la elección de los temas representados Sofonisba tiene su propio estilo y además es reconocida por el grupo como maestra. La singularidad de la pintura religiosa de Sofonisba estriba en su aspecto íntimo y doméstico, lejos de los aparatos decorativos de frescos o retablos que se realizan en la época.

DE GÉNOVA A PALERMO

El marido de Sofonisba, Orazio Lomellini había continuado su actividad de marino mercante y  mantenía en Palermo la mayor parte de su actividad profesional lo que le obligaba a realizar frecuentes viajes a Sicilia por lo que en 1615 tomaron la decisión de mudarse permanentemente a Palermo, donde existía una importante colonia genovesa de comerciantes y marinos, y donde Lomellini va a desempeñar además un papel político de importancia ya que ostentará el cargo de cónsul de la nación genovesa siete veces entre 1615 y 1631.

En noviembre de 1615 consta el acto notarial de la compra de una casa en el centro de Palermo por el matrimonio Lomellini, en la calle Pilerij del antiguo barrio Seralcadi, (actual Capo), donde transcurrirán los últimos diez años de la vida de la pintora.

Allí el 12 de julio 1624 Sofonisba recibe al joven Anton Van Dyck de 25 años de edad, quien por recomendación de su maestro Rubens, fue a visitarla. El pintor escribió en su diario que ella tenía noventa y seis años, probablemente ella misma se lo dijera, pero en realidad debía tener noventa y dos, aunque sería difícil incluso para ella misma conocer con exactitud su verdadera edad por la falta de registros en la fecha de su nacimiento (1532?) ya que hasta el Concilio de Trento, en 1545, no se estableció la obligación de registrar los nacimientos en las parroquias.

Sofonisba muere en 1625 seguramente con 93 años. En 1632, fecha en la que se cumplirían cien años de su nacimiento, su marido encarga poner una placa marmórea en su recuerdo en la Iglesia de San Giorgio dei Genovesi. que se ha mantenido hasta hoy.

 Interior de la Iglesia de San Giorgio dei Genovesi, Palermo

Placa conmemorativa

«A la esposa Sofonisba, de la noble casa de Anguissola, situada entre las mujeres ilustres por la belleza y las extraordinarias dotes de naturaleza, y tan notable en retratar las imágenes humanas que nadie de su tiempo pudo compararse a ella. Horacio Lomellinus, afectado por una profunda tristeza, dedica este último signo de honor, pequeño para tal mujer, pero el mayor para el común de los mortales». 1632







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