martes, 28 de abril de 2026

MARÍA IRITIA, MUSA DE FÉLIX RESURRECCIÓN

La compañera del pintor 

A pesar de haber tratado anteriormente este tema en el artículo que dedicamos en este blog a FÉLIX RESURRECCIÓN HIDALGO 1853 - 1913 , considero de interés dedicar un artículo específico a María Abad Yritiala misteriosa mujer que fue musa y compañera de este pintor a lo largo de su vida.

A menudo podemos ver documentos gráficos relativos a la vida del pintor filipino Felix Resurrección Hidalgo que muestran a la mujer que le acompañó durante toda la vida, pero pocas son las referencias escritas que sobre ella disponemos. Tenemos la impresión de que era 'un tema' del que no se hablaba, quizás porque nunca llegaron a regularizar su situación de pareja y los amigos y conocidos respetaban la discreción del pintor respecto a esta relación que chocaba con los prejuicios de una sociedad conservadora. Esta situación se confirma por la información que hemos podido obtener de la Partida de Defunción que publicamos, donde se constata de modo indudable "que el finado era soltero"

El origen de esta mujer que acompañó al pintor hasta el final de su vida, era hasta ahora un misterio que ha podido ser en parte desvelado a través de la investigación de los documentos relativos a la estancia de pintores filipinos en Madrid en el último cuarto del siglo XIX 

Félix Resurrección Hidalgo. "La Modelo" Retrato de María Abad Yritia. 
Colección Eugenio López Foundation

Las pocas veces que aparece nombrada en documentos de la época lo hace como "María Yrritia", lo que hacía suponer a algunos un posible origen vasco, quizás por la sonoridad del apellido, y otras veces francés, pues es en París donde se conoce su convivencia; también hemos leído sobre ella que sirvió de modelo al pintor a lo largo de los años y compartió con él su vida. Un cierto misterio envolvía el origen de esta mujer y el momento de su relación inicial con el pintor que ahora se descubre y se documenta prácticamente al tiempo de su llegada a Madrid. 

El origen de la relación con María

Encontramos por primera vez el nombre de María en un documento público, los Padrones Municipales de la ciudad de Madrid de 1878 y 1879 correspondientes a una casa de huéspedes de la céntrica Travesía de Moriana, 7, que era una callejuela del viejo Madrid que desapareció con la construcción de la Gran Vía. En ella se alojaban diversos huéspedes procedentes de Filipinas: la mayoría militares y entre ellos los hermanos Juan y Manuel Luna, aunque el el documento correspondiente a diciembre de 1878 figura solamente como huesped Manuel , el hermano músico. pues Juan Luna, el pintor, en esa fecha había partido para Roma con Alejo Vera.

En el documento del Padrón de 1878 [Distrito: Centro, Barrio: Jacometrezo, Calle: Travesía de Moriana, Casa nº 7, cuarto Principal derecha], encontramos a María Abad Iritia. Si atendemos a los apartados que describen su situación, vemos que no tenía parentesco alguno con la familia. Por la fecha de nacimiento, 21 febrero 1852, podemos saber que tenía 26 años, que procedia de un pequeño municipio de la provincia de Guadalajara denominado Selas —que entonces no llegaba a los 300 habitantes y en la actualidad a unos 50

Panorámica actual del pueblo de Selas (Guadalajara)

Por la información de Padrón sabemos que María estaba soltera, llevaba 11 años viviendo en Madrid —a donde llegaría con 16 años— y habitaba en la casa en calidad de 'sirbienta' ganando 12.50. Finalmente se indica que no sabe leer ni escribir. 

Detalle parcial de la hoja del Padron de La Travesia Moriana, 1 diciembre 1878
1ª referencia documental a María Abad Iritia

En esta misma casa de huéspedes de la Travesía Moriana se alojaron por un tiempo, cuando llegaron a Madrid, tres pintores filipinos amigos que coincidieron en Madrid en su pensionado académico, Félix Resurrección, Miguel Zaragoza y Esteban Villanueva. En el documento de empadronamiento del mismo domicilio correspondiente al año 1879, que transcribimos parcialmente a continuación, vuelve a figurar en primer lugar el casero, Agustín Hernáez y su familia, y a continuación, de nuevo, María Abad e Iritia y figuran como huéspedes los tres pintores mencionados. 

Transcripción del Padrón de Habitantes de Madrid de 1879

María Abad e Iritia figura con los mismos datos que habíamos visto en el Padrón del año anterior. La única diferencia que observamos es que parece saber leer. Sobre los tres estudiantes figuran sus fechas de nacimiento, su naturaleza filipina, su dedicación —estudiante Pintor en la Academia de San Fernando— donde llevan un año. La única novedad que vemos sobre ellos, respecto a los datos conocidos previamente, es el estado de Miguel Zaragoza que aparece como 'casado'. 

Tras una corta estancia en la casa de la Travesía de Moriana los tres pintores Miguel ZaragozaEsteban Villanueva y Félix Resurrección, deciden alquilar un piso en común en el número 6 de la madrileña calle Olózaga, donde aparecen empadronados al año siguiente. En ese mismo domicilio, como jóvenes de buena familia que son, los tres estudiantes contratan los servicios de dos mujeres que se ocupen de las labores de mantenimiento y limpieza de la casa, como podemos ver en el Padrón general de los habitantes de Madrid, de 1º de diciembre de 1880, Distrito Buenavista, Barrio de Alcalá, casa nº 6, cuarto 4º de la calle Olózaga, que transcribimos a continuación. 

Transcripción del Padron de habitantes de Madrid de 1 diciembre 1880

Como titular del contrato figura Miguel Zaragoza y Araquizna, de estado casado, a continuación Félix Resurrección Hidalgo y Esteban Villanueva como solteros "Pensionados para el estudio de la Pintura" y seguidamente el nombre de las dos sirvientas: En primer lugar volvemos a ver a María Abad Hiritia y todos los datos que de ella aparecen en este documento coinciden con los ya mencionados en la casa de la Travesía de Moriana, con pequeñas variaciones como la "h" de su segundo apellido y una diferencia de un año en la fecha de nacimiento, que hacía 13 años que vivía en Madrid  y que "no sabía leer ni escribir." Hay que tener en cuenta que puede haber algún error  en los datos que ella no escribe personalmente. A pesar de esas pequeñas diferencias no cabe duda de que en ambos casos  estamos ante la misma persona que es la que habitualmente se menciona como "María Yrritia".

Todo ello nos lleva a poder afirmar que los tres pintores pensionados que habían conocido a María sirviendo en la pensión de la Travesía Moriana donde estuvieron alojados los primeros meses de su estancia en Madrid, deciden para el segundo curso, alquilar su propia casa y proponen a María Abad Iritia que se ocupe de su servicio, lo que supondrá para Félix Resurrección el comienzo de una relación que durará toda su vida. 
Félix Resurrección Hidalgo "La Inocencia"  Paris 1901 
Probable retrato de María Iritia

El concepto de "sirvienta" o "criada" utilizado a finales del siglo XIX que figura en el formulario de Padrón puede no coincidir exactamente con lo que hoy entendemos por esa ocupación, ya que en la época existía una figura a medio camino entre ama de llaves y criada que se ocupa del servicio doméstico y que puede incluso tener otra persona a su servicio, como ocurre en este caso, para realizar las tareas menores. Esa situación podría ser más acorde al papel que desempeña María en el domicilio de los pintores, aunque el hecho de no saber leer ni escribir también resulta indicativo de su procedencia social.  Además, parece indudable por las obras que conocemos, que María sirvió como modelo a Félix Resurreccion en múltiples ocasiones.

La relación entre ambos hubo de superar periodos de separación, como el tiempo en que Félix, junto a sus colegas, se desplaza a Roma a continuar sus estudios en la Academia española de Bellas Artes. Ello no fue óbice para el mantenimiento de su relación pues es un hecho que cuando Félix decide continuar su actividad en París, María viajará con él. Su constante presencia en la vida del pintor puede seguirse en las pinturas en las que ella sigue apareciendo a través del tiempo.

La vida en París para los jóvenes artistas filipinos que allí se instalaron fue feliz a juzgar por los testimonios escritos y las fotografías de la época.  Rizal, Luna e Hidalgo comparten sus experiencias artísticas y literarias, sus reuniones se amenizan con su propia música, y eran invitados frecuentes de la familia Pardo de Tavera Gorricho que residía en París.

París h.1886 Fotografía de grupo en la que distinguimos a Paz Tavera (de negro) y María Iritia (de blanco), haciendo música con Félix Resurrección al violín, José Rizal a la flauta, Juan Luna al contrabajo, uno de los hermanos Paternó a la guitarra y otro amigo al acordeón. Lamina XI de la Biografía de Rizal por Rafael Palma

En 1912, después de treinta años de ausencia, atendiendo a la llamada de su madre, el pintor regresa a Manila acompañado por María Iritia para que conociera a su familia. Parece que no hubo una buena sintonía entre María y la madre de Félix, la poderosa Doña Barbara Padilla, viuda desde 1867, del abogado Eduardo Resurrección, era una importante empresaria, propietaria de una gran flota naviera y comercial heredada de su padre Narciso Padilla. La visita de la pareja concluyó a los seis meses, antes del tiempo previsto, probablemente por esa falta de entendimiento entre ambas mujeres. Félix y María  fueron a Japón y desde allí, viajaron de regreso a Europa en el ferrocarril transiberiano. Al parecer mientras estaba en Rusia contrajo una enfermedad respiratoria y una vez en París prosiguieron el viaje hacia Barcelona, con la idea de que el pintor pudiera reponerse, sin sospechar el poco tiempo que le quedaba de vida ya que estando en Sarriá morirá en 1913. 

1ª página del Acta de Defunción de Félix Resurrección 14.3.1913

No sabemos qué razón movió a Félix para trasladarse a Barcelona, ¿el clima?, ¿un amigo?, ¿un medico? El caso es que después de casi treinta años de ausencia regresa a Barcelona y se instala en el número 25 de la Calle Galvany en Sant Gervasi, según consta en el Acta de Defunción del Registro Civil de Barcelona, documento que aporta poca información sobre las circunstancias de la muerte que se produce a las dieciséis horas del 13 de marzo de 1913. Tampoco conocemos la relación que tenía con las personas que figuran en dicho documento como D. Juan Bel Lluch, casado y carpintero, que es la persona que en calidad de mandatario informa de su fallecimiento para lo que presenta al juez del Registro Civil el certificado médico de defunción que indica que la muerte se produjo "a consecuencia de enfisema pulmonar y parálisis cardiaca". 

Por la información que este mandatario aporta al Juzgado se deduce que no es una persona cercana o familiar ya que le hace natural de Manila cuando era de Binondo y dice que tiene cincuenta y ocho años cuando en realidad acababa de cumplir sesenta. Se aporta como información adicional "que el finado era soltero", lo que confirma el hecho de que nunca se casó con su compañera de vida, María Iritia; y "que se ignora si testó". 

Como testigo presencial figura el nombre de Enrique Piferrer Ventura por cuyo segundo apellido podríamos deducir algún parentesco con Valentín Ventura, amigo de Félix y residente en esa época en Barcelona. Hemos de suponer que Félix murió acompañado por María quien es la persona que realiza las gestiones para el traslado de los restos del difunto a Manila a fin de que pudieran ser enterrados en su tierraAl año siguiente María Abad Iritia viajará a Manila acompañando los restos de su compañero para que pudieran ser enterrados en su tierra natal, en el Cementerio del Norte, y probablemente también portaría alguno de sus bienes, volviendo de nuevo a París. 

 
Mausoleo familiar de la Familia Hidalgo en el Cementerio Norte de Manila

La muerte de Félix Resurrección Hidalgo en 1913 dejaba una fortuna de bienes raíces, acciones, y pinturas – y sin dejar descendientes legítimos ni reconocidos naturales herederos - su madre doña María Bárbara Padilla y Flores, heredaba todo, pero ese mismo año también moriría la madre de Félix dejando la fortuna de Hidalgo-Padilla a sus herederos.

Cuatro años más tarde, en 1917, María iniciara un segundo viaje a Manila, que será el último, ya que por un desgraciado accidente no llegará a su destino. Tras haberse ocupado de los asuntos relativos al cierre de la casa y el estudio parisino y la liquidación de los bienes del pintor, se embarca de nuevo hacia Manila llevando "la herencia de Félix" que había pasado a formar parte de la herencia familiar de Bárbara Padilla, por lo que correspondía legalmente a los herederos de esta. La mayor parte de las pinturas fueron a lsus sobrinos, Felipe Hidalgo, hijo de su hermano José, Eduardo y Rosario hijos de su hermana Pilar que estaba casada con Máximo Paz
 
La identificación de María Irritia, con la María Abad Iritia que figura en los padrones madrileños relacionados con la estancia de los pintores en Madrid, se corrobora definitivamente con la última noticia que tenemos de ella que es la de su desaparición en el naufragio sufrido por el barco que la transportaba a ManilaEn la lista del pasaje que embarcó en Barcelona en el vapor Eizaguirre figura su nombre: María Abad Iritia, lo que supone la confirmación de la historia, contada pero hasta ahora no documentada, de su desaparición en el siniestro del vapor de la Compañía Trasatlántica 'Carlos Eizaguirre' cuando se dirigía a Manila, ocurrido la noche del 26 de Mayo de 1917

El barco fue hundido frente a Ciudad del Cabo por una mina naval sembrada por la armada alemana en plenas hostilidades de la I Guerra Mundial. En este naufragio, que se conoce también como el del "Titanic catalán", murieron 134 personas, 50 pasajeros y 84 tripulantes, y solo se salvaron 25. (Historia de un naufragio' por Julio Molina Font)

Recorte de prensa del 30 de Mayo de 1917. El Restaurador - Tortosa

Imagen del Vapor Carlos de Eizaguirre hundido en 1917

Podemos imaginar la importante pérdida de obras de Félix Resurrección en el siniestro ocurrido en ese último y desgraciado viaje de retorno de María a Filipinas.

Una vida discreta 

Resulta curioso confrontar las trayectorias vitales de los dos principales pintores filipinos de la época, Juan Luna y Félix Resurrección, que corrieron en buena parte paralelas. En especial resultan de interés las historias relativas a sus compañeras de vida que difícilmente podrían resultar más opuestas. 

Mientras Juan Luna, de origen malayo, de una familia que había logrado una posición en la clase media de Manila gracias al comercio, crecido por el éxito, se casa en París con una joven Paz Pardo de Tavera, de una de las principales familias filipinas, para lo que hubo de vencer la resistencia de su madre qien no vería con buenos ojos que su única hija se uniera a un indio filipino, a pesar de que hubiera gozado de una buena educación y hubiera alcanzado el éxito en su profesión. 
Mi novia o retrato de Paz Pardo de Tavera en la época de su boda (1885c)

Por su parte el joven Félix Resurrección procedente de una notable y pudiente familia, dueña de un imperio empresarial naviero, cuando llega a Madrid se enamora de una joven de un nivel social claramente inferior, María Abad Iritia, que se ocupa de las tareas domésticas en la casa en la que viven y no duda en visitarla durante su pensionado en Roma o llevarla consigo como modelo y compañera cuando decide establecerse en París en 1884
Félix Resurrección. Una dama a la luz de la luna
Probable retrato de María Abad Iritia

El futuro de ambas parejas tras una primera época de triunfos y felicidad no puede ser más diferente: 
El temperamental Luna tira por la borda todo lo conseguido cuando en un ataque de celos dispara a su mujer y a su suegra causándoles la muerte. Es considerado culpable de un crimen pasional, por lo que sólo le imponen el pago de una indemnización a sus cuñados y el exilio de París. Pero la vida de Juan Luna se oscurece y sus obras pierden los destellos del genio con los que había brillado en la época anterior. 

Por su parte Félix Resurrección no llega a formalizar su relación con María a pesar de que se mantienen juntos a lo largo de su vida. No podemos saber hasta qué punto los prejuicios de clase pesaron en el ocultamiento de esa situación, ninguno de sus amigos y compañeros mencionan esta relación con María, quizás por respeto a una intimidad que él mismo no tiene intención de hacer pública o porque el resto del grupo adolece de los mismos prejuicios que el propio pintor. Otra causa posible para esta extraña situación pueda ser el respeto a su madre -lo hemos visto en otros casos-. La opinión de la poderosa Bárbara Padilla, tanto desde el aspecto religioso como desde los prejuicios sociales a causa del modesto origen de María pudieron influir en la indecisión del pintor que tardará más de treinta años, toda una vida, en volver a visitar a su madre en Filipinas. 

Posible retrato de María en la obra dedicada 
"A mi amigo M. leyendo en mi studio  FR Hidalgo. 1896 Paris” 

Tanto si es por una u otra causa el caso es que 
Félix Resurrección decide vivir su vida fuera de las convenciones sociales existentes, lo que de nuevo puede ser tomado tanto como fortaleza como por debilidad de sus convicciones y nos lleva a mantener el carácter enigmático del personaje a la espera de que nuevos documentos pudieran aparecer que nos permitieran traspasar esa barrera de discreción que caracterizó su vida.

"Hidalgo es todo luz, colores, armonía, sentimiento, limpidez, como Filipinas en sus noches de luna, en sus días tranquilos con sus horizontes que convidan a la meditación y en donde se mece el infinito". José Rizal, (1884)

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