lunes, 27 de julio de 2015

EL MÚSICO URBANO ASPA IDENTIFICADO A TRAVÉS DE UN OBJETO EN SU RETRATO

LOS OBJETOS HABLAN...

Alejandro Ferrant Fischermans: Retrato de Caballero

En la entrada anterior hemos hecho un pequeño recorrido por la exposición que el Museo del Prado ha abierto este verano en Cádiz: "Los objetos hablan. Las colecciones del Museo del Prado" y hemos podido comprobar que efectivamente los objetos que acompañan a un personaje retratado pueden constituir la pista necesaria para su ubicación, su datación o incluso su propia identificación. 

Entre las obras que se exhiben en la exposición se encuentra el Retrato de un caballero  realizado por Alejandro Ferrant y Fischermans que aparece acompañado de varios objetos: una escribanía de plata, una partitura y unos anteojos que cuelgan de un cordón de su cuello.

Aunque en la exposición se presenta una escribanía del mismo estilo y época de la que figura en el cuadro, en el Museo de Historia de Madrid se expone una de características mucho más parecidas a la pintada.
Escribanía en la exposición de Cádiz 
Escribanía del Museo de Historia de Madrid

Consultada la información del Museo sobre la identidad el personaje retratado, éste no asegura una identificación concreta:

Detalle de la Ficha de la obra en la Galería online

El Museo del Prado afirma que se trata de un músico, lo que parece acertado dado que a la derecha del personaje aparece la esquina de una partitura, y apunta la posibilidad de que se trate del célebre músico y compositor Pascual Emilio Arrieta (1823-1894), cuya imagen, bien conocida, en nada se parece al retrato comentado, lo que lleva a descartar la identificación propuesta, sin ningún género de duda.

Se da la circunstancia de que existe un retrato de este compositor pintado por Alejandro Ferrant. El IPCE dispone de una fotografía del mismo e informa que se encontraba en el Real Conservatorio de Música. No sabemos si se trata del mismo que en la actualidad se conserva en la Academia de Bellas Artes de San Jorge en Barcelona.

           Imagen de Emilio Arrieta en el IPCE  y  Retrato de Pascual Emilio Arrieta de la Academia de Bellas Artes de San Jorge. (Imagen extraída de la Gran Enciclopedia Navarra)

A LA BÚSQUEDA DEL PERSONAJE

El pintor. Alejandro Ferrant y Fischermans

Nacido en Madrid el 9 de Septiembre de 1843 miembro de una familia de artistas, fue hijo del músico y dorador Alejandro Ferrant Llausas (1810-1852). A causa de la temprana muerte de su padre, Alejandro se inició en la pintura con su tío, también pintor, Luis Ferrant Llausás (1806-1868), que además pasará a ser su padrastro y tutor por el matrimonio de su madre, María Fischermans, con su tío Luis. Seguirá más tarde sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de la que obtendrá pensión para continuar su aprendizaje en Roma en la primera promoción de pintores de la Academia junto a otros jóvenes como su gran amigo Francisco Pradilla. Su primer premio en un certamen artístico nacional lo ganó con el retrato de su tío y maestro.

 Retrato del tío Luis por Alejandro Ferrant

Conocemos diversas imágenes del Alejandro Ferrant de niño pintadas por su tío.
Alejandro Ferrant pintado por su tío en 1856 (izq.) y 1858

Existen abundantes imágenes del pintor publicadas en la prensa de la época. La frecuencia con que aparecen son un indicativo de la popularidad que tuvo durante toda su vida.


Caricatura, Madrid Cómico 1884                        Fotografía, La Esfera 1917

Pintó principalmente temas religiosos e históricos, aunque también se dedicó al retrato, la pintura de género y la decorativa. Algunos especialistas consideran que sus acuarelas solo eran superadas por Fortuny. Fue director del Museo de Arte Moderno de Madrid. Murió el 20 de Enero de 1917.

El Objeto: Una Partitura

Parcialmente tapada por el brazo del personaje retratado, vemos una partitura en la que se puede leer claramente el título: "Jaculatoria; Bendita sea tu pureza" y a continuación el año de la composición: 1844. Mas abajo se pueden leer el nombre de los cuatro primeros instrumentos: Violín 1º, violín 2º, Flauta y Clari[nete]. Ello nos lleva a pensar que estamos ante un músico que está activo en 1844 y que compone piezas religiosas.

La búsqueda de partituras en la Biblioteca Digital Hispánica de la BNE da como resultado que al menos tres músicos de la época escriben alguna pieza que lleva como título "Jaculatoria: Bendita sea tu pureza".

Del primero, Cosme José de Benito (1829-1888) solo he podido obtener la información de que fue maestro de la Real Capilla del Escorial; del segundo llamado Eduardo López Juarranz (1844-1897) que es un músico militar cuya fecha de nacimiento le descarta como el compositor buscado; finalmente del tercero, el Maestro Urbano Aspa (1809-1884), se conocen al menos cinco de sus composiciones con la mencionada Jaculatoria.


Analizadas las cinco piezas comprobamos que solo en una de ellas, el Motete nº 7, el orden de los instrumentos que aparecen en la partitura es idéntico al que figura en la pintura con lo que en principio esta coincidencia convierte a Urbano Aspa en el personaje con más posibilidades de ser el retratado.




El Músico: Urbano Aspa y Arnao

Maestro y compositor de música religiosa, nacido en Sigüenza el 25 de Mayo de 1809 donde obtiene a los ocho años una plaza en el coro de infantes de la catedral en cuyo colegio continuó sus estudios. En 1833 es nombrado maestro de capilla, cargo que ejerció hasta 1842, año en que se traslada a Madrid donde continúa sus trabajos de composición y de dirección de orquesta, siendo también maestro de canto del Colegio de Niñas de Leganés. Escribió más de trescientas obras de carácter religioso. Los últimos años de su vida los pasa en la localidad castellana de Fuencaliente de Medinaceli (Soria), donde fallece en 1884 a los 75 años. 

Su imagen podemos conocerla por un grabado póstumo que apareció en 1886 en "La Ilustración española y americana", en el que podemos comprobar su parecido con el personaje retratado por Ferrant, aunque el grabado corresponde a los últimos años de su vida, mientras el retrato de Ferrant refleja un hombre todavía en su madurez.

Grabado póstumo de Urbano Aspa (1886) y Retrato pintado por Ferrant h. 1865-1870

Otro elemento a tener en cuenta es que el retrato se encontraba hasta  el año 2011 en el Teatro Real de Madrid, lo que incide en la cualidad de músico del personaje representado. A través de la Orden de 24 de marzo de 2011 se realiza Acta de levantamiento definitivo de depósito por lo que la obra vuelve al almacén del Museo.

A partir del conjunto de coincidencias mencionadas hasta ahora tendríamos un grado de certeza bastante aproximado respecto a la personalidad de la persona retratada. Para completar la información, solamente restaría por conocer en qué circunstancia fue realizado el retrato; la respuesta a este último interrogante estaría en el siguiente documento encontrado.

La confirmación. Un documento de la época

El escritor especializado en temas taurinos, Pascual Millán (h.1856-1906), autor de crónicas taurinas y de un gran número de libros dedicados al arte y la historia de los toros en España,  inicia la segunda parte de su Trilogía Taurina publicada en 1906, rememorando sus vivencias relacionadas con los personajes aquí tratados, lo que constituye la prueba definitiva que viene a asegurar, sin lugar a dudas, que la persona retratada por Alejandro Ferrant en la obra expuesta en Cádiz es el músico Urbano Aspa y Arnao, que pudo ser realizada entre 1865-1870.


              "Allá por el año 1865 vivía en la calle de la Aduana, en el inmueble de su propiedad, el concienzudo e inspirado compositor de música religiosa, D. Urbano Aspa. Ocupaba el último piso de la misma casa D. Luis Ferrant, excelente pintor de historia, como entonces decíamos- y padre político de Alejandro Ferrant, artista que andando el tiempo, había de ser una gloria de España.

               Las familias de ambos puede decirse que formaban una sola (tal era su amistad) y ya en casa del músico o bien en el estudio del pintor, nos reuníamos unos cuantos mozalbetes, que sólo nos separábamos a las horas de comer y dormir.

                 Éramos todos entusiastas de las bellas Artes, no perdíamos función en el real, ni concierto en los Campos Elíseos y sabíamos ce por be las obras que tenían entre manos Casado, Dominguez, Haes, Luis Madrazo, Mercadé, Palmaroli, Sans, Rosales, Bellver y Valmitjana, todos los cuales se las traían, como ahora decimos." 


Agradezco a mi hijo Emiliano Cano su colaboración en la tarea de investigación que nos ha llevado a conocer la identidad de la persona retratada.

Actualización 24 sept. 2015
El museo del Prado ha actualizado la ficha de esta obra en la Galería Online

sábado, 25 de julio de 2015

LOS OBJETOS HABLAN - EL PRADO ITINERANTE - CÁDIZ

El Museo del Prado ha abierto sus puertas este verano en la Casa Iberoamericana de Cádiz, con la exposición "Los objetos hablan. Colecciones del Museo del Prado", dando la posibilidad de disfrutar de un conjunto notable de obras, en su gran mayoría pinturas que van del siglo XVI hasta principios del XX, algunas de las cuales ni se han visto ni probablemente se verán en muchos años en la "casa madre". El conjunto de obras proceden en su mayoría de una exposición del mismo título realizada en otras localidades como Zaragoza y más recientemente en Tarragona. 

Joaquín Sorolla y Bastida: El pintor Antonio Gomar y Gomar, det. 

Organizada conjuntamente por el Museo del Prado, Cajasol y la Obra Social la Caixa, la muestra explora el significado de los objetos y su papel en la pintura europea de los últimos cinco siglos. En total se presentan 61 obras de las que algunas son objetos relacionados de algún modo con las pinturas expuestas. Las obras tienen un origen diverso, algunas forman parte de la exposición permanente, otras -la mayor parte- proceden de los almacenes del Museo y finalmente otras forman parte del denominado Prado Disperso por lo que se han incorporado a la exposición desde distintas instituciones en las que habitualmente se encuentran depositadas. El conjunto de obras, algunas de notable valor, es heterogéneo, sin otra conexión que el hecho de que en ellas aparecen representados objetos. 

A continuación se muestran algunas de las obras de más interés y aquellas en las que mejor se puede ver la relación con los objetos expuestos.

LA PINTURA MÁS VIAJERA

En primer lugar hay que destacar la presencia en Cádiz del Felipe II de Sofonisba Anguissola que, como he comentado en alguna ocasión, es probablemente la obra más viajera de la Colección. Hace ya muchos meses que está ausente de la Sala 56 del Museo pues encadena largos periodos de estancia en distintas exposiciones, lo que no deja de sorprender dada la importancia del personaje como elemento nuclear de la Sala en torno al cual giran todos los retratos que se exponen en la misma, por lo que su ausencia resta sentido a una de las pocas salas temáticas del Museo. 

Por otra parte su presencia tampoco responde a la filosofía que subyace en esta exposición itinerante que pretende dar a conocer obras que habitualmente no están expuestas. En la presentación institucional podemos leer: “Los objetos hablan” ofrece a sus visitantes la posibilidad de disfrutar de una cuidada selección de pinturas y también de objetos de artes decorativas, piezas de primer orden que tradicionalmente han quedado relegadas o ensombrecidas por las creaciones y los nombres de los principales pintores y escultores europeos". Es evidente que no es el caso del Felipe II de Sofonisba Anguissola que es una de las imágenes mas reproducidas de este rey que habitualmente puede verse colgada en el Museo. 

Sofonisba Anguissola: Retrato de Felipe II, 1565

Su lugar, como sucede habitualmente en sus ausencias, está ocupado por el magnífico Retrato del Doctor Pietro Manna pintado por Lucía Anguissola, hermana de Sofonisba, que aunque no concuerda temáticamente con el resto de obras que la rodean, al menos nos permite admirar esa obra singular que de otro modo estaría en el almacén. Sería, por otra parte una buena candidata para ser mostrada en estas exposiciones itinerantes pues sería la ocasión de muchas personas de poder conocerla.

De los objetos presentes en la exposición el más directamente relacionado con esta imagen es la Medalla conmemorativa del tercer matrimonio de Felipe II realizada por el italiano Giampaolo Poggini al servicio de la corte filipina desde 1557, con la efigies de Felipe II y la de Isabel de Valois en el reverso. 
Giampaolo Poggini: Felipe II de España e Isabel de Valois,1559

Relacionadas con este periodo y temática 

Se presentan otras pinturas entre las que cabe destacar El emperador Carlos V de Juan Pantoja de la Cruz; y del mismo autor, el Retrato de Isabel Clara Eugenia de finales del XVI que habitualmente se encuentra expuesto en el Monasterio de El Escorial; el Retrato de Agustín Profit, El Calabrés de autor anónimo, la magnífica Dama del Abanico atribuida a Sánchez Coello, o el Julián Romero y su santo patrono de El Greco .

J. Pantoja: Isabel Clara Eugenia.  Anónimo: A. Profit, el Calabrés;   S. Coello: La dama del abanico

Julián Romero y su santo patrono de El Greco .

UNA OBRA SINGULAR DE UN PINTOR GADITANO

Una de las obras más interesantes que se pueden admirar en la exposición de Cádiz es La cámara de Felipe IV en el Real Sitio del Buen Retiro, perteneciente al denominado Prado Disperso que se encuentra depositada en el Museo de Bellas Artes de Asturias en Oviedo. Se trata de una obra de Vicente Poleró (1824-1911), en la que rinde homenaje a los grandes pintores que retrataron la corte española desde Felipe III hasta Carlos II. En ella se reconocen una serie de obras que que evidencian el gran conocimiento que el autor tenía de las pinturas gracias a su trabajo en el Museo del Prado. (Por su interés dedicaré una entrada específica a esta obra).

Vicente Poleró, Cámara de Felipe IV en el Real Sitio del Buen Retiro

ALGUNAS OBRAS RELACIONADAS CON OBJETOS EXPUESTOS

El retrato de Sorolla, la paleta de Rosales y el Autorretrato de Carlos Mª Esquivel

Entre los objetos que se exponen se encuentra la Paleta del Pintor Eduardo Rosales, enmarcada, que se relaciona con dos pinturas que incluyen este elemento por representar a sendos pintores; por una parte podemos ver el Retrato de Joaquín Sorolla en actitud de pintar realizado por el sevillano José Jiménez Aranda en 1901 y por otra parte el Autorretrato del también sevillano aunque afincado en Madrid, Carlos María Esquivel, de 1856.

Paleta de Rosales

        Autorretrato de C. Mª  Esquivel               J. Jiménez Aranda: Retrato de Sorolla

Un cuerpo de guardia y una armadura

La obra de Abraham Teniers, Un cuerpo de guardia, contiene diversos elementos de armaduras que el museo pone en relación con el cuerpo superior de una Armadura blanca de hierro del siglo XVIII, de autor anónimo.

A.Teniers: Un Cuerpo de guardia y Armadura blanca del S.XVIII


Antonio Ugarte y su esposa, María Antonia Larrazábal

En el doble retrato del matrimonio Ugarte de Vicente López Portaña podemos ver en traje de gala al político español Antonio Ugarte, que fue uno de los principales personajes de la camarilla de Fernando VII. Exiliado por causa de la revolución de 1820, a su vuelta a España tras la restauración del régimen absolutista fue nombrado secretario del Consejo de Estado, y poco después fue enviado como embajador a Cerdeña. 
Su mujer, María Antonia Larrazábal, sentada en un sillón tapizado de terciopelo verde luce un rico vestido de raso blanco y gasa bordado en plata, a la moda Imperio, sosteniendo en las manos los guantes y un abanico.

Dos objetos expuestos en una vitrina cercana se relacionan con esta obra: un Sombrero de Gala de Justo Gómez de 1861 que concuerda con el estilo del que aparece sobre la mesa que vemos a la derecha del cuadro y un Abanico Siglo XVIII con varillaje de marfil de autor anónimo, realizado en papel pintado y marfil de 30 cm de alto, pintado por ambas caras.
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V. López Portañá: Retrato del matrimonio Ugarte y Abanico Siglo XVIII -dos caras.

Retrato de caballero y Escribanía 

En el Retrato de Caballero realizado hacia 1875 por el retratista y pintor historicista Alejandro Ferrant y Fischermans (1843-1917) podemos observar sobre la mesa que se encuentra a su costado un juego de escritorio formado por dos tinteros y un recipiente para plumas sobre bandeja de plata, objetos que guardan relación con la Escribanía: juego de tres tinteros en bandeja de plata del Taller de los Martínez que se expone en la muestra, aunque he incorporado también la imagen de una escribanía casi idéntica expuesta en el Museo de Historia de Madrid.

Alejandro Ferrant: Retrato de Caballero con escribanía
 (Sobre la identidad del retratado ver entrada siguiente.)
Escribanía del Museo de Historia de Madrid
Escribanía de la Exposición MNP


Las Mesas

El capítulo dedicado a mesas y bodegones, es uno de los más representados en la muestra lo que no es de extrañar por la gran cantidad de objetos que incorporan. En total se presentan ocho obras de estas características, y ello sin contar con la gran mesa que constituye el elemento principal de la obra de Luis Tristán, La última Cena, obra recién restaurada que hemos podido ver colgada en el Museo durante el "año grequiano" ya que como sabemos Tristán es el principal discípulo toledano de Domenico Theotocopuli. La mesa, que aparece repleta de alimentos y utensilios, es toda una lección de bodegón de la época. Esta Cena ha sustituido a la de Bartolomé Carducho expuesta en Tarragona.

Luis Tristán: La Última Cena. h.1620

De los bodegones y mesas presentados, todos de gran calidad, realizados en los siglos XVII y XVIII, incorporo como ejemplo el Bodegón con jarra de cerveza y naranja de Willem Claesz Heda y taller.

Willem Claesz Heda: Bodegón con jarra de cerveza y naranja


OTRAS OBRAS PRESENTADAS

Es preciso señalar que las obras presentadas forman un conjunto itinerante más o menos estable de una gran calidad. Según la información suministrada, en esta exposición de Cádiz se han incorporado cuatro pinturas "en exclusiva". Se trata de El cardenal don Luis María de Borbón y Vallabriga de Goya, (posiblemente en sustitución de la duquesa de Abrantes del mismo autor expuesta en Tarragona), el Retrato de Martín Antonio Álvarez de Sotomayor y Soto-Flores, conde de Colomera de Agustín Esteve, la Inmaculada Concepción del sevillano Bartolomé Esteban Murillo y Vanitas de Pietro Negri. Se trata de obras que han sustituido a otras anteriormente expuestas, probablemente por razones prácticas, ya que no parecen tener ninguna relación especial con Cádiz, salvo la de Agustín Esteve en la que aparece representada una imagen de la bahía de Algeciras.

Agustín Esteve: Martín Antonio Álvarez de Sotomayor y Soto-Flores

Es curiosa la presencia de un importante número de obras referidas específicamente al mundo de la pintura, los pintores o sus estudios, como el Retrato del pintor Antonio Gomar y Gomar de Joaquín Sorolla, quien a su vez aparece retratado por José Jiménez Aranda, el Estudio del pintor de Ignacio León y Escosura, la escena costumbrista de El pintor carlista y su familia de Valeriano Domínguez Bécquer, el Autorretrato antes comentado de Carlos María Esquivel, y la magnífica obra La Vista y el Olfato de Jan Brueghel el Viejo, Seghers, y Balen

Ignacio León y Escosura: Estudio del pintor, 1888

Valeriano Domínguez. El pintor carlista y su familia

Según recogen los medios, la elección de Cádiz como sede se "debe en gran medida" al hecho de que el gaditano José Pedro Pérez-Llorca, padre de la Constitución, sea en la actualidad presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado.

Aunque se quedan en el tintero muchas e interesantes obras de la exposición, para terminar incorporo una deliciosa obra, Niña con muñeca, de Ignacio Pinazo Camarlench, que con Sorolla o Cecilio Plá forma parte del grupo más moderno de pintores expuestos.

Ignacio Pinazo: Niña con muñeca, 1885

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martes, 23 de junio de 2015

LA "VISIÓN" DEL MAL DE VICENTE CARDUCHO

Animada por la visita a la Exposición Vicente Carducho: teoría y práctica del dibujo en el Siglo de Oro de la BNE, y la curiosidad y el interés despertado por las magníficas Jornadas sobre Dibujo Madrileño  en el siglo XVII, organizadas por la FUE y la BNE en fechas recientes, he ido a visitar en la Cartuja del Paular, la exposición Carducho ca 1576 - 1638 - El Regreso, visita pospuesta desde hace tiempo pero imprescindible para quienes seguimos los avatares de las obras del Prado Disperso, ya que la reconstitución de las pinturas originales del claustro, durante tantos años repartidas por la geografía española, constituye una de las mejores actuaciones -si no la mejor- del Museo del Prado respecto al tratamiento de sus obras externas.

Cartel Exposición BNE

A pesar de que la pintura religiosa de martirios y suplicios no despierta en mi un gran interés, he de reconocer que el espectáculo de las obras colgadas en el claustro de la cartuja produce una gran admiración, en el sentido teatral del término, en el que el interés de la escenografía supera al de la propia historia.
Cartel Exposición Paular

La coincidencia en el tiempo de los eventos citados me ha permitido explorar un aspecto al que hasta ahora no había prestado especial atención, pero que las obras expuestas me han permitido observar y analizar, me refiero a las formas de representación de "el mal" en la obra religiosa de Vicente Carducho, una de cuyas muestras ha sido utilizada como emblema de la Exposición de la BNE, y que intentaré reflejar en esta entrada.

Unos datos biográficos
Autorretrato de Vicente Carducho, copia expuesta en la BNE

Aunque nacido en Florencia toda la carrera de Vicente Carducho (ca.1578-1638) se desarrolla en España a donde llega muy joven, en 1585, de la mano de su hermano Bartolomé quien había sido contratado por Felipe II para trabajar junto a Federico Zuccaro, como pintor de frescos y retablos en El Escorial a las órdenes de Francisco de Mora. 
Discípulo y ayudante de su hermano, tras la muerte de éste en 1609, Vicente hereda su puesto de pintor de cámara, ya con el rey Felipe III, encargándose de la decoración de una galería en el Palacio de El Pardo, con cuadros referentes a la hazañas de Aquiles. Realiza el retablo mayor del Real Monasterio de la Encarnación en Madrid y colabora en el altar mayor del Monasterio de Guadalupe (1618), además de otros trabajos en la corte de Valladolid.
Hasta la llegada de Velázquez, fue la personalidad más influyente de la escuela madrileña de pintura, a la que también hizo su aportación como tratadista con sus Diálogos de la pintura, (1633) donde muestra su cultura y refleja su consideración de que el artista debía tener una formación filosófica y humanista, frente a la concepción de la época en la que se tenía al pintor como un trabajador manual. Fue amigo de Lope de Vega y Luis de Góngora y protegido del Duque de Lerma. Su posición como pintor de corte se mantuvo también con Felipe IV y su valido el Conde-Duque de Olivares, quien le contrata para la decoración del Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro.
Además de sus trabajos para la realeza, trabajó la pintura religiosa para parroquias y conventos, entre las que destacan sus obras para el Monasterio del Paular (1626-1632).

El miedo como instrumento de represión y control social

No descubrimos nada nuevo al afirmar que el miedo es un potente factor de represión que ha sido utilizado por el poder en todas las sociedades y en todos los tiempos para controlar el pensamiento y el comportamiento social y personal de los ciudadanos. Su implementación se produce fundamentalmente a través de dos vías, la represora y la ejemplificadora. La necesidad de controlar las ideas religiosas en la sociedad medieval, lleva a diseñar instrumentos de control en los que el miedo tiene un papel decisivo. El tribunal de la Inquisición constituye el paradigma de estos mecanismos represores que tanta utilidad van a tener para la Corona y la Iglesia. La Inquisición, que no es un fenómeno exclusivamente español aunque pueda dar esa imagen por su amplio desarrollo y su extensión ultramarina, tiene un origen pontificio medieval y perdurará hasta  el siglo XIX. Su final definitivo en España no llegará hasta 1834 con la promulgación del Decreto de abolición en tiempos de la regencia de María Cristina. (En 1808 había sido abolida por Napoleón, pero fue restaurada por Fernando VII en 1814).

El Índice de libros prohibidos, publicado en España desde 1551 es la manifestación más clara de hasta donde llegaba la intolerancia en materia religiosa ya que en él se incluirán no solo pensadores como Erasmo o Fray Luis de León, sino obras como el El Lazarillo de Tormes y autores que hoy nos sorprenden como Quevedo,  Ignacio de Loyola, Lope de Vega, Cervantes o Góngora. Y aunque no hubiera un "índice" para otras artes, los artistas plásticos no se libraron de la investigación y la condena como es el caso de los escultores Torrigiano y posteriormente Pompeo Leoni, por no hablar de la práctica ausencia de desnudos -con alguna notable excepción- dentro de nuestra pintura propiciada por las normas inquisitoriales.

Pero además de la vía represora, hay que hablar de una vía ejemplificadora o adoctrinadora y aquí las artes tienen un papel fundamental a la hora de mostrar al pueblo las eventuales consecuencias de su comportamiento así como las amenazas y peligros que "el mal" siempre acechante y siempre presente puede producir a quienes se desvíen del recto camino. A esta tarea ilustradora ha contribuido de modo especial el arte religioso cuya presencia, total en ciertos periodos como el románico o el gótico, tiene gran importancia en épocas posteriores y especialmente en el Barroco. No se entendería una Historia del Arte desligada de su componente religioso ni la historia del pensamiento social separada del influjo religioso y de los efectos de éste sobre aquél. El temor de Dios, o más bien del demonio, se convertirá en elemento determinante de la doctrina de la iglesia para controlar las conductas de las personas.

La visión del mal en las obras de Vicente Carducho

La observación de las obras de Carducho en el Paular me ha permitido reconocer y comparar algunas de sus imágenes pintadas con otras dibujadas en las que aparecen representaciones de "el mal", entendiendo por tal además de las figuras que tratan d representar al propio diablo, las de animales fieros y fantásticos, seres abyectos de las profundidades, que se reflejan tanto en sus obras pictóricas como en bocetos y dibujos preparatorios (modelli?, ricordi?). 

Las imágenes alegóricas del mal se circunscriben básicamente a tres de las obras que componen el conjunto dedicado a la historia de la orden cartujana: La Aparición de la Virgen a un hermano cartujoEsteban de Châtillon obispo de Die, predicando al pueblo y Aparición de Basilio de Borgoña a su discípulo Hugo de Lincoln; de todas ellas existen dibujos preparatorios o recordatorios, ya que podían cumplir ambas funciones,  cuyos detalles veremos a continuación.

La Aparición de la Virgen a un hermano cartujo

En esta obra se representa una escena de la vida de la orden cartujana, en la que la Virgen se aparece a un devoto cartujo que se encuentra en su lecho en actitud de oración y el solo efecto de su presencia provoca la huida de los terribles demonios que le están acechando en torno a su lecho simbolizando las tentaciones del maligno frente a la soledad del personaje.
V. Carducho, Detalle de Aparición de la Virgen a un hermano cartujo (Dibujo de la BNE - Pintura El Paular - MNP)

V. Carducho, Modelo de diablo comparado con la Imagen del diablo en la Aparición de la Virgen a un hermano cartujo (Dibujo de la BNE - Pintura, El Paular-MNP)

V. Carducho, Dibujo preparatorio  de la Aparición de la Virgen a un hermano cartujo (BNE)

V. Carducho,  Aparición de la Virgen a un hermano cartujo [P05577] El Paular - MNP

Esteban de Châtillon obispo de Die, predicando al pueblo
Esta escena muestra una predicación de San Esteban, hijo de los nobles señores de Chatillon, en el antiguo condado de Brescia, realizando uno de los prodigios que de él se cuentan entre los que se hablaba incluso de resurrecciones; en esta ocasión el santo muestra desde el púlpito la falta de fe del pueblo al que predica representando la amenaza del mal a través de animales fantásticos que aterrorizan a los fieles presentes. 

V. Carducho,  Esteban de Châtillon obispo de Die, predicando al pueblo, Detalle. [P05242] El Paular - MNP

V. Carducho,  Esteban de Châtillon obispo de Die, predicando al pueblo, Varios detalles MNP P05242 El Paular

V. Carducho,  Esteban de Châtillon obispo de Die, predicando al pueblo, [P05242] El Paular - MNP

Aparición de Basilio de Borgoña a su discípulo Hugo de Lincoln

En esta ocasión se nos muestra la escena de la aparición de Basilio de Borgoña a su discípulo San Hugo obispo de Lincoln para librarle de una tentación representada por un demonio que sale huyendo de la escena cubriéndose el rostro.
 
Dibujo de V. Carducho. Demonio MNP [D03808] y Detalle de La aparición de Basilio de Borgoña a su discípulo Hugo de Lincoln [P02501] El Paular MNP

V. Carducho,  La aparición de Basilio de Borgoña a su discípulo Hugo de Lincoln, [P02501] El Paular - MNP

La literatura religiosa de la época contribuye a esta visión terrorífica del maligno, exaltando el miedo y describiendo imágenes que se incorporan al imaginario pictórico. Ejemplo de este tratamiento son los escritos de la mística Teresa de Jesús (1515-1582) en los que describe tentaciones de demonios de diversa índole con aspecto de anfibios o de reptiles, visiones terroríficas que culminan en su visión del Infierno, como podemos ver en el Libro de la Vida:
"...llegando una vez a comulgar vi dos demonios con los ojos del alma, de muy abominable figura, sus cuernos rodeaban la garganta del pobre sacerdote... entendí estar aquél alma en pecado mortal". "Vimos venir hacia nosotros -y otras personas también lo vieron-, una cosa, a manera de un sapo grande, con mucha más ligereza que ellos suelen andar."
"...me parecía estar metida en el infierno....El suelo me parecía de una agua como lodo muy sucio y de pestilencial olor, y muchas sabandijas malas en él" 

Teresa de Jesús por A.A.Palomino

La gran cantidad de dibujos de Vicente Carducho que se conservan, a decir de Ángel Rodriguez Rebollo (FUE) nos hablan de la importancia de su taller (obrador) que posiblemente fuera el más importante y activo del Madrid del siglo XVII. Sus dibujos, incluyendo los heredados de su hermano, según Ceán, andaban de mano en mano entre los pintores y retablistas en una época en la que había que tener buen cuidado de no apartarse de los modelos. 

Para terminar comentar que en el refectorio del Paular, en el lugar para el que fue realizada, se encuentra en la actualidad una notable Última Cena de Eugenio Orozco, inspirada en el lienzo de Tiziano de El Escorial, en calidad de depósito temporal del Museo Cerralbo que como sabemos es hoy un Museo de titularidad pública. La obra, desamortizada junto al resto de obras de la Cartuja incluyendo las de la serie de Carducho debería haber terminado en el Museo de la Trinidad, pero misteriosamente salió al mercado y fue adquirida por el marqués de Cerralbo. Una se pregunta cuántas otras obras se perderían de la misma  forma en el río revuelto de las desamortizaciones.

Eugenio Orozco. Última cena, 1634, detalle