jueves, 3 de noviembre de 2016

JOSEFA DE ÓBIDOS - PINTORAS POR TRADICIÓN FAMILIAR (3)

Ésta es la tercera entrada de las dedicadas al grupo de mujeres pintoras que tienen en común  el hecho de tener un padre pintor que les ha enseñado el oficio y les ha dado el nombre. Las consecuencias de esta relación familiar no siempre son positivas para ellas ya que a menudo se produce confusión entre las obras de ambos y los críticos tienden por una parte a ignorar o minimizar las aportaciones de la hija a la obra del padre y por otra a magnificar las influencias del padre sobre la hija.

De entre las muchas pintoras en las que concurre la situación comentada, esta tercera entrada de PINTORAS POR TRADICIÓN FAMILIAR se va a ocupar de una pintora portuguesa: Josefa de Óbidos hija del pintor Baltasar Gomez de Figueira.
Josefa de Óbidos, Menino Jesús. Det.

Baltazar Gomes de Figueira, el padre (Óbidos 1604-1674).

Baltazar Gomes Figueira, parte a los veintiún año hacia Andalucía a fin de prestar servicio militar en la guarnición de Santa María de Cádiz, dada la unión del ejército bajo el reinado de Felipe III (IV de España). Allí se casó con la noble sevillana Catalina de Ayala y Cabrera, pariente del pintor Bernabé de Ayala, quien le introduce en el aprendizaje de la pintura. 

Más tarde se traslada a Sevilla donde recibió una esmerada educación artística en el taller de Herrera el Viejo, coincidiendo con Zurbarán, Juan del Castillo, Francisco Pacheco y otros pintores notables de su tiempo convirtiéndose en especialista en pintura de naturalezas muertas. 
  Baltazar G.Figueira, Izq. Natureza morta com peixes, crustáceos, cebolas, laranjas e gato. 
Dcha. Natureza morta com pessegos e papagaio

Baltazar vuelve a Portugal en 1634, al servicio de la Casa de Braganza como pintor de paisajes, alegorías morales, representaciones de los meses y las estaciones y naturalezas muertas, tanto en la corte del rey Juan IV y posteriormente en la de Alfonso VI. 

Josefa de Ayala, o de Óbidos, (Sevilla 1630 - Óbidos 1684)

Josefa de Ayala, la hija de Baltazar Gomes Figueira, aunque nació en Sevilla es conocida como Josefa de Óbidos por ser la ciudad portuguesa en la que se desenvolvió la mayor parte de su vida. Fue la principal alumna y seguidora de su padre de quien recibe las influencias sevillanas que caracterizaron su propio aprendizaje y su pintura. A los catorce años, en 1644, Josefa fue internada como "doncella emancipada de sus padres" en el Convento de Santa Ana de Coimbra recibiendo una educación religiosa y artística, que influyó luego en su arte. Más tarde reside en la quinta «Capeleira», extramuros de Óbidos, dedicada a pintar y leer. Aunque toma de Óbidos el nombre artístico a veces firma con el apellido Ayala, de su madre. 
Santa Maria Madalena, 1650, Museu Nacional Machado de Castro, Coimbra

No se casó nunca pero su trabajo como pintora le reportó una buena fortuna que le permitió vivir con comodidad e independencia. El reconocimiento de su importancia artística quedó acreditado con su incorporación a la Academia de Bellas Artes de Lisboa. Murió  el 22 de julio de 1684 a los 54 años; siendo sepultada en la Iglesia parroquial de San Pedro de Óbidos. 

Josefa de Óbidos. Anunciação

Admiradora de la santa de Ávila, pintó varias escenas de la vida de Santa Teresa que se encuentran en la Iglesia matriz de Cascais.
J.de Óbidos Sta. Teresa. Cascais

Josefa de Óbidos Casamento místico de Santa Catarina. Museu Nacional de Arte Antiga, Lisboa

Hay que esperar al siglo XIX, para oír hablar de ambos artistas. El romanticismo revalorizó las obras de Josefa y buena parte de la obra del padre se confundió con la de la hija. Investigaciones recientes, han llevado al reconocimiento y la diferenciación de la obra de uno y otra y a la consideración de la pintora como la gran artífice del barroco portugués.
Josefa de Óbidos Natureza Morta Museu de Santarém
Josefa de Óbidos, Cesta com cerejas, queijos e barros, 1670

Han llegado hasta nosotros más de cien obras suyas entre las que predominan los temas religiosos, fruto de su estancia en el convento. Curiosamente a veces introduce en su pintura ciertos elementos que parecen contener una crítica a las instituciones eclesiásticas entre las que se mueve. El el convento de Santa Mará de Coz, cerca de Alcobaça se conserva una obra titulada Purgatorio, en la que entre las personas que sufren el fuego purificador se encuentran varios frailes a los que se reconoce por la tonsura.
Josefa de Obidos. El purgatorio, Monasterio se Santa María de Coz (Alcobaça) 

Durante mucho tiempo fue conocida casi exclusivamente por sus pinturas de naturaleza muerta, mientras hoy se la reconoce como una gran pintora por el conjunto de su obra y en especial por las singulares características de su pintura de carácter religioso.

En muchas de sus obras se nota una gran influencia de la pintura andaluza de la época y especialmente de Zurbarán, aunque transformada por su característico estilo personal. En los últimos años su obra se ha revalorizado considerablemente.
Josefa de Óbidos. Cordero Pascual. Museo de Évora



OTRAS PINTORAS POR TRADICIÓN FAMILIAR


LAVINIA FONTANA - PINTORAS POR TRADICIÓN FAMILIAR (2)

Ésta es la segunda entrada de las dedicadas al grupo de mujeres pintoras que tienen en común  el hecho de tener un padre pintor que les ha enseñado el oficio y les ha dado el nombre. Las consecuencias de esta relación familiar no siempre son positivas para ellas ya que a menudo se produce confusión entre las obras de ambos y los críticos tienden por una parte a ignorar o minimizar las aportaciones de la hija a la obra del padre y por otra a magnificar las influencias del padre sobre la hija.

De entre las muchas pintoras en las que concurre la situación comentada, esta segunda entrada de PINTORAS POR TRADICIÓN FAMILIAR se va a ocupar de una pintora italiana: Lavinia Fontana.

Lavinia Fontana (1552-1614) hija de Próspero Fontana

Nacida en Roma del pintor renacentista Próspero Fontana,  Lavinia, es una pintora del primer barroco y una de las primeras mujeres en ser admitida en la Academia de Roma.
Lavinia Fontana 1573 Autorretrato dibujando. Corridor Vasariano Florencia

Lavinia aprende de Próspero Fontana, su padre, lecciones de pintura, cuya influencia es visible sobre todo en sus primeras obras, aunque su evolución sitúa su estilo más cerca de Ludovico Carracci, Correggio o Scipione Pulzone. Adquirió fama en Bolonia por sus retratos de personajes de la nobleza que posaban para ella de forma natural.

Su Autorretrato dibujando del Corridor Vasariano de Florencia, o el Autorretrato tocando la espineta (1577), en la Academia Nazionale di San Luca de Roma, son considerados entre sus mejores obras, que no pueden dejar de recordarnos los realizados por sus predecesoras Caterina van Hemessen y Sofonisba Anguissola pocos años antes.
Autorretrato tocando la espineta (1577) Academia Nazionale di San Luca, Roma

En 1577, a los 25 años se casó con  Gian Paolo Zappi, un pintor mediocre de familia noble, que al principio trabajó como su ayudante, pero termina abandonando su carrera artística para ocuparse del hogar y de los once hijos que tuvo la pareja, mientras Lavinia aportaba el sustento familiar gracias a la pintura. De los once hijos solo la sobrevivieron tres.

En el Retrato de una mujer noble (h.1580) con un detalle sorprendente de sus suntuosas prendas, adornos  y joyas, vemos claramente la influencia de su antecesora, Sofonisba Anguissola.
Lavinia Fontana, Det. del retrato de una mujer noble, 1580, 
Museo Nacional de las Mujeres Artistas, Washington DC

A pesar de que se especializa en retratos, Lavinia realiza también pinturas de gran formato de carácter mitológico en las que representaba desnudos tanto masculinos como femeninos – algo completamente inusual para una pintora de la época. Tambien realiza pinturas de carácter religioso, como el encargo que recibe en 1589 de elaborar pinturas sacras para la iglesia del Palacio Real español. Su obra Sagrada Familia con San Juanito y el niño dormido”, que se encuentra expuesta en el panteón de infantes del Escorial, obtuvo un gran éxito y de ella se hicieron numerosas copias. 
Lavinia Fontana. Sagrada Familia con San Juanito y el niño dormido. Escorial

En 1603 Lavinia se instala en Roma como pintora oficial de la corte del Papa Clemente VIII gracias al mecenazgo de los Buoncompagni. Entre los muchos retratos que realizó allí merece mencionarse por su singularidad el de Antonietta Gonsalvus (1594-95), que se encuentra en el Musée du Château de Blois. Se trata de una niña cubierta de pelo por padecer hipertricosis, una enfermedad heredada de su padre, Petrus Gonsalvus, de origen canario, quien fue llevado a la corte del rey de Francia donde fue educado y casado con una dama francesa de la que tuvo varios hijos que también heredaron la enfermedad.
 
L. Fontana. Antonieta Gonsalvus (Tognina)1559 Blois, Musée du Château

Anónimo, miniaturas de Petrus Gonsalvus y su esposa Catherina  (h.1580), Colección Ambras
Los padres de Antonieta

Se encuentran documentadas 135 obras de la pintora, de las que treinta y dos están firmadas y fechadas. Existe una diferencia fundamental de Lavinia Fontana respecto a sus predecesoras como modelo de artista, que consiste en que ella ejerce el oficio de pintora y vive de él, constituyendo un curioso caso de cambio de roles tradicionales, en el que el marido se ocupa de las tareas del hogar mientras ella aporta el sustento económico de la familia.

Esa condición de pintora de oficio va a ser, desde luego, lo que la diferencia de la pintora cremonesa Sofonisba Anguissola, a quien admiraba y de la que adoptó la atención por el detalle a la hora de representar joyas y tejidos que casaba con colores fuertes y brillantes, propios de la Escuela Veneciana. Su obra pictórica destaca principalmente por retratos, pero merecen especial atención las obras de temas mitológicos en las que representaba desnudos tanto masculinos como femeninos – algo completamente inédito para una mujer en la época.

Su padre: Próspero Fontana (1512 - 1597)
 
El boloñés Próspero Fontana es un pintor manierista que comienza a trabajar como ayudante de Perin del Vaga en el Palacio Doria de Génova, aunque posteriormente desarrolló su actividad en Roma y Florencia y, finalmente, en Bolonia. En Roma fue uno de los colaboradores con Taddeo Zuccari en la decoración de la Villa Giulia de Roma. Entre 1563 y 1565 colabora con Giorgio Vasari en la decoración pictórica del Palazzo Vecchio de Florencia.
 
A partir de 1570 se estableció definitivamente en Bolonia, su ciudad natal, donde abrió una escuela que tuvo un papel importante en la formación de la pintura emiliana en la segunda mitad del siglo XVI, entre sus alumnos destaca los primos Carraci que que posteriormente crearon su propia escuela, la Accademia degli Incamminati con la que se inicia el barroco boloñés. En ese tiempo se dedicó especialmente al retrato adquiriendo fama que le llevo a ser requerido por el papa Julio III, convirtiéndose en uno de sus pintores preferidos.
Izq. Prospero Fontana. Sagrada familia con San Juanito h1550 col.privada
Dcha. Próspero Fontana. Retrato de cardenal h.1540 
Norton Simon Museum (Pasadena, California, USA)




OTRAS PINTORAS POR TRADICIÓN FAMILIAR




CATERINA VAN HEMESSEN - PINTORAS POR TRADICIÓN FAMILIAR (1)

La Historia del Arte y en especial de la pintura ha ignorado la presencia de las mujeres y lo ha hecho de forma sistemática, casi me atrevería a decir de forma premeditada, pues a lo largo de los tiempos ha habido mujeres que se han dedicado a la pintura, han sido reconocidas, incluso famosas, como demuestran las crónicas del tiempo que les correspondió vivir, pero son los historiadores los que más tarde deciden hacerlas desaparecer, no por ser mejores ni peores, sino simplemente por ser mujeres.

Los diccionarios y recopilaciones de artistas tan al uso desde el Renacimiento están llenos de nombres de pintores entre los que hay grandes genios, pintores de oficio y, buena parte de ellos, segundones que por el mero hecho de ser hombres aparecen catalogados a pesar de sus escasos méritos y forman parte de ese parnaso de papel que les adjudica un lugar para el recuerdo a través del tiempo.

A las mujeres en cambio hay que buscarlas entre líneas, en la letra pequeña de la Historia del Arte y eso cuando tienen la suerte de ser mencionadas ya que a menudo son sencillamente ignoradas o, lo que es peor, despojadas de sus obras que se adjudican a cualquier otro pintor de la época con quien exista algún tipo de coincidencia estilística. 

Pero esta entrada inicia una serie dedicada a un grupo de mujeres pintoras que tienen en común una característica peculiar que es el hecho de tener un padre pintor que les ha enseñado el oficio y les ha dado el nombre. Las consecuencias de esta relación familiar no siempre son positivas para ellas ya que a menudo se produce confusión entre las obras de ambos y los críticos tienden por una parte a ignorar o minimizar las aportaciones de la hija a la obra del padre y por otra a magnificar las influencias del padre sobre la hija.

De entre las muchas pintoras en las que concurre la situación comentada, esta primera entrada de PINTORAS POR TRADICIÓN FAMILIAR se va a ocupar de la pintora flamenca: Caterina van Hemessen.

Caterina van Hemessen (1528-1587) hija de Jan Sanders van Hemessen (1500c-1566)

Caterina van Hemessen es una de las primeras mujeres artistas, en el sentido moderno del término, de la que se tiene noticia. Nacida en Amberes, perteneciente a la escuela flamenca, se distinguió como retratista y especialista en miniaturas. Era hija del pintor Jan Sanders van Hemessen en cuyo taller debió aprender y posteriormente ser ayudante y colaboradora.

Hacia 1540, Caterina entró junto a su padre a formar parte de los pintores de la corte de María de Hungría, regente en esos momentos de los Países Bajos en nombre de su hermano, Carlos V. Cuando contrajo matrimonio con Christian de Morien, organista de la Catedral de Amberes, parece que Caterina abandona los pinceles temporalmente a pesar de lo cual formó parte como pintora, junto con su marido, del cortejo de María de Hungría cuando ésta regresó a España, al tiempo que lo hacía su hermano Carlos V el emperador. No fue mucho el tiempo que el matrimonio residió en España, en el palacio del Infantado (Guadalajara), porque al morir  su patrona, en 1558, la pintora y su marido volverían a su tierra natal.

María de Hungría es especialmente recordada en el mundo del arte por las importantes pinturas, esculturas y otros objetos valiosos que reunió y trajo consigo en su venida a España, al final de su vida. Muchas de las obras que trajo habían sido encargadas por ella, como el gran retrato de su hermano, Carlos V a caballo en Mühlberg de Tiziano o las esculturas de cuerpo entero de Felipe II y la magnífica suya propia que encargó a los Leoni que hoy podemos admirar en el claustro alto del Museo del Prado. También gracias a ella, vino a España el Descendimiento de Rogier van der Weyden, que compró en una iglesia de Lovaina y que su sobrino Felipe II trajo a Madrid.
Retrato anónimo de María de Hungría

En los años que Caterina pasa en España con María de Hungría volvió a coger el pincel para colaborar con su padre en la creación del Retablo de Tendilla del Monasterio Jerónimo de Santa Ana de Guadalajara que en la actualidad se encuentra en el Cincinnati Art Museum.
Retablo de Tendilla Det. Cincinnati Art Museum USA
Predela del Retablo de Tendilla - Cincinnati Art Museum USA

Las pinturas del retablo fueron realizadas en el estudio de su padre y de ellas nueve, de la parte central del retablo y la predela, las hizo Caterina, destacando las figuras centrales de San Jerónimo, el Calvario, y el Nacimiento de Jesús y en la predela: San Sebastián, Santa Isabel y María y San Francisco que son además las mejores del retablo.

Su obra, no muy amplia pero de gran interés por lo que supone de precursora de otras pintoras, se compone fundamentalmente de retratos, incluyendo su famoso autorretrato, que se caracterizan por tener un fondo neutro oscuro y se distinguen por la meticulosidad que deriva de su formación como miniaturista.

El autorretrato con 20 años, del Kunstmuseum de Basilea, Suiza, es sin duda su obra emblemática.  La artista aparece frente al caballete en disposición de comenzar a pintar, teniendo en su mano izquierda una pequeña paleta rectangular, sujetando al mismo tiempo varios finos pinceles y un tiento en el que apoya la mano derecha que está pintando. En la cabeza peinada con el pelo recogido con raya en medio, cubierto con una fina toca bordada y almidonada que se adapta al contorno de su cabeza por delante y cae suelta por detrás. Su mirada se dirige al exterior, pero no hacia el espectador sino probablemente al espejo en que se mira para poder retratarse. Una inscripción aparece en el ángulo superior izquierdo en la que se indica su nombre y su edad.
Autorretrato. Kunstmuseum. Basilea
Inscripción: EGO CATERINA DE HEMESSEN ME PINXIT 1548 
AETATIS SUA 20

Las mismas características pueden apreciarse en el retrato que representa a una Dama tocando la espineta de la misma fecha que el anterior, indicando en este caso una edad de 22 años. Por el parecido entre ambas se ha considerado que probablemente se trate de su hermana. En este caso la inscripción señala que ella lo pintó pero no menciona la identidad de la retratada.
Retrato de dama. Wallraf-Rich. Museum Colonia
Inscripción: CATERINA DE HEMESSEN / PINGEBAT 1548 
AETATIS SUAE 22   

Esta forma de exponerse públicamente para mostrar sus habilidades como damas de elevada cultura y formación artística y musical coincide con las primeras obras de Sofonisba Anguissola que por este mismo tiempo comienza a pintar sus autorretratos en los que se muestra pintando o tocando la espineta  como Caterina. Es probable que aunque no se conocieran personalmente las dos pintoras tuvieran referencias mutuas gracias al flujo comercial y cultural entre Cremona y Amberes. Caterina estuvo en España hasta pocos meses antes de la llegada de Sofonisba Anguissola, lo que pudo dar lugar a que le hablaran de ella. El hecho de que Catherina fuera unos cuatro años mayor que Sofonisba, hace pensar que sea la flamenca la que introduce el modelo que luego seguirá no solo la pintora italiana sino un importante número de pintoras que adoptan la fórmula del autorretrato como medio de darse a conocer. 

Siguiendo este mismo estilo conocemos la pareja de retratos formando pendant que se encuentra en el Museo Real de Bellas Artes de Bélgica.
Retratos de hombre y de mujer. Musées royaux des Beaux-Arts de Belgique, Bruselas 
Inscripción en ambos: CATHERINA / DE HEMESSEN / PINGEBAT / 1549; 
Caballero: AETATIS / SVAE / 42 
Dama: AETATIS / SVAE / 30

El padre: Jan Sanders van Hemessen (1500c-1566)
Nació en Hemiksem, entonces llamado Hemessen y fue aprendiz de Hendrick van Cleve I en Amberes. Viajó a Italia alrededor de 1520 donde estudió los modelos de la antigüedad clásica y las obras de Miguel Ángel y Rafael. De nuevo en Amberes, en 1524 es admitido como maestro en el Gremio de San Lucas en el que se había formado. Se casó con Barbara de Fevere, hija de un comerciante de Amberes. No se sabe con certeza si trabajó para la corte de Margarita de Austria, pero sí lo hizo, juntamente con su hija, para la de su sobrina María de Hungría.

Aunque su especialidad fuera la pintura de costumbres y escenas religiosas y de género, de las que existen abundantes muestras, también realiza retratos de personajes de la época, cuyo estilo influyó en el modo de pintar de su hija, aunque, a diferencia de ella, no suele utilizar los fondos neutros sino que incluye elementos de mobiliario o paisaje.
Dama pesando oro, Staatliche Museen, Berlin 
Caballero de 34 años ante un paisaje. 1530-40 Amberes

En la sala 56 del Museo del Prado pueden verse dos obras suyas: El cirujano o La extracción de la piedra de la locura, [P1541] y La Virgen con el Niño [P1542].


OTRAS PINTORAS POR TRADICIÓN FAMILIAR



jueves, 20 de octubre de 2016

ELENA SANTONJA (1932 - 2016) PINTORA

La pintora madrileña Elena Santonja Esquivias y su hermana Carmen -pintora e inventora de canciones- son bisnietas de uno de los principales pintores del XIX español, Eduardo Rosales Gallinas (1836-1873).
Portada del Catálogo de la Exposición Rosales y sus descendientes. 1966 BNE

La vena artística en la familia que encabeza el  pintor Rosales no procede únicamente de él, a pesar de ser la figura preponderante de la saga, sino que llega por diversos caminos. 

Eduardo Rosales Gallinas casado con su prima Maximina Martinez de Pedrosa Blanco (1839-1937) tuvo dos hijas a las que apenas llegará a conocer. La mayor Eloísa nacida en 1869 muere a los tres años, el mismo año que su padre, y la segunda, la segunda, Carlota (1872-1958) no había cumplido un año cuando muere el pintor. 
     Retrato de Rosales pintado por Carlota 1890 Retrato de Maximina por Rosales H.1860 MNP

Carlota Rosales Martinez de Pedrosa  seguirá los pasos de su padre en la pintura y gracias al apoyo de su padrino, el pintor Vicente Palmaroli, consigue una pensión especial de ocho mil reales para estudiar en la Academia de España en Roma en 1887.

De su matrimonio tuvo dos hijas. La mayor la perdió siendo ésta muy niña; la segunda, llamada Carlota, nacida poco antes de fallecer su padre, sigue el arte de la pintura; y queriendo el Sr. Moret, entonces ministro de Estado, de cuyo ministerio depende la Academia de España en Roma, honrar la memoria del insigne autor del Testamento de Isabel la Católica, concedió a la entonces muy niña
Carlota, una pensión extraordinaria en el citado establecimiento, cabiéndome la satisfacción de dirigir los estudios de la hija de mi querido amigo, como director que era de la Academia.
Vicente Palmaroli. El Liberal 25 de Junio de 1894

En su estancia romana, que en todo momento es acompañada por su madre, Carlota conocerá al que había de ser su marido, el músico alcoyano Miguel Santonja y Cantó (1859-1940) que también se encontraba en a Roma gracias a la concesión de la pensión de la Academia para el estudio de la música. 

Miguel Santonja Cantó (Alcoi, 1859 - Madrid, 1940)

Compositor y catedrático de Armonía en el Conservatorio de Madrid, también pertenecía a una saga artística en la que predominaba la música. Era hijo de un músico alcoyano del mismo nombre. Su abuelo materno, Rafael Cantó Botella era músico clarinetista y pertenecía a la Corporació Musical Primitiva de Alcoi conocida como "la vella" de la que su hermano Francisco fue su primer director. Por tanto Miguel incorpora el arte de la música a la familia Rosales. 

Pero, a pesar del predominio musical imperante en la familia Santonja, un hermano, Antonio, también se dedicará a la pintura. Antonio Santonja Cantó (Alcoi, 1870 - Madrid, 1940), fue pensionado por el Ayuntamiento de Alcoi para completar sus estudios en Madrid, donde tuvo por maestro al pintor Emilio Sala. Aunque participa con algunas obras en exposiciones nacionales, finalmente se especializó como ilustrador y dibujante en publicaciones y revistas como Blanco y Negro, Mundo Nuevo o ABC, entre otras.
Antonio Santonja,  Sense-tabac 1895. Ajuntament d'Alcoi

Tampoco podemos ignorar a una antecesora en pintura perteneciente a esta saga familiar que aparece en la  prensa alicantina entre 1913 y 1918. En ella hemos podido leer diversas informaciones* sobre la joven pintora Elena Santonja, homónima de la actual, que podría ser hermana de Antonio y Miguel Santonja, que expone sus obras en el Círculo de Bellas Artes alicantino y otros enclaves locales, que son muy elogiadas. Desafortunadamente no hemos podido encontrar imagen alguna de ellas.
* Sobre la pintora puede encontrarse información en La Correspondencia de Alicante, 20.8.1910; Diario de Alicante 7.11.1913; Las Provincias 8.8.1916; La Provincia, 8.8.1918; entre otros y en "Pintoras de provincias, pintoras olvidadas..." de Pablo Sánchez Izquierdo - Univ. Valencia 2016

     Izq. Miguel Santonja y Cantó retratado por  Cesar Álvarez Dumont, Roma 1889 
(Asoc. Amics de la Música d'Alcoi en FB)
Der. Fotografia del retrato de Carlota Rosales (Det.) pintado por Palmaroli  

A su vuelta de Roma Carlota participa en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de 1892 y 1895, presentando los retratos de su madre y de su prima; por este último consigue una Mención de Honor. Practica una pintura de carácter intimista con una buena base de dibujo y una continua búsqueda de efectividad a través del color. Pero el matrimonio en 1896 va a suponer el final de su carrera de pintora ya que a partir de entonces realizará solao algunas obras para el ámbito familiar y volcará sus dotes artísticas en la formación de su hijo Eduardo y de sus cuatro hijas Elena, Concepción, Josefina y Trinidad. 
Carlota Rosales. Retrato de Eduardo Santonja Rosales con su ama h.1900 (Subastas Durán)


La hija menor, Trinidad Santonja Rosales, se casa con Manuel Comba Sigüenza, (1902–1987), figurinista, director artístico y asesor especializado en películas históricas y obras de teatro, que fue catedrático de Indumentaria y Artes Suntuarias en la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de Madrid, y académico de la de Bellas Artes de San Fernando. Formado inicialmente en la Escuela Superior de Pintura de Madrid, fue nombrado académico el 28 de junio de 1976. 

La entrada de Manuel Comba en la familia supone la incorporación de un nuevo aporte artístico al grupo familiar con su propia tradición pictórica, ya que era hijo del pintor e ilustrador jerezano Juan Comba García (1854-1924), amigo y discípulo de Eduardo Rosales, y nieto de Joaquín Sigüenza Chavarrieta (1825-1902)pintor de cámara de Isabel II y conservador de pinturas del Monasterio de El Escorial.

Juan Comba. Exposición de los cuadros, tapices, muebles y objetos 
del estudio de Eduardo Rosales H.1899 MNP

Eduardo Santonja Rosales (1899-1966)

El único hijo varón de Carlota, de quien apenas conocemos imágenes, va a seguir la tradición familiar convirtiéndose en  pintor, dibujante y muralista. 
Fotografía de Eduardo Santonja (Subastas Durán)
Realizó sus estudios en la Academia de Bellas Artes obteniendo primer premio en Pintura Decorativa. Obtuvo diversos reconocimientos en certámenes y exposiciones. En 1931 se casa con Elena Esquivias, con quien tuvo dos hijas, Elena y Carmen. 
Eduardo Santonja Rosales. Retrato de su mujer, Elena Esquivias  y sus hijas Elena  y Carmen. (Subastas Durán) 
La reciente subasta de Durán (Abril, 2023) nos ha permitido conocer, en parte, su variada e interesante obra pictórica que apenas ha trascendido, a diferencia de su obra gráfica publicada en periódicos y revistas. La importancia del color en su pintura ejercerá una notable influencia en la de su hija Elena.
Eduardo Santonja Rosales, Paisaje y Cerezo en Flor (Subastas Durán)
Eduardo Santonja Rosales, La modelo en el estudio y El baño (Subastas Durán)

Elena Santonja con el Retrato de su abuela Carlota pintado por Palmaroli a su espalda

Las hermanas Santonja quieren seguir la tradición familiar y dedicarse a la pintura, por ello se matriculan en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando donde coinciden con Gloria Van Aersen, que luego formará con Carmen el dúo Vainica doble, con el pintor Antonio Lopez, y con la actriz Chus Lampreave que será una gran amiga de la vida (fallecida el pasado mes de abril) a quien retrata en 1957 y con la que comparte uno de sus famosos programas televisivos: "Con las manos en el masa". Elena se casa en 1956 con Jaime de Armiñán, director y guionista cinematográfico y televisivo, que aportará a la familia una nueva línea artística en el ámbito del teatro y la creación cinematográfica.
Elena Santonja. Retrato de Jaime de Armñán (1958) y Chus Lampreave (1957)

Chus Lampreave y Elena Santonja en "Con las manos en la masa"
Elena Santonja. Tiovivo, 1850. (Subastas Durán)

La pasión de Elena por la pintura le lleva en su primera época a participar en certámenes y exposiciones, obteniendo diversos premios como el Sésamo en 1956 con un cuadro titulado "Apisonadora" que forma parte de una interesante serie de máquinas relacionadas con la construcción, como la Hormigonera azul que figura a continuación.
Elena Santonja, Hormigonera azul. 1959

La evolución de esta inquietud constructivista le lleva más tarde a realizar complejas estructuras industriales muy elaboradas situadas entre el sueño y la realidad.
Elena Santonja. La luz del fin del mundo. 1982

Esta faceta la compagina con la realización de versiones muy personales de paisajes y entornos en los que predomina una trabajada descomposición de las formas con una gran armonía del color.
Elena Santonja. Torres Gaudí. 1976

Ya en época reciente Elena Santonja recobra después de un tiempo de escasa actividad su faceta de pintora a la que se dedica con intensidad en los últimos años. En 2011 realiza una exposición de gouaches y collages en el Centro Cultural Galileo, con el título “Ves lo que pintas o pintas lo que ves”. En ella podemos ver una nueva evolución en la técnica y los temas de la pintora, que utiliza formas "biológicas" como las calificó el profesor García-Luengo, utilizando una gama de colores más intensos, brillantes y llamativos.

Elena Santonja 2011

De especial curiosidad es su pequeña colección de animales probablemente realizadas para alguna publicación.
Pingüino, Grulla Sarus, Cigüeñuela y Somormujo

Elena Santonja siempre se consideró pintora, actividad que nunca abandonó a lo largo de toda su vida, aunque alcanzó la fama por el programa "Con las manos en la masa", pionero en su género y recordado también por la canción de Vainica Doble, interpretada por su hermana Carmen a la guitarra y la voz de Gloria Van Aersen y el entonces poco conocido Joaquín Sabina, que servía de sintonía.

Particular despedida de Forges a Chus Lampreave y Elena Santonja