miércoles, 14 de junio de 2017

ROSA BONHEUR EN EL MUSEO DEL PRADO

Dentro del Itinerario expositivo que promueve el Museo del Prado formado por un conjunto disperso de treinta obras de escultura, pintura y dibujo, tenemos la oportunidad de admirar, dentro del apartado OTRAS MIRADAS, la obra de una pintora que habitualmente se encuentra en el almacén.

Detalle de El Cid, 1879

Se trata de la obra de la pintora de Burdeos, Rosa Bonheur (1822-1899), titulada El Cid que representa una magnífica cabeza de león que se expone actualmente en la Sala 63A.

Marie Rosalie Bonheur, conocida como Rosa Bonheur fue una pintora, escultora e ilustradora, hija y hermana de artistas. Se especializó en pintura de animales de los que realizó innumerables estudios y bocetos. En 1848 obtuvo la medalla de oro en el Salón Oficial de París y en 1855 presentó el que sería su gran lanzamiento: la "Feria de caballos" que le dio fama internacional. Fue la primera mujer que recibió la Legión de Honor, en 1865.

Rosa Bonheur fotografiada con la Legión de Honor

Una curiosidad de su biografía por la que es considerada como protofeminista, es que tenía la costumbre de vestir ropa masculina, tal como aparece en algunos de sus retratos.

Rosa Bonheur en su estudio por George-Achille Fould 1893

Esta característica del uso de ropa masculina, unida al hecho de que siempre hubo en su vida una compañera, primero Nathalie Micas y a su muerte la pintora americana Anna Klumpke, han sido las causas por las que en los últimos tiempos se haya hablado de ella desde el enfoque de su pretendida homosexualidad,-que probablemente sea la razón de formar parte de este recorrido expositivo-, aunque Rosa, que era una mujer libre y de gran personalidad, nunca se declaró como tal.

De hecho la propia pintora dice de quienes hablan de otro tipo de relación entre ella y sus amigas, que no han comprendido nada. Al final de su vida declara que ella "siempre se mantuvo pura" y hará escribir en su tumba que "la amistad es un afecto divino". Además llamaba a su casa "la morada de la perfecta amistad".

Rosa Bonheur con Nathalie Micas, (a la izquierda) y con Anne Elisabeth Klumpke

Como dice su biógrafa, Marie Borin, Rosa fue testiga de la difícil vida de su madre, que tuvo que ocuparse del cuidado de su marido, murió joven de agotamiento y fue enterrada en una fosa común por falta de recursos. Su padre se desentendió del cuidado de su familia y se integró en una especie de secta. Esta experiencia la llevó a elegir una vida libre sin la influencia de un marido que se pudiera comportar como su padre, a quien a pesar de todo ella tenía cariño.

Nos alegra que las obras pintadas por mujeres que el Museo guarda en el almacén salgan a la luz y contribuyan a consolidar la idea de que la mujer ha estado presente en todas las épocas y movimientos artísticos, a pesar de que la historia no se haya preocupado de recordarla. 
El Cid. 1879 Rosa Bonheur

Ubicación



1 comentario:

  1. Bueno y breve... Enhorabuena y gracias por tan ilustrativo apunte. El león es una obra maestra.

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